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Soria, el mar y el Orfeón donostierra

Ignacio Martínez | 6 de agosto de 2009 a las 19:11

Un amigo me dice, entre bromas y veras, que lo único que le falta a Soria es el mar y el Orfeón donostierra. El mar, para mi gusto, le falta a todo el que no lo tenga. Es hermoso el lluvioso de hoy en el Cantábrico, majestuoso en la playa de San Vicente de la Barquera; el Atlántico de dos playas de El Portil en Huelva o el Mediterráneo del levante almeriense, en donde los incendios han arrasado buena parte de su escasa vegetación. Sobre el Orfeón donostierra cabe decir lo mismo: cualquiera lo querría. Con una diferencia, mientras lo del mar es imposible para quien no lo tenga, ese tipo de instituciones surgen en sociedades ilustradas y ambiciosas. Todo es cuestión de ponerse manos a la obra. En otras palabras, un Liceo como el de Barcelona no aparece por generación espontánea.

Un cazador contra el dragón de la crisis

Ignacio Martínez | 5 de abril de 2009 a las 10:08

El Grupo Sánchez-Ramade ha comunicado esta semana que su consejo de administración ha nombrado a Javier Sánchez-Ramade nuevo presidente de su conglomerado empresarial. Hasta ahora ocupaba una de las dos vicepresidencias ejecutivas. El próximo mes de junio se cumplen cuatro años del fallecimiento del fundador de esta compañía cordobesa, que es la octava de Andalucía por volumen de negocio, pero la primera de las no cotizadas en Bolsa. La mayor parte de los 1.400 millones de euros que facturó en 2008 Sánchez-Ramade fue debida a su actividad dentro de la región, que es el núcleo duro de su fuerza empresarial. El grupo está radicado en todas las localidades andaluzas de más de 40.000 habitantes, aunque también opera en las dos Castillas, Madrid, Extremadura, Murcia y Comunidad Valenciana. Este holding es uno de los gigantes empresariales andaluces y tiene una importante diversificación en la construcción, la automoción, los cines, la informática, la gran distribución, la agricultura o los servicios financieros. A pesar de la crisis, Sánchez-Ramade sólo ha bajado el año pasado su facturación un 3%.

La nueva cabeza visible de Sánchez-Ramade sustituye en el cargo a su madre, Mercedes Moreno, que ha sido la presidenta desde 2005. En estos cuatro años Eugenio, abogado, y Javier, profesor mercantil, han sido los vicepresidentes del grupo, aunque los cuatro hermanos tienen los mismos votos en el consejo, actúan de común acuerdo y tienen repartidos sus papeles en la empresa familiar. Eugenio preside las empresas de automoción y ocio (Cinesur); Javier, la de distribución de electrodomésticos Urende; Álvaro, también abogado, las de informática Diasa y Diasoft, y Martín, economista, la constructora y promotora Noriega. El de automóviles ha sido el sector que más se ha resentido el año pasado, aunque su 17% de descenso en la facturación es la mitad de lo que ha bajado de media en el país. Curiosamente la constructora ha aumentado su volumen de negocio, en contra de la tendencia nacional. Para este año, el grupo espera repetir los resultados consolidados del anterior.

Javier Sánchez-Ramade (Córdoba 1957), ha sido el portavoz del clan familiar desde la muerte de su padre, Eugenio Sánchez-Ramade Villegas, el patriarca de esta familia cordobesa propietaria del destacado holding empresarial. Los abuelos de la actual generación eran de los dos extremos de la región: Huelva y Almería, y su padre se radicó en el centro. Fue a hacer las milicias universitarias a Córdoba en 1950, allí se casó con Mercedes Moreno y se estableció. Los Sánchez-Ramade son una familia muy unida, que en la época de don Eugenio presumían de ser “un patriarcado empresarial y un matriarcado familiar”. La saga empresarial la inició su abuelo en La Rábida (Huelva), en un cine que tenía como lema La pantalla de los éxitos, y después siguió su actividad en Sevilla y Cádiz. La cuarta generación de la rama cordobesa ya ha llegado a la compañía, como pudo verse el pasado jueves en la foto de la dirección del grupo. La familia mantiene su vocación emprendedora.

