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Estamos rodeados

Ignacio Martínez | 2 de julio de 2011 a las 11:27

Grecia ha aprobado su segundo plan de ajuste. Pero el pronóstico es que no será suficiente. El catedrático de Economía de Málaga Gumersindo Ruiz lo explicó en este diario, citando a Pimco, el fondo de inversión más grande del mundo: Hay países que son pobres, no pueden pagar y no tienen capacidad para salir de esa situación. ¿Qué industria y qué economía tienen Grecia o Portugal para crecer? En La Vanguardia, un catedrático de Harvard Andrei Shleifer, completa la teoría: Grecia no tiene modo de crecer, porque no fabrica, luego no tiene nada que exportar. Tiene turismo, pero está Turquía al lado con la misma oferta a mitad de precio. Respiren, el profesor Shleifer dice que España es un gran exportador.

Y oigo a un catedrático de Sevilla Francisco Ferraro decir que Grecia es insolvente y que habría que reestructurar su deuda. O sea, reducir los 330.000 millones de euros que debe. El profesor malagueño apunta una cuestión de óptica: la vemos como europea, pero la economía griega se parece a la de un país latinoamericano de escala media baja. El profesor bostoniano dice que los griegos tienen que reducir drásticamente sus salarios para empezar. Y después, trabajar, producir y ahorrar hasta ganar más de lo que gastan. Y el profesor sevillano añade que los estados que reestructuran su deuda por lo general recuperan rápido la confianza de los mercados.

A los mercados les ha dedicado una andanada el presidente de la Junta en su discurso sobre el estado de la comunidad del miércoles. “Nos cuesta trabajo entender cómo es posible que la codicia de los mercados financieros esté pasando factura a los más débiles, cómo es posible usar estos movimientos especulativos como coartada para impugnar nuestro modelo social”. Discurso simplista. El modelo social se utiliza de coartada para justificar empresas públicas de escasa utilidad, con plantillas y presupuestos enormes e instituciones superadas por el estado autonómico que no han parado de aumentar su tamaño en los últimos 30 años. La cumbre celebrada en Sevilla por la Confederación de Empresarios de Andalucía pidió, entre otras cosas, menos burocracia, menos gasto público y el adelgazamiento de la Administración.

El profesor Shleifer aboga por desregular el mercado de trabajo en España, otra demanda clásica del empresariado. O sea, con despido más fácil y más barato. Sostiene que eso no desprotege al empleado débil. Porque es el exceso regulatorio el que deja sin trabajo al débil. Y pone el ejemplo de los escandinavos que apenas tienen regulado su mercado de trabajo y en cambio protegen muchísimo a sus ciudadanos. ¿Cómo? Con más impuestos para garantizar el Estado del bienestar. Pero ya han oído ayer en Sevilla a Rajoy decirle a los alcaldes del PP que ni se les ocurra subir los impuestos. Estamos rodeados.

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Pulsos

Ignacio Martínez | 7 de junio de 2010 a las 9:15

La crisis se va a llevar muchas cosas por delante. Pero hay instituciones como la banca, la industria farmacéutica o las tabacaleras que seguirán pujantes cuando pase el tsunami. En el primer capítulo está Zapatero. La popularidad del presidente del Gobierno se ha despeñado sin remedio; el PP se ha escapado a más de diez puntos de distancia en las encuestas y roza la mayoría absoluta en unas eventuales elecciones. El último sondeo, ayer en El País, nos dice que un 70% de los votantes socialistas tienen poca o ninguna confianza en Zapatero, y que Rajoy le aventaja ya en valoración, aunque los dos suspendan. La gente quiere un nuevo Gobierno, que dé un poco de seguridad y confianza, pero no quiere elecciones. Esto concede un mínimo margen al presidente, que ya ha agotado casi todos los fusibles de su maquinaria gubernamental.

Elecciones es lo que está pidiendo a gritos, presa de una cierta ansiedad, el líder del PP, que el viernes en Viator (Almería) insinuó que a las cuentas públicas de España puede pasarles lo que a las griegas o húngaras. Rajoy quiere ir a las urnas con el argumento de darle esperanza al país, pero quizá convendría que fuese más cauto en este tipo de manifestaciones temerarias y más atrevido en otras: podría ofrecer un adelanto de lo que haría si gobernase. Por ejemplo, dónde, qué y cuánto recortaría en el gasto público. Porque todavía no ha soltado prenda, el hombre, convencido de que puede ganar sin comprometerse en exceso.

