Archivos para el tag ‘Guantánamo’

Hitos, lutos y escudos

Ignacio Martínez | 18 de septiembre de 2009 a las 6:14

Poco a poco, Obama desmonta los hitos de la política internacional de Bush. Intenta establecer una relación de confianza con el mundo musulmán, desmantela la prisión de Guantánamo y ayer anunció que renuncia al escudo antimisiles en el que tanto empeño puso su predecesor. Un proyecto que entroncaba con la guerra de las galaxias, la Iniciativa de Defensa Estratégica lanzada por el presidente Reagan en 1983. Veinte años más tarde, la administración Bush ideó un sofisticado complejo de satélites en el espacio, radares en tierra y bases de lanzamiento para misiles de interceptación: un escudo para defenderse de eventuales ataques nucleares de Irán o Corea del Norte. Las 10 bases en suelo polaco y el radar checo causaron un notable recelo en Rusia. Ahora Obama lo cancela y pretende ir a un sistema más ligero y barato, en colaboración con los rusos.

Hay días señalados en los que el mundo cambia en serio. Ayer no sólo se difuminaba un poco más la era de Bush, sino también la del presidente Kennedy. Murió a los 72 años de leucemia Mary Travers, cantante de Peter, Paul & Mary, trío legendario cuyas canciones se convirtieron en himnos del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos en los 60. Hicieron famosas versiones de temas de Dylan, en particular Blowin’ in the Wind. Otros grandes éxitos fueron If I Had a Hammer o Where Have All the Flowers Gone? Criada en el Greenwich Village de Nueva York, seguidora de cantantes como Josh White o Pete Seeger, Mary Travers representaba a una generación de bohemios cantantes folk comprometidos, casi desaparecida hoy día.

No todas las trazas del universo del ex presidente Bush se borran del mapa. Uno de sus mejores amigos en la política europea sobrevive con muy buena salud. El Parlamento europeo acaba de renovar por cinco años más el mandato presidencial de Durao Barroso al frente de la Comisión Europea. Sacó 382 votos a favor, 219 en contra y 117 abstenciones. La oferta de Barroso es para todos los públicos. Su partido se llama socialdemócrata, pero en realidad es de ideología liberal, aunque milita en el grupo demócratacristiano del Parlamento europeo. Entre los votos favorables estaban los de su grupo, tres cuartas partes de los liberales, el grupo de euroescépticos formado por los conservadores británicos, checos y polacos… Y, ¡asómbrense!, también lo ha apoyado una treintena de socialistas, entre ellos los españoles y portugueses.

Después de haber hecho una dura campaña electoral europea, en la que el PSOE culpó de la crisis a los amigos neoliberales de Bush y Aznar y destacó con insistencia la Guerra de Iraq, Zapatero ha ordenado a los suyos que voten a un neoliberal amigo de Bush, que fue además el anfitrión de la reunión de las Azores, en la que se decidió la Guerra de Iraq. Esto sí que es un hito de la política internacional.

Rodríguez Carrión, un ‘joven’ maestro

Ignacio Martínez | 14 de mayo de 2009 a las 21:32

Me encanta esta imagen de Alejandro de 2005, todavía con su salud intacta a los 59 años y un gesto de satisfacción, de felicidad. Juraría que está hecha en Ronda, en el Palacio junto al Tajo en donde se celebran los cursos de verano de la Universidad de Málaga. Allí codirigió con su maestro Carrillo Salcedo un curso sobre Derecho Internacional aquel verano, la misma semana en la que yo dirigía uno sobre Periodismo. Me presentó a Carrillo, que era para él un referente tan grande que se decía carrillista. Acababa de terminar su casa de Mijas y la vida le sonreía. Tenía una mirada inteligente y una sonrisa cautivadora, seductora. Esta imagen es de dos años antes de que se le detectara el cáncer. Se le ve tan sereno, tan seguro, que parece increíble lo rápidamente que se ha deteriorado su salud.

Hace pocas semanas, en una de nuestras últimas conversaciones, Alejandro me contaba con pasión una idea que tenían en el movimiento solidario con el Sahara, del que formaba parte. Promover una candidatura a las elecciones del 7 de junio, con el objetivo de sacar un diputado que en el Parlamento Europeo defendiera la independencia saharaui. Lo explicaba convencido de que era posible lograr el eurodiputado en cuestión. Este es un rasgo de su personalidad que siempre me desconcertaba: tenía un idealismo absolutamente juvenil. Era un hombre maduro, con una enorme cultura, una formación extraordinaria, adquirida en varias universidades europeas y americanas: Granada, Oslo, Cambridge, Berkeley y Groningen, aunque como todas las personas verdaderamente sabias, se daba muy poca importancia. Pero la intensidad con la que se entregaba a sus ilusiones sólo es comparable a la de los jóvenes, con los que tan bien se llevaba en su actividad docente. Tengo para mí que la vocación por la enseñanza no es la principal característica de los profesores universitarios españoles. Un defecto que no tenía Alejandro. Presumía haber heredado esa pasión por la docencia de su maestro, el eminente catedrático Juan Antonio Carrillo Salcedo, hijo predilecto de Andalucía este año, a quien siguió en su Departamento de Derecho Internacional Público desde Granada a la Autónoma de Madrid y desde allí hasta Sevilla, antes de conseguir la cátedra de Málaga.

