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La hora de Palestina

Ignacio Martínez | 28 de septiembre de 2011 a las 10:43

El presidente Mahmud Abbas pidió el viernes a la ONU que reconozca a Palestina como Estado. Una decisión sobre la que dirigentes mundiales diversos, desde Netanyahu a Obama, han intentado disuadirle, sin éxito. Entre los desencantos que la actuación del actual presidente americano ha producido en la esfera internacional durante los dos años y medio que lleva en la Casa Blanca, el conflicto árabe israelí ocupa la primera fila.

En 2008, cuando era candidato en las primarias demócratas, Obama tuvo que pasar por el fielato de la comunidad judía americana, ante la que no tuvo empacho de repetir la letanía que tanto gusta a esos foros: Jerusalén es y será la capital única e indivisible del Estado de Israel. Después de tomar posesión, en 2009, anunció un plan por el que Palestina sería un Estado desarmado sobre la base de las fronteras de 1967, con capital en Jerusalén Este. Plan abiertamente rechazado por Israel. En 2010, en la asamblea general de Naciones Unidas, expresó su deseo de que antes de la sesión de este año se aceptase a Palestina entre los países miembros de la ONU. Ahora no quería siquiera que se proponga y se dispone a vetar la petición en el Consejo de Seguridad. El mediador ha sido juez y parte, y ahora queda en evidencia. 

Palabras contradictorias, falta de autoridad ante Israel y desencanto en el mundo árabe. Obama se juega mucho en este envite, que tiene divididos a los países europeos, como es costumbre en las ocasiones importantes. Y como es también habitual, PP y PSOE tampoco coinciden. Mientras los populares creen que el reconocimiento de Palestina sería prejudicial para el proceso de paz, el Gobierno socialista está a favor. El grupo de los Elders, antiguos mandatarios de todo el mundo, entre los que se encuentran el ex presidente Carter y la ex presidenta de Irlanda Mary Robinson está tratando de animar a europeos y americanos a favor del reconocimiento del nuevo Estado.

Carter propició los primeros acuerdos de Camp David entre Begin y Sadat en 1978, y consiguió en 2009 que Hamas apoyara su plan de reconocimiento mutuo de dos estados sobre las fronteras de 1967. Ahora recuerda que la ONU ayudó al nacimiento del Estado de Israel en 1947 con la resolución que partía el territorio. Bueno sería que 63 años más tarde los palestinos se beneficien de los mismos derechos. La primavera árabe ha trastocado los equilibrios en la zona. Israel ha sido, por ejemplo, el Estado que más ha lamentado la caída de Mubarak. Y en paralelo ha envenenado sus relaciones con Turquía, que ha iniciado un despliegue diplomático en los países que se han desembarazado de sus dictadores en el norte de África. En el mundo están pasando muchas cosas, además de la crisis económica. Es la hora de Palestina. No todo va marcha atrás. Bueno sí. Israel ya ha reaccionado a la petición de Palestina, con la aprobación de 1.100 nuevas viviendas en Jerusalen Este, un territorio ocupado según la doctrina de Naciones Unidas. Hay quien no quiere aprender.

La revuelta ha llegado a nuestro patio trasero

Ignacio Martínez | 21 de febrero de 2011 a las 12:05

Cuando en mayo de 1994 entró en funcionamiento el Eurotúnel que conecta Francia con Inglaterra, técnicamente el Reino Unido dejó de ser una isla. Esos cincuenta kilómetros bajo el Canal de La Mancha suponen una distancia simbólica cuya importancia es difícil medir. Aunque sus efectos benéficos para la UE no se noten en exceso. Cuando en 1956 el presidente Nasser decidió nacionalizar el Canal de Suez, para financiar la presa de Asuán, el Reino Unido y Francia, principales propietarios del canal, ayudados por Israel, invadieron militarmente la zona. Egipto bloqueó la navegación y Estados Unidos obligó a las dos potencias europeas a retirarse.

El canal tenía ya casi un siglo, pero nunca había sido tan conflictiva su existencia. Egipto fue gobernado con mano de hierro tras la muerte de Nasser por otros dos militares como él, Sadat y Mubarak. La democracia pudo esperar, para tranquilidad de la Unión Europea, Estados Unidos e Israel. Hasta que la revuelta árabe llegó a El Cairo y se llevó por delante el régimen.