Pero la transparencia no es la principal virtud de estos tiempos. Una revista médica acaba de denunciar que la Organización Mundial de la Salud ocultó que varios de los 16 miembros de su comité de emergencia para la gripe A tenían vínculos financieros con los dos laboratorios que fabrican las vacunas. El problema es que los componentes de ese comité son secretos. Secretos para el gran público, pero no para las multinacionales farmacéuticas Roche o Glaxo. Total que se vendieron con la alerta mundial retrovirales por valor de casi 5.000 millones de euros. En Europa occidental, 179 millones de dosis, y en España 13 millones de vacunas, de las que sólo se usaron dos millones. Además de recortar el gasto ordinario, es evidente que evitar despilfarros ocasionales ayudaría a ahorrar. No sólo los bancos van a escapar de rositas de la crisis.

Las tabaqueras están en pie de guerra contra los planes del Gobierno de ampliar la ley antitabaco de 2005, para que no se pueda fumar en ningún lugar público cerrado a partir de enero. Tienen mil millones de clientes en el mundo y, como todo negocio que se precie, lo que pretenden es ampliarlos, no arriesgarse a recortar el consumo. Y aquí andan, en contra de una reforma imprescindible para la salud de los fumadores (y quienes les rodean), que son un tercio de la población española. En tiempos de crisis, estos pulsos son más dramáticos.

Crisis planetaria

Ignacio Martínez | 5 de junio de 2010 a las 8:58

Ha dicho Leire Pajín que tenemos una crisis económica, pero no política. Esta joven no podría ganarse la vida como pitonisa en el Oráculo de Delfos. Ya aventuró el acontecimiento planetario de los dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico, y no sólo ha sido una pifia la Presidencia española de la UE de Zapatero, sino que Obama vive sus peores momentos en la Casa Blanca, debilitado por los acontecimientos, a merced de la BP, Netanyahu o Corea del Norte. Hay quien le compara ya con Carter. Total, que Pajín, se pone otra vez el uniforme de pitonisa y se lanza: no hay crisis política. Disiento. La hay en su partido, en el PP, en toda Europa y en el resto del mundo. Ella misma, con su particular gracejo, la podría haber calificado como crisis planetaria.

El PSOE es un hervidero de rumores, contactos, inquietud. Se busca sustituto. De la vieja guardia como Solana o Rubalcaba; de la nueva vía, como Blanco o Chacón, de la periferia como el extremeño Fernández Vara. Algunos destacados militantes del PP no ocultan su desapego de Rajoy, que desde el anuncio del ajuste ha hecho declaraciones más propias de una barra de bar que de un estadista. Mientras, el país ve atónito como se hunde la Bolsa, porque Hungría, que sólo representa el 0,8% del PIB de la UE, ha anunciado que el anterior Gobierno, como en Grecia, falseó sus cuentas públicas. Estamos pasando de la desconfianza al pánico y no aparece en el horizonte nadie que inspire seguridad.

Otras políticas son posibles. En el pleno de mayo del Parlamento Europeo, el líder ecologista francés Daniel Cohn Bendit dijo que lo que le estamos pidiendo a Papandreu es imposible de lograr. Se preguntó cuánto tiempo necesitarían Francia o Alemania para reformar su sistema de pensiones, ¡y se le está pidiendo a Grecia que lo cambie en tres meses! En el mismo pleno, el líder liberal belga Guy Verhostaff propuso la creación de un Fondo Monetario Europeo, que actúe como fondo de inversión y solidaridad y frene la especulación.

Cohn Bendit apunta una audaz iniciativa política: el desarme entre Grecia y Turquía. Para que los turcos se retiren del norte de Chipre. El líder verde ofreció unos datos espectaculares de venta de armas a Grecia, que con once millones de habitantes tiene un ejército de 100.000 soldados. En los últimos meses, Francia ha vendido seis fragatas a los griegos por 2.500 millones de euros. Helicópteros por 400 millones. Varios aviones de combate Rafale a 100 millones la unidad. Una factura de más de más de 3.000 millones. Y Alemania le ha vendido seis submarinos por otros 1.000 millones. ¡Les prestamos dinero para que nos comporen armas! Recortar de aquí es más eficaz que bajar sueldos de menos de mil euros, sostiene Dani el Rojo. Estas cosas se podrían afrontar si sólo hubiese una crisis económica. Pero la crisis política planetaria no deja espacio para la imaginación.

