Archivos para el tag ‘Hamas’

Crimen en alta mar

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2010 a las 12:07

Unos comandos armados hasta los dientes abordan en la impunidad de la noche un barco con ayuda humanitaria en aguas internacionales. Son recibidos a palos, disparan contra medio centenar de personas y matan a una decena, en defensa propia. Podría ser un chiste sacado de la guerra de Gila. Pero no, es un hecho dramáticamente real. Asaltan a unos cooperantes que iban camino del gueto de Gaza y los matan en defensa propia. Lo explica, con gesto impasible y voz monocorde, el embajador de Israel en España. En la época del gueto de Varsovia y los campos de exterminio a esto se le llamaba genocidio, crimen contra la humanidad, barbarie. No veo por qué debe llamarse ahora de distinta manera.

Pero al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le da pudor y ha preferido lamentar la pérdida de vidas humanas, sin condenar a Israel. El Consejo Atlántico de la OTAN, reunido en sesión de urgencia, ha exigido al Gobierno de Netanyahu que libere de inmediato a los civiles detenidos, en un acto que el primer ministro turco califica de terrorismo de Estado. La OTAN, la Unión Europea y la ONU se han apresurado a reclamar una investigación rápida, imparcial, creíble y transparente del incidente. Una especie de pomada para calmar la ira del mundo árabe y la indignación de la comunidad internacional. La prensa israelí ha criticado duramente a su primer ministro y reclamado la dimisión del ministro de Defensa. El escritor David Grossman sostiene que “ninguna explicación puede justificar o blanquear el crimen que se ha cometido, ni hay excusa para la estupidez con la que el gobierno y el ejército han actuado”.

Este crimen tiene daños colaterales: coloca la estrategia política del presidente Obama y de su secretaria de Estado a la misma altura que la de sus predecesores. Es Tel Aviv quien marca la pauta de la política norteamericana en la zona, sea quien sea el inquilino de la Casa Blanca. El actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, un duro de película que lleva un año en el poder, ofrece por televisión una versión propia de un número de Gila: resulta que los soldados del comando fueron atacados y golpeados y se tuvieron que defender los pobres. La pregunta es qué hacían allí. El principal beneficiario de esta actuación disparatada es el grupo fundamentalista palestino Hamas. En el inicio de la transición ETA atentó contra algunos de los generales más liberales del Ejército. Su estrategia era que los militares ultras reclamaran estados de excepción y debilitaran el Estado democrático. Netanyahu parece utilizar la misma táctica. Ataco a cooperantes indefensos a ver si la fiera de Hamas reacciona con violencia y justifica la quiebra de una solución negociada en Oriente Medio.

Estados policiales VI: Gaza

Ignacio Martínez | 19 de agosto de 2009 a las 12:38

Hamás redujo a tiros hace unos días a un grupo salafista, los Soldados de Dios, que osó desafiar su poder en la Franja de Gaza, que los radicales gobiernan con puño de hierro desde 2007 esta parte de Palestina. El resultado de la acción fue de 22 muertos y 120 heridos. El viernes de la semana pasada Abdelatif Musa, el clérigo líder de los Soldados de Dios, proclamó el Emirato de Gaza, que debía regirse por la aplicación estricta de la ley islámica, e invitó a todo el que tuviese un arma a ponerse a sus órdenes. La respuesta de Hamás ha sido inmediata. Este grupo, que se dice islamista, está compuesto por un grupo heterogéneo bastante alejado del fundamentalismo. En todo caso, Gaza está lejos de ser un estado de derecho. No es siquiera un estado, y los derechos de los ciudadanos brillan por su ausencia. No se si se percibe la diferencia con España.

Etiquetas: , ,

Andalucía en el lanzamiento de Obama al ruedo musulmán

Ignacio Martínez | 4 de junio de 2009 a las 18:10

El magnífico discurso del presidente Obama hoy en El Cairo, en el que ha dicho que la situación de los palestinos es intolerable y hay que organizar dos estados en Oriente Medio, y ha recordado que su padre era musulmán, ha gustado a Hamas, pero no al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Ese va a ser un hueso tan duro de roer como el de los islamistas fundamentalistas violentos. El presidente americanos se está acostumbrando a citar a ciudades andaluzas en sus discursos. Hace unas semanas fue a Sevilla a propósito del AVE. Aunque cuando vino su ministro de Transportes lo llevaron a Zaragoza y no a Sevilla. Ayer fue a Andalucía y Córdoba como ejemplo de tolerancia durante la dominación musulmana, con una ambigua referencia a la Inquisición:

Islam has a proud tradition of tolerance.  We see it in the history of Andalusia and Cordoba during the Inquisition.  I saw it firsthand as a child in Indonesia, where devout Christians worshiped freely in an overwhelmingly Muslim country.  That is the spirit we need today.