El estado judío se inquieta ahora cuando barcos de guerra iraníes remontan el canal, camino del Mediterráneo desde el Mar Rojo. Simon Peres, presidente de Israel, entrevistado hoy en TVE por Ana Pastor, canta las excelencias de régimen impuesto en Egipto por los oficiales libres que dieron el golpe de Estado de 1952 que llevaría al poder cuatro después al coronel Nasser. La distancia simbólica de este trayecto es bastante más grande que los 160 kilómetros de canal.

El año 56 fue también el año de la independencia de Marruecos. La revuelta árabe ha llegado este fin de semana a nuestro vecino del sur. Ayer hubo disturbios en Tánger y miles de personas se manifestaron en una decena de ciudades marroquíes, como Alhucemas, a medio camino entre Ceuta y Melilla. En Rabat hubo al menos ocho mil participantes. A este movimiento por la libertad y el progreso en el mundo árabe no lo paran ni las balas: en Libia pueden haber muerto 200 personas. Desde el Mediterráneo hasta Bahrein, en el Golfo Pérsico, una ola de indignación se alza contra toda clase de dictadores y autócratas. No parece la clásica protesta anticolonialista, anticapitalista. Tampoco islamista. Es algo nuevo, que urge una respuesta europea. Lady Ashton, la insegura ministra de Exteriores de la UE, estuvo el miércoles en Túnez e irá mañana a El Cairo. ¡Por fin! Aunque sólo ofrece ayuda económica. Como en el 56 en en Canal de Suez, Estados Unidos va por delante de Europa.

Están en nuestra puerta y tenemos muchos intereses cruzados. Sin ir más lejos, hoy entra en funcionamiento el gaseoducto submarino entre Beni Saf (Argelia) y Almería. MedGaz tiene 210 kilómetros y capacidad para transportar 8.000 millones de metros cúbicos al año. Esta empresa va a tener socios árabes mayoritarios, porque la argelina Sonatrach tiene el 36%, y Cepsa, con otro 20%, va a acabar controlada por el fondo soberano de Abu Dhabi. El resto es de Iberdrola, Endesa y Gaz de France. La anchura simbólica del Estrecho es bastante más pequeña que los 15 kilómetros que hay entre el puerto de Algeciras y el de Tánger-Med. La revuelta ha llegado a nuestro patio trasero.

Europa no se moja

Ignacio Martínez | 2 de febrero de 2011 a las 15:33

Europa es un actor de reparto en el espectacular cambio de escenario que se cierne sobre el sur del Mediterráneo. Cuenta poco. Sumida en sus problemas de económicos y financieros, con un animoso grupo de pesos pluma en sus cancillerías, está sorprendida por la revolución en su patio trasero, en donde todo parecía bajo control. El ruidoso silencio europeo en la crisis tunecina se ha repetido en Egipto. Los ministros de Exteriores de la Unión, reunidos en Bruselas el lunes, han deseado buena suerte al pueblo egipcio. No se han atrevido a pedirle a Mubarak que se marche. No se mojan.

El que sí se moja, en sentido contrario, es Israel. Peres y Netanyahu derraman lágrimas por la caída del dictador de El Cairo. ¡Ojo con el fundamentalismo!, nos dicen, aunque hasta la presente no hemos visto que las manifestaciones sean contra los infieles occidentales, ni contra las antiguas potencias coloniales. El primer ministro Netanyahu lo explica sin pudor: un régimen islamista no respetaría los derechos humanos. Enternecedor. Se conoce que el líder de la derecha israelí cree que Mubarak respetaba los derechos humanos.

Curioso cinismo el de Israel. Presume de ser la única democracia de Oriente Medio, pero no le gusta que sus vecinos voten. Sobre todo si, como en Palestina en 2006, eligen por mayoría absoluta a Hamas. Pero eso no vale, porque los de Hamas son sucios terroristas. La higiene de los terroristas es fundamental para su aceptación. Menahem Begin pudo ordenar el atentado contra el Hotel Rey David de Jerusalén en 1946, con 92 muertos, y recibir el Premio Nobel de la Paz en 1977. Lo mismo cabe decir de Yaser Arafat en el bando contrario. Pero Hamas todavía no está blanqueada, aunque gane limpiamente elecciones. Netanyahu dice sobre Egipto que desea paz, seguridad y estabilidad. Ni una palabra sobre democracia y libertades.

Claro que hay otros sátrapas en la ribera sur del Mediterráneo, que no son de los nuestros. Como la dictadura hereditaria de la familia Assad en Siria, o el régimen del coronel Gadafi en Libia. Socios con Irán en el eje del mal de la era Bush. Pero aun con ellos, las potencias occidentales intentan llevarse bien.

