Archivos para el tag ‘Hillary’

Envidia de vascos y gallegos

Ignacio Martínez | 1 de marzo de 2009 a las 10:44

La lección principal de estas elecciones autonómicas vascas y gallegas no es la convulsa campaña, ni la trama de corrupción detectada en los aledaños del Partido Popular, ni la instrucción radiada por el entorno del juez Garzón; ni la torpeza del ministro de Justicia, que se va a cazar con el juez cuando ya se han producido las primeras detenciones; ni la impropia actitud del comisario jefe de la Policía Judicial, que coincide en la cena de esa cacería con el juez y Bermejo. No. Lo más destacado de estas elecciones es que España entera ha oído hablar de Galicia y el País Vasco. De su realidad, sus problemas y sus necesidades. Que todo el país sabe cosas buenas y malas que han hecho los gobernantes en estos territorios, que las televisiones nacionales han hecho reportajes sobre comarcas de las que no teníamos noticia, sobre iniciativas innovadoras, sobre sectores productivos de éxito, sobre capas sociales en dificultades. Los periódicos nos han hecho diagnósticos sobre los aciertos en el pasado y las posibilidades de futuro de estas regiones. En fin, que han aprovechado el foco para venderse en el conjunto de España.

¿Qué vale eso? Qué precio tendría una campaña sobre Andalucía con esta repercusión nacional. Porque, insisto, no se ha hablado sólo de partidos y dirigentes, también se ha hablado sobre gallegos y vascos: empresarios, trabajadores, científicos, artistas, deportistas, organizaciones sociales. Costaría un dinero una campaña así. Pero es gratis. Basta con convocar las elecciones autonómicas andaluzas separadas de las elecciones generales; o sea, lo contrario de lo que se ha hecho en esta región en las últimas cuatro ocasiones, 1996, 2000, 2004 y 2008. Eso es lo que hemos perdido, multiplicado por cuatro. Y eso que esta vez vascos y gallegos coinciden, y no las celebran solitario, privilegio que en España tienen Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía, pero del que sólo esta región no hace uso. Nosotros solapamos nuestras elecciones regionales con que más polarizan la atención nacional, las legislativas, en las que se decide el Gobierno de la nación. En la campaña del año pasado, el moderador de una tertulia radiofónica nacional recomendó a sus oyentes que si se aburrían de la batalla entre Zapatero y Rajoy, se interesara por las primarias norteamericanas; el pulso cerrado entre Hillary y Obama. Ni se había enterado que también había una clandestina campaña electoral para el Parlamento andaluz.

Esta pertinaz coincidencia sólo se explica por dos motivos: la triple rentabilidad electoral para el Partido Socialista, y la escasa contestación social que tiene esta maniobra táctica. La rentabilidad es triple para los socialistas, dado su predominio regional, porque refuerza el voto de unas listas con otras, evita un riguroso examen de la gestión del Gobierno autónomo e impide saber qué grado de implicación tiene el electorado con una autonomía que ya tiene 27 años, pero no quiere correr el riesgo de medirse. En privado, dirigentes de todos los partidos coinciden en que la participación sería muy baja en unas elecciones separadas. Eso pondría en riesgo la hegemonía socialista, y más después de que varias de las encuestas publicadas ayer dieran por perdida la mayoría absoluta del PSOE.

Todas las encuestas suspenden a Gobierno y oposición, la crisis no ha hecho más que empezar, y hoy en Galicia el escenario político nacional puede saltar por los aires. Si el PP pierde escaños, Rajoy se debilitará y ganará adeptos la idea de una refundación de su partido. A lo mejor a Zapatero adelanta elecciones, y se deslocalizan las andaluzas. Pero también Feijóo puede sacar mayoría absoluta y el que entre en crisis sea el PSOE. El patio se pone emocionante.

Hillary quiere ser regente

Ignacio Martínez | 7 de junio de 2008 a las 19:52

Hillary y Obama

Hillary Clinton acaba de postularse para un papel en el vídeo Yes we can. Le ha pedido a sus seguidores que apoyen ahora Obama. Pero ella tiene un interés. Quería ser presidenta de los Estados Unidos de América. Su ambición era tal que, aunque hace meses que todo el mundo sabía que no se saldrían los números, ella seguía erre que erre, sacudiendo la presunta fragilidad de su rival, su falta de experiencia y lo vacío de su discurso. Explicando a sus fieles que sólo ella podía garantizar el sueño tranquilo de los niños de América. Que Obama no era de fiar. Y, finalmente, que seguía en la carrera porque podía producirse un hecho fatal, como pasó en 1968, cuando Robert Kennedy fue asesinado en Los Ángeles tras ganar las primarias de California. Falleció, por cierto, el 6 de junio, justamente ahora hace 40 años.

