Archivos para el tag ‘Irlanda’

La patata, comida refugio

Ignacio Martínez | 15 de octubre de 2012 a las 9:48

Leo que el consumo de patata ha aumentado enormemente en España desde que empezó la crisis. Como dice una amiga mía, normal. Sigue siendo un alimento muy completo y barato. Y gusta. Hay que recordar que en los locos años 2000 bajó mucho el consumo. Era esa época en la que nos creíamos ricos y vivíamos muy deprisa. Así que este tradicional alimento de pobres empezó a declinar, víctima de la comida fuera de casa o precocinada. De hecho, la patata cuando la trajeron los españoles de América a mediados del siglo XVI era despreciada por el personal. Fue en Sevilla para atender a los enfermos de un hospital cuando se empezó a cultivar durante las hambrunas del año 1571 y años siguientes. Aunque enseguida se popularizó el tubérculo; antes de final de siglo era conocido en todo el país y en Alemania, Italia, Polonia o Rusia.
En muchos sitios ha sido el centro de la alimentación. Y su falta ha hundido a países. Por ejemplo, a mediados del siglo XIX en Irlanda, que entonces tenía ocho millones de habitantes, una plaga de la patata provocó una hambruna feroz, con un millón de muertos y oleadas de emigrantes a Estados Unidos o Australia. Su población se redujo a casi la mitad entre 1845 y 1849. Y en la URSS los campesinos tenían minúsculos terrenos adjudicados por el Estado en los que cultivar para su autoconsumo, en los que el producto rey era la patata.
Ahora que se impone el low cost por doquier, la patata ha vuelto a recuperar el consumo de antes de la burbuja inmobiliaria y más. La crisis ha hecho bueno aquel dicho del diseñador de moda Karl Lagerfeld, “me gusta lo barato, me gusta lo caro, lo intermedio no me interesa”. Por el lado de arriba, mientras se despeñaba la venta de automóviles de turismo en España en estos años, la compra de Porsches no ha parado de aumentar. Y en el segmento de la gente corriente y moliente, el auge de Mercadona no se explica sin su combinación de calidad y precio gracias a las marcas blancas, acrecentada por la decisión cuando llegó la crisis de retirar muchas marcas registradas de sus estanterías para abaratar el precio medio de un carro de compra.
Esto ya lo sabíamos, pero ahora resulta que estamos volviendo también a lo tradicional, barato y creativo. Las patatas son muy nutritivas, tienen agua, almidón, fibra, vitaminas, calcio, potasio y no sé cuántas cosas más. Se pueden guisar, asar, freír o saltear. Sirven de acompañamiento o como elemento central de ensaladas, purés, cremas y sopas. Y puestas a tener utilidad para la vida diaria, su almidón es un componente básico para cartones, bolsas de papel y hasta para el papel prensa. Si está usted leyendo este artículo en un periódico, quién sabe si tiene entre sus manos un derivado de patata. La comida refugio da para mucho.

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Irlanda mejora, Portugal parado y Grecia a la deriva