Y de pronto cambia el ritmo del mundo árabe. No es tan extraño si se tienen en cuenta los ingredientes: la crisis, que les ha golpeado más duramente que a Europa; los satélites, que permiten ver en directo desde Egipto las manifestaciones de Túnez; internet y las redes sociales que facilitan el intercambio de información, vídeos o fotos, e invitan a la organización casi espontánea; y Wikileaks, que informó con pelos y señales de los informes de la Secretaría de Estado americana sobre la mafia que tenía montada la señora de Ben Ali en Túnez. Añadan al escenario el deseo de libertad y democracia.

Y Europa, de espectador.

Crimen en alta mar

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2010 a las 12:07

Unos comandos armados hasta los dientes abordan en la impunidad de la noche un barco con ayuda humanitaria en aguas internacionales. Son recibidos a palos, disparan contra medio centenar de personas y matan a una decena, en defensa propia. Podría ser un chiste sacado de la guerra de Gila. Pero no, es un hecho dramáticamente real. Asaltan a unos cooperantes que iban camino del gueto de Gaza y los matan en defensa propia. Lo explica, con gesto impasible y voz monocorde, el embajador de Israel en España. En la época del gueto de Varsovia y los campos de exterminio a esto se le llamaba genocidio, crimen contra la humanidad, barbarie. No veo por qué debe llamarse ahora de distinta manera.

Pero al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le da pudor y ha preferido lamentar la pérdida de vidas humanas, sin condenar a Israel. El Consejo Atlántico de la OTAN, reunido en sesión de urgencia, ha exigido al Gobierno de Netanyahu que libere de inmediato a los civiles detenidos, en un acto que el primer ministro turco califica de terrorismo de Estado. La OTAN, la Unión Europea y la ONU se han apresurado a reclamar una investigación rápida, imparcial, creíble y transparente del incidente. Una especie de pomada para calmar la ira del mundo árabe y la indignación de la comunidad internacional. La prensa israelí ha criticado duramente a su primer ministro y reclamado la dimisión del ministro de Defensa. El escritor David Grossman sostiene que “ninguna explicación puede justificar o blanquear el crimen que se ha cometido, ni hay excusa para la estupidez con la que el gobierno y el ejército han actuado”.

Este crimen tiene daños colaterales: coloca la estrategia política del presidente Obama y de su secretaria de Estado a la misma altura que la de sus predecesores. Es Tel Aviv quien marca la pauta de la política norteamericana en la zona, sea quien sea el inquilino de la Casa Blanca. El actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, un duro de película que lleva un año en el poder, ofrece por televisión una versión propia de un número de Gila: resulta que los soldados del comando fueron atacados y golpeados y se tuvieron que defender los pobres. La pregunta es qué hacían allí. El principal beneficiario de esta actuación disparatada es el grupo fundamentalista palestino Hamas. En el inicio de la transición ETA atentó contra algunos de los generales más liberales del Ejército. Su estrategia era que los militares ultras reclamaran estados de excepción y debilitaran el Estado democrático. Netanyahu parece utilizar la misma táctica. Ataco a cooperantes indefensos a ver si la fiera de Hamas reacciona con violencia y justifica la quiebra de una solución negociada en Oriente Medio.

Suecia, a los mandos de la Unión Europea

Ignacio Martínez | 3 de julio de 2009 a las 11:07

”Topolanek

 

La presidencia checa de la Unión ha terminado, clama con alivio mi colega Jean Quatremer en su blog. Han llegado los suecos con su sentido de la eficacia. Es una buena noticia: aunque no estén en el euro, son de un euroescepticismo suave. Los checos, por el contrario han practicado una eurofobia y un amateurismo sin par hasta que su Parlamento pronunció un voto de censura contra el primer ministro Topolanek a finales de marzo. Ya saben, Topolanek era el sujeto que hacía exhibición de sus partes nobles en una foto de las fiestas que daba Berlusconi en su mansión de Cerdeña. La presidencia de Jan Fischer ya fue otra cosa a partir del 9 de mayo. Pero Topolanek quiso sacar una nota de apoyo a Israel en su invasión de Gaza y no mostró ninguna inquietud cuando se produjo el conflicto del gas entre Rusia y Ukrania, que dejó sin suministro a media Europa del Este. Hace menos daño en las fiestas de Berlusconi.