Y ahora la esposa del único presidente demócrata que ha ganado una reelección desde Roosevelt se postula como vicepresidenta. Hombre, pensando en el magnicidio, es otra manera de llegar a la Presidencia. Disculpen en humor negro, pero pienso que Hillary lo que pretende en ser la regente del presidente Obama. Se lo ha puesto imposible para ganar sin ella y ahora se quiere cobrar la derrota por partida doble. Quiere el segundo puesto de la candidatura demócrata y pretende que el ganador se haga cargo de sus deudas, cifradas en 14 millones de euros, la mitad de los cuales son de su fortuna personal. Y, en segundo lugar, quiere interpretar el papel que magistralmente ha jugado en los ocho años de mandato de Bush el vicepresidente Cheney.

Ya sabíamos que Dick Cheney ha sido el director de la orquesta de la Casa Blanca en los últimos ocho años. Había sido ministro de Defensa con Bush padre y entró de senior en el ticket republicano en las elecciones de 2000. Pero en su reciente libro Lo que sucedió: en el corazón de la Casa Blanca de Bush y la cultura del engaño, Scott McClellan, ex portavoz de actual presidente, retrata de manera precisa cómo Cheney ha manejado los hilos del poder. Tanto, que cabe definir su rol como el de un regente. Este es el espejo en el que ahora se mira la señora Clinton. Obama ya puede entonar la coplilla “ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio; contigo, porque me matas y sin ti, porque me muero”.

El candidato ya está interpretando otras canciones más difíciles. Por ejemplo, para congraciarse con el lobby judío, sostiene sin desafinar que Jerusalén debe ser la capital única e indivisible del Estado de Israel, en contra de toda lógica histórica y toda justicia. Si empieza a considerar sacrosantos a los sionistas. Si piensa empeñar armas y dinero a favor de una de las dos partes en litigio, en el peligroso embrollo de Oriente Medio; entonces es que tanto cambio no va a significar la llegada del senador por Illinois a la Casa Blanca. Al final, todos los políticos pagan algún peaje. Pero al menos Obama debería evitar el lastre de tener a Hillary de regente los próximos cuatro años.

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Debates de segunda

Ignacio Martínez | 1 de marzo de 2008 a las 11:59

Mañana hay un debate por la noche en Canal Sur entre Manuel Chaves y Javier Arenas. Y el lunes, otro en varias cadenas entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. Llegan después de difíciles negociaciones que han encorsetado los formatos de tal manera que hay poco lugar a la improvisación. Bloques pactados, minutos milimetrados para cada uno, escasa posibilidad de interrumpir, barra libre para leer textos largos o dirigirse a los espectadores… El resultado son monólogos sucesivos. Los periodistas se limitan a ser cronometradores y no pueden preguntar. Todo, a años luz de los debates entre Clinton y Obama, que ya han hecho más de 20. No leen, tienen que responder preguntas incisivas, no pactadas, de periodistas prestigiosos. Otra dimensión. Verles durante hora y media en un debate en Austin (Tejas) improvisar discursos, da envidia, la verdad. Hay que alegrarse de que haya debates: en el futuro deberían ser inevitables. Y esperemos que con el tiempo vayan subiendo su techo.

Chaves, como Hillary

Ignacio Martínez | 25 de febrero de 2008 a las 18:16

Chaves es candidato por sexta vez a la Presidencia de la Junta. Lleva en el poder desde 1990, pero dice que está como un chaval y que ahora tiene más experiencia que entonces. Experiencia es el argumento de Hillary Clinton contra Barack Obama en las primarias de Estados Unidos. Sin demasiado éxito, porque a los americanos no les gustan los candidatos muy usados, salvo Franklin Delano Roosevelt que ganó cuatro elecciones presidenciales, en los años posteriores a la gran depresión. Las estadísticas demuestran que gobernar autonomías desgasta poco y muchos presidentes como Pujol, Bono, Zaplana o Ibarra han dejado el poder voluntariamente, sin perder. No se sabe hasta cuándo gobernará Chaves. Sabemos que tiene 18 años de experiencia, pero no conocemos su voluntad de futuro.

