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Irlanda mejora, Portugal parado y Grecia a la deriva

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:44

La impresión en las oficinas de vigilancia es que poco a poco se mete la mano en la bañera y se ve que la temperatura del agua en Irlanda mejora. Tiene menores tipos de interés que España o Italia. Sus problemas eran el financiero y el inmobiliario. Pero tiene una economía muy distinta a la de los otros países intervenidos: abierta, flexible y con gran proyección exterior en sectores punta como telecomunicaciones, servicios o tecnologías de la información. Es además el único país de habla inglesa en la zona euro y tiene una fiscalidad exageradamente benigna con las empresas extranjeras. Los problemas de Portugal son de otra índole, con una caída crónica de la productividad en los últimas décadas y un sector público bastante sobre sobredimensionado, que no tiene un papel positivo en su economía nacional y asfixia a la competencia en varios sectores. El problema del déficit no es tan agudo como en España. Su problema es la competitividad de su economía. Su coyuntura tiene luces y sombras. Lo más positivo es que suben las exportaciones y lo más negativo es que el consumo ha caído demasiado. Hay una cierta sensación en Bruselas de que la receta de los recortes ha sido más dura de lo debido y se le ha dado una prórroga de un año a su plan de ajuste y déficit casi sin pedirlo. En el Ecofín de esta semana Alemania y Finlandia estuvieron de acuerdo y nadie puso objeción alguna. El rescate tuvo un amplio apoyo político del Gobierno, la oposición y el principal sindicato, aunque ahora se hayan desatado tensiones y se haya complicado la situación en el Parlamento. Lo peor es la quiebra de los ingresos por la caída del consumo interno y el paro, que supone un problema social creciente. Grecia es el epicentro de la crisis. Reúne todos los problemas: estadísticas oficiales falsas, fraude fiscal generalizado, una deuda del 160% del PIB, no quedan capitales que evadir, un sector público hipertrofiado y un sistema de ajuste de salarios ajeno a la productividad. Se han creado nuevas agencias estadística y tributaria con ayuda exterior de la UE y países miembros. Es como si se estuviese creando un Estado de nueva planta, reformando desde el control de fronteras hasta la sanidad. Se piensa que no saldrá del marasmo antes de 10 o 15 años.

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Feria política

Ignacio Martínez | 10 de septiembre de 2012 a las 11:10

Fin de semana preelectoral. Feria de políticos, con latiguillos, eslóganes y la inevitable descalificación al adversario. El folklore habitual. Hay elecciones el 21 de octubre en el País Vasco y Galicia. Mañana se celebra la Diada más soberanista en Cataluña desde la llegada de la democracia. La prensa catalana nos recuerda que en este momento un referéndum sobre la independencia tendría un 51% de votos favorables, quince puntos más que hace diez años. Los oportunistas, los egoístas, los extremistas, los populistas, le sacan rendimiento a la crisis.
El descrédito de la política y de los políticos no sólo ocurre en España. Como consuelo repasen las encuestas para las elecciones del miércoles en Holanda. Los dos partidos que han copado las instituciones del país durante décadas, en régimen de alternancia, democristianos y socialdemócratas, apenas aspiran a una cuarta parte de los escaños. La crisis ha reventado el bipartidismo en países pobres del sur de Europa, como Grecia, y también en ricos del norte como Holanda. La consecuencia es más radicalismo.
En particular llama la atención la irrelevancia de la Democracia Cristiana neerlandesa, partido hegemónico durante medio siglo, que puede conseguir 13 de los 150 escaños del parlamento holandés. Este bache de las dos familias que crearon lo que hoy conocemos como Unión Europea tiene una clara consecuencia inmediata en el vacío ideológico en el que se mueve la UE, como pollo sin cabeza.
¿Pasará algo así en España? Puede, aunque todavía no se ha desatado la fuerza centrífuga que lo genere. Pero hay tiempo para que se produzca el fenómeno. El País adelantaba ayer un capítulo del próximo libro de César Molinas en el que comparaba la clase política española con los controladores aéreos, porque piensan más en su interés particular que en el general. La acusaba, entre otras cosas, de haber generado la burbuja inmobiliaria y la de las infraestructuras. Las críticas se multiplican. En fin, faltan más de tres años para las próximas elecciones generales y hay tiempo para que prenda la llama de la desafección política.
Unas elecciones en las que podríamos encontrar a alguno de los protagonistas del 21 de octubre. Se da la circunstancia curiosa de que los dos candidatos a la reelección en las elecciones vascas y gallegas, son los delfines favoritos de sus jefes de fila actuales. Entre los posibles recambios a Rajoy, seguro que el presidente del PP prefiere a Feijóo. Y no es un secreto que Rubalcaba piensa en Patxi López como posible candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, si no hay adelanto electoral. Bueno, se comenta que Griñán piensa en sí mismo para semejante cosa. Pero esa ya es otra historia.

