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La demagogia es barata

Ignacio Martínez | 21 de diciembre de 2009 a las 13:08

En el inicio de la Transición, Fraga puso de moda el precio de los garbanzos como índice de la marcha de la economía. Rajoy se ha perdido este fin de semana por una mata de tomates. Los políticos utilizan los medios de comunicación para convencer a la opinión pública de que sus intereses, sus estrategias son las buenas para la sociedad. Pero en su afán de pillar cacho, se olvidan de que muchas veces están más guapos callados. Vean, si no, lo estupendo que está el presidente valenciano Camps, tan discreto: ni acusa a la oposición de querer rematarlo en una cuneta, ni dice que eso de Gürtel es el invento de unos canallas, ni se monta en un Ferrari. Nada de nada. Se supone que se dedica a trabajar y a pasar desapercibido. Como Esperanza Aguirre: ni una maldad sobre Gallardón y la anfitriona perfecta de Rajoy en la cena de Navidad de los populares madrileños.

No ha ocurrido la mismo en la comida de Navidad del PP de Málaga, celebrada el sábado. Arenas, Bendodo y una espléndida Esperanza Oña, con nuevo peinado, han sido muy acogedores con su presidente nacional. Pero Rajoy se ha columpiado. Mira que lo tiene fácil, no debe más que dejarse llevar por el tobogán de la crisis hasta la Moncloa; con Zapatero en horas bajas y circulando el runrún de que debe dejar paso a otro candidato socialista en las próximas elecciones. Pero, de pronto, la Unión Europea cierra un acuerdo agrícola con Marruecos, el mismo día en que se arregla la vuelta de Haidar a El Aaiún. Y por ahí se tira en tromba el presidente popular para cobrar ventaja. En la comida del PP malagueño esgrime en su mano derecha una mata con tres tomates: es el precio que España paga por la vuelta de Haidar.

No es verdad y Rajoy lo sabe. Estos acuerdos agrícolas entre Bruselas y Rabat se negocian desde hace cuatro años y son la segunda fase del acuerdo de asociación de 1995. Entonces se convino que habría una zona de libre cambio industrial, agrario y de servicios en el plazo de 10 años; o sea, para 2005. Pero ha sido muy complicado llevar a la práctica las aspiraciones políticas del 95, cuando se celebró la Conferencia de Barcelona y se inició el proceso de partenariado con la ribera sur del Mediterráneo. Europa dice que hay que desarrollar a estos países, para evitar la inmigración ilegal. Pero la UE exporta a Marruecos por valor de 14.000 millones de euros al año y sus importaciones no pasan de 8.000 millones. El problema para Andalucía es que las concesiones a Marruecos son productos agrícolas, competencia directa. Mientras que los beneficios industriales de la zona de libre cambio se los llevan las potencias industriales europeas. Es un viejo conflicto de intereses. Cabe hablar de compensaciones, pero mezclarlo con la vuelta de Haidar es una demagogia impropia de la seriedad exigible a Rajoy. Y es hasta una falta de respeto a la opinión pública andaluza. La demagogia será barata, pero que no nos tomen por tontos.

Haidar, un mes ya

Ignacio Martínez | 14 de diciembre de 2009 a las 12:31

Hoy se cumple un mes de la llegada de Aminatu Haidar al aeropuerto de Lanzarote. Treinta días en los que se han repartido todas las cartas de un juego de intereses que se disputa a tres bandas: Marruecos, España y Sahara. Ahora, todos los protagonistas de este drama tienen que elegir. La huelga de hambre y la actitud firme de esta mujer, la han convertido en un icono mundial de la lucha del Sahara por su independencia, para escarnio de los marroquíes que la despojaron de su pasaporte y la expulsaron del país.

Marruecos tiene que decidir si quiere consolidar la imagen de nación más democrática y moderada del Magreb musulmán, o prefiere aparecer como un país casi feudal, con un soberano absoluto que controla desde palacio a unos partidos políticos dóciles y bien mandados. Un alto funcionario del Estado y el propio ministro de Exteriores, Fassi Fihri, amigo personal del rey Mohamed VI, han recordado la importancia que la colaboración de Marruecos tiene para España en la lucha contra la inmigración ilegal, el terrorismo islamista o el tráfico de drogas. Esto, más que una amenaza, es un hecho. A 15 kilómetros de nuestra costa, en la pequeña Colombia marroquí, el cuadrilátero del Rif que forman Tetuán y Alhucemas por el norte y Taunat y Taza por el sur, hay más de 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo del cáñamo índico, en las que se pueden cosechar 2.500 toneladas de hachís al año. Los terroristas del 11-M vinieron de Marruecos y allí está la base más cómoda para las mafias del transporte de inmigrantes ilegales.

Las relaciones internacionales se preocupan sobre todo de defender intereses, más que valores, por eso los distintos gobiernos democráticos españoles se han interesado muy poco del Sahara Occidental, ocupado por el rey Hasan II, durante la agonía del general Franco, al final de la Dictadura. Hay quien sostiene que la cosa puede ser peor para España: que los tres últimos sultanes de la dinastía alauita tenían cada uno una misión, la independencia, la anexión del Sahara y la recuperación de Ceuta y Melilla. Mohamed V consiguió la independencia en 1957, Hasan II se quedó con el Sahara en 1975 y el actual monarca nada ha hecho de momento para ensanchar sus dominios…

España tiene que decidir si guarda sus intereses o defiende sus valores. La resistencia de Haidar ha puesto en evidencia la ambigüedad de los gobiernos españoles con la causa saharaui. Pero la propia Haidar también tiene sus contradicciones. Ayer, decía en El País dos cosas. 1. “No soy española, soy saharaui y mientras mi tierra esté ocupada, el ocupante, Marruecos, tiene la obligación legal de darme un pasaporte”. 2. “Según la doctrina de la ONU, España sigue ostentando la soberanía y la administración [del Sahara]”. Sigo sin comprender por qué no acepta un pasaporte español para volver a El Aaiún.