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País Vasco: Si cambia el capitán (del barco pirata) debe cambiar el loro

Ignacio Martínez | 23 de junio de 2009 a las 14:46

Me ha encantado el artículo de hoy de Patxo Unzueta en El País. Sostiene la teoría, atribuida a Mario Onaindía, de que si cambia el capitán, debe cambiar el loro que le susurra al oído. Es decir, que si cambia el lehendakari, debe cambiar el guionista de sus discursos, su consejero, su asesor. Es el caso, sin duda con Patxi López y su brillante y vibrante discurso del otro día, considerado cínicamente por el PNV como “demasiado épico”. Unzueta añade que sus asesores mejoraron a Ardanza y los suyos empeoraron a Ibarretxe. En fin, es un análisis de la situación en el País Vasco que vale la pena leer. Se llama Tener o no tener y esta es su transcripción íntegra:

 

Casi tan importante como tener un buen lehendakari es que el lehendakari tenga un buen guionista. Mejor dicho: un buen lehendakari es aquel que sabe elegir bien a su guionista. Mario Onaindía, de cuyo fallecimiento se cumplen seis años este verano, lo decía de otra manera: de poco vale cambiar de capitán (del barco pirata) si no se cambia de loro: el que lleva colgado del hombro y le va susurrando lo que tiene que hacer y decir. Visto desde el otro lado significa que para que el cambio de capitán, o de lehendakari, se note, lo primero es cambiar de loro, guionista, asesor.

Así como sus asesores mejoraron a Ardanza, los suyos empeoraron a Ibarretxe: a falta de un buen guionista, sus comparecencias tras los atentados de ETA fueron casi siempre poco convincentes. Pero no por la mayor o menor contundencia en las palabras, sino por su manifiesta dificultad para condenar sin reclamar al mismo tiempo algo de su interés. “¡Cuánto daño hace ETA a las posiciones legítimas de una parte muy importante de la sociedad vasca que queremos profundizar (…) en nuestra identidad como pueblo!”, dijo en su comparecencia tras el anterior asesinato de un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, el guardia civil Juan Manuel Piñuel, en mayo de 2008. Como conclusión pidió acuerdos para acabar con la violencia, lograr la paz y “poder decidir nuestro futuro”. Esto último, el derecho a decidir, autorización para su famosa consulta, era lo que iba a solicitar seis días después a Zapatero en La Moncloa.

Patxi López se la jugó en los primeros momentos tras el asesinato de Eduardo Puelles. Alguien, tal vez él mismo, o una persona elegida por él para ocasiones como ésta, escribió en un papel que el asesinado era “uno de los nuestros”, y todas las ulteriores iniciativas -de la declaración del Parlamento y la convocatoria de la manifestación al discurso desde las escalinatas del ayuntamiento de Bilbao- colgaron de esas cuatro palabras de reconocimiento nunca antes salidas de la boca de un lehendakari. Un discurso nada sectario y que tuvo un aire de sinceridad que emocionó a muchas personas; y que ha sido considerado por muchísimas más una prueba de que las cosas están cambiando de verdad.

Una consecuencia de lo ocurrido desde el viernes es que el debate sobre si fue acertada o no la decisión de Patxi López de gobernar mediante un pacto de legislatura con el PP se plantea ahora de manera diferente. Una encuesta del CIS recientemente publicada (aunque realizada hace dos meses) concluía que la mayoría deseaba en esas fechas un Gobierno PNV-PSE. Dicen los críticos de López que con la mitad de la población (45,5%) que se declara nacionalista y otra mitad (45,6%) que dice no serlo, la única posibilidad de recoger la pluralidad identitaria sería un Gobierno transversal PNV-PSE.

Sin embargo, pocos dudan de que si ésa hubiera sido la fórmula adoptada no habría habido el cambio de actitud ante ETA y sus víctimas visible estos días. Y ese cambio era una necesidad, incluso para que el PNV salga del laberinto en que le ha metido Ibarretxe. La pluralidad no necesariamente debe traducirse siempre en transversalidad, sino también en alternancia: que unas veces gobiernen unos, otras los otros y a veces ambos en coalición. Pero no hay democracia sin posibilidad real de alternancia, y si aparece una ocasión de alcanzarla, lo prudente es no dejarla pasar. Además, lo que se ha visto es que, sobre el problema que agobia desde hace décadas a los vascos, hay más posibilidad de entendimiento entre el PSE y el PP vasco que entre cualquiera de ellos y el PNV.

