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Miguel Ángel Losada: “La Tierra se seguirá calentando hasta un máximo en el siglo XXIV”

Ignacio Martínez | 23 de abril de 2010 a las 7:11

Foto: Joaquín PinoFoto: Joaquín Pino
 

Esta entrevista con Miguel Ángel Losada, catedrático en la Universidad de Granada, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y desde hace un año director del Centro Andaluz de Medio Ambiente, se publicó el 17 de abril en los nueve periódicos del Grupo Joly. Losada ha sido guionista de una serie sobre el litoral español para TVE, en la que el Ministerio de Medio Ambiente pretendió eliminar la vinculación entre corrupción y masificación urbanística. Esta no es la versión íntegra, pero es bastante más larga que la publicada en papel.

 

 

-¿Existe el cambio climático?

-En los últimos 500.000 años la Tierra ha experimentado unas variaciones cíclicas de temperatura, con una duración aproximada de cien mil años. En el inicio de estos ciclos hay un periodo de enfriamiento, que conduce a un periodo glacial, seguido de un calentamiento paulatino hasta alcanzar una estabilización. Y empieza el ciclo siguiente.

 

-¿Cuándo fue la última glaciación?

-Hace unos 30.000 años y duró hasta hace 13.000. Después, durante unos cuatro mil años, la temperatura de la Tierra ascendió hasta estabilizarse hace unos 9.000 años. Desde entonces el clima no ha cambiado esencialmente.

 

-Entre tanto, ¿qué ha pasado?

-En estos 9.000 años, poco más de doscientas generaciones de seres humanos hemos transitado por el Neolítico, las edades del bronce y del hierro, crecieron y desaparecieron los imperios de Cartago y Roma, cruzamos la Edad Media, brilló el Renacimiento… hasta llegar hasta nuestros días.

 

-¿Las culturas crecieron y desaparecieron con distintos climas?

-El Imperio Romano se desarrolló durante un ciclo cálido, mientras que la llegada de los árabes a España ocurrió con una fase fría. La Reconquista española y la salida de la oscura Edad Media pudo realizarse debido a la bonanza del clima en el norte de España y Centro Europa. Tras aquel óptimo climático del siglo XII, llegó la llamada ‘pequeña edad de hielo’ en los siglos XVII y XVIII.

 

-¿Y qué pasará en el futuro próximo?

-Desde comienzos del siglo XX, la Tierra se está calentando camino de otro óptimo climático que deberá de presentarse hacia el siglo XXIV.

 

-O sea, que las cuantiosas lluvias de este invierno no son una novedad.

-El clima tiene fluctuaciones cada cien años, aproximadamente. Durante ellos, en la zona templada de la Tierra, donde se encuentra España, a periodos fríos y húmedos les siguen otros cálidos y secos cada 11 a 13 años. En Andalucía en 1992 y los años siguientes se vivió un periodo cálido y seco. En 1997 comenzaron las lluvias y la nieve volvió a Sierra Nevada. En 2002 empezó otra sequía hasta 2008. Desde entonces parece que ha venido el diluvio universal…

 

-Hemos tenido este año un invierno muy frío, pero el planeta seguía calentándose.

-No son sucesos incompatibles. Este año pertenece a un periodo húmedo de los ciclos de 11 a 13 años que ocurren en Andalucía. Que forma parte a su vez del ciclo milenario que está produciendo el calentamiento de la Tierra y alcanzará su máximo en el siglo XXIV. Y finalmente, ese ciclo pertenece al periodo de estabilización que nos llevará a otra glaciación dentro de cincuenta mil años.

 

-¿Es posible que se repita un terremoto como el famoso de Lisboa de 1755?

-Es posible y la probabilidad de que ocurra no es despreciable.

 

-Y podría seguirlo un maremoto como entonces.

-Si el epicentro del terremoto, al igual que ocurrió con el llamado de Lisboa, está en el mar, la generación del maremoto y su propagación a las costas andaluzas es altamente probable.