Reivindica para nuestra era el espíritu de tolerancia que considera una tradición de la que el Islam debe sentirse orgulloso. Como el pudo comprobar primeramente en su infancia en un país de abrumadora mayoría musulmana como Indonesia o pasó en Andalucía ‘durante la Inquisición’. Esto debe ser un desliz: la dominación musulmana de Córdoba termina en 1231 y la del reino nazarí de Granada en 1492. Mientras la Inquisición española se funda en 1478 y al principio de ocupó de los judíos conversos. Si Obama quería comparar la intolerancia de la Inquisición católica con la tolerancia de la Córdoba de los Omeyas, se ha equivocado en las fechas. Aunque bienvenida sea la referencia a la ciudad que fuera la mayor ciudad de Europa en la época, un período extraordinario del Islam, con una apertura intelectual incomparable, en muchos aspectos. Lo fascinante es el modo en que, en palabras de Muñoz Molina, a través del Al-Andalus Omeya [929-1031], lo mejor de oriente y también de Grecia se estaba transmitiendo a una Europa occidental comparativamente muy atrasada”.  Gracias a Obama aprendemos historia.

Livni como Putin

Ignacio Martínez | 12 de febrero de 2009 a las 22:23

 

Livni, una ex espía como Putin, quiere ser primera ministra como el ruso. Su partido, Kadima, ha ganado las elecciones por un escaño al Likud de Netanyahu. Pero hay un bloque de extrema derecha más numeroso que el que se puede componer desde la derecha dura hasta el laborismo. El personaje que ha distorsionado todo viene del mundo soviético: Avigdor Lieberman nació en Moldavia y se crió en Azerbayán. Es de extrema derecha, racista y xenófobo. No sé si les suena. Es increíble que el partido de los inmigrantes judíos rusos se haya convertido en la tercera fuerza política de Israel. Kadima tampoco es el partido de centro derecha que nos venden. Su fundador, el general Sharon, es un provocador radical, partidario de los asentamientos en Gaza y Cisjordania, que en sus misiones como jefe del Ejército protagonizó algunas de las más famosas matanzas de civiles palestinos. Sharon, por cierto es hijo de madre rusa. El que ha quedado peor ha sido el general Barak que ha sacado el peor resultado de los laboristas de la historia. Eran laboristas los fundadores del Estado de Israel. Barak ha hecho una guerra sanguinaria en Gaza en las últimas semanas para ganar el favor de los radicales. Un error, al final los radicales rechazan imitaciones y se van al original. El resultado electoral coloca muy lejos el horizonte de paz en la zona. Me gustaría ver a la Unión Europea suspendiendo el diálogo con el Gobierno de Israel si Lieberman entra a formar parte, como hizo con Hamas. No ocurrirá.

Dos visiones del conflicto de Oriente Medio

Ignacio Martínez | 8 de febrero de 2009 a las 19:03

Ha publicado La Vanguardia una entrevista muy interesante con George Corm, historiador y ex ministro de Finanzas de Líbano. Sostiene Corm que Israel ha secuestrado a los judíos, que los que no son sionistas son perseguidos en su propio país. Que Hamas no es un grupo terrorista, sino un movimiento de resistencia que ganó las elecciones con un 60% de los votos. Que el islamismo radical es el del Bin Laden, Pakistán y Arabia Saudí. Y que la salida para Israel es el modelo de Sudáfrica. Una solución similar a la que terminó con el apartheid y los bantustanes. Integrar a la población palestina en un único Estado y darle derecho de voto. “Un Estado palestino en Gaza y Cisjordania es inviable. Sólo hace falta mirar el mapa”. Vale la pena leerla.

Y ha publicado El País una Tribuna del escritor mexicano Enrique Krauze, director de la revista Letras Libres,sobre el antisemitismo de los españoles. Empieza así:

Hace cinco siglos que los judíos fueron expulsados de España, pero a veces pareciera que todavía ronda en España el fantasma del judío, no en las calles de Gerona o las sinagogas de Toledo, sino en el alma de algunos españoles en quienes persiste -soterrado, inconfesable- el viejísimo prejuicio antisemita.

Manifiesto contra la acción israelí

Ignacio Martínez | 17 de enero de 2009 a las 23:36

”Manifestación

Este es el manifiesto contra el ataque israelí en Gaza de la manifestación de hoy en Madrid. Israel ha decretado un alto el fuego “unilateral”. Se han cansado de matar. Bendito sea Dios. O benditos sean los dioses: el de los judíos, el de los cristianos y el de los musulmanes. Y, sobre todo, benditos sean los muertos que nos va a ahorrar esta tregua. El problema ahora es que si 1.200 palestinos han muerto, ¿cuántos terroristas han nacido? 

