Archivos para el tag ‘Gürtel’

Se buscan culpables

Ignacio Martínez | 15 de septiembre de 2010 a las 12:47

Esperanza Aguirre es una estrella del espectáculo de nacimiento. Ya vino de fábrica con un inhibidor del miedo escénico. Al contrario, donde está más a gusto es bajo los focos. En calcetines, cuando vuelve del atentado de Bombay, por poner un ejemplo gráfico. Y además de sus indudables condiciones innatas ha desarrollado un instinto depredador en la pugna política, que le permite salir más airosa que ningún otro dirigente popular salpicado por el caso Gürtel o desafiar al Gobierno con el incumplimiento de la ley antitabaco y de la subida de impuestos. Lo importante es estar en el candelero y, de camino, dejar en evidencia la pusilánime actitud de Rajoy ante los problemas del país.La estrella del firmamento político nacional, admiradora sin complejos de la gran Margaret Thatcher, tiene ahora la misma edad que tenía la dama de hierro cuando era inquilina del 10 de Downing Street. Bueno, de hecho, la Thatcher a los 58 años ya llevaba cuatro de primera ministra. Pues bien, nuestra Aguirre, como su adorada predecesora británica, le ha puesto proa a los sindicatos, en un momento en el que no gozan de mucho predicamento en el país. Y lo ha hecho, con la habilidad que le caracteriza, con abundancia de pirotecnia: dice que quiere quitarle 2.000 liberados a los sindicatos en la Comunidad de Madrid, con los que se ahorraría 70 millones. Traducido al lenguaje de la calle, la presidenta de Madrid insinúa que hay una manta de vagos enchufada de delegados en las empresas públicas y deja caer que la crisis la paguen los sindicalistas.

Hasta aquí lo que podríamos llamar show business. Pero es que Aguirre no está sola. Y no porque haya salido en su apoyo, a remolque, Mariano Rajoy. No está sola porque ha dicho en voz alta lo que mucha gente piensa en silencio. En el inconsciente colectivo el delegado sindical de empresa pública no está bien visto. Vamos, no están bien vistos ni por los delegados de empresas privadas, en donde sí que es difícil y arriesgado ejercer esa función.

¿Hay demasiados liberados en las empresas públicas? ¿Cumplen con su función social los sindicatos? Es posible que sean demasiados los delegados y que haya algunos aprovechados. Pero hay que procurar que no se nos extravíe la brújula. He oído el otro día a un tertuliano de Radio Nacional decir que sin sindicatos Europa estaría mejor. Y eso es un despropósito. De la misma manera que unos concejales corruptos no nos llevan a plantearnos eliminar las elecciones municipales o unos diputados ineptos no hacen superflua la existencia de parlamentos, el sindicalismo, como todo órgano de representación democrática, es necesario. Y también mejorable, desde luego. Pero ahora lo que se intenta es hacer a los sindicatos culpables de la situación que vive el país. O cómplices. Es lista doña Esperanza.

Camuflaje

Ignacio Martínez | 14 de junio de 2010 a las 9:56

China siempre ha sido un país enigmático. Y esta China actual, en la que ya se convocan huelgas en su desarrollada zona costera, sigue siendo un enigma. Si hay una fuerte dosis de cinismo entre los políticos occidentales, lo de los chinos es superior. Con la ventaja de que allí es una tradición cultural. En Shanghai, en donde se fundó el Partido Comunista chino en 1921, el museo de historia de la ciudad omite toda referencia al partido. La historia de la ciudad en los últimos diez siglos habla de campesinos y señores feudales, de mandarines y administradores, de curas y militares coloniales, de yuppies y ejecutivos modernos, pero ignora la fundación del PC chino, la conquista del poder por los comunistas y su dictadura del proletariado. Las autoridades aluden al gobierno para hablar del poder y al chino para hablar de los ciudadanos, como si sólo hubiese uno y no 1.300 millones: “El gobierno opina”, “el chino piensa”. Eso ampara un capitalismo sin adjetivos y sin democracia. El último acto de camuflaje es de la oficina municipal de transportes de Pekín: ha pedido a conductores y cobradores que eviten llamar camaradas a los usuarios.

