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Córdoba, el mejor patrimonio andaluz

Ignacio Martínez | 10 de diciembre de 2012 a las 9:06

Los patios de Córdoba ya eran patrimonio material de la humanidad desde hace siglos. Sin título oficial. Una doble tradición romana y árabe, que Andalucía exportó a Latinoamérica. Pero ha sido ahora cuando la Unesco ha hecho inmaterial esa realidad física. La decisión se entiende que distingue la festividad de los patios, su colorido, su ambiente, tanto de los corrales antiguos, alguno de los cuales sigue existiendo en la Ajerquía, como de las casas señoriales de la villa, en donde el verde predomina sobre las flores.
Los patios son uno de los muchos atractivos turísticos de esta ciudad del interior, que aún no ha sido descubierta por los propios andaluces. Sevilla, Granada o Ronda están por delante en las preferencias de los turistas domésticos. Y Córdoba no desmerece en absoluto, ni su gente, ni su paisaje, ni su gastronomía. Así que estos títulos, que tienen mucha resonancia y escaso rendimiento, bienvenidos sean para poner el foco en una de las más viejas, bellas y cultas ciudades de Europa.
Los patios también han sido escenario festivo de las cruces de mayo, cuya gracia se perdió en algunos lugares apartados de la tradición para convertirse en negocios efímeros, sin las músicas y el empaque de antaño. Pero la modernidad también ha hecho su aportación feliz. En octubre de 2009, dentro de las actividades para la candidatura a la Capitalidad Cultural europea de 2016, se realizó un happening en los patios. Lo más clásico de Córdoba, en el inconsciente colectivo, fue el soporte para las instalaciones para 16 artistas contemporáneos, con el lema de El patio de mi casa.
Tortugas, caracoles, plastilina, pinzas de la ropa con mensajes, maquetas, fuentes, jardines colgantes, y hasta la giganta Alicia de Córdoba dieron un aire completamente nuevo a los patios cordobeses. Una idea que también se exportó: un año más tarde se realizó una acción similar de arte contemporáneo en Quito. Esta decisión de la Unesco representa en cierta manera un desagravio por el desplante que una organización internacional le hizo en junio del año pasado a Córdoba, al preferir la Unión Europea a San Sebastián como capital cultural para 2016. Bueno, la UE es un decir: hay que recordar que el Gobierno socialista español había designado a seis de los trece jurados.
Aquella derrota todavía tiene otras facturas pendientes. El presidente de la Junta mostró entonces su firme voluntad “de hacer de Córdoba la capital andaluza de la cultura, con una oferta competitiva y de calidad que sirva para darle la proyección mundial que se merece”. Asunto del que nunca más se supo. Igual que pasó con Granada, que disputó en los 80 la capitalidad cultural de 1992 a Madrid y tras la derrota recibió por parte del Gobierno de Borbolla el mismo título honorífico de capital cultural de Andalucía. Dejémoslo en empate. Las dos son parte esencial del mejor patrimonio regional.

Pacto por Andalucía: los mismos de siempre

Ignacio Martínez | 9 de diciembre de 2012 a las 11:14

Con la vista puesta en el 28 de febrero, el presidente de la Junta ha lanzado la idea de un gran pacto por Andalucía, en el que participen todas las fuerzas políticas, empresariales y sindicales. Esta semana se han puesto en marcha los motores de agitación de la opinión pública por parte de los personajes habituales de este tipo de convenios. Gobierno, patronal y sindicatos han aireado sus ventajas, con conocimiento de causa interesado.

En mayo se cumple el 20 aniversario de la firma del primer acuerdo de concertación social entre la Junta y los agentes sociales. Como desde entonces hasta la llegada de la crisis la economía regional no paró de crecer y crecer, se atribuía por las partes contratantes una virtud taumatúrgica a esos pactos. La debacle financiera y la depresión mundial desvelaron la escasa consistencia de una economía andaluza fraguada con ese sistema y esos protagonistas.