“No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza. No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque. No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente, el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a cabo mortíferas operaciones, 256 muertos en los seis meses de supuesto alto el fuego, con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamas. ¿Acaso ser miembro de Hamás despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más?

No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y festivos mensajes navideños.

No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata solo de Estados Unidos, que no es referencia moral ni política, sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüedad, hipocresía, de la diplomacia europea.

Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Más bien, al contrario, parece que se premia con acuerdos comerciales preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en la OCDE. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo.

En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y quizá dentro de unos años alguien se atreva a decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos”.

Un conflicto imperdonable

Ignacio Martínez | 7 de enero de 2009 a las 14:50

Sarkozy ha dicho que Hamas se comporta de manera irresponsable e imperdonable. De acuerdo. Pero los demás terrorismos, de todo signo, país o época, también. No hay terrorista bueno. Y, sin embargo, tendemos a la indulgencia con algunos y a la condena de otros. El IRA irlandés gozó de simpatías en España, porque para el inconsciente colectivo nacional era una causa noble. Pero no hay fin que justifique el terror para coaccionar a una población, sea la que sea. En sentido contrario, ETA sigue calificada en periódicos europeos como un grupo separatista vasco, no como una organización terrorista. Hay demócratas del continente que han sentido benevolencia hacia esta banda surgida durante la dictadura franquista.

En el conflicto de Oriente Medio casi todo el mundo se pone de parte de alguien. Buenos o malos. O Hamas defiende los intereses de un pueblo desplazado de su hogar por la fuerza, condenado a la diáspora para pagar a los judíos el enorme daño del Holocausto; o Israel es la única democracia de la región, bastión de la civilización occidental contra la barbarie fundamentalista islámica. No hay término medio. Así, ambas partes se comportan de manera irresponsable e imperdonable. Vivimos la era del terrorismo, que afecta a cualquier tipo de víctimas, incluidos los soldados, y puede ser cometido por toda clase de autores, incluso los ejércitos, como estos días en la Franja de Gaza.

Pero el terrorista es considerado por sus seguidores como un luchador por la libertad. Y la memoria internacional es poco rigurosa con estos crímenes. En julio de 1946, el grupo sionista Irgún voló el Hotel Rey David de Jerusalén, cuartel general de la administración británica de Palestina, donde estaba la oficina de Naciones Unidas. Hubo 92 muertos; la mitad que en el 11-M, más de cuatro veces que en Hipercor de Barcelona. El jefe del Irgún, Benahem Begin, dispuso en el 48 que sus combatientes se incorporasen a las Fuerzas de Defensa israelíes, el Tzahal, el ejército que hoy ocupa Gaza a sangre y fuego. Y el Irgún se convirtió en partido.

Begin llegó a primer ministro y recibió el Nobel de la Paz en 1978, tras firmar con El Sadat la retirada del Sinaí. El antiguo terrorista y el dictador egipcio, blanqueados por el Nobel. No es caso único, Yaser Arafat, guerrillero de pistola en cinto, uno de los terroristas más odiados, obtuvo el mismo premio junto a Rabin en 1994, tras los acuerdos de Oslo. En unos años podemos ver a un líder de Hamas recibir el Nobel junto a Livni o Barak. La comunidad internacional debe poner fin a este cuento de nunca acabar, protagonizado por terroristas con y sin uniforme. Hay que obligarles a hablar; la negativa contumaz de algún bando al diálogo debe suponerle un plus de responsabilidad. Y el apoyo incondicional a una u otra parte lo único que hace es prolongar este conflicto, irresponsable e imperdonable, hasta el infinito.

‘Solución final’ para Gaza

Ignacio Martínez | 4 de enero de 2009 a las 11:52

”Soldados

 

Israel comenzó anoche una ofensiva terrestre de la franja de Gaza. El ministro de Defensa, el ex general Ehud Barak ha dicho que es una guerra hasta el final. Desde que empezó esta guerra hace nueve días las posibilidades electorales en febrero del ministro-general se han disparado: los laboristas sacaban diez escaños y ahora 16. El final puede ser la victoria de Barak. El saldo en número de muertos es también beneficioso para Israel: 430 muertos palestinos por cuatro israelíes era el balance antes de la ofensiva terrestre que hacía ayer el New York Times. La franja de Gaza es un territorio pequeño, menos que el municipio de Málaga capital, menos de la tercera parte que Jerez de la Frontera, mucho menos que Medina Sidonia. En fin, un paseo para uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Estados Unidos ha impedido que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adopte una resolución de alto el fuego. Hamas ganó limpiamente las elecciones de enero de 2006, pero el resultado no gustó en el mundo occidental: Hamas no renuncia a la violencia, se niega a reconocer a Israel y niega validez a los acuerdos entre la Autoridad Palestina y el estado hebreo. Está considerado un grupo terrorista por la Unión Europea y ha seguido hostigando a la potencia ocupante de su territorio. En junio de 2007 se hizo con el control total de Gaza, en una guerra civil contra la OLP del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Las autoridades israelíes creen haber encontrado ahora la ‘solución final’ para la franja de Gaza.