El camuflaje es una practica universal, sin paliativos. Berlusconi, campeón del liberalismo, acaba de hacer aprobar en el Senado una ley para dificultar la interceptación de conversaciones telefónicas por orden judicial, y sobre todo para evitar que su contenido acabe publicado en los diarios. Falta la aprobación de la Cámara de Diputados, pero ya hay una protesta generalizada de la prensa: el prestigioso diario La Repubblica salió el viernes con la portada en blanco. Aquí estarían de acuerdo con la medida los amiguitos del alma de la Gürtel y sus defensores, letrados, políticos o mediáticos. También los enemigos de Garzón. Siempre, claro está, en nombre de la libertad. En Italia, sin embargo, los medios la llaman la ley mordaza. Berlusconi pensará que no tienen bastante sentido del humor.

Hay más ejemplos de estas prácticas. Rajoy sigue sin decir esta boca es mía en el capítulo de los ajustes que el PP haría si gobernase. Su última aportación al debate es que su partido no subirá los impuestos en ninguna comunidad autónoma en donde gobierna. El estado mayor de los populares cree que la batalla electoral la tiene ganada y que debe hacer o decir lo menos posible; así tienen asegurada La Moncloa. Una estrategia torpe y nada generosa con el país, necesitado de alguna certidumbre.

Zapatero dijo el jueves delante de González que su partido no está deprimido. Que Dios le conserve la vista. Porque no sólo están deprimidos los socialistas, sino todo hijo de vecino. El presidente podrá disimular, como un chino, un neoliberal italiano o un popular español, pero para el común de los mortales no hay suficiente ropa de camuflaje sentimental en la España de hoy.

Las barbas del vecino

Ignacio Martínez | 26 de abril de 2010 a las 7:22

Ya conocen el refrán: cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. A primera vista podría parecer una alusión a la crisis griega. Pero no. Entre otras cosas, porque la deuda pública acumulada por Grecia respecto a su PIB es el doble de la española. Lo que no garantiza a España quedar al margen de los vaivenes griegos. Tanto los tiburones especuladores como los temerosos inversores privados son sensibles a las noticias sobre las delicadas finanzas públicas helenas. Los mercados ni siquiera se tranquilizan cuando la Eurozona le ofrece créditos por valor de 30.000 millones de euros. Nadie se fía de nadie. Por eso la Bolsa española bajó la semana pasada.

Pero las barbas del vecino en este caso son los resultados electorales que los grandes partidos están teniendo en las países más poderosos de Europa. El Reino Unido lleva casi un siglo con primeros ministros conservadores o laboristas. Pero hay elecciones generales allí el 6 de mayo, y no son cosa de dos. En septiembre hubo elecciones en Alemania, donde democristianos y socialdemócratas no llegaron juntos a sumar el 57% de los votos. Y esas dos grandes formaciones germanas llegaron a acumular en sus buenos tiempos el 90% de los votos de la República Federal. En Francia en las europeas del año pasado los verdes empataron a votos con el Partido Socialista, que en los últimos 30 años ha dado un presidente de la República y media docena de primeros ministros.

Algo está cambiando en el ambiente. Pero PSOE y PP viven alegremente, instalados en la ignorancia, culpando de todos los males de este país a su adversario. Con la crisis están sufriendo mucho las grandes marcas y el público se lanza en manos de las marcas blancas. También en política: candidatos de formaciones nuevas o tradicionales outsiders resultan a los ojos de los ciudadanos más estimulantes que los líderes de las siglas establecidas.

En España deberían tomar nota los dos grandes partidos nacionales. Anda Cospedal indignada por las nutridas protestas contra el proceso a Garzón, tras su intento de investigar los crímenes del franquismo. Sostienen los dirigentes populares que cuestionar al poder judicial es poner en riesgo la democracia. De acuerdo. Pero cuando Garzón inició la instrucción del caso Gürtel, esa actuación judicial les pareció nada menos que un complot del Estado, a pesar de que puso en pie una importante trama de corrupción en la que estaban inmersos muchos dirigentes y cargos públicos del PP. ¿Esas críticas no pusieron en peligro la democracia? La actitud del PSOE respecto al agua tampoco se queda atrás; la última vez en el Estatuto de Castilla-La Mancha, con posiciones autonómicas distintas según el territorio de que se trate.