El nuevo presidente hace hincapié en el carácter andaluz de su conglomerado empresarial. Aunque en algunos asuntos defiende con ardor a su patria chica: es un decidido partidario de que Córdoba sea la capital cultural europea en 2016. No tiene nada contra Málaga, a la que define como la capital económica de Andalucía y a la que admira por su carácter emprendedor, pero en el capítulo capitalidad del 2016 no parte peras con nadie. En referencia a la cultura, Javier Sánchez-Ramade no va mucho al cine, pero cuando lo hace está como en casa: su empresa tiene 175 salas de proyección. La película que más le ha fascinado ha sido Memorias de África. El paisaje y los personajes hicieron huella en su espíritu de cazador y amante de la naturaleza. Tanto, que ha ido a cazar antílopes, búfalos y pumas a Tanzania y Sudáfrica. Ha aficionado a la caza mayor a los cuatro hijos que ha tenido con su esposa, Blanca. Caza sobre todo en Sierra Morena. No sólo como ocio o deporte, sino como terapia, para desconectar del ajetreo empresarial.

La empresa familiar ha hecho algunas aportaciones al cine nacional. La foca con una pelota en la boca, símbolo de Exclusivas cinematográficas Sánchez-Ramade, es el león de la Metro español. Esta empresa, antes de ofrecernos pisos, coches, electrodomésticos o programas de ordenador, nos vendía fantasía con el cine, desde los años 30, dos generaciones atrás. A Javier le gustan las películas de Garci, y las canciones de Víctor Manuel y Sinatra. En lectura, prefiere las biografías. Recuerda en especial las de los ex presidentes de la Chrysler, Lee Iacocca, y de la General Electric, Jack Welch, que utiliza como libros de cabecera. En estos tiempos difíciles, él y muchos otros empresarios de Andalucía, de todos los sectores y provincias, están escribiendo la historia de cómo luchar contra el dragón de la crisis y ganarle la partida. Buena tarea para un cazador.

La ‘guerra’ del aborto

Ignacio Martínez | 22 de marzo de 2009 a las 11:34

La Iglesia ha decidido jugar fuerte contra la modificación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Tanto que quiere sacar la infantería a la calle: le ha pedido a las cofradías que aprovechen la salida procesional de Semana Santa para lucir lazos blancos en los palios y las cruces de guía, en señal de rechazo hacia la iniciativa gubernamental. Con independencia de la respuesta, éste es un hecho histórico por el lado de la propia infantería: las cofradías no han tenido tradicionalmente una buena relación con la jerarquía eclesiástica, en particular en Andalucía. Aun así, esta región será el escenario fundamental de la guerra del aborto: una ministra andaluza lleva adelante la reforma de la ley, y aquí es donde más base social tienen las cofradías y más impacto público alcanzan las procesiones de Semana Santa.

La tendencia general de las hermandades de penitencia es de apoyo a la jerarquía. De una u otra manera, ya se han sumado a la campaña de la Conferencia Episcopal los consejos o agrupaciones de cofradías de Sevilla, Málaga, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jerez y Almería. En otros lugares como Valladolid, Toledo o Palencia, hay adhesiones. Y también críticas: el presidente de la junta de cofradías de Zamora ha asegurado que la posibilidad de que algunas hermandades andaluzas coloquen lazos blancos contra la nueva ley sobre el aborto le parece “absurda”. Opina que son “problemas ajenos a la Semana Santa”.

Es curioso que la avanzadilla de este movimiento sean las cofradías andaluzas, cuya relación con la jerarquía ha tenido en el pasado episodios de desconfianza mutua. Pasaron 20 años desde la constitución del Consejo de Cofradías en Sevilla en 1955 hasta que fue nombrado un seglar como presidente en 1975. Presidente que además no fue el votado abrumadoramente por las hermandades. En Málaga, después de la Guerra Civil, desavenencias entre el clero y los cofrades provocaron que los tronos empezaran a montarse fuera de las iglesias, bajo tinglados de palos y toldos, y que las imágenes iniciaran y finalizaran sus recorridos fuera de las iglesias. Incluso algunas hermandades aumentaron el tamaño de los tornos, lo que les impedía pasar por la catedral. En fin, esta campaña contra el aborto supone una reconciliación histórica entre los cofrades andaluces y una jerarquía que los ha mirado con recelo en el pasado.

En todo caso, tenga recorrido o no la campaña de la Iglesia, y consiga o no el Gobierno llevar a buen puerto el trámite parlamentario de la nueva ley, el problema sigue siendo que hay un número extraordinario de embarazos no deseados en España. El resultado es de 112.000 abortos en 2007. La última estadística andaluza, de ese año, es de 20.358, de los que una cuarta parte se produjeron en Málaga. Uno de esos abortos fue de una niña menor de 14 años, que había tenido ¡otros tres! con anterioridad. Casi dos tercios de los abortos son practicados a mujeres cuyo grado de instrucción llega como mucho a la Secundaria. Estamos ante un problema educativo y social de primer orden.

