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La pitada

Ignacio Martínez | 26 de mayo de 2012 a las 12:06

Tal y como estaba previsto, la pitada contra el himno de España y el Príncipe de Asturias ha sido sobresaliente en los prolegómenos de la final de la Copa del Rey. Un rugido de buena parte de las aficiones del Athletic y del Barça, emboscadas en la muchedumbre. Mal. No es eximente que el clima previo fuera calentado con denuedo por gente como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, con ideas propias de dictaduras tercermundistas. Pero, sin tratar de disculpar la falta de respeto que esta actitud supuso anoche hacia el himno español y el próximo rey, hay que tener en cuenta que en el fútbol los hinchas padecen en ocasiones enajenaciones mentales transitorias más o menos profundas.
Estoy seguro de que hubo muchos asistentes que disfrutaron con el himno. Pero como no tiene letra, no es posible cantarlo. En todo caso, no hay que echar gasolina al fuego, proponiendo suspender el partido y celebrarlo a puerta cerrada si hay pitos. Sería peor el remedio que la enfermedad. Y, en sentido contrario, es de agradecer la elegancia de Pep Guardiola, que se pronunció expresamente contra los silbidos. Demostró más categoría que su presidente, que dejó libertad a su hinchada para hacer lo que más le apeteciera. La ausencia de líderes de categoría no es sólo un problema de la política. Aguirre es una prueba; se abstuvo de ir al campo, después de tirar la piedra.
España tiene problemas muchísimo más graves que unos miles de vascos y catalanes se diviertan pitando al himno nacional. Eso tiene una importancia relativa. Y choca que se escandalicen ahora por esto quienes han celebrado que un año tras otro fuera silbado el presidente Zapatero en la ofrenda a los caídos en el desfile del Día de las Fuerzas Armadas. Este tipo de actitudes son siempre lamentables, pero pertenecen al campo de los derechos civiles. Sería bueno que quienes han condenado la pitada de anoche critiquen cualquier falta de respeto a símbolos nacionales. Y una ofrenda a los caídos del Ejército en acto de servicio merece como poco el mismo respeto que el himno y el Príncipe.
Por cierto, España también tiene problemas mucho más graves que enzarzarse en una nueva querella sobre Gibraltar. Es verdad que el Tratado de Utrecht, del que en 2013 se cumplen tres siglos, no cedió aguas jurisdiccionales a los británicos. Que empezaron a tomar el istmo en el XIX durante una epidemia, en la que pidieron permiso para instalar allí un hospital de campaña. Que primero ganaron terreno al mar por la ladera oeste, y ahora por el costado este. Que es un paraíso fiscal, nido de mafias de todas las nacionalidades. Pero no está entre los primeros problemas de España. Se debería resolver el conflicto de los pescadores sin llamar al Capitán Trueno. Poner la atención sobre el Peñón o el foco en la pitada, son maniobras de distracción.

Un jamón de Peter Caruana

Ignacio Martínez | 28 de diciembre de 2009 a las 10:46

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No hacía falta que el PP restringiese a sus dirigentes los regalos que podían aceptar por Navidad. Los detalles que las empresas estaban dispuestas a hacer este año ya se habían encogido, sin ayuda de nadie. Se ha comprado menos cava que nunca: el año pasado bajó la venta casi un 10% y éste se ha reducido en un 5. Dicen los proveedores, que no ha menguado el consumo doméstico, sino las cestas. Una sisa producida por la crisis, catástrofe natural que ha afectado a todo el mundo. ¿A todo el mundo? No. Unos pequeños enclaves repartidos por todo el mundo han resistido al nefasto hundimiento de los mercados. Estos Asterix y Obelix de la vida moderna son los paraísos fiscales.

Si yo fuese el jefe de un paraíso fiscal le mandaría un jamón por Navidad a cada uno de los veintitantos mandatarios del G-20. Agradecería el trato recibido y, de camino, compensaría el descenso de los regalos institucionales. Sin ir más lejos, en Andalucía tenemos uno de estos enclaves galos: Gibraltar será de soberanía británica, pero es sin duda territorio andaluz. Si fuese Peter Caruana le mandaría un jamón de pata negra a los líderes del géveinte, porque no han tocado ni de lejos las bases de los administradores de dinero negro del planeta.