Los discursos de socialistas y populares invitan a los españoles a elegir entre lo malo y lo peor. Si siguen así, el bipartidismo, como ha pasado en otros lugares de Europa, no aguantará. Es cuestión de tiempo.

Garzón: El enemigo público número uno

Ignacio Martínez | 14 de abril de 2010 a las 8:52

La nómina de personas que querrían hacerle daño al juez Garzón debe ser amplia. Incluye a terroristas, narcotraficantes y grandes partidos políticos. Hay una forma antigua de daño que significa condenar a alguien o dar sentencia contra él, que encaja perfectamente en esta historia. Pero a los procesos contra Garzón le valen otras acepciones. Hay gente que le quiere perjudicar, causarle dolor y hasta destruirlo. Los procedimientos judiciales contra él son tres: uno por el auto de procesamiento a Franco, otro por el cobro de unas conferencias organizadas en Nueva York, que habría pagado el Banco Santander, y el último por las escuchas de las conversaciones de los procesados por el caso Gürtel con sus abogados. Los dos primeros casos han sido promovidos por personas y organizaciones nostálgicas de la Dictadura, como Falange o un supuesto sindicato llamado Manos Limpias. El superjuez ha acabado siendo el superprocesado de manera simultánea e implacable, como si fuese el enemigo púbñico número uno.

Vaya por delante que no pertenezco al club de fans de este juez estrella, cuyo ego ensombrece sus actuaciones. En octubre de 2008 escribí aquí que su auto contra Franco era un capítulo lucido para sus obras completas. Abrir un juicio de Nuremberg contra el dictador, los jefes del levantamiento militar del 18 de julio y los ministros de los gobiernos españoles desde el 36 al 51 era muy audaz. Les imputaba el asesinato de 114.266 personas. El tema tenía la polémica asegurada por muchos motivos, sobre todo por las dudas sobre si la ley de amnistía de 1977 amparaba los crímenes del franquismo, y también porque se pretendía procesar a personas ya fallecidas. Sea como fuere, el encausamiento de Garzón no se entiende fuera de España y abre una brecha en la convivencia nacional.

El acto de ayer de los sindicatos UGT y CCOO en la Universidad Complutense de Madrid es una muestra de esa fractura. Cándido Méndez considera que las querellas persiguen injustamente al juez por actuaciones judiciales como la instrucción del caso Gürtel y lo califica de vergüenza histórica. Por el contrario, la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, piensa que este homenaje es un disparate y un atentado contra la democracia. El ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo ha llegado más lejos y acusa a los magistrados del Supremo de dar un golpe brutal a la democracia española, convirtiéndose en instrumento del fascismo español.

Esto ocurre en un país en el que un delincuente como Jesús Gil y Gil, alcalde de Marbella entre 1991 y 2002, invitaba a unas jornadas jurídicas anuales a la crema y nata de la judicatura española, incluidos magistrados del Supremo y el Consejo del Poder Judicial, a mesa, mantel y cama, bien acompañados y regalados, y no pasaba nada. Las jornadas jurídicas eran una pantomima: una conferencia de una hora a mediodía y el resto, una semanita a toda plan en la capital de la Costa del Sol. Y todos tan contentos. Sobre todo, Gil. 

La democracia ha llegado a todas partes tras la Dictadura, incluida la Policía, el Ejército y hasta la Iglesia, en la época del cardenal Tarancón. Pero está por llegar a la judicatura. Quizá haya llegado el momento de abordar esa cuestión. Éste es el lado bueno de convertir a Garzón en el enemigo público número uno.