Un 51% de las abortistas andaluzas tienen entre 20 y 29 años, el 48% tiene pareja, un 56% dispone de ingresos económicos, un 55% ya ha tenido hijos antes, el 43% son reincidentes, el 97% aducen riesgo para la salud de la madre. Este es el retrato robot del problema. La escuela, la familia, los medios de comunicación tenemos una labor educativa dura y difícil por delante para reducir del número de embarazos no deseados. Es ahí donde se deberían gastar las principales energías de la sociedad y no en una nueva disputa de buenos y malos.

Localismo aldeano

Ignacio Martínez | 2 de febrero de 2009 a las 9:48

”Exposición

 

El localismo andaluz goza de buena salud porque se vende bien. Es rentable a corto plazo, no sólo para los políticos; también para los periódicos locales, sin ir más lejos. Pero perjudica a la cohesión de Andalucía tanto como el centralismo autonómico. Las grandes ciudades de la región practican intensamente la autocomplacencia, el victimismo, el agravio y otros vicios que nos empobrecen a todos. Habría que elogiar las virtudes de los otros andaluces, como ayer hacía Nadal con su adversario Federer, al que calificaba como el mejor tenista de la historia. Esta parte es más complicada de ejercer, pero o nos ponemos a la tarea o Andalucía no progresará.

En la Unión Europea hay normas por las que una empresa que quiera una subvención de I+D tiene que asociarse con otras de distintos países. La Junta podría hacer lo mismo en sus programas de ayuda: o viene usted con empresas de otras provincias o no le atiendo. Una de las cosas más positivas de los Premios Andaluces del Futuro que han lanzado este año el Grupo Joly y Caja Madrid es que el de investigación ha sido para un genetista sevillano que trabaja en Granada y el de empresa para una onubense establecida en Málaga.

Por el contrario, la endogamia de grupo llevó a preferir a un malagueño en el concurso para la Ciudad de la Justicia de Málaga, cuando optaba al encargo un gran arquitecto sevillano, Guillermo Vázquez Consuegra. A José Seguí le podían haber dado una obra en otra capital. Por eso fue positivo que ganaran el concurso para el Parque de los Cuentos de Málaga el gaditano Ramón Pico y el onubense Javier López. Son de El Puerto de Santa María y Ayamonte, con estudio en Sevilla y un encargo en Málaga. Encima se alían con un arquitecto de primer nivel mundial, el portugués Manuel Aires Mateus, finalista del concurso internacional para el Museo de El Cairo en 2002. Suena poco aldeano.

La semana pasada se ha inaugurado en la Casa de la Provincia de Sevilla una exposición de la última obra de Eugenio Chicano, pintor malagueño de trayectoria internacional. Resulta sorprendente que Eugenio haya tenido que esperar a tener más de 70 años para hacer su primera aparición en Sevilla. Hay que felicitar a los organizadores; ya era hora. El Gobierno de la Junta, que se dispone a fallar sus medallas en vísperas del 28 de Febrero, no sólo tiene una deuda con el escritor sevillano Antonio Burgos, autor en 1971 del magnífico ensayo Andalucía ¿tercer mundo? También debe ponerse al día con otros muchos andaluces destacados como Chicano.

Pero hay muchos más ejes y triángulos pendientes. Una editorial de Sevilla va a sacar un libro con las historias de Miki&Duarte, unos malagueños que publican a diario en los nueve periódicos del Grupo Joly. Tejiendo complicidades se construye un país.

No es un mal latino

Ignacio Martínez | 28 de enero de 2009 a las 13:31

 

 

El consuelo de la guerra sucia de espionaje en Madrid es que no se trata de un mal español. En Francia, el presidente Chirac despreciaba a Sarkozy desde que le traicionó en 1995 cuando en vez de apoyar su candidatura a la Presidencia de la República, hizo campaña por el primer ministro Balladur. Un parricidio, porque Chirac era el jefe del RPR, el partido en el que militaban los tres. Como ganó Chirac, la travesía del desierto de Sarkozy fue de época; tuvo que superar a los dos delfines que preparó el presidente Chirac para sucederle, primero Alain Juppé y después Dominique de Villepin.

