Alta Velocidad » I+D

Archivos para el tag ‘I+D’

Fantasía sostenible

Ignacio Martínez | 13 de septiembre de 2009 a las 10:20

Su aspecto de hombre serio y formal, incapaz de maldad alguna, le permite a Manuel Chaves hacer afirmaciones que pasan a los periódicos sin levantar la más mínima sospecha. Y algunas merecen al menos la suspicacia. Ignoro por qué, pero el ex presidente de la Junta elige el mes de septiembre para las fantasías. En septiembre 2001, pocos días antes del 11-S, dijo sin alterarse que el objetivo final de la segunda modernización era que Andalucía estuviese en 2020 entre las veinte regiones más desarrolladas de Europa. Si lo tomásemos como una promesa habría inmediatamente que recurrir a clásicos como Charles Pasqua, viejo gaullista francés, cazurro y sentenciso, que patentó un adagio antológico del cinismo político: las promesas sólo comprometen a quien se las cree. Casi a mitad de camino hacia el 2020 consulto la página web de Eurostat y contemplo con resignación que todavía tenemos unas doscientas regiones europeas por delante en la clasificación de producto bruto por habitante. Si alguien se creyó el objetivo final de la segunda modernización, es culpa suya.

La fantasía de este año, pocos días antes del octavo aniversario del 11-S, ha sido la economía sostenible. Fantasía de futuro, pero también en este caso de pasado. Solemnemente, el vicepresidente del Gobierno de la nación ha dicho en Sevilla esta semana que la ley de Economía Sostenible, arrancará en Andalucía y se aprobará en las próximas semanas. Habrá un Consejo de Ministros extraordinario en diciembre en la capital regional para lanzar esta iniciativa del presidente Zapatero. Como con un chasquido de dedos, con esta ley pretende el Gobierno nada menos que cambiar el modelo de crecimiento económico en España. Tres patas tiene la propuesta: innovación, formación y energías renovables. Chaves añadió en su discurso del martes que Andalucía es una avanzada en estas materias y, por tanto, es lógico que se inicie aquí esta nueva política, como reconocimiento a su papel pionero.

Sorprende este discurso que blanquea un pasado reciente en el que el motor del crecimiento andaluz han sido la construcción y el sector inmobiliario, con un porcentaje del PIB que en alguna provincia superaba el 20%. Andalucía no sólo no es pionera en innovación, sino que ocupa una discreta octava plaza en la clasificación de inversiones en I+D, según la última estadística del INE, detrás no sólo de Madrid, Cataluña, País Vasco y Navarra, sino también de La Rioja, Castilla León o Galicia.

La economía sostenible era la filosofía que inspiró la Agenda de Lisboa decidida en marzo del 2000 en una cumbre extraordinaria de la Unión Europea en la que se marcaron objetivos en materia de empleo, formación, innovación y sociedad de la información. En aquella época, un grupo de brillantes profesores y profesionales fabricaba en Andalucía el tratado de la Segunda Modernización, que luego serviría para poco más que el programa electoral del PSOE en 2004. Ahora la única novedad sobre aquella Agenda son las energías renovables. Para 2020 la previsión es que un 40% del consumo nacional puedan suministrarlo las energías limpias. Esperemos que el Gobierno nos diga, aprovechando esta coyuntura, qué energías sucias completarán el 60% restante. Zapatero no quiere oír hablar de la energía nuclear, pero en España se están construyendo centrales de ciclo combinado, de gas, que producen mucho CO2. Y España, que en Kioto se comprometió a aumentar sólo un 15% sus emisiones de gases efecto invernadero entre 1990 y 2012, ya las ha aumentado en un 55%.

Un modelo de crecimiento económico ni se improvisa, ni se decide por decreto. Y mucho menos se puede hacer algo así en una región que está diez puntos por debajo de la media nacional en número de empresas. Con su escasa tradición empresarial e innovadora mal puede ponerse a Andalucía de modelo para una nueva economía. Salvo que sea septiembre y la proximidad del otoño invite a la fantasía.

Elecciones europeas: seguimos en Segunda regional

Ignacio Martínez | 4 de mayo de 2009 a las 9:22

El pasado fin de semana el PSOE colocó el debate europeo en Segunda Regional, con alusiones a las dos elecciones que ya ha perdido Rajoy, la nula colaboración de Mayor Oreja contra ETA en el último proceso de paz, el caso Gürtel, la guerra de Iraq o la influencia del ex presidente Aznar sobre el PP. Para no ser menos, los populares han contraatacado con las mismas armas y la misma categoría. Ayer en Guadalajara, Rajoy criticó la política económica del presidente Zapatero. El presidente del PP también se encuentra cómodo en la catetería localista. Dice que ZP ha dilapidado la mejor herencia económica de la historia del país y que es incapaz de adoptar soluciones eficaces a la crisis. Pero no habla sobre los grandes desafíos comunitarios de los próximos cinco años en energía, inmigración, defensa, presupuestos agrarios, política económica y monetaria, derechos sociales, I+D, adhesión de nuevos socios…

Del debate nacional al que nos condenan Zapatero y Rajoy nos libramos en contadas ocasiones. Y no para bien. Un ejemplo: el Partido Popular Europeo, que agrupa a las formaciones conservadoras del continente, apoya la continuidad del presidente de la Comisión Europea, el portugués Durao Barroso, que lo ha hecho francamente mal. Tan mal que se le podrían adjudicar las cuatro frases lapidarias que ayer dedicó Rajoy a ZP: ha engañado a los europeos, ha hecho anuncios constantes de falsos amaneceres, ha perdido el tiempo en la lucha contra la crisis y ha sido incapaz para dar soluciones. A Barroso lo postuló para el cargo Tony Blair (ambos son los compañeros de las Azores de Bush y Aznar) y es del PPE. Así que Rajoy le apoya para que siga al frente de la Comisión Europea. ¡Pero es que Zapatero también! El presidente estuvo la semana pasada en Bruselas y anunció urbi et orbi que quiere que Barroso siga de presidente de la Comisión.

La Liga local en la que tan contentos juegan nuestros líderes políticos ofreció ayer un dato revelador. Si hubiese ahora elecciones generales las ganaría el PP, según una encuesta publicada por El País. Es fácil extrapolar que el PP lleva ventaja para las elecciones europeas del 7 de junio, con una fuerte abstención entre los votantes socialistas y una mayor movilización de los populares. Elegido el nuevo Parlamento europeo, el presidente de la Comisión tendrá que ser designado por el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno, y ratificado por una mayoría de los eurodiputados, en aplicación del artículo 17.7 del Tratado de Lisboa, que puede entrar en vigor el 1 de noviembre si los irlandeses lo ratifican en su referéndum de otoño. Eso significa que Barroso necesitaría 376 votos y con los del PPE no le llegaría. Así que el apoyo de Zapatero le será muy útil. No se explica por qué lo hace ZP, pero quizá sea porque Barroso es ibérico y habla español. Seguimos en Segunda Regional.