Rajoy: “Eeehhh…”

Ignacio Martínez | 10 de abril de 2010 a las 8:09

Tengo un amigo que se siente huérfano de partido, porque le parece que ni el PSOE ni el PP se merecen su voto. Y está el hombre melancólico porque no sabe qué va a hacer dentro de dos años en las elecciones generales. Es uno de los muchos ciudadanos de este país convencidos de que estamos ante el peor tándem presidente-del-Gobierno/jefe-de-la-oposición de la democracia española. Cada día nos ofrece alguna posibilidad de confirmar teoría tan pesimista. La última de Rajoy ha tenido como escenario Sevilla. Estuvo dos días escondido, tras levantarse el secreto del sumario de Gürtel, y después de que el hombre fuerte de su partido -Javier Arenas- convenciese a Bárcenas de apartarse voluntariamente del partido y de su ejecutiva, Rajoy por fin habló en Sevilla. ¿Cuál fue su palabra más repetida? Eeehhh… Parecía el número de un humorista que exagera ciertos rasgos del carácter de la persona que imita.

Rajoy es un hombre muy afable. Y eso es bueno y malo para según qué cosas. También encaja a la perfección en el tópico del gallego que no se sabe si sube o baja una escalera cuando te encuentras con él. En su breve rueda de prensa de Sevilla no sólo arrastró las eeeh o ehhh, sino que cuando entró en harina lo hizo resbalando. “Supongo”. “No lo sé”. Así de contundente fue el candidato a la presidencia del Gobierno cuando se le preguntó si Bárcenas seguiría en el Grupo Popular del Senado. Seguirá, ya verán, aunque dijo que es un asunto que decidirá el grupo parlamentario. ¿No le darán instrucciones al grupo? A la pregunta de si le seguirán pagando los abogados a Bárcenas, Rajoy rehusó contestar por dos veces. Es algo que decidirá el nuevo tesorero del partido. Como se ve, siempre es otro el que decide, ya sea Arenas, el Grupo Popular del Senado o Romay Beccaría.

Mientras tanto, el día anterior su rival ya se había proclamado de manera decidida contra la corrupción. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, tomó medidas para apartar a alcaldes y consejeros de su Gobierno atrapados en la red de Gürtel, cuando estalló el caso; mucho antes de que en la sede central de la calle Génova de Madrid se atreviesen con Camps, familiares y amigos de Valencia o con Bárcenas, el poderoso tesorero y gerente del PP durante casi 30 años. Un día antes de que Bárcenas aceptase dejar cargo, despacho y militancia en el partido, Aguirre ya le había señalado la puerta: sostuvo que ante la aparición de una duda razonable sobre la rectitud de la conducta de cualquier cargo público la norma debe ser el apartamiento de sus funciones hasta que se aclare la cuestión. Una vez más le ha ganado por la mano a Rajoy en determinación.

La lucha contra la corrupción exige algo más que buenas intenciones. Y las medidas contra los sospechosos no deberían ser tan premiosas o interesadas. Eso genera desconfianza en una ciudadanía que no está para muchos trotes, sino cansada, insegura y meláncolica.

Bárcenas tira la toalla

Ignacio Martínez | 8 de abril de 2010 a las 13:41

Bárcenas ha dimitido definitivamente como tesorero del Partido Popular y ha pedido la baja voluntaria como afiliado tras la oleada de críticas que han llovido contra él por su papel en el caso Gürtel y contra Rajoy por su silencio e inacción en este asunto. Y frente al silencio del líder del PP, quién sí ha entrado en escena, como siempre, ha sido la lideresa. Esperanza Aguirre dijo ayer lo que toda España estaba esperando de Rajoy. Se mostró partidaria de apartar a cualquier cargo público ante la aparición de una duda razonable sobre la rectitud de su conducta. Una vez más la presidenta de la Comunidad de Madrid deja en evidencia a Rajoy. Y sobre la corrupción dijo que sin lugar a dudas es el peor delito que puede cometer un político. Marcando el camino…

