Archivos para el tag ‘Martínez Camino’

Relativismo moral

Ignacio Martínez | 27 de marzo de 2010 a las 8:28

Cuando monseñor Rouco y sus discípulos Martínez Camino o Munilla hacen incursiones políticas para establecer que en nuestra sociedad no se respetan los derechos humanos, hay una regresión de la democracia y la miseria moral nos envuelve, es difícil estar de acuerdo con el discurso. Llega con más de medio siglo de retraso. La Iglesia podía haberle dicho estas cosas al dictador y ahora tendría mucho crédito para seguir con el mismo espíritu crítico. Pero no. Estamos ante un fenómeno nuevo, que se acrecienta a medida que la Iglesia pierde influencia social en España. Ya no hay Gran Inquisidor en este país, a Dios gracias. Y debería quedarse vacante el empleo de pequeño inquisidor. En particular, porque en esta vida a los intransigentes se les suelen volver en contra sus argumentos.

Algo así está pasando con la oleada de informaciones sobre cómo la jerarquía eclesiástica en numerosos países encubrió abusos a menores por parte de sacerdotes. En el Vaticano sostienen que se trata de una campaña orquestada, un complot mundial, del laicismo, del relativismo moral. Parece la cúpula de un partido ante denuncias de corrupción a alguno de los suyos. Hay siempre una reputación que defender y las apariencias son importantes. Hipocresía se llama eso.

Esa pérdida de influencia, de poder o simplemente de prestigio no es una exclusiva de España. Hay un escándalo mundial, con ramificaciones en Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá, Australia, Irlanda, Austria o Alemania, por cientos de casos de pederastia de sacerdotes que han sido sistemáticamente tapados por la jerarquía local o por el propio Vaticano. Algún suceso atañe al Papa Ratzinger en su época de arzobispo de Munich o como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, antiguo Santo Oficio, la vieja Inquisición. En Roma se insiste en que las instrucciones del Papa son muy precisas: transparencia, firmeza y severidad. Normas tan justas como inéditas en el pasado.

Benedicto XVI ha hablado también de perdón a los pecadores e intransigencia con el pecado. Y ha pedido sus más profundas disculpas a las víctimas. Que es donde está el daño, doblemente; por el abuso y por la impunidad de los autores. El prestigioso diario The New York Times califica de escandalosa una carta de Ratzinger a los obispos de Estados Unidos en 2001 exigiéndoles secreto sobre las investigaciones de esos casos y reclamando que todas las pesquisas preliminares fuesen enviadas al Vaticano, a la Congregación para la Doctrina de la Fe. El problema es que no estamos ante un asunto teológico, sino ante un crimen.

Hay algo de perverso en este asunto. Se pretende que más que un crimen estamos ante un delito. O más que un delito, se trata de un pecado. Y los pecados se confiesan. Y la confesión está amparada por el secreto. Relativismo moral se llama eso.

Espada de fuego contra el aborto

Ignacio Martínez | 19 de junio de 2009 a las 6:35

Dos de los mejores colaboradores de monseñor Rouco Varela han sido noticia en los últimos días. Primero Federico Jiménez Losantos ha anunciado que va a crear una nueva cadena de radio, que se llamará esRadio, en la que trabajará con César Vidal y Luis Herrero. Tienen algunas concesiones hechas por los gobiernos de Aguirre y Camps. Alguna más que caerá y van a trasmitir por internet. Un palo para la Cope. Rouco pierde al campeón de la última cruzada de su Iglesia contra los infieles, aunque el propio Losantos presumiera de no ser creyente. Pecata minuta.

Pero al jefe de la Conferencia Episcopal española siempre le quedará su fiel auxiliar monseñor Martínez Camino, figura estelar del catolicismo intransigente, a pesar de su condición de jesuita: Ayer hizo una nueva aparición para fulminar la ley del aborto, después de meses de silencio en la precampaña y la campaña. La experiencia es un grado y la Iglesia española no cayó en la trampa que ladinamente le tendió el Gobierno, lanzando la reforma de la ley de despenalización del aborto justo antes de la cita con las urnas. Fue una provocación fallida. No le costaba nada al Gobierno haber propuesto la iniciativa ahora y evitar la contaminación de la campaña, que alguna hubo. En sentido contrario, si Martínez Camino hubiese dado la conferencia de prensa de ayer hace un mes, el PSOE habría sacado más votos.

