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Dívar: un paisano ‘ejemplar’

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2012 a las 10:16

El año y medio que le queda de mandato a Carlos Dívar va a ser un calvario. No han convencido a casi nadie sus tardías y evasivas explicaciones sobre veinte viajes a Marbella, uno cada dos meses, en fines de semana de jueves a martes, hoteles de cuatro estrellas que el interesado no considera de lujo, almuerzos y cenas con un solo comensal cuya identidad no quiso revelar, como si fuese un secreto oficial, en restaurantes que pudieran ser de lujo, aunque no su precio.
Sus palabras dejan sobre todo claras dos cosas; que no piensa dimitir y que es de Málaga. Ignoro por qué fatalidad nos salen a los andaluces estos paisanos ejemplares que tan poco hacen por nuestro prestigio colectivo en el ámbito nacional: ¡podría incluir los miércoles!
Dívar es un caso que desmiente la teoría de que hay que elegir por consenso los puestos clave del Reino. Este nombramiento es herencia recibida en estado puro, una brillante ocurrencia de un presidente del Gobierno de notables ocurrencias. Zapatero, en su infinita sabiduría, se sacó de la manga el nombre de un jurista que nunca había pertenecido a un órgano judicial colegiado, profundamente conservador y ferviente católico, lo que es chocante viniendo de un presidente tan progresista y laico. A Rajoy le pareció una excelente la elección. Y así es como nos hicieron este regalo institucional.
El PP, tan aficionado a sacar a pasear la herencia recibida al menor contratiempo, no lo ha hecho en este caso. Al revés, el ministro de Justicia ha llegado a decir que Dívar saldría reforzado de esta crisis. El jueves, Gallardón sostuvo que en estos delicados momentos la fortaleza de las instituciones es determinante para superar la crisis. Una teoría que el Gobierno no ha aplicado al Banco de España y a su gobernador, cocinado a fuego lento por los líderes del Partido Popular en un descarado intento de eludir su responsabilidad en el hundimiento de Bankia, que es máxima.
El presidente del Consejo del Poder Judicial y el Tribunal Supremo ha sido amparado por una Fiscalía que no le quiso investigar, porque sencillamente cree en su palabra. Y el ministro pone la guinda al encubrimiento, al explicar que no debe comparecer en el Congreso porque hay separación de poderes. Se olvida de que en la soberanía nacional reside en el pueblo español (artículo 1 de la Constitución) y que las Cortes Generales representan a ese pueblo soberano (artículo 66). ¿Separación de poderes?
Y ya que estamos con la Constitución, el artículo 56 considera que el Rey no está sujeto a responsabilidad. Dívar el jueves superó con creces esta figura. Se declaró jurídica, moral y políticamente irresponsable. Debería hacerse un favor a sí mismo y dimitir. Tendría más tiempo para descansar.

Asfixia municipal

Ignacio Martínez | 19 de diciembre de 2011 a las 21:40

Designados este fin de semana Arenas y Griñán como candidatos de sus partidos para la Presidencia de la Junta, han entablado su primera pendencia sobre la descentralización local. Puede ser porque cada dos por tres hay una manifestación en algún punto de Andalucía de trabajadores municipales que protestan porque no les pagan las nóminas. La lista es interminable: La Línea, Valverde, Barbate, Jerez, Estepona, Marbella…

Los afectados reclaman que intervenga la Junta o el Gobierno de la nación. Quieren dos cosas; mantener el empleo y que les paguen religiosamente. A partir de hoy empezaremos a saber lo que nos espera de la Administración General del Estado. Poca cosa, lo podemos adelantar sin temor a equivocarnos. Rajoy va a exponer en su discurso de investidura la filosofía para los próximos cuatro años: sangre, sudor y lágrimas.

Esto vale para todas las administraciones, pero de manera especial para los ayuntamientos, que se metieron en un tren de vida suicida. Sobran funcionarios en muchos municipios, en particular en los que tenían una actividad inmobiliaria potente, que necesitaba un ejército para papeleo y permisos, y ahora están tiesos. Los afectados tendrán que hacerse a la idea de que hay que afrontar lo que la alcaldesa de Jerez planteó hace dos años: eres de cientos de personas.