 

 

Adios Ibarretxe, adios

Ignacio Martínez | 5 de mayo de 2009 a las 12:28

Hoy se despide del cargo el lehendakari Juan José Ibarretxe y el PNV se retira del poder después de 30 años. Son emocionantes estas despedidas. Para todos, para los que se van, para los que llegan y para los que estamos de espectadores. Esta mañana, en su discurso como candidato, Ibarretxe ha dicho cuatro veces que el nuevo gobierno del socialista Patxi Lopez es una alternativa “frentista, débil e inestable”. Hombre don Juan José, el suyo sí que era un gobierno frentista, con los peores aliados posibles. Dispuesto a convocar un referéndum sobre el derecho a decidir de los vascos, con ETA en armas, matando gente, extorsionando a los empresarios, secuestrando, amenazando a profesores de universidad, en una clara y nítida situación de falta de libertades para una parte de la sociedad. Ha dicho esta mañana Ibarretxe que el nuevo gobierno se constituye “a espaldas de la mayoría los deseos expresados en las urnas el 1 de marzo por la mayoría de la sociedad vasca”. Pero no es así. El nuevo presidente que se elegirá esta tarde tiene el apoyo de una mayoría de diputados. Es la misma situación que tiene el PNV en la Diputación Foral de Álava. Exactamente la misma. La nuestra afortunadamente no es una democracia a la carta. El PNV no ostentaba el poder en Euskadi por la gracia de Dios.

Golpes bajos

Ignacio Martínez | 6 de marzo de 2009 a las 9:49

El presidente del Real Madrid es un interino. Boluda va a estar en el cargo unos meses, y es un recién llegado. Así que no extrañó su imprudencia al decir que iban a chorrear al Liverpool en la Champions. El resultado, 0-1, fue un ridículo de novato. Del Nido por el contrario es un veterano y ha conseguido varios títulos para el Sevilla como presidente. Me cuentan que casi siempre le han salido bien sus bravatas para meter presión al contrario. “Vamos a comernos el león desde la melena hasta el rabo”, dijo en vísperas de la semifinal. Ya saben cómo salió la excursión a Bilbao; 3-0. Otro ridículo. El Athletic dio el golpe en la Copa y se clasificó para la final. Los béticos hacen chistes al respecto. Circula un mensaje de móvil: “Urgente. Jiménez, cesado. Ángel Cristo, nuevo entrenador”.

Otro que ha dado el golpe ha sido Íñigo Urkullu, presidente también novato, pero éste del PNV. Partido que nada tiene de interino en el poder. Al contrario, es el sempiterno ocupante del puente de mando en el País Vasco. Tan identificados están los peneuvistas con el poder que acusan de golpista a quien ose desalojarles. Golpe es una palabra con más de cincuenta significados en el diccionario. Por ejemplo, las frases de Boluda y Del Nido pretendían ser ocurrencias graciosas y acabaron siendo infortunios. Pasaron de golpes de gracia a tiros de gracia. Tiros, no se me malinterprete, de Benayoun o Llorente.

Con el golpismo del que Urkullu acusa a los socialistas se insinúa un golpe de Estado ilegal. Una actuación por la que un grupo se apodera por la fuerza de un gobierno, desplazando a las autoridades existentes. Autoridades de derecho natural en la concepción nacionalista. Los ciudadanos vascos no sólo han votado el domingo el desalojo del poder del PNV. El de Ibarretxe, sí desde luego. Pero los vascos han votado opciones muy diversas, que si acudimos a las matemáticas, se resumen en dos. Que los partidos más votados formen gobierno. Es la fórmula favorita de los electores de PNV y PSOE. Pero al socialista Patxi López le salen las cuentas para salir elegido con los votos de los partidos nacionales. Y la tentación es echar del poder a quien lo ocupa desde hace 30 años.

Hay dos problemas para esta segunda alternativa: los partidos que tienen que aupar a López a la presidencia vasca, PP y UpyD, se llevan muy mal con los socialistas, lo que daría lugar a un gobierno precario o minoritario. Y además, el argumento de que después de 30 años “ya está bien”, se vuelve contra el PSOE en territorios como Andalucía para las próximas elecciones autonómicas. Golpe también significa robo, atraco. Urkullu se equivoca si pretende que la única opción legítima es la que representa su partido. Es un golpe bajo a la democracia, impropio de un partido veterano, con 114 años de historia. Y esos golpes no se perdonan ni en el fútbol.

