Archivos para el tag ‘Marta del Castillo’

Malos y fríos

Ignacio Martínez | 31 de agosto de 2009 a las 10:20

La Guardia Civil ha detenido al ex novio de Laura Alonso por su responsabilidad en la muerte de esta muchacha orensana de 19 años, desaparecida hace una semana, cuyo cadáver apareció el sábado. Desde el principio, los investigadores sospecharon de este tipo, de 32 años, con el que la joven tuvo una relación tormentosa: en 2008 llegó a presentar una denuncia contra él por malos tratos, que luego retiró. El hombre la asediaba con mensajes telefónicos. A pesar de este acoso y sus amenazas, el detenido estuvo impecable en los dos interrogatorios a los que fue sometido el martes y el jueves. Ahora, nuevas evidencias han permitido a la Guardia Civil detener al presunto autor del crimen, a pesar de que el asesino sembró de pistas falsas el monte donde apareció el cadáver. Siempre me pregunto por qué estas jóvenes amenazadas por sus antiguos novios no se deciden a denunciarlos. Por qué las personas de su entorno no lo hacen, con la determinación que a ellas les falta.

Qué doloroso resultaba ver en la televisión al padre de Laura esperanzado en que su hija apareciera con vida, a pesar de que los días iban pasando. Se ha dado la circunstancia de que esta triste historia gallega se ha solapado con otra californiana: una secuestrada hace 18 años, cuando tenía 11, que ha aparecido viva y con dos hijas producto de los abusos de su maltratador. Un pederasta, el americano, con antecedentes por violación y rapto, que ejercía de fundamentalista religioso, dicho sea de paso. De hecho la policía descubrió la situación de las hijas, de 15 y 11 años, cuando repartían panfletos religiosos en el campus de la Universidad de Berkeley. La policía no estuvo fina en este caso: no encontraron nada raro ni los agentes que vigilaban al secuestrador, en libertad condicional por una violación cometida en 1975, ni los policías que visitaron la casa en los tres últimos años, por unas denuncias de los vecinos.

Es curioso el talento que desarrolla este tipo de sujetos para encubrir sus actos y la falta de escrúpulos para cometerlos. Es el mismo caso de Miguel Carcaño, que seis meses después de confesar haber matado a Marta del Castillo en Sevilla sigue sin decir qué hizo con su cuerpo. Otro ex novio sin conciencia de culpa. Incluso se permitió cambiar su versión de lo que hizo con el cadáver y poner a la policía a buscar en un vertedero, después de un mes rastreando el Guadalquivir. Eso sí, Carcaño añadió una violación colectiva en su segundo relato de los hechos. Un nuevo agravio a la memoria de la chica. Ignoro cuántos delitos son imputables a la actuación de este sujeto desde el 24 de enero. Un tipo frío y malo. Se ha reído de la familia de la chica, de la sociedad entera y de la policía, que tampoco ha estado muy fina en este asunto, precisamente.

Isla Cristina y Baena: la violación como un juego de niños

Ignacio Martínez | 20 de julio de 2009 a las 11:16

En Isla Cristina, la Guardia Civil ha detenido a siete menores por la violación de una niña de 13 años en la playa de esta localidad onubense, en la madrugada del sábado. El jueves se supo que en Baena (Córdoba) otros cinco menores y un mayor de edad, violaron a otra niña de 13. Ayer era el cumpleaños de la sevillana Marta del Castillo, que habría cumplido 18 años. Su asesino confeso no ha querido decir qué hizo con su cadáver. El canalla en cuestión ha cambiado el relato de lo ocurrido según le ha convenido, incluida una supuesta doble violación antes de acabar con la vida de la que fue su novia.

Los protagonistas de estos sucesos se parecen en una cosa: tienen una escasa conciencia del daño que causan. Los de Baena estaban extrañados de tanto jaleo por una simple violación. Aunque, por ser más preciso, fueron seis, cuatro primero, y dos más tarde en otro sitio. Casi como un juego. Un juego de niños; entre ellos había un menor de 13 años que está por debajo de la edad de responsabilidad penal. Es el mismo caso de dos de los siete violadores de Isla Cristina.