En el último tramo, el futuro presidente incluso hubo de desmontar un peligroso complot, que ahora puede costarle la cárcel a Villepin: el ex primer ministro está acusado de urdir la trama para incriminar a Sarkozy. El escándalo surgió en 2004, cuando un magistrado que instruía un caso de corrupción recibió información sobre cuentas secretas en la firma financiera luxemburguesa Clearstream, a nombre de Sarkozy y docenas de altos cargos. Las cuentas eran falsas, y la investigación se centró en encontrar al responsable de la maniobra.

Lo que ha pasado en Madrid es parecido; un grupo de antiguos policías o guardias civiles manejan información del entorno de Gallardón y de diversos consejeros de Esperanza Aguirre, no se sabe por encargo de quién, ni con qué propósito. Pero algo se intuye. Gallardón tiene algo de Sarkozy; son tipos listos que empezaron muy pronto y cuya brillantez de jovencitos rayaba en la pedantería, que siempre deslumbraron por su talento pero no generaron pasiones en su propio partido.

Esta lucha a muerte en el PP madrileño entre los dos dirigentes que quieren suceder a Rajoy tampoco es privativa de la política española o francesa. El viejo Giulio Andreotti estableció hace años una clasificación de las relaciones humanas impecable: “en la vida hay amigos íntimos, amigos, conocidos, adversarios, enemigos, enemigos mortales y compañeros del partido”. Un día en una visita a Riotinto, en Huelva, para grabar la presentación de un programa de la BBC, el ex ministro conservador británico Michael Portillo escuchó esta anécdota al ex presidente andaluz Rodríguez de la Borbolla. Y le contó otra. Se la había relatado un viejo diputado conservador, sobre el día en el que se estrenó en Los Comunes en 1945, cuando su partido perdió las elecciones tras la guerra. El joven novato estaba emocionado al lado del viejo líder.

-Sir Winston, hoy es el día más feliz de mi vida. Estoy aquí a su lado, que es mi ídolo político, y allí enfrente el enemigo…

-Está usted muy equivocado, joven. Aquello de allí es el Labour Party, el enemigo está en está aquí a nuestro alrededor, contestó Churchill.

Quien quiera que sea el inductor de los espías de Madrid, participa de esta filosofía. Ya ven que ni siquiera es un mal latino.

Un andaluz, nuevo hombre fuerte de la ‘Casa Blanca’

Ignacio Martínez | 25 de enero de 2009 a las 15:34

 

Amador Suárez, vicepresidente del Real Madrid, es un importante empresario andaluz

Preside la multinacional onubense de la pesca Amasua y es cuñado de la ministra Garmendia

 

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Si ser presidente del Real Madrid es más que ser ministro, habrá que convenir que la dimisión la semana pasada de Ramón Calderón ha sido una crisis nacional. Y en esa historia han tenido un protagonismo especial tres directivos del Real Madrid, de los que dos son andaluces: Amador Suárez, de Huelva; Antonio Medina, de Jaén, y Enrique Riquelme, de Alicante. Se dice que fueron precisamente ellos quienes forzaron la dimisión de Calderón, después de que se supiera que unos falsos compromisarios votaron en la asamblea del club y que el presidente culpara del desaguisado a unos empleados.

El personaje clave de la operación, y hombre fuerte de la nueva ‘Casa Blanca’, es el vicepresidente primero Amador Suárez, uno de los más importantes empresarios andaluces; presidente de Amasua una empresa familiar con sede en Huelva, que es de hecho una multinacional de la pesca que comercializa unas 60.000 toneladas de pescado y factura alrededor de 300 millones de euros todos los años. Y da empleo a 1.800 trabajadores.

La actitud de Amador Suárez fue decisiva para que Calderón tomara la decisión y no se volviera atrás el viernes de la semana pasada, como le aconsejaba Mijatovic. Y para que finalmente anunciara su dimisión el 16 de enero. Y fue él quien propuso al empresario valenciano Vicente Boluda como presidente; aunque es un socio mucho más antiguo: Boluda tiene el carné número 47.936 y él tiene el 10.319. Es curioso, pero entre los once miembros de la actual junta directiva del Real Madrid, sólo hay cuatro madrileños. Y tres andaluces, dos valencianos y dos castellanos. El jiennense Antonio Medina es un joven abogado de 32 años, director del despacho Medina Cuadros, y el tercer andaluz es el empresario algecireño Pascual Cervera.