 

-¿Hay precedentes?

-Los estudios realizados por los investigadores y arqueólogos que trabajan en la ciudad romana de Baelo Claudia aclaran que dos maremotos, uno en el siglo I y otro en el siglo III barrieron la ciudad. Este último favoreció el abandono de Bolonia [Tarifa] y con él el cese de la actividad comercial.

 

-¿Qué puede hacer un ciudadano particular para evitar el calentamiento de la Tierra.

-Muchas cosas, pero le diré dos: consumir la energía imprescindible y exigir a las administraciones que el desarrollo socioeconómico no se haga a costa del ambiental. Si seguimos empecinados en la economía del ladrillo y la ocupación de las riberas del mar y los ríos dejaremos a nuestros hijos una carga imposible de sostener.

 

-¿Se fundirán los casquetes polares y subirá el nivel del mar en el Mediterráneo?

-Si la variabilidad climática se produce de forma análoga a como ocurrió en la época del imperio romano y en la del óptimo medieval, para finales de este siglo no quedarán hielos en el Ártico, ni nieve en Sierra Nevada, los Pirineos y los Alpes. Eso vendrá acompañado con un ascenso del nivel del mar que, en las costas españolas, será próximo a un metro. No podemos seguir ordenado el territorio litoral sin incorporar esta previsión.

 

-El clima no ha cambiado, pero el hombre sí que lo ha hecho en este tiempo.

-El hombre ha realizado transformaciones para garantizar su sustento, bienestar y la calidad de vida, pero en ese empeño estábamos matando nuestro hábitat. Ahora hay que revisar el número de habitantes que un territorio puede soportar, y el desarrollo socioeconómico basado en el consumo descontrolado de suelo, agua y energía. Si no somos inteligentes difícilmente llegaremos al siguiente óptimo climático.

 

-Los últimos pobladores han cegado ríos y arroyos, y construido en el litoral como ninguna otra generación en la historia.

-Especialmente en los últimos 60 años, coincidiendo con el desarrollo turístico y el de industrias anejas como la construcción.

 

-¿Qué porcentaje del litoral andaluz queda libre de construcciones?

-Si hablamos de franja costera como la zona alrededor de la línea de costa, quizás se supere el 60%.

 

-Con las presas y embovedamientos llega menos arena a las playas.

-No sólo arenas. También llegan menos bolos, gravas y limos. Es decir faltan todos los tamaños. Cuando el mar necesita estos materiales, los toma de los acantilados o de la línea de costa, con las consecuencias ya conocidas.

 

-¿Hemos hecho un urbanismo salvaje?

-Ha habido y sigue habiendo urbanismo salvaje. Y su coste será una carga insostenible para las siguientes generaciones. Un ejemplo, el tramo de costa en el que se asienta el paseo marítimo de Matalascañas seguirá teniendo alta probabilidad de ser destruido de nuevo por los temporales.

 

-Usted establece una relación directa entre corrupción y masificación urbanística.

-Con la masificación se ignoran intencionadamente los procesos naturales, el paisaje y una ordenación del territorio que ayude al desarrollo integral de la persona. Masificación y corrupción están muy unidas. Desgraciadamente, tenemos muchísimos ejemplos en el litoral español. Lo peor es que los abanderados de esas conductas corruptas se pavonean en público e incluso salen elegidos repetidas veces como representantes de la voluntad popular.

 

-¿Cuándo se emite la serie de televisión en la que el Ministerio de Medio Ambiente quería quitar esta afirmación?

-Lo decidirá Televisión Española. La serie describe el estado de las costas, cómo se ha llegado hasta aquí, y qué queremos como ciudadanos legar a nuestros hijos. Es un debate que una televisión pública debe favorecer y facilitar.