Etiquetas: , , , ,

Gürtel: la verdad es joven y bonita

Ignacio Martínez | 7 de abril de 2010 a las 10:24

Hay un cuento que relata la historia de un hombre que busca afanosamente la verdad durante años. Y un día, en una cueva escondida, de una montaña perdida, en un remoto país la encuentra. Pero resulta ser una vieja, bruja y fea. El hombre le explica su angustia, porque todo el mundo quiere conocer cómo es la verdad, y la realidad es embarazosa. Pero ella le ofrece la solución: “vuelve y di que soy joven y bonita”. Emociona la solemne declaración de Cospedal sobre la voluntad de su partido de que se sepa toda la verdad sobre el caso Gürtel. Pero lo que el PP quiere no es exactamente la verdad, sino salir lo más airoso posible del trance.

El levantamiento del secreto del sumario nos ha permitido saber que los investigadores del caso atribuyen a Luis Bárcenas, gerente y tesorero del PP durante 30 años, un enriquecimiento ilícito de 1,3 millones de euros, 225 millones de pesetas. Bárcenas, el hombre de los dineros del Partido Popular, suspendido provisionalmente en sus funciones de tesorero, conserva su escaño en el Senado, su despacho en la calle Génova y abogados pagados por su partido. Para saber toda la verdad sobre Gürtel debería ser el propio PP quien contara qué gestiones intentó Bárcenas entre la trama de los presuntos corruptos y responsables de su partido que adjudicaban contratos en las instituciones. Y qué éxito tuvo en esa labor.

Pero los partidos ponen el prestigio y buen nombre de la organización delante de cualquier otra consideración. Por eso su primera reacción siempre es defensiva. En el caso de Rajoy hay un pecado original como el de Zapatero con la crisis. El presidente del Gobierno sostuvo indignado que no venía una crisis y acusó al PP de antipatriota por decirlo. Tras ese empecinamiento inicial, ahora le cuesta la misma vida convencer al país de que llega la recuperación. A Rajoy le pasa lo mismo con Gürtel: primero dijo que esto era un complot del Estado, y adujo como prueba la torpe coincidencia del juez Garzón y el ministro Bermejo en una cacería en Jaén.

Pero no había un complot del Estado, sino una banda organizada, que hizo regalos a ocho consejeros de Camps, a sus padres y sus suegros. Y a la presidenta de las Cortes valencianas. Algunos presentes son de escaso valor, pero también hay relojes de 2.400 euros y maletas de más de mil. A quienes ahora reclaman la verdad hay que recordarles que primero dijeron que a Camps no le habían regalado los trajes, después argumentaron que todo el mundo recibe regalos: y como prueba de cargo ahí estaban las anchoas del presidente cántabro Revilla. Más tarde, Camps se sacó de la manga que había pagado los trajes sin factura y con dinero B de la caja de la farmacia de su mujer…

Y cuando el sumario nos desvela nuevos datos sobre la trama, llega Cospedal y nos dice que la verdad es joven y bonita. Conmovedor.

Otro blanqueo en Marbella

Ignacio Martínez | 5 de abril de 2010 a las 12:17

Hoy se aprueba definitivamente el plan general de ordenación urbana de Marbella. Es una buena noticia que una ciudad tan importante tenga una norma legal después de un cuarto de siglo en el limbo. Pero no sale gratis: se van a legalizar unas 16.500 viviendas a todas luces irregulares. Y toda legalización de una arbitrariedad perpetrada contra bienes públicos se hace a costa de la generalidad de los ciudadanos. Sabemos que una banda de aventureros se hizo con el poder en el municipio; que se lucró con los desmanes que permitió: de hecho las viviendas calificadas como ilegales son aproximadamente la mitad de las que en sentido estricto lo eran. Pero a esa otra mitad se le ha pasado la mano.