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:44

La impresión en las oficinas de vigilancia es que poco a poco se mete la mano en la bañera y se ve que la temperatura del agua en Irlanda mejora. Tiene menores tipos de interés que España o Italia. Sus problemas eran el financiero y el inmobiliario. Pero tiene una economía muy distinta a la de los otros países intervenidos: abierta, flexible y con gran proyección exterior en sectores punta como telecomunicaciones, servicios o tecnologías de la información. Es además el único país de habla inglesa en la zona euro y tiene una fiscalidad exageradamente benigna con las empresas extranjeras. Los problemas de Portugal son de otra índole, con una caída crónica de la productividad en los últimas décadas y un sector público bastante sobre sobredimensionado, que no tiene un papel positivo en su economía nacional y asfixia a la competencia en varios sectores. El problema del déficit no es tan agudo como en España. Su problema es la competitividad de su economía. Su coyuntura tiene luces y sombras. Lo más positivo es que suben las exportaciones y lo más negativo es que el consumo ha caído demasiado. Hay una cierta sensación en Bruselas de que la receta de los recortes ha sido más dura de lo debido y se le ha dado una prórroga de un año a su plan de ajuste y déficit casi sin pedirlo. En el Ecofín de esta semana Alemania y Finlandia estuvieron de acuerdo y nadie puso objeción alguna. El rescate tuvo un amplio apoyo político del Gobierno, la oposición y el principal sindicato, aunque ahora se hayan desatado tensiones y se haya complicado la situación en el Parlamento. Lo peor es la quiebra de los ingresos por la caída del consumo interno y el paro, que supone un problema social creciente. Grecia es el epicentro de la crisis. Reúne todos los problemas: estadísticas oficiales falsas, fraude fiscal generalizado, una deuda del 160% del PIB, no quedan capitales que evadir, un sector público hipertrofiado y un sistema de ajuste de salarios ajeno a la productividad. Se han creado nuevas agencias estadística y tributaria con ayuda exterior de la UE y países miembros. Es como si se estuviese creando un Estado de nueva planta, reformando desde el control de fronteras hasta la sanidad. Se piensa que no saldrá del marasmo antes de 10 o 15 años.

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La Europa basura

Ignacio Martínez | 22 de septiembre de 2012 a las 9:47

El lunes se reunieron en Varsovia once ministros de Exteriores de la UE, entre ellos el español, para imaginar el futuro de Europa. No está mal la alineación: los seis fundadores, más tres socios del euro, como Austria, Portugal y España, y dos que no comparten la moneda única, Polonia y Dinamarca. Principal ausencia, la británica. Este grupo, conocido como Club de Berlín, es una idea germana lanzada en primavera que ha puesto el listón muy alto. Tan alto, que un servidor no se lo cree en absoluto. Una Comisión con más poderes y menos comisarios, una Europa más federal, con política económica y exterior comunes, una unión bancaria y mecanismos de solidaridad. No le falta a la propuesta ni un perejil.
Estas cosas se hacían de manera más discreta entre los cinco grandes en la época del mejor ministro de Exteriores que ha tenido la España democrática: Fernández Ordóñez. Eran las vísperas del Tratado de Maastricht y complotaba en mesa de camilla con el alemán Genscher, el francés Dimas y el británico Hurd. Y en a veces se sumaba el italiano De Michelis. Se reunían en Bonn, Bruselas, París o Londres. Y parieron el Tratado de la Unión Europea. A estos de ahora no se les ve esa traza.

Europa tiene en los tiempos modernos los inconvenientes de la comida basura. Primero, un alto nivel de grasa; y después, aditivos y sal que estimulan el apetito y la sed. Esto último nos llevó a los pardillos del sur a pedir créditos por valor de muchos billones de euros para comprar más de la cuenta. Alegremente. El dinero no es que estuviera barato, lo regalaban. Los aditivos se acabaron con la crisis, pero la grasa continúa por todas partes. Estos días es noticia permanente la línea aérea Ryanair, a la que se le acaba la gasolina con frecuencia porque va con la justa, cuando no hace aterrizajes de emergencia por motivos técnicos.

El problema no está en la inseguridad que esto representa, sino la grasa legal comunitaria que impide que España la controle y la sancione. Ryanair sólo rinde cuentas en su Irlanda natal. De eso se jacta su máximo directivo. El marasmo normativo de la UE se convierte así en refugio para pillos. No es un caso aislado. Esta multinacional, como Apple, como Google, como prácticamente todas, liquidan los impuestos de sus beneficios en España en el generoso sistema fiscal irlandés, a la mitad del tipo nominal español. Grasa.

¿Quién arregla eso? Los jefes de gobierno que se sientan en el Consejo Europeo o los máximos dirigentes de la Comisión y el Consejo representan la mayor concentración de pesos pluma jamás habida en 60 años de historia comunitaria. Van Rompuy ha tenido una idea, que planteará en la cumbre de octubre: un presupuesto central para la Eurozona y una emisión conjunta de deuda para reforzar la unión monetaria y económica. Mucha ambición para tan poco liderazgo.