La conexión entre Mourinho y Benquerença

Ignacio Martínez | 21 de abril de 2010 a las 20:00

José Mourinho fue entrenador en la temporada 2001-2002 del União de Leiria, tras su paso por el Benfica y antes de entrar en el Oporto, equipo con el que ganó dos ligas portuguesas, la Copa de la UEFA y la Champions. Leiria es una localidad muy pequeña, de apenas 50.000 habitantes, muy cerca de la costa, a medio camino entre Lisboa y Oporto. Cabe pensar que allí todos se conocen, y más si son del mismo gremio. Pues bien Olegario Benquerença, el árbitro del partido de ayer entre el Inter y el Barça nació en Batalha, un pueblito situado cinco kilómetros al sur de Leiria. ¿Y a que no saben dónde vive el colegiado? En Leiria, precisamente; en donde sin duda tuvo que conocer al joven Mourinho cuando a los 37 años dirigía el equipo local. El bueno de Olegario tiene seis años menos que José. No sabemos cómo de estupenda fue su relación, lo que conocemos fue el arbitraje de Milán, que no es que fuera casero, es que fue leiriense. Cariñoso, no en balde Benquerença significa en castellano estima. Esto es lo que hay.

La nube

Ignacio Martínez | 19 de abril de 2010 a las 7:43

El actor británico John Cleese, uno de los fundadores de Monty Python, le cogió la nube en Noruega y tenía prisa por volver a casa; así que cogió un taxi de Oslo a Bruselas, para embarcar en el Eurostar e ir a Londres por el eurotúnel. El taxi le costó 3.800 euros. Supongo que se habrá alegrado de que Inglaterra dejara de ser una isla en 1994, gracias al enlace por tren de alta velocidad de París y Bruselas con la capital británica. Cleese es muy ocurrente. Fue él quien popularizó uno de los eslóganes de los Monty Python: Y ahora, algo totalmente diferente. Diferente es la nube global que ha lanzado el volcán bajo el glaciar Eyjafjälla, en Islandia.

Más de la mitad de los vuelos comerciales en Europa se han suspendidos este fin de semana; multitud de aeropuertos cerrados, incluidos diecisiete en España ayer. Desde que empezó este colapso aéreo, se han anulado unos mil vuelos con origen o destino en Málaga, Sevilla, Jerez, Granada o Almería. Aún ante semejante contrariedad, el heterodoxo Cleese no ha perdido su sentido del humor. Ha dicho que Islandia no puede controlar ni sus volcanes ni sus bancos, en alusión a su caos financiero cuando empezó la crisis económica.

Somos herederos de tradiciones y creencias antiguas. Pensábamos como el ortodoxo poeta Jorge Manrique que es la muerte la que nos iguala a todos y resulta que no hace falta ponerse tan trascendente: tanto la crisis como esta nube han equiparado a grandes y pequeños, ricos y pobres. De pronto han ocurrido cosas totalmente diferentes. Angela Merkel, que volvía de Estados Unidos, tuvo que hacer noche en Lisboa; su colega noruego, Stoltenberg, hubo de quedarse en Nueva York; los reyes de España no pudieron ir al cumpleaños de la reina Margarita de Dinamarca. Y al jefe de la diplomacia sueca, Carl Bildt, le pasó lo contrario que a Cleese, cogió el Eurostar de Londres a Bruselas para seguir en coche hasta Suecia, pasando por Alemania y Dinamarca.

Los daños colaterales de la nube han deslucido el homenaje en Cracovia al difunto presidente polaco Lech Kaczynski, enterrado con honores de héroe de la patria en el Castillo de Wawel, junto a los reyes polacos de los últimos cinco siglos. Los líderes mundiales no han podido acudir a este funeral monárquico. Se ha frustrado en parte la iniciativa oportunista de su hermano Jaroslaw, que quiere aprovechar ahora la desventurada muerte de Lech para relanzar su carrera política. Los Kaczynski han representado en los últimos años en la Unión Europea el más rancio nacionalismo conservador, egoísta y cicatero. Es una paradoja que un suceso tan poco usual como esta nube nos muestre que Europa entera es muy pequeña y que sus intereses y amenazas nos igualan a todos. No es una mala lección para sus seguidores. Con un simple volcán, algo más prosaico que la muerte. Afortunadamente.