Esta legalización que hoy culmina blanquea el enriquecimiento de los corruptos. En teoría, los promotores de las viviendas ilegales deberán compensar al Ayuntamiento con solares para equipamientos públicos. Pero muchos se niegan y esta exigencia acabará en los tribunales. Al final, de todas las barbaridades del reinado de Jesús Gil sólo 1.500 viviendas son consideradas como ilegales, pero no hay noticia alguna de que vayan a derribarse. Ni el PP, que gobierna en Marbella, ni el PSOE, que lo hace en la Junta de Andalucía, han querido ir más lejos. Y no por miedo a ser castigados en las urnas. Es que hay una responsabilidad patrimonial del Ayuntamiento como institución: primero dio una licencia de obra y ahora declara ilegal la vivienda. Aunque las personas que gobiernan la ciudad sean otras, para derribar habría que compensar a los actuales dueños. Así pues, la ratificación del nuevo PGOU en el pleno de Marbella de hoy no es una buena noticia, porque algunos se han ido de rositas.

Hoy también se levanta el secreto del sumario del caso Gürtel y conoceremos el contenido de 50.000 folios de investigaciones sobre la trama corrupta que se creó en torno a dirigentes del PP en varias comunidades autónomas, en particular en Madrid y Valencia. Los beneficiarios se enriquecieron de tal manera que el jefe de la banda, Francisco Correa, tiene escondidos –sólo en Suiza y que se sepa- 22 millones de euros. Los encausados intentan anular las pruebas conseguidas mediante unas escuchas que consideran ilegales. Es el proceso de Marbella, pero al revés, en vez de legalizar viviendas irregulares, se trata de ilegalizar escuchas irregulares. Pero el objetivo es el mismo: irse de rositas.

O pasar página, que es lo que quiere al parecer el pueblo soberano. Una encuesta de ayer daba mayoría absoluta a Francisco Camps en la elecciones autonómicas valencianas del año próximo. Dos tercios de los consultados le dan ya ganador por anticipado, incluida una notable mayoría de los votantes socialistas. El mensaje es simple: sobre lo que pasara con la banda de Correa y El Bigotes, pelillos a la mar.

Etiquetas: ,

Señor Matas: ¡Yo no le conozco!

Ignacio Martínez | 31 de marzo de 2010 a las 9:08

Una fianza de tres millones de euros a un político es algo inédito. Para eludir la prisión, es lo que pide el juez a Jaume Matas, ex ministro de Medio Ambiente, ex presidente del Gobierno de Baleares y jefe del PP en las islas durante ocho años. Estas fianzas se le ponen sólo a destacados miembros de alguna banda de postín: italiana, rusa o marbellera. Sí, al lugarteniente principal de Jesús Gil y Gil, Juan Antonio Roca, le pusieron también tres millones por su responsabilidad en el caso Saqueo. Adelantándose en un día a la fianza de 500 millones de pesetas, Matas pidió la baja temporal como militante del Partido Popular. Y Rajoy dijo tres cosas: que le desea lo mejor al señor Matas; que demuestre su inocencia, si puede, y que el PP será implacable en la lucha contra la corrupción.

De las tres cosas, llama más la atención la primera. El señor Matas. Ya no es Jaume, compañero de gabinete en el Gobierno de Aznar, miembro de la misma pandilla en las vacaciones veraniegas de antaño en Baleares… No. Ahora es “el señor Matas”. Recuerda a dos personajes de la película La aventura es la aventura de Claude Lelouch que dicen el uno del otro en el inicio del filme “¡Yo no le conozco!”. Qué diferencia de trato con el amigo Paco Camps, tan cercano todavía: amigo, a su vez, de uno de los capos de la trama corrupta Gürtel, a la que dio buenos contratos en la región valenciana.

Total, que Rajoy, primero no conocía al señor Matas, después lo da por culpable, y finalmente saca pecho porque su partido es implacable contra la corrupción. Sin ánimo de faltarle, no hay partido por muy in fraganti que cojan a sus dirigentes que no se dé golpes de pecho contra la corrupción. El PSOE corrió en socorro del partido de Enciso, cuando el alcalde de El Ejido se salió por la extrema derecha del PP; se hicieron socios en la Diputación de Almería. Pero cuando Enciso fue a la cárcel, los socialistas entonaron la misma canción: no lo conocían de nada. Otro de los principales lugartenientes de Gil y Gil fue socio de coalición del alcalde socialista Barrientos durante cuatro años en el Ayuntamiento de Estepona. Cuando ambos fueron a la cárcel, el PSOE no sólo expulsó a Barrientos, sino que sus líderes se pusieron a sí mismos como ejemplo de diligencia a la hora de tomar medidas disciplinarias, ¡cinco años después de aquel pacto espurio!

