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Elecciones europeas: plantón de los recién llegados

Ignacio Martínez | 9 de junio de 2009 a las 13:43

La abstención de un 43,1% en el conjunto de la Unión Europea es ficticia. En los resultados oficiales puede verse que de los 12 países que entraron en la UE en 2004 y 2007, ocho han tenido una participación inferior a la media: Eslovaquia, 19,64%; Lituania, 20,88; Rumanía, 27,21; Polonia, 27,4; Eslovenia, 28; Hungría, 36,3, y Bulgaria, 37,49. Todo un plantón de los recién llegados. Por el contrario, sólo cuatro de los quince miembros desde 1995 tuvieron una abstención superior a la media en estas elecciones: Reino Unido, 35%; Holanda (uno de los países fundadores), 36,5; Portugal, 37, y Francia (más que fundadora, la ‘madre’ del invento), 40,5. Esto tiene una lectura. No podemos seguir invitando a entrar en este club a países cuyo único objetivo es mejorar su economía. La Unión tiene la ambición de ser mucho más que eso. En Maastricht quedó pendiente la unión política… Eso se debería abordar antes de otro grupo de países entre por la puerta.

Por cierto, que la participación media está ‘falseada’ porque en cuatro países de los 27 es obligatorio el voto por ley: En Bélgica (85,86%) y Luxemburgo (90), en donde cumplen con esa obligación, y en Grecia (52) y Chipre (59,4), en donde medio cumplen. En todo caso, tiran artificialmente al alza con la media.

Andalucía en el lanzamiento de Obama al ruedo musulmán

Ignacio Martínez | 4 de junio de 2009 a las 18:10

El magnífico discurso del presidente Obama hoy en El Cairo, en el que ha dicho que la situación de los palestinos es intolerable y hay que organizar dos estados en Oriente Medio, y ha recordado que su padre era musulmán, ha gustado a Hamas, pero no al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Ese va a ser un hueso tan duro de roer como el de los islamistas fundamentalistas violentos. El presidente americanos se está acostumbrando a citar a ciudades andaluzas en sus discursos. Hace unas semanas fue a Sevilla a propósito del AVE. Aunque cuando vino su ministro de Transportes lo llevaron a Zaragoza y no a Sevilla. Ayer fue a Andalucía y Córdoba como ejemplo de tolerancia durante la dominación musulmana, con una ambigua referencia a la Inquisición:

Islam has a proud tradition of tolerance.  We see it in the history of Andalusia and Cordoba during the Inquisition.  I saw it firsthand as a child in Indonesia, where devout Christians worshiped freely in an overwhelmingly Muslim country.  That is the spirit we need today.

Reivindica para nuestra era el espíritu de tolerancia que considera una tradición de la que el Islam debe sentirse orgulloso. Como el pudo comprobar primeramente en su infancia en un país de abrumadora mayoría musulmana como Indonesia o pasó en Andalucía ‘durante la Inquisición’. Esto debe ser un desliz: la dominación musulmana de Córdoba termina en 1231 y la del reino nazarí de Granada en 1492. Mientras la Inquisición española se funda en 1478 y al principio de ocupó de los judíos conversos. Si Obama quería comparar la intolerancia de la Inquisición católica con la tolerancia de la Córdoba de los Omeyas, se ha equivocado en las fechas. Aunque bienvenida sea la referencia a la ciudad que fuera la mayor ciudad de Europa en la época, un período extraordinario del Islam, con una apertura intelectual incomparable, en muchos aspectos. Lo fascinante es el modo en que, en palabras de Muñoz Molina, a través del Al-Andalus Omeya [929-1031], lo mejor de oriente y también de Grecia se estaba transmitiendo a una Europa occidental comparativamente muy atrasada”.  Gracias a Obama aprendemos historia.

Europa inútil

Ignacio Martínez | 20 de abril de 2009 a las 0:19

Europa es casi inútil. Lo ha dicho Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995, en una entrevista en France Inter. El mejor presidente que ha tenido la Comisión sigue en plena forma: indignado por la danza del vientre de jefes de estado y de gobierno ante Putin y Medvédev. Cada uno por su lado, cortejando a los autócratas rusos, en vez de hacer una Europa de la energía. Delors está que llora ante la ausencia de un plan para la industria del automóvil, que emplea a 14 millones de personas y engloba a cinco y seis grandes grupos empresariales de prestigio mundial.