El deporte nos regala un baño de autoestima

Ignacio Martínez | 25 de junio de 2012 a las 10:30

El pasado viernes emitieron La lista de Schindler en TVE. La excelente película de Spielberg, basada en hechos reales, cuenta cómo un empresario de origen alemán, que pertenece al partido nazi, salva a 1.100 judíos polacos de la muerte. Conmueve el holocausto cada vez que nos lo muestran la televisión, los libros, las películas. En realidad la Segunda Guerra Mundial fue una carnicería: 36 millones y medio de muertos, sólo en suelo europeo. Más de la mitad, civiles. Para que no se repitiese esa barbarie nació la actual Unión Europea. Conviene no olvidarlo, ahora que la crisis parece colocarnos en el peor de los mundos. Ha habido uno mucho peor y muy reciente.
Cuando Robert Schuman propuso la creación de la CECA el 9 de mayo de 1950, en su histórico discurso en el salón del reloj del Quai d’Orsay, la sede del Ministerio de Exteriores de Francia, empezó su exposición con estas tres palabras: “La paz mundial…”. El viernes, en Twitter, comenté que esto empezó como un proyecto de paz y no como un mercado. Y mucha gente contestó que la CECA era un mercado común de carbón y acero. Pero hace falta saber que el acero y el carbón eran la materia prima para fabricar armamento convencional. Y de hecho se medía la capacidad de un país para hacer la guerra por su producción siderúrgica y por su población, su potencial para disponer de divisiones.

Insistir en que la Unión Europea es en origen un proyecto de paz no es baladí, si se tiene en cuenta la ancestral afición de los pueblos europeos a hacer la guerra unos contra otros. Y los recelos y desprecios, cuando no odios, que van surgiendo entre los países ricos y los pobres o de los intervenidos hacia los más poderosos. Así es como empiezan a acunarse los conflictos. Mientras que todo quede en los cánticos despreciativos de los hinchas de Alemania y Grecia, el mismo viernes en Gdansk…
Esto no supone desdeñar la importancia del mercado. Al contrario, no se trata de eliminar alguna de las cuatro libertades sobre las que se basó el progreso de Europa en las últimas décadas: la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales. Eso sí, todo el mundo está de acuerdo en que hay que regular mejor alguna de ellas, en particular las transacciones financieras, para continuar con el euro, una divisa a la que seguimos masivamente vinculados.

No sabemos en qué va a terminar el auge de los egos nacionales. A los que les va bien, por reafirmar su superioridad, su mayor capacidad económica, su mejor gestión de los asuntos públicos y privados. Y a los que nos va peor, por darnos un baño de autoestima. De momento este fin de semana dos Alonsos nos han alegrado la vida a los españoles. Xabi con sus dos goles a Francia en Ucrania y Fernando con su extraordinaria carrera en Valencia. ¡Nos hacía falta!

