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El escándalo de los abusos: Una bancarrota moral

Ignacio Martínez | 26 de marzo de 2010 a las 8:51

El País publica hoy este artículo de Juan G. Bedoya que copio a continuación. Breve y preciso. Imprescindible. 

 

El teólogo Karlheinz Deschner, católico en tiempos, empezó en 1970 a escribir en Alemania la Historia Criminal del Cristianismo, proyectada para 10 volúmenes, de los que han aparecido nueve. Tendrá que ampliar el relato, si la jerarquía romana no toma por los cuernos su actual crisis de moralidad. Hasta ahora, Deschner ha descrito los métodos de delincuencia en el comercio y las finanzas, en la educación, en la propagación de la ignorancia y la superstición, o en la explotación de una moralidad sexual disparatada.

En 1971 fue acusado de difamar a la Iglesia católica. Ganó el proceso. Hoy se estará regocijando, tras documentarse sin ningún género de dudas de que la Iglesia católica ha encubierto durante décadas a clérigos pederastas y maltratadores.

Lo que ahora publica The New York Times sobre la implicación del papa Ratzinger en tanto encubrimiento era un secreto a voces, con testimonio documental. Se trata de una carta que el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio de la Inquisición) mandó en 2001 a los obispos de Estados Unidos exigiéndoles secreto sobre las investigaciones que involucraban a sacerdotes en abusos sexuales. Exigía, además, que todas las pesquisas “preliminares” hechas por eclesiásticos fuesen enviadas a su oficina en el Vaticano. Esta escandalosa misiva ya fue usada en un juicio contra una iglesia de Tejas y contra el propio Ratzinger, por obstrucción a la justicia.

En cualquier organización esta oleada de escándalos serían percibidos como una bancarrota moral. La Iglesia católica es distinta. Siempre encuentra motivaciones ajenas al asunto principal. Se ha podido leer estos días a cuento de los abusos producidos en Alemania. Un prelado incluso acudió a la matemática. De los 210.000 casos de abusos denunciados en ese país desde 1995, sólo 94 afectan a personas de la Iglesia católica. Como el porcentaje que sale es de un 0,044, la jerarquía apela a una disculpa sucia: “El anticlericalismo de los medios de comunicación”.

Detrás de este tipo de justificaciones se alza la idea de que la Iglesia cristiana sigue siendo una Sociedad Perfecta (así la definió el BOE español en 1953), por encima de códigos y de castigos en la Tierra. Sus jerarquías, por tanto, estarían sometidas a una ley superior y, en todo caso, al Derecho Canónico. Los abusos sexuales serían en ese contexto sólo un pecado, no un delito. Bastaría con confesarlos y arrepentirse, para dejarlos atrás.

Afrancesados

Ignacio Martínez | 27 de abril de 2009 a las 8:04

 

España se va a afrancesar hoy y mañana, durante la visita a Madrid del presidente de la República y su esposa, Nicolas Sarkozy y Carla Bruni. Los parapazzi y el papel couché los esperan con ansiedad. Las revistas del corazón andan regular de ingresos y Carla Bruni es un regalo para el negocio; cantante, modelo, novia en su agitada juventud de Eric Clapton y Mick Jagger… Su perfil es difícil de mejorar. Pero además toda la prensa política nacional especula con los encuentros de la primera dama francesa, de 41 años, con la princesa Letizia, de 36. Prepárense, vamos a tener Carla Bruni hoy hasta en la sopa: fotos con los Reyes, con los Príncipes de Asturias, con el presidente Zapatero y Sonsoles Espinosa. Por cierto que Carla y Sonsoles tienen un almuerzo a solas previsto para mañana. Y más fotos.

La Bruni, que es una muchacha monísima, aportará un poco de circo en sus correrías diplomáticas y culturales por Madrid. Su distinguido esposo, por el contrario, se tendrá que ganar el pan con algo más que glamour. Mañana hace un discurso ante el Congreso y el Senado, reunidos en sesión conjunta extraordinaria, y celebra una cumbre con el Gobierno español. Participarán en la cita bilateral los ministros de Exteriores, Interior, Defensa, Fomento e Innovación. ETA y la conexión de los ferrocarriles de alta velocidad entre los dos países son algunos de los temas cruciales del encuentro.

