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Carne de cañón

Ignacio Martínez | 22 de febrero de 2012 a las 11:09

Andalucía, Canarias y el Mediterráneo español pagan con una mayor competencia marroquí las ventajas que los productos agrarios e industriales del norte de Europa van a recibir a cambio. Este es un caso flagrante de abuso que se aleja por completo del espíritu europeísta. La pérdida de soberanía española no sólo se refiere a los asuntos económicos y financieros, afecta de lleno a estas cuestiones diplomáticas y comerciales.

Hace unos meses el Parlamento Europeo suspendió el acuerdo de Pesca con Marruecos, perjudicando a España, por la sensibilidad de los eurodiputados por el asunto del Sahara. Marruecos era el malo de la película y le daban una bofetada en nuestra cara; la flota andaluza y canaria era la principal beneficiada con ese tratado. Ahora de pronto el marroquí es bueno, porque los beneficiados del intercambio son otros. Un magnífico embajador español me dijo en una ocasión que la Unión Europea no era una congregación de Hermanitas de la Caridad sino un club de intereses. Que no lo olvidara.

Recuerdo la frase cuando nos anuncian un nuevo acuerdo de la UE con Marruecos, que da enormes ventajas a la agricultura del reino alauí y refuerza el espacio de libre cambio entre Europa y nuestro vecino del sur. Es un paso más en la aplicación del acuerdo de Asociación entre ambas partes firmado en 1995 y que preveía una zona total de libre cambio agrícola e industrial para 2010.

Ya ven que no se ha cumplido y ahora se habla de los años 20 para que esté plenamente en vigor. La pérdida de soberanía española es dramática y perjudica gravemente a la agricultura andaluza. La entrada de mayores contingentes de frutas y hortalizas sin arancel, y la rebaja de las tasas de entrada para el resto, amenaza una parte sustancial de la economía regional. Entre la agricultura y la agroindustria pueden suponer del 10 al 15% del PIB andaluz.

Asaja cifra las pérdidas en mil millones de euros al año. Pero el daño es muy superior: el euroescepticismo, la desconfianza en la UE como ámbito de protección de los derechos de todos. El norte desarrollado no sólo nos tiene intervenida la economía y la legislación social. Ahora hace negocios agrícolas e industriales a costa de hipotecar el futuro del sur, convertido en carne de cañón.

Una sonrisa para los turistas

Ignacio Martínez | 16 de octubre de 2011 a las 11:16

Una amiga, que ha estado en los Estados Unidos, viene contando lo bien que se lo ha pasado en California, pero añade que no vuelve a Estados Unidos. Resulta que cuando llegó a Los Ángeles, procedente de París en un vuelo de Air France, la apartaron del resto de viajeros en el control de pasaportes. A ella y a unas pocas de españolas o hispanoamericanas que tenían algo en común: un nombre compuesto que empezaba por María. Ninguna suiza o francesa del vuelo fue retenida.

Separada de sus acompañantes, la llevaron a una segunda inspección durante dos horas de reloj. Allí la interrogaron sobre el color de su pelo, el de sus ojos, su peso y cuestiones similares. No le dieron ninguna explicación; hay que esperar a una llamada, era todo el recado. No se sabía por qué. Mientras, a los que estaban fuera no les dejaron entrar´, ni recibir información alguna. Sólo que aquello era por su bien. Malas caras, voces más altas de la cuenta y un poquito de chulería completan el cuadro de la llegada a la tierra de Obama.

En los mismos días, otro amigo ha estado en Marruecos. Y a la salida de la frontera de Nador con Melilla un funcionario de aduanas lo retuvo para hacerle un interrogatorio sobre su profesión, especialidad, etcétera, etcétera. La impresión de la víctima es que aquello no era por su bien, sino con el objeto preciso de tocarle las narices. Y dentro de la Unión Europea, lo mismo ocurrió en junio a otra buena amiga en los controles aleatorios de frontera en Dinamarca, puestos en marcha en primavera violando los compromisos de Schengen. El terrorismo ha conseguido un enorme éxito, al amargarle la vida a los turistas. Y a veces el racismo y la mala leche del funcionario hacen el resto.

Las medidas de seguridad en los aeropuertos rozan el ridículo. Quizá nada de eso es evitable, todo es necesario para que ninguna peligrosa terrorista se camufle tontamente debajo de cualquier inocente María hispana. O un espía español no deambule a sus anchas por el antiguo protectorado rifeño. O no entre en Dinamarca ningún indeseable mafioso.