La persona que ocupa su antiguo cargo no se escapa de rositas. En su opinión, la Comisión está marginada, sin imaginación y sin autoridad. Sugiere sustituir a José Durao Barroso y propone a un francés: el actual primer ministro François Fillon, o un antiguo inquilino del palacio de Matignon, Alain Juppé. Dos personas del bloque del centro derecha que es el que va a ganar de largo las elecciones del 7 de junio. Cuando los periodistas le apuntan que el PPE es el grupo democristiano vuelve a sacar su carácter y recuerda que los demócratacristianos se ahogaron hace tiempo. Tiene razón en parte; en el PPE quedan socialcristianos y democristianos alemanes y del Benelux. Pero además hay conservadores británicos, el partido de la derecha griega; los ex neofascistas de Gianfranco Fini y la gente de Berlusconi; el PP español… Y un partido portugués de nombre Social Demócrata, ideología liberal y militancia democristiana; el PSD de Barroso.

Barroso es el hombre en el que nadie reparó en la foto de las Azores del 16 de marzo de 2003, en la reunión que se decidió la guerra de Iraq. Allí había cuatro dirigentes: el presidente americano Bush, el primer ministro británico Blair, el presidente español Aznar y el entonces primer ministro portugués Durao Barroso. Pero siempre se habló del trío de las Azores. El portugués se volvió transparente para todos, menos para Blair que hizo de padrino para llevarlo en 2004 a la presidencia de la Comisión Europea. Un presidente débil, para que los estados manejasen a su antojo.

La pasada semana el Parlamento Europeo publicó una encuesta sobre participación en las elecciones de junio. La abstención media prevista es del 66%; en España, del 73%. Una debacle. En las primeras elecciones europeas por sufragio universal, en 1979, la participación fue del 64%. La crisis, la ignorancia de los ciudadanos sobre la tarea de sus eurodiputados o el nulo conocimiento de los asuntos comunitarios han llevado a esta situación. Pero sobre todo, el excesivo poder del Consejo de Ministros, de los gobiernos, con una Comisión que no propone y no ejecuta, un Parlamento que no codecide, aunque lo diga el Tratado, y una opinión pública europea inexistente. Así, la tentación de proteger los intereses nacionales es muy fuerte y Europa se ha vuelto inútil.

El apagafuegos del Gobierno español

Ignacio Martínez | 30 de marzo de 2009 a las 17:14

Su apresurada visita a la Casa Blanca la semana pasada para deshacer el entuerto de la retirada de las tropas españolas de Kosovo le han puesto en el escaparate nacional. Bernardino León (Málaga, 1964) es el diplomático de moda. No es nuevo. Suena desde hace tiempo como posible recambio de su mentor, el ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, de quien fue número dos entre 2004 y 2008. Ahora es secretario general de la Presidencia del Gobierno, puesto que exige dotes diplomáticas, para tareas que muchas veces tienen que ver con la fontanería y el servicio de extinción de incendios, como con Kosovo.

A su vuelta de Washington, León aseguró que si se hubiera aclarado bien cómo se va a acometer la retirada de las tropas españolas de Kosovo se habrían evitado las declaraciones en las que el Gobierno de EEUU expresó que se sentía “profundamente decepcionado” con España, lo que sonó a amonestación a la ministra. Su entrevista con el consejero nacional de Seguridad, el general James Jones, no ha sido su primera visita a la Casa Blanca en misión de bombero: ya estuvo con Moratinos hace cinco años para explicarle a Condoleezza Rice la salida de las tropas de Iraq. También acudió a la residencia del presidente norteamericano en ocasiones más cómodas; por ejemplo, como acompañante del Príncipe Felipe en una visita oficial.

Lo de diplomático le va como anillo al dedo. Por parte de madre tiene una serie interminable de apellidos extranjeros: Gross, Bevan, Jessing, Pries, Voigt, Gayen, Lund, Heythe. Según la historia de la familia, recopilada por el periodista Adolfo Gross, primo de su madre, los Gross llegaron a Málaga a finales del siglo XVIII, procedentes de Leer, localidad de la provincia de Hannover, que en aquella época era británica. De hecho el primer Gross malagueño fue cónsul británico en la ciudad.