No es nuevo: una de las primeras cosas que dijo el presidente Bush en septiembre de 2001, tras el ataque a las torres gemelas, es que iba a acabar con los paraísos fiscales, en donde guardaban su dinero Bin Laden,  terroristas de toda laya y el crimen organizado. Un brindis al sol; no se hizo nada. Y tras el hundimiento financiero de 2008, los líderes políticos volvieron a prometer erradicar los paraísos fiscales. Recuerdo el énfasis de Zapatero al respecto, tras una cumbre en Berlín en febrero de este año. Pues nada en absoluto: ahí los tienen, tan campantes.

Pero no son sólo los paraísos fiscales. La verdad es que termina el año del miedo, y del nuevo orden mundial nunca más se supo. Año de crisis que ha generado miedo a quedarse sin trabajo, sin ahorros, sin pensión de la vejez. Y miedo al terrorismo. Al de los viejos fanáticos de ETA, que han vuelto a matar este año; a los modernos piratas de Somalia, o a los fundamentalistas islámicos que asesinan o secuestran. La lista de temores de los españoles ha aumentado con uno nuevo: el de no estar bien representados. La encuesta del CIS de noviembre señala que los partidos y los políticos son ya la tercera preocupación de los españoles, tras el paro y la situación económica. Es una secuela más de la crisis. La inseguridad produce desconfianza.

En el plano internacional, mi colega Xavier Batalla sostiene en La Vanguardia que este 2009 que termina puede ser un año cero, entendido como el comienzo de otra manera de hacer las cosas. Como lo fue 1945, tras la Segunda Guerra Mundial. Aunque advierte que hay que olvidarse de la refundación del capitalismo. Ya ven que el nuevo orden mundial se retrasa. Y los galos frotándose las manos.

Gibraltar como excusa

Ignacio Martínez | 24 de julio de 2009 a las 6:36

 

En el PP sobreactúan. Es el síndrome de Gürtel. Es patético ver a Rita Barberá recitar, desencajada, que-ella-lo-ha-hecho-todo-bien, pero en la cúpula del Estado no se comportan así. Está hablando de regalos de muchos ceros; no se está refiriendo a las anchoas de Revilla. Total, que Moratinos va a Gibraltar y el Partido Popular lo acusa de alta traición. El caso Correa les angustia y han perdido el pedal. Menos mal que Fraga, que ya tiene descontada su carrera, sostuvo ayer que las relaciones con la colonia británica “pueden y deben ser profundizadas”. Es un cambio de opinión histórico en su caso: Fraga formaba parte todavía del Gobierno de Franco cuando se cerró la verja en junio de 1969; saldría del gabinete en octubre. Al antiguo ministro y presidente fundador del PP le parece que hay que ir a Gibraltar. Comparto ese criterio. No veo el delito de lesa patria de Moratinos por ninguna parte.

Fraga ha añadido que Moratinos es un hombre ponderado que está haciendo lo posible por que la política exterior no sea devorada por la política interior. Es un buen argumento que debería de brindar a su partido: el PP debería evitar que la política exterior española sea devorada por su política nacional. Hay positivos precedentes de la otra parte. Durante el Gobierno de José María Aznar, Josep Piqué intentó en 2001 con su colega británico Jack Straw una fórmula de soberanía compartida, que contó con el beneplácito socialista, aunque fue rechazada en un referéndum gibraltareño convocado por Peter Caruana.

Aunque no siempre el presidente Zapatero ha estado fino en la gestión de los asuntos de Gibraltar. Ni el Gabinete de González ni el de Aznar cerraron un acuerdo con el Reino Unido sobre el uso conjunto del aeródromo construido durante la II Guerra Mundial en el istmo, un territorio no cedido por España en el Tratado de Utrecht. Tanto el gobierno socialista como el popular tuvieron una estrategia similar y bloquearon directivas europeas sobre tráfico aéreo. España pretendía tener una doble llave del aeropuerto, tanto del lado británico como del lado español. El actual Gobierno arregló el tema cediendo a la posición gibraltareña, después de tantos años.