La vida no es como el fútbol

Ignacio Martínez | 26 de junio de 2009 a las 6:55

Estos días son de catarsis nacional. La selección era invencible; el Barça, campeón de Europa, y el Madrid está comprando a los jugadores más caros del mundo, que luego se pagarán vendiendo camisetas, alentando leyes fiscales que beneficen a sus estrellas y recalificando terrenos. Total, que éramos los amos del planeta futbolístico y un primo de Javier Arenas y 10 yanquis más nos dieron el miércoles un repaso. El tal Bocanegra parecía Beckenbauer, siempre salía con el balón jugado. Los americanos se encomendaron a la doctrina Obama, yes we can, nos advirtieron que podían y no nos los creímos.

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, lleva tiempo advirtiendo para qué quiere la bomba atómica. Ayer pidió a Obama que se disculpe por haberse inmiscuido en los asuntos internos de Irán, por su timidísimo apoyo a los manifestantes. Un amigo mío sostiene que el problema no es que alguien tenga armamento nuclear, sino si es de los buenos o de los malos. Asunto en el que mi amigo y yo no nos ponemos de acuerdo: a mí me parece muy mal que Israel tenga un arsenal con 200 cabezas nucleares y que nadie se lo reproche.

En lo que mi amigo y yo estamos de acuerdo, sin embargo, es que Ahmadineyad es de los malos. Se le han echado a la calle miles de personas para protestar por el pucherazo en las elecciones del 12 de junio y sus esbirros han matado a varias decenas. Al principio sostuvo que los manifestantes eran como hinchas del fútbol que desfogaban su pasión. Una universidad británica ha comparado las elecciones de 2005 y las de 2009 en Irán y ha llegado a la conclusión de que hubo tongo: Ahmadineyad sacó 13 millones de votos más que todos los conservadores juntos en 2005. Seis futbolistas de la selección de Irán en la Copa Confederaciones lucieron brazaletes verdes, como los manifestantes. Ahmadineyad es aficionado y se llevó un disgusto tremendo al verlo: a cuatro los han echado del equipo nacional.

Berlusconi también es aficionado. De hecho, es el dueño y presidente del Milan, uno de los clubes más grandes del mundo, que ha vendido a Kaká al Real Madrid. El primer ministro italiano reconoció esa venta tras las elecciones europeas, para evitar que los tifosi le castigaran en las urnas. Juego defensivo, como el de Rajoy con Bárcenas. El presidente del PP, que es seguidor del Madrid, está retrasando apartar a su tesorero, por si el Supremo lo exonera después de investigarle. A los aforados como este senador los juzga el Supremo. Hay quien piensa que es una ventaja, porque son jueces más malos. Por impericia: no están acostumbrados a instruir causas. Pero hay quien opina lo contrario, que pueden resultar demasiado buenos. El que instruirá el caso Gürtel estuvo en el Consejo el Poder Judicial a propuesta del PP. ¿Se habría aceptado en la Copa Confederaciones que a España la arbitrase un referee español? La vida, después de todo, no es como el fútbol.

Irán: revuelta contra el fundamentalismo de los ayatolás

Ignacio Martínez | 17 de junio de 2009 a las 8:13

Una riada humana ha tomado las calles de Teherán y exige que se le devuelvan los votos robados en las elecciones. Piden la victoria del candidato menos conservador a la Presidencia, Hosein Musavi, que podríamos considerar reformista con benevolencia. Lo sería sobre todo en materia de costumbres y en política interior. Es, por ejemplo, partidario como su oponente político de que Irán tenga la bomba atómica. Pero enfrente ha tenido al presidente de la República Islámica desde 2005, Mahmud Ahmadineyad. Un integrista peligroso, que provocó la carcajada general de la prensa neoyorquina cuando dijo muy serio en una conferencia que en Irán no hay homosexuales. No explicó por qué, entonces, castigan la homosexualidad con la pena de muerte. También ha negado el holocausto judío y es partidario de borrar del mapa el Estado de Israel. Ahora ha soltado otra perla: la multitud que protesta en la calle por el posible fraude electoral se comporta como aficionados al fútbol.