Vamos detrás de Grecia

Ignacio Martínez | 30 de mayo de 2012 a las 11:55

Vamos detrás de Grecia. Detrás, en economía sumergida. Ningún otro país europeo defrauda tanto al fisco como España. Siempre superados por los griegos, por supuesto. Y este es el primer problema de nuestras cuentas públicas. Eminentes ciudadanos, conocidos banqueros, prohombres empresariales son evasores fiscales sin que se les caiga la cara de vergüenza. Pero en prima de riesgo ya vamos delante de Grecia. A ellos se les intervino cuando la rentabilidad exigida por los inversores por su bono a diez años era un 5% más alta que la deuda alemana. España ayer llegó a 515,7 puntos básicos: Grecia fue intervenida cuando llegó a 500, Portugal en 517 e Irlanda en 544. Todavía vamos detrás de dos.

El Gobierno lo fía todo a la infinita benevolencia del Banco Central Europeo. A que compre deuda española para calmar a los mercados. Pero los inversores cada vez desconfían más de la realidad de las cuentas de España, de la salud de su banca, de la verdad sobre su déficit público y del cumplimiento de los números de su presupuesto. Ayer se dijo que la exposición al ladrillo de Bankia era de 40.000 millones de euros. Hagan una regla de tres: si Bankia es el 10% del sector financiero español, el riesgo inmobiliario de los bancos españoles rondaría los 400.000 millones. También en la densa jornada del martes se supo que el déficit de la Administración General del Estado en el primer cuatrimestre fue el triple de lo que el rigor presupuestario le permitía. Todo eso genera incertidumbre entre los acreedores del país.

Y como no salen las cuentas, hay a quien se le ha ocurrido cobrarle el IBI a la Iglesia. Aquí de nuevo vamos detrás de Grecia. Allí tampoco la Iglesia ortodoxa pagaba impuestos y en España se pretende que lo haga la Iglesia católica por todos sus bienes que no cumplen una función social. No es mala idea que pisos, locales comerciales o garajes en explotación comercial paguen impuestos como todo hijo de vecino. Y siendo esta una iniciativa razonable, que no hay que desdeñar, estamos pasando por alto otras fuentes de ingresos mucho más rentables: las multinacionales. La semana pasada causó escándalo saber que Apple facturó en España 1.775 millones de euros y liquidó impuestos por valor de 2,5 millones, en vez de los casi 500 que supondría tributar al 30%. Pero no sólo Apple hace estas cosas. Lo hacen todas. La legislación europea les permite crear un entramado que les lleva a pagar impuestos en Irlanda, con un tipo teórico del 12,5%. Y con estructuras societarias que facilitan que los beneficios acaben en paraísos fiscales. Todo legal.

Todas estas cuestiones están minando Europa y recreando desconfianzas antiguas. Sin unión fiscal no habrá eurobonos. Y sin eurobonos no habrá descanso. Vamos detrás de Grecia.

Fábulas y fantasías

Ignacio Martínez | 6 de noviembre de 2011 a las 11:40

Zapatero hace mutis por el foro, ante la indiferencia colectiva. Fue uno de los dos clamorosos ausentes ayer en el supermitin de los socialistas, en Dos Hermanas. El otro ignorado es Chaves, despojado por Griñán de todas sus prerrogativas de antaño. De ésta también. Al menos le queda el consuelo de que se fue porque quiso y que colocó en su cargo a quien le dio la gana. Aunque después su sustituto, como suele pasar en la vida con todos los sustitutos a los que uno deja en su lugar, se considere con el derecho y hasta en la obligación de matar a su antecesor. La condición humana es así.