Ha habido Gross que han sido cónsules de Suecia, Noruega o de la República de El Salvador. Pero el antepasado de Bernardino León que más cerca ha estado de este descendiente diplomático fue un hermano de su bisabuela Clara Pries Scholtz von Hermensdorff, Adolfo Pries, que fue cónsul de Alemania en Málaga y fue nombrado conde de Pries por Alfonso XIII en 1906. Militó en el Partido Liberal y fue amigo íntimo de su presidente, el gaditano Segismundo Moret, quien le ofreció ser ministro de Estado, hoy de Exteriores. Pero murió de un ataque cardíaco antes de poder desplazarse a Madrid a tomar posesión.

Bernardino León estudió en el colegio de los Jesuitas de El Palo. En su juventud perteneció a varios grupos de música, toca la guitarra con destreza según fuentes bien informadas. Siempre que viajaba en su equipaje nunca faltaban la raqueta de tenis y la guitarra. Tanto en el colegio como en la Facultad de Derecho destacó por sus dotes de organizador y persuasor. Era un activista y un encantador de serpientes de primera categoría. Un tipo culto, leído, viajado. Pero no un ideólogo. A muchos malagueños les ha sorprendido su aparición en el PSOE. Quizá pese la tradición de los Gross, una familia de la alta burguesía comercial, conservadora, que habitó hace varias generaciones en el Palacio de Buenavista, hoy Museo Picasso: su bisabuelo Adolfo Gross Pries, presidente durante la República del partido de derechas Renovación Española, fue fusilado en agosto del 36 por los rojos en la tapia del cementerio de Málaga. Una historia contraria a la de Zapatero.

Los secretarios de las agrupaciones socialistas de la ciudad acaban de proponer a Bernardino León por unanimidad, para ser el secretario de la recién creada agrupación local de Málaga. Una elección que suena a intento de embaucar al interesado en la aventura de optar a la Alcaldía de la capital. Con su posible antagonista, el alcalde popular Francisco de la Torre, tiene una cordial relación personal, como no puede ser menos, tratándose de dos personas tan educadas. Ha habido varios Gross concejales de Málaga y hay constancia en la entrada del ayuntamiento, en las lápidas que recuerdan el inicio y el final de las obras del edificio, en 1911 y 1919; pero nunca ha habido un alcalde Gross. Se ignoran las aspiraciones del secretario general de Moncloa. Un hombre tan diplomático como él no muestra con facilidad el fondo de sus pensamientos.

Bernardino se licenció en Derecho en la Facultad de Málaga e ingresó en la carrera diplomática en 1990. Su primer destino fue Liberia, en plena guerra civil. Un conflicto que le marcó. Como también su siguiente plaza, en Argelia, durante otra guerra civil, en la época del FIS. Estuvo después en la embajada de Grecia y a continuación formó tándem con Moratinos, cuando la Unión Europea nombró enviado especial para Oriente Medio al actual jefe de la Diplomacia española. Entonces se instaló con su familia en Chipre, en donde nació el primero de sus tres hijos, Bernardino como su padre. (Los otros dos nacieron en Málaga). Pocos años después hay una anécdota divertida entre este niño, rubio de aspecto nórdico, y el entonces presidente del Gobierno José María Aznar. En unas vacaciones en Mallorca desde un yate en el que iba el presidente, Aznar le pregunta a aquel niño anónimo que estaba en la playa de dónde era y el joven, acostumbrado a vivir toda su vida en el extranjero, contesta “de España”. Emocionado por tan patriótica respuesta, el presidente del Gobierno lo invitó a subir al barco.

Antes de ser secretario de Estado de Exteriores, entre 2001 y 2004 fue director de la Fundación de las Tres Culturas, con sede en Sevilla. Además de sus buenos oficios con los norteamericanos, medio paisanos por su abuela materna Elisabeth Bevan, León Gross ha trabajado en otras misiones diplomáticas delicadas. Es la personalidad internacional de más alto rango que ha mantenido contactos intensos con los disidentes cubanos. Pero al mismo tiempo tiene una relación fluida con dirigentes del régimen castrista. Ha mediado con las autoridades argentinas para desatascar contenciosos de varias multinacionales españolas. La prensa ha publicado que Zapatero le encargó que mediara entre los rusos de Lukoil y Repsol. Es tal su fama de apagafuegos que sus reiteradas visitas a Ginebra durante la Legislatura anterior, para acudir a la sede de la ONU, hicieron creer que era un negociador secreto con ETA.