La España auténtica

Ignacio Martínez | 2 de enero de 2009 a las 10:06

 

”Elena

 

Resulta que el País Vasco y Cataluña son las regiones españolas más auténticas, desde el punto de vista genético. Hace un mes, la revista científica American Journal of Human Genetics publicó un estudio de las universidades de Leicester y Pompeu Fabra que establecía que la herencia de los españoles tiene un 69,6% del ADN de los íberos autóctonos, un 19,8% de los sefardíes y un 10,6% de los norteafricanos. Los investigadores han comparado los cromosomas Y de 1.140 habitantes de la península ibérica, con los de 361 norteafricanos, y 174 judíos descendientes de los sefarditas que habitaron la península hasta su expulsión en 1492. En el experimento han participado 73 andaluces de Cádiz, Sevilla, Huelva y Málaga, y 95 de Córdoba, Granada, Jaén, Almería y Murcia, asimilada por estos científicos a una peculiar Andalucía oriental.

El resultado por regiones es sorprendente. Los territorios con una más profunda raigambre ibérica de España son Cataluña y el País Vasco, muy por encima del 90%. Cataluña sólo tiene, según este estudio, un 2% de herencia genética de origen africano y un 6% judía. Vascos y navarros, aún menos. La aportación genética norteafricana más notable aparece en Galicia y en el noroeste de Castilla. El estudio lo atribuye a las deportaciones de moriscos realizadas por Felipe III a principios del XVII. Eran unos 200.000 que vivían sobre todo en el Este de Andalucía y Valencia. Muchos fueron enviados a Argelia. El resto se dispersó por el noroeste de la península y se mezcló con la población autóctona. Entre las regiones con menos ADN norteafricano está Andalucía Oriental, con un 2%, y un 18% sefardita. La parte occidental de la comunidad autónoma tiene índices mayores: llega al 16% en genética norteafricana y al 24% en la sefardita.

Nadie es lo que parece. Ni los catalanes son tan fenicios, ni los gallegos tan celtas, ni los granaínos tan moros. Este ejemplo también puede ponerse dentro de Andalucía para acabar con el mito de la rivalidad entre Sevilla y Málaga. El historiador José María Ruiz Povedano, en su libro Málaga, de musulmana a cristiana, relataba que más de un tercio de los nuevos habitantes de Málaga, en la repoblación ordenada por los Reyes Católicos tras la conquista de la ciudad en 1487, procedían del Reino de Sevilla. De la ciudad de Sevilla, de Écija y de las provincias de Cádiz y Huelva. Y los musulmanes que vivían en Málaga, fueron deportados a Sevilla, Carmona, Córdoba y Jerez.

Estamos más mezclados de lo que queremos ver. Pero Ibarretxe y los suyos no se sienten españoles. Y Carod, que es hijo de aragonés, tampoco. Además de la historia, la genética también nos dice que es ridículo. Ahora resulta que Cataluña y Euskadi son la España ibérica autóctona por antonomasia. Quién lo diría.

El final de ETA

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2008 a las 10:46

Cuando el grupo fundamentalista islámico argelino FIS empezó a matar gente en los años 90, se llevó por delante a bastantes periodistas. Tras una de estas muertes, Le Monde publicó en portada una tira de su dibujante estrella, Plantu, en la que un redactor asesinado por la espalda yacía sobre su máquina de escribir, y en primer plano un terrorista le explicaba a otro: “Cuando le vi con la máquina supe que era o él o yo”. A los dos asesinos de Ignacio Uría Mendizábal les ha ocurrido lo mismo, cuando han visto unas máquinas construyendo el tren de alta velocidad que conectará al País Vasco con el resto de España y Francia se han dicho “o él o nosotros”. En su demencia, han matado al constructor del AVE vasco en defensa propia. Todo lo que no sea llevar a Euskadi hacia la edad de piedra lo consideran una agresión que pone en peligro su ecosistema.