Un buen dilema griego

Ignacio Martínez | 18 de junio de 2012 a las 14:41

La buena noticia de ayer es que Europa no ha caído por el despeñadero griego. Pero no se sabe todavía si se ha salvado, al menos eso dicen los mercados en la mañana de hoy. El hecho de que Nueva Democracia pueda componer una mayoría parlamentaria con el PASOK no significa que los socialistas consientan. Y tampoco está garantizado que el nuevo Gobierno heleno no reclame una renegociación de las condiciones del rescate. Estamos como en aquella película de Woody Allen: la pelota de tenis que golpea en la cinta de la red y después de subir a cámara lenta va bajando y no se sabe si caerá de un lado o de otro. Aunque la impresión es que se ha salvado el match point. Las cancillerías y los estados mayores de las grandes formaciones políticas europeas se disponen a presionar a los dos partidos que se han sucedido en la gestión de la crisis griega, para que lo hagan a partir de ahora juntos. No es una mala noticia.
En el fin de semana político deportivo los dioses han sido propicios a la causa griega. Se han clasificado para los cuartos en la Eurocopa de fútbol (que jugarán precisamente contra Alemania) y siguen en la dura carrera del euro, por el mismo filo del despeñadero. Si Europa ha tenido víctimas este fin de semana, han estado en otros territorios. Por ejemplo en Francia, en donde pesos pesados de la política gala no han conseguido entrar en la Asamblea Nacional, empezando por Ségolène Royal, que aspiraba ser presidenta en el Palais Bourbon y se ha quedado fuera. Tampoco han conseguido escaño de diputados la derechista Le Pen y el centrista Bayrou. Los socialistas han sacado una mayoría absoluta que permitirá a Hollande hacerse fuerte ante Merkel para reclamar medidas contantes y sonantes para animar al crecimiento económico europeo. Tampoco es una mala noticia.
En Grecia, desgraciadamente, ha ganado el partido que mintió a la Unión Europea sobre el estado de la contabilidad pública helena. Nueva Democracia pagó después en las urnas ese desliz, pero quien corrió con la factura más cara fue el PASOK, que tuvo que gobernar a continuación y realizar las reformas y recortes correspondientes. Que tome nota aquí el PP. Y eso ha dejado al PASOK un exiguo 12% de los votos. Allí se ha dado el sorpasso con el que sueñan los comunistas españoles desde hace décadas: Syriza ha duplicado en número de votos a los socialistas, que no quieren entrar en el gobierno si no lo hace la izquierda radical. Mayormente para no desaparecer del todo.
Ahora sólo queda que se le vuelvan a dar facilidades al mal alumno griego y que los griegos en general se convenzan de que hay que trabajar duro, pagar impuestos y no falsear las cuentas nacionales. Como la bola de tenis, tienen que saber si quieren caer del lado de la civilización que fue cuna de la democracia, la filosofía, el teatro o los juegos olímpicos, o del lado otomano, imperio del que formaron parte desde mitad del siglo XV hasta bien entrado el XIX. Un buen dilema. Pero entre tanto se resuelve, todo son malas noticias,

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Vamos detrás de Grecia

Ignacio Martínez | 30 de mayo de 2012 a las 11:55

Vamos detrás de Grecia. Detrás, en economía sumergida. Ningún otro país europeo defrauda tanto al fisco como España. Siempre superados por los griegos, por supuesto. Y este es el primer problema de nuestras cuentas públicas. Eminentes ciudadanos, conocidos banqueros, prohombres empresariales son evasores fiscales sin que se les caiga la cara de vergüenza. Pero en prima de riesgo ya vamos delante de Grecia. A ellos se les intervino cuando la rentabilidad exigida por los inversores por su bono a diez años era un 5% más alta que la deuda alemana. España ayer llegó a 515,7 puntos básicos: Grecia fue intervenida cuando llegó a 500, Portugal en 517 e Irlanda en 544. Todavía vamos detrás de dos.

