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Gases nobles

Ignacio Martínez | 24 de enero de 2010 a las 2:43

Obama3

 

Hace dos semanas la prensa norteamericana informó que el presidente Obama pensaba aplicar un impuesto a los 50 bancos que recibieron ayudas del estado por la crisis. Con esa medida, la Casa Blanca pretende recuperar 90 mil millones de euros de los fondos que el gobierno gastó para salvar el sistema financiero. El anuncio del impuesto a los grandes bancos para reducir el enorme déficit presupuestario, complació a los contribuyentes y disgustó a los banqueros. Pero los mercados financieros recibieron la noticia con relativa calma. Ha bastado con que el martes perdieran los demócratas el escaño que los Kennedy han ocupado durante más de medio siglo en Massachusetts y con él la mayoría cualificada en el Senado, para que Obama cambie de registro. En busca de propaganda, ha escenificado un pulso ante la opinión pública. John Wayne contra los banqueros: “si quieren pelea, la tendrán”.

La intención de recuperar el dinero prestado a la banca es saludable, pero no la demogágica manera de presentarla. Parece una venganza por el fracaso electoral, que le obligará a aparcar su reforma sanitaria. Y recuerda a una campaña que Suárez hizo a pelo con el CDS, sin un duro de préstamos bancarios y con un eslogan ingenioso: “yo también tengo problemas con los bancos”. Y quién no. Ocurrencias aparte, la bravata de Obama ha provocado un bajón generalizado en las bolsas del mundo en los últimos días.

¿Se acaba aquí el buenismo de Obama? No debería. El buenismo es sano. Esta lleno de buenas intenciones. El problema es que no esté acompañado por pragmatismo, realismo, sentido común. Tengo un amigo ocurrente que ha hecho una clasificación original de los políticos. Los divide en sólidos, líquidos y gaseosos. Los sólidos tienen fuertes convicciones, audacia, capacidad de liderazgo. Mi amigo, coloca a Felipe González, de quien es admirador, el primero de esa lista, pero también añade a Aznar: “antipático, pero sólido”. Los líquidos, como Tony Blair, se adaptan a todas las circunstancias, como el agua a cualquier envase. Y los gaseosos son etéreos, idealistas, buenistas. Naturalmente, mi amigo tiene un lugar reservado para Zapatero en este apartado, y también para Obama. Lo cierto es que el político ideal debería cumplir las tres cualidades: tener la proporción justa de capacidad de decisión, adaptabilidad a las circunstancias y nobles ideales. Pero es difícil estar bien todos los días en todos los registros. Por ejemplo, sin perder la compostura y sin caer en la demagogia. Que se lo pregunten a Obama, que ha dejado de ser el líder perfecto.

 

 

El hito planetario

Ignacio Martínez | 3 de enero de 2010 a las 3:24

Se está exagerando el papel de la presidencia española de la Unión Europea. No es la primera. Felipe González ya fue presidente de turno en 1989 y 1995 y Aznar en 2002. Las cumbres de Madrid con las que terminaron las presidencias socialistas fueron decisivas para el lanzamiento de la moneda única. En junio de 1989 Thatcher permitió que los demás iniciaran el camino hacia la unión monetaria sin el Reino Unido. Y la de diciembre de 1995 bautizó la nueva divisa como euro. En la de Sevilla de junio de 2002 se arregló el Tratado de Niza para que los irlandeses lo aprobasen en un segundo referéndum y fracasó el plato fuerte defendido por Aznar y Blair: dejar sin cooperación a los países africanos que no colaborasen contra la inmigración ilegal. Pero, como siempre, en Sevilla se despacharon importantes asuntos corrientes en materias como inmigración y asilo, ampliación y futuro de Europa; incluso se habló de desarrollo sostenible. Ya ven que no hay nada nuevo bajo el sol.

Sin embargo, en esta cuarta ocasión hay un afán de protagonismo excesivo. El PSOE está cinco puntos por debajo del Partido Popular en las encuestas, pero pretender arreglar la imagen presidencial a base de fotos de cumbres con países de Latinoamérica, del Mediterráneo, con Marruecos o con Obama es desvirtuar el cometido de España en este semestre. Se ponen en marcha nuevas instituciones del Tratado de Lisboa y se pretende abrir la puerta a nuevos adherentes: la Unión puede tener 37 socios en 2020. Se quiere dejar atrás la crisis y tener una mejor presencia de Europa en el plano internacional. Esto último no es cuestión de número: cada vez hay más países europeos en el G-20, pero cada uno habla con su propia voz, en un coro disonante.