Es curiosa la naturaleza. Alejandro aguantó hasta el sábado para recibir el Premio Blanco White, probablemente para no dar un disgusto a quienes promovieron su reconocimiento, y se ha marchado de inmediato para no dar que hacer a familiares y amigos. No le habían dado un solo premio en su vida y se opuso a recibir éste que instituimos en el Consejo Andaluz del Movimiento Europeo, del que él era vicepresidente, para distinguir a los andaluces significados en la defensa de Europa, como símbolo de la civilización, los derechos y libertades fundamentales y la paz. Cuando supo que estaba propuesto para el galardón, se resistió como pudo a la concesión. Los premios adquieren la categoría de los premiados. Así que, desde ahora mismo, éste ha entrado en la categoría máxima. La entrega se hizo el 9 de mayo, el día de Europa. Una fecha que en los últimos años habíamos celebrado con una sesión académica en el salón de grados de la Facultad de Derecho en Málaga. Un acto en el que siempre se ponía de manifiesto su magnífica oratoria. Era erudito, riguroso, ameno, divertido… y profundamente joven. También era sensible y entrañable. ¡Y tenía su carácter!

Alejandro ha sido un gran profesor de universidad. De los que creaba la ciencia que después enseñaba, de los que no se limitaba a exponer las doctrinas o las teorías de otros, de los que permitían a sus alumnos argumentar en contra. De los que presumía de sus dilectos discípulos. En la laudatio que preparó para la investidura de Carrillo Salcedo como doctor honoris causa de la Universidad de Málaga, mencionó a todos los profesores de su departamento: Magdalena Martín, Elena García Rico, Ana Salinas, Isabel Torres, Eloy Ruiloba. Ellos también están de luto. Precisamente ese día, el 25 de octubre de 2007, no pudo leer el elogio de su maestro. Tuvo un desfallecimiento y le ingresaron en un hospital: le detectaron el cáncer de pulmón contra el que ha luchado con tesón el último año y medio. Una lucha en la que ha estado también toda su familia, su esposa Victoria, sus hijos Jacobo y Jezabel, y hasta sus nietos Jaime y Luis.

La candidatura de apoyo al Sahara no se ha hecho finalmente. Pero seguro que de seguir entre nosotros Alejandro habría seguido trabajando con la pasión de un neófito por esta causa, como ha luchado a favor de muchas otras: estuvo contra el bombardeo de Kosovo, a favor de un Estado palestino, contra la guerra de Iraq o contra Guantánamo. Y eso que no era muy optimista sobre el futuro; pensaba que el nuevo orden mundial será por lo menos tan injusto como el actual.

Los errores de Guantánamo

Ignacio Martínez | 3 de diciembre de 2008 a las 10:52

Los vuelos militares norteamericanos a Guantánamo, similares a los de la CIA, que hicieron escala en España son una deshonra para este país. El centro de detención de prisioneros de esta base militar norteamericana en Cuba es contrario al Derecho Internacional; una violación de la Convención de Ginebra, denunciada entre otros por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Y la indefensión de sus 275 inquilinos actuales, injusta. Un Estado civilizado no puede responder a la barbarie terrorista negando los derechos humanos a los presos yihadistas.

Esa responsabilidad afecta tanto al Estado infractor como a sus cómplices. Resultan vergonzosas las facilidades del Gobierno Aznar para el transporte de personas secuestradas. Y cómica la manera de gestionar los secretos de Estado por parte del ministro Moratinos: sostiene que el documento de 2002, con la aceptación del Gobierno Aznar de estos vuelos de ida o vuelta a Guantánamo, era tan secreto, tan secreto, que él lo desconocía. Y añade que el PP no le avisó de su existencia, cuando dejó el poder en 2004. No parece creíble que un diplomático de carrera esté al frente del Ministerio cinco años y no sepa cómo enterarse de los secretos de la casa. Lo sabía y probablemente filtró el documento, aunque es lamentable que el Gobierno saliente no le informase de esos pormenores.