Admitamos que es imprescindible este tipo de control. La pregunta es por qué no ponen en estos sitios a gente muy eficaz y particularmente amable. Por cada peligroso terrorista habrá millones de turistas que agradecerían un poco de respeto ante la sospecha de que no son culpables de nada. Pero la ecuación que uno encuentra en las fronteras de este mundo de dios es la contraria. Hay que ladrarle al viajero, amedrentarlo, para que sepa quién manda allí.

El turismo es un fenómeno tan poderoso que aguanta todo esto. Hay mil millones de turistas internacionales al año en el mundo. ¡Uno de cada siete habitantes del planeta sale de su país! Y la cifra se puede duplicar en la próxima década. Sería deseable que nos reciban en destino con todo rigor. Y una sonrisa, no estaría de más.

La revuelta ha llegado a nuestro patio trasero

Ignacio Martínez | 21 de febrero de 2011 a las 12:05

Cuando en mayo de 1994 entró en funcionamiento el Eurotúnel que conecta Francia con Inglaterra, técnicamente el Reino Unido dejó de ser una isla. Esos cincuenta kilómetros bajo el Canal de La Mancha suponen una distancia simbólica cuya importancia es difícil medir. Aunque sus efectos benéficos para la UE no se noten en exceso. Cuando en 1956 el presidente Nasser decidió nacionalizar el Canal de Suez, para financiar la presa de Asuán, el Reino Unido y Francia, principales propietarios del canal, ayudados por Israel, invadieron militarmente la zona. Egipto bloqueó la navegación y Estados Unidos obligó a las dos potencias europeas a retirarse.

El canal tenía ya casi un siglo, pero nunca había sido tan conflictiva su existencia. Egipto fue gobernado con mano de hierro tras la muerte de Nasser por otros dos militares como él, Sadat y Mubarak. La democracia pudo esperar, para tranquilidad de la Unión Europea, Estados Unidos e Israel. Hasta que la revuelta árabe llegó a El Cairo y se llevó por delante el régimen.

El estado judío se inquieta ahora cuando barcos de guerra iraníes remontan el canal, camino del Mediterráneo desde el Mar Rojo. Simon Peres, presidente de Israel, entrevistado hoy en TVE por Ana Pastor, canta las excelencias de régimen impuesto en Egipto por los oficiales libres que dieron el golpe de Estado de 1952 que llevaría al poder cuatro después al coronel Nasser. La distancia simbólica de este trayecto es bastante más grande que los 160 kilómetros de canal.

El año 56 fue también el año de la independencia de Marruecos. La revuelta árabe ha llegado este fin de semana a nuestro vecino del sur. Ayer hubo disturbios en Tánger y miles de personas se manifestaron en una decena de ciudades marroquíes, como Alhucemas, a medio camino entre Ceuta y Melilla. En Rabat hubo al menos ocho mil participantes. A este movimiento por la libertad y el progreso en el mundo árabe no lo paran ni las balas: en Libia pueden haber muerto 200 personas. Desde el Mediterráneo hasta Bahrein, en el Golfo Pérsico, una ola de indignación se alza contra toda clase de dictadores y autócratas. No parece la clásica protesta anticolonialista, anticapitalista. Tampoco islamista. Es algo nuevo, que urge una respuesta europea. Lady Ashton, la insegura ministra de Exteriores de la UE, estuvo el miércoles en Túnez e irá mañana a El Cairo. ¡Por fin! Aunque sólo ofrece ayuda económica. Como en el 56 en en Canal de Suez, Estados Unidos va por delante de Europa.

Están en nuestra puerta y tenemos muchos intereses cruzados. Sin ir más lejos, hoy entra en funcionamiento el gaseoducto submarino entre Beni Saf (Argelia) y Almería. MedGaz tiene 210 kilómetros y capacidad para transportar 8.000 millones de metros cúbicos al año. Esta empresa va a tener socios árabes mayoritarios, porque la argelina Sonatrach tiene el 36%, y Cepsa, con otro 20%, va a acabar controlada por el fondo soberano de Abu Dhabi. El resto es de Iberdrola, Endesa y Gaz de France. La anchura simbólica del Estrecho es bastante más pequeña que los 15 kilómetros que hay entre el puerto de Algeciras y el de Tánger-Med. La revuelta ha llegado a nuestro patio trasero.