Personalmente tengo un problema con esta reforma legal. Hay argumentos razonables por parte de quienes la apoyan y quienes la rechazan. Y al revés: hay puntos de vista de partidarios y oponentes con los que estoy en desacuerdo. Por ejemplo, cuando veo a Martínez Camino en la televisión rasgarse las vestiduras por el drama del aborto, pienso automáticamente en los ocho años en los que el PP estuvo en el Gobierno y ni derogó la ley aprobada durante el Gobierno de Felipe González ni se escuchó la protesta de la Iglesia. Y cuando contemplo a Bibiana Aido en la televisión balbuceando su parecer sobre los seres vivos y el derecho de las niñas de 16 años a ocultar a sus padres su embarazo y un posible aborto, me viene a la memoria el empeño de Zapatero por entrar en el libro Guiness de los récords con la ministra más joven de la historia.

Lo que todos tenemos claro es que hay que reducir los embarazos no deseados y evitar que 115.000 españolas aborten cada año; y más de 20.000 andaluzas, el 43% de ellas reincidentes. Eso sólo se consigue con formación, información y ayuda. Educación sexual en la escuela, más transparencia en la familia sobre estos asuntos, mayor complicidad de los medios de comunicación… La lista de factores que podrían ayudar es larga. Pero desde luego no incluye las amenazas de excomunión y la espada de fuego de Martínez Camino. Eso sólo sirve para marcar territorio. Y esto no es una cruzada, sino un drama.

¿Y Andrés?..

Ignacio Martínez | 18 de marzo de 2009 a las 10:28

Martínez Camino ha vuelto. Y en esta ocasión lo ha hecho con mejor estilo que en otras de sus entradas en escena. Presentó el lunes la campaña de la Iglesia Católica contra el aborto. Lo hizo con moderación e incluso evitó preguntas como si deben ir a la cárcel las 112.000 mujeres que abortaron el año pasado en España voluntariamente. Pero anunció que en cuanto el Gobierno envíe al Congreso la propuesta de modificación de la ley de despenalización del aborto de 1985 llamarán a una masiva movilización. Los obispos creen que el Gobierno protege mejor a el lince y otras especies en vías de extinción que la vida de los no nacidos. El cartel dice ¿Y yo?.. ¡Protege mi vida!

No conozco a nadie que esté a favor del aborto, que es algo traumático y violento. Ese no es el problema. La cuestión es si debe estar despenalizado en algunos supuestos, como ahora en caso de grave peligro de la vida de la madre, malformación o violación. O si debe estarlo en las primeras semanas de gestación. O si debe haber condiciones para las menores, como por ejemplo las que exige la Junta de Andalucía de madurez para permitir que se hagan implantes en los pechos. En todo caso este es un problema social de primer orden y de difícil solución. Más de cien mil abortos al año es una cifra descomunal, que muestra una grave deficiencia educativa.

Es cierto que esta modificación la lanza el Gobierno en su ofensiva mediática contra la crisis, dentro de un paquete de medidas sociales. Y también que la propuesta no estaba en el programa electoral con el que los socialistas consiguieron ser la minoría mayoritaria del Congreso. Pero si la Iglesia puede legítimamente defender sus ideas en una democracia, la mayoría parlamentaria tiene derecho a legislar según las suyas. Añado que en este tipo de temas sería importante conseguir el consenso político; pero no es realista. La ley del 85 la hizo el PSOE con AP en contra, pero cuando después el PP tuvo mayoría absoluta, no la cambió.

Martínez Camino es un jesuita atípico, porque es un jesuita intransigente, más cercano a la línea del cardenal Rouco que a la del superior de su orden, el padre Adolfo Nicolás. El cartel de la campaña de la Iglesia que ha presentado muestra a un bebé. Asunto cuestionable; se trata de un nacido. Me gustaría que el obispo auxiliar de Madrid nos dijera también si su campaña ampara también a los nacidos. Me refiero a Andrés, el niño andaluz de 7 años, salvado por un hermano genéticamente seleccionado, recién nacido. Pero a la Iglesia no le ha gustado esto de la manipulación genética. Javier ha salvado la vida de su hermano Andrés, enfermo de una anemia severa congénita, hasta ahora incurable. Yo me alegro. Andrés también podría hacerle a Camino la misma pregunta: ¿Y yo?..