El último acuerdo de concertación, que hacía el número siete, lo firmó Griñán al poco de llegar a la Presidencia, en noviembre de 2009. Un paquete de casi 20.000 millones, tres centenares y medio de medidas para reactivar el empleo, que se ha demostrado bien inútil. Así que, ojo, este pacto por Andalucía no puede limitarse a la puesta en escena de lo bien que se lleva el Ejecutivo con unos representantes de empresarios y trabajadores demasiado asimilados por el poder regional. También debería ser, por una vez, transparente sobre las transferencias que CEA, UGT y CCOO consiguen con su firma. Un acuerdo como sus siete precedentes, tendría la misma escasa eficacia.

El bombardeo político a la opinión pública ha empezado. Zoido no quiere ser un convidado de piedra y pretende sumar a ayuntamientos y diputaciones, Griñán habla de movilización social, Valderas de sacar a la gente a la calle y convocar un referéndum, Susana Díaz de conseguir el mayor apoyo posible. Faltan catálogo de temas, procedimiento y calendario. Y faltan actores nuevos en la escena; otros representantes de la sociedad. Este pacto no lo deberían protagonizar los mismos de siempre.

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Wert, más pío que bravo

Ignacio Martínez | 9 de diciembre de 2012 a las 10:48

Un amigo mío, que conoció a José Ignacio Wert hace más de 20 años, no le reconoce. Entonces le pareció un hombre inteligente y liberal, con sentido del humor. Este ministro de Educación y Cultura tan castizo y duro conservador le parece otra persona. Su última hazaña ha sido compararse con los toros bravos, que se crecen con el castigo. ¿Las personas cambian tanto? Es el ministro peor valorado del Gobierno. Aunque en España, por desgracia, los ministros de Cultura están cerca del farolillo rojo y los del Interior acostumbran a ser de los más valorados, no importa quiénes sean los titulares o su color político. Lo que es un síntoma que retrata a este país.

Ha planteado Wert una reforma educativa en la que hay propuestas audaces y otras de escasa bravura. Entre las primeras está el nuevo sistema de acceso y de carrera para el profesorado. También la nueva Formación Profesional por el modelo alemán, de prácticas en empresas. Aunque para eso tendrá que contar con los empresarios, a ver si ponen el mismo dinero que sus colegas teutones pagan a los aprendices. Ha llamado mucho la atención el blindaje del castellano en las regiones con lengua propia. El pulso que libra desde hace meses con Cataluña es el que anima al ministro a presumir de su bravura taurina.

Y aprovecha la coyuntura para eliminar la Educación para la Ciudadanía, que tanto inquietaba a la Iglesia católica, e imponer la enseñanza de religión con dos alternativas: valores culturales y sociales en primaria y valores éticos en secundaria. El presidente de la Junta ha criticado que se pongan la religión y la Constitución en el mismo nivel. Comparto el criterio. La religión ha sido tradicionalmente una de las asignaturas marías, como la gimnasia, a las que no se concedía valor académico. De hecho, la catequesis debería hacerse en iglesias, mezquitas o sinagogas. Pero la Iglesia no sólo exige religión en las escuelas, sino que además reclama que tenga rango académico. Y una alternativa fuerte, lo más seria posible, para que los alumnos prefieran Religión como opción más amable. Quieren acabar así con la escasa afición de los jóvenes españoles por aprender la religión de sus mayores.

Hace cinco años Nicolas Sarkozy definió la laicidad positiva como aquella que no considera a las religiones un peligro. Francia, el Estado laico por excelencia, tiene una separación radical de la Iglesia y no permite que se enseñe religión en su escuela pública. Esa razonable tolerancia enunciada por el presidente francés no siempre la practica la cúpula eclesiástica española en sentido contrario. Podríamos acuñar un concepto similar, la religiosidad positiva, como aquella que no considera a los Estados democráticos un peligro. No se entiende de otro modo la pretensión de que una asignatura que enseñe valores constitucionales y derechos humanos sea un “adoctrinamiento ideológico intolerable” en las escuelas. Ese planteamiento de la Iglesia católica española es además perfectamente contradictorio con su ambición de tener el monopolio de la educación moral (y religiosa) en el sistema público de enseñanza.

El ministro Wert en este punto se pone más pío que bravo. Y nada positivo.