Este presidente se va a la fuerza. Pero busca consuelos, como salir indemne de la cumbre de Cannes, sin que le intervengan, como a Irlanda, Portugal y Grecia, o lo supervisen como a Italia. Y saca pecho. También podría consolarse mirando al otro lado del Atlántico, al otro líder progresista, de aquella fábula infantil de Leire Pajín, sobre el acontecimiento planetario. La figura de Obama se empequeñece con el uso. Su última peripecia es la salida de Estados Unidos de la Unesco, porque se ha admitido a Palestina como miembro de la agencia de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Esta represalia de Gulliver contra los liliputienses imita la de Reagan en 1985. El argumento de que entorpece el proceso de paz en Oriente Medio, o sea que dificulta la presión de Israel sobre los palestinos, es impropio de un Premio Nobel de la Paz. Es lo que pasa cuando se le regala a alguien una distinción que no merece. La condición humana es así.

Europa, por cierto, ha hecho ahí un papelón: Francia, España y otros nueve países, a favor; Alemania y otros cuatro, en contra, y el Reino Unido, Italia y otros ocho, neutrales. La Babel diplomática europea ha quedado en evidencia. La fantasía de una sola voz es falsa; hay 27. En Cannes se ha decidido una estrategia global para el crecimiento. Suena bien, pero es poco más que un eslogan. En la UE, sería suficiente con aumentar el presupuesto, que está en un exiguo 1% del PIB, 143.000 millones de euros. Ya verán como no lo suben. Nadie está pensando en el futuro a medio plazo, sino en salvar el pellejo ahora. La condición humana es así.

Enfado vaticano

Ignacio Martínez | 27 de julio de 2011 a las 9:45

El Vaticano ha llamado a consultas a su embajador en Irlanda, tras la durísima crítica que el primer ministro irlandés hizo la semana pasada al comportamiento de la jerarquía ante los abusos sexuales contra niños y niñas irlandeses en el sureño condado de Cork entre 1996 y 2009. La salida del nuncio del país es la crisis más grave en tiempos modernos entre el Estado irlandés y la Iglesia católica. La solemne descalificación de Enda Kenny se produjo en el Parlamento y fue su reacción ante el cuarto informe publicado en Irlanda sobre abusos físicos, psíquicos y sexuales de eclesiásticos sobre niños.

En los tres anteriores informes, uno de 2005 y dos de 2009, se dejaba en evidencia a los obispos locales, pero en esta ocasión se subraya la responsabilidad de Roma. Kenny no se anduvo por las ramas: destacó “las disfunciones, la desconexión, el elitismo y el narcisismo que dominaba la cultura del Vaticano; la violación y tortura de niños fue minimizada o gestionada de forma que se sostuviera la primacía de la institución, su poder, posición y reputación”.

La diplomacia vaticana es de una sutileza infinita. Así que sorprende esta reacción. Una llamada a consultas de un embajador es un mecanismo diplomático que sirve para mostrar el rechazo por la actuación de otro Estado. Pero aquí los perjudicados son los irlandeses. Incluso por su propio Gobierno, responsable por haber protegido a la Iglesia y haberla exonerado de su responsabilidad civil ante las víctimas, a las que ha hecho frente el Estado en su mayor parte.

En 2002 me cogió durante una estancia en Irlanda el estreno de Las hermanas de la Magdalena. La película de Peter Mullan, ambientada en los años 60, basada en hechos reales, ganó el León de Oro en el Festival de Venecia. En los conventos de la Magdalena se recluía a muchachas para expiar los vergonzosos pecados que habían cometido. Pecados como haber tenido hijos sin estar casadas, haber sido violadas, o ser hermosas y por tanto propensas a caer en el pecado o a inducirlo en los hombres. Estas instituciones acogían a jóvenes enviadas por sus familias o los orfanatos. Allí quedaban encerradas, obligadas a trabajar en las lavanderías todos los días del año para expiar sus pecados, sin percibir retribución alguna. Pasaban hambre, se las sometía a castigos físicos, humillaciones, violencia física y moral. Miles de mujeres vivían y morían allí. No es una historia medieval: el último convento de la Magdalena cerró en 1996, justo cuando empezaron los maltratoa ahora investigados en Cork.