Juergen Donges: “El ajuste anunciado va en la dirección correcta, pero no será suficiente”

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2010 a las 14:43

El profesor propone añadir una reducción un 10% todas las subvenciones cada año, eliminar ya la prestación por nacimiento, reducir la estructura del Gobierno y trasladar la austeridad a autonomías y ayuntamientos

 

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JUERGEN B. DONGES es uno de los economistas alemanes y europeos más prestigiosos. En la actualidad es director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia. En 1992 entró a formar parte del Consejo alemán de expertos económicos, organismo que presidió entre 2000 y 2002, y en el que estuvo bajo los mandatos de los cancilleres Kohl y Schroeder. Como su hermano mayor, el profesor Donges nació en Sevilla (octubre de 1940). Sus padres residían en esta ciudad, donde su padre trabajaba en el Banco Alemán Transatlántico. Cuando tenía un año, la familia se trasladó a Madrid. No es ésta su única vinculación con la región: su esposa, María Cruz Gutiérrez García, es malagueña, aunque se crió en Segovia. Donges ha sido profesor y ponente en cursos del Instituto Internacional San Telmo. Es catedrático emérito de la Universidad de Colonia y asesor científico de varias instituciones, como el Peterson Institute for International Economics (Washington), el Institute for Global Economics (Seúl), el European Centre for International Political Economy (Bruselas) o el Instituto de Estudios Económicos (Madrid). En las últimas semanas se ha mostrado muy crítico con lasmedidas de rescate decididas por la Unión Europea para Grecia y ha explicado que las instituciones alemanas están haciendo importantes recortes presupuestarios: hay municipios quebrados que están cerrando piscinas o centros culturales.

-El Parlamento alemán aprobó la semana pasada los planes de rescate a Grecia. ¿Le complace esta decisión?

-No demasiado. La ayuda financiera a Grecia le va a dar al Gobierno heleno un respiro, pero los problemas estructurales de la economía no se resolverán por sí solos. Me cuesta creer que Grecia en tres años pueda devolver los créditos recibidos. ¿De dónde van a sacar los recursos?

-¿Qué habría hecho usted?

-En este ejercicio y el próximo, la producción va a contraerse. Entonces habrá que hacer lo que ya ahora habría sido lo más adecuado: una moratoria y una reestructuración ordenada de la deuda pública, a cuenta de los acreedores griegos y extranjeros, bancos y compañías de seguro, fundamentalmente. Si los bancos pensaron en su día que estaban haciendo un buen negocio prestándole dinero al Estado griego, tienen que asumir las pérdidas al haberse equivocado. Por el contrario, el plan de rescate establece un peligroso precedente, al que recurrirán, si fuera necesario, gobiernos de otros países con problemas presupuestarios.

-¿Qué le parece el ajuste que ha anunciado Zapatero para España?

-Un recorte del gasto público era necesario, y lo previsto ahora va en la dirección correcta. Pero no será suficiente. Se podría haber abordado una reducción, de todas las subvenciones, digamos del 10% cada año. Y no hay razón alguna para esperar hasta enero para eliminar el cheque bebé; medida poco acertada desde el primer día.

-¿Algo más?

-Y una buena acción para crear credibilidad cara a la opinión pública española y europea hubiera sido remodelar la estructura del propio Gobierno; no se necesitan tres vicepresidencias, y algún ministerio es absolutamente superfluo, el de Igualdad el primero. Además, no sé si las autonomías y los municipios harán también un serio esfuerzo de ahorro o si lo anunciado por el presidente queda en papel mojado. Lo que no es bueno es reducir la inversión pública.

-¿No cree que la Unión Europea debería también tener un plan colectivo? Y, de camino, poner en práctica la unión económica creada en el Tratado de Maastricht.

-Unión económica hay. El mercado único está bastante bien desarrollado. Lo que no hay, es la unión política, y no veo que se produzca pronto. Por eso el Tratado de Maastricht requiere de los países miembros la sostenibilidad de sus finanzas públicas. Hay un límite para el déficit público y otro para la deuda total, el 3% y el 60% del PIB, respectivamente. Planes colectivos no harían más que liberar a los gobiernos de sus responsabilidades, y eso nunca es bueno. En la Eurozona tiene que haber la posibilidad de que un Estado declare la suspensión de pagos.

-¿Puede quebrar un país?

