Archivos para el tag ‘inmigración’

Mundo mestizo

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2011 a las 10:26

Tras el trágico terremoto de Japón y el tsunami posterior se llegó a la conclusión de que no eran suficientes los estándares de seguridad en las centrales nucleares de ese país, con prestigio de primera potencia mundial en el campo tecnológico. Lo mismo cabe decir de la construcción de edificios en Lorca, después de los terremotos de hace una semana que han causado nueve muertos, herido a más de 300 personas y dejado sin hogar a unas diez mil. El colectivo de los inmigrantes es el más perjudicado; no tienen familia con la que alojarse, ni una segunda residencia en la playa a la que mudarse provisionalmente. Los campamentos provisionales están habitados en su mayoría por latinoamericanos, magrebíes o subsaharianos. Algunos se quejan de que no hay literas, ni comida caliente para todos.

La inmigración también ha hecho aparición en la campaña. Con candidatos menores a la contra, como Albiol, del PP por Badalona, y Anglada, un franquista fundador del movimiento antiinmigración Plataforma por Cataluña. Pero también es parte sustancial del discurso de candidatos de primer nivel, como el del Partido Popular a la Alcaldía de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, aunque de manera más discreta: ha esgrimido informes anuales del Ayuntamiento para recordar que enfermedades que ya estaban erradicadas en Barcelona han vuelto, traídas por los inmigrantes. Fernández utiliza el argumento como quien no quiere la cosa, para advertir al posible vencedor de CiU que no se puede recortar la partida de salud en la ciudad, si quiere ser alcalde con los votos populares. Sutilezas aparte, un estudio financiado por La Caixa publicado hace diez días, establecía que los inmigrantes en España han aportado al Estado del bienestar el doble de lo que han recibido.
La inmigración es noticia diaria en Europa. Negativa. Tras el euro, es el segundo flanco que debilita a la UE. Dinamarca, Italia o Francia ponen en cuestión el Tratado de Schengen, que eliminó los controles en las fronteras, por miedo a la libre circulación de inmigrantes. Las revueltas árabes han inundado el Mediterráneo de barcas de refugiados. Pero hace mucho que Europa ya no es un conjunto de 46 países en el que los extranjeros son un exotismo. El nuevo líder de los liberales alemanes y futuro vicecanciller del Gobierno federal es un vietnamita adoptado por una familia alemana a los pocos meses de vida. El mundo moderno es mestizo. El futuro, más. Deberíamos revisar nuestros estándares de tolerancia.

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El truco de Vic

Ignacio Martínez | 22 de enero de 2010 a las 7:35

El Ayuntamiento de Vic ha puesto de actualidad el fenómeno de la inmigración y ha enfrentado a la sociedad española con sus contradicciones en la materia. Su alcalde, de CiU, no quería inscribir en el padrón a inmigrantes sin papeles, pero ayer admitió que lo hará, aunque esté en desacuerdo con el dictamen que le obliga, de la Abogacía del Estado. En esta vida nada es blanco ni negro y este asunto no es un excepción. Los inmigrantes son una necesidad para la economía europea. Lo han sido en el último medio siglo y lo volverán a ser. En España representan más del 10% de los afiliados a la Seguridad Social. Dentro de veinte años en la Unión Europea habrá 30 millones menos de activos y 30 millones más de pensionistas. Sin inmigrantes habría un colapso de la economía y la bancarrota del sistema de pensiones. Pero en plena crisis este mensaje tiene difícil acogida.

