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España respira aliviada

Ignacio Martínez | 27 de noviembre de 2012 a las 13:21

Mas quería una mayoría excepcional y ha sacado un fracaso excepcional. Pocos casos más clamorosos de ineptitud estratégica pueden encontrarse en el entorno próximo. Quizá la aventura de Álvarez Cascos en Asturias en marzo. O un referente francés. Jacques Chirac, que era un político simpático pero candoroso, ganó las presidenciales francesas en 1995 y como tenía una cómoda mayoría de derechas en la Asamblea Nacional no disolvió inmediatamente para aprovechar el tirón de la campaña presidencial. Encima convocó las elecciones en 1997, un año antes del final de legislatura, en un alarde de torpeza, que llevó al socialista Lionel Jospin al palacio de Matignon como nuevo primer ministro.

Es uno de los precedentes que tiene la disolución del Parlamento catalán por un presidente que tenía un cómodo gobierno de derechas apoyado por 62 diputados y reclamó una mayoría excepcional, para sacar 50. Artur Mas no tiene el estilo espontáneo de Chirac, es lo que en Andalucía se definiría como estirado. Tan engreído que se creyó que la riada humana que se manifestó el 11 de septiembre en Barcelona estaba toda allí por la independencia. El resultado es muy decepcionante para él. El director de La Vanguardia dijo en RNE la noche electoral que CiU tendrá que meter el proyecto soberanista en el cajón. Declaración relevante en boca del responsable de un medio que ha animado a este movimiento en los últimos meses.

Ayer el presidente de la Generalitat hizo de tripas corazón y convocó una rueda de prensa con Duran Lleida. Concretó que prefiere un gobierno de coalición, porque solo no tiene fuerza suficiente para apechugar con las deudas, los recortes y la triste realidad. Apunta a Esquerra y al PSC, con los que completaría unas mayorías muy distintas. Sigue empeñado, aunque sea de boquilla, en la consulta sobre el derecho a decidir. Pero la suma de escaños soberanistas en el Parlament ha bajado de 76 a 74, así que se podía haber ahorrado el viaje. Y de las diez elecciones autonómicas que ha habido en Cataluña desde 1980 la suma de CiU y ERC ha sido en cinco ocasiones superior a la que tienen ahora. Además, los votos que sacaron el domingo suman el 30,5% del censo llamado a las urnas.

El resto de las fuerzas han tenido resultados muy dispares. Los socialistas, el peor de su historia en unas autonómicas catalanas. El PP el más alto. Esquerra ha igualado su segundo mejor resultado de la serie, pero superado todavía por Carod en 2003, con 23 escaños. IC también logra su mayor número de diputados, si se exceptúa a su antecesor, el PSUC, que tuvo 25 en 1980. Y Ciudadanos, un partido fundado por intelectuales antinacionalistas, en tres citas con las urnas se ha consolidado definitivamente. Cataluña ha votado de manera muy plural, como suele; con sentido común. Y España respira aliviada.

A la calle, que ya es hora

Ignacio Martínez | 26 de noviembre de 2012 a las 12:23

No sé si fue un millón de personas a manifestarse en la Diada, pero en todo caso fue mucha gente. El independentismo se apuntó el tanto, aunque en gran parte eran ciudadanos que querían mostrar su disgusto con la situación de crisis, paro y desesperanza que se vive en España y buena parte de la Europa del sur. Los resultados de ayer indican que el independentismo pierde peso. CiU se da un batacazo y el soberanismo tiene menos escaños en el Parlament. El plebiscito de Mas ha fracasado. Pero lo que más le interesa subrayar a un servidor es el poder de la calle, que en este caso ha servido para provocar unas elecciones anticipadas, pero en otros ha cambiado leyes o decisiones gubernamentales.

No se puede decir en sentido estricto que los españoles se hayan echado a la calle; de hecho con cuatro horas y media de consumo de televisión por habitante y día, estamos batiendo nuestro récord histórico. Pero lo que sí está pasando es que los ciudadanos se movilizan directamente contra decisiones o normativas que consideran injustas, dejando a un lado a partidos políticos o centrales sindicales, cuya representatividad o prestigio están muy debilitados.

En Madrid, la pretensión del Gobierno autonómico de convertir el Hospital de la Princesa en un centro geriátrico ha provocado una protesta de vecinos y profesionales de tanta intensidad que el sustituto de Esperanza Aguirre no ha tenido más remedio que dar marcha atrás. La Princesa seguirá siendo hospital general. Hace meses la actuación de un bloguero contra un lamentable programa de Tele 5 movilizó a las redes sociales de tal manera que los anunciantes de La Noria retiraron la publicidad del programa y la cadena tuvo que eliminarlo de su parrilla. Carlos Colón en esta misma página ha justificado de manera excelente esa acción [http://cor.to/KEkG].