Este semestre tiene algunos inconvenientes: la nueva Comisión no entrará en funciones hasta febrero y hay elecciones británicas en mayo. En vez de buscar grandes titulares, Zapatero haría bien en administrar los asuntos pendientes. En otras palabras, no estamos ante ningún acontecimiento planetario por la coincidencia de dos liderazgos a ambos lados del Atlántico, como enunció una bisoña dirigente socialista meses atrás. España está lejos de poder ejercer liderazgo alguno, pero además no es eso lo que se estila en Europa, en donde el presidente es un primus inter pares. Si ha habido un español líder europeo en los 24 años que España lleva en la UE, ha sido González. Aznar y Zapatero se han quedado lejos de serlo.

Guerra de regiones

Ignacio Martínez | 22 de junio de 2009 a las 7:58

Llegamos a la recta final de la nueva financiación autonómica, con las espadas en alto. Cataluña se moviliza, para sacar el máximo: se siente discriminada en el conjunto de España porque paga demasiado según sus cuentas, que compara con las vascas. Con el argumento constitucional de los derechos históricos y el coyuntural de la debilidad de los gobiernos en minoría de González, Aznar o Zapatero, los nacionalistas vascos han apañado un cupo por el que liquidan al Estado 1.400 millones de euros al año, por toda aportación fiscal. Varias veces menos de lo que pagarían con el régimen general. Con ese precedente, los catalanes rabian, con razón. El nuevo Estatuto catalán establece que las inversiones estatales se harán en función del PIB regional. El aumento por ese capítulo, y la menor contribución que les consiga la nueva financiación autonómica que se cerrará en unas semanas, deben mejorar el déficit fiscal catalán en varios miles de millones de euros.

En paralelo a la batalla presupuestaria, se abren nuevos frentes. La Vanguardia titulaba el sábado, en su sección de Economía: “El Ministerio de Fomento penaliza a las constructoras catalanas”. Resulta que las tres primeras constructoras andaluzas, Sando, Azvi y Vera, recibieron entre 2005 y 2007 un porcentaje de adjudicación de obras de Fomento superior a la cuota de mercado que tienen. Y eso ha perjudicado a tres empresas catalanas: Comsa, Copcisa y Copisa. El periódico no olvida citar que la ministra del ramo era la andaluza Magdalena Álvarez. Un recado al nuevo ministro, para que enmiende el agravio. Entre 2004 y 2007 las tres catalanas recibieron 1.465 millones y las tres andaluzas 1.318, o sea, 147 millones menos.

Me pregunto si no será que unas son más competitivas que otras. Hay varias posibilidades, pero ésa es una de ellas. La Unión Europea prohíbe expresamente la adjudicación por cuotas en los concursos públicos, que se hacen con dos criterios, técnico y económico, con un baremo ponderado para cada uno de ellos que oscila entre el 50/50 y el 70/30. Los informes los hacen funcionarios y la apertura de las ofertas es pública: quien ofrece más calidad a mejor precio se queda con la obra. Si las inversiones del Estado se hacen según el PIB y las adjudicaciones públicas en función de la cuota de mercado, consolidaremos situaciones de privilegio. Ya sólo falta que saquemos al campo de batalla los déficits comerciales. Cataluña se beneficia de un mercado interior español sin barreras arancelarias en el que tiene un predominio industrial y de servicios. Pero sin sus estupendos clientes andaluces, extremeños, castellanos, etcétera, su riqueza se reduciría trágicamente. Cuidado con las guerras de regiones.

Las matriuskas de la crisis

Ignacio Martínez | 4 de febrero de 2009 a las 7:46

Hay una imagen plástica para definir la crisis que nos embarga: la matriuska rusa. Ya saben, esa muñeca de madera pintada, hueca en su interior, que alberga otra y otra, hasta cinco. Pues la crisis internacional alberga en su interior a la española, que a su vez comprende a la andaluza. Y así sucesivamente. Uno de los muñecos podría ser la crisis de los medios de comunicación. No la económica ni la tecnológica, sino la ética. Un diario nacional se ha superado a sí mismo participando, por activa o por pasiva, en el robo de un Goya; el que le dieron a la película Bucarest, de Albert Solé. En elmundo.es se mantuvo toda la tarde y la noche del lunes una noticia destacada: “Se busca este Goya”, cuando a esas horas ya lo tenía el periódico en su caja fuerte, porque se lo había entregado quien se lo llevó. Es una buena imitación del secuestro de un fugitivo de la policía en la película Primera plana.