¿Y yo?.. ¡Protege mi vida!

Ignacio Martínez | 17 de marzo de 2009 a las 19:14

 

Monseñor Martínez Camino es un jesuita atípico, porque es un jesuita intransigente, más cercano a la línea del cardenal Rouco que a la del superior de su orden, el padre Adolfo Nicolás. En todo caso, Camino estuvo el lunes moderado en la presentación de la campaña de la Iglesia católica contra el aborto. Nada que objetar a que la Iglesia haga una campaña para defender sus ideas. Como no conozco nadie que esté a favor del aborto. No creo que ese sea el problema; la cuestión es si despenaliza y en qué supuestos. O en qué tiempo de gestación, o en qué condiciones. La foto del bebé es cuestionable, pero de eso escribiré mañana. Hoy les quiero hablar de este niño, con una enfermedad incurable. Con una vida que ha salvado su hermano genéticamente seleccionado. Pero a la Iglesia no le ha gustado esto de la manipulación genética. Javier ha salvado la vida de Andrés, enfermo de una anemia severa congénita, hasta ahora incurable. Yo me alegro. Andrés también podría hacerle a Camino la misma pregunta: ¿Y yo?.. ¡Protege mi vida!

 

La Iglesia entra en campaña

Ignacio Martínez | 1 de febrero de 2008 a las 11:33

Ha vuelto a la palestra monseñor Martínez Camino, flamante obispo auxiliar de Madrid y jesuita, aunque no precisamente de la línea del nuevo Superior de su orden, el también español Adolfo Nicolás. El nuevo prelado ha entrado en campaña electoral. Sostiene que “en España, en estos momentos, hay varias leyes que son gravísimamente injustas y deben ser cambiadas porque lesionan derechos fundamentales”. Y aquí se adentra en terrenos de filosofía y moral: mantiene que esas leyes se alejan de la “recta razón” y “degeneran sin remedio en dictadura, discriminación y desorden”, y conducen a una sociedad “desvertebrada, literalmente desorientada, fácil víctima de la manipulación, de la corrupción y del autoritarismo”.

La Iglesia católica tiene todo el derecho del mundo a criticar al Gobierno de turno. Pero también ella es criticable, con el mismo argumento de la libertad de expresión. Me sorprende que un destacado miembro de su jerarquía insista en poner en tela de juicio a la democracia española. Autoritarismo y corrupción hubo a manos llenas durante una dictadura de cuarenta años, con la que cohabitó esta misma Iglesia que ahora se escandaliza. Y por eso perdió el favor de sus fieles. Esos argumentos de cohabitación y la pérdida del favor de los ciudadanos, no son míos, sino del desaparecido cardenal Tarancón, presidente de una Conferencia episcopal heredera del Concilio Vaticano II, que tuvo una ejemplar actuación en los años de la Transición. Tarancón clamó en aquellos tiempos por “una España de todos”. La jerarquía actual, de signo abiertamente preconciliar, propugna otras cosas. Y está en guerra política contra el Gobierno socialista.

Es curioso que el nuevo Superior de los jesuitas se aleje expresamente de las maniobras de poder y Martínez Camino tenga la afición contraria. El auxiliar de Rouco descalificó ayer los contactos del Gobierno con ETA, autorizados por el Congreso de los Diputados. Una posición que la Iglesia no tuvo en 1999, cuando el presidente Aznar ordenó una iniciativa similar.

En fin, ayer la Iglesia ha lanzado su programa electoral, en el que insiste en criticar “las dificultades para incorporar el estudio libre de la religión católica en los currículos de la escuela pública” y se muestra abiertamente contraria a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía que “lesiona el derecho de los padres a formar a sus hijos de acuerdo a sus convicciones religiosas y morales”. Aquí no sé si hay ignorancia o mala fe. Se reivindica el artículo 27 de la Constitución para reclamar el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban formación religiosa. Pero ese mismo artículo obliga al Estado a formar a los ciudadanos “en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. Lo contrario sería una teocracia muy del gusto de ayatolás.