Así surge el miedo, los gestos defensivos o la propuesta de leyes restrictivas. El debate actual no es ajeno a que haya elecciones catalanas dentro de unos meses, y municipales en poco más de un año. No es una novedad. El líder ultraderechista francés Le Pen descubrió hace décadas que podía quitar electores a todo el arco parlamentario con un ideario xenófobo. Incluso llegó a disputar la Presidencia de la República a Jacques Chirac en 2002, tras sacar un 17% de los sufragios en la primera vuelta. Cinco años después, Nicolas Sarkozy le birló casi la mitad de los votos copiando parte de su discurso. La Liga Norte de Umberto Bossi gobierna Italia con Berlusconi. El partido racista flamenco Vlaams Blok ha sido durante mucho tiempo el más votado en Amberes, la segunda ciudad de Bélgica: consideran extranjeros a los valones, imagínense lo que piensan de los marroquíes. Su antiguo líder, Frank Vanhecke, pidió el miércoles en Estrasburgo delante de Zapatero que se cierren las fronteras de Europa.

La localidad catalana de Vic, de 40.000 habitantes, ha sido hasta ahora modélica en la integración de inmigrantes, que ya representan el 26% de su población. La coalición gobernante de nacionalistas moderados, socialistas y nacionalistas de izquierda planteó no empadronar a los irregulares, con la Ley de Extranjería en la mano. La última modificación de la ley incluye que los sin papeles deben ser expulsados. Pero Zapatero calificó en el Parlamento Europeo esta actuación como un truco del ayuntamiento. No hay truco, sin embargo, sino dos principios legales perfectamente contradictorios: los inmigrantes irregulares deben ser inscritos en el padrón para que tengan derecho a sanidad o enseñanza gratuitos, pero también deberían ser expulsados. Las razones humanitarias, el sentido común, el miedo y el oportunismo electoral forman una mezcla explosiva. Y no hace falta mirar alrededor; basta con que cada uno consulte a su propia conciencia. Verá cómo la solución no es fácil.

Elecciones europeas: seguimos en Segunda regional

Ignacio Martínez | 4 de mayo de 2009 a las 9:22

El pasado fin de semana el PSOE colocó el debate europeo en Segunda Regional, con alusiones a las dos elecciones que ya ha perdido Rajoy, la nula colaboración de Mayor Oreja contra ETA en el último proceso de paz, el caso Gürtel, la guerra de Iraq o la influencia del ex presidente Aznar sobre el PP. Para no ser menos, los populares han contraatacado con las mismas armas y la misma categoría. Ayer en Guadalajara, Rajoy criticó la política económica del presidente Zapatero. El presidente del PP también se encuentra cómodo en la catetería localista. Dice que ZP ha dilapidado la mejor herencia económica de la historia del país y que es incapaz de adoptar soluciones eficaces a la crisis. Pero no habla sobre los grandes desafíos comunitarios de los próximos cinco años en energía, inmigración, defensa, presupuestos agrarios, política económica y monetaria, derechos sociales, I+D, adhesión de nuevos socios…

Del debate nacional al que nos condenan Zapatero y Rajoy nos libramos en contadas ocasiones. Y no para bien. Un ejemplo: el Partido Popular Europeo, que agrupa a las formaciones conservadoras del continente, apoya la continuidad del presidente de la Comisión Europea, el portugués Durao Barroso, que lo ha hecho francamente mal. Tan mal que se le podrían adjudicar las cuatro frases lapidarias que ayer dedicó Rajoy a ZP: ha engañado a los europeos, ha hecho anuncios constantes de falsos amaneceres, ha perdido el tiempo en la lucha contra la crisis y ha sido incapaz para dar soluciones. A Barroso lo postuló para el cargo Tony Blair (ambos son los compañeros de las Azores de Bush y Aznar) y es del PPE. Así que Rajoy le apoya para que siga al frente de la Comisión Europea. ¡Pero es que Zapatero también! El presidente estuvo la semana pasada en Bruselas y anunció urbi et orbi que quiere que Barroso siga de presidente de la Comisión.