Ya ven que Rajoy que no es nada original en su “lucha implacable”. Por cierto, que el PP ha desperdiciado varias ocasiones estupendas para hacer buenos sus propósitos contra la corrupción. Por ejemplo, no escondiéndose detrás de la legalidad de las escuchas en el caso Gürtel, o cesando al tesorero de su partido implicado en la trama, o apartando de sus funciones a Camps. Pero el presidente de Valencia es todavía Paco, un amigo. Si algún día su situación procesal cambia, pasará a la categoría de señor, para su desgracia.

Tú no eres de los nuestros

Ignacio Martínez | 29 de marzo de 2010 a las 11:23

El Gobierno y el Partido Socialista han concedido gran importancia a la quinta cumbre de Mujeres por un mundo mejor España-África celebrada en Valencia este fin de semana. En la clausura, el presidente del Gobierno ha dicho que la igualdad es una de las claves para un mundo mejor. La igualdad de género. Porque Zapatero, campeón de múltiples causas sociales, no incluye en ese catálogo a otras fuerzas políticas. No se comporta igual si actúa en territorio hostil o bajo jurisdicción socialista. En la apertura de esta cumbre, presidida por la reina Sofía, la alcaldesa de Valencia se quejó de que no se hubiese invitado al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, el máximo representante del Estado en Valencia. Ya sabemos que está manchado por el caso Gürtel, que era amiguito del alma de uno de los capos de la trama corrupta y demás, pero no está imputado y sigue siendo la máxima autoridad en su región.

Se le respondió a Rita Barberá que se trataba de un encuentro de mujeres, y la alcaldesa de Valencia preguntó por qué iba el presidente del Gobierno a la clausura. La contestación de La Moncloa fue que anteriores cumbres en Mozambique, Liberia o Níger también las clausuraron sus presidentes. Argumento que está muy bien, pero tiene dos agujeros notables. Los presidentes de esas naciones africanas son jefes de Estado y su equivalente en España es el rey Juan Carlos. Y en esos países, como se sabe, no hay comunidades autónomas, con sus poderes y representación política. Si este encuentro lo hubiese organizado Bibiana Aído en Andalucía, habría invitado al presidente Griñán. Seguro. Y habría hecho muy bien. Luego en Valencia se ha cometido un desliz.

El asunto recuerda otras peripecias más cercanas. La deslealtad institucional es una práctica extendida. A una amiga que trabajaba en una empresa pública de la Junta le encargaron la organización de una conferencia en Jaén, cuando el alcalde era del PP. Le pusieron sólo una salvedad: que el alcalde no fuese por allí. Y se trataba de un encuentro científico y tecnológico, no de género. Y en Málaga, la ministra de Fomento Magdalena Álvarez inauguró durante su mandato un tercer carril en la ronda este de la ciudad sin invitar al alcalde popular, pero no se olvidó de la secretaria del PSOE y los diputados de su partido.

Pero también hay muchos casos y graves de tú-no-eres-de-los-nuestros en la acera contraria. Camps, sin ir más lejos, ha tenido durante meses a Leire Pajín sin escaño en el Senado, en representación de la comunidad autónoma valenciana. Era su pequeña venganza personal por verse implicado en el caso Gürtel. Y la semana pasada, el ex ministro de Aznar Jaime Mayor Oreja afirmó que ETA y el Gobierno son aliados potenciales. Una declaración que coincide infelizmente con los más duros de la banda, que sostienen que hay que seguir matando porque el Gobierno volverá a negociar. El presidente del PP vasco, Basagoiti, ha desautorizado a Mayor, pero Rajoy se ha evitado ese mal trago.

Ahí siguen PSOE y PP. Sin enterarse de que este tipo de sectarismos atenta contra los intereses generales. De todos y todas.