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Griñán-Chacón, la foto electoral

Ignacio Martínez | 4 de febrero de 2012 a las 11:02

Se da la curiosa paradoja de que el congreso socialista lo puede decidir un árbitro que ocupa sus cargos gracias a un sistema de cooptación desde arriba, opuesto a la filosofía de primarias en la que coinciden los dos contendientes. Griñán llegó a la Presidencia de la Junta hace tres años por expreso deseo de su entonces amigo Manuel Chaves, con quien en este momento ha roto todo tipo de relaciones. Chaves lo impuso contra el deseo de Zapatero de que la sustituta fuese Mar Moreno, actual consejera de Presidencia, cuyo entendimiento con su presidente es entre escaso y nulo. Chaves apoya a Rubalcaba y Moreno a Chacón. Ahí termina la neutralidad de Griñán y empieza su lado activo.

Una vez cooptado presidente de la Junta empezó su proceso de blindaje orgánico. Sencillo. El partido no puede llevarle la contraria al presidente regional y futuro candidato, porque erosiona su figura y perjudica a la marca. Así que exigió ser secretario general del PSOE andaluz y se rodeó de jóvenes ambiciosos con escaso bagaje intelectual, académico y profesional, con alguna gloriosa excepción. En el último mes, en el proceso de elección para los congresos provinciales, se han utilizado argucias para disolver agrupaciones y anular delegaciones, cuando no beneficiaban la causa de la dirección regional.

La causa era un secreto a voces; que gane Chacón. El propio Griñán lo insinuó a finales de diciembre; apoyaré al candidato que tenga como meta ganar las andaluzas. Traducido, quería decir: apoyaré al que más me ayude a ganar las elecciones autonómicas. Y ya había decidido que su foto electoral la completaba mejor Chacón que Rubalcaba. Otro sesentón, ministro de Felipe González y con canas, como él, no aportaba. El marketing dice que una mujer, joven y moderna, aporta. Ayer en el discurso inaugural pidió que se hable más de política que de poder, pero en el último mes no ha dedicado a su gente a la ética y la filosofía, sino al mundano ejercicio de controlar el congreso y condicionar quién manda. Y hacerlo, además, por criterios estéticos, pensando en la foto electoral.

En el tramo final, el secretario general de Sevilla acusa a Griñán y los suyos de ejercer presiones ilícitas, inmorales e ilegales. Lo mismo dice el alcalde con mayoría absoluta más importante del partido en toda Andalucía, Francisco Toscano. Guerra le afea haberle vetado como delegado. El aparato regional intenta evitar que Chaves hable en el inicio del congreso. Feo. El afán de hacer carrera profesional de unos cuantos jóvenes, y el interés de Griñán por sacar partido a una posición privilegiada y efímera, utilizando su poder relativo antes de perderlo en las autonómicas, han precipitado el congreso, evitado un tercer candidato e impedido un verdadero debate ideológico y político. Quienes van a condicionar el resultado pueden no tener peso alguno el 26 de marzo. Están apurando su gloria, por una foto.

Chacón, con uñas y dientes

Ignacio Martínez | 28 de enero de 2012 a las 10:31

Se atribuye al secretario general de los socialistas andaluces una estrategia en clave bíblica; hay que terminar con el antiguo testamento y adoptar el nuevo. El antiguo testamento socialista tiene varios referentes andaluces, como Felipe González, Alfonso Guerra o Manuel Chaves. Y el nuevo testamento tiene una profeta inequívoca, Carme Chacón. Griñán ha hecho todo lo posible para facilitar la victoria de Chacón. Tanto, que si Rubalcaba gana dentro de una semana el congreso, arrancará la campaña electoral andaluza con una derrota innecesaria, que lastrará aún más sus escasas posibilidades.