Esta historia ha coincidido con otra similar: el falso vídeo que el Gran Wyoming y su equipo han fabricado en su programa de La Sexta, para mandárselo a su rival Intereconomía como un robado con teléfono móvil. El vídeo simulaba una bronca humillante del director del programa a una supuesta becaria. La idea era que los de Intereconomía se creyeran al denunciante anónimo, colgaran la grabación en YouTube y criticaran a Wyoming. Lo hicieron todo, de carril. Un perfecto despropósito que ha procurado al programa un récord de audiencia. El presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, ha criticado con dureza la broma, por lo que supone de trampa y engaño, y la bronca entre los dos medios por el desprestigio que supone para la profesión periodística. Ahí tienen a la cuarta matriuska de la crisis, antes cuarto poder.

Hace 20 años en Moscú vendían unas matriuskas singulares: no eran campesinas sino los jefes del partido comunista. Gorbachov era el primer muñeco, que traía dentro a Breznev, Kruchev, Stalin y Lenin. Aquí en España podríamos hacer una con los cinco presidentes del Gobierno: ZP, Aznar, González, Calvo Sotelo y Suárez. Tendría un efecto terapéutico, para allanar duelos sectarios. Unos dentro de otros, todos con la misma responsabilidad, las mismas debilidades. Zapatero, a quien el semblante se le está oscureciendo, se desayunó ayer con 200.000 parados más que hace un mes. La crisis que nunca llegaría arroja ya 3.327.801 parados en España. De los que 744.956 son andaluces. O sea, que el 22,38% de los españoles sin empleo están aquí. El portavoz de la Junta tuvo que bailar ayer con semejante pareja y dijo que el dato positivo era que el paro crecía en Andalucía menos que en España. Elemental: donde hay más desempleo es más difícil que aumente. Groucho Marx diría que es la parte buena de la parte mala. O una matriuska buena dentro de la mala.

La cumbre no ha sido un éxito

Ignacio Martínez | 17 de noviembre de 2008 a las 17:59

He estado en algunas cumbres del G-7. Sin ir más lejos en las de 1989 en París, 1991 en Londres o 1992 en Munich, que citaba en el post anterior. Y también he estado en decenas de cumbres europeas. En todas, absolutamente todas, los dirigentes salieron diciendo que la cumbre había sido un éxito. Tengo sobre esta materia el mismo escepticismo de CalleSierpes sobre el nuevo presidente americano. Bush padre, Mitterrand, Thatcher, Delors, Kohl, González, Andreotti, Clinton, Blair, Chirac, Aznar, Sarkozy, Merkel, Berlusconi, Brown, Zapatero: “la cumbre ha sido un éxito”. Es como si los guionistas de los discursos poscumbre tuvieran memorizada la frase en su programa de editor de textos. Pues los inversores de la Bolsa española se han fumado un puro con la declaración de Washington de este fin de semana. Humo es lo que echaba el Ibex esta tarde. Acaba de cerrar en 8.498 puntos, con una caída de 3,77%. La cumbre no ha sido un éxito.

La Reina ha hecho bien

Ignacio Martínez | 1 de noviembre de 2008 a las 21:27

 

No entiendo la que hay liada con el libro sobre la Reina. Una señora, perfecta profesional de lo suyo, que como se sabe es una ocupación tradicional donde los haya. Así que es por educación, clase social y oficio claramente conservadora. No es noticia que esté a favor de la enseñanza de la religión en las escuelas, que esté en contra del aborto y la eutanasia, o que tenga alguna reticencia sobre los matrimonios entre homosexuales. Más me han interesado sus opiniones sobre Bush, en contra; Felipe González, claramente a favor, o Aznar, sólo educadamente a favor. Arcadi Espada en su blog afirma que “es probable que el mundo no pudiera vivir sin esas opiniones; pero es seguro que la Reina ya no podía vivir sin darlas; de pronto la señora de la manita levantada y sonrisa animosa pero melancólica, ha concedido una entrevista. ¿Pasar a la Historia? A quién diablos le importa pasar a la Historia habiendo el Periodismo”. Yo creo que la Reina ha hecho bien en decirnos lo que piensa. Y su entorno ha hecho mal en mandar una nota a los medios en la que no desmienten nada. No comparto en absoluto algunas de sus ideas, pero ni me sorprende, ni me molesta lo más mínimo.