Sahara a oscuras

Ignacio Martínez | 20 de noviembre de 2010 a las 18:40

La malagueña Trinidad Jiménez ha cometido más errores en un mes como ministra de Exteriores que en año y medio en Sanidad. A simple vista, ha encontrado su nivel de incompetencia. El cinismo y la ingenuidad son actitudes complementarias en cualquier relación. A más cinismo de una parte, necesariamente debe haber más ingenuidad del otro lado para conseguir acuerdos. A menos que las dos partes practiquen con igual intensidad la doctrina cínica, cosa habitual en política. No sé en cuál de estos escenarios estamos en el conflicto del Sahara.

Doce días después del ataque de fuerzas policiales y militares marroquíes contra un campamento de 20.000 personas en las afueras de El Aaiún, se produce una mínima e insuficiente concesión en el apagón informativo practicado por Marruecos, que hasta ahora ha perseguido a los periodistas españoles, los ha retenido en la frontera o los ha detenido en el interior de la antigua capital española. Las autoridades marroquíes siguen culpando de racismo y sectarismo a la prensa española, a la que no dejan trabajar. E incluso han deslizado la idea de que miembros de Al Qaeda en el Magreb Islámico se habían infiltrado entre los manifestantes que reclamaban atenciones sociales en el campamento atacado.

Algún ministro del Gobierno de Rabat, puesto en liza para paliar la avalancha de críticas, ha llegado a calificar a los manifestantes como delincuentes. Peligroso argumento, que recuerda al utilizado por el régimen de los Castro cuando en febrero murió el preso político Orlando Zapata, después de tres meses de huelga de hambre. Cuba es una dictadura sin paliativos. El régimen marroquí, a pesar de tener un monarca cuasi absoluto, pretende equipararse a las democracias europeas. De hecho, en 1979 llegó a pedir su entrada en la CEE y formalizó su solicitud en 1985. Que fue rechazada, dicho sea de paso.

Hay algo en todos los regímenes autoritarios, que los hace similares: su falta de transparencia, su aversión a la prensa libre. La propia petición del Gobierno de España de que Rabat acepte un pool de periodistas y que pueda elegir sus componentes, ya resulta rechazable. El nuevo Gobierno, que ha cogido mucho gas en numerosos temas, ha patinado en éste de manera estruendosa. La neófita ministra ha llegado a afirmar que España ya no tiene responsabilidad alguna en el Sahara. Algo que no sólo es incierto, sino que entra en contradicción con el sentimiento casi unánime de los españoles, desde la extrema derecha a la extrema izquierda, que piensan que le debemos algo a los saharauis.

El Gobierno español no ha hecho buen papel, pero el suyo ha sido aseado si se compara con el marroquí. Impedir la información es el peor aval en un conflicto como éste. Marruecos entró por la fuerza en el Sahara español y está dispuesto a seguir por la fuerza. Y a oscuras.

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Masacre en el Aaiún

Ignacio Martínez | 14 de noviembre de 2010 a las 12:19

El ataque de fuerzas de la gendarmería y el ejército de Marruecos a un campamento en El Aaiún, en el que se concentraban 20.000 saharauis que reclamaban viviendas y otras demandas, marca un antes y un después en el conflicto del Sahara Occidental . Se ignora el número de muertos porque la potencia ocupante no deja entrar a los periodistas internacionales, en particular a los españoles. No se conocen los detalles de cómo y por qué se ha desatado tanta violencia contra una población civil indefensa. Es evidente que la acción de protesta era una provocación. Pero estas cosas se aceptan y se gestionan de otra manera en los países democráticos.

Lo que queda claro es que Marruecos consiguió por la fuerza este territorio y quiere mantenerse en él también a la fuerza. El rey Mohamed VI se comporta de este modo con cierta impunidad; la que le dan España, Estados Unidos y Francia, dicho sea por orden alfabético. Las declaraciones de ayer de la ministra española lamentando los hechos, pero no condenándolos, es muy expresiva. Las alusiones de Zapatero en Seúl a los intereses de España, también. Es admisible que la diplomacia actúe en defensa de los intereses de un país, pero hay momentos que merecen que los valores de una democracia prevalezcan.

El apoyo occidental no es gratis. Marruecos debe cumplir con un papel esencial en la lucha contra la inmigración ilegal o el tráfico de drogas. Y es el gendarme de una zona que se ha convertido en uno de los cuatro grandes epicentros del terrorismo mundial, el Sahel. A cambio, y con el argumento de que no es viable un país de 100.000 a 200.000 habitantes en un territorio inhóspito, los socios de la Unión Europea respiran aliviados y miran para otro lado. Como cuando el FIS ganó las elecciones en Argelia en la primera vuelta de los comicios de 1991 y se produjo un golpe de Estado. Como cuando Hamas ganó las elecciones palestinas en 2006. Los intereses tienen estas cosas.