La Liga local en la que tan contentos juegan nuestros líderes políticos ofreció ayer un dato revelador. Si hubiese ahora elecciones generales las ganaría el PP, según una encuesta publicada por El País. Es fácil extrapolar que el PP lleva ventaja para las elecciones europeas del 7 de junio, con una fuerte abstención entre los votantes socialistas y una mayor movilización de los populares. Elegido el nuevo Parlamento europeo, el presidente de la Comisión tendrá que ser designado por el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno, y ratificado por una mayoría de los eurodiputados, en aplicación del artículo 17.7 del Tratado de Lisboa, que puede entrar en vigor el 1 de noviembre si los irlandeses lo ratifican en su referéndum de otoño. Eso significa que Barroso necesitaría 376 votos y con los del PPE no le llegaría. Así que el apoyo de Zapatero le será muy útil. No se explica por qué lo hace ZP, pero quizá sea porque Barroso es ibérico y habla español. Seguimos en Segunda Regional.

El nuevo sistema de financiación autonómica aumentará el déficit

Ignacio Martínez | 30 de diciembre de 2008 a las 13:22

 

Solbes acaba de anunciar las líneas principales del nuevo sistema de financiación autonómica. Va a tener tres fondos. Uno de garantía de servicios públicos fundamentales; o sea, sanidad, educación y dependencia, que se llevará dos tercios del total de la tarta. Otro de suficiencia para el resto de servicios no fundamentales o competencias no homogéneas. Y el último de convergencia, que serán dos capítulos, uno de competitividad y otro de cooperación, que servirá para compensar a las regiones que tengan menos recursos per cápita o menos PIB por habitante. La población será decisiva en el nuevo sistema, que será ponderada con distintas variables como dispersión, envejecimiento, población joven o insularidad. No se sabe, porque está por negociar, cuánto valdrá cada variable. Tampoco se sabe si la población inmigrante ponderará o no. La respuesta de las comunidades autónomas no ha sido homogénea. Sí habrá una ayuda para las comunidades con lengua propia, en el segundo fondo.  Solbes ha dicho que los recursos de la Administración del Estado se reducen, que aumentan los de las autonomías y que aumentará el déficit público. Que este año será de al menos el 3 por ciento.

Una tragedia real

Ignacio Martínez | 11 de julio de 2008 a las 11:03

    Cojan en su casa y marquen un espacio de seis por dos metros. Supongan que eso es una barca. Ahora, intenten colocar dentro de esos 12 metros cuadrados, a 48 personas. Boten su embarcación y mándenla a cruzar el Estrecho en oblicuo, para evitar controles y radares. Más de cien millas, a la aventura, con olas de cuatro metros en alta mar. Imaginen que se avería el único motor y quedan a la deriva. Que sus tripulantes, unos subsaharianos que vienen famélicos de un viaje de miles de kilómetros, se mueren de sed y de hambre durante cinco días. Que nueve niños de entre 1 y 4 años fallecen en la zodiac y hay que arrancárselos a sus madres de los brazos para arrojarlos al mar. Piensen que no es un juego, sino un hecho real que termina aquí, en la costa de Almería, ayer mismo. Y procuren ventilar sus pulmones, porque les puede dar un ataque de ansiedad. 

La gente de Cruz Roja y los equipos de emergencia que han acudido a socorrer a los 34 supervivientes se han quedado conmovidos por esta tragedia. No podían hablar, no podían sostener un vaso de agua con la mano, no podían tenerse en pie. Una mujer en estado de shock pedía a gritos que buscaran a sus dos hijos, que estaban entre los muertos en el trayecto. Sólo un bebé de los 10 que iniciaron la travesía ha sobrevivido. Me gustaría saber los diez nombres, su lugar de origen y los todos los detalles del éxodo desde su país natal. Y las veces que dijeron los más mayores cuánto queda para llegar, como preguntan todos los niños del mundo. 

El Gobierno, en un gesto de sensibilidad, piensa hacer una excepción en la aplicación de la ley que obliga a expulsar a quienes entran ilegalmente en el país. Europa empieza a tener una política de inmigración, pero es dura y restrictiva. No queremos ilegales, pero no hay manera de impedir a los pobres que nos asalten: en Malí tienen una renta per cápita 20 veces menor que la de España. 