Las actuaciones espontáneas de vecinos y ONG a favor de familias desahuciadas de sus casas por los bancos ha conmovido fuertemente a la opinión pública y los dos grandes partidos han hecho propuestas para el cambio de la legislación hipotecaria. Ahora los profesionales de la justicia, abogados, procuradores, jueces y fiscales se movilizan en contra de la subida de tasas, que pone en riesgo el acceso universal a este derecho constitucional.

El país está que hierve. Y eso tiene su lado positivo: la ciudadanía goza de buena salud. Parece que Gabriel Celaya hubiese compuesto ahora sus versos de España en marcha en vez de en 1955: “No vivimos del pasado, ni damos cuerda al recuerdo. Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos… De cuanto fue nos nutrimos, transformándonos crecemos y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto. ¡A la calle!, que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo”. Feliz lunes.

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Cumbre de presidentes autonómicos a puerta cerrada

Ignacio Martínez | 4 de octubre de 2012 a las 11:20

La España oficial reunida a puerta cerrada. La crisis devorando las economías domésticas y las arcas públicas, alterando la armonía constitucional, y el jefe del Gobierno de la nación y los de las 17 comunidades autonómicas se reúnen sin luz ni taquígrafos. Es verdad que si lo hacen en una sesión extraordinaria del Senado, como si esta Cámara inútil tuviese alguna función, habría salido a relucir nuestra castiza afición a la retórica, pero la primera decepción de este cronista en la cita del martes fue que la televisión no ofrecía ayer más que la foto de familia y el saludo protocolario del anfitrión.
No hay que mortificarse en exceso. Esa afición por la retórica no es exclusiva de los españoles, ni siquiera es un mal latino, es un defecto que compartimos con el resto de los europeos en general, con excepción de los anglosajones. Por eso Obama lleva cuatro años evitando las cumbres con sus colegas de este lado del Atlántico, a los que encanta hablar y hablar sin decidir y cuando acuerdan algo le dan largas a la aplicación durante semestres.
En 1993 los daneses tuvieron a bien rechazar el Tratado de Maastricht en referéndum, por tres motivos esenciales. Les daba miedo el centralismo de Bruselas, no querían entrar en la moneda única y detestaban la idea de una identidad europea de defensa. Esto último, en particular, era consecuencia de la memoria histórica local: los tanques alemanes circulando por las principales avenidas de Copenhague durante la ocupación en la Segunda Guerra Mundial. Así que el danés quería que Europa siguiera siendo un protectorado militar norteamericano, antes de volver a ver un tanque alemán por sus calles, por muy amigo que fuese.

Entre los retoques que se hicieron al Tratado se incluyó que DK se quedara fuera del euro, la OTAN volvió a ser el eje de la defensa europea y se hicieron algunos gestos de transparencia en las instituciones. Uno de los más llamativos fue que los consejos de ministros de la UE fueran de puertas abiertas. Una pantomima. Había una primera hora emitida por televisión, con discursos retóricos, y después los ministros se decían sus cosas en familia a puerta cerrada. Lo único que sacamos en claro de aquellas sesiones, que se terminaron pronto, es que los daneses fuman como carreteros, en contra del tópico. Le cogió una retransmisión al representante permanente danés al lado de una cámara, y estuvimos viendo humo todo el consejo televisado.

Ayer, cuando al término de la reunión apareció Rajoy el micro estaba mal ecualizado y su voz sonaba metálica, como retransmitida desde otro mundo. Los políticos en su mundo, se comprometieron a cumplir el déficit, pero no dicen cómo. Mas enseguida ha dicho que no hay manera de cumplirlo, y tiene toda la razón del mundo. A la urgente reforma la administraciones públicas se le da una patada a seguir con un grupo de trabajo. Y otro grupo de reflexión estudiará el reparto del déficit para 2014. Todo muy europeo, a puerta cerrada.

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La conferencia de presidentes, en la piel de Rajoy

Ignacio Martínez | 2 de octubre de 2012 a las 11:23

¿Daría la conferencia de presidentes para un documental crítico lleno de humor? Seguro que sí. Hay una divertida película de 2006, En la piel de Jacques Chirac, de Karl Zéro y Michel Royer, que consiguió el César (el equivalente al Goya español o el Oscar americano) al mejor documental del cine francés un año después. Es una parodia, narrada en primera persona, con pensamientos ficticios y las frases reales del protagonista: el mismo Chirac de los años 70 u 80, que dice exactamente lo contrario en los 90 o 2000. Sólo que, gracias al montaje, dice una cosa y lo opuesto en el lapso de 30 segundos. Demoledor. El auténtico presidente incluso se permite despreciar ácidamente a quienes, como él, han dicho lo contrario en el pasado sobre no importa qué tema trascendente, Europa o la inmigración por ejemplo. Queda en evidencia. A España todavía no ha llegado este género al cine y sólo se practica en algún programa de televisión, tipo El Intermedio. Pero Rajoy está pidiendo a