Obama tiene un plan

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2010 a las 18:18

A Zapatero lo ha abandonado su buena fortuna. Obama, ignorante del acontecimiento planetario, por la coincidencia de dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico, ha pasado olímpicamente de venir en mayo a Madrid para la cumbre entre Estados Unidos y Europa. Una reunión que del lado europeo iba a presidir Van Rompuy, pero que el Gobierno español quería celebrar en Madrid a toda costa. Por la foto, más que nada. Pero mientras Zapatero y Van Rompuy se peleaban sobre el lugar del encuentro, Obama jamás tuvo plan de viajar a Europa en mayo. Vendrá en noviembre a una cumbre de la OTAN en Lisboa y quizá vaya a Bruselas, ya sin presidencia española. Un descarrilamiento en toda regla del acontecimiento planetario.

Lo que sí tiene Obama es un plan energético para su país. La semana pasada, en su discurso sobre el Estado de la Unión, le dedicó un párrafo. “Para crear más empleo en el área de las energías limpias, necesitamos más producción, más eficacia y más incentivos. Eso significa construir una nueva generación de centrales nucleares limpias y seguras [ovación de 17 segundos]. Significa tomar decisiones difíciles como la de abrir nuevas zonas costeras para la extracción de gas y petróleo [ovación de 10 segundos]. Significa hacer una inversión continua en biocombustibles avanzados y tecnologías limpias del carbón [ovación de 9 segundos]. Y significa también aprobar un proyecto de ley integral sobre la energía y el clima con incentivos que hagan que la energía limpia sea la más rentable en Estados Unidos” [ovación de 8 segundos]. Senadores y congresistas aplaudían entusiasmados. Una diferencia profunda entre un liderazgo y otro.

Obama no sólo habló de energías limpias como suele hacer Zapatero. Habla de un mix de renovables, gas, petróleo, carbón, biocombustibles y nuevas centrales nucleares. El sainete nacional sobre la ubicación del almacén nuclear español para residuos de alta actividad ha incluido una declaración del presidente sobre la necesidad de esta instalación. Una prueba de realismo, que es la última faceta conocida de nuestro presidente, cuyo discurso público ha sido hasta ahora decididamente antinuclear. Él, que tanto se mira en el espejo de Obama, puede preguntarle mañana en Washington por los planes energéticos de Estados Unidos, que dedicará este año 34.000 millones de euros a financiar nuevas centrales nucleares.

España necesita muchas reformas. El mercado de trabajo, el recorte en el gasto público y las pensiones están sobre la mesa. Pero hay otras muchas que urgentes: un acuerdo sobre educación, que marcha por buen camino; una reducción drástica de la administración, que sólo están encarando algunos ayuntamientos como el de Jerez; y una política energética precisa, moderna, eficiente. Obama ha dado una pauta con su plan. A ver si cunde el ejemplo, ahora que el presidente español ya no confía en el azar. Afortunadamente.

El hito planetario

Ignacio Martínez | 3 de enero de 2010 a las 3:24

Se está exagerando el papel de la presidencia española de la Unión Europea. No es la primera. Felipe González ya fue presidente de turno en 1989 y 1995 y Aznar en 2002. Las cumbres de Madrid con las que terminaron las presidencias socialistas fueron decisivas para el lanzamiento de la moneda única. En junio de 1989 Thatcher permitió que los demás iniciaran el camino hacia la unión monetaria sin el Reino Unido. Y la de diciembre de 1995 bautizó la nueva divisa como euro. En la de Sevilla de junio de 2002 se arregló el Tratado de Niza para que los irlandeses lo aprobasen en un segundo referéndum y fracasó el plato fuerte defendido por Aznar y Blair: dejar sin cooperación a los países africanos que no colaborasen contra la inmigración ilegal. Pero, como siempre, en Sevilla se despacharon importantes asuntos corrientes en materias como inmigración y asilo, ampliación y futuro de Europa; incluso se habló de desarrollo sostenible. Ya ven que no hay nada nuevo bajo el sol.