A los dos candidatos les queda una semana para convencer. Pocas diferencias han tenido, salvo su posición sobre la demanda de una parte de la sociedad catalana de un privilegiado sistema fiscal parecido al concierto vasco. En este diario, el 19 de enero, Juan Manuel Marqués reflexionaba sobre los pros y contras de Rubalcaba y Chacón para Griñán de cara a las elecciones. Uno hombre de Estado, pero derrotado en las urnas; la otra joven y renovadora, pero miembro del PSC que hasta las elecciones de 2008 defendió un nuevo pacto fiscal para Cataluña.

El comentario mereció una réplica de la candidata Chacón, en carta publicada el día 20, reproducida en la prensa nacional. La candidata sostuvo que era un error del periodista atribuirle “la defensa del denominado pacto fiscal para Cataluña que reclaman algunas formaciones, como Convergencia i Unió”. Y añadía: “He combatido con uñas y dientes la propuesta de pacto fiscal que defiende CiU. Bajo esa denominación, pretende enmascarar la adopción del concierto económico para Cataluña. Fórmula que siempre he rechazado”.

Falso. Carme Chacón hizo campaña en 2008 reclamando un concierto. Lo dice el programa electoral del PSC, disponible en http://cor.to/6pQ. En su capítulo 1, titulado La Cataluña plena en una España federal, en el epígrafe 3.5, reclamaba un nuevo sistema de financiación “que no penalice a las comunidades más dinámicas y emprendedoras y la equiparación progresiva entre los ingresos de la Generalitat y los que proporciona el sistema de concierto”. Rubalcaba ha puntualizado que “el sistema de financiación que proponen los socialistas catalanes sería ruinoso para otras autonomías”. Como Andalucía, sin ir más lejos, añade un servidor.

Las uñas y dientes, por otro lado, recuerdan más al antiguo testamento que al nuevo. La expresión se parece al ojo por ojo y diente por diente del Levítico. En ese caso Chacón, como en las novelas que escribía el personaje de la Tía Julia y el escribidor, sería una protagonista extraña, en la historia equivocada. El antiguo testamento tiene fama de enseñar la dureza y el nuevo de predicar el amor. A los guerristas les cuadraría la primera comparación, pero Susana Díaz, dura ejecutora de los deseos de Griñán, no encaja en el perfil amoroso, precisamente.

Griñán: “Chaves y yo discrepamos en algunas cosas, claramente, en lo político”

Ignacio Martínez | 14 de noviembre de 2010 a las 12:13

Última parte del texto íntegro de la entrevista al presidente de la Junta, cuyo resumen publican hoy los nueve diarios del Grupo Joly

CHAVES                                                 GUERRA

SÍNDROME DE SAN TELMO        HERRERO

-Valió la pena la pelea por la secretaría general del PSOE andaluz.

-No me peleé. Yo hice un congreso extraordinario y gané con todos los votos menos uno. Si hubiera habido una pelea no habría tenido todos los votos menos uno.

-Ahora me lo negará, pero es un hecho admitido que su relación con Chaves se ha deteriorado.

-Tan deteriorada está que este fin de semana vamos a estar en un pueblo de la Alpujarra los dos juntos.

-Le aseguro que yo coincido con gente con la que no me llevo bien…

-Vamos a estar juntos, vamos juntos a la Alpujarra, quiero decir.

-¿Los dos solos?

-Tres o cuatro parejas.

-O sea, que usted niega que la relación con Chaves se haya deteriorado lo más mínimo.

-No, yo creo que discrepamos en algunas cosas, claramente. En lo político, podemos discrepar, en lo personal no tenemos por qué discrepar.

-¿Y en qué cosas discrepan?

-Discrepamos en algunas cosas, pero no las voy a decir. A lo mejor a él le gusta otra gente para un cargo que a mí, a lo mejor él piensa que esto sería mejor para esta otra Consejería, pero la responsabilidad es la mía.

-¿Tiene menos tiempo libre de presidente?