Una de las más divertidas historias de nuestra diplomacia le ocurrió a Marcelino Oreja, recién llegado a Exteriores, en 1976. Durante una gira por África, el ministro estuvo varias horas en Bamako, la capital de Mali. La corta visita terminó satisfactoriamente. Cuando el avión despegaba, camino de Dakar, un periodista enrolado en la expedición como agregado de prensa, que se había paseado por la ciudad, explicó al ministro que en Mali un golpe de Estado había impuesto el toque de queda. Y precisó que no habían estado con el jefe de la diplomacia, ni en el Ministerio de Exteriores. No se habían enterado de nada.

¿Moratinos y Zapatero tampoco se habían enterado de los vuelos a Guantánamo? El director general de Exteriores que en 2002 comunicó el visto bueno del Gobierno de Aznar a que estos transportes ilegales pasaran por España sigue en activo en el ministerio. Y los vuelos han continuado con Zapatero en el poder como si tal cosa, con Morón y Rota como principales aeropuertos. Bush va reconociendo sus errores con cuentagotas. Ayer admitió que no había armas de destrucción masiva en Iraq. O sea, que atacó aquel país por error. Bien estaría que Aznar imitase a su amigo tejano y admitiese sus lamentables errores en este asunto. Pero Zapatero y Moratinos, tras cinco años en el Gobierno, no pueden echarle la culpa de sus propias torpezas al ex presidente.

“El nuevo orden mundial será tan injusto como el anterior”

Ignacio Martínez | 23 de noviembre de 2008 a las 12:26

 

La frase del titular no es mía. Sino de este señor que tienen en la imagen, el eminente catedrático de Derecho Internacional Público de la Facultad de Derecho de Málaga, Alejandro Rodríguez Carrión, dilecto discípulo del prestigioso profesor Carrillo Salcedo, con quien trabajó en las universidades de Granada, Autónoma de Madrid y Sevilla. “El nuevo orden mundial será tan injusto, al menos, como el anterior”, sostiene Rodríguez Carrión en una entrevista publicada el sábado en la edición de papel del Grupo Joly, pero no en la edición digital. Su explicación es que llevamos décadas de crisis de valores, normas o comportamientos, con más de un tercio de la humanidad viviendo por debajo del umbral de la pobreza y es un poco cínico hablar de crisis profunda cuando algo no va bien para el tercio rico.

El profesor afirma que es difícil encontrar en los últimos dos siglos un comportamiento tan arrogante por parte de una gran potencia como el del Gobierno del presidente Bush en Guantánamo. Hasta ahora, como en las dictaduras militares del Cono Sur o en la Puerta del Sol de antaño, las violaciones de los derechos humanos eran cosa de dirigentes con escaso compromiso con la civilización. Nunca se podía esperar de una potencia que pretende ser líder del mundo democrático civilizado. Y recuerda que el Comité Internacional de la Cruz Roja ha denunciado la violación de la Convención de Ginebra por parte de Estados Unidos en su base militar en Cuba.

El proceso iniciado en Washington la semana pasada se parece muy poco, en opinión de R. Carrión, al ultimado en Bretton Woods en los años 40. Entonces estaba en macha la Segunda Guerra Mundial y se convocó a todos los países del mundo excepto a los del Eje enemigo y ahora hay una guerra de finanzas y se reúne a un “grupito nada democrático”. Habría sido mejor una conferencia abierta con la participación de todos los estados interesados.

Cree que la política exterior de Obama será distinta de la anterior en una cosa: quiere renunciar al ciego unilateralismo de Bush y cerrará Guantánamo. Pero habrá pocos cambios en ayuda a los países subdesarrollados; no se limitará la capacidad contaminante de Estados Unidos, que supone la cuarta parte de las emisiones mundiales de CO2; no será parte de la Corte Penal Internacional; es dudoso su avance en derechos humanos, porque sigue siendo partidario de la pena de muerte y no parece dispuesto a forzar a la parte más intransigente en Oriente Medio a un compromiso de paz duradera. R. Carrión tiene la impresión de que África también es prescindible para Obama. “¿Qué le está importando, de verdad, a nuestro mundo la carnicería del Congo?”, se pregunta.

Sobre los paraísos fiscales, está convencido de que no interesa eliminarlos a quien sitúa allí la sede de sus empresas para evitar la imposición fiscal, ni a los que buscan opacidad en sus movimientos de capital. Y a la pregunta de si no estará en esos paraísos buena parte del dinero que se ha ‘perdido’ en esta crisis, responde: “El dinero, salvo para la gente modesta, no existe. Lo que existe, a esa escala, son movimientos contables”.