Sin embargo, en esta cuarta ocasión hay un afán de protagonismo excesivo. El PSOE está cinco puntos por debajo del Partido Popular en las encuestas, pero pretender arreglar la imagen presidencial a base de fotos de cumbres con países de Latinoamérica, del Mediterráneo, con Marruecos o con Obama es desvirtuar el cometido de España en este semestre. Se ponen en marcha nuevas instituciones del Tratado de Lisboa y se pretende abrir la puerta a nuevos adherentes: la Unión puede tener 37 socios en 2020. Se quiere dejar atrás la crisis y tener una mejor presencia de Europa en el plano internacional. Esto último no es cuestión de número: cada vez hay más países europeos en el G-20, pero cada uno habla con su propia voz, en un coro disonante.

Este semestre tiene algunos inconvenientes: la nueva Comisión no entrará en funciones hasta febrero y hay elecciones británicas en mayo. En vez de buscar grandes titulares, Zapatero haría bien en administrar los asuntos pendientes. En otras palabras, no estamos ante ningún acontecimiento planetario por la coincidencia de dos liderazgos a ambos lados del Atlántico, como enunció una bisoña dirigente socialista meses atrás. España está lejos de poder ejercer liderazgo alguno, pero además no es eso lo que se estila en Europa, en donde el presidente es un primus inter pares. Si ha habido un español líder europeo en los 24 años que España lleva en la UE, ha sido González. Aznar y Zapatero se han quedado lejos de serlo.

Fantasía sostenible

Ignacio Martínez | 13 de septiembre de 2009 a las 10:20

Su aspecto de hombre serio y formal, incapaz de maldad alguna, le permite a Manuel Chaves hacer afirmaciones que pasan a los periódicos sin levantar la más mínima sospecha. Y algunas merecen al menos la suspicacia. Ignoro por qué, pero el ex presidente de la Junta elige el mes de septiembre para las fantasías. En septiembre 2001, pocos días antes del 11-S, dijo sin alterarse que el objetivo final de la segunda modernización era que Andalucía estuviese en 2020 entre las veinte regiones más desarrolladas de Europa. Si lo tomásemos como una promesa habría inmediatamente que recurrir a clásicos como Charles Pasqua, viejo gaullista francés, cazurro y sentenciso, que patentó un adagio antológico del cinismo político: las promesas sólo comprometen a quien se las cree. Casi a mitad de camino hacia el 2020 consulto la página web de Eurostat y contemplo con resignación que todavía tenemos unas doscientas regiones europeas por delante en la clasificación de producto bruto por habitante. Si alguien se creyó el objetivo final de la segunda modernización, es culpa suya.

La fantasía de este año, pocos días antes del octavo aniversario del 11-S, ha sido la economía sostenible. Fantasía de futuro, pero también en este caso de pasado. Solemnemente, el vicepresidente del Gobierno de la nación ha dicho en Sevilla esta semana que la ley de Economía Sostenible, arrancará en Andalucía y se aprobará en las próximas semanas. Habrá un Consejo de Ministros extraordinario en diciembre en la capital regional para lanzar esta iniciativa del presidente Zapatero. Como con un chasquido de dedos, con esta ley pretende el Gobierno nada menos que cambiar el modelo de crecimiento económico en España. Tres patas tiene la propuesta: innovación, formación y energías renovables. Chaves añadió en su discurso del martes que Andalucía es una avanzada en estas materias y, por tanto, es lógico que se inicie aquí esta nueva política, como reconocimiento a su papel pionero.