La música es una de sus pasiones: es un experto en Bach y colecciona toda su discografía. Es amigo personal del director Daniel Barenboim. Su familia ha tenido relación directa con  las bellas artes. El padre de su tatarabuela Clara Pries promovió la construcción del Teatro Cervantes de Málaga y la cara de esta antepasada está pintada en el techo. Su madre se educó en colegios de Inglaterra y Suiza. En Lausana fue compañera de colegio de Geraldine Chaplin y veía a Charlot todos los viernes acudir a recoger a su hija. Por el lado paterno tiene antecedentes más prágmáticos. Su padre, Bernardino León, economista y perito industrial, es natural de Granada. Trabajó muchos años para la compañía norteamericana Standard Oil, de la familia Rockefeller. Petróleo, combustible. Lo menos indicado para tener descendientes dedicados a la tarea de apagar fuegos. Pero esa es la misión principal del diplomático de moda.

Putin nos felicita el año

Ignacio Martínez | 6 de enero de 2009 a las 9:54

Vladímir Putin es un hombre de tradiciones. Antes, como presidente ruso y ahora como primer ministro, nunca falta a su tradicional felicitación de año nuevo a Europa. Una fría felicitación, hecha con mucho énfasis. Nos corta el gas. Lo hace con más impunidad, porque todo el mundo está pendiente del asalto a Gaza. Así que, como quien no quiere la cosa, ayer ordenó a la compañía estatal Gazprom una reducción del tráfico de gas a Ucrania en la misma medida en que ese país lo detraiga del flujo destinado a la UE. El cuento es siempre el mismo: como Ucrania le debe dinero, se le reduce el flujo. Como Ucrania necesita gas, lo coge del que pasa por su territorio camino de la Unión Europea. El 80% del gas ruso llega a la UE a través de Ucrania. Y ahí tienen tiritando de frío a Polonia, Eslovaquia, Bulgaria, Rumania, Grecia. Alemania se está reabasteciendo con gas noruego. Un tercio del gas que consume la UE es de Gazprom. Putin dice que compensará la medida con el aumento del flujo gasista a Europa a través de Bielorrusia y de Turquía. La medida no afecta a España que se abastece de gas argelino. En todo caso hay que tomar nota de la puntualidad con la que Putin nos felicita el año.

Los mismos de siempre

Ignacio Martínez | 12 de diciembre de 2008 a las 9:57

Ningún país europeo está exento de que le ocurra una revuelta social como la de Grecia. Tampoco Andalucía. Hace 20 años mal contados un Papandreu (Andreas) era primer ministro de Grecia y estaba a punto de repetir en la presidencia de la república un Karamanlis (Constantino), que había sido el anterior jefe de gobierno, cuando cayó la dictadura de los coroneles en 1974. El país era pobre, pero su entrada en la Comunidad Europea en 1981 le ayudó a un rápido desarrollo. En los últimos años, dentro del euro, ha crecido por encima del 4% anual.

Y sin embargo, la mejoría del bienestar de los ciudadanos no ha sido suficiente para evitar una protesta social de la amplitud, la intensidad y violencia de la acaecida en el país heleno, desde que el sábado por la noche un policía mató de un tiro en el corazón a un joven de 16 años desarmado. La crisis institucional y política ha pasado por encima de la económica y financiera que padecen todos los países del mundo desarrollado. La huelga general celebrada el miércoles estaba convocada antes de que un policía de las fuerzas especiales matara a Alexandros Grigoropoulos. El gendarme, dicho sea de paso, tenía una reputación: era conocido por sus colegas como Rambo.

