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Comunistas en la Junta

Ignacio Martínez | 29 de abril de 2012 a las 9:23

Cuando Mitterrand ganó las elecciones presidenciales francesas en 1981 disolvió la Asamblea Nacional y convocó elecciones de las que salió una mayoría socialista y comunista. Y su primer ministro, Pierre Mauroy, formó un gabinete con cuatro ministros comunistas. Un exotismo francés en la Europa de la época. El muro de Berlín estaba en pie y en el Partido Comunista de la URSS todavía reinaba Breznev. A Gorbachov le quedaban cuatro años y otros dos secretarios generales del PCUS para entrar en escena. Mitterrand tenía 64 años, Griñán tiene ahora 65. Un año más y un comunista menos en su gabinete. Un exotismo en la Europa de hoy. Un melón por calar.

El Gobierno andaluz que se estrena esta semana tendrá que hacer acopio de prudencia y pragmatismo. Y ya verán los de IU que el empleo público no sólo no soluciona todos los males, sino que en muchas ocasiones los proporciona. El gabinete se enfrentará a una situación que empeora por días. Las últimas señales de alarma las proporciona Analistas Económicos de Andalucía, el servicio de estudios de Unicaja, que corrige a la baja su previsión del PIB andaluz para 2012. En este momento vislumbra un descenso del 2,5%, arrastrado por el pésimo comportamiento de la construcción, que sigue en regresión, y el malo de industria y agricultura. Sólo los servicios se portan mejor que la media, con una bajada del 1,2%.

Estos malos augurios tendrán consecuencias inmediatas en los presupuestos de la Junta redactados con una previsión de crecimiento del producto regional bruto del 1%. Esa diferencia del 3,5% va a significar un ajuste en las cuentas públicas de la comunidad autónoma de casi un 10%. El anuncio del presidente Griñán de que habrá que recortar 2.600 millones de euros se ha quedado corto ya. El efecto de estas medidas sobre la acción de gobierno va a ser enorme. Y su impacto sobre el territorio será desigual. Analistas señala que las economías de Córdoba, Málaga y Granada sufrirán menos, y las de Huelva y Almería, más.

Los comunistas franceses del 81 fueron titulares de Transportes, Sanidad, Función Pública y Formación Profesional. Ninguna de las que tendrán aquí. Aunque las comparaciones son odiosas.

Nunca solos

Ignacio Martínez | 12 de enero de 2011 a las 12:39

Vuelve Johnny Hallyday, después de haber estado en coma hace un año. Este roquero francés ha colgado en internet un anticipo de su nuevo disco, que saldrá en marzo. La canción, es una balada como las que cantaba Elvis cuando Elvis cantaba baladas, o como las de nuestro Miguel Ríos. Se llama Nunca solo. El título recuerda de inmediato el himno del Liverpool, You’ll never walk alone, nunca caminarás solo. Era una de las canciones de un musical de Broadway, que tuvo múltiples versiones, incluidas una de Frank Sinatra y otra del propio Elvis Presley. También de un grupo local de Liverpool que pegó el golpe en Inglaterra, con el número uno de las listas en 1963, época remota en la que se vendían discos y hasta había listas de éxito con los más vendidos.

Nunca caminarás solo es un dechado de optimismo y solidaridad, que viene muy bien para los tiempos que corren en los que ni se venden discos, ni pisos, ni coches, ni electrodomésticos, ni casi nada. Y en los que se pierde el empleo y el buen ánimo con suma facilidad. Habría que adoptar en este país el himno del Liverpool, la verdad: “Cuando camines atravesando una tormenta, mantén bien alta la cabeza, y no te preocupes por la oscuridad, al final de la tormenta hay un cielo dorado. Camina a través del viento, camina a través de la lluvia, aunque tus sueños se vean sacudidos y golpeados, sigue caminando, sigue caminando, con esperanza en el corazón, y jamás caminarás solo, nunca caminarás solo”. Oír esto a 50.000 gargantas en el estadio de Anfield debe de reanimar a un muerto. Sin acudir a ejemplos tan legendarios, Paco Chaparro, efímero entrenador del Betis en 2008 y 2009, le ponía a sus jugadores el Resistiré del Dúo Dinámico.

Hay muchas maneras de motivarse y quizá deberíamos encontrar la adecuada para esta época. Este país ha pasado de la euforia a la depresión con demasiada naturalidad. Y a la insolidaridad. Mientras caen empresas como chinches y el paro en el sector privado se ha disparado, hay trabajadores de compañías públicas que se han negado indignados a que se les reduzca el salario en un 5%. Y, en sentido contrario, surgen movimientos como el de los funcionarios de la Junta contra los trabajadores de las empresas públicas, que tiene toda la pinta de ser una guerra preventiva. Ante el riesgo cierto de que se recorte el empleo público cuando pasen las elecciones locales, regionales y nacionales, los sindicatos que mantienen este conflicto en realidad están señalando donde deben empezar los despidos, si se deciden medidas como las que ya han planteado británicos e irlandeses.

Más nos valdría una mentalidad más solidaria. Y, en todo caso para dar ejemplo, un comportamiento más responsable de los partidos. Como se ha visto con el terrorismo, la actuación al unísono de los dos grandes da seguridad y buenos resultados. Siempre mejor que solos. Así se sale hasta de un coma.

Abortar a los dieciséis

Ignacio Martínez | 14 de marzo de 2009 a las 12:04

Mi colega y amigo Pepe Aguilar ha escrito el jueves 12 un artículo sobre la propuesta de una nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo, que suscribo plenamente. La ministra Bibiana Aido vuelve a dar la misma impresión de inconsistencia que en otras ocasiones, pero ahora con un asunto muy grave e importante. Incluso a quienes estamos a favor europea de una ley de plazos para el aborto, esta proposición nos deja perplejos. Recojo aquí el comentario de José Aguilar.

