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Lo pequeño es hermoso

Ignacio Martínez | 25 de abril de 2010 a las 12:58

En el Festival de Cine de Málaga se ha estrenado una comedia que va a tener éxito esta temporada. Que se mueran los feos es una película pensada para hacer reír, pero en determinados momentos conmueve. Entre sus logros de buen cine destacan unos preciosos paisajes de la provincia de Huesca. Los pueblos del Pirineo aragonés en los que se ha rodado merecen una visita. Las Tiesas Altas, Ansó y Hecho, cerca de Jaca, están muy bien conservados, son pequeños y hermosos. El Gobierno de Aragón y la Diputación de Huesca han subvencionado esta producción, lo que seguramente les procurará un buen rendimiento turístico.

Ya Woody Allen demostró en Vicky Cristina Barcelona que un guión se adapta en función de los patrocinadores, y nos tragamos un repertorio de postales de Barcelona y Asturias. Una de las protagonistas se va de viaje de bodas a Sevilla, pero sólo se ve a la pareja marcharse y volver. Ni un plano sevillano; no habría dinero andaluz.

Lo de pequeño y hermoso es toda una teoría económica. Un profesor austriaco, el filósofo y economista Leopold Kohr, que en su juventud fue corresponsal en la Guerra Civil española, formuló este principio, que se hizo famoso en los 60 y 70: small is beautiful, lo pequeño es hermoso. Este amigo de Orwell, Hemingway y Malraux era partidario de la preservación del medio ambiente mucho antes de que se inventara el turismo rural. Sostenía que sólo lo pequeño se conserva, por ley natural, que no es el crecimiento permanente lo que asegura la existencia del hombre, sino el regreso a la dimensión humana, más reducida. Y recurrió a los dinosaurios para explicar su teoría: “Desaparecieron por causa de su tamaño, no pudieron soportarlo”.

Y todos los días tenemos oportunidad de conocer nuevas versiones de esta idea. El argumento de la serie de televisión Doctor Mateo se ajusta perfectamente a ese perfil: un prestigioso cirujano que está en Nueva York, decide volver a su Asturias natal, San Martín del Sella en la ficción, Lastres en la realidad. El concejo de Colunga, en la comarca de la sidra, a medio camino entre Ribadesella y Gijón, ha atraído a miles de turistas gracias a la serie televisiva. No son originales. Ya lo hizo Nerja con Verano azul, Salzburgo con Sonrisas y lágrimas, Castilla-La Mancha con los paisajes de Pedro Almodóvar, o Nueva Zelanda con El Señor de los Anillos. Estaría bien que la RTVA hiciese algo parecido con algún pueblo andaluz. Pero quienes saben de esto explican que el rodaje en exteriores es muy caro. De hecho, en Padre Medina, reciente serie de Canal Sur rodada en El Viso del Alcor, no se veía mucho este pueblo sevillano.

En todo caso, en el cine y en la vida real, es cierto que lo pequeño es hermoso. Aunque hay sus excepciones. Kohr era contrario a la Unión Europea. Nadie es perfecto.

Marta Domínguez y Óscar Pérez: la cara y la cruz

Ignacio Martínez | 19 de agosto de 2009 a las 12:35

Dos miradas de 33 años me conmueven: la serena de ojos abiertos y claros del alpinista Óscar Pérez, en una foto que se hizo a primeros de agosto, en un descanso de la escalada del Lakot II en Paquistán, en donde tuvo un accidente el día 5 que le ha costado la vida. Deportista de élite, antiguo ciclista, este joven de Huesca no tenía físico para ser un alpinista con sus 75 kilos y su 1,80 de altura, pero su fortaleza mental, su ambición y su serenidad le habían convertido en uno de los más sobresalientes de España. La de Óscar es la cruz de esta moneda. La cara es de otra española de 33, de Palencia, Marta Domínguez que se ha proclamado campeona del mundo de 3.000 metros obstáculos en Berlín. La sonrisa de felicidad de Marta, que se cayó en el penúltimo obstáculo cuando iba segunda en los Juegos Olímpicos de Pekín el año pasado, es tan amplia y rotunda que es difícil verle los ojos. Son su cara y sus dientes los que marcan su expresión. Es curioso, con la misma edad a Óscar le llamaría joven y a Marta veterana. Óscar ha muerto demasiado pronto, demasiado joven y Marta tiene su reconocimiento mundial demasiado tarde para sus méritos. Son la cruz y la cara de la vida misma.