Hay campo para una mayor austeridad. Por ejemplo, si es difícilmente aceptable que las televisiones autonómicas cuesten en España del orden de los 2.000 millones de euros al año, mucho más inaceptable es que haya tantas emisoras locales de radio y televisión, que además adolecen de una absoluta falta de independencia y pluralismo.

Se sabe de dónde recortar, pero los candidatos se ahorran ese disgusto, porque eso supone más paro y más malestar social. Y estaremos en campaña durante los próximos tres meses. El tiempo y las circunstancias han desenmascarado el modelo de gestión implantado por el maestro Jesús Gil, que hizo escuela. Se crearon empresas municipales que escapaban al control de la intervención y a las normas de contratación. Se inflaron las plantillas en busca de un clientelismo inmediato. Y se colocaron los ayuntamientos en unos gastos de personal insostenibles, aun en la época de bonanza.

Pero a la vez que se prescinde de lo superfluo, los ayuntamientos necesitan unas transferencias desde las autonomías que financien muchos servicios que ya ofrecen sin tener las competencias, sobre todo en la esfera social. Se acaba de iniciar el mandato de los novenos consistorios democráticos y muchos municipios padecen una grave asfixia económica. La segunda descentralización no puede ser un eslogan retórico de campaña. Es una necesidad vital.

La imagen de Andalucía y los guiones de cine

Ignacio Martínez | 30 de marzo de 2011 a las 10:06

Nos quejamos muchas veces de la imagen que damos los andaluces de nosotros mismos. La diana favorita de nuestro desencanto es Canal Sur. Nos preguntamos si es necesario dar copla todo el día, todos los días, ya sea en espectáculos clásicos o en un moderno reality, como el que ahora va a hacer: buscar una nueva Rocío Jurado, con María Teresa Campos de maestra de ceremonias, la hija de la desaparecida cantante como copresentadora y el yerno como productor. Más copla, retransmitida por satélite, para mostrar al mundo la parte más castiza de nuestra realidad nacional en dosis masivas. Sin complejos.

Es la otra cara de la propaganda de la innovación, las empresas exportadoras, la excelencia universitaria, los trasplantes de cara, las reservas naturales, los museos, el patrimonio histórico. Lo que llaman pomposamente la Andalucía 10. Esta otra Andalucía también existe, aunque parece que no inspira a nuestra televisión pública. Pero seríamos injustos con la RTVA si sólo destacáramos sus hazañas para ganar audiencia como las únicas que perjudican la imagen regional.

Desgraciadamente, la corrupción municipal en la costa no ha sido una originalidad del sur, sino que ha obrado a su antojo por todo el litoral nacional, con particular intensidad en el cálido mediterráneo levantino o balear. Pero Marbella se ha llevado la palma, con el gilismo y sus secuelas, de estética más cercana a Torrente que a los actores o escritores pioneros de esta Riviera española hace medio siglo. Sustituir a Jean Cocteau y Deborah Kerr por Yola Berrocal y Julián Muñoz es una rémora difícil de superar. Y el perjuicio de esta mala imagen afecta a toda Andalucía.

Marbella en sus años dorados fue destino de grandes estrellas del cine. Y el cine es un buen vehículo de exportación de Andalucía, que no siempre cuidamos. El Festival de Málaga es un éxito, si se mide por la animación que genera en la ciudad, y la gala de apertura el sábado estuvo simpática, presentada por la excesiva Rossy de Palma y el excelente Antonio de la Torre. Pero el guión era manifiestamente mejorable.

Tenía pasajes desafortunados, como la manera soez con la que una voz en off despachaba al grupo de alumnos del conservatorio malagueño que hizo un número musical de buena nota. ¿Quién hace estos guiones? ¿Por qué no se ensayan más estas ceremonias? La gala la retransmitieron para toda España por Nova, uno de los canales de Antena 3. Pasó igual en la clausura del festival de Huelva, presentada por una pareja de actores jóvenes a los que el guionista de turno hacía pasar por catetitos que no sabían pronunciar determinadas palabras. Muy difíciles para un andaluz medio, se entiende. En aquella ocasión se retransmitió por la 2 de TVE. La imagen que damos los andaluces está en nuestra mano. Sólo hay que cambiar el guión.