-Sí, en cuanto los ahorradores nacionales y extranjeros ya no le presten dinero o exijan un interés altísimo a los bonos. En la historia ha habido muchas quiebras, las más recientes en Rusia en 1998, Argentina en 2001 e Islandia en 2009.

-¿Si es de la Zona Euro tiene más o menos posibilidad de quiebra?

-Una unión monetaria no es un paraguas seguro. Por ejemplo, California en Estados Unidos está al borde de la bancarrota. Pero los países afectados no desaparecen del mapa. Lo normal es que hagan de la necesidad virtud y se recompongan económicamente.

-¿Cree que en las última semanas se ha producido un ataque al euro?

-Este es el vocabulario de los políticos, que no quieren admitir que su gestión de los problemas de la economía es mala, y les duele que los mercados pasen factura. Cuando organizan planes de rescate a nivel europeo, como en el caso de Grecia, invitan a los inversores financieros profesionales a someter el euro a continuos tests de robustez. Sólo pueden ganar porque la apuesta de una devaluación del euro se cumple; o bien, porque si no se cumple, es el Estado quien actúa como el bombero de urgencia y son los contribuyentes los que pagan.

-El fondo de rescate europeo pactado el domingo en Bruselas no será santo de su devoción…

-El Fondo europeo de rescate no me tranquiliza demasiado. Es curioso que se quiera combatir una crisis financiera europea derivada del sobreendeudamiento de determinados Estados creándoles nuevas deudas. También me preocupa que con la decisión del 10 de mayo, nuestros líderes políticos hayan derogado dos reglas básicas de la unión monetaria: la del no rescate de un país insolvente por sus socios solventes y la de no financiación de déficits por parte del BCE.

-¿Tampoco tranquilizará a los mercados?

-Me temo que los mercados quieran comprobar si el euro se va a convertir en una moneda débil y si la unión monetaria va a dejar de ser un foco de estabilidad de precios para degenerar hacia una unión inflacionaria y una comunidad de deudores soberanos. La tranquilidad en las bolsas se hará esperar.

-Paul Krugman sostiene que el euro fue un error. ¿Usted qué piensa?

-Al principio me preguntaba si estábamos cogiendo el toro por el rabo, al anteponer la integración monetaria a la política. Pero los últimos diez años son una historia exitosa: el euro es apreciado como divisa de reserva y moneda de facturación internacional, el Banco Central Europeo ha adquirido una gran reputación y el objetivo de estabilidad de precios se ha cumplido bastante bien.

-¿Qué ha fallado?

-Fundamentalmente dos cosas. Por un lado, la falta de disciplina fiscal plasmada en la alegría del gasto público a crédito en casi todos los países. Y por otro, las subidas de los salarios por encima de la productividad, y la falta de competitividad o capacidad innovadora en los países menos avanzados. Alemania tiene una parte de culpa: el canciller Schroeder en 2005 se negó a respetar el Pacto europeo de Estabilidad y reducir el excesivo déficit que tenía el país. Codo a codo con el presidente francés Chirac descafeinó las reglas fiscales, hasta las poco rigurosas que tenemos ahora, que dañan la estabilidad financiera de la Eurozona.

-¿Piensa que en esta coyuntura sería adecuada para España una gran coalición al estilo de la alemana de la anterior legislatura?

-Una gran coalición sólo es factible si los partidos que la forman anteponen el bien común a objetivos ideológicos. El PSOE no es capaz, el PP sólo a regañadientes. En este sentido, la democracia española es todavía algo inmadura.

-Inmadura y gastosa.

-Tanto el Estado como los hogares tienen que ir reduciendo sus excesivos endeudamientos. Ahorrar. El Gobierno debe recortar el gasto que no sea productivo, como los salarios de los funcionarios, las subvenciones desmesuradas a empresas y regiones, y las prestaciones sociales a personas que no las necesitan. Los particulares tienen que renunciar al consumo ostensivo.

-¿Qué propondría para resolver el colapso inmobiliario en España?

-El ajuste del sector tiene que proseguir hasta que el stock de viviendas sin vender haya sido absorbido. Inevitablemente seguirán perdiéndose muchos empleos. No tiene sentido que el Estado intervenga en este proceso con ayudas financieras a constructoras o compradores de viviendas.

-¿Acabaría con el Plan de Empleo Rural en Andalucía?