Se diría que es un hombre peculiar enfrentado a un problema que le desborda. No hay que olvidar hace treinta años el pueblo de Teherán acabó con medio siglo de dinastía Pahlevi con manifestaciones masivas en la calle. Tiene una cierta experiencia de revueltas populares que acaban con dictaduras. Dictadura era la del sha, aliada de los Estados Unidos, y lo es también esta teocracia dirigida con mano de hierro por unos clérigos iluminados. El problema de los ayatolás es que se han creído que el país es suyo. No saben negociar. De hecho, el presidente de la República no es la primera autoridad del país. Está por debajo del líder supremo, que es un clérigo que ejerce de jefe del Estado y controla el ejército, la diplomacia, la justicia y los medios de comunicación. Jamenei es menos conservador que su antecesor Jomeini, su pelo blanco le da un aspecto bondadoso, y su afición a escribir poesía, tocar el tar (instrumento de cuerda tradicional) e incluso a cantar le ha dado un cierto halo romántico. Falsa impresión.

Si hay trampa, ¿quién la ha hecho, Ahmadineyad? De momento el consejo de la Revolución va a recontar los votos de las urnas que han sido impugnadas por la oposición. Pero los partidarios de Musavi quieren que se repita la votación. Entretanto, la revuelta ha provocado ya varios muertos a manos de los Basiji, una organización armada formada por voluntarios islamistas, fundada por Jomeini tras el triunfo de la revolución islámica en 1979. Durante la guerra contra Iraq, en los años 80, Ahmadineyad fue instructor de los basiji. Reclutaron niños de hasta 12 años que eran utilizados para limpiar los campos minados. Se había intentado con burros, ovejas y perros, pero con las explosiones se asustaban y huían. En cambio los niños llenos de fervor religioso se ofrecían jubilosamente. En la actualidad, en Tehéran hay más de un millón de basiji en una población de unos siete millones de habitantes. Esta revuelta puede terminar bañada de sangre, con estos fundamentalistas hasta el tuétano sueltos por las calles.

El Papa, contra el muro de Israel

Ignacio Martínez | 15 de mayo de 2009 a las 1:18

 

Sumergidos en la frenética actualidad nacional, económica, política o futbolística, no le estamos dando en España la importancia que merece al viaje del Papa a Israel. He criticado a Benedicto XVI cuando ha pretendido pontificar sobre temas científicos para justificar sus posiciones morales, como su diatriba contra el preservativo en África. Y ya se sabe que en temas científicos el Santo Padre no es infalible. Tampoco la Iglesia Católica tiene una hoja de servicios muy impecable en la materia. Pero en asuntos diplomáticos son maestros. Y en este viaje del Papa, difícil como pocos, el Vaticano no ha escatimado esfuerzos y detalles, con acierto.

Vaya por delante, para quien no lo sepa, que la Iglesia Católica se opone radicalmente a la aspiración sionista de que Jerusalén sea la capital única e indivisible del Estado de Israel. Esto es así por varios motivos, entre los que están sus propios intereses. De hecho, en este viaje el Papa ha pedido a los cristianos que no abandonen aquel territorio. La doctrina vaticana en la materia es que la ciudad santa de las tres grandes religiones monoteístas no debe estar en las manos exclusivas de una de ellas. Ni en manos fundamentalistas, añado yo, de mi cosecha. Este principio ha granjeado a los palestinos el favor de la jerarquía católica desde mitad del siglo XX. Claude Cheysson, experto arabista y ministro de Exteriores en los primeros gobiernos de Mitterrand en los 80, siempre ha sostenido que el principal obstáculo para la aspiración de Israel de quedarse con todo Jerusalén es la influencia de la Iglesia católica.

El Papa ha estado valiente y diplomático en intervenciones difíciles. Se ha referido al Holocausto como una atrocidad que avergonzó a la humanidad y que nunca debe repetirse. Para curar las heridas provocadas por la rehabilitación de un obispo que negó el Holocausto, Benedicto XVI visitó el memorial Yad Vashem para honrar a las víctimas de los nazis y reunirse con supervivientes de los campos de concentración. Como no es posible contentar a todo el mundo, ha habido quien ha considerado estos gestos insuficientes o fríos, dada la condición de alemán del Pontífice, que estuviera con 16 años enrolado en la fuerza auxiliar aérea al final de la Segunda Guerra Mundial o por la pretendida indiferencia entonces de Pío XII hacia la tragedia judía.

Pero vistos desde aquí, los gestos del Papa han sido muy oportunos. Ha condenado la destrucción de Gaza y el bloqueo que sigue padeciendo; ha abogado por la creación de un Estado palestino y ha pedido la paz en lugares sagrados de judíos, cristianos, y musulmanes. Eso sí, también ha criticado duramente en varias ocasiones la construcción del muro, que en su opinión intenta empujar a musulmanes y cristianos a abandonar aquella tierra. Ya ven que la diplomacia vaticana no da puntada sin hilo.