La leyenda ‘malaya’

Ignacio Martínez | 27 de septiembre de 2010 a las 9:08

Tele 5 repitió ayer tarde su documental La princesa del pueblo sobre la vida de Belén Esteban. La historia arranca comparando a la ex novia de Jesulín con Evita Perón, y sostiene que si se presentara a las elecciones sacaría el 8% de los votos. Su tesis es que se puede conocer a España a través de esta heroína popular. Quizá. Personalmente, prefiero utilizar otras varas de medir. Por ejemplo, el caso Malaya, cuyo juicio empieza hoy. Mejor que a través de los ojos de Belén, podemos saber de qué pasta está hecho este país por la contabilidad del señor Roca y sus cómplices. Cómplices de todos los colores, clases sociales, profesiones y responsabilidades. Se sienten o no en el banquillo. Aquí sí que tenemos materia.

La leyenda sobre los malayos es larga y ancha. Por ejemplo, sostienen las lenguas de doble filo que la moción de censura contra Julián Muñoz costó 3.000 millones de pesetas. Puede ser una fantasía popular. O no. En realidad, 18 millones de euros serían una bagatela, si se piensa en el control de un negocio multimillonario. Los beneficios habrían permitido a Roca hacerse con una fortuna de 240 millones de euros, según la acusación del fiscal. La leyenda malaya también dice que la banda de aventureros comandada por Jesús Gil, que se hizo con el poder en Marbella durante 15 años y se enriqueció en su desempeño, está formada básicamente por gente de fuera. Si se repasa la lista de los principales acusados, no hay ninguno de Marbella y pocos son andaluces.

Lo que no dice la leyenda es que éste no es un caso aislado. Que ha habido muchos cómplices que hoy no se sentarán en el banquillo. Cómplices por acción u omisión. Muchos abogados, arquitectos, notarios, concejales o periodistas han conocido irregularidades que no han denunciado. La pugna por migajas de poder en una mancomunidad o una diputación han hecho extraños compañeros de cama, muy bien avenidos. Los cuatro partidos del arco parlamentario andaluz pactaron, entre 2003 y 2007, con formaciones posgilistas en los gobiernos municipales de Estepona, Manilva, Marbella o Ronda, sin que ningún dirigente político regional se sonrojase entonces, ni ahora.

No es posible crear sociedades fantasmas en paraísos fiscales, ni buscar un fiduciario gibraltareño que las administre, sin la ayuda de un abogado, que algo debe sospechar. No es posible presentar una actuación urbanística contraria a la norma, para construir en una zona verde o de equipamiento escolar, sin ayuda de arquitectos y abogados. No es posible escriturar por un valor sensiblemente inferior al precio de mercado sin que un probo notario lo detecte. En los locos años 2000, mientras todo esto ocurría, el personal miraba al tendido y los marbelleros votaban alegremente al gilismo. Ese dontancredismo también se juzga a partir de hoy en la Audiencia de Málaga.

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Problemas de geografía

Ignacio Martínez | 28 de julio de 2010 a las 11:01

Dentro de exactamente una semana llega Michelle Obama con su hija pequeña, Sasha, de nueve años, a pasar unos días de asueto en la Costa del Sol. Michelle es muy sencillita y no ha pedido nada especial, según dice el dueño del hotel de lujo en donde se hospedará, que está entre los treinta mejores del mundo. No ha pedido nada especial, salvo unas 30 habitaciones y un despliegue de cientos de policías propios y españoles, de uniforme o de paisano que ya están en plena faena en Benahavís.