No hay dictaduras buenas

Ignacio Martínez | 1 de enero de 2009 a las 12:10

 

 Se cumplen 50 años de la llegada de los revolucionarios cubanos a La Habana y el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista. La corrupción del régimen anterior, hizo ver a este grupo de jóvenes barbudos de una manera muy romántica por la generación de los años 60, que convirtió en un icono universal al Che Guevara (a la izquierda), un médico argentino enrolado en la tarea de la ‘liberación’ de Cuba, convertida en un emporio de la mafia norteamericana. El enfrentamiento del nuevo régimen cubano con Estados Unidos, que inicialmente lo había visto con buenos ojos, el bloqueo comercial, su papel de David contra Goliat,  concedieron durante un tiempo al Gobierno de Fidel Castro (derecha) la indulgencia de la izquierda mundial. Pero no hay dictadura buena. De la misma manera que no hay terrorismos buenos y malos, lo que incluye a Hamas y al Tzáhal. Así que el balance de este medio siglo es la ruina de Cuba, acrecentada desde la caída de los regímenes comunistas en Europa del Este y la desaparición de la URSS. El crédito de los hermanos Castro no es hoy mucho mayor que el de Batista en 1959.

El empate infinito

Ignacio Martínez | 29 de diciembre de 2008 a las 11:21

 

¿Cuántos votos en la elecciones del próximo 10 de febrero le reportarán al Gobierno israelí los 300 muertos contabilizados en la franja de Gaza el día de los Santos Inocentes? No sólo murieron militantes de Hamas en los ataques a sus cuarteles en Gaza, también todo tipo de inocentes. Las bombas alcanzaron un campo de juego de niños, un mercado, un hospital. Israel sigue empeñado en que el conflicto de Oriente Próximo tiene una solución militar. Se equivoca. Mi colega Xavier Batalla sostenía ayer en La Vanguardia que son repugnantes los actos terroristas de Hamas, el movimiento islamista que controla la franja de Gaza, aunque no son el origen del conflicto con Israel, sino su consecuencia. Lo mismo digo.

Citaba Batalla un incidente que ocurrió aquí el 1 de junio de 2006, en presencia del presidente andaluz Manuel Chaves. En un encuentro organizado por la Fundación de las Tres Culturas en Sevilla, el ex presidente Felipe González mostró su desacuerdo con la política de la Unión Europea en Oriente Próximo, de condena y ruptura de relaciones con Hamas. El Movimiento de Resistencia Islámico ganó limpiamente en enero de ese año las elecciones legislativas palestinas, pero está considerado un grupo terrorista, con el que la UE sólo hablará si reconoce a Israel, renuncia a la violencia y respeta los acuerdos entre palestinos e israelíes. González defendió la idea de hablar clara y directamente con Hamas, en lugar de cortar el apoyo económico al pueblo palestino.

Ante el ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, y del embajador de Israel, Víctor Harel, el ex presidente señaló que la mayor parte de los militantes de Hamas no son islamistas. Subrayó que el 70% de los candidatos electos no tenían más convicciones religiosas que él, que afirmó no tener muchas, aunque no sea ateo. “Será más fácil que evolucionen hacia donde tienen que evolucionar si se habla con ellos”, sostuvo González. “La gente debería saber que Hamas fue, en parte, una iniciativa de Israel contra la Organización para la Liberación de Palestina, ¿o esto pertenece a secreto de sumario?” Esta última afirmación enfadó del embajador israelí: “Hamas es un grupo fundamentalista islámico. Decir que los israelíes lo creamos es una barbaridad. Nosotros apoyamos en determinados momentos a los palestinos, pero no a Hamas. Esto es darle la vuelta a la historia”.

Si en el debate civilizado de Sevilla no hubo acuerdo, en el campo de batalla tampoco. El empate infinito ha continuado sobre el terreno, en crueldad y en posiciones. Ahora se suman la igualdad en las encuestas entre los candidatos Livni y Netanyahu; la incertidumbre del presidente Obama, a quien se supone más comprensivo con los palestinos, y la cerrazón de Hamas. El resultado son estos cientos de muertos. Pero la solución sigue siendo el diálogo, no las armas.