Han empezado a matar a nacionalistas como Uría. Y se comportan como la mafia de las películas. Matan a tu padre y van al entierro a darte el pésame. En vez de “no es nada personal, sino un asunto de negocios”, entonan “no es nada personal, pero era mi oponente político”. Hay un segundo agravante a la apertura de este frente nacionalista: lo protagoniza una tercera generación, que comienza su carrera criminal, después de medio siglo de terror. Como antídoto no hay otro remedio que la unidad y la firmeza de los demócratas.

Además de perseguir a los asesinos, un Estado civilizado debe eliminar todo vestigio de sus cómplices de las instituciones. Acción Nacionalista Vasca, la última sigla política usada por ETA, gobierna más de treinta municipios del País Vasco y Navarra, la mitad con coaliciones. Este año el Supremo ha declarado ilegales las marcas etarras municipal (ANV) y autonómica (PCTV), pero falta desalojarlos. Una tarea que debería ser fácil en aquellos ayuntamientos en los que han tenido la complicidad de Eusko Alkartasuna, la IU vasca o Aralar para conseguir una alcaldía. Por ejemplo, en Azpeitia, la localidad guipuzcoana en donde asesinaron el miércoles a Ignacio Uría Mendizábal, en donde el alcalde de ANV se ha negado a condenar la muerte de este simpatizante del PNV.

Desgraciadamente, es un buen momento para recordarle a Ibarretxe que convocar un referéndum sobre el derecho a decidir de los vascos con esta jauría suelta era darle oxígeno a los asesinos. Ahora matan a los suyos. ETA ha cruzado así una línea roja invisible. El abogado Txema Montero, antiguo dirigente de Herri Batasuna, expulsado de la organización en 1992, en una entrevista este verano en El País se preguntaba: “¿Cuándo vamos a saber que estamos ante el fin del fin de ETA, no al principio del fin, como estamos ahora? Esto se dará cuando ETA considere que ha llegado el momento de matar a nacionalistas directamente, y eso para mí va a ser su fin”. Ojalá esté cerca ese final.

Aniversario tranquilo

Ignacio Martínez | 1 de diciembre de 2008 a las 15:04

”Este


La Constitución del 6 de diciembre de 1978 cumple el sábado 30 años en medio de la mayor crisis económica que ha conocido este país en ese tercio de siglo, mal contado. Una crisis mundial que va a empobrecer a los ciudadanos y a los países. Pero no todo van a ser efectos perniciosos. En el universo español, el discurso nacionalista se ha atemperado en los últimos meses hasta grados sorprendentes. Carod Rovira -ya saben, “Josep Lluís aquí y en la China popular”- acaba de lanzar un mensaje a sus huestes proponiendo refundar Esquerra bajo otras bases. Y una de las premisas es que no sea antiespañola. Quiere un partido serio, abierto, moderado, tolerante, flexible, dialogante, que transmita estabilidad.

¡Quién lo ha visto y quién lo ve! Son tiempos de refundación. Del capitalismo, de los estados libres asociados o del catalanismo. Hasta Otegi reconocía ayer en Gara que el movimiento abertzale está gripado. Carod consiguió hace cinco años partir el voto nacionalista catalán con su propuesta independentista. ERC había tenido entre 11 y 13 diputados en las elecciones autonómicas de 92, 95 y 99. Pero bajo el liderazgo de este hijo de aragonés pasó a 23 diputados en 2003.

En estos cinco años, ha jugado la carta del radicalismo, con desigual resultado y ha levantado muchas ampollas en la opinión pública española. Ahora la crisis le invita a la prudencia. Igual que la coyuntura ha aconsejado al PNV a olvidarse del proyecto del lehendakari de un Estado libre asociado y de su referéndum ilegal sobre el derecho a decidir. Su preocupación primera es un resultado airoso en las autonómicas de la próxima primavera. Pero, una cosa no quita la otra: le han metido una tajada al cupo, aprovechando que el Gobierno de la nación necesitaba unos votos para sacar adelante los presupuestos del año que viene.

El cupo es la liquidación que las haciendas forales vascas hacen a las arcas del Estado después de recaudar los impuestos en Euskadi y quedarse con la mayor parte. Estaba en 1.200 millones de euros al año, pero en la anterior legislatura se negoció que subiría paulatinamente hasta 1.500 millones. No va a poder ser. Para el año próximo eran 1.350 millones y le han hecho un recorte de 86,8 millones de euros, con una partida de investigación y su dotación presupuestaria. Se da la circunstancia curiosa de que esa rebaja es para siempre y los votos a los presupuestos eran sólo para esta vez. Total, una rebajilla del 6,42% en la contribución vasca.