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Primarias

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2012 a las 10:48

Un tipo calvo, serio, solvente, de 61 años, con buen currículo ministerial ha ganado las primarias de la izquierda en Italia y dicen que va lanzado por la Via del Corso, camino del Palacio Chigi, sede la presidencia del Consejo de Ministros. Quédense con su nombre, Pierluigi Bersani. Es un antiguo comunista, ex ministro de Desarrollo económico, de Industria o de Transportes con Prodi, ex eurodiputado y ex presidente de la región Emilia Romana. Es la gran esperanza blanca de la izquierda italiana, que está desnortada desde la desaparición del PCI y el desmoronamiento físico y moral del Partido Socialista de Craxi. Y no ha acabado de cuajar una alternativa factible contra el empresario aventurero Silvio Berlusconi, metido a político populista después de haber apadrinado (y probablemente corrompido) al propio Craxi.

Las primarias son un fenómeno social que catapulta a los elegidos. Definitivo si se compara con los dedazos a los que nos tienen acostumbrados los aparatos de los partidos. De todos. Felipe González avisó el domingo al suyo de que el PSOE debe tener vocación mayoritaria. Leído así se podría interpretar como un pronunciamiento contra los gobiernos de frente popular con IU en Andalucía, Asturias y el posible en Extremadura por el que suspira Cayo Lara. Sin embargo, un amigo, veterano militante socialista, me desvela otra derivada: “Como cuando el guerrismo controlaba el partido, Felipe le recuerda al aparato que el PSOE tiene que preocuparse de gobernar a la gente, no conformarse con gobernar el partido”.

Este punto de vista es relevante, porque el aparato socialista (como el popular o el comunista, no nos engañemos), gasta mucha más energía en el control de sus huestes y en el reparto de los cargos que en conectar con el personal. Y eso es fatal. Primarias faltaron en el PSOE andaluz en las municipales. Faltaron para designar el sustituto de Chaves o al sustituto de Arenas. Pero los aparatos son muy suyos y no dejan crecer disidencia alguna. El mismo veterano socialista siempre me cuenta que el aparato gobierna con la letra pequeña y la cachiporra. Siempre hay un artículo susceptible de ser retorcido de tal manera que se pueda amedrentar a los discrepantes. Sin ir más lejos, así ha sido tomado al asalto el grupo socialista popular en la Diputación de Cádiz.
Las primarias son un gran invento americano que no ha encontrado todavía clientela en Europa. En el PSOE han funcionado muy bien a ratos. Estimulante la elección de Borrell. Decepcionante Zapatero. Y equilibrio entre los contendientes de Sevilla, un notable del pasado y una medianía del presente. Pero más allá del resultado que den los elegidos con el uso, el método es magnífico. El último beneficiado no es Bersani, sino el pueblo italiano.

Aquí no ha pasado nada

Ignacio Martínez | 28 de noviembre de 2012 a las 11:08

Habría que prohibir por ley las comisiones de investigación parlamentarias en este país. Son una farsa. Sin ir más lejos, ayer empezó una en Madrid sobre una fiesta en la que participaron decenas de miles de jóvenes en un establecimiento municipal, con mínimas medidas de seguridad y el doble del aforo permitido. Resultado: cuatro mujeres muertas y una gravemente herida. No piensa comparecer la empresa organizadora, ni la alcaldesa Botella, que estaba tan preocupada aquel fin de semana que se fue a un balneario en Portugal para calmarse. Eso sí, su vicealcalde dijo desde el minuto uno que el aforo se había respetado y se habían cumplido todas las normas. Una vergüenza.

La infamia nos toca de cerca. Debería ser un delito celebrar durante semanas, meses, reuniones para que después no haya ni siquiera una resolución, como ha pasado con la de los eres fraudulentos en el Parlamento andaluz, el caso de corrupción más grave de la autonomía andaluza del que el PSOE, en su arrogancia, piensa que sale indemne. Pero no. Nunca antes como hoy esta región habrá parecido sometida a un régimen semidemocrático, como cuando se vote en el pleno esta tarde la malograda resolución y salga rechazada. Al final no es responsable político ni Javier Guerrero, el más famoso ex director general de una autonomía española. Nadie es culpable, aquí no ha pasado nada. Al menos unos 25.000 millones de pesetas han tenido un innoble destino en ayudas a empresas amigas o a falsos beneficiarios de los eres. Pero ha sido sin querer.