La emigración, sin embargo, es todavía un fenómeno pequeño. En todo el mundo hay unos 200 millones de emigrantes. Pero más de una cuarta parte de ellos está en Europa, en donde les vemos con reticencia. Es paradójico, porque 70 millones de europeos representaron el 80 por ciento de todas las migraciones mundiales entre 1800 y 1960, en particular a América y Australia.   

 Ayer Zapatero desde Grecia volvió a hablar del 0,7% del PIB para cooperación. Todos estamos de acuerdo en que la mejor manera de evitar estos grandes éxodos contemporáneos es desarrollar los países originarios de la emigración clandestina. Pero en el mejor de los casos, la ayuda global de toda la Unión Europea al desarrollo no alcanzará el anhelado 0,7 hasta 2015. Y lo previsto en cooperación para toda el África subsahariana es 22.000 millones de euros de 2008 a 2013; el presupuesto de la Junta de Andalucía del año 2004. Tenemos buenos sentimientos, pero poca disposición. Lo pagaremos.

Negro, blanco, árabe, indio

Ignacio Martínez | 28 de mayo de 2008 a las 21:38

Según una encuesta que acaba de publicar la fundación catalana Jaume Bofill, los cuatro millones de inmigrantes con papeles que hay en España no piensan irse. El objetivo del Gobierno de facilitar su retorno va a pinchar en hueso. Los inmigrantes tienen una visión del presente y del futuro más optimista que la de los autóctonos. Están tan satisfechos de la acogida que sólo desea volver a su país un 10 por ciento de los que llevan en Cataluña menos de cinco años, y un 2 por ciento de los que residen allí desde hace más de dos lustros. No creo que el medio millón de residentes extranjeros en Andalucía tenga otro punto de vista. Así que todos debemos ir pensando más en la integración que en la devolución de unos trabajadores con los mismos derechos que los españoles, excepto el voto. La crisis económica traerá alguna tentación racista. Tampoco hay que alarmarse, porque ya ha ocurrido en otras naciones europeas.

Un socialista, el presidente de la región mediterránea del Languedoc-Rosellón, la vecina francesa de Cataluña, protagonizó un escándalo en Francia hace año y medio. Georges Frêche dijo que en la selección francesa de fútbol había demasiados negros. “Hay nueve de once y lo normal sería que hubiese tres o cuatro”. En los blogs de internet acribillaron a Frêche, un pied noir originario de Túnez. Uno de los comentarios era muy ilustrativo: “Si cree que sólo debe haber un 30 por ciento de negros en la selección de fútbol, para reflejar la realidad del país, entonces propongamos un 30 por ciento de negros en la Asamblea Nacional, otro 30 en el Gobierno y otro 30 de presentadores en la cadenas públicas de televisión”.

Estas polémicas xenófobo-futbolísticas no son nuevas en Francia. El líder ultraderechista francés Jean-Marie Le Pen en vísperas del Mundial del 98 también se quejó de que los blancos de pura raza francesa no fuesen mayoría en la selección. Para su desgracia, aquel equipo capitaneado por Zidane y Thuram se proclamó campeón del mundo y provocó un fenómeno social de integración sin precedentes en la historia gala: el eslogan multirracial fue black, blanc, beur, que traducido sería algo así como negro, blanco, árabe. En España no será tan fácil, porque la selección de Luis está lejos de poder ganar la Eurocopa y además no tiene extranjeros, ni negros, ni árabes, ni sudamericanos de raíces indias. Y, sin embargo, ese es el futuro, no del equipo nacional de fútbol, sino de los componentes del Congreso o el Gobierno, como reclamaba el internauta francés.

Esta sociedad debe ejercer su capacidad de integración social con una población joven y emprendedora que puede aportar mucho a su economía y a la propia identidad nacional. Los marroquíes, rumanos o ecuatorianos de ahora no son una novedad; ya pasó antes con iberos, celtas, cartagineses, romanos, visigodos, judíos, árabes y todas las razas y civilizaciones que han dado lugar al español actual.