Estos niños no son extraterrestres. Han nacido aquí, en plena democracia, en un régimen de libertades. Viven en la parte más desarrollada y próspera del mundo. En una región en la que se ha erradicado el analfabetismo, en la que la sanidad y la educación son universales y gratuitas. Y, sin embargo, el abuso de la dignidad de las mujeres sigue siendo cotidiano en la Andalucía de hoy como bajo la Dictadura, cuando éramos una región subdesarrollada, con un alto índice de iletrados. El Defensor del Pueblo de Andalucía critica que haya menores inimputables tras violar a una niña.  

Quiero pensar que no es tan frecuente, pero no avanzamos. Les pongo un ejemplo que me ha impresionado. El comentario de Tacho Rufino en su blog sobre cómo media docena de adultos acosaron a una muchacha que pasaba delante de ellos en una zona céntrica de Sevilla a plena luz del día. No se lo pierdan. Eran trabajadores de una contrata de mantenimiento de infraestructuras municipales. Estaban descargando un vehículo y pasó por la calle una muchacha de unos 16 años, joven, bien parecida, discreta y vestida normalmente, según el relato de Tacho, testigo de los hechos. Le gritaron, entre risas divertidas, todo tipo de groserías y bajezas. Era casi como un juego. Uno de ellos, con edad quizá de ser su padre, la rodeó con los brazos, sin tocarla, mientras le metía la cara sobre la de ella para soltarle una frase soez.

¿Cuántos casos así vemos todos los días, y no decimos nada? ¿Cuántos casos así ven por la calle los futuros violadores menores de edad, sin responsabilidad penal alguna?

Estrellas de circo

Ignacio Martínez | 23 de marzo de 2009 a las 10:52

Al final de la película Gran Torino, de Clint Eastwood, detienen a los miembros de una banda juvenil que acaban de matar al protagonista. Eran unos chulitos descarados, pero camino del coche policial su mirada de desconcierto muestra cómo están empezando a comprender que su vida alegre ha terminado para siempre. Tengo la sensación de que los protagonistas de la banda juvenil sevillana que acabó con la vida de Marta del Castillo, e hizo desaparecer su cuerpo, todavía no se han dado cuenta de que no sólo han quitado la vida a esta joven y han quebrado la de su familia y sus amigos. También ha terminado la etapa irresponsable de su vida, pero ellos todavía no lo saben. Por eso el tal Samuel salió en la televisión tan campante explicando que participaba en las tareas de búsqueda y que Marta iba a aparecer, el tal Miguel dijo primero que la mató él y después su amigo El Cuco. Y el tal Javier, El Cuco, habló primero del coche de su madre y después se buscó una coartada.

Siguen jugando a policías y ladrones y hoy dicen que está en el vertedero en donde la busca la Policía, antes la habían tirado al río y no sabemos cual será la siguiente casilla de este macabro juego de rol que se traen. Insensibles al dolor que ya han causado a la familia, a su círculo próximo; ajenos a cualquier sentimiento de culpa, siguen produciendo daño y gastos millonarios al erario público en la dramática búsqueda de un cuerpo que mañana hará dos meses que desapareció.

¿Por qué lo hacen? En el fondo deben sentirse como estrellas de rock. Los traen de acá para allá y siempre hay una multitud pendiente de ellos, cuando van a una nueva reconstrucción de los hechos o a declarar por enésima vez. Trabajan sus papeles en la más absoluta impunidad, porque saben que nadie puede maltratarlos o amenazarlos. La ley les protege. Y encima, los medios de comunicación no paran de hablar de ellos. En ocasiones, los reporteros dan algún dato que subrayan como seguro, lo que demuestra que todos los demás no lo son. En este circo, a los pandilleros se les dispara la adrenalina, refuerzan su seguridad y empezarán ellos mismos a tener serias dudas sobre su culpabilidad.

La frialdad de los Miguel, Samuel y Cuco recuerda el aplomo que hasta el final de su juicio la semana pasada ha mostrado el monstruo de Amstetten, Josef Fritzl, de 73 años, que durante un cuarto de siglo mantuvo secuestrada a su hija Elisabeth de 42 en un zulo, donde la violó sistemáticamente y alumbró siete hijos. Los medios en Austria han mostrado cierto respeto por esta familia, aunque los hijos-nietos de Fritzl están custodiados en un hospital. A los miembros de la siniestra banda sevillana les quitaría el calor mediático. Para que empiecen a darse cuenta de que su fechoría no tiene ningún mérito. Y que sus mentiras posteriores son un dramático agravante.