El Gobierno lo fía todo a la infinita benevolencia del Banco Central Europeo. A que compre deuda española para calmar a los mercados. Pero los inversores cada vez desconfían más de la realidad de las cuentas de España, de la salud de su banca, de la verdad sobre su déficit público y del cumplimiento de los números de su presupuesto. Ayer se dijo que la exposición al ladrillo de Bankia era de 40.000 millones de euros. Hagan una regla de tres: si Bankia es el 10% del sector financiero español, el riesgo inmobiliario de los bancos españoles rondaría los 400.000 millones. También en la densa jornada del martes se supo que el déficit de la Administración General del Estado en el primer cuatrimestre fue el triple de lo que el rigor presupuestario le permitía. Todo eso genera incertidumbre entre los acreedores del país.

Y como no salen las cuentas, hay a quien se le ha ocurrido cobrarle el IBI a la Iglesia. Aquí de nuevo vamos detrás de Grecia. Allí tampoco la Iglesia ortodoxa pagaba impuestos y en España se pretende que lo haga la Iglesia católica por todos sus bienes que no cumplen una función social. No es mala idea que pisos, locales comerciales o garajes en explotación comercial paguen impuestos como todo hijo de vecino. Y siendo esta una iniciativa razonable, que no hay que desdeñar, estamos pasando por alto otras fuentes de ingresos mucho más rentables: las multinacionales. La semana pasada causó escándalo saber que Apple facturó en España 1.775 millones de euros y liquidó impuestos por valor de 2,5 millones, en vez de los casi 500 que supondría tributar al 30%. Pero no sólo Apple hace estas cosas. Lo hacen todas. La legislación europea les permite crear un entramado que les lleva a pagar impuestos en Irlanda, con un tipo teórico del 12,5%. Y con estructuras societarias que facilitan que los beneficios acaben en paraísos fiscales. Todo legal.

Todas estas cuestiones están minando Europa y recreando desconfianzas antiguas. Sin unión fiscal no habrá eurobonos. Y sin eurobonos no habrá descanso. Vamos detrás de Grecia.

Fábulas y fantasías

Ignacio Martínez | 6 de noviembre de 2011 a las 11:40

Zapatero hace mutis por el foro, ante la indiferencia colectiva. Fue uno de los dos clamorosos ausentes ayer en el supermitin de los socialistas, en Dos Hermanas. El otro ignorado es Chaves, despojado por Griñán de todas sus prerrogativas de antaño. De ésta también. Al menos le queda el consuelo de que se fue porque quiso y que colocó en su cargo a quien le dio la gana. Aunque después su sustituto, como suele pasar en la vida con todos los sustitutos a los que uno deja en su lugar, se considere con el derecho y hasta en la obligación de matar a su antecesor. La condición humana es así.

Este presidente se va a la fuerza. Pero busca consuelos, como salir indemne de la cumbre de Cannes, sin que le intervengan, como a Irlanda, Portugal y Grecia, o lo supervisen como a Italia. Y saca pecho. También podría consolarse mirando al otro lado del Atlántico, al otro líder progresista, de aquella fábula infantil de Leire Pajín, sobre el acontecimiento planetario. La figura de Obama se empequeñece con el uso. Su última peripecia es la salida de Estados Unidos de la Unesco, porque se ha admitido a Palestina como miembro de la agencia de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Esta represalia de Gulliver contra los liliputienses imita la de Reagan en 1985. El argumento de que entorpece el proceso de paz en Oriente Medio, o sea que dificulta la presión de Israel sobre los palestinos, es impropio de un Premio Nobel de la Paz. Es lo que pasa cuando se le regala a alguien una distinción que no merece. La condición humana es así.

Europa, por cierto, ha hecho ahí un papelón: Francia, España y otros nueve países, a favor; Alemania y otros cuatro, en contra, y el Reino Unido, Italia y otros ocho, neutrales. La Babel diplomática europea ha quedado en evidencia. La fantasía de una sola voz es falsa; hay 27. En Cannes se ha decidido una estrategia global para el crecimiento. Suena bien, pero es poco más que un eslogan. En la UE, sería suficiente con aumentar el presupuesto, que está en un exiguo 1% del PIB, 143.000 millones de euros. Ya verán como no lo suben. Nadie está pensando en el futuro a medio plazo, sino en salvar el pellejo ahora. La condición humana es así.