-Sí. El PER es un subsidio a todas luces pernicioso: demora el cambio de las estructuras económicas de Andalucía, distorsiona la movilidad geográfica e interempresarial, mantiene bajo el potencial de crecimiento y alto el paro laboral, promueve la economía sumergida. El coste fiscal es elevado. La tutela del Estado sobre los perceptores del PER es humillante en un sociedad civil libre.

-¿Qué opina sobre fusiones de cajas de ahorro y la dificultad de hacer concentraciones de entidades de distintas regiones.

-El sector de las cajas de ahorros ha sido afectado por la debacle inmobiliaria. Pero ya antes tenía problemas estructurales. La reconversión del sector es indispensable. Una pieza clave es despolitizar las cajas.

-¿Cree que la Política Agraria Común sufrirá muchos recortes?

-Hace ya varios años que la UE recompone esta políticas hacia un mayor uso de mecanismos de mercado. Esto es bueno por razones de eficiencia y confío en que se mantendrá la dirección. No hay ninguna razón económica o social para justificar un marco proteccionista en este sector.

-Habla de la necesidad de que España haga reformas. ¿Cuáles?

-Mercado de trabajo, sistema educativo, comercio al por menor, suelo, energía, transporte ferroviario y un largo etcétera. Es muy importante, por encima de todo, recuperar la unidad del mercado en España, actualmente amenazada de romperse, debido a las políticas regulatorias y lingüísticas por parte de diversos gobiernos autónomos.

-¿Hay que abaratar el despido?

-Sin duda. Tiene que haber una mayor flexibilidad en la contratación y configuración de los convenios laborales. Es necesario que las empresas puedan ajustar plantillas a los cambios de mercado, sin trámites burocráticos desbocados. Una mayor facilidad del despido significa una mayor facilidad de entrada en el mercado de trabajo.

-Usted sostiene que el modelo social europeo basado en un generoso Estado protector y distribuidor no es financiable ni eficaz. ¿A qué modelo nos dirigimos?

-Por ejemplo, a un sistema de pensiones que contenga mayores elementos de capitalización, es decir, ahorros individuales, para afrontar el reto del cambio demográfico. La elevación de la edad de jubilación es urgente. En la sanidad, necesitamos más competencia entre las compañías aseguradoras.

-La economía mundial mejora. En Alemania y Estados Unidos ha arrancado la economía.

-Lentamente, sí, gracias al empuje de los grandes países emergentes. En este ejercicio volveremos a tener un crecimiento positivo de la producción global y del comercio internacional. Pero el perfil será más plano que antes de la crisis.

-¿Se atreve a ponerle fecha final a la crisis?

-El enfermo ha salido de la UVI, pero sigue hospitalizado. La convalecencia durará dos o tres años más, como mínimo.

Arde Madrid, cita en La Moncloa

Ignacio Martínez | 5 de mayo de 2010 a las 6:52

Cuando hoy se vean en La Moncloa Zapatero y Rajoy, ¿hablarán del tiempo? ¿Le dirá Mariano a José Luis que lo encuentra más delgado y ojeroso? ¿Se interesará Zapatero por la familia de su invitado? En fin, me pregunto si gastarán algunas frases de cortesía para calentar el ambiente o la combustión de la Bolsa ayer en Madrid les ahorrará ese prolegómeno. El Íbex 35 cayó en España un 5,41% en un día de números rojos para en todas las plazas europeas. Y no sólo la Bolsa, el rumor de que España iba a necesitar 280.000 millones de prestamos en un plan rescate a la griega se extendió de tal manera, que el presidente del Gobierno lo desmintió, tachándolo de locura. Bueno, veo encuestas digitales con miles de votos, en las que los españoles creen que la crisis griega nos atrapará.

En este país hay miedo y eso no es una locura. Miedo a quedarse en paro y no poder atender las necesidades familiares o las deudas contraídas. Miedo a invertir un euro en no importa qué producto financiero. Miedo a que se nos hunda el mundo maravilloso en el que vivíamos. Lamento repetirlo, pero cuando en el verano de 2007 saltó la crisis hipotecaria norteamericana que inició la gran recesión mundial, el presidente del Gobierno hizo unas declaraciones en las que decía que España jugaba la Champions de la economía mundial. ¿Recuerdan? Era la que más partidos ganaba, la que más goles metía y la menos goleada. Estaba más preparada que nunca ante una posible recesión por la fortaleza de su economía, el dinamismo de la inversión, la solvencia de las empresas, la eficiencia de su sistema financiero y la acumulación de disponibilidades de las familias.