El eterno partido gobernante está enajenado, cómodamente soportado por una red clientelar de personas, familias completas, colocadas con diligencia durante tres décadas en los más variados lugares a cargo del contribuyente. Es incapaz de la más mínima autocrítica. Se resistió en la pasada legislatura a crear la comisión de investigación de los eres, la admitió a la trágala porque fue condición sine qua non de IU para entrar en el Gobierno. Primero dijo que Griñán no comparecería, después que iría si lo pedía el Parlamento y finalmente el interesado no tuvo más remedio que mostrar su disposición.

El PSOE ha dinamitado el documento resumen preparado por el presidente de la comisión investigadora. No se entiende que alegara a 38 párrafos y votara en contra de otros 79 sobre los que no había mostrado objeción. Unan el empecinamiento del PP en señalar a Chaves y Griñán y el aburguesamiento de IU, y tendrán el desastre perfecto. Otra vergüenza. El mensaje que queda es sencillo: Guerrero es un héroe que era enviado a focos de graves conflictos, a apagar incendios. Y hacía muy bien los encargos, a plena satisfacción. No había problema de dinero, ¿quién se iba a fijar en las formas? Y sale limpio del Parlamento. Pero su partido, tocado. Semihundido en esta semidemocracia.

Un partido no es una mafia

Ignacio Martínez | 24 de noviembre de 2012 a las 11:20

Un partido político no es una mafia. El autor de la frase no es español. Las desabridas palabras son de François Fillon, primer ministro de Francia durante los cinco años de Presidencia de Sarkozy y frustrado aspirante a sucederle al frente del gran partido de la derecha gala, la UMP. Lo dijo ayer mismo en la emisora RTL. Fillon se ha enfrentado por el puesto a Jean-François Copé, que es por así decirlo el jefe del aparato de la UMP, como secretario general. Han empatado en las elecciones internas del pasado domingo, aunque Fillon denuncia grandes irregularidades que han dado una victoria por la mínima a Copé. Ya ven, el aparato siempre gana. Es frustrante que actores esenciales de nuestro sistema político como los partidos tengan tan escasa democracia interna.

El PSOE de Cádiz es otro ejemplo. Continúa el culebrón herzegovino; los jefes provinciales y regionales del socialismo se la han jurado a los diputados provinciales que no quieren un relevo en la portavocía de la Diputación. La joven guardia pretoriana de Griñán va a degüello, con su habitual torpeza en el uso de la mano izquierda. Primero quisieron quitar en mayo a Cabaña, a la sazón secretario provincial y bestia negra del griñanismo, porque tenían mayoría entre los 12 diputados provinciales. Y lo democrático era entonces que el grupo decidiera. Desaparecido Cabaña, su sustituto como portavoz -José María Román- apoyó en el congreso provincial a la alcaldesa de Sanlúcar, Irene García, para liderar la provincia de Cádiz. Ahora, la alcaldesa quiere quitarlo y ponerse de portavoz, pero no tiene mayoría entre los doce diputados.

De golpe han cambiado los criterios y García aduce que quien manda en el asunto no es el grupo, sino el comité provincial. Total, que expedienta a los rebeldes, avalada por su mentor: Griñán en persona pidió ayer “lealtad con los órganos de gobierno, porque si no el partido es una banda”. Lo que establece un perverso silogismo. 1. Este es el partido más democrático, que todo lo debate y lo vota. (Menos cuando se decide en vísperas de las municipales que no habrá primarias). 2. El partido es su dirección. (Para eso se vota). Y 3. No obedecer a la dirección conduce a la anarquía. (A las bandas, que son todas malas menos una: la que manda).

Hay más. La secretaria provincial pidió previamente al portavoz que echara a alguno de los cuatro asesores del grupo socialista en la Diputación para colocar a la secretaria de Organización de su ejecutiva. Y también le exigió que le pasara el control sobre los 28.000 euros de que dispone el grupo para su funcionamiento. Román se negó y estalló la guerra. Francisco Sánchez Zambrano lo ha explicado muy bien en un excelente reportaje en Diario de Cádiz [http://cor.to/zmoF].