En perfecto desacuerdo con Fraga, Rajoy se lanzó ayer en Chipiona (Cádiz) contra Moratinos. Pidió al Gobierno que “en lugar de hacer el indio” y hablar de cosas que no le importan a nadie, se dedique a temas como el paro o la violencia ejercida por los menores “que son los asuntos que realmente interesan a los españoles”. Sin embargo, Gibraltar, su soberanía, su carácter de paraíso fiscal refugio de dinero negro de todo el mundo, son asuntos de primera importancia, de los que deben ocuparse Gobierno y oposición. Fraga podría darle unas lecciones particulares a Rajoy en la materia y, de paso, pedirle que se calme.

El ‘camorrista’ indeseable

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2009 a las 10:41

Un fiscal de Nápoles dijo ayer que España se ha convertido en un lugar de almacenaje de estupefacientes. Elogiaba la colaboración de jueces y policías españoles, tras la detención el sábado en Marbella del capo de un clan de la Camorra napolitana, especializado en el tráfico de hachís entre España e Italia. El fiscal añadía que ha mejorado mucho la cooperación entre los dos países contra el crimen organizado en los últimos años.

Exagera un poco. Por la Costa del Sol pasa la droga, no se almacena. Se trata de uno de los enclaves de paso de hachís más importantes del mundo, por eso pulula por aquí tanta mafia. Tenemos todos los ingredientes: un destino turístico al que acuden millones de extranjeros, entre los que es fácil confundirse; un emporio inmobiliario en el que ha sido cómodo blanquear dinero negro; un paraíso fiscal como Gibraltar, a pie de obra. Y a 15 kilómetros de nuestra costa, la pequeña Colombia marroquí, el cuadrilátero del Rif que forman Tetuán y Alhucemas por el norte y Taunat y Taza por el sur, en donde hay 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo del cáñamo índico, en las que se pueden cosechar unas 2.500 toneladas de hachís al año.

Pequeñas bandas marroquíes se han hecho con el negocio del paso del Estrecho. Las organizaciones criminales europeas que distribuyen esta droga por el continente, como la del camorrista detenido, ya no compran la mercancía en el país magrebí, sino en España. Un hachís de buena calidad puede costar 900 euros el kilo, puesto en el campo rifeño; un precio que sube a 1.300 desembarcado en Andalucía y no deja de aumentar a medida que se sitúa más al norte. En Amsterdam, al por mayor, puede alcanzar los 3.000 euros, que hay que multiplicar por seis, siete u ocho en la venta a los consumidores. El potencial exportador de la mariguana desde las costas andaluzas supera los 3.000 millones de euros anuales, ahí está el problema. Además, la Policía cree que sólo logra interceptar una parte pequeña del hachís que llega a las costas andaluzas.

Bandas de todas las nacionalidades intentan invertir aquí en negocios legales. Sólo la provincia malagueña acumula más comisiones rogatorias de jueces extranjeros, contra el blanqueo de dinero, que todo el resto de España junto. La presión policial y judicial ha sido grande, no sólo nacional. Con frecuencia, policías escandinavos, holandeses, italianos, franceses o británicos siguen en la Costa investigaciones iniciadas en sus países. En 2007 la Unidad de cooperación judicial de la Unión Europea, Eurojust, convocó a magistrados, fiscales, policías y guardias civiles con responsabilidades en Málaga para mejorar la colaboración transfronteriza. Dijo ayer el fiscal italiano que la eficacia ha aumentado. Para estas cosas tan cercanas e importantes sirve la Europa convocada a las urnas el 7 de junio.

Zapatero se parece a Aznar

Ignacio Martínez | 10 de abril de 2009 a las 10:30

A Zapatero la filtración de la crisis de gobierno le ha hecho la pascua. Su encuentro con Obama debía acaparar toda la atención de la opinión pública durante varios días; después él iba a anunciar el nuevo gabinete. Pero tras la ansiada reunión con el nuevo presidente americano, de lo único que se ha hablado ha sido de los nuevos ministros. Por cierto, que resulta chocante ver tan bobalicón al presidente español con el americano. Hay cosas de Zapatero que empiezan a recordar a Aznar y su idilio con Bush. ZP llegó a decir en Praga una cosa muy kennediana, que no hay que preguntarse lo que Obama puede hacer por uno, sino lo que uno puede hacer por Obama. Muy mono, pero ni antes con Aznar ni ahora con Zapatero el Gobierno de España tiene que estar a lo que le digan desde Washington.