Braulio Medel y la crisis

Ignacio Martínez | 8 de octubre de 2008 a las 21:06

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Las crisis también tienen sus beneficios colaterales. En el inicio de la Transición, cuando en España se reunían los grandes banqueros se decía que se habían visto los siete grandes. Lo de los siete magníficos, como en la película de Yul Brynner, Steve McQueen y Charles Bronson, se lo dijeron a los fundadores de Alianza Popular, pero con los banqueros se hacían pocas bromas. Eran, si mal no recuerdo, Banesto, Central, Hispano, Santander, Bilbao, Vizcaya y Popular. Todo eso se ha quedado en Santander (los cuatro primeros), BBVA (los dos siguientes) y Popular.

Cuando el lunes pasado el presidente Rodríguez Zapatero organizó una reunión con los banqueros del país, la foto era muy diferente. Llamó a los tres que quedan de los siete grandes, y a tres cajas, lo que visualiza otro mapa. Un mapa de la España de las finanzas. Madrid, Santander, Bilbao, Barcelona, Málaga. Que estuviesen el Santander y el BBVA va de suyo. También el Popular, si se quiere. Que invitasen a la Caixa y CajaMadrid también va de suyo. Lo que tiene mérito es lo de Braulio Medel, el último de los nuevos seis grandes recién estrenados. Por volumen de negocio, Unicaja puede ser la octava caja española, así que aquí tienen que haber jugado dos componentes adicionales: el prestigio del profesor Medel, catedrático de Hacienda Pública, decano de los banqueros andaluces y presidente de la Federación Andaluza de Cajas de Ahorro; y el hecho de que sea andaluz y que ZP haya querido dibujar un mapa de España más largo que si metía a otra caja catalana o a una valenciana. Total, que la crisis nos ha puesto a Braulio en el escenario de los grandes. Celebro que Andalucía juegue en las grandes ligas de la empresa y de las finanzas, cosa que desgraciadamente no es muy habitual.

Sobre la crisis hay que añadir, dicho sea de paso, que Europa ha hecho el más completo de los ridículos. En particular su presidente de turno, el francés Sarkozy. Reúne el sábado a los jefes de Gobierno de Alemania, Reino Unido e Italia y se ponen tan en desacuerdo que provocan el hundimiento de las bolsas el lunes siguiente. Sarkozy promete un nuevo mundo, que debe salir de esta crisis, con una economía de los empresarios que sustituya a la economía de los especuladores. Bonitas palabras. Los hechos son más penosos: Las Bolsas bajando por un terraplén y un dumping bancario establecido de facto en la Europa de los 27. Países, como Alemania e Irlanda, que garantizan todos los depósitos y otros que los suben sobre la marcha, como el Gobierno español. Felipe González sostiene que tenemos líderes locales y problemas globales, y añade más en voz baja que los líderes locales son mediocres.

En paralelo, vamos a tener que concluir que Europa no existe, porque no existen los europeos, sino los alemanes, los franceses, los británicos, los italianos, los españoles. Lo mismo que no existe Andalucía, porque no existen los andaluces, sino los sevillanos, los granaínos, los malagueños, los gaditanos, los cordobeses. Menos mal que tenemos a Braulio entre los seis grandes de la España financiera. El que no se consuela es porque no quiere.

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La muerte de un presidente

Ignacio Martínez | 5 de mayo de 2008 a las 0:41

La muerte del presidente Calvo Sotelo nos hace más viejos a algunos. También, en cierta manera, es como si este régimen constitucional, llegara a la mayoría de edad. Es el primer presidente de la democracia que muere y no había protocolos anteriores. El único entierro de Estado que recuerdo fue el del alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván. Tampoco hay costumbre en la democracia española de un trato oficial y deferente hacia los ex primeros ministros. En Estados Unidos se les llama presidentes durante toda su vida. Y se les tiene un respeto que aquí escasea. También es verdad que intervienen poco o nada en política interna. Al menos hasta que hemos visto a Clinton en ese tándem con su mujer que se ha dado en llamar Billary.