Mario Jiménez, que es por así decirlo el jefe del aparato del PSOE-A, como vicesecretario general, asegura que no hay ningún conflicto en el grupo socialista de la Diputación gaditana. Añade que el partido ya se ha pronunciado y que los militantes tienen que obedecer. Expresión que recuerda aquella máxima guerrista de que el partido es más importante que la institución. Aunque hay referencias peores. Althusser, en los 70, cuando Georges Marchais ya había abrazado el eurocomunismo, acusó al jefe del Partido Comunista francés de seguir practicando el viejo autoritarismo estalinista, en virtud del principio de que “el partido siempre tiene razón y su línea es siempre justa”. Y ayer llega Fillon y dice lo mismo que el filósofo, pero menos fino: un partido político no es una mafia. Tomen nota.

Lo peor está por llegar

Ignacio Martínez | 17 de noviembre de 2012 a las 10:33

Ha dicho el presidente del Gobierno andaluz que lo peor está por venir y ha tenido algunas críticas. No veo por qué. No está nada desencaminado. He tenido ocasión de oír en Cádiz el miércoles a Carlos Solchaga la misma frase en el Foro Eurolatinoamericano de Comunicación. Dijo el ex ministro, por cierto, que esto va para largo, para muchos años, sin precisar. Entiéndase esto por una larga época de poco crecimiento, mucho desempleo y gran tensión.
Felipe González sostuvo una tesis parecida en el mismo Foro, con más precisión en el calendario. La idea era que los países occidentales van a emplear los próximos 25 años para pagar sus excesos de los últimos 25. Y que los países emergentes van a emplear sus ahorros de los últimos 25 años en comprar el excedente de los endeudados países occidentales. Los lectores de los nueve periódicos del Grupo Joly ya conocen el diagnóstico de los economistas que escriben en estas páginas, en su último balance colectivo: el conjunto de este país debe 3,65 billones de euros, sobre todo de deuda privada. Y estaremos bien cuando debamos un billón, que es ahora el PIB anual. O sea, décadas.
Antes se respirará. Solchaga está convencido de que Alemania cuando crea que tiene una red de seguridad suficiente, con equilibrios fiscales en los peores alumnos de la clase y un sistema de aprobación previa de los presupuestos nacionales, acabará permitiendo un mecanismo de abaratamiento de la deuda de sus socios, incluida la creación de los ahora denostados eurobonos. Pero no será pronto. Entre tanto, se pueden hacer muchas cosas. Alguna sería un verdadero test democrático. Por ejemplo, subir los impuestos a los verdaderamente ricos. Cosa que no ha hecho nadie en el mundo en los últimos 30 años, según afirmación del ex ministro de Economía y Hacienda.
Pero no. Aquí seguimos exprimiendo a las clases medias sin pudor. No importa que a una familia de banqueros la cojan con un paquete de miles de millones de euros distraído en Suiza. Liquidan los últimos años y pelillos a la mar. Ahora confiamos mucho en las posibilidades de inversión en España de los países latinoamericanos. Bienvenidos sean. El acontecimiento cumpliría con la regla esbozada por el ex presidente González para el próximo cuarto de siglo. Eso sí, Latinoamérica precisamente es el espacio del mundo donde más diferencias de renta hay entre los más ricos y los más pobres. Un 65% más que en los países avanzados, un 36% más que en el Sudeste asiático e incluso un 18% más que en África.

Sería un consuelo tras una época tan mala, pensar que en el futuro las grandes fortunas también pagarán como deben y se recortará la brecha abismal de riqueza. En España, en Latinoamérica y en todo el mundo. Entonces Griñán podría decir eso que le queda tan mono a Obama de que lo mejor está por llegar.