En algunas cosas las diferencias entre Europa y Estados Unidos son marcadas. Por ejemplo, en Oriente Medio la UE mantiene una postura muy distinta al apoyo ciego que EEUU brinda a Israel. Para los europeos los derechos humanos incluyen la abolición de la pena de muerte, mantenida en 38 de los 50 estados americanos. La vida pública europea es laica y nuestra idea de la seguridad internacional no es sólo militar. Está por ver que el nuevo inquilino de la Casa Blanca aporte novedades en estos campos.

Obama ha repetido estos días algunos de los latiguillos de Bush: como que Turquía debe entrar en la Unión Europea. Merkel y Sarkozy le replicaron, pero Zapatero está de acuerdo, lo mismo que Aznar cuando lo pedía Bush. El afán americano por dictarnos nuestro futuro es irritante; es la consecuencia de que Europa sea un protectorado militar americano desde la segunda guerra mundial. La defensa de Europa se hace en la OTAN, lo dice el Tratado de la UE.

Con Turquía está muy pesado Estados Unidos. La Unión Europea lleva paralizada desde la ampliación a los países del Este. La adhesión de Turquía añadiría inconvenientes. Personalmente soy turcoescéptico, contrario a la entrada de Turquía; no porque sea un país musulmán, muy poblado o pobre. Sino porque no está en Europa. Fue una potencia continental durante siglos, hasta la primera guerra mundial, aunque hoy día sólo un 2% de su territorio está en suelo europeo. La UE no puede suplir las carencias de otras organizaciones internacionales, ni es una institución benéfica. Tampoco la nueva ONU. Podemos modificar los mapas, pero hasta ahora Europa terminaba por el sur en el Mediterráneo, incluidos los estrechos de Gibraltar y del Bósforo. Pero nuestros presidentes acólitos prefieren el favor del líder de Occidente a las clases de geografía. Aunque ese amparo no sirva de nada en la política interna, como comprobó Aznar y puede experimentar Zapatero en el futuro.

Banqueros en la pasarela

Ignacio Martínez | 23 de febrero de 2009 a las 9:39

Estaba el personal haciendo cuentas, consultando servicios jurídicos, para saber si Braulio Medel podía seguir de presidente de Unicaja a partir de enero de 2010, que es cuando por ley debe cesar y va el tío y se queda con una caja que le duplica casi el territorio de implantación y su equipo de baloncesto casi gana la Copa del Rey. Si Gomis hubiese marcado ayer el tiro libre adicional, no habría habido ni prórroga.

Cuando en octubre Zapatero llamó por primera vez a los banqueros para una escena de sofá, allí estaban los jefes del Santander, BBVA, Popular, Caixa, Caja Madrid… y Medel, aunque su caja no estuviese siquiera entre las cinco primeras de España. Persona de confianza, catedrático prestigioso, presidente de la Federación Andaluza de Cajas; fuese el motivo que fuera, allí estaba. Y ahí está ahora para hacerse cargo de la primera entidad que se desfonda en el sistema financiero por la crisis. Con la absorción de la Caja de Castilla-La Mancha sí que estará Unicaja entre las cinco grandes españolas. Y además sumen su papel en la Copa del Rey, aunque no haya ganado. Codeándose con marcas de prestigio internacional como Real Madrid y Barcelona; o con el Tau el equipo más en forma de Europa. En fin, Medel está en la pasarela, con un papel lucido.

Cuántos querrían decir lo mismo. Hernández Moltó, el presidente de la CCM, sin ir más lejos. Pero los hay en situaciones mucho peores. El Gobierno de los Estados Unidos le ha puesto la proa a la poderosa UBS suiza, porque no quiere decirle los titulares de determinadas cuentas. Tanto americanos como europeos se están poniendo serios con los paraísos fiscales, en donde tienen su dinero mafiosos, terroristas y evasores de impuestos. Ayer mismo, el semanario británico The Observer publicaba una entrevista con el ministro de Finanzas de Reino Unido, en la que Alistair Darling se empleaba a fondo: “El secreto que permite a la gente esconder fortunas sin pagar impuestos no se puede tolerar. Si Suiza quiere formar parte de la comunidad internacional lo debe arreglar”. En Berlín también se pronunciaron contra los paraisos fiscales los miembros europeos del G-20. 