Ayer, Juan Luis Cebrián relataba en El País un encuentro con Sarkozy en El Elíseo. El mandatario francés explicaba su admiración por España, su entusiasmo por Sevilla; y su afición por la “elegante y noble” cultura popular española, en la que incluye las corridas de toros. Se confesaba amigo del Rey, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. Muchos amigos me parecen y algo heterogéneos. Este Sarkozy me parece un poco bienqueda. En otros campos es un poco más crítico. Por ejemplo, en su opinión, Francia supo liberarse de la tutela de la Iglesia Católica, algo que no ha sucedido en España en el plano social, y defendía la laicidad del Estado. También abogaba por valores como el trabajo, el mérito, la recompensa y la promoción social, que me suenan de haberlos oído estos días en la investidura del nuevo presidente andaluz.

Sobre los asuntos de la cumbre bilateral, hay que destacar que Andalucía tiene una buena conexión central para enlazar por AVE con Dax, una vez que se termine la y griega vasca. Desde allí está previsto un tren de alta velocidad que enlace con Burdeos y París. Es decir, con el TGV atlántico de Francia. Pero al mismo tiempo las autoridades regionales deberían estar presionando al Estado para que también se haga la conexión mediterránea. Poder llegar desde Algeciras, Málaga y Almería hasta Portbou, por toda la costa levantina española, y conectar con Montpellier, Lyon, París y el resto de Europa, sería extraordinario para el desarrollo comercial de Andalucía. Estaríamos más afrancesados y seríamos menos periféricos.

La profecía

Ignacio Martínez | 15 de abril de 2009 a las 10:47

Hace cuatro años se firmó un armisticio entre la Iglesia Católica y la Junta de Andalucía para la vuelta de CajaSur a la tutela regional. Al acuerdo del 13 de diciembre de 2004 se le llamó como la onomástica del día. Con ese pacto de Santa Lucía se terminaron los años de plomo en los que la rebeldía del cura Castillejo fue castigada por la consejera Álvarez. Los dos personajes que acabaron con las trincheras eran el obispo de Córdoba Juan José Asenjo y el consejero de Economía José Antonio Griñán, que están hoy de actualidad.

Unos meses después celebraron el acuerdo de paz los cuatro negociadores que remataron la operación: Fernando Cruz-Conde y Juan Moreno, por parte de la Iglesia, y Francisco Pulido y Salvador Blanco por la Diputación cordobesa. Y Cruz-Conde comentó que si Asenjo y Griñán habían sido capaces de conseguir un pacto para CajaSur el uno podía llegar a cardenal de Sevilla y el otro a presidente de la Junta. Ya saben que monseñor Asenjo es hoy obispo coadjutor de Sevilla, pronto será arzobispo, y que todos los arzobispos de Sevilla acaban de cardenal. Y que a Griñán le queda una semana para ser presidente de la Junta. Cruz-Conde es un profeta.

Otras muchas anécdotas vaticinaban que el mejor recambio para Chaves era Griñán, salvo por tener sólo un año menos. Aunque su discurso del lunes ante el comité director del PSOE andaluz resultó prometedor. Una dirigente socialista comentaba a la salida, entre satisfecha y sorprendida, que “se le había entendido todo”. Los discursos políticos suelen estar tan llenos de vaciedad y sectarismo, que una disertación razonada y didáctica resulta una agradable sorpresa. La única duda que me cabe es si este nuevo discurso se va a traducir en un gobierno nuevo y en una nueva política.

Del discurso del candidato se desprenden signos estimulantes. Griñán sabe que su partido no es del todo consciente de que la sociedad andaluza está cambiando. En particular le preocupa atender a la importante masa crítica que forman unas clases profesionales urbanas, cuyos valores preferentes son el mérito, la capacidad, la profesionalidad, la competencia, la seguridad y la libertad. Unas clases medias que no están votando al PSOE en las ciudades andaluzas.

Le ha recordado a los suyos que el sector público se financia con el sector privado, y que hay que poner esos recursos públicos a disposición de la creación de riqueza, de los que arriesgan, de los que emprenden. Les ha reclamado respetar las ideas ajenas y combatirlas con argumentos, no con descalificaciones. Les ha invitado a ser humildes, trabajadores, responsables y honestos. Además, el candidato está convencido de que la principal política económica, la más rentable, es la educación. Ahora tiene que llevarlo a la práctica. Y no hace falta ser un profeta para saber que eso será más difícil que enunciarlo.