En sus primeras declaraciones a ‘Marca’, el domingo pasado, el nuevo presidente anunció que lo primero que iba a hacer era reunirse con Amador Suárez para analizar, departamento por departamento, toda la organización del Real Madrid. Esta semana, Suárez ha estado de misión diplomática con Platini en la sede de la Uefa en Suiza, para intentar convencerle de que sean dos los nuevos jugadores del Real que puedan jugar la ‘Champions’.

Además de presidir Amasua, Amador Suárez tiene una gran experiencia como dirigente empresarial: preside la Confederación Española de Pesca, que agrupa a las tres grandes patronales pesqueras españolas, con 1.400 grandes buques, que representan el 75% de la flota española. El año pasado lideró la protesta del sector cuando se disparó el precio del gasóleo, reclamando a las autoridades el aplazamiento de las cotizaciones a la seguridad social y la reducción de las tarifas portuarias.

Su padre nació en Galicia y después de la guerra emigró a Huelva. Allí conoció a su madre, que venía de una familia armadora onubense. Cuando todavía no existían los muelles definitivos, su abuelo materno llevaba agua en buques aljibe a los mercantes con calderas, que venían a cargar mineral de Ríotinto. El padre fue marino, maquinista y fogonero en una época en la que la pesca andaluza contaba con muy pocos medios. Ahí comenzó su vida en el mar y de ahí nació la empresa pesquera que ahora preside.

Como le gustan las aventuras, se enroló en la candidatura de Ramón Calderón para la presidencia del Real Madrid. En la primera junta directiva de la Casa Blanca fue responsable de compras, internacionalización y control del gasto. Se lo podría imaginar marcando un techo de ingresos a los Rolando y compañía. Pero en el fútbol, como en los negocios, es partidario de que todo el mundo gane el máximo; siempre que se lo merezca. Cree que hay que poner al futbolista una parte fija y otra variable. Y que la variable sea muy alta; así mientras más éxito tenga, más gana él y mejor para la afición.

Sus pinitos como directivo los hizo en el Recreativo de Huelva, como vicepresidente de Martínez Oliva, en el equipo el primer ascenso a Primera en 1978. Sigue siendo un hincha del Recre; aunque ahora lo sigue por televisión. Por cierto, que considera muy injustos algunos arbitrajes que ha padecido el decano del fútbol español. Los árbitros no son lo mismo para los grandes que para los modestos. Es tan forofo del Madrid que hasta grita en el palco, como cualquier aficionado. Y como cualquier aficionado, también tiene sus jugadores preferidos: Raúl y el andaluz Sergio Ramos.

Además de su empresa pesquera, tiene una yeguada importante en una finca de 500 hectáreas, en Toledo, que es una explotación agraria, mitad de secano, mitad de regadío, con 300 cabezas de ganado, no sólo equino, que dirige su hija María. Su otro hijo, Elías, licenciado en Derecho, es ya el director general de Amasua. Su esposa, María Dolores Garmendia, no trabaja en la sociedad, pero ha dejado su traza en la decoración de su despacho, con elegantes muebles art déco. Se puede discutir si ser presidente del Real Madrid es más que ser ministro; pero en la familia de Amador Suárez hay una ministra del Gobierno de Rodríguez Zapatero: Cristina Garmendia, la titular de Ciencia e Innovación, es su cuñada. Y el marido de la ministra, el ingeniero Rubén Celaya, es vicepresidente del Grupo Amasua. La ministra donostierra, por cierto, estudió Ciencias Biológicas en Sevilla.

Amador Suárez (Huelva, 1944) hizo perito mercantil, que era la única formación económica y empresarial que podía estudiarse en Huelva en su época. Se puso al frente del negocio familiar con 20 años. Fue un joven innovador, que viajó para buscar caladeros internacionales, entró en la industria de los congelados y fue pionero en la comercialización por todo el mundo de pescado de terceros. Sus barcos operan en Argentina, Chile, Mozambique, Marruecos y Rusia. Su afición por el deporte no es sólo como directivo: no perdona el ejercicio físico. Puede no desayunar, pero jamás elude correr un mínimo de una hora y 10 kilómetros diarios, por la mañana o por la tarde. Ahora su objetivo es dar estabilidad al Real Madrid en la transición hasta las elecciones presidenciales de junio. Aunque no las tiene todas consigo: algún miembro de la directiva le ha reprochado su responsabilidad en la asamblea, cuya organización dependía de su vicepresidencia. Él, de momento, prefiere mantener la discreción y el buen ánimo en la nueva ‘Casa Blanca’.