Pero no sólo se señala con el dedo a Suiza, también a Luxemburgo que es socio fundador de la UE y mantiene el secreto bancario como un patrimonio nacional. Y hay otros: The Observer señala que el Reino Unido no es precisamente el mejor alumno europeo en materia de transparencia fiscal. Añadamos que el sistema fiduciario británico permite una total opacidad sobre la titularidad de empresas y cuentas bancarias. Que se lo digan a Gibraltar, que vive de eso.

Sobre la permanencia de Medel en su puesto de presidente de Unicaja, tengo una teoría propia: seguirá no porque lo permita la ley o el protocolo de fusión con CCM, sino porque se lo van a pedir. Solbes, Griñán y Fernández Ordóñez le habrán rogado que se quede con la caja manchega y que no se le ocurra irse, con la que está cayendo.

El malagueño ‘emprenyat’

Ignacio Martínez | 18 de enero de 2009 a las 10:10

 

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El Gobierno andaluz probablemente no es consciente de que se está instalando en Málaga un sentimiento de malhumor con el proceso autonómico de impredecibles consecuencias. No es el único sitio. El proceso autonómico no avanza en la dirección a una construcción regional sólida, solidaria. El tribalismo andaluz está a flor de piel. La sensación en la periferia es que las autoridades de la Junta sólo ven eficiente aquello que se decide en Sevilla. Y esto nada tiene que ver con la ciudad, sino con la nomenclatura gobernante. Hay centralismo sevillano, porque la capital de la comunidad autónoma es Sevilla. Si fuese Antequera, habría centralismo antequerano. Para muchas cosas, hemos sustituido el centralismo nacional de la dictadura por 17 centralismos burocráticos. Un ejemplo: el Gobierno prepara la ley que debe trasponer una directiva europea sobre liberalización de servicios. En la memoria del anteproyecto se recoge que hay que modificar unas 7.000 disposiciones legales españolas de distinto rango, de las que 6.500 son autonómicas.

Este ánimo afligido de los malagueños recuerda al que los catalanes tienen respecto al resto de España. Enric Juliana acuñó un término en La Vanguardia en 2003 para definir un sentimiento de insatisfacción, que ha hecho fortuna; el catalán emprenyat. La traducción es elástica, iría desde molesto hasta jodido. Mi colega hace su balance: la agresividad del PP con el Estatut; la oposición a la opa de Gas Natural/La Caixa sobre Endesa, los apagones, el desastre del cercanías; los ataques de la Cope… También enfadados consigo mismos por su incapacidad de reacción.

Hay que cambiar situaciones, pero en Málaga hay una coincidencia generalizada, en personas de toda edad, ideología y situación social, de que la autonomía está siendo un mal negocio para su territorio. Lo dice el actual alcalde del PP, Francisco de la Torre, cuya falta de empatía con el presidente Chaves es evidente, pero también le pasaba a otro gran alcalde de Málaga, Pedro Aparicio, que era del PSOE y tuvo la misma falta de sintonía con el Gobierno socialista de Borbolla.

El último episodio de este culebrón lo ha protagonizado la consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo, que ha dejado pasmada a la afición de Málaga el pasado miércoles al justificar que ha decidido llevarse el centro de decisión de la antigua Cuenca Hidrográfica del Sur a Sevilla. La Cuenca Mediterránea Andaluza que tenía su sede en Málaga y la Cuenca Atlántica, que tenía sede en Jerez, desaparecen. En el nuevo esquema, las decisiones se tomarán en Sevilla.