El Parlamento andaluz aprobó por unanimidad el jueves una declaración institucional contra la violenta actuación marroquí, en la que pedía responsabilidades y se solidarizaba con las víctimas. ¿Qué puede hacer España? Sola, bien poca cosa. Francia, que es una de las dos grandes potencias de la UE, actúa siempre como hermano mayor del régimen alauí. Y la vulnerabilidad de nuestra frontera ya fue puesta a prueba este verano por manifestantes profesionales, justo después del último informe del enviado especial de Naciones Unidas para el Sahara, Christopher Ross, en el que solicitaba a las potencias occidentales ayuda para convencer a Marruecos de que acepte discutir la propuesta del Frente Polisario sobre la celebración de un referéndum de autodeterminación. Ante la masacre, resulta un consuelo la declaración institucional del Parlamento. Dura. Digna.

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Se acabaron las candilejas

Ignacio Martínez | 19 de junio de 2010 a las 9:49

Termina con más pena que gloria la presidencia española de la Unión Europea. El país que en septiembre de 2007 jugaba la Champions de la economía mundial, era el equipo que más partidos ganaba, el más goleador y el menos goleado, en frase desafortunada del presidente del Gobierno, acaba su semestre de liderazgo comunitario recibiendo goles de los mercados, de los socios europeos, de la prensa o de la oposición. La comparación con el Mundial de Sudáfrica está tirada: el problema no es tanto el mal resultado como las expectativas superlativas. Nos comíamos el mundo y nos salió la apuesta fatal. Iba a ser un acontecimiento planetario, la coincidencia de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, en frase infeliz de la número tres del PSOE, pero Obama ni siquiera se molestó en venir a Madrid para una cumbre entre Estados Unidos y la Unión Europea programada en el mes de mayo, y anulada por incomparecencia del americano. Más que nada, porque le aburre la afición de los europeos a las reuniones retóricas sin contenido real.

El semestre lo empezamos muy futbolístico. Los equipos de Primera División saltaron al campo con la bandera azul de doce estrellas amarillas y sonó el Himno a la Alegría en los estadios de toda España. Se hicieron anuncios grandilocuentes, toda reunión informal de ministros, de no importa qué ramo, era una cumbre europea… En fin, se nos fue la mano con el envoltorio, pero dentro hubo poca cosa. A la auténtica cumbre celebrada en suelo andaluz, con Marruecos en Granada, no vino el rey alauita; la cumbre euromediterránea de Barcelona hubo que anularla. Y buena parte del periodo presidencial lo empleó Zapatero en defender de los mercados o los especuladores, con desigual fortuna, el prestigio de la banca y la deuda soberana nacional.

Ahora entra al relevo Bélgica. Los agoreros dicen que con la crisis institucional que vive el pequeño reino belga ¡a ver cómo se puede hacer una presidencia europea! Un espectáculo a la española, desde luego que no. Pero los belgas lo harán bien, como siempre. Sin himnos ni banderas en los campos de fútbol, sin pretensiones planetarias. Haya el gobierno que sea en el país, los altos funcionarios cogerán cada dossier que se encuentre sobre la mesa y buscarán consensos para que se apruebe. Y dejarán, como de costumbre, la mesa bastante limpia de asuntos pendientes. Serán buenos administradores de los intereses comunes. Que es de lo que se trata.

No se termina el mundo porque la presidencia europea se haya quedado en nada. E incluso puede ser una buena enseñanza para el futuro, para esto y para cualquier otra cosa: con trabajo, austeridad y humildad se llega más lejos. Pero ¿creen que hemos aprendido algo? Moratinos ha dicho que se ha cumplido el 100% de los objetivos españoles. Patético.

Ahora se acabaron las candilejas. Ya sólo nos espera antes de las vacaciones de agosto el cambio de Gobierno.

Ricardo Serra: “Andalucía ha renegado de lo agrario; piensa más en las nuevas tecnologías”

Ignacio Martínez | 30 de enero de 2010 a las 10:16

Este ingeniero agrónomo dirige una explotación familiar en Cantillana (Sevilla). Aquí ha modernizado su plantación de cítricos, con distintas variedades de naranjas que le permiten producir seis meses al año. Su experiencia en el extranjero y su dominio del alemán, inglés y francés le han convertido en el interlocutor de Asaja en Bruselas. Ricardo Serra es presidente de Asaja en Andalucía, vicepresidente de la ejecutiva nacional y vicepresidente del influyente Comité de Organizaciones Profesionales Agrarias de la Unión Europea.