La España auténtica

Ignacio Martínez | 2 de enero de 2009 a las 10:06

 

”Elena

 

Resulta que el País Vasco y Cataluña son las regiones españolas más auténticas, desde el punto de vista genético. Hace un mes, la revista científica American Journal of Human Genetics publicó un estudio de las universidades de Leicester y Pompeu Fabra que establecía que la herencia de los españoles tiene un 69,6% del ADN de los íberos autóctonos, un 19,8% de los sefardíes y un 10,6% de los norteafricanos. Los investigadores han comparado los cromosomas Y de 1.140 habitantes de la península ibérica, con los de 361 norteafricanos, y 174 judíos descendientes de los sefarditas que habitaron la península hasta su expulsión en 1492. En el experimento han participado 73 andaluces de Cádiz, Sevilla, Huelva y Málaga, y 95 de Córdoba, Granada, Jaén, Almería y Murcia, asimilada por estos científicos a una peculiar Andalucía oriental.

El resultado por regiones es sorprendente. Los territorios con una más profunda raigambre ibérica de España son Cataluña y el País Vasco, muy por encima del 90%. Cataluña sólo tiene, según este estudio, un 2% de herencia genética de origen africano y un 6% judía. Vascos y navarros, aún menos. La aportación genética norteafricana más notable aparece en Galicia y en el noroeste de Castilla. El estudio lo atribuye a las deportaciones de moriscos realizadas por Felipe III a principios del XVII. Eran unos 200.000 que vivían sobre todo en el Este de Andalucía y Valencia. Muchos fueron enviados a Argelia. El resto se dispersó por el noroeste de la península y se mezcló con la población autóctona. Entre las regiones con menos ADN norteafricano está Andalucía Oriental, con un 2%, y un 18% sefardita. La parte occidental de la comunidad autónoma tiene índices mayores: llega al 16% en genética norteafricana y al 24% en la sefardita.

Nadie es lo que parece. Ni los catalanes son tan fenicios, ni los gallegos tan celtas, ni los granaínos tan moros. Este ejemplo también puede ponerse dentro de Andalucía para acabar con el mito de la rivalidad entre Sevilla y Málaga. El historiador José María Ruiz Povedano, en su libro Málaga, de musulmana a cristiana, relataba que más de un tercio de los nuevos habitantes de Málaga, en la repoblación ordenada por los Reyes Católicos tras la conquista de la ciudad en 1487, procedían del Reino de Sevilla. De la ciudad de Sevilla, de Écija y de las provincias de Cádiz y Huelva. Y los musulmanes que vivían en Málaga, fueron deportados a Sevilla, Carmona, Córdoba y Jerez.

Estamos más mezclados de lo que queremos ver. Pero Ibarretxe y los suyos no se sienten españoles. Y Carod, que es hijo de aragonés, tampoco. Además de la historia, la genética también nos dice que es ridículo. Ahora resulta que Cataluña y Euskadi son la España ibérica autóctona por antonomasia. Quién lo diría.

Mirones

Ignacio Martínez | 24 de noviembre de 2008 a las 1:00


La gloriosa conquista estatutaria de un Guadalquivir andaluz, que se materializa el 1 de enero, puede tener un triunfo aparejado: los traslados de las cuencas mediterránea y atlántica andaluzas de Málaga y Jerez a Sevilla. Los estatutos de la Agencia Andaluza del Agua prevén este nuevo éxito del centralismo andaluz, que pretende convertir a Sevilla en la madre de todas las capitales. Una madrastra tipo Bernarda Alba, alentada por políticos (y políticas) de escaso vuelo. En compensación, la Junta pensaba poner en Málaga un Observatorio del Agua. Es un buen paradigma de por qué no ha avanzado la cohesión regional en 26 años de autonomía. En Sevilla se planifica, se dirige y se ejecuta, y desde el resto de Andalucía se observa.

Es curioso que la Confederación Hidrográfica del Sur pudiese estar casi medio siglo en Málaga, mientras era competencia estatal, gobernando los intereses de casi toda Almería, el litoral ganadino, la casi totalidad de Málaga, la parte sur de Cádiz, incluido el Campo de Gibraltar, Ceuta y Melilla. Y que, por el contrario, su heredera la Cuenca Mediterránea Andaluza, resulte arrastrada por los principios de centralización del poder cuando pasa a ser competencia regional. La cosa es tan flagrante que hasta el PSOE malagueño se ha sumado a populares e IU para oponerse. Sebastián Sánchez y Raquel Garrido informan en Málaga hoy que en el próximo pleno municipal el portavoz socialista presentará una moción en la que se “insta a la Junta de Andalucía a que las competencias, patrimonio y empleos que actualmente tiene la Cuenca Mediterránea en Málaga, continúen en nuestra ciudad”.