La consejera se defiende con el argumento de que las decisiones ya se tomaban en Sevilla desde 2005. Hay funcionarios que lo discuten: en Málaga se han gestionado hasta ahora 100 millones de euros anuales de las licitaciones de una cuenca que comprendía Almería, el litoral de Granada, casi toda Málaga y el Campo de Gibraltar. Pero, en todo caso, el paradigma no se altera: lo que estaba descentralizado con la dictadura, lo centraliza la autonomía. Este y otros errores nos pueden llevar a una novedad en el mapa político; la sustitución del moribundo regionalismo/nacionalismo del PSA/PA, por partidos localistas que cumplirían en el Parlamento andaluz la misma función que los nacionalistas en el Parlamento nacional: la defensa de intereses territoriales no bien atendidos por los partidos actuales. El PP ya ha detectado el problema y si llega al poder ha ofrecido poner en Málaga la sede de organismos económicos como el Comité Económico y Social e incluso la Consejería de Turismo.

Justamente los asuntos financieros son el nuevo temor del malagueño emprenyat: está convencido de que si hay fusión de Unicaja y Cajasol, la sede estará en Sevilla. Así que no quiere fusión. Ésa es la marcha imparable de Andalucía hacia la deconstrucción regional.

Submarinos nucleares en Gibraltar

Ignacio Martínez | 26 de diciembre de 2008 a las 14:44

 

Hay que rendir agradecimiento a la organización ecologista Verdemar, por su puntual información del movimiento de submarinos nucleares en Gibraltar. El último ha sido el norteamericano Alexandria, que ha pasado la Navidad en territorio andaluz de soberanía británica: la base naval de la OTAN en Gibraltar. Permanecerá en el muelle sur de la base gibraltareña hasta la próxima semana. En estos días realizará el relevo de la tripulación y labores de avituallamiento. El Alexandria tiene de 110 metros de eslora y 10 de manga, navega con 12 oficiales y 98 marineros a bordo. El sumergible tiene capacidad para transportar torpedos Harpoon y misiles Tomahawk, lo que ha vuelto a suscitar las críticas de los ecologistas. Y del partido de la oposición, con lo que ahora le toca el turno al PP , como antes al PSOE. Los ecologistas dicen que su presencia es un riesgo para la navegación en la zona. No creo que sea para tanto. Al cabo del año vienen a esta base cuatro o cinco submarinos nucleares, aunque esta activa asociación ecologista sostiene que su presencia es “continua”.

El diputado socialista Salvador de la Encina subrayó que el Gobierno español estaba informado de la llegada del submarino y que “su estancia es rutinaria”. Destacó que España no puede impedir en ningún momento este tipo de escalas de submarinos nucleares en la base naval de Gibraltar, aunque no le gusten. Cuando el HMS Tireless estuvo reparando un reactor durante un año, entre mayo del 2000 a mayo del 2001, la postura de los socialistas no fue tan resignada. Chaves hasta encabezó una manifestación multitudinaria en contra de su presencia el 21 de enero de 2001.

El Alexandria es el quinto de la cosecha del 2008. El 5 de diciembre pasado Europa Sur informaba de la visita del cuarto submarino nuclear de este año a la Roca. Fue otro barco norteamericano. Me admira el grado de conocimiento en la materia de Verdemar-Ecologistas en Acción. Siempre según sus datos de expertos, el submarino nuclear USS Hartford, llegó a Gibraltar para estar una semana en tareas de avituallamiento. El colectivo ecologista explicó que ese submarino tiene una tripulación de 141 personas, 110,3 metros de eslora y 10,1 de manga. Además, cuenta con un reactor nuclear Westinghouse S6G y misiles Tomahawk y Harpoon. La foto de Paco Guerrero lo muestra en el muelle sur del puerto gibraltareño. Los anteriores submarinos nucleares que han visitado la colonia británica en 2008 son el USS Florida, el HMS Superb y el USS Dallas. Es decir, cuatro norteamericanos y un británico. En 2007 hubo empate; otros cuatro submarinos nucleares hicieron escala en la Roca fueron el HMS Turbulent, el HMS Sceptere, el USS Augusta y el USS Menphis.

Tomo nota de los nombres y de las tareas de reparación o avituallamiento para las que vienen, pero me parece más peligroso para la Bahía de Algeciras que Gibraltar sea un puerto frecuentado por petroleros chatarra, que contaminan la zona con frecuencia. El paso de los barcos de guerra, es una servidumbre del mundo en el que vivimos, al que pertenecemos. Aunque a mi tampoco me guste.