La cruz griega

Ignacio Martínez | 2 de noviembre de 2011 a las 14:31

Como esto siga así, Grecia se sumará al trío de preocupaciones de los españoles, que se repite desde hace años en las encuestas: paro, situación económica y políticos. De hecho, la palabra griego tiene un amplio espacio en el diccionario de la Real Academia. Puede pensarse que una lengua antigua está llena de prejuicios. Pero cabe también la conclusión contraria: que el idioma sea la sabia conclusión de experiencias de siglos. En todo caso, un modo coloquial poco utilizado es griego como sinónimo de tahúr o fullero. Justo lo que era el anterior primer ministro, Kostas Karamanlis, que abandonó el poder diciendo que dejaba un déficit del 6% en las cuentas públicas, cuando en realidad era de tres veces mayor.

Lenguaje ininteligible, incomprensible, es otro significado coloquial de griego. Quizá es el utilizado por el actual primer ministro Papandreu cuando ha pasado, por segunda vez en dos años, el platillo para pedir otros 110.000 millones de euros a sus socios comunitarios y al Fondo Monetario Internacional. Y cuando los ha conseguido, en condiciones muy duras, sin previo aviso se descuelga con una moción de confianza para hoy y un referéndum para ratificar el acuerdo.

Suicidio a la griega no es un término registrado. Pero hay otros, todos ellos sugerentes. Como las calendas grecas, esas que no llegarán nunca; el telón griego, que tiene doble cortina y se abre lateralmente; la pez griega, que es un destilado de la trementina y se usa en farmacia; o el fuego griego, que es un mixto incendiario que se inventó para abrasar las naves.

De momento, el anuncio de Papandreu ha hundido ayer todas las bolsas europeas, entre declaraciones de sorpresa, irritación e indignación por norte, sur, este y oeste. Hace pocos días Sarkozy afirmó que quizá fue un error la entrada de Grecia en el euro. Un error, no. Fue una fullería, porque el Gobierno heleno falseó los datos. El prestigio de Grecia está por los suelos. Es incapaz de hacer frente a sus compromisos y tiene una clara incapacidad para salir de su suspensión de pagos; no produce nada competitivo en los mercados internacionales, que le permita crecer. No es nuevo. Cuando Grecia entró en la Comunidad Europea en 1981 envió a Bruselas un grupo de funcionarios muy deficiente. Cinco años después, en el momento en que españoles y portugueses se sumaron al club europeo había el temor en la capital belga de que los funcionarios ibéricos fuesen del nivel de los griegos. No fue así. Ahora, España y Portugal, entre otros, siguen pagando los platos rotos por los griegos, además de las culpas propias.

Seguro que encuentran un sustantivo al que poner detrás el adjetivo griego. Para penar, propongo la cruz griega. Esa que no tiene lado corto. O lo que es lo mismo: la solución a este embrollo llegará a calendas griegas. Nunca, porque los griegos no tenían calendas. Ni formalidad.

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El euro en la montaña rusa

Ignacio Martínez | 29 de octubre de 2011 a las 11:00

El euro no está de moda. La cumbre de Bruselas del miércoles fue una cita con suspense. Llevan los jefes de gobierno dando tumbos cuatro años, dos si se cuenta desde que Papandreu descubrió que el anterior gobierno conservador griego no había dejado un déficit del 6, sino del 16%. Los líderes comunitarios van en una montaña rusa, y están en el tramo en que toca ir boca abajo. Sarkozy dice que quizá fue un error que Grecia entrara en el euro. La divisa europea resulta tan poco atractiva que los candidatos se inhiben. Checos, polacos y húngaros que estaban en puertas, no están por la labor de entrar. Rumanos y búlgaros ni se lo plantean. Polonia crece al 4%. Pero tiene un déficit del 8% y ha devaluado su moneda en un 10%. Porque puede…