Técnicamente el asunto sería discutible, si no fuera porque la directiva marco europea sobre el agua establece un modelo autosuficiente de gestión de cuencas, muy similar al tradicional español de las confederaciones. Por el contrario, el borrador de estatutos de la Agencia Andaluza del Agua prevé la creación de direcciones provinciales para administrar en algunos casos, como en la provincia de Cádiz, tres cuencas distintas. Y al mismo tiempo, hay acuíferos que afectan a dos provincias.

Pero el problema es político. La capitalidad de Sevilla, consagrada en el Estatuto de 2007, no se puede ejercer concentrando todos los organismos e instituciones. El liderazgo no se gana en un papel, sino repartiendo juego. Y tampoco se consolida con la queja de la pesada carga del alcalde Monteseirín. Recuerda a los reiterados lamentos que hace algún dirigente belga, sobre el coste que tiene para Bruselas la capital europea. Uno de los negocios más saneados que vieron los tiempos, dicho sea de paso. Y que perdieron en su momento Luxemburgo o Niza. Sólo Ganada, como capital jurídica ha conseguido un estatus de relieve en la nueva administración regional. Desde Almería, Cádiz, Córdoba, Huelva, Jaén o Málaga, observan. Mirones.

Togas caídas

Ignacio Martínez | 22 de octubre de 2008 a las 12:35

Juana Gálvez, la secretaria de juzgado sancionada, habla con los periodistas el día después de la huelga. (Foto, Telecinco)

Jueces y secretarios de juzgado han demostrado ayer que pueden parar este país. No tiene mucho mérito: los camioneros lo hacen con más frecuencia y causan más molestias. Pero es la primera vez que altos funcionarios de la administración de justicia dejan de trabajar para denunciar “la carencia de medios para afrontar la abrumadora carga de trabajo que soportan los juzgados”. Es de agradecer que trasladen estas cosas a la opinión pública. El problema es que la protesta no es desinteresada, aunque sus protagonistas afirmen que no era corporativista. Lamento estar en desacuerdo. No se habría producido un paro semejante de no haber mediado una sanción de dos años de empleo y sueldo a una secretaria de juzgado de Sevilla, por no ejecutar una sentencia de cárcel para el presunto asesino de Mari Luz Cortés, la niña de cinco años, muerta en enero en Huelva. Tampoco el seguimiento de esta huelga de togas caídas habría sido tan intenso de no arriesgarse el titular del mismo juzgado a una sanción similar. Pero estaría bien que este espíritu del 21 de octubre siguiera vivo: responde a un mal profundo y ha sido iniciado por jueces de a pie, de los pueblos, completamente desasistidos.

Los manifestantes se han empleado a fondo contra el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que no es juez de carrera, sino fiscal. Este matiz podría dar otro sesgo corporativista a la protesta, pero no. Tampoco se lo añade que Bermejo sea poco grato a la derecha española y la judicatura es una carrera tradicionalmente conservadora. Los miembros de la organización progresista Jueces para la Democracia han participado con la misma intensidad que los de la Asociación Profesional de la Magistratura en esta protesta. A la mayoritaria (y conservadora) APM pertenece el juez Rafael Tirado. Los jueces se quejan de las injerencias del Gobierno: en particular de Bermejo y la vicepresidenta Fernández de la Vega, juez aunque no por oposición, sino por el cuarto turno. La número dos del Gobierno español ha pedido una sanción de tres años para el juez Tirado, lo que suena a presión sobre el Consejo General del Poder Judicial, que tiene que decidir en pocas semanas.

Tampoco es mala presión la ejercida ayer sobre el CGPJ por los huelguistas. Me habría gustado este mismo espíritu cuando en 1993 la juez Blanca Esther Díez denunció una mafia judicial en Marbella. Aquello le costó un acoso corporativo, expedientes y sanciones. Con el tiempo hemos sabido lo que era aquella Marbella en la que reinaba Jesús Gil, en la que se agasajaba un año tras otro a los máximos responsables de la judicatura española y a sus señoras esposas, a todo plan. Entonces, nadie hizo ascos a las lisonjas de Gil. Las cúpulas de la JpD y la APM estaban a lo suyo, a colocarse en el CGPJ. Si las cosas cambian, algo habremos ganado con este espíritu del 21 de octubre.