Pero al margen del evento, la noticia permite poner en el calendario el cumpleaños del presidente Obama, 4 de agosto de 1961, que es el mismo día, un año más tarde, en el que nació su media naranja en aquella fantasía planetaria: Zapatero es del 4 de agosto del 60. Si el propio Obama viniese, podrían celebrar juntos sus dos cumpleaños. Una pena para el presidente español, porque ese brindis daría la vuelta al mundo, casi tanto como el beso de Iker Casillas y Sara Carbonero.

Y además de ajustar el calendario, la visita de la primera dama americana nos ofrece una pequeña lección de geografía, para poner en el mapa a Benahavís, pequeño municipio de la provincia de Málaga si se cuentan sus habitantes, pero grande en extensión geográfica. Está situado entre Marbella y Estepona, por encima de ambos municipios, sin tocar la costa. Tiene unos cuatro mil habitantes, de los que más de la mitad son extranjeros, en especial británicos. Y aunque Marbella tiene ya unos 140.000 habitantes de derecho y Estepona 70.000, Benahavís tiene más kilómetros cuadrados que cualquiera de sus dos grandes vecinos. Nadie parece saber en España dónde está esta localidad, en donde Michelle, Sasha y un grupo de amigos van a pasar cuatro o cinco días de la semana próxima. Así que la prensa nacional, tanto la seria como la rosa, dicen que la familia del presidente americano viene a Marbella.

Un error, aunque a Marbella le viene muy bien la publicidad de las vacaciones de los Obama, necesitada como está de recuperar prestigio tras el dominio municipal durante quince años de una banda de delincuentes. El hotel elegido es elegante, pero su estilo está muy lejos de las haciendas californianas de origen andaluz a base de cal, tejas y vegetación que en los años 40 impuso en Marbella Ricardo Soriano, o de la casa hispanoárabe que diseñó Hohenlohe en los 50. También, afortunadamente, lejos de las mansiones ostentosas que se hicieron aquí los jeques árabes en los 70 o de las imitaciones que se fabricaron a continuación los nuevos ricos foráneos e indígenas antes de que Gil y compañía se dedicaran a los pisos. El hotel de Benahavís tiene buena pinta, pero es de lamentar que su estilo no sea autóctono, sino copia de una villa de la Toscana italiana. Después de esto el público americano seguirá teniendo problemas de geografía.

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Urbanismo: vuelve la barra libre

Ignacio Martínez | 20 de junio de 2010 a las 9:09

Felipe González celebra que tras el fracaso del mercado, en plena crisis, se haya reclamado la vuelta de la política al primer plano del escenario público. Pero el ex presidente lamenta que la política no tenga la suficiente autoridad para reformar el sistema financiero mundial. Al presidente Griñán le gusta también reivindicar el papel de la política en la gestión de los intereses colectivos. Un discurso fácil de compartir, siempre que no sea retórico. Por ejemplo, me temo que la política no tenga la suficiente autoridad para reformar el sistema urbanístico regional.

En los locos años 2000, nos acostumbramos a justificar el desenfreno inmobiliario con un argumento de que generaba riqueza y puestos de trabajo. Una riqueza mal repartida, concentrada en el bolsillo de los especuladores del suelo. Quien tenía la técnica, la desenvoltura o el desahogo para recalificar un terreno comprado por dos pesetas, era rico al día siguiente. Su suerte y fortuna dependían del lápiz de un concejal. Con grandes esfuerzos y dudas, por fin la Junta empezó a establecer una serie de normas urbanísticas y a limitar los crecimientos desmesurados del territorio construido y de la población de una localidad.

Con la crisis se reclamó el protagonismo de la política. Ahora, la Junta acaba de hacer una excepción a su reciente doctrina urbanística. Si un campo de golf es de interés turístico, el residencial que lo acompañe no necesita cumplir los límites al crecimiento exprés. Porque los campos de golf generan riqueza y puestos de trabajo. Se repite la canción. Entre tanto el ciudadano común asiste atónito a los acontecimientos. En Marbella se organizan cursillos para aprender a traducir las expresiones de su nuevo plan de ordenación urbana. El criptolenguaje es muy difícil de entender, incluso para los técnicos. Y en Zahara de los Atunes, muy cerca del cuartel de la Guardia Civil, el propio Ayuntamiento ha hecho una explanada para un aparcamiento, en una zona rodeada de dunas, que tiene toda la pinta de ser servidumbre de protección del dominio público marítimo terrestre. Una franja, por más señas, competencia de la Junta. Este año lo están urbanizando, con cemento y adoquines.