No es extraño que un 64% de los votantes del PSOE piensen hoy que el Gobierno no ha adoptado las medidas adecuadas para hacer frente a la crisis, según se desprende de la encuesta que publicó el domingo El País. Un 71% de esos votantes socialistas creen que el presidente del Gobierno improvisa. Zapatero le inspira poca o ninguna confianza al 54% de sus seguidores electorales. Ha entrado en combustión, como la Bolsa. No es mucho mejor el estado de ánimo de la familia adversaria: un 39% de los votantes del PP piensan que su líder improvisa y un 49% le tiene poca o ninguna confianza. Ahí sí que tienen un buen tema de conversación los dos líderes que tienen cita en La Moncloa a las diez de esta mañana.

Dicen que van a hablar de Grecia y de las cajas. O sea, de crisis y finanzas. La verdad es que Zapatero y Rajoy se van a ver las caras para mandar un mensaje de tranquilidad al país, en imitación ¡siete días después! de lo que hicieron el primer ministro portugués José Sócrates y el líder de la oposición lusa Pedro Passos Coelho la semana pasada. Aquí, tarde y bajo la presión de los especuladores. Qué pena de país, la peor pareja de líderes de la democracia en el peor momento.

Las barbas del vecino

Ignacio Martínez | 26 de abril de 2010 a las 7:22

Ya conocen el refrán: cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. A primera vista podría parecer una alusión a la crisis griega. Pero no. Entre otras cosas, porque la deuda pública acumulada por Grecia respecto a su PIB es el doble de la española. Lo que no garantiza a España quedar al margen de los vaivenes griegos. Tanto los tiburones especuladores como los temerosos inversores privados son sensibles a las noticias sobre las delicadas finanzas públicas helenas. Los mercados ni siquiera se tranquilizan cuando la Eurozona le ofrece créditos por valor de 30.000 millones de euros. Nadie se fía de nadie. Por eso la Bolsa española bajó la semana pasada.

Pero las barbas del vecino en este caso son los resultados electorales que los grandes partidos están teniendo en las países más poderosos de Europa. El Reino Unido lleva casi un siglo con primeros ministros conservadores o laboristas. Pero hay elecciones generales allí el 6 de mayo, y no son cosa de dos. En septiembre hubo elecciones en Alemania, donde democristianos y socialdemócratas no llegaron juntos a sumar el 57% de los votos. Y esas dos grandes formaciones germanas llegaron a acumular en sus buenos tiempos el 90% de los votos de la República Federal. En Francia en las europeas del año pasado los verdes empataron a votos con el Partido Socialista, que en los últimos 30 años ha dado un presidente de la República y media docena de primeros ministros.

Algo está cambiando en el ambiente. Pero PSOE y PP viven alegremente, instalados en la ignorancia, culpando de todos los males de este país a su adversario. Con la crisis están sufriendo mucho las grandes marcas y el público se lanza en manos de las marcas blancas. También en política: candidatos de formaciones nuevas o tradicionales outsiders resultan a los ojos de los ciudadanos más estimulantes que los líderes de las siglas establecidas.

En España deberían tomar nota los dos grandes partidos nacionales. Anda Cospedal indignada por las nutridas protestas contra el proceso a Garzón, tras su intento de investigar los crímenes del franquismo. Sostienen los dirigentes populares que cuestionar al poder judicial es poner en riesgo la democracia. De acuerdo. Pero cuando Garzón inició la instrucción del caso Gürtel, esa actuación judicial les pareció nada menos que un complot del Estado, a pesar de que puso en pie una importante trama de corrupción en la que estaban inmersos muchos dirigentes y cargos públicos del PP. ¿Esas críticas no pusieron en peligro la democracia? La actitud del PSOE respecto al agua tampoco se queda atrás; la última vez en el Estatuto de Castilla-La Mancha, con posiciones autonómicas distintas según el territorio de que se trate.

Los discursos de socialistas y populares invitan a los españoles a elegir entre lo malo y lo peor. Si siguen así, el bipartidismo, como ha pasado en otros lugares de Europa, no aguantará. Es cuestión de tiempo.