-¿Andalucía vive de espaldas al campo?

-Más allá de una serie de gestos, no se puede decir que la cuestión agraria esté en el centro del debate social en Andalucía. En las declaraciones de los políticos o en el discurso del presidente de la Junta sobre la economía sostenible no hay una apuesta decidida por la agricultura como uno de los elementos importantes para salir de la crisis.

-Pero Andalucía es una potencia agraria europea.

-La producción final agraria supera un año normal los 10.000 millones de euros. Muchos pueblos andaluces no tendrían sentido desde el punto de vista económico sin la agricultura. Y tenemos una potente agroindustria. No comprendemos por qué estamos ausentes del debate económico sobre el futuro.

-Yo no sé quién es el responsable de agricultura en el PSOE andaluz, ni el experto agrario del PP. ¿Y usted?

-Pues yo tampoco lo sé. Nuestra relación con los socialistas se establece con las consejerías de Agricultura y Medio Ambiente. Los partidos no nos consultan de manera constante por nuestras preocupaciones.

-¿Y qué les diría?

-Que en Andalucía desde el punto de vista institucional se ha renegado de lo agrario, porque se ha pensado más en las nuevas tecnologías. Por eso las infraestructuras están en un estado tan penoso.

-¿Qué infraestructuras?

-Hace falta un Plan E, o un Plan R para mejorar las infraestructuras rurales en Andalucía. Los caminos están en un estado penoso. El acceso a las nuevas tecnologías debería ser en las zonas rurales equiparable al de las ciudades. Internet no llega con facilidad al campo. O no hay banda ancha o llega nominalmente pero no en la práctica.

-Y además de caminos rurales y autopistas de la información, ¿qué más echan de menos en el campo?

-Más seguridad. La mayoría de los ayuntamientos fuera del casco urbano no quieren saber nada de la seguridad en el ámbito rural.

-En la comarca de Antequera roban remolques de aceitunas.

-Ocurre en todas partes. Y además ha variado el objeto del robo, ahora está más dirigido hacia la infraestructura. Un transformador de alta tensión que está en el campo, lo tiran al suelo para robar el cobre. Los ladrones van a sacar en el mercado negro 150 euros por lo robado y le hacen un daño al agricultor de más de 6.000. Roban los aspersores de aluminio de los riegos para picarlos y venderlos por dos pesetas…

-¿Han evaluado el importe de lo robado en un año?

-Es difícil de saber, porque los agricultores no denuncian, convencidos de que es inútil. Hay unas 100 denuncias mensuales en cada provincia, pero creemos que no son más que el 10% de la realidad. Igual que están vigiladas las calles debería estar vigilado el medio rural. La Guardia Civil cumplió durante muchos años esta función; había una presencia que se notaba.

-¿Hay menos guardias civiles?

-Ahora vigila el Seprona [Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil]. Pero cuando vienen es para ponerte una multa por el incumplimiento de alguna de las obligaciones de carácter medioambiental. Que está bien, pero deberían venir también para que no nos tiren el transformador o para que no se lleven los tubos del riego.

-Uno de los problemas del campo andaluz es el envejecimiento de sus agricultores.

-España tiene los peores índices de la UE. Los agricultores europeos con menos de 35 años son más del 6%, pero en España no llegan al 4,5%. Y los de más de 65 años son el 34% en la UE, pero más del 36,5% en España. Y el porcentaje andaluz es como el español.

-Uno de cada tres agricultores andaluces tiene edad para jubilarse.

-Más de uno de cada tres. Es alarmante.

-No hay afición.

-La pensión es escasa, muchos agricultores no se pueden jubilar porque no tendrían de qué vivir. Y no pueden dejarle el negocio a sus hijos. Es muy fácil convencer a los jóvenes de que vayan a la ciudad. Sin embargo, la vuelta de la ciudad al campo es muy difícil que ocurra.

-¿Hay apuros financieros?

-Es difícil conseguir liquidez en condiciones razonables. Pero peor es el problema de los precios. En cereales, oleaginosas y proteaginosas los precios son los de hace más de veinte años.

-Se ha producido una enorme concentración de la demanda y sigue muy atomizada la oferta.

-No hay relación entre lo que un agricultor recibe por las naranjas, tomates o pimientos y lo que este producto vale en el lineal. El reparto del beneficio no es equitativo. La dura competencia que hay entre las grandes compañías de distribución se hace a costa del último de la cadena, que es el agricultor.