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Insolidaridad fiscal

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2008 a las 13:12

El lunes pasado, en la presentación del Anuario Joly Andalucía 2008 en Huelva, el presidente de la Junta de Andalucía reiteró que no tiene inconveniente en que se publiquen las balanzas fiscales españolas, pero que ésta no puede ser la base de discusión del nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas. Se trata de los preámbulos de la batalla política más importante que hay que entablar en el inicio de esta Legislatura: una nueva advertencia de Manuel Chaves ante la insistencia catalana en que se publiquen las cuentas de contribuciones y retornos de los ciudadanos de los distintos territorios.

A la tesis andaluza se están sumando argumentos de peso. Ese mismo lunes, en su blog, el ex presidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina, que se acaba de retirar de la política activa, defendía un planteamiento similar:

“este asunto resulta, desde su propio planteamiento, mentiroso e insolidario, porque entre los contribuyentes controlados por la Agencia Tributaria no está doña Cataluña, tampoco el señor Aragón, ni la señorita Andalucía. Los territorios no pagan a Hacienda. Quienes sí pagan son los ciudadanos y pagan más los que más tienen. Lo dice la Constitución y es lo justo y razonable. Al contribuyente de verdad no se le ocurre contabilizar lo que recibe del Estado y lo que paga en impuestos para ver cómo le ha ido su particular balanza fiscal. Imaginemos, sin embargo, que existe un Juan Gómez, insolidario y algo tarado, que hace esas cuentas y resulta que la balanza personal le sale negativa. ¿Alguien le haría caso si este señor se presentara con una pancarta protestona ante el Ministerio de Hacienda, pidiendo que le equilibren su balanza fiscal? ¿Por qué se atiende –¡y de qué modo!– al señor Castells (consejero de Hacienda de Cataluña, que dice ser socialista) cuando plantea su impúdica y antisocialista cantinela de la balanza fiscal?”.

Este tipo de balances presupuestarios son poco transparentes. Hay no menos de veinte fórmulas para calcular una balanza fiscal, que arrojan resultados muy dispares. El vicepresidente Solbes encargó en la pasada legislatura a un comité de expertos (profesores de universidad y altos funcionarios del Ministerio de Hacienda) establecer un método objetivo de cálculo. Entre los autores de la mágica fórmula estaba el catedrático de la Universidad de Málaga José Sánchez Maldonado. El resultado de casi dos años de trabajo verá la luz en las próximas semanas. Por utilizar un trazo grueso en la explicación, estos sabios no han incluido los fondos europeos ni las cuentas de la Seguridad Social en sus criterios contables.

Tampoco lo hicieron los profesores Ramón Barberán y Ezequiel Uriel en las últimas balanzas fiscales conocidas, con la media desde 1991 a 2005, publicadas por el BBVA en noviembre pasado. Lo más llamativo de ese estudio es que Madrid es la comunidad autónoma con mayor saldo negativo, con 12.304 millones de euros. Le siguen Cataluña, con –6.934 millones, Baleares (–770 millones) y la Comunidad Valenciana (–228 millones).

Los autores de este trabajo destacan la anomalía del País Vasco y Navarra, que pese a ser regiones ricas presentan una balanza fiscal positiva de 1.653 millones y 315,5 millones, respectivamente. Entre las que tuvieron un saldo positivo , destaca en términos absolutos Andalucía, con +10.237 millones de euros; seguida de Galicia (3.849 millones), Castilla León (3.535 millones), Castilla La Mancha (2.633 millones), Canarias (2.556 millones) y Extremadura (2.523 millones). Si se hace el cálculo per capita, está en cabeza Melilla, Ceuta, Extremadura y Asturias .

Cataluña inició hace cuatro años una revisión de su Estatut con el objetivo de reducir drásticamente su contribución a las arcas nacionales. La Generalitat reclama un sistema similar al cupo vasco, por el que Álava, Guipúzcoa y Vizcaya recaudan los impuestos y liquidan al Estado un tanto alzado anual. Hasta el año pasado el cupo ha sido de 1.300 millones de euros y ahora ha pasado a 1.500. La insolidaridad vasca ha terminado de contaminar a otras regiones ricas de España. Esta es la parte de su reflexión que el presidente Chaves no dice en público, pero imagino que se le pasa por la cabeza cada vez que este asunto aparece en la agenda política.