Tópicos y chistes

Ignacio Martínez | 12 de enero de 2009 a las 13:12

Los españoles vivimos instalados en el tópico. El del catalán avaro e ilustrado es uno de ellos. El del andaluz perezoso y cateto, otro. Hay más; el chulo madrileño, el vasco bruto, el tozudo aragonés, el gallego indefinido… Los políticos también son víctimas de estos estereotipos, pero están obligados al discurso correcto. Salvo los nacionalistas, que como tienen una sola clientela, se esfuerzan por agradar a su afición sin preocuparse por los sentimientos del resto.

Y a veces, entra en el campo algún jugador inesperado. El sábado, en una tertulia de la Cadena Ser, a la diputada catalana del Partido Popular Montserrat Nebrera le falló el subconsciente. Estaba criticando a la ministra de Fomento Magdalena Álvarez, por los fallos en el aeropuerto de Barajas por la nevada. Según explicaba ayer este diario, primero sentenció que Álvarez, nacida en San Fernando (Cádiz) y criada en Málaga, “tiene un acento que parece un chiste”. Después dijo que tiene un problema de comunicación, siendo andaluza. Y para que se comprendiera mejor lo que quería decir, añadió: “Yo algunas veces, cuando llamo a Córdoba y oigo desde algún hotel que me contestan, no acabo de entender, porque si no estás avezado a hablar en andaluz, normalmente pues te cuesta”.

Metida ya de lleno en el fangal, la diputada autonómica del PP se preguntó “por qué Manuel Chaves se quitó de encima esta cosa y la colocó en el Gobierno”. En este mismo espacio he criticado a la ministra por diversas causas, como el fiasco de las obras del AVE en Cataluña, no facilitar la entrada a la portavoz popular en el Parlamento andaluz a un túnel ferroviario en construcción o patrocinar un concurso que pretendía ganar y ganó. Seguro que, más allá del insulto y la descalificación a una región en su conjunto por su forma de hablar, los políticos del PP pueden encontrar argumentos de sobra para criticar a los del PSOE. De hecho, eso fue lo que hizo el propio Rajoy el sábado: pidió la dimisión de Álvarez por el caos originado por la nieve y consideró impropio que en un país civilizado se cierre el principal aeropuerto por semejante causa.

Esta metedura de pata de Nebrera exige una petición de disculpa, de su partido y de ella misma. O sea, lo contrario que ha hecho el secretario general del PP andaluz, que ha culpado del desliz “a la soberbia, mala gestión y tono chulesco” de la ministra. Eugenio, aquel catalán que contaba chistes muy serios, tenía uno que viene a propósito: “Saben aquel que fue a una óptica y pidió unas gafas. Y le preguntaron ¿son para ver de cerca o para ver de lejos? Y él contestó, yo con que me sirvan para ver aquí en la provincia de Huesca…”. Cambien Huesca por la Barcelona de Nebrera o el Cádiz de Sanz y tendrán una solución a este enigma.   Ayer, con más de 24 horas de retraso, Javier Arenas estuvo bien. Dijo que no acepta que nadie haga bromas ni comentarios sobre la forma de hablar en Andalucía: “No acepto, por insignificante que sea, cualquier comentario que se refiera a los andaluces en tono jocoso o vejatorio”. Pero le faltó disculparse en nombre de su partido. El talante popular no debería ser el principal aval para la continuidad en el poder de los socialistas en Andalucía.