Los condones salvan vidas

Ignacio Martínez | 20 de marzo de 2009 a las 8:56

Es posible que entre los años 2315 y 2368 haya un Papa que admita que los preservativos son una buena cosa. Pero faltan de tres a tres siglos y medio para que eso ocurra. De momento, los periodistas que acompañan a Benedicto XVI en su actual viaje por África llegaron el martes a la capital de Camerún, con un titular brindado por el Papa nada más despegar el avión de Roma: “Los preservativos aumentan los problemas del sida”. Su teoría es que los condones ayudan a difundir una enfermedad incurable que padecen 36 millones de personas en el mundo. La frase pretendía dar la vuelta al mundo. Y vive Dios que lo ha hecho. Con escaso éxito de crítica y público. Gobiernos europeos de todo signo han criticado duramente al Papa. El ex primer ministro francés Juppé lo llama “autista”; la ministra belga de Salud, “retrógrado”, y el Gobierno alemán “irresponsable”.

De hecho Joseph Ratzinger es un sabio teólogo y la más alta autoridad de la Iglesia Católica, uno de cuyos dogmas es que el Papa es infalible cuando se pronuncia sobre cuestiones de fe y moral. Es curioso que este dogma se adoptó en 1870, coincidiendo con la pérdida del último baluarte romano de los antiguos estados pontificios. Menos poder terrenal, más poder espiritual. De la definición de infalibilidad se desprende que cuando el Pontífice habla de otras cosas puede errar como cualquier mortal. Es el caso que nos ocupa. El sabio teólogo e infalible hombre de Dios, hay que suponer que es un lego en el conocimiento científico o práctico de los preservativos.

Es un pronunciamiento peligroso. Ocho de cada diez muertos por sida en el mundo ocurren en África, donde está de visita Benedicto XVI. En ese continente las mujeres son sistemáticamente violadas por hombres que se desentienden de contagiarles la enfermedad, de dejarlas embarazadas o de los hijos que puedan alumbrar. La condena del preservativo no va a parar los abusos, sino que agravará sus consecuencias. “Los condones salvan vidas”, dicen dos ministros alemanes. El control de la natalidad en determinadas áreas del planeta sería esencial para millones de pobres del mundo. Cargarles de hijos es condenarles al atraso y la miseria. España ha anunciado el envío de un millón de preservativos a África.

En este campo, la jerarquía eclesiástica sigue una tradición de resistencia a la ciencia y el progreso. A Galileo Galiei lo condenó la Inquisición en 1633 por sostener la herética teoría de que la Tierra giraba sobre sí misma y alrededor del sol. Fue condenado a cadena perpetua, conmutada por el Papa Urbano VIII. Hubo que esperar a 1939 para que Pío XII calificara al antiguo hereje como “el más audaz héroe de la investigación”. Y todavía pasó medio siglo hasta que Juan Pablo II pidiese perdón en 1992 por el error del siglo XVII. Esperemos que no haya que aguardar tres siglos para que la Iglesia ayude a proteger la vida de los más desfavorecidos con métodos razonables, baratos y útiles.

Ratzinger se equivoca gravemente

Ignacio Martínez | 19 de marzo de 2009 a las 11:59

El doctor Ratzinger es un un hombre sabio, temeroso de Dios y la más alta autoridad de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Es dogma que el papa es infalible cuando se pronuncia sobre la fe. Se desprende de este criterio sobre la infalibilidad que cuando habla de otras cosas puede errar como cualquier mortal. Es el caso que nos ocupa. El Papa Benedicto XVI ha dicho que el uso del preservativo sirve para propagar el sida. Ignoro el conocimiento científico en la materia del Santo Padre; debe ser tan nulo como su conocimiento práctico. O sea, que el hombre sabio y santo no tiene ni idea de lo que está hablando. Y se equivoca gravemente. Y perjudica a segmento indefensos de la población, como las mujeres africanas. Los gobiernos de toda Europa se le han echado encima, conservadores, socialistas y democristianos. Está a la altura de antecesores notables. Mañana escribiré sobre la materia.