Lealtad, divino tesoro

Ignacio Martínez | 4 de noviembre de 2012 a las 11:01

A Manuel Chaves, que es un buen cinéfilo, le gustaba cuando era presidente la serie de televisión El ala Oeste de la Casa Blanca. La coleccionaba. En su opinión reflejaba muy bien cómo se producían los acontecimientos y cómo se reaccionaba desde el poder político. Un servidor ignora si los guionistas trataron el tema de la sucesión en algún capítulo. Pero habría sido de gran utilidad para el inquilino de San Telmo.
Imaginen un presidente que impone a su sucesor, que es un íntimo amigo. Un hombre de gran talento y capacidad. Pero ajeno a las bases de la organización, que por disciplina y adhesión al líder que se marcha lo aceptan a pies juntillas. En el siguiente acto los artífices de la entronización del nuevo presidente son marginados. Y finalmente, quienes se instalan en los puestos de mando denigran del pasado y se permiten amedrentar a quien con su sola voluntad propició su llegada al poder. Es pura ficción, como ven.
Curiosamente, tenemos en Andalucía una gran capacidad para dejarnos arrastrar por la magia cinematográfica. No es improbable que Zoido esté incómodo con Arenas. Y que no pocos dirigentes del PP se miren al espejo y piensen que tienen frente a sí a un presidente popular mejor que el que hay. Pero a Zoido no lo ha puesto en el sillón Arenas. Y a Griñán lo puso Chaves, a dedo.
Tras las últimas dos derrotas simultáneas del PSOE, las declaraciones del presidente de la Junta sonaron a tambores de guerra contra Rubalcaba. El interesado ha quitado hierro a esta sensación generalizada. Pero su antecesor y mentor le ha reprochado esta semana que no ejerza el papel moderador en el Partido Socialista al que estaría obligado por su cargo de presidente. Y le ha pedido que apoye sin reservas a Rubalcaba. La respuesta ha sido una bofetada sin manos de la consejera de Presidencia de la Junta. Susana Díaz le ha pedido a Chaves lealtad recíproca con Griñán.
El aludido se ha limitado a decir que le parece un poco fuerte que esta joven le hable de lealtad. Es lo que tiene el buen estilo del Ala Oeste. Se habría expresado de forma distinta en un guión de Los Soprano, otra serie de culto de Chaves y de su antiguo amigo Griñán, también cinéfilo y gran aficionado al cine negro de los 50.

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Yo no he sido

Ignacio Martínez | 26 de septiembre de 2012 a las 19:57

Chaves dijo que se había enterado por la prensa. Griñán dijo que fue la Junta la que denunció inicialmente. Chaves dijo “yo no he sido”. Griñán dijo “yo no estaba”. Ambos, como escrito por el mismo guionista, el mismo sin duda, dijeron que el asunto les había causado dolor y que pedían disculpas. Las comparecencias en la primera comisión de investigación en 17 años en el Parlamento andaluz terminan con una intervención ilustrativa, la del interventor, y decenas de ellas elusivas. El principal mensaje que han oído en la comisión, lo resumió ayer la más destacada de sus miembros, la diputada cordobesa Alba Doblas: “Yo no he sido”. Frase que cabe atribuir también a los dos comparecientes de lujo de ayer.
Desgraciadamente, no nos hemos enterado de mucho nuevo. En los alrededores del eterno partido gobernante dicen convencidos que el procedimiento de los ERE era legal. Y abrazados a esa idea, todo el mundo evita darse por aludido de las quince alarmas lanzadas por la intervención sobre lo endeble del procedimiento. Era un problema del vecino, en frase infeliz lanzada ayer por el actual presidente. Se dieron ayudas discrecionales, sin publicidad, sin transparencia, en ocasiones a personas a las que no correspondía. A veces a empresas que no lo necesitaban, que no lo solicitaron, que no existían. Una consejería decidía el gasto, otra lo pagaba. Con comisiones escandalosas a intermediarios con las aseguradoras. Pero nadie parece culpable.
Capítulo aparte merece la técnica de interrogatorio elegida por los diputados de la comisión. El consejero de Agricultura inventó en el último Pleno del Parlamento un término para definir la pregunta de uno de sus interpelantes: el micromitin. Consiste en hacer una arenga, en vez de preguntar. La arenga ha sido constante en boca de todos los diputados de la comisión de investigación. En esa tarea han perdido mucho del escaso tiempo que tenían. Unan las respuestas kilométricas y evasivas de los Griñán, Chaves y compañía, y llegaremos a la conclusión de que en la próxima comisión habrá que afinar un poco. Por un lado, reducir la hora y media de libre albedrío de los comparecientes. Por otro aumentar el tiempo para las preguntas. Y, finalmente, ¡que haya preguntas!, por favor, no micromítines.
La sesión de ayer dejó algunas perlas. Dijo Doblas que el PSOE tuvo en las pasadas elecciones regionales el peor resultado de su historia. Griñán no se pudo contener, y en cuanto pudo matizó: el segundo peor resultado, después del de 1994. Un tiempo en el que él no estaba, añade un servidor. La corrupción con los ERE hay que atribuirla a muchos factores. Este cronista se reafirma en que nunca habría pasado si no llega a sobrar el dinero, como sobraba, y si hubiese habido tres, dos o al menos una alternancia en el poder en Andalucía. Perpetuarse en el gobierno incita al relajo y a la ausencia de responsabilidad.