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha dado una muestra de ignorancia punible al defender, en su proyectada ley de plazos del aborto, que las menores a partir de los dieciséis años puedan abortar sin conocimiento ni autorización de sus padres. Ha dicho que si tienen edad para casarse, también la tienen para abortar.

No, Bibiana. La vicepresidenta Fernández de la Vega, tan maternal en su rueda de prensa conjunta, debió pasarle una chuleta tan simple como ésta: el artículo 46 del Código Civil establece que no pueden casarse los que ya estén casados ni los menores no emancipados. Le hubiera evitado el patinazo.

La verdad es que Bibiana, con el aval incondicional y entusiasta de Zapatero, nos lo está poniendo difícil incluso a los que somos partidarios de una ley de plazos al modo muy mayoritario en Europa. No sé de dónde ha sacado la idea de que la precocidad en las relaciones sexuales, en el matrimonio y en el aborto es propia de sociedades progresistas y no de sociedades primitivas y culturas poco evolucionadas. En España las adolescentes de dieciséis años no pueden votar. Para algunas intervenciones quirúrgicas necesitan el consentimiento familiar. La Junta de Andalucía acaba de aprobar un decreto obligando a pasar un test psicológico a la muchachada que pretenda aumentarse las tetas o acortarse la nariz. Por no poder no podrían ni comprar tabaco en un bar, aunque se suela hacer la vista gorda.

¿Y van a poder someterse a una agresión como el aborto por su sola voluntad inmadura? Este disparate no es más que una variante extrema del sistema de valores que venimos inculcando a la juventud española desde las familias, la comunidad educativa y los medios de comunicación. Se basa en instalarla en el infantilismo permanente (Peter Pan para siempre), la incapacidad de tolerar la frustración, la inflación de derechos sin deberes y una irresponsabilidad absoluta: todo se puede hacer, los actos no tienen consecuencias. Con la ley Bibiana se les quiere evitar a las menores embarazadas incluso el apuro de decir a sus madres que tienen un problemilla. Libertad, libertad, cuántas tonterías se cometen en tu nombre.

Aparcando la cuestión de los dieciséis, la pregunta básica es si merece la pena romper el amplio consenso social y político que existe sobre la legislación actual (el PP la recurrió en su día, pero después ha gobernado ocho años sin tocarla) que permite abortar a prácticamente todas las mujeres que lo deseen y cuya modificación no incluyó el PSOE en el programa electoral con el que ganó las elecciones generales hace sólo un año. Y una segunda cuestión: con la debilidad parlamentaria del Gobierno, si el proyecto sale adelante en el Congreso será por chiripa y dividiendo a la sociedad. 

Jefes de Partido

Ignacio Martínez | 10 de septiembre de 2008 a las 14:03

Hace una semana, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, en su infinita sabiduría, la que imprime el uso y disfrute del Boletín Oficial, decidió cesar al delegado de la Consejería de Medio Ambiente en Málaga. El tal delegado era un alto funcionario ejemplar en muchas cosas: preparado, eficaz, disponible. Eso sí, llevaba 12 años en el cargo, lo que invitaba a pensar que quizá sería bueno renovar el puesto. Una renovación que, ya que estamos, podría ser extensible a otros capitostes de la Junta con 12 años de esforzados desvelos a sus espaldas. Pero el delegado cesado, Ignacio Trillo, tenía alguna falta: ejercía desde su puesto oficial de la Junta, que debe ser un gobierno para todos, una oposición frontal al alcalde del PP, Francisco de la Torre. Y también ejercía de rebelde con la ejecutiva provincial del PSOE. Esto último lo ha llevado de cabeza hasta el BOJA.

El asunto no tendría más importancia, si no fuese porque quien ha cesado a Trillo no ha sido la consejera del ramo, sino el flamante nuevo secretario provincial de los socialistas malagueños en un gesto que suena a aviso para navegantes: “cuidadito con ser díscolos con la dirección del Partido porque os puede costar el puesto de trabajo”. Nótese que la palabra Partido debe escribirse en este caso con mayúsculas, porque como rezaba en aquel lema de los comunistas de la República Democrática Alemana, el partido siempre tiene la razón. Y fuera del Partido no hay más que sombras y desolación. Miguel Ángel Heredia, diputado en el Congreso y funcionario del PSOE desde sus años de dirigente de las Juventudes, acababa de actuar como el líder local que quiere hacerse respetar. Que se sepa: la Junta en las provincias nombra a los delegados que le dicta el Partido. Y el Partido aparta a los rebeldes. Esto es lo que hay.

Trillo tuvo un papel principalísimo en uno de los actos más notables de la Junta en la Costa del Sol desde su fundación: de él partió el informe ambiental que declaraba intocables once millones de metros cuadrados de alto valor ecológico, que Jesús Gil quería convertir en suelo urbano en su PGOU ilegal de finales de los 90. La prensa local lo ha sacado a hombros del campo. Javier Gómez, subdirector de Málaga hoy ha escrito: “Difícil lo tiene el secretario de los socialistas para que este relevo no sea visto como lo que es: una purga interna”. Y Teodoro León Gross, en el Sur, apuntaba que “en el PSOE de Andalucía, donde se confunde el partido y la administración, cada vez parece haber menos líderes territoriales y más jefes provinciales del Movimiento”. Como todo es posible, lo mismo ha habido alguien que ha felicitado a Heredia por su machada. (En el diccionario de la RAE, machada tiene una acepción interesante: necedad).