Sorprende este discurso que blanquea un pasado reciente en el que el motor del crecimiento andaluz han sido la construcción y el sector inmobiliario, con un porcentaje del PIB que en alguna provincia superaba el 20%. Andalucía no sólo no es pionera en innovación, sino que ocupa una discreta octava plaza en la clasificación de inversiones en I+D, según la última estadística del INE, detrás no sólo de Madrid, Cataluña, País Vasco y Navarra, sino también de La Rioja, Castilla León o Galicia.

La economía sostenible era la filosofía que inspiró la Agenda de Lisboa decidida en marzo del 2000 en una cumbre extraordinaria de la Unión Europea en la que se marcaron objetivos en materia de empleo, formación, innovación y sociedad de la información. En aquella época, un grupo de brillantes profesores y profesionales fabricaba en Andalucía el tratado de la Segunda Modernización, que luego serviría para poco más que el programa electoral del PSOE en 2004. Ahora la única novedad sobre aquella Agenda son las energías renovables. Para 2020 la previsión es que un 40% del consumo nacional puedan suministrarlo las energías limpias. Esperemos que el Gobierno nos diga, aprovechando esta coyuntura, qué energías sucias completarán el 60% restante. Zapatero no quiere oír hablar de la energía nuclear, pero en España se están construyendo centrales de ciclo combinado, de gas, que producen mucho CO2. Y España, que en Kioto se comprometió a aumentar sólo un 15% sus emisiones de gases efecto invernadero entre 1990 y 2012, ya las ha aumentado en un 55%.

Un modelo de crecimiento económico ni se improvisa, ni se decide por decreto. Y mucho menos se puede hacer algo así en una región que está diez puntos por debajo de la media nacional en número de empresas. Con su escasa tradición empresarial e innovadora mal puede ponerse a Andalucía de modelo para una nueva economía. Salvo que sea septiembre y la proximidad del otoño invite a la fantasía.

Falta liderazgo y sociedad civil

Ignacio Martínez | 3 de junio de 2009 a las 7:24

En esta campaña tan sucia, Rajoy ha dicho solemnemente que estamos ante el peor presidente del Gobierno de la democracia. Es posible que don Mariano tenga razón, pero se le olvida lo peor: que estamos también ante el peor jefe de la oposición de la democracia. Ahí está el detalle, que este país está falto de liderazgo por donde quiera que se le mire. Por eso, además de sucia, esta campaña electoral ha sido tan necia. No se ha discutido sobre la ampliación a nuevos países miembros, ni de una política migratoria común, ni del nuevo orden financiero internacional, ni del futuro de nuestra agricultura, ni de una política de seguridad que no sea sólo antiterrorista, ni de las antiguas ambiciones de Maastricht de una política exterior y una defensa colectivas, ni de una nueva agenda que sustituya a la de Lisboa y garantice el estado del bienestar europeo.

Esto del liderazgo es algo inmaterial, difícil de definir. Un líder da confianza y seguridad, estimula la autoestima de los ciudadanos, lanza desafíos a la sociedad, resuelve las tensiones que se originan… No vale cualquiera. Ahí tienen al Barcelona antes y después de la llegada de Guardiola. Eso es un líder. Leo que Lopera está triste, roto de dolor. El hombre no entenderá cómo, con el interés que él ha puesto, las cosas no han funcionado más que un año de los 17 que lleva como dueño de la mayoría de las acciones. Al barco del Betis le falta patrón y el liderazgo no se compra con dinero. Es otra cosa: orden, estabilidad, equipo.