Ya no se oye en Cataluña pegar tirones a propósito de la financiación autonómica, ni siquiera en Andalucía hay mucho énfasis en la deuda histórica. Ahora lo que suena fuerte por las calles es que no cierren Torras, que no cierren Nissan… La crisis brinda a la Constitución un cumpleaños tranquilo.

Vascos, bobadas y fútbol

Ignacio Martínez | 29 de junio de 2008 a las 23:19

Eurocopa

Íñigo Urkullu, el presidente del PNV, es de Bilbao. Como aquel del chiste, que se fue a afeitar y le dijo al barbero que lo hiciera a pelo, sin espuma de jabón. Preguntado por la Eurocopa, Urkullu contestó que como Euskadi no estaba, iba con Rusia. El fútbol lo domina todo. Tanto, que Ibarretxe y Urkullu han elegido un mal momento para su audaz y vil plan de secesión. En plena euforia por el éxito de la selección de fútbol, el orgullo español está a flor de piel. El balompié todo lo aglutina.  

 En vísperas del Mundial del 98 el líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen dijo que la selección francesa estaba llena de negros y moros, que no representaban a la nación. Francia entera le desmintió; tras la victoria vitoreó a sus jugadores como a héroes. Con la victoria de España en la Eurocopa ha ocurrido la misma identificación. Pero siempre hay quien mete la pata. Urkullu iba con Rusia y el presidente de Esquerra Republicana de Cataluña, Joan Puigcercós, apoyaba a Turquía. Aunque ha habido seis jugadores nacidos en Cataluña en el equipo nacional. Y cuatro andaluces, cuatro madrileños, dos valencianos, dos asturianos, un vasco, un canario, un castellano-manchego, un castellano leonés y un brasileño nacionalizado. Veintitrés españoles. 

 El fútbol ha sido un recurso dialéctico contra el referéndum organizado por PNV y EA, junto a la franquicia vasca de Izquierda Unida. Son curiosas las dimisiones sucesivas del PCE. Pasó de partido a movimiento en 1986, ocultó su ideología comunista y ahora abjura de su condición de español. El ministro del Interior, Rubalcaba, ha utilizado varios símiles futbolísticos para descalificar al lehendakari: “Se ha metido un gol en su propia portería”; “se tira en el área, para engañar al árbitro”. Es peor. Ibarretxe había asegurado que nunca convocaría esta consulta sin un alto el fuego de los terroristas e Íñigo Urkullu prometió que en el texto a votación en el Parlamento vasco se condenaría a ETA. Falso por partida doble.  

El PNV está a punto de tirar por la borda una trayectoria democrática de 113 años. Es innoble convocar esta consulta con el beneplácito de un terrorismo activo, que mata, extorsiona y amenaza al conjunto de la sociedad. Y el derecho a decidir es un concepto ambiguo: llevado hasta sus últimas consecuencias, nadie podría impedir a alaveses o vizcaínos separarse de una supuesta Euskadi independiente. Y pueblos, barrios y hasta bloques se autodeterminarían de un lado o de otro. La mesiánica propuesta de Ibarretxe llevaría a un queso de gruyère. Igual que el fútbol, la democracia constitucional también tiene sus reglas.  

Ayer, Urkullu no se atrevió a decir que iba con Alemania, harto de las críticas que le han llovido por su pasión rusa. “Bobadas”, aseguró. Como el del chiste, el jefe del PNV no es del mismo mismo Bilbao, sino de un pueblo de al lado. El del cuento acabó pidiendo jaboncillo para la cara y Urkullu deseó que ganara el mejor. Pero la mejor fue España. Qué bobo.

Cae la cúpula de ETA

Ignacio Martínez | 21 de mayo de 2008 a las 12:47

Las fuerzas de seguridad de España y Francia han detenido a la cúpula de ETA. Es la novena vez que se da un golpe semenjante a la organización terrorista. En Bidart, en 1992, cayó el trío que dirigía la banda, el colectivo Artapalo formado pro Pakito, Txleis y Fiti, que en prisión se han manifestado a favor de abandonar la lucha armada. La cárcel invita al sentido común; es un motivo para la esperanza.