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El soufflé nacional

Ignacio Martínez | 25 de septiembre de 2012 a las 11:25

España era una amable macedonia y ahora es un violento soufflé. Era una ensalada de frutas desigual, en cuyo diseño se cometieron muchos errores. De alguno se habla poco: por ejemplo del concierto vasco o del convenio navarro, cuya continuidad aseguraba hace escasas fechas el secretario de Estado Beteta en Bilbao. Error su inclusión como disposición adicional primera de la Constitución y mayor aún el cálculo del cupo. De otros errores ni se habla. ¿Necesitábamos 17 comunidades autónomas? ¿Cantabria o Rioja, el puerto de Castilla y la cuna de la lengua castellana tenían que convertirse en unidades de gasto, con parlamento, tribunal de justicia, defensor del pueblo, etcétera, con 300.000 habitantes?

Pero no se hace una revisión crítica de cómo hicimos la macedonia. Estamos en la fase de inflar el buche, de sacar pecho. Oímos bienintencionadas ideas, como las del presidente andaluz: consenso, sentirnos cómodos, proyecto compartido o igualdad en la diversidad, que suenan desfasadas porque Cataluña ya ha roto el consenso constitucional. El soufflé empezó con la reforma del Estatut. Primero Zapatero dijo que aprobaría cualquier cosa que mandara Cataluña. Después los hermanos Maragall y compañía hicieron un Estatut maximalista. El Congreso no hizo honor al compromiso de ZP, pero dejó un texto razonable. Entonces el PP aportó su granito de arena a los despropósitos y recurrió el Estatut ante el Tribunal Constitucional. El TC planchó algunos aspectos simbólicos para el nacionalismo, que sacaron a la calle a decenas de miles de manifestantes. Y todos cabreados.

Empezamos esta etapa conflictiva con una crisis económica interminable: antes de dos años no remontará la economía. Con una inestabilidad política superlativa y la clase política sumida en el desprestigio. Y Cataluña apunta en todas direcciones. El domingo en La Vanguardia, Enric Juliana, disparaba contra los privilegios de vascos y navarros: “como consecuencia del armisticio de las guerras carlistas del siglo XIX, el País Vasco y Navarra, hoy las dos comunidades más ricas de España, no aportan nada a la caja común, mientras el resto del país se pelea a grito pelado sobre el reparto de los esfuerzos”. Hay muchas maneras de calcular las balanzas fiscales, pero en la mayoría el saldo vasco y navarro es positivo. Están subvencionadas por las otras regiones.

El presidente andaluz debe pronunciarse sobre el concierto vasco, y sobre qué estaría dispuesto a ceder a Cataluña, si está dispuesto a ceder algo en su federalismo cooperativo. Pero llegó a presidente del PSOE después de apoyar a Carme Chacón en el congreso de su partido. Y Chacón y el PSC pidieron un cupo como el vasco en las elecciones de 2008. Insisto, la dualidad de sus responsabilidades resta a Griñán margen y eficacia en la defensa de los intereses generales de Andalucía.