Rueda de prensa a la americana

Ignacio Martínez | 21 de febrero de 2009 a las 12:06

”Álvarez

 

Sigue siendo repugnante el uso que la televisión basura hace de Marta del Castillo, de su muerte, de su imagen. El catálogo de fotos de la víctima de este caso de violencia de género entre adolescentes es abrumador en la pantalla del televisor. No hay juez, fiscal o consejo audiovisual que lo remedie. Mal.

Por el contrario, me gustó la rueda de prensa del jefe superior de la Policía Nacional en Andalucía Occidental, Enrique Álvarez Riestra, acompañado por el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, para explicar los detalles de la investigación, una vez levantado el secreto del sumario. Como en Estados Unidos. A ver si cunde el ejemplo y se aplica siempre. La Policía hace una política de comunicación escasa, mala y lenta.

Álvarez Riestra y López Garzón defendieron que la investigación se ha hecho “discreta, seria, eficaz y garantista”. En ella han participado y siguen haciéndolo el Grupo de Menores de Sevilla, los especialistas en delitos tecnológicos y de vigilancia, la Brigada de Policía Científica, el Grupo de Homicidios, las Brigadas de Policía Judicial y Seguridad Ciudadana y la Comisaría General de Policía Judicial, con sede en Madrid. A ellos se une la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME) de las Fuerzas Armadas. Muy bien. Pero tarde. Dijeron que desde el primer día tuvieron claro que la desaparición de Marta no era voluntaria y por eso comenzaron a recabar datos desde la primera noche. No es exacto. La versión de la familia es que desde el sábado por la noche hasta el lunes por la mañana los únicos que buscaron fueron ellos, con amigos y vecinos. Debieran cambiar los protocolos de búsqueda de desaparecidos. En todo caso, bienvenidas sean la rueda de prensa y las explicaciones. No estamos acostumbrados.

La carroña sobre Marta

Ignacio Martínez | 17 de febrero de 2009 a las 13:12

”Samuel

 

La televisión basura ha encontrado un filón con la tragedia de Marta del Castillo, de los padres, de su familia, de su amigos. La sangre y el sexo son dos filones tradicionales para la carroña televisiva. Esta historia tiene morbo, violencia, abuso. Y además es de verdad, es auténtica, vende más que un culebrón y es mucho más barata. Da náusea ver cómo salen jóvenes menores de edad, sin la menor protección, en las pantallas de toda España. Las radios y los periódicos deberían tomar nota de lo que no se debe hacer. Celebro que el presidente Chaves haya criticado el circo mediático.

Eva, Antonio y Marta

Ignacio Martínez | 16 de febrero de 2009 a las 0:08

Críe usted a su hija durante 17 años; cuídela, protéjala, aconséjela para que no le hagan daño, para que sea feliz. Sueñe con sus ilusiones, preócupese con sus sinsabores, edúquela en el respeto a los demás durante 17 años. Y cuando parece que ha cumplido su misión y ella está a punto de cumplir la mayoría de edad, llega un canalla y la asesina. Es tremendo el destino de la joven Marta del Castillo. Y trágica la vida que le espera a sus padres. Conmueve pensar lo que les queda por pasar, de angustia, incluso de algún complejo de culpa por no haberla protegido lo bastante, cuidado lo suficiente, aconsejado con más éxito. Siempre tenemos la tentación de culparnos a nosotros mismos de los males que nos atañen, quizá por la educación recibida.

Poca educación parece que recibió el asesino, pocos valores, poco respeto a los demás. Un joven celoso y posesivo, decía este diario ayer. Se mantuvo muy frío en los tres interrogatorios a los que fue sometido en las últimas tres semanas. Es curiosa esa entereza de un asesino que, en el fondo, es un ser débil, incapaz de soportar un fracaso, un rechazo. La frustración de que le dijesen que no, le resultaba insoportable; y era incapaz de asumir que no podía poseer a la chica que le gustaba, sencillamente porque en ningún caso una mujer es propiedad de su novio, de su marido. Ahora su abogado buscará eximentes: familia desestructurada, ambiente violento, padre alcohólico. Pero la que no tiene eximente es la sociedad en la que vivimos, que no consigue acabar con el maltrato de género, con este terrorismo doméstico. Que no logra educar a sus jóvenes para que acepten sin drama que alguien les diga que no a algo.