La Iglesia acusó de anticlerical a la película. Los rostros de los espectadores que la vieron conmigo no decían lo mismo al final de la sesión. Más que anticlerical, fue una protesta contra el integrismo religioso y la hipocresía que esconde a las personas que incomodan a la moral bienpensante. Tampoco es anticlerical Enda Kenny por poner las cosas en su sitio. En vez de enfadarse, el Vaticano debería tomar nota de una vez. ¡Por Dios!

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Pig is beautiful

Ignacio Martínez | 11 de diciembre de 2010 a las 12:33

Casi sin darnos cuenta, se ha establecido una división maniquea entre los funcionarios y los trabajadores de las empresas públicas en Andalucía. Los primeros son todos estupendos profesionales y han logrado su puesto por méritos incontestables en estrictas oposiciones. Los segundos son todos unos enchufados, que forman una administración paralela que es el oprobio de esta sociedad. Unos apestados. Todos malos en este lado y todos buenos en el otro. Injusto, porque la realidad no suele ser tan simple. Esta distorsión acaba generando violencia. Y no sólo la del sindicato de funcionarios que se opone a la reordenación del sector público. En las paredes de las delegaciones de las empresas públicas Egmasa, Tragsa y DAP en Almería han pintado enchufados como un insulto. Hace tres semanas hubo un cruce de insultos allí entre el personal de Egmasa y funcionarios de la Delegación de Medio Ambiente. Y trabajadores de Tragsa hicieron algo parecido en la puerta de la Delegación de Agricultura.

Los trabajadores púbicos se reivindican, como los negros del black power en los 60. Entonces se puso de moda el grito black is beautiful. Lo negro es hermoso. Aquellos fueron años de protesta contra la guerra del Vietnam, de duros enfrentamientos con la policía. En argot la definición de policía era pig, cerdo. Un ingenioso caricaturista de la época pintó una manifestación de policías, que imitaba el grito de guerra del orgullo negro: ¡pig is beautiful!, cerdo es hermoso.

Cuando en 1991 se introdujo en el Tratado de Maastricht, a propuesta española, un fondo de convergencia para ayudar a entrar en la moneda única a los países menos desarrollados, se reinventó el término pigs, como acrónimo de Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain), los países de la cohesión. La broma se olvidó hasta que en septiembre de 2008 la recuperó el diario económico de referencia en Europa, el Financial Times. Con trampa, porque cambiaba a Irlanda por Italia y dirigía sus dardos a los países del sur. Pero con el estado de depresión en el que nos encontramos, nadie se atrevió a entonar eso de “cerdo es maravilloso”.

Ahora ha tenido éxito el intento de considerar apestado a todo un colectivo. La inquina se concentra en las empresas públicas de la Junta. Nada se dice de las de ayuntamientos, diputaciones o mancomunidades. Sin embargo, el problema de fondo es otro. Hay 600.000 servidores públicos en Andalucía, todas las administraciones confundidas. Y son demasiados; es posible que no estemos en condiciones de seguir pagando el sueldo a todos. Si adaptásemos a la población andaluza la reducción de 25.000 civil servants de Irlanda o los 500.000 del Reino Unido, nos saldrían unos 60.000. Un recorte del diez por ciento, más de 3.000 millones de euros al año de coste salarial. Y a nadie se le ocurriría decir que es maravillosa esa espada de Damocles que genera tanta división en ese sector.

Si yo tuviera un avión

Ignacio Martínez | 24 de noviembre de 2010 a las 12:29

Como aquella canción de los Sirex en los 60, si yo tuviera una escoba, o como la anterior de Pete Seeger si yo tuviera un martillo, un amigo me explica que si tuviera un avión bombardearía Corea del Norte con bocadillos de jamón y en unos días acabaría con la dinastía comunista que gobierna ese país desde hace 62 años. Añade a la munición unas antenas parabólicas para que los receptores vieran un poquito de mundo. De momento, el régimen comunista coreano lo que hace es presumir de su capacidad nuclear y atacar una isla del Sur.