En Francia, mientras el presidente de la República Sarkozy insinúa una posible subida del IVA, ‘Le Monde’ en un editorial fiel a su tradición europeísta resume la situación del continente con cuatro escenas: se recetan curas de austeridad a pueblos desamparados, acreedores ven cómo se les obliga a renunciar a la mitad de lo que les deben, se exige recapitalizar bancos limitando la liquidez y se aumenta la manguera contra incendios. Un panorama inquietante en el que hace su aparición el egoísmo. Alemania tiene la tentación de ser una pequeña China o una gran Suiza, un país industrial ultracompetitivo, bien situado en el mundo global. Pero la mayor parte de sus exportaciones se venden en el resto de Europa. Una gran recesión de sus vecinos hundiría su mercado natural. Lo mismo cabe decir de los productos catalanes en el espacio doméstico español. Aquí, los datos del paro son descorazonadores; casi cinco millones de desempleados en España; la cuarta parte en Andalucía.

¿Y los demás? Algunos parecen de otro planeta. Un amable lector, que frecuenta la prensa finlandesa, me resume el contenido del principal diario del extremo norte del euro. Destaca el escaso interés por el ascenso a vicepresidente de la Comisión Europea del comisario finlandés, que es precisamente el encargado del euro y de los asuntos monetarios y económicos. Olli Rehn no es visto con buenos ojos, porque según el espíritu nacional, habría tenido que mirar más por los intereses de su país. La fotografía de portada es sobre una decisión de política educativa. En todas las escuelas del país, que en un 99% son estatales, se exhibirán para la educación sexual de los alumnos unos modelos de los órganos sexuales, hechos de goma, en tamaño natural de adultos. Hay medidas de austeridad: la Policía pagará sin rebajas el combustible y las comidas en las gasolineras. Los dos canales de la televisión pública siempre han sido de copago, que este año se va a poner en 252,25 euros por receptor. Y acaba de empezar la inscripción para el campeonato nacional de pedos. Sí, como lo leen: eso que se oye y huele mal.

Hay gente pa’tó en la montaña rusa.

Freno a las novedades

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2011 a las 10:40

La producción española se desinfla. El Banco de España ha dibujado una curva descendente en su último informe de coyuntura. El crecimiento económico en el primer trimestre no iba mal, con un 0,4%. Se quedó en la mitad entre abril y junio y ahora estamos en una atonía; cabe interpretar que este tercer trimestre no crecerá la producción nacional. Con ese trazo, los últimos meses del año iniciaríamos una recesión, que puede durar un año. Hemos hecho tantos recortes y vienen tantos nuevos ajustes, que el consumidor tiene metido el miedo en el cuerpo y no gasta ni en productos de primera necesidad. Las familias españolas han reducido su gasto en la cesta de la compra por tercer año consecutivo. El nuevo ahorro ha sido de seis de cada cien euros. De coches y de pisos, ni hablamos…

Entre tanto, los jefes de las instituciones que gobiernan la nave de la economía mundial siguen perdidos y ofrecen pocas ideas. Y demuestran poca personalidad. Se sale de esa atonía el primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, que ha tenido la única respuesta oportuna a los reproches norteamericanos hacia Europa. Los parados griegos o los trabajadores irlandeses no provocaron la caída de Lehman Brothers, ha subrayado Juncker, que fue en su día candidato a la presidencia del Consejo Europeo, pero Francia y Alemania prefirieron al gris Van Rompuy.

Estamos cortos de líderes de valía y encima falla el departamento de recursos humanos. Juncker ha pedido no dejarse impresionar por el reciente plan de estímulo de Obama para crear empleo: el 90% de sus medidas existen ya en los estados miembros de la UE. Más voluntarioso que Van Rompuy, aunque igualmente gris, es el presidente de la Comisión. España tiene poco que lamentar, porque el portugués fue candidato tanto del PSOE como del PP para seguir en el puesto. Barroso ha propuesto una novedad para generar ingresos: dos tasas para las transacciones bancarias. Un uno por mil para acciones y bonos y un uno por diez mil para operaciones de derivados. Razonable, pero hace falta unanimidad de los 27 y el Reino Unido no quiere.