Los liderazgos no son tan importantes cuando hay una potente sociedad civil. Que no es el caso de Andalucía. Hace una semana lo ponía de manifiesto Felipe Benjumea, presidente de Abengoa y primer empresario de la región, en un acto del centenario de la Asociación de la Prensa de Sevilla. Éstas son algunas de sus ideas: el ensimismamiento y la complacencia son actitudes que conducen a la decadencia. El riesgo es necesario para el éxito. Tenemos generaciones de jóvenes bien formados, capaces de competir en el mundo; pero en la sociedad civil andaluza priman otras cosas. Tenemos que convertir el mundo en nuestra casa, como lo fue en los siglos XVI y el XVII, y convertir nuestras tradiciones en algo que nos arraiga, pero sin que entretenga permanentemente y nos bloquee.

En fin, una sociedad moderna tiene que vivir de su esfuerzo y su capacidad de riesgo, de productos originales que se vendan en los mercados mundiales. Y dado que los dos grandes partidos nos han demostrado en esta campaña que están a lo suyo, es la propia sociedad la que debe generar el espíritu de una nueva economía, que nos haga más fuertes y más desarrollados en el futuro. Ese espíritu es también inmaterial. Es como aquel anuncio de un desodorante: no se notará si usted lo usa, pero sí se notará si no lo usa. Ahora, se nos nota.

Gamberrada europea

Ignacio Martínez | 16 de enero de 2009 a las 9:52

 

La presidencia checa de la Unión Europea se ha encontrado un esqueleto en su armario, nada más empezar y por sorpresa. Ha subvencionado con una millonada una especie de puzle mural de 27 artistas de la UE, uno por país, para simbolizar las identidades de cada uno de los socios comunitarios. La idea ha sido de un artista checo crítico con su presidente, Vaclav Klaus, el euroescéptico amigo de Aznar y negacionista del cambio climático. Pero resulta que el promotor de la operación, un escultor llamado David Cerny, se ha inventado a los colegas de los demás países; o sea, que ha hecho la obra él mismo, con un par de amiguetes. Y además ha utilizado algún estereotipo de pésimo gusto.

España, después de todo, no escapa demasiado mal: la ha retratado como un país cubierto de cemento armado en el que está naufragando una hormigonera. Si no les gusta, esperen a enterarse de la suerte de los demás. Alemania es un cruce de caminos de autopista, que casi dibujan una cruz gamada; Suecia, una caja de Ikea; Holanda, un campo minado de mezquitas; Italia, otro campo, pero éste de fútbol en el que los jugadores se masturban con balones. En Polonia, unos curas plantan una bandera gay. El mural es electrónico y permite ver en movimiento a coches circular por la autobahn y a los calciatori jugar con sus balones.

Precisamente, la República Checa está representada por un cartel electrónico en el que aparecen discursos del prócer Klaus. Mientras, Irlanda es un pellejo peludo, el fuelle de una gaita, con su flauta; Francia, un cartel que pone huelga, y el Reino Unido, nada: un espacio vacío que puede simbolizar al euroescepticismo. Este David Cerny, a sus 41 años, tiene un largo historial de gamberradas provocadoras. La más evidente es el saludo que dedica a los visitantes de su página web. El artista ha declarado que esperaba que Europa tuviera sentido del humor y fuese capaz de reírse de sí misma. El Gobierno de Bulgaria, que ya soporta la broma del frío por cortesía de Rusia, y que no está para más chistes, ha llamado al embajador checo en Sofia para presentarle una protesta formal, porque su país aparece en el mural como una colección de baños turcos.

El elegante patio de entrada del Consejo de Ministros de la Unión, de mármol rosa de unos 100×100 metros de planta, ha tenido ya destinos alegóricos con motivo de diversas presidencias: recuerdo que en la época de 15 miembros, lo llenaron de montículos de arena y plantaron quince árboles autóctonos de cada país. Por cierto, que un olivo representó a España. Aquello era más correcto. Esto es un desliz de novato que perjudicará a los checos, que ya están en entredicho por las críticas de su presidente al Tratado de Lisboa. En éste, como en cualquier club serio, no sienta bien que un recién llegado le toque las narices a los veteranos. Eso sí, estamos haciendo famoso al gamberro.

 

”David