A veces parece que lo que vuelve no es la política, sino la barra libre.

Las cosas son lo que parecen

Ignacio Martínez | 9 de junio de 2010 a las 11:17

Las apariencias acaban dando carácter a las cosas y a las personas. Todos acabamos siendo, en cierto modo, lo que parecemos. Las instituciones, también. La Junta pretende hacer una excepción a la disciplina urbanística, la limitación al crecimiento de un municipio, en el caso de los campos de golf. Aunque no se termina de atrever. Después de años evitando urbanizaciones en un terreno rústico estupendo con la excusa de que son un residencial adosado a un terreno de golf, se levantaría la veda. No era un capricho, se trataba de que las viviendas, cercanas a un golf, en medio de un monte o donde quiera que se pretendiese levantarlas, tuvieran antes de construirlas los servicios de carreteras, infraestructura, transportes, agua, electricidad, saneamiento y demás, instalados por cuenta del promotor. Esto no pasaba en los locos años 2000. Se ponían las infraestructuras a posteriori, con cargo al erario público, y todos tan contentos.

Contentos y blindados. En Marbella no se ha tirado ninguna de las más de 30.000 viviendas ilegales que dejaron construir los miembros de la banda de Gil y Gil. Ni 30.000, ni 18.000, ni 1.500, ni una sola. Y ahora, pasada la página de las responsabilidades, se inaugura una nueva fase: aparecen oportunidades de negocio otra vez. Relajar la disciplina urbanística, con las cautelas que se quiera, es olvidarse del desenfreno, la corrupción y la barra libre que imperó en el sector y en tantos ayuntamientos de la costa en los últimos años. Pero estamos en crisis y se pretende que tire de la economía lo de siempre.

Todo esto ocurre después de que haya desaparecido la Consejería de Ordenación del Territorio. Desaparecido del nomenclátor de la Junta. Que el urbanismo no figurase en el nombre de la Consejería de Obras Públicas y Transportes, siempre la convirtió en una maría, una asignatura menor en la responsabilidad de la Administración autonómica. Rescatado el asunto, llegó a encabezar una cartera ministerial en el Gobierno regional: Ordenación del territorio y Vivienda. El acordeón institucional la ha hecho desaparecer del mapa de nuevo. Y el nombre de la nueva consejería de Obras Públicas y Vivienda es arriesgado. En Europa los ministerios son de transportes. Las obras públicas construyen infraestructuras, pero el servicio al ciudadano es el de Transportes. Aquí le damos más valor a lo que nos gastamos en la carretera o en el ferrocarril que tener el transporte donde se necesita y puede ser eficiente y rentable.

Y lo mismo pasa con la vivienda: lo fundamental es la ordenación del territorio, la planificación de necesidades y servicios. Así las viviendas acabarán estando donde exista una demanda objetiva, sean asequibles y haya infraestructura para soportarla. No donde quieran los promotores. La Junta debería medir muy bien sus excepciones. Porque estas cosas acaban siendo lo que parecen. Las carga el diablo.

Goldfinger: Connery como uno de los ‘malos’

Ignacio Martínez | 9 de mayo de 2010 a las 9:43

Investigan a Sean Connery, su mujer y otras veinte personas por blanqueo de dinero. Es uno de los muchos asuntos irregulares que colean en Marbella desde que el Ayuntamiento estuvo administrado por la banda gilista. Los Connery son sospechosos de una recalificación ilegal de su vivienda, de su venta con dinero negro y de alguna comisión a los munícipes de la época. Total, James Bond acusado, como uno de los malos.