-Podrían concentrar la oferta.

-El agricultor tiene pocas posibilidades para hacer frente a la gran distribución. Son productos perecederos y el margen de negociación es estrecho. El agricultor debería asociarse en una organización de tal magnitud que sería inviable.

-Otro problema es el cobro. Han cambiado las costumbres.

-Antiguamente, en productos perecederos el cobro era inmediato. El término que se utilizaba era a culo del camión; el camión está pesado, el producto está ahí, pues tanto.

-Cuando se daban la mano, con el trato se daba ya una cantidad.

-Sí, como señal y parte, podía ser un 20%. Pero ahora se cobra a 30 días en el mejor de los casos. Hay gente que propone pagar unas patatas entregadas el 1 de junio con un talón del 12 de octubre.

-Hay otro método de cobro llamado ya te veré. Suena inquietante.

-También llamado en Levante a resultas. Es el peor. Se llevan tu naranja y dentro de tres meses te la liquidan a lo que les dé la gana. Es un sistema que se ha impuesto mucho en cítricos en la parte de Levante y que empieza a implantarse aquí.

-¿Ha descendido el valor de la producción final agraria en 2009?

-Casi un 7%. Han sido 9.750 millones de euros, frente a 10.450 del 2008. El máximo de la última década se alcanzó en 2004 con 11.350 millones.

-¿Por qué ha ocurrido?

-Por varias razones. La primera, por la bajada de los precios. En el año 86, cuando España entró en la Unión Europea, el precio del maíz grano era de unas 32 pesetas el kilo. El año pasado estaba a 24 pesetas. Si a eso se le mete la inflación, estamos vendiendo por debajo de la mitad que hace 25 años. Otro problema ha sido la sequía. Y en tercer lugar, hay menos intensidad en la producción.

-Se han modernizado las estructuras, con ayudas europeas.

-Los regantes de manera especial. Y eso va a suponer una gestión más adecuada del agua.

-La directiva marco europea obliga a cobrar el coste real. Y hay que pagar el agua que se utilice, con contador individualizado.

-La mayor tecnología del sistema implica mayor gasto energético. Eso unido a la desaparición de la tarifa de riego, ha producido un incremento en los costes.

-Tenemos una agricultura excesivamente intensa en agua, insostenible uno de cada cinco años.

-Hay que replantearse la política hidráulica. El mes pasado ha caído el agua de un año; Andalucía tiene periodos de sequía y de lluvias intensas. Hay que mejorar la gestión y el uso del agua, pero también aumentar la capacidad de nuestros embalses. Y poner en marcha lo que tenemos: en la ampliación de La Breña [Córdoba] no funciona el sistema de bombeo; ni siquiera se han licitado las tuberías.

-Usted propugna un sistema privado de almacenamiento de agua.

-Hemos insistido mucho, pero no nos dejan. En los márgenes del Guadalquivir, los agricultores podrían construir balsas, con un sistema controlado y vigilado por la Administración. En los momentos de avenidas fuertes se llenarían las balsas, para poder regar durante el verano. En vez de grandes presas, muchas pequeñas balsas.

-¿Y qué le dicen en la Junta?

-Uno de los dogmas de la política hidráulica en Andalucía es que hay que organizarnos con lo que tenemos, gastando menos. Nosotros decimos que tenemos que mejorar nuestra eficacia, pero no es suficiente, porque la agricultura del futuro es la agricultura del riego: da empleo, genera riqueza y fomenta el valor añadido.

-Marruecos es una de las pesadillas del agricultor andaluz.

-Marruecos va a ser siempre nuestro competidor. Lo que pedimos es equidad en la competencia. A mí no me pueden pedir que cumpla 152 normas medioambientales compitiendo con un señor que no cumple ninguna. Ni me pueden reducir los productos fitosanitarios de 800 epígrafes a 200, con lo que muchos cultivos sobre todo andaluces quedan fuera de la protección, y competir con un señor que utiliza los productos prohibidos.

-¿Por qué dice “sobre todo andaluces”?

-En productos fitosanitarios hay dos grandes bloques: los fungicidas que controlan los hongos en las zonas frías y los insecticidas que controlan los insectos en las zonas cálidas del sur. Y el grueso de la limitación en la UE se ha centrado en los insectos. El agricultor almeriense que sufre esa restricción compite con un marroquí que sí puede utilizar los insecticidas.

-Estamos en pleno chequeo de la política agraria común. La PAC tuvo el 80% del presupuesto de la UE en los años 70 y en 2020 estará cerca del 30%.

