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La Junta patina

Ignacio Martínez | 5 de julio de 2009 a las 11:29

 

El nuevo Gobierno de la Junta no pita, no traspasa. Patina. Han pasado sólo 73 días desde la toma de posesión del nuevo presidente, pero la impresión generalizada es que considerados unos con otros los consejeros, este Gobierno tiene menos peso que el anterior, menos impacto en la opinión pública y menos fuelle. El nuevo presidente, aun con la novedad que aporta, su experiencia y su talento, tiene un handicap de salida: no tiene a Zarrías y a Griñán de vicepresidentes, dos pesos pesados. Ávila y Martínez Aguayo son dos técnicos excelentes pero les tomará tiempo convertirse en el eje político del Gobierno.

En el primer escalón no ha habido incorporaciones espectaculares, si se exceptúa a Rosa Aguilar, como demostró la atención mediática el día de la toma de posesión de Griñán. Y hay que añadir que la favorita de Zapatero para la Presidencia, Mar Moreno, apareció al cargo de una consejería que se ha llevado por delante a casi todos sus titulares, Educación. Hay que seguirle la pista. En el segundo escalón se han hecho nombramientos sorprendentes para llevar la política de agua o la agrícola, a costa de técnicos de prestigio y de violar un compromiso del presidente: “Un independiente o un funcionario, si es mejor, antes que uno del partido”.

Preguntado en TVE por su candidatura en 2012 Griñán dice que tiene una edad y que si físicamente no puede, no seguiría. Detalle honrado, pero políticamente inoportuno, que ha desatado nervios en sus filas. Entretanto, el ex presidente está en Madrid con la cabeza puesta en sus nuevas tareas. El próximo congreso del PSOE andaluz toca después de las elecciones autonómicas. ¿Lo adelantará Chaves? ¿Para dar paso a quién? El interesado dice que no lo ha hablado con nadie y ni siquiera lo ha pensado. Para Griñán es un tema del que no es oportuno hablar. Otros posibles concursantes piensan que estresaría demasiado al partido, lo que significa que habría competencia. Hay quien opina que Chaves no empezó a mandar de verdad en Andalucía hasta que no se convirtió en secretario general del PSOE andaluz en abril del 94 y que Griñán debería seguir el mismo modelo. Así podría, quizá, hacer un Gobierno más suyo, que empiece a acelerar.

Espías autonómicos

Ignacio Martínez | 29 de junio de 2009 a las 8:14

”Conrado

Un amigo mío sostiene que la Unión Europea no se consolidará hasta que no tenga servicios secretos, medallas y guardia de honores. En Andalucía ya tenemos las medallas hace tiempo. Nos falta la guardia de honores. Sobre los espías hay división de opiniones: hay quien piensa que hubo seguimiento a los presidentes de las cajas sevillanas Beneroso&Benjumea, en tiempos de Chaves. Pero si lo hubo, fue obra de aficionados. Más profesional fue la labor de la unidad de seguridad de la Consejería de Interior de la Comunidad de Madrid. Era gente curiosa, que tenía fotos, itinerarios y relaciones de consejeros de la presidenta Esperanza Aguirre, e incluso de algún enemigo mortal, como el número dos de Gallardón. Pero al final no pillaron al padrino o madrina de la banda.

Estas cosas habría que regularlas: los servicios secretos son legales, aunque su actividad no lo sea. Si trasladamos a las autonomías los pilares necesarios para consolidar la UE, deberíamos crear los servicios secretos regionales. Sería empleo de calidad, relacionado con la innovación y las nuevas tecnologías, que entraría de lleno en la economía sostenible que propugna el presidente Zapatero. Y nos sacaría de apuros institucionales. Por ejemplo, el Gobierno andaluz no sabe lo que le ofrece la vicepresidenta Salgado a Cataluña para que acepte el nuevo sistema de financiación autonómica. Elena Salgado no se le pone al teléfono a la nueva consejera de Economía, Carmen Martínez Aguayo.

Este desaire exige una misión de buena voluntad, que quizá ejerza hoy el ex presidente Chaves en visita oficial a su sucesor, o una misión imposible, para saber lo que se traen los compañeros del partido Castells y Salgado. Los catalanes reclaman el 25% del dinero extra que se ponga encima de la mesa, pero, aunque se lo den, también andan mosqueados, porque el Gobierno está construyendo el modelo a partir de la cifra final, por lo que será difícil descifrar la letra pequeña del nuevo sistema.

El Gobierno vasco se había adelantado a todos: tenía en Cuba un representante económico, Conrado Hernández, que ha sido detenido por espiar para los servicios secretos españoles. Quizá era agente doble y también espiaba para los cubanos. O triple, y atendía a los vascos también. En todo caso, sus relaciones con la cúpula del poder comunista en la isla provocaron la caída de un vicepresidente, el ministro de Exteriores y el secretario personal de Fidel. Esto ni es broma, ni es nuevo. En los años 40, el Gobierno vasco en el exilio acordó con el FBI montar una red de espionaje en una docena de países de América Latina, financiada por Estados Unidos. La novela Galíndez, de Vázquez Montalbán, relata un caso real. Como ven, hay diversos precedentes; en esta materia vamos por el buen camino. Ya queda menos para la consolidación autonómica: sólo nos falta la nueva financiación y la guardia de honores.