En la brigada antiblanqueo de la Policía Judicial, algún guasón le ha puesto a esta operación el nombre clave de Goldfinger. Es el título de una de las más famosas películas de 007, y la canción cantada por Shirley Bassey quizá sea la más popular de la serie. Por cierto, que durante ese rodaje Sean aprendió a jugar al golf, deporte que practicó en Marbella más tarde. La casa de Connery, Malibú, es parte de la memoria de la ciudad. En 1943, Norberto Goizueta, que había comprado 300 hectáreas en Guadalmina diez años antes, animó a Ricardo Soriano a hacerse con El Rodeo, 15 hectáreas junto al mar. Soriano cerró la compra a tres reales el metro cuadrado. Edgar Neville estrenó allí en los 50 una casa a pie de playa, a la que llamó Malibú, en recuerdo de su paso por Hollywood. Soriano impuso en la zona un estilo arquitectónico de hacienda californiana; o, lo que es lo mismo, de cortijo andaluz pasado por México. Así era Malibú, planta baja más una.

Tras la muerte de Neville, Connery compró la vivienda en los 70. Mucho se debe estar acordando de Jesús Gil y Gil. Cuando el promotor inmobiliario y presidente del Atlético de Madrid se iba a presentar a la Alcaldía en 1991, le pidió al actor escocés que participara en un vídeo en defensa de Marbella, aunque en realidad era su vídeo electoral. En los 90, en la época dorada de la barra libre en el urbanismo marbellí, el alcalde recalificó la finca vecina de Malibú y dejó construir cuatro plantas. Una vez que se vendieron los apartamentos, los vecinos se lo pasaban en grande fisgoneando los movimientos de Connery por su jardín y su piscina, con lo que el actor decidió marcharse. Cómo vendió, cómo se recalificó la parcela, y cómo cobró, debe decidirlo el juez. Pero lo que sí sabemos es cómo se fue: harto de tanto truhán.

Garzón: El enemigo público número uno

Ignacio Martínez | 14 de abril de 2010 a las 8:52

La nómina de personas que querrían hacerle daño al juez Garzón debe ser amplia. Incluye a terroristas, narcotraficantes y grandes partidos políticos. Hay una forma antigua de daño que significa condenar a alguien o dar sentencia contra él, que encaja perfectamente en esta historia. Pero a los procesos contra Garzón le valen otras acepciones. Hay gente que le quiere perjudicar, causarle dolor y hasta destruirlo. Los procedimientos judiciales contra él son tres: uno por el auto de procesamiento a Franco, otro por el cobro de unas conferencias organizadas en Nueva York, que habría pagado el Banco Santander, y el último por las escuchas de las conversaciones de los procesados por el caso Gürtel con sus abogados. Los dos primeros casos han sido promovidos por personas y organizaciones nostálgicas de la Dictadura, como Falange o un supuesto sindicato llamado Manos Limpias. El superjuez ha acabado siendo el superprocesado de manera simultánea e implacable, como si fuese el enemigo púbñico número uno.

Vaya por delante que no pertenezco al club de fans de este juez estrella, cuyo ego ensombrece sus actuaciones. En octubre de 2008 escribí aquí que su auto contra Franco era un capítulo lucido para sus obras completas. Abrir un juicio de Nuremberg contra el dictador, los jefes del levantamiento militar del 18 de julio y los ministros de los gobiernos españoles desde el 36 al 51 era muy audaz. Les imputaba el asesinato de 114.266 personas. El tema tenía la polémica asegurada por muchos motivos, sobre todo por las dudas sobre si la ley de amnistía de 1977 amparaba los crímenes del franquismo, y también porque se pretendía procesar a personas ya fallecidas. Sea como fuere, el encausamiento de Garzón no se entiende fuera de España y abre una brecha en la convivencia nacional.

El acto de ayer de los sindicatos UGT y CCOO en la Universidad Complutense de Madrid es una muestra de esa fractura. Cándido Méndez considera que las querellas persiguen injustamente al juez por actuaciones judiciales como la instrucción del caso Gürtel y lo califica de vergüenza histórica. Por el contrario, la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, piensa que este homenaje es un disparate y un atentado contra la democracia. El ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo ha llegado más lejos y acusa a los magistrados del Supremo de dar un golpe brutal a la democracia española, convirtiéndose en instrumento del fascismo español.