Los jóvenes no miran al ‘superdomingo’

Ignacio Martínez | 11 de febrero de 2008 a las 11:27

LOS jóvenes están prestando un interés sin precedentes a la campaña electoral norteamericana. Es un fenómeno que crece en progresión geométrica: los menores de 30 años fueron un 13 por ciento de los votantes en el caucus de Iowa, pero subieron a un 43 en las primarias de New Hampshire. En Carolina del Sur han votado 75.000 jóvenes en el bando demócrata, el triple que hace cuatro años. Algo sorprendente está pasando al otro lado del Atlántico, en donde estos fenómenos sociales suelen producirse antes que en Europa.

Le Monde publica el punto de vista del presidente de una asociación de Los Ángeles que se ocupa de movilizar el voto juvenil: “El tiempo del cinismo se ha terminado. A diferencia de sus mayores, esta generación es socialmente activa, determinada a comprometerse y a encontrar soluciones positivas a los problemas del mundo”. Los jóvenes entre 18 y 29 años son 43 millones de personas, un 20 por ciento del cuerpo electoral. Si acuden a votar en masa, pueden decidir la elección presidencial de noviembre. Se han convertido en un sector muy codiciado por los candidatos, que buscan llegar a ellos por los métodos modernos de comunicación.

Pensando en lo que mi colega y amigo Carlos Santos llama el superdomingo, o sea el 9 de marzo, con la coincidencia de elecciones generales españolas y regionales andaluzas, convertidas en hermanas siamesas para acomodo del presidente Chaves, el PSOE le ha hecho guiños a la juventud con la vivienda. El propio nombramiento como ministra del ramo de una joven desenvuelta como Carme Chacón iba en esta dirección. Las preguntas ciudadanas reclamadas por Rajoy, vía teléfono móvil, es una fórmula copiada por el PP de la estrategia de acercamiento a los jóvenes del equipo de Hillary Clinton, en su página web. Los de IU han creado un simpático personaje, Gaspi, que responde en la página de internet de la coalición de izquierdas sobre “las cosas que importan”. Por si no lo saben, se trata de una usurpación de personalidad. Gaspi es como le llaman los amigos en la intimidad al número dos del Gobierno andaluz, Gaspar Zarrías. Pero, en fin, ambos se llaman igual. Los andalucistas propugnan un sistema de discriminación positiva que favorezca el acceso al trabajo público de los andaluces, en las oposiciones.

Como se ve, aquí no falta cortejo a la población joven, convocada a participar en el superdomingo. Lo que falta es una masiva repuesta, como la de sus contemporáneos norteamericanos. La participación comprometida de los jóvenes andaluces en esta campaña se me antoja escasa. Kapuscinski decía que en la sociedad actual “la pirámide de poder ya no se estructura en función de la edad y de los saberes, que en otras épocas se adquirían con los años”. La edad hoy en día se ha convertido en una carga. La relación entre generaciones nunca ha sido tan precaria y dramática como ahora y no sólo entre un quinceañero y alguien de 65 años, sino también la abismal que hay entre ese quinceañero y el que tiene 25.

Por cierto, esa fractura también se da en EE UU entre los de 25 a 30, que son partidarios de Hillary o McCain, y los de 18 a 24, que son seguidores de Obama. Aquí carecemos de esas referencias, quizá porque se da por seguro ganador a un político de 62 años, que lleva en la presidencia del Gobierno andaluz desde 1990. Pero más allá de los estímulos que reciba, esta generación de jóvenes parece desencantada de los políticos y de la política. Quizá haya que esperar. Ortega y Gasset describía así el cambio de ciclo: “Alguna vez he representado a la generación como una caravana dentro de la cual va el hombre prisionero, pero a la vez secretamente voluntario y satisfecho. Va en ella fiel a los poetas de su edad, a las ideas políticas de su tiempo, al tipo de mujer triunfante en su mocedad y hasta al modo de andar usado a los 25 años. De cuando en cuando se ve pasar otra caravana con su raro perfil extranjero: es la otra generación”. En Estados Unidos acaba de ocurrir. A ver cuánto tarda en llegar a España.