Trampas

Ignacio Martínez | 28 de marzo de 2010 a las 15:18

Los socios comunitarios van a ayudar a Grecia para que la deuda pública le salga menos cara. España va a sacar pecho con un préstamo de 2.000 millones de euros. Se supone que a nosotros nos piden menos intereses. Alemania se las ha hecho pasar canutas a los griegos. Angela Merkel se negaba a aceptar un plan de socorro sin más, no tanto porque Grecia sea morosa, sino porque ha hecho trampas. La deuda griega es el doble que la española respecto a su producto bruto. Pero lo más grave es que su anterior Gobierno falseó las cuentas para ocultar una buena parte de su deuda. Por ejemplo, una emisión de bonos por 10 billones de yenes, lo que equivale a 80.000 millones de euros.

Al final, Alemania ha aceptado un plan riguroso en el que entrarán el Fondo Monetario Internacional y los países europeos que quieran, de manera bilateral y voluntaria. El acuerdo ha sido producto de la única institución que de verdad funciona en la Unión Europea: el eje franco alemán. Alemania y Francia son el pilar fundador de la Unión y también los más beneficiados con el mercado único.

Hay países más transparentes que otros y los latinos tenemos mala fama. Poco se conoce de la economía sumergida, porque son escasos los organismos nacionales o internacionales que se dediquen a estudiarla. Pero la Comisión Europea publicó un estudio en 2002 en el que España aparecía en segundo lugar, con una actividad económica fuera de los canales fiscales equivalente al 22% de su PIB. La primera, como no, era Grecia, con un 30. Los garantes de la UE están lejos de esas cifras. Francia y Alemania estaban en los puestos 12 y 13, con una economía sumergida del 6,5 y un 6% de su PIB.

Extraña que el Gobierno español, en esta época de estrecheces, no se ponga a averiguar cuánta economía clandestina se esconde de Hacienda. Un estudio de territorios, sectores y tipo de impuesto evadido es imprescindible, antes de seguir apretando las tuercas a los que ya pagan. El sindicato de técnicos de Hacienda ha establecido que en España se movieron en 2009 unos 245.000 millones de euros ajenos al control fiscal, un 23,3% del PIB nacional, que generarían 38.600 millones en impuestos. Andalucía no está entre los mejores alumnos, con 34.000 millones de dinero negro en su economía, un 25% de su PIB. Por provincias, la máxima y la mínima la tienen Huelva, que supera el 30, y Sevilla, que está en un 20%. No estamos tan lejos de los griegos. Al menos, en algunas trampas.

Horarios castizos

Ignacio Martínez | 15 de marzo de 2010 a las 7:42

Hay que aprovechar la crisis para corregir algunas de las ancestrales costumbres nacionales. Las reformas estructurales de las que tanto se habla son asuntos complicados, pero hay cosas más fáciles que podrían abordarse de inmediato. Por ejemplo, los horarios laborales. En España trabajamos más horas que en el resto de Europa, con una falta de productividad que sólo superan Grecia y Portugal. Los empleados en el sector privado son los que más horas trabajan en la UE y están entre los que menos rinden, según un estudio encargado por la multinacional de recursos humanos Adecco. Y hay que añadir que los funcionarios públicos tienen la jornada laboral más corta de la Unión Europea.

Los horarios laborales tan largos están motivados por la castiza tradición española de parar a mediodía un par de horas para comer. Cada vez que viene un grupo de funcionarios de la Unión Europea en misión de trabajo comentan que cuando les llevan a comer a las tres de la tarde están muertos de hambre. Y, encima, el almuerzo es largo y ancho, se pierden dos o tres horas y no quedan ganas de volver a arrancar por la tarde. De hecho, suele ser tan difícil recuperar el ritmo de trabajo, que sólo se consigue prolongando la jornada más allá de lo razonable. Se calcula que los trabajadores españoles trabajan 240 horas más al año que la media de los europeos. Esos mismos funcionarios comunitarios que nos visitan, cuando están en Bruselas paran menos de una hora para almorzar y están de vuelta en el trabajo -después de una breve pausa- a las dos de la tarde, para echar tres horas más y marcharse a casa a las cinco.

La Cámara de Comercio Americana en España alerta de que este sistema laboral de nueve de la mañana a ocho de la tarde es un lastre para atraer a empresas extranjeras. Pero además, se puede añadir que dificulta la vida personal o familiar, produce insatisfacción e incluso estrés entre los trabajadores.