Por el contrario, la actuación del presidente del Gobierno vasco invita a la decepción. Si el asunto del terrorismo etarra no fuese tan patético, si no hubiese decenas de miles de tragedias de viudas, huérfanos, familiares, padres, madres o amigos de los 823 asesinados, la visita de Ibarretxe a Madrid sería una broma. Llega con un papel que pretende ser “la solución al problema de la violencia y la respuesta al conflicto de normalización política existente”. Y va encima el buen hombre y dice que ha visto a Zapatero “a la defensiva y enrocado”. Es como en ese chiste de Gila, en el que un paisano cuenta que en el pueblo son muy bromistas; le pusieron un cartucho de dinamita a un vecino en el oído, y lo destrozaron: “y va la madre, la muy guarra y se cabrea; es lo que le dijimos, si no sabes aguantar una broma, vete del pueblo”.

Traducido, lo que Ibarretxe ha dicho ayer en Madrid es que Zapatero carece de sentido del humor y que no sabe aguantar una broma como su plan para acabar con el “conflicto”. No hay en su documento ni una sola mención de la palabra terrorismo, sustituida por el eufemismo violencia. Una palabra que no describe realmente el miedo, la desesperación y la rabia que provocan la muerte, la extorsión o la amenaza. Es violento quien está fuera de su estado natural, quien obra bruscamente o se comporta fuera de la razón y la justicia. El terrorista es el autor de una serie de actos de violencia, con un añadido que falta en la sensibilidad de Ibarretxe: hace todo eso para infundir terror.

Con los terroristas en pie de guerra, el presidente del Gobierno regional vasco viene a la capital de España con un papel que considera la piedra filosofal para “el final dialogado de la violencia”. Tiene el humor de plantear que hay que negociar con todos los partidos políticos sin excepción, incluidos los que apoyan a los terroristas. Añade que lo pactado entre ellos debe ser ratificado sólo por un referéndum en el País Vasco y aceptado por las instituciones del Estado. Y propone el 25 de octubre como fecha del referéndum sobre el derecho a decidir de los vascos.

Entre los mayores sarcasmos del documento está que las decisiones se tomarán “en ausencia de cualquier tipo de violencia y coacción, respetando los derechos y libertades de la ciudadanía”. O sea, en una situación tan distinta de la actual de atentados con coches bomba o tiros en la nuca, de impuesto revolucionario a los empresarios o de amenaza contra quienes no piensan lo mismo que los mafiosos radicales, que a Ibarretxe debería caérsele la cara de vergüenza al plantear esta propuesta con el chantaje de un grupo terrorista detrás.

El lehendakari se encomienda al ordenamiento jurídico internacional para dibujar la secesión vasca y pretende que el eventual acuerdo se hará dentro del marco de la Unión Europea. Lo que significa que su nuevo Estado aspira a convertirse en miembro de la UE y socio de España. Un chiste.

El año de las ratas

Ignacio Martínez | 16 de mayo de 2008 a las 15:20

Ibarretxe2

Náusea. Es el sentimiento ante la muerte de un guardia civil en la mitad de su vida posible. Una muerte cruel, inútil. Que deja una mujer viuda, a un niño de seis años huérfano, a una familia destrozada; al barrio malagueño de El Palo, conmocionado; a todo el país sumido en un profundo hastío. Y todo para nada, absolutamente. En su enajenación, estos perturbados se han inventado la causa de un pueblo sojuzgado y han decidido negar la libertad y la vida a todos los que no piensen como ellos. Es el año chino de la rata. Y el año vasco de las ratas que vuelven a intentar matanzas como la de hace 21 años en el cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, en donde asesinaron con un coche bomba a once personas, entre ellas cinco niñas de entre 3 y 12 años. En el cuartel que vigilaba Juan Manuel Piñuel, recién llegado de un permiso en Málaga, dormían 29 personas, entre ellas cinco niños. Aquí hay un asesinato y 28 homicidios en grado de tentativa. Por fortuna, los cuatro heridos están fuera de peligro.