Zapatero se parece a Aznar

Ignacio Martínez | 10 de abril de 2009 a las 10:30

A Zapatero la filtración de la crisis de gobierno le ha hecho la pascua. Su encuentro con Obama debía acaparar toda la atención de la opinión pública durante varios días; después él iba a anunciar el nuevo gabinete. Pero tras la ansiada reunión con el nuevo presidente americano, de lo único que se ha hablado ha sido de los nuevos ministros. Por cierto, que resulta chocante ver tan bobalicón al presidente español con el americano. Hay cosas de Zapatero que empiezan a recordar a Aznar y su idilio con Bush. ZP llegó a decir en Praga una cosa muy kennediana, que no hay que preguntarse lo que Obama puede hacer por uno, sino lo que uno puede hacer por Obama. Muy mono, pero ni antes con Aznar ni ahora con Zapatero el Gobierno de España tiene que estar a lo que le digan desde Washington.

En algunas cosas las diferencias entre Europa y Estados Unidos son marcadas. Por ejemplo, en Oriente Medio la UE mantiene una postura muy distinta al apoyo ciego que EEUU brinda a Israel. Para los europeos los derechos humanos incluyen la abolición de la pena de muerte, mantenida en 38 de los 50 estados americanos. La vida pública europea es laica y nuestra idea de la seguridad internacional no es sólo militar. Está por ver que el nuevo inquilino de la Casa Blanca aporte novedades en estos campos.

Obama ha repetido estos días algunos de los latiguillos de Bush: como que Turquía debe entrar en la Unión Europea. Merkel y Sarkozy le replicaron, pero Zapatero está de acuerdo, lo mismo que Aznar cuando lo pedía Bush. El afán americano por dictarnos nuestro futuro es irritante; es la consecuencia de que Europa sea un protectorado militar americano desde la segunda guerra mundial. La defensa de Europa se hace en la OTAN, lo dice el Tratado de la UE.

Con Turquía está muy pesado Estados Unidos. La Unión Europea lleva paralizada desde la ampliación a los países del Este. La adhesión de Turquía añadiría inconvenientes. Personalmente soy turcoescéptico, contrario a la entrada de Turquía; no porque sea un país musulmán, muy poblado o pobre. Sino porque no está en Europa. Fue una potencia continental durante siglos, hasta la primera guerra mundial, aunque hoy día sólo un 2% de su territorio está en suelo europeo. La UE no puede suplir las carencias de otras organizaciones internacionales, ni es una institución benéfica. Tampoco la nueva ONU. Podemos modificar los mapas, pero hasta ahora Europa terminaba por el sur en el Mediterráneo, incluidos los estrechos de Gibraltar y del Bósforo. Pero nuestros presidentes acólitos prefieren el favor del líder de Occidente a las clases de geografía. Aunque ese amparo no sirva de nada en la política interna, como comprobó Aznar y puede experimentar Zapatero en el futuro.

Livni como Putin

Ignacio Martínez | 12 de febrero de 2009 a las 22:23

 

Livni, una ex espía como Putin, quiere ser primera ministra como el ruso. Su partido, Kadima, ha ganado las elecciones por un escaño al Likud de Netanyahu. Pero hay un bloque de extrema derecha más numeroso que el que se puede componer desde la derecha dura hasta el laborismo. El personaje que ha distorsionado todo viene del mundo soviético: Avigdor Lieberman nació en Moldavia y se crió en Azerbayán. Es de extrema derecha, racista y xenófobo. No sé si les suena. Es increíble que el partido de los inmigrantes judíos rusos se haya convertido en la tercera fuerza política de Israel. Kadima tampoco es el partido de centro derecha que nos venden. Su fundador, el general Sharon, es un provocador radical, partidario de los asentamientos en Gaza y Cisjordania, que en sus misiones como jefe del Ejército protagonizó algunas de las más famosas matanzas de civiles palestinos. Sharon, por cierto es hijo de madre rusa. El que ha quedado peor ha sido el general Barak que ha sacado el peor resultado de los laboristas de la historia. Eran laboristas los fundadores del Estado de Israel. Barak ha hecho una guerra sanguinaria en Gaza en las últimas semanas para ganar el favor de los radicales. Un error, al final los radicales rechazan imitaciones y se van al original. El resultado electoral coloca muy lejos el horizonte de paz en la zona. Me gustaría ver a la Unión Europea suspendiendo el diálogo con el Gobierno de Israel si Lieberman entra a formar parte, como hizo con Hamas. No ocurrirá.