La Comisión también está preparando una propuesta revolucionaria para emitir obligaciones con cargo al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Le Monde avanzaba el miércoles que de su dotación inicial de 440.000 millones de euros, el Fondo dispone de 250.000 millones después de atender a Portugal, Irlanda y Grecia. Poniéndolos como garantía, los técnicos que estudian el nuevo instrumento creen que podrían movilizar una cantidad entre 10 y 20 veces mayor. Eso sí que sería liquidez. Más necesaria si cabe en un nuevo lunes negro, en el que bajan las Bolsas en toda Europa. (Grecia ha reconocido que no cumplirá el déficit comprometido ni este año ni el que viene). Pero Alemania es reticente a esta fórmula de eurobono. Aporta el 27% del Fondo, y Francia un 20. Por eso forman el departamento de recursos. Humanos y financieros. Es el directorio europeo.

Divorcios y suicidios

Ignacio Martínez | 28 de septiembre de 2011 a las 11:03

La gente se está animando otra vez a divorciarse en España. Es una tendencia nacional a la que no es ajena Andalucía. Todavía no estamos en las cifras de 2006, antes de la crisis, época en la que se hacía todo más alegremente y eso también. Pero estamos saliendo del bache en el que caímos a partir de que estallara la burbuja hipotecaria americana. Entonces, el personal se asustó y decidió que penas con pan son menos. Es curioso que mucho antes de que las autoridades y organismos internacionales detectaran la magnitud de la hecatombe económica que se nos venía encima, la gente corriente se abstuviese de emprender la costosa aventura del divorcio. Recuperados del susto, los interesados empiezan a animarse. Otra vez por delante de las estadísticas oficiales, que nos hablan de ruina en la Bolsa, en los mercados de deuda, de falta de solvencia en la banca y todo lo que ustedes saben. Según este particularísimo baremo, hay quien percibe una cierta mejoría. Un brote verde, si nos lo queremos tomar con buen humor.

Por el contrario, en Grecia se han duplicado los suicidios desde que empezó la crisis. Y eso es una tragedia sin paliativos. Se calcula que al año se suicida un millón de personas en el mundo. Que no es mucho, según se mire, comparado con los 7.000 millones de habitantes del planeta. Pero es que en Grecia, por decirlo en lenguaje llano, no era costumbre. En Europa son los países nórdicos con largos inviernos oscuros o las repúblicas de la antigua Unión Soviética los que tienen más altas tasas de suicidio. Y por el contrario, en los soleados países mediterráneos, de Grecia a Portugal, pasando por Italia y España, el carácter alegre, el clima o los lazos familiares lo han convertido en una rareza. En América, el número de suicidios en Estados Unidos duplica o triplica a los de los países latinoamericanos. Y en todos los casos, menos en China, la tasa de suicidio es extraordinariamente más alta entre los hombres que entre las mujeres. Es un brote negro, con el que no caben bromas.

El divorcio a la española está teniendo esta temporada un curioso fenómeno en el mundo del balompié. El presidente del Real Madrid vivía feliz, presumiendo del mejor entrenador del mundo, porque las encuestas decían que los madridistas estaban a muerte con el malaje Mourinho. Pero perdieron cuatro puntos en dos partidos y esos mismos sondeos detectaron que un porcentaje de aficionados dispuesto a pasar página. La fidelidad del hincha es con los colores. A los entrenadores les pasa como a los presidentes de Gobierno, que casi siempre son despedidos con malos modos. O como a los presidentes de los clubes. ¿Se acuerda alguien de Lopera, con la euforia del Betis líder de la Liga? Ya saben, aquel que se decía el salvador del club verdiblanco; que amenazaba con irse y que se acabara el mundo. De todo se recupera uno en la vida. Hasta de una crisis económica como esta. Suicidarse es un atraso.