Los Sirex, por cierto, lo primero que barrían era el dinero, al que atribuían la causa y el motivo de tanto desespero. Que se lo digan a los irlandeses. En un sólo una década, pasaron de país de la cohesión a encabezar la clasificación europea de PIB per cápita. En 1992 se dotó la primera partida de fondos de cohesión para los más pobres, llamados jocosamente pigs (cerdos). A saber, Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain). Y en 2002, sólo Luxemburgo, un territorio con menos habitantes que la ciudad de Málaga, tenía un producto bruto por habitante mayor que el de los irlandeses.  

Parecía un modelo perfecto de desarrollo: a diferencia de Andalucía, habían gastado poco dinero en infraestructuras, y apostaron por la formación y la investigación. La afluencia de capitales extranjeros por su bajo impuesto de sociedades y su condición de único país de habla inglesa del euro, hicieron el resto. Al milagro contribuyó que podía considerarse el estado número 51 de EEUU, en donde viven no menos de 35 millones de personas de origen irlandés. Tanto, que 16 presidentes americanos tenían ancestros en la isla, entre ellos, muchos de los últimos: Kennedy, Reagan, los Bush, Clinton y hasta el propio Obama, por parte de madre. Pero de modelo perfecto, nada. La burbuja inmobiliaria se ha comido las finanzas nacionales. Los irlandeses no pueden pagar sus hipotecas sólo con su tradicional bed&breakfast.

Los bombardeos pacíficos no son sólo producto de la imaginación. En el momento de la Marcha Verde en 1975, cuando el rey Hassan II lanzó contra la frontera española a unos 300.000 marroquíes desarmados, a algún oficial del Ejército español se le ocurrió que se les podía bombardear con agua durante la noche: con el frío del desierto, saldrían corriendo para el norte. Como se sabe, nada se hizo. Y 35 años después, el Sahara español sigue bajo dominio marroquí, aunque no bajo su soberanía.

Pete Seeger añoraba tener el martillo de la justicia, la campana de la libertad y la canción del amor entre hermanos y hermanas. Esa canción es de finales de los 40, época en la que Kim Il Sung se hizo con el poder en Corea del Norte. Hasta hoy, porque 16 años después de su muerte sigue siendo el presidente de su país. Una dictadura sin justicia, libertad o amor. Si yo tuviera un avión, bombardearía la Corea norteña con toneladas de sentido común.

La vida es como el fútbol

Ignacio Martínez | 23 de junio de 2010 a las 8:53

Toda la prensa española, de manera unánime, llevaba ayer en portada la foto del Mundial de fútbol. ¿Sólo los periódicos españoles? No. También eran presa de la misma pasión Le Monde, El Mercurio, O Globo, Il Messaggero o Clarín. Si en los guiñoles de Canal+ el muñeco de Jesulín decía siempre, de no importa qué cosa, “eso es como un toro”, aquí podemos parafraesar al sosias del torero y decir que la vida es como el fútbol. O, lo que es lo mismo, que el fútbol es como la vida misma. Los guiñoles son una fuente de gramática parda bastante influyente. Por ejemplo, en Francia fue decisivo su apoyo al populista Chirac contra el estirado Balladur en las presidenciales de 1995. En aquella época el actual presidente de la República era presentado como le petit Nicolas, huérfano tras su traición a Chirac, por su apoyo al primer ministro que finalmente sería perdedor de aquella guerra fratricida en el seno del partido gaullista.

Con el fútbol no es necesaria filosofía alguna. Todo es más simple. Francia se clasificó de manera fraudulenta para Sudáfrica por un gol de Henry a Irlanda en el desempate de noviembre, en el que se llevó ostensiblemente con la mano dos veces al balón para ayudarse. Vergonzoso que lo puedan ver cientos de millones de espectadores por la televisión, pero no el desventurado árbitro que está en el estadio y no se ha enterado el pobre. Pero la FIFA se niega a utilizar las cámaras en los partidos. Será por guardar la intimidad de los jugadores, como sigue ocurriendo en los lugares públicos con la cámaras de seguridad. Así el sevillista Luis Fabiano puede marcar un gol al estilo Henry, tras darle dos veces con el brazo. Y al torpe del árbitro no se le ocurre otra cosa que bromear con él sobre el efecto óptico que hacía pensar que le había dado en el brazo. Ingenuo. Ingenuo por partida doble, porque el mismo árbitro, francés por más señas, cuando se tragó el teatro de Keita por una supuesta agresión de Kaká y expulsó injustamente al jugador del Real Madrid. Como en la vida, en el fútbol muchas veces el pillo se sale con la suya.