-Tengo menos tiempo libre. Ha cambiado la naturaleza de mi trabajo, el que he hecho toda mi vida de escribir, leer, hacer programas. Ahora lo que tengo es que escuchar mucho más, escucho más a los consejeros que me despachan, a la gente. Tengo que viajar, hacer actos, reunirme con gente, tengo mucho menos tiempo libre. Sí es verdad que es mucho más satisfactorio muchas veces hablar con los ciudadanos.

-No tiene usted pinta de político duro. No sé si es bueno o malo…

-A lo mejor es que no tengo pinta de político… Es que no sé qué es ser un político duro. Un político no puede ser nunca duro porque tiene que ser flexible.

-Alfonso Guerra era duro.

-Y muy humano.

-Y poco flexible.

-No es verdad. No era un hombre inflexible. Hombre, lo que pasa que Alfonso Guerra era alguien que hacía un papel de más duro. Pero a lo mejor el guerrismo era muy duro.

-Pero no Guerra…

-Guerra es una persona que cuando hablas con él, y llevas hablando tres horas, parece que han pasado 10 minutos.

-¿Nota usted ya la irresistible afición de los entornos de adular a los que mandan?

-Eso se nota enseguida. Como la mentira. Yo siempre digo que cuando se comprueba la amistad es cuando dejas los sitios.

-¿Cómo se evita el síndrome de La Moncloa, que aquí sería San Telmo?

-Viviendo en mi casa. Tengo la fortuna de vivir en mi casa y salir a tomar cervecitas con Mariate muy frecuentemente. Y sobre todo, tengo mis nietos que me apasionan. En esto del síndrome yo estoy convencido de que se produce cuando te desplazas de tu casa. En tu casa tienes tus cosas, a lo mejor libros que no abres, pero los tienes ahí, lo que te da conversación, el sofá, tus cosas.

-Si me hace un elogio de Santiago Herrero, igual le perjudica…

-Nunca haré un elogio de Santiago Herrero. No le gusta.

-Le perjudica, porque ya sabe que le han colgado el sambenito de ser muy amigo de los socialistas.

-Pues yo estoy convencido de que Santiago Herrero no es de izquierdas. Vamos, eso lo puedo asegurar. Pero tiene algo que es importante. Es flexible. ¿Usted cree que es normal que un presidente de la patronal se pronuncie por un partido político o contra otro,? La única política que le interesa a un presidente de la patronal es la política empresarial. Le digo una cosa, todo lo que he leído de Banegas me gusta mucho. Es un hombre que tiene una buena cabeza. No conozco a Rosell, pero si es del mismo nivel que los otros dos, es una buena pelea la que hay entre los tres. Ahora, también digo, ya hubo un catalán, Ferrer Salat. Ahora a lo mejor toca un andaluz.

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Poder y autoridad

Ignacio Martínez | 10 de octubre de 2010 a las 13:47

No siempre quien ejerce el poder tiene autoridad sobre los que manda. Su dominio puede basarse en la fuerza. Hay muchas maneras de abuso; que se lo digan a Liu Xiaobo, premio Nobel de la Paz, condenado en 2009 a once años de cárcel por firmar un manifiesto en favor de la democracia y los derechos humanos en China. La autoridad es cosa bien distinta: surge del prestigio, el crédito, la calidad, la competencia de una persona o una institución, ejerza un cargo o no. Que se lo digan a los jefes del Partido Comunista chino, apurados mientras ocultan la noticia a los súbditos de la República Popular.

No es un fenómeno exclusivo de las dictaduras. También hay muchas maneras de perder la autoridad en las democracias. Por ejemplo, en un encuentro de fútbol como el celebrado el domingo pasado en La Paz, entre el partido de Evo Morales y el opositor MSM. Un jugador del Movimiento Sin Miedo le hizo una entrada dura al presidente boliviano y Morales le arreó un rodillazo en los genitales. Un pronto lo tiene cualquiera; uno de los héroes nacionales, David Villa, le pegó un codazo el domingo anterior a Gurpegui, harto de las fuertes entradas del jugador vasco. Pero a Villa lo expulsaron, mientras que en el amistoso partido de La Paz echaron al agredido por Morales. Secuelas del culto a la personalidad.