Cambiar estos hábitos tiene que ser bastante más barato y sencillo que hacer una reforma del mercado del trabajo, del sistema de pensiones, o de la presión fiscal. Empezar muy temprano y terminar muy pronto, con media hora para comer, no parece que sea un desafío inalcanzable. Se podría adelantar el telediario de referencia de la noche y que empiece a las ocho de la tarde, como en Francia. Y así terminar una hora antes la programación y conseguir meter en la cama a los españoles más temprano. En fin, a esto se le podrían añadir otros pequeños detalles sin importancia, como aprender a ser puntuales o acabar con el estereotipo español de que dejamos los asuntos para el día siguiente con demasiada facilidad. A lo mejor conseguimos trabajar menos, rendir más y ser más felices. Parece hasta asequible.

Corrupción: falta de práctica

Ignacio Martínez | 1 de julio de 2009 a las 8:03

Madoff era el paradigma del campeón de la economía especulativa. Tiene un récord del mundo: estafó 35.500 millones de euros (6 billones de pesetas) a cientos de ricos como él y a miles de pequeños ahorradores, que habían invertido los ahorros de toda su vida en sus fondos, para pasar una vejez tranquila y feliz. Esto no ha ocurrido en Marte, sino aquí al lado; el Banco Santander colocó 2.300 millones en activos de Madoff, así que seguro que usted conoce a alguien que ha quedado atrapado en la pirámide que había montado este sujeto.

El Santander ofreció una compensación a sus clientes. Madoff, por el contrario, no pudo. No tenía con qué, sólo disponía de su lujoso ático de siete millones en Manhattan, la casita de 11 millones en Florida y un apeadero de tres millones a las afueras de Nueva York. Pura calderilla, si se compara con la magnitud de la estafa. Un juez le ha condenado a una pena ejemplar y simbólica, un escarmiento planetario, como lo definiría Leire Pajín: 150 años de cárcel por fraude bursátil, postal y electrónico, blanqueo de dinero, perjurio, fraude en el asesoramiento de inversiones, declaraciones falsas, apropiación indebida y engaño al supervisor bursátil.

Aquí en España hemos tenido nuestros Madoff particulares. Unos han mordido el polvo y otros se han ido de rositas. Mario Conde tenía un agujero en Banesto de unos 600.000 millones de pesetas, cuando fue intervenido en 1993. Era la décima parte del agujero de Madoff, y la condena respetó la escala: 14 años de cárcel. En el lado contrario se sitúa Jesús Gil, cuya gestión corrupta en Marbella dejó cientos de millones de euros de deuda a la ciudad y 30.000 viviendas ilegales. El Ayuntamiento está devolviendo el dinero como puede, pero no quiere tirar edificio alguno. La muerte de Gil dejó sus responsabilidades penales en suspenso, y sobre las garantías civiles que debía afrontar su patrimonio, nunca más se supo.

Estos episodios nacionales no ocurren impunemente. El Banco Mundial acaba de publicar su informe anual con indicadores de buen gobierno y lucha contra la corrupción en 212 países. España saca mala nota: se coloca en el puesto 41. Se analizan seis conceptos cuya media sitúa a nuestro país a la cola de la Unión Europea, sólo superado por Grecia, Italia y Chipre. En participación y libertad ciudadana estamos peor que hace 10 años. En estabilidad política y ausencia del terrorismo no hemos parado de bajar desde el 2000. En efectividad de la burocracia administrativa éramos uno de los 20 mejores en 1998 y ahora estamos en el montón: Dinamarca triplica la nota de España. En calidad de impulso al sector privado y en aplicación del derecho superamos el índice de los últimos años, pero lejos del nivel de hace una década. Y nuestro control de la corrupción no es un dechado: es la mitad de eficiente que el de Dinamarca. Falta de práctica.

España-Estados Unidos: un primo de Arenas y 10 más nos hunden

Ignacio Martínez | 25 de junio de 2009 a las 8:26

”Bocanegra,

 

No sé si Javier Arenas tiene un tío en América, pero su primo Bocanegra y otros 10 tiarrones más nos dieron ayer la noche. El tal Carlos Bocanegra parecía Beckenbauer, cortaba todas las jugadas y sacaba el balón jugado. Alguien ha comparado a este Estados Unidos con la Grecia del europeo de Portugal de hace cinco años. Nada. Este equipo que nos ganó ayer es mejor, más vistoso y más alegre. Los nuestros no estuvieron como otras veces, pero acostumbrados a perder siempre no vamos a ponerle pegas a los campeones de Europa. La pena es que hay que quedarse en Sudáfrica para jugar el tercer y cuarto puesto: el partido más amargo de todos.