He oído la semana pasada a Manuel Pimentel, citando a Greenspan, que en economía se pasa de la euforia a la depresión sin solución de continuidad. Como en el fútbol: España iba a ganar el Mundial, entró en depresión tras la derrota contra Suiza y en los dos últimos días se han poblado los balcones de banderas rojas y amarillas con el escudo constitucional, con el toro de Osborne o lisas. Estamos otra vez enchufados. Este país necesita como el comer un bálsamo de Fierabrás que le cure todos sus males anímicos. Y ninguna medicina colectiva mejor que el fútbol, que además aprieta la frágil cohesión nacional. A falta de pan, buenas son tortas.

El ‘castrismo’ agoniza

Ignacio Martínez | 1 de marzo de 2010 a las 11:30

La dictadura cubana agoniza y este hecho biológico afecta a España de manera directa. Hay quien dice que Irlanda es el Estado número 51 de los Estados Unidos. Por las mismas razones sentimentales se puede decir que Cuba es la provincia número 51 de España. Más de un siglo después de la emancipación de la última colonia española, nuestro país sigue enganchado con la isla caribeña y sus habitantes. ¿También con su Gobierno? Sí y no. Desde la llegada al poder de Castro en enero de 1959, la dictadura de Franco primero y los gobernantes democráticos después han tenido debilidad por el dictador cubano. Excepción hecha del presidente Aznar, todo sea dicho. Hemos visto también que, desde Fraga a Chaves, los presidentes autonómicos cumplimentaban a Fidel, un mito para la izquierda mundial durante mucho tiempo y, en cierta manera, un héroe en el inconsciente colectivo español para gente de toda ideología y condición.

Seguro que hay muchas más razones para explicar esta vinculación emocional con el líder cubano, pero una de ellas es que Castro acabó con Batista, un lacayo de los norteamericanos, que nos habían echado de la isla en el 98. Y encima se enfrentó, como David a Goliat, con el gigante estadounidense. Aparece como un vengador de nuestra propia historia. Pero cualquier simpatía que generase su trayectoria, por el motivo que fuese, está agotada hace tiempo. Y encima un albañil y fontanero de 42 años, negro, con escasa instrucción, humilde y reservado, poco dado al protagonismo, ha hecho temblar el escaso andamiaje que le queda a la dictadura comunista cubana. Orlando Zapata estaba condenado ¡a 36 años! por delitos de opinión, que se dice pronto. No es el único caso, hay 200 como él en la isla ahora mismo. Su muerte tras 85 días de ayuno ha generado una dura protesta mundial, incluido el presidente Zapatero, aunque con un retraso de 24 horas.

Hay, si se quiere, una cierta hipocresía en la indignación internacional. China contraviene de manera sistemática los derechos humanos y es evidente que en mayor cantidad que los cubanos. Sin embargo, el presidente Bush retiró al Gobierno de Pekín de la lista de peores violadores de las libertades de sus ciudadanos. Washington mantiene un bloqueo contra la isla caribeña, mientras hace negocios de todas clases con China, y acumulaba un déficit por balanza de pagos de 200.000 millones de dólares antes de la crisis hipotecaria de 2007. La Unión Europea también es cómplice comercial del gigante asiático: el último año antes de la crisis tuvo un déficit comercial con China de 130 mil millones de euros. Pocas censuras políticas recibe Hu Jintao de sus clientes cuando se mueve por el mundo y a los Castro todo bicho viviente les reprocha su régimen de falta de libertades.

Sea como fuere, el castrismo ha perdido todo halo de romanticismo que rodeara su causa. Su dictadura agoniza, sola y desprestigiada.