Nadie está exento. Aznar pone tanto énfasis en llamar la atención, que pierde pie. La revista Foreign Policy lo ha incluido en la lista de los cinco peores ex presidentes del mundo. No critica su labor como gobernante, sino su actitud como ex: clama contra los controles de velocidad y alcoholemia, pide a los musulmanes que se disculpen por invadir España en la Edad Media, arremete contra Obama, o llama a los españoles a acabar con el socialismo. Y mientras está en todo, el moderno capitán Trueno pierde autoridad.

Como Alfonso Guerra. Su perversa comparación entre el señor Gómez y la señorita Trini tiene más de clasista que de machista: pretendía subrayar que Gómez es un hombre del pueblo hecho a sí mismo y Jiménez una hija de buena familia, con una vida fácil. Guerra se ha llevado sólo un rapapolvo. Ya no son los tiempos en los que el que se movía no salía en la foto. Ahora, él no tiene ningún poder y le queda escasa autoridad.

Chaves era ‘dios’

Ignacio Martínez | 17 de enero de 2010 a las 11:35

Chaves4

 

Se atribuye a Guerra una frase que hizo fortuna en los 80: presentamos a una cabra de candidato y la gente vota a la cabra. No era desprecio a los candidatos, sino elogio de la marca. La teoría guerrista era que la marca PSOE conseguía las mayorías absolutas de aquella época. La encuesta del IESA que da una ventaja de casi dos puntos al PP sobre el PSOE en una eventual elección autonómica indica que los tiempos de la cabra se han terminado. Y la tendencia de la serie histórica de estos sondeos y la situación económica hacen pensar que el escenario regional será aún peor para los socialistas el año que viene.

Llama la atención que la actuación del Gobierno andaluz tenga más partidarios que detractores, mientras que la labor del presidente Griñán tiene más gente en contra que a favor. Aunque no es nuevo: el valor de la marca en Andalucía siempre fue superior al favor de Chaves en estas encuestas. La Junta sacaba mejor nota que su presidente; aunque Chaves, como si fuese Domiciano, había pasado a la categoría de dios para su partido y buena parte de la sociedad andaluza. Desde las elecciones de 1996 se construyó una imagen de indiscutible, intocable, infalible. La misma que Ibarra y Bono tenían en Extremadura o Castilla-La Mancha, con la diferencia de que ambos sacaban mejor nota que sus gobiernos en encuestas similares.

Con estos datos, el PP puede ser el partido más votado en las regionales de 2012, aunque Arenas está todavía lejos de la mayoría absoluta. Pero si éste es el resultado en Andalucía, el PSOE tiene garantizado otro daño colateral aún más grave: Zapatero perderá las elecciones generales. El deterioro de la imagen del presidente del Gobierno ha sido enorme en los últimos meses. Griñán, sin embargo, tiene buena nota por su perfil personal. Mejor que Arenas. Los dirigentes socialistas se agarran a esto para descalificar a su adversario. Dicen que Arenas nunca ganará, porque no le gusta a la gente y añaden que la caída en picado del PSOE se debe sólo a la crisis.

Lo primero es nueva versión de la teoría de la cabra y lo segundo demasiado simplista. Un 62% de los consultados exige un cambio. Esa petición abrumadora de nuevos aires puede ayudar a Griñán para coger las riendas del PSOE andaluz, previsiblemente en julio, y cambiar ejecutiva y Gobierno de arriba abajo. La encuesta le ayudará a vencer resistencias, que las tiene: al fin y al cabo no es dios como Chaves. Tampoco es la cabra, pero es un simple mortal.