Esto ocurre en un país en el que un delincuente como Jesús Gil y Gil, alcalde de Marbella entre 1991 y 2002, invitaba a unas jornadas jurídicas anuales a la crema y nata de la judicatura española, incluidos magistrados del Supremo y el Consejo del Poder Judicial, a mesa, mantel y cama, bien acompañados y regalados, y no pasaba nada. Las jornadas jurídicas eran una pantomima: una conferencia de una hora a mediodía y el resto, una semanita a toda plan en la capital de la Costa del Sol. Y todos tan contentos. Sobre todo, Gil. 

La democracia ha llegado a todas partes tras la Dictadura, incluida la Policía, el Ejército y hasta la Iglesia, en la época del cardenal Tarancón. Pero está por llegar a la judicatura. Quizá haya llegado el momento de abordar esa cuestión. Éste es el lado bueno de convertir a Garzón en el enemigo público número uno.

Otro blanqueo en Marbella

Ignacio Martínez | 5 de abril de 2010 a las 12:17

Hoy se aprueba definitivamente el plan general de ordenación urbana de Marbella. Es una buena noticia que una ciudad tan importante tenga una norma legal después de un cuarto de siglo en el limbo. Pero no sale gratis: se van a legalizar unas 16.500 viviendas a todas luces irregulares. Y toda legalización de una arbitrariedad perpetrada contra bienes públicos se hace a costa de la generalidad de los ciudadanos. Sabemos que una banda de aventureros se hizo con el poder en el municipio; que se lucró con los desmanes que permitió: de hecho las viviendas calificadas como ilegales son aproximadamente la mitad de las que en sentido estricto lo eran. Pero a esa otra mitad se le ha pasado la mano.

Esta legalización que hoy culmina blanquea el enriquecimiento de los corruptos. En teoría, los promotores de las viviendas ilegales deberán compensar al Ayuntamiento con solares para equipamientos públicos. Pero muchos se niegan y esta exigencia acabará en los tribunales. Al final, de todas las barbaridades del reinado de Jesús Gil sólo 1.500 viviendas son consideradas como ilegales, pero no hay noticia alguna de que vayan a derribarse. Ni el PP, que gobierna en Marbella, ni el PSOE, que lo hace en la Junta de Andalucía, han querido ir más lejos. Y no por miedo a ser castigados en las urnas. Es que hay una responsabilidad patrimonial del Ayuntamiento como institución: primero dio una licencia de obra y ahora declara ilegal la vivienda. Aunque las personas que gobiernan la ciudad sean otras, para derribar habría que compensar a los actuales dueños. Así pues, la ratificación del nuevo PGOU en el pleno de Marbella de hoy no es una buena noticia, porque algunos se han ido de rositas.

Hoy también se levanta el secreto del sumario del caso Gürtel y conoceremos el contenido de 50.000 folios de investigaciones sobre la trama corrupta que se creó en torno a dirigentes del PP en varias comunidades autónomas, en particular en Madrid y Valencia. Los beneficiarios se enriquecieron de tal manera que el jefe de la banda, Francisco Correa, tiene escondidos –sólo en Suiza y que se sepa- 22 millones de euros. Los encausados intentan anular las pruebas conseguidas mediante unas escuchas que consideran ilegales. Es el proceso de Marbella, pero al revés, en vez de legalizar viviendas irregulares, se trata de ilegalizar escuchas irregulares. Pero el objetivo es el mismo: irse de rositas.

O pasar página, que es lo que quiere al parecer el pueblo soberano. Una encuesta de ayer daba mayoría absoluta a Francisco Camps en la elecciones autonómicas valencianas del año próximo. Dos tercios de los consultados le dan ya ganador por anticipado, incluida una notable mayoría de los votantes socialistas. El mensaje es simple: sobre lo que pasara con la banda de Correa y El Bigotes, pelillos a la mar.

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