En China acaba de haber un terremoto que ha causado miles de muertos, quizá más de 10.000. Nada, comparado con las 240.000 víctimas mortales que se produjeron en otro terremoto similar en 1976. En Asia se dan estas tragedias apocalípticas, como la reciente de Birmania, con 60.000 muertos. Son países en los que no hay ciudadanos, porque no hay libertades, en donde la población vive en la miseria y encima la naturaleza los castiga con saña. El tsunami de 2004 en el Océano Índico causó 230.000 muertos. Y, con todo, es mucho mayor la rabia que provoca la locura de los etarras, la muerte deliberada de 823 personas, en un país de plenas libertades, en uno de los territorios más privilegiados del planeta, con una prosperidad sin parangón. No es una catástrofe natural, inevitable. No. Es un acto cobarde y gratuito.

Celebro el comportamiento de los partidos, unidad y firmeza. A ver si dura. Y a ver si el lehendakari Ibarretxe recupera la cordura. Es muy fácil amenazar al Estado con refrendos sobre el derecho a decidir, amagando con proyectos soberanistas bajo el amparo de los coches bomba y los tiros en la nuca. Vienen mal dadas y el único consuelo es la férrea unidad de los demócratas y la convicción de que ganaremos esta batalla contra la locura. Ayer tarde fue enterrado en Málaga un joven que podría haber vivido otros cuarenta años. Estuvieron juntos los principales dirigentes políticos de Andalucía. Suscribo las palabras del presidente Chaves. Nada debe perturbar la voluntad de los ciudadanos de convivir pacíficamente y de consolidar una sociedad democrática. Tampoco las ratas.

Juntos contra el terrorismo

Ignacio Martínez | 8 de marzo de 2008 a las 10:19

  El asesinato del concejal socialista ha provocado un gesto que reconforta a la ciudadanía; un comunicado conjunto contra los terroristas.  “Todos estamos dispuestos a responder a esta agresión de forma firme y unitaria, a defender la libertad y a derrotar a ETA”. La nota añade que a los terroristas “sólo les espera la aplicación de la ley, la acción de la policía y el ejercicio de la justicia”, y concluye diciendo que “al terrorismo sólo se le puede combatir y derrotar con la unidad de los demócratas y con la fuerza del Estado de derecho”. ¿Todos de acuerdo? No. En las ruedas de prensa posteriores, el PP subrayó dos discrepancias: habían intentado, sin éxito, incluir en el texto el compromiso de que “nunca se negociará con ETA para pagarle un precio político” y derogar la resolución parlamentaria que autorizó en 2005 el diálogo con la banda. Esta legítima discrepancia, no impidió que firmaran el comunicado conjunto.Mikel Buen, secretario general del Partido Socialista en Guipúzcoa, no pudo terminar el viernes de explicar su deseo de que los españoles vayan a votar masivamente. Votar contra ETA, que pide la abstención. Votar lo que quieran, a partidos democráticos. “A mi el resultado…” Me da igual, iba a decir, pero rompió a llorar. Tienen que matar a uno de los nuestros, para que todos los partidos estén en su sitio. Nadie desentonó anteayer en el campo de los demócratas, ni Rajoy, ni Rubalcaba, ni Ibarretxe, ni Zapatero.  Esta es la lección para la próxima Legislatura, sin necesidad de que haya sangre en la calzada, unas gafas por el suelo, cinco impactos de bala sobre un parabrisas, una familia rota y una vida menos, los partidos tienen la obligación de no utilizar el terrorismo como arma política, como chantaje, como coartada. Todavía la semana pasada el presidente de la Asociación de Victimas del Terrorismo, decía que votar al PSOE era votar al terror, y un ex presidente aseguraba que el Gobierno seguía negociando con los terroristas. Esto ya no es una legítima discrepancia. En fin, que vayan a Mondragón y se lo expliquen a la familia del socialista Isaías Carrasco.  El lehendakari estuvo bien: “esto es una salvajada, una barbarie inhumana”. Pero puede estar mucho mejor retirando su amenaza de referéndum sobre el derecho a decidir de los vascos mientras siga activa esta banda de criminales. La determinación del presidente y el ministro del Interior contrasta con ingenuidades pasadas. Bienvenido todo el mundo a la cordura y al consenso antiterrorista. Ojalá nadie diga nunca que si no hay bombas es porque se ha cedido. Ojalá se mantenga este espíritu y todos los demócratas estén unidos sin necesidad de que haya sangre en alguna calle de España.