Salida a hombros

Ignacio Martínez | 21 de septiembre de 2009 a las 6:25

Zapatero está en horas bajas, pero los suyos lo han sacado a hombros del Comité Federal del sábado, como pronosticó hace unos días en esta página José Aguilar. El portavoz socialista en el Congreso sostiene que se ataca al líder del PSOE porque es vital para ganar elecciones. Es un argumento reversible: los socialistas cierran filas en torno a su líder, porque es vital para ganar elecciones. Para algunos, incluso, Zapatero y su entorno son vitales para ir en las listas, aunque las elecciones se pierdan. El nivel de preparación, experiencia y espíritu crítico de quienes dedican a la política está en declive: en la primera legislatura del Parlamento andaluz (1982) había diputados que eran catedráticos de universidad, notarios o abogados del estado. Ahora no hay ninguno.

Es cierto que esta crisis de imagen del presidente del Gobierno ha llegado con muchísima prisa, acelerada por el enfado del primer grupo de comunicación de España, por las decisiones de Zapatero en materia audiovisual, que perjudican sus intereses. Pero también lo es que Zapatero cada vez toma más decisiones en solitario en la cúspide del poder. Y después está la compañía del líder socialista español. En agosto Gregorio Peces Barba, ex presidente del Congreso de los Diputados y redactor socialista de la Constitución, criticó en un artículo la bisoñez con la que se toman algunas decisiones en el Gobierno, lo atribuía a la preferencia de Zapatero por la juventud sobre la experiencia.

Este fin de semana, otro representante de la vieja guardia, el guerrista Rodríguez Ibarra, escribía que los jóvenes dirigentes zapateristas actuales pueden quedar como “una generación perdida y silenciosa”, si no aportan ninguna idea. Nadie chista al líder. No hay que alarmarse; tampoco era fácil cuando Guerra era el jefe del partido. Joaquín Almunia relata en sus Memorias políticas (Aguilar 2001) una conversación, posterior a las elecciones de 1986, entre el entonces vicepresidente del Gobierno y vicesecretario general del partido, Alfonso Guerra, y el presidente de la Junta de Andalucía Rodríguez de la Borbolla.

-¿Qué hay que hacer para merecer tu confianza?, preguntó Borbolla.

-Situarse de este lado de la raya, respondió Guerra.

-¿Dónde está la raya?

-La raya se mueve.

-¿Y cómo sabemos hacia dónde?, indagó inquieto Borbolla.

-Eso lo voy decidiendo yo en cada momento, concluyó Guerra.

Ahora la política se ha profesionalizado de tal manera que los cuadros son técnicamente funcionarios del partido, que para garantizar su permanencia y ascenso practican un descarado culto a la personalidad del líder. Un problema que no es privativo del PSOE. Así, cuando el líder se equivoca, el batacazo está asegurado. Y la depresión.

Alcaucín: modo de empleo

Ignacio Martínez | 5 de marzo de 2009 a las 11:03

Un amigo, que fue concejal socialista en un pueblo de Málaga, me explica su teoría de por qué ocurren estos casos de corrupción sin que el aparato del partido reaccione. “Si los secretarios de las agrupaciones locales son los alcaldes; ¿quien controla al alcalde?” Es una teoría guerrista que está bien pensada: si el partido mantiene una organización separada de la institucional, puede tener perspectiva para controlar las cosas. El problema es la profesionalización de la política. ¿Quién le paga al secretario local, si no tiene medios de vida? Pues el ayuntamiento. Y cómo va a decidir medida alguna el aparato local si en cualquier caso tendría perjudicados entre sus miembros. 

Por cierto, que Ramón Triviño publicaba el lunes pasado en Málaga hoy la información de que un concejal del PSOE denunció irregularidades en el Ayuntamiento de Alcaucín a la dirección de su partido. Sin éxito. Como en Estepona. Tolerancia light.