Los sindicatos no quieren que el Gobierno aumente la contribución para las pensiones y amplíe la edad de jubilación. Pretenden que se haga otra política económica. El malestar griego se extiende por todas las capas sociales, por todos los tramos de edad, pero es entre los jóvenes donde ha encontrado más eco. En Grecia no hay mileuristas, sino una generación 700, que no pasa de los setecientos euros de salario. Y su paro juvenil es el más alto de toda la UE, con un 23% de la población activa. Eso sí, es cinco puntos más bajo que en Andalucía; según la Encuesta de Población Activa de agosto, un 28,6% de los andaluces menores de 25 años no encuentra empleo. Aquí el paro entre la población inmigrante ha provocado graves enfrentamientos y un muerto en un pueblo de Almería y miles de trabajadores sin contrato vagan por las provincias de Córdoba y Jaén en busca de un jornal. El desempleo se ha disparado entre los inmigrantes. Es un foco potencial de conflictos, que toda la sociedad, y sobre todo los políticos tienen que saber gestionar.
La Grecia actual está gobernada por otro Karamanlis (Costas), sobrino del anterior, que tiene una exigua mayoría conservadora en el Parlamento. Y el principal partido de la oposición, el socialista, está liderado por otro Papandreu (Yorgos), hijo del anterior. Veinte años después, los griegos siguen con un Papandreu y un Karamanlis. Aquí en Andalucía nos pasa algo parecido. Llevamos 20 años mal contados con un Chaves y un Arenas; con la diferencia de que aquí son los mismos Chaves y Arenas de aquel entonces. Los mismos de siempre.

Cerdos

Ignacio Martínez | 3 de septiembre de 2008 a las 11:27

En los años 90 conocí en Bruselas de corresponsales a dos tipos británicos muy distintos, aunque ambos titulados por Oxford. El uno era más bien juerguista, divertido, explosivo. Era un redomado euroescéptico. Boris Johnson trabajaba entonces en el Daily Telegraph y ahora es el alcalde conservador de Londres. El otro era mucho más correcto, prudente, puntilloso. A veces apuntaba maneras de europeísta. Lionel Barber es hoy el director del Financial Times; es licenciado en Historia y le interesan mucho los liderazgos de Sarkozy y Putin, o la marcha de Irlanda y España, protagonistas de los milagros económicos europeos más recientes. Si de estos dos antiguos corresponsales comunitarios uno podía esperarse una gamberrada es de Johnson. Pero resulta que la ha gastado Barber: el FT ha publicado una historia en la que Portugal, Italia, Grecia y España (Spain en inglés) son pigs in muck, cerdos en el estiércol.

En el Tratado de Maastricht de 1991 se decidió crear el Fondo de Cohesión. Este fondo de convergencia debía ayudar a los países menos desarrollados a reducir su déficit, deuda e inflación, y entrar en la moneda única, sin tener que reducir sus obras públicas. Los beneficiarios tenían un PIB inferior al 90 por ciento de la media de la UE: Portugal, Irlanda, Grecia y España, que fueron bautizados enseguida en la jerga comunitaria como los PIGS. Ahora, FT recupera aquella idea, sustituye a Irlanda por Italia y descalifica a las economías del sur de Europa: “Hace ocho años, los cerdos llegaron realmente a volar. Sus economías se dispararon después de unirse a la eurozona. Ahora los cerdos están cayendo de nuevo a tierra”.

En la escena internacional se llama a un grupo de países de rápido crecimiento, Brasil, Rusia, India y China, los BRIC, un acrónimo que suena como brick, ladrillo, que simboliza la solidez sus economías. Para el diario económico de referencia en Europa la situación del grupo del sur es muy precaria y le sirve para su cochina broma. Cada uno puede hacer sus análisis, pero el insulto es impropio de la prensa seria. Su actitud recuerda a los deslices que dirigentes catalanes de IU y ERC tuvieron este verano con Extremadura, a cuenta de la financiación autonómica. De los malnacidos hemos llegado a los cerdos. El alcalde de Londres, que es de buena familia, criado en el elitista colegio Eton, acudió a Pekín a recoger la bandera olímpica todo desaliñado y jugó un partido amistoso de fútbol, contra un equipo alemán, en el que hizo una entrada de tarjeta roja. Barber estuvo en otra selecta escuela, la de Dulwich. La puritana prensa británica se escandalizó porque el equipo de baloncesto español se había estirado los párpados con los dedos en un anuncio para los juegos olímpicos. “Racismo”, decían. Está claro que la buena crianza no garantiza la bastante educación, ni un buen juicio suficiente.

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