Cuando Calvo Sotelo fue elegido presidente por el Congreso tenía 54 años. Y nos parecía muy mayor. En este capítulo hay una cierta costumbre: los españoles hemos elegido siempre a cuarentones para primeros ministros. Suárez, Aznar y Zapateto llegaron al poder con los mismos años, 43. Y Felipe González no había cumplido aún los 40. En Andalucía la tendencia ha sido similar: Chaves fue presidente a los 45, Borbolla a los 37 y Escuredo, con 38. Así que Calvo Sotelo fue, con diferencia, el más mayor. Aunque cuando uno ve a Hillary con 60 y McCain con 71 presentándose a la presidencia de los Estados Unidos resulta que don Leopoldo era un chiquillo a sus 54. Recuerdo que era un joven periodista cuando cubrí la información para ABC de la visita del presidente Calvo Sotelo a Sevilla en una Semana Santa. Y era ya un veterano cuando un jurado presidido por él me otorgó el Premio Madariaga en 1997. Era un señor tímido, educado y atento. Ha sido definido con acierto como un burgués ilustrado.

Estuvo menos de dos años en el puesto, pero su gestión fue decisiva para abrir la puerta de España hacia Europa. Era ministro para las Relaciones con la Comunidad Económica Europea de Adolfo Suárez, cuando España solicitó oficialmente iniciar las negociaciones para su adhesión a la CEE, en 1979. Y era presidente del Gobierno cuando el 29 de octubre de 1981 España se integró en la OTAN. Calvo Sotelo pertenece a un grupo de personas imprescindible para el tránsito de la dictadura a la democracia. Tuvo distintos cargos en los últimos años del Régimen, pero creyó vivamente en la Monarquía constitucional. Es famosa una frase de Franco, que calificaba a la España forjada por los liberales como “bastarda, afrancesada y europeizante”. Pues bien, un hijo de la burguesía liberal española fue uno de los líderes de la integración de la España moderna en Europa, su territorio natural. Descanse en paz.

¡Llámame dios!

Ignacio Martínez | 14 de abril de 2008 a las 17:49

Plantu, el caricaturista de Le Monde, inmortalizó a Mitterrand con una frase sencilla que el anciano y carismático presidente francés le decía a alguien: “¡Appelle moi Dieu” (llámame dios). De hecho, en el Partido Socialista galo dios era el nombre en clave con el que se aludía a su jefe incontestable en los 80. Años después, en España se difundió una conversación telefónica grabada por los servicios secretos al dirigente guerrista Chiqui Benegas, en la que se refería a Felipe González como dios. Y ahora Zapatero ha hecho un Gobierno con el que pretende entrar en el Olimpo.

Es lo que debe estar pensando a estas alturas el presidente catalán, José Montilla, compuesto y sin haber pillado algún ministerio estratégico e inversor, como pretendía. Los dos ministros catalanes se tendrán que ocupar de políticas nacionales con mayúscula, como Defensa y Trabajo e Inmigración. De momento, las andanadas financieras de las últimas semanas de los consejeros de la Generalitat no han surtido efecto. Alguien ha pretendido que el nuevo es un Gobierno continuista, pero sólo seis personas siguen en él de las 16 que formaron el primer Gabinete Zapatero en 2004.

Manuel Chaves tiene trato antiguo con todo tipo dioses. Y no le ha sido imposible trasladar al neófito olímpico ZP su voluntad de que Magdalena Álvarez continúe en el Ministerio de Fomento. La malagueña ha hecho bueno el aserto de que en política, como en la vida misma, lo que no mata engorda. Tendrá ahora una segunda oportunidad de convencer a los españoles de la eficacia de su gestión. Por cierto, que el sábado festejó en la Feria de Sevilla su continuidad. Añadiré que baila las sevillanas mirando a los ojos, con todas las de la ley. La hemos criticado en estos cuatro años por falta de tacto, pero ella sabe ser encantadora y hasta seductora como nadie. La otra ministra andaluza es la gaditana Bibiana Aído que desde que tiene uso de razón no ha conocido otra cosa que al PSOE gobernando ininterrumpidamente en Andalucía y la mayor parte del tiempo en España. Ahora tendrá ocasión de modificar su idea, muy propia de los cuadros socialistas jóvenes, sobre la infalibilidad de sus líderes en el ejercicio del poder. Los dioses se vuelven simples mortales con el uso.

La comunidad autónoma tiene también a dos diputados cuneros como ministros de Exteriores e Interior. Y a dos asimilados, Bernard Bernat Soria, cuyo último trabajo científico estuvo en Andalucía, y la nueva ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, que es esposa del vicepresidente y cuñada del presidente de Amasua, la más importante empresa pesquera andaluza, una potente multinacional con base en Huelva. La diosa del deseo se ha portado con el veterano presidente andaluz. Cuando sea él quien reparta carteras regionales al final de esta semana, ¿repetirá este esquema de privilegio territorial? ¿Habrá alguna provincia más agraciada que otras? ¿Jaén, quizá?