Antonio se ha quejado de que desde la noche del sábado hasta la mañana del lunes la familia estuvo muy sola buscando a su hija Marta. De lo mismo se lamenta la protagonista de la película El intercambio, dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Angelina Jolie y John Malkovich. Sería odioso pretender una comparación entre la corrupta policía de Los Ángeles en 1920 y la eficiente española de hoy día. Pero habría que revisar los protocolos de actuación en caso de desapariciones. La Policía no debería aplicar a rajatabla un plazo determinado para iniciar una búsqueda; no parece acertado.

Eva le decía a su hija que no le gustaba aquel novio que se echó hace un año. La joven no tardó mucho en darse cuenta de que su madre tenía razón. Será difícil consolar a estos padres, pero la sociedad en su conjunto debería recapacitar sobre nuestros sistemas de enseñanza, la urgencia de inculcar valores a los jóvenes, la necesidad de desterrar tanta violencia gratuita en el cine, la televisión, los videojuegos. Es una broma que alguien discuta que se deben enseñar valores cívicos en la escuela. Este país necesita intensamente más educación.

El dolor, la verdad y el dinero

Ignacio Martínez | 13 de febrero de 2009 a las 9:58

”Eluana

 

Ayer tarde enterraron a Eluana Englaro en el pueblo de sus abuelos, en el norte de Italia. La joven murió el lunes después de pasar en estado vegetativo 17 años. Se puede decir con toda propiedad “descanse en paz”. Un amigo que vive en Italia me manda un mail escandalizado. El lunes ponían en la Tele5 italiana, propiedad de Berlusconi, una semifinal del Gran Hermano local, Grande fratello, con expulsiones y lágrimas; el presentador hizo un amago de suspender la emisión para dar la información, pero desde el control le dijeron que adelante con el show. Tuvo un récord de audiencia del 34%. Los espectadores prefieren el dolor escenificado al dolor real. Y el primer ministro estaba dispuesto a cambiar la ley para mantener con vida a Eluana, en contra de lo dictaminado por el Tribunal Supremo, pero no permite que su negocio se resienta con la suspensión de una emisión de éxito porque la chica se muere.

Cubrí la campaña electoral de 1994 en Italia, cuando este empresario, que empezó con la construcción y acabó siendo una de las fortunas más importantes del mundo, decidió dedicarse a la política. Antes había sido íntimo amigo de Bettino Craxi, primer ministro socialista en los años 80, procesado por corrupción en rebeldía y exiliado en Túnez hasta su muerte. Entonces fundó Forza Italia, para aprovechar su condición de dueño del prestigioso club de fútbol Milan, y ganó aquellas elecciones. La campaña la hizo bajo el lema de gobernar el país como si fuera una empresa, siempre pendiente del profitto, del beneficio. Tiempo después, me sorprendió que ese era exactamente el discurso de Jesús Gil, personaje más desaliñado que el pulcro Berlusconi pero de la misma ideología: ninguna. A don Silvio le duele más el beneficio de su cadena que el sufrimiento de Eluana. Escasa piedad tiene el dinero.

Esta semana hemos tenido una exclusiva periodística de las que hacen época. Una famosísima tonadillera, viuda de torero muerto por un toro, ha contado previo pago de su importe la “dolorosa separación” de su novio, un delincuente notable, ex alcalde de Marbella y miembro destacado de la banda de Gil. Gente con una curiosa afición por el dinero. Ignoro si éste es un dolor escenificado o real. Porque Isabel Pantoja promete en la portada de Hola toda la verdad de su relación con Julián Muñoz, con una mentira: una foto suya con 10 kilos y 15 años menos. Si la versión de los hechos está tan retocada como las fotos, las lectoras no se habrán enterado de nada.

La pena es que hay dramas reales. Como el de Eluana, como el de los padres de Marta del Castillo, 17 años, 1,65 de altura, ojos verdes oscuros. Desaparecida el sábado 24 de enero en Sevilla. Llevaba puesto un pantalón vaquero, jersey blanco con mangas rosas, cazadora de pana negra y palestino fucsia. Esto sí que duele de verdad. Sin que medie más miseria que la del responsable de su desaparición.