-Tenemos tres problemas. El primero es la presión del Reino Unido y Suecia, con la República Checa y Malta en segundo plano, para que se reduzcan los fondos agrarios. El segundo es la batalla que darán los países del este para sacar provecho en la nueva situación. El tercero es que hay que abandonar el complejo de culpa por tener una política agraria y no estoy seguro de que tengamos los líderes adecuados en la Europa actual para hacerlo.

El hito planetario

Ignacio Martínez | 3 de enero de 2010 a las 3:24

Se está exagerando el papel de la presidencia española de la Unión Europea. No es la primera. Felipe González ya fue presidente de turno en 1989 y 1995 y Aznar en 2002. Las cumbres de Madrid con las que terminaron las presidencias socialistas fueron decisivas para el lanzamiento de la moneda única. En junio de 1989 Thatcher permitió que los demás iniciaran el camino hacia la unión monetaria sin el Reino Unido. Y la de diciembre de 1995 bautizó la nueva divisa como euro. En la de Sevilla de junio de 2002 se arregló el Tratado de Niza para que los irlandeses lo aprobasen en un segundo referéndum y fracasó el plato fuerte defendido por Aznar y Blair: dejar sin cooperación a los países africanos que no colaborasen contra la inmigración ilegal. Pero, como siempre, en Sevilla se despacharon importantes asuntos corrientes en materias como inmigración y asilo, ampliación y futuro de Europa; incluso se habló de desarrollo sostenible. Ya ven que no hay nada nuevo bajo el sol.

Sin embargo, en esta cuarta ocasión hay un afán de protagonismo excesivo. El PSOE está cinco puntos por debajo del Partido Popular en las encuestas, pero pretender arreglar la imagen presidencial a base de fotos de cumbres con países de Latinoamérica, del Mediterráneo, con Marruecos o con Obama es desvirtuar el cometido de España en este semestre. Se ponen en marcha nuevas instituciones del Tratado de Lisboa y se pretende abrir la puerta a nuevos adherentes: la Unión puede tener 37 socios en 2020. Se quiere dejar atrás la crisis y tener una mejor presencia de Europa en el plano internacional. Esto último no es cuestión de número: cada vez hay más países europeos en el G-20, pero cada uno habla con su propia voz, en un coro disonante.

Este semestre tiene algunos inconvenientes: la nueva Comisión no entrará en funciones hasta febrero y hay elecciones británicas en mayo. En vez de buscar grandes titulares, Zapatero haría bien en administrar los asuntos pendientes. En otras palabras, no estamos ante ningún acontecimiento planetario por la coincidencia de dos liderazgos a ambos lados del Atlántico, como enunció una bisoña dirigente socialista meses atrás. España está lejos de poder ejercer liderazgo alguno, pero además no es eso lo que se estila en Europa, en donde el presidente es un primus inter pares. Si ha habido un español líder europeo en los 24 años que España lleva en la UE, ha sido González. Aznar y Zapatero se han quedado lejos de serlo.

La demagogia es barata

Ignacio Martínez | 21 de diciembre de 2009 a las 13:08

En el inicio de la Transición, Fraga puso de moda el precio de los garbanzos como índice de la marcha de la economía. Rajoy se ha perdido este fin de semana por una mata de tomates. Los políticos utilizan los medios de comunicación para convencer a la opinión pública de que sus intereses, sus estrategias son las buenas para la sociedad. Pero en su afán de pillar cacho, se olvidan de que muchas veces están más guapos callados. Vean, si no, lo estupendo que está el presidente valenciano Camps, tan discreto: ni acusa a la oposición de querer rematarlo en una cuneta, ni dice que eso de Gürtel es el invento de unos canallas, ni se monta en un Ferrari. Nada de nada. Se supone que se dedica a trabajar y a pasar desapercibido. Como Esperanza Aguirre: ni una maldad sobre Gallardón y la anfitriona perfecta de Rajoy en la cena de Navidad de los populares madrileños.

No ha ocurrido la mismo en la comida de Navidad del PP de Málaga, celebrada el sábado. Arenas, Bendodo y una espléndida Esperanza Oña, con nuevo peinado, han sido muy acogedores con su presidente nacional. Pero Rajoy se ha columpiado. Mira que lo tiene fácil, no debe más que dejarse llevar por el tobogán de la crisis hasta la Moncloa; con Zapatero en horas bajas y circulando el runrún de que debe dejar paso a otro candidato socialista en las próximas elecciones. Pero, de pronto, la Unión Europea cierra un acuerdo agrícola con Marruecos, el mismo día en que se arregla la vuelta de Haidar a El Aaiún. Y por ahí se tira en tromba el presidente popular para cobrar ventaja. En la comida del PP malagueño esgrime en su mano derecha una mata con tres tomates: es el precio que España paga por la vuelta de Haidar.

No es verdad y Rajoy lo sabe. Estos acuerdos agrícolas entre Bruselas y Rabat se negocian desde hace cuatro años y son la segunda fase del acuerdo de asociación de 1995. Entonces se convino que habría una zona de libre cambio industrial, agrario y de servicios en el plazo de 10 años; o sea, para 2005. Pero ha sido muy complicado llevar a la práctica las aspiraciones políticas del 95, cuando se celebró la Conferencia de Barcelona y se inició el proceso de partenariado con la ribera sur del Mediterráneo. Europa dice que hay que desarrollar a estos países, para evitar la inmigración ilegal. Pero la UE exporta a Marruecos por valor de 14.000 millones de euros al año y sus importaciones no pasan de 8.000 millones. El problema para Andalucía es que las concesiones a Marruecos son productos agrícolas, competencia directa. Mientras que los beneficios industriales de la zona de libre cambio se los llevan las potencias industriales europeas. Es un viejo conflicto de intereses. Cabe hablar de compensaciones, pero mezclarlo con la vuelta de Haidar es una demagogia impropia de la seriedad exigible a Rajoy. Y es hasta una falta de respeto a la opinión pública andaluza. La demagogia será barata, pero que no nos tomen por tontos.

Haidar, un mes ya

Ignacio Martínez | 14 de diciembre de 2009 a las 12:31

Hoy se cumple un mes de la llegada de Aminatu Haidar al aeropuerto de Lanzarote. Treinta días en los que se han repartido todas las cartas de un juego de intereses que se disputa a tres bandas: Marruecos, España y Sahara. Ahora, todos los protagonistas de este drama tienen que elegir. La huelga de hambre y la actitud firme de esta mujer, la han convertido en un icono mundial de la lucha del Sahara por su independencia, para escarnio de los marroquíes que la despojaron de su pasaporte y la expulsaron del país.

Marruecos tiene que decidir si quiere consolidar la imagen de nación más democrática y moderada del Magreb musulmán, o prefiere aparecer como un país casi feudal, con un soberano absoluto que controla desde palacio a unos partidos políticos dóciles y bien mandados. Un alto funcionario del Estado y el propio ministro de Exteriores, Fassi Fihri, amigo personal del rey Mohamed VI, han recordado la importancia que la colaboración de Marruecos tiene para España en la lucha contra la inmigración ilegal, el terrorismo islamista o el tráfico de drogas. Esto, más que una amenaza, es un hecho. A 15 kilómetros de nuestra costa, en la pequeña Colombia marroquí, el cuadrilátero del Rif que forman Tetuán y Alhucemas por el norte y Taunat y Taza por el sur, hay más de 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo del cáñamo índico, en las que se pueden cosechar 2.500 toneladas de hachís al año. Los terroristas del 11-M vinieron de Marruecos y allí está la base más cómoda para las mafias del transporte de inmigrantes ilegales.

Las relaciones internacionales se preocupan sobre todo de defender intereses, más que valores, por eso los distintos gobiernos democráticos españoles se han interesado muy poco del Sahara Occidental, ocupado por el rey Hasan II, durante la agonía del general Franco, al final de la Dictadura. Hay quien sostiene que la cosa puede ser peor para España: que los tres últimos sultanes de la dinastía alauita tenían cada uno una misión, la independencia, la anexión del Sahara y la recuperación de Ceuta y Melilla. Mohamed V consiguió la independencia en 1957, Hasan II se quedó con el Sahara en 1975 y el actual monarca nada ha hecho de momento para ensanchar sus dominios…

España tiene que decidir si guarda sus intereses o defiende sus valores. La resistencia de Haidar ha puesto en evidencia la ambigüedad de los gobiernos españoles con la causa saharaui. Pero la propia Haidar también tiene sus contradicciones. Ayer, decía en El País dos cosas. 1. “No soy española, soy saharaui y mientras mi tierra esté ocupada, el ocupante, Marruecos, tiene la obligación legal de darme un pasaporte”. 2. “Según la doctrina de la ONU, España sigue ostentando la soberanía y la administración [del Sahara]”. Sigo sin comprender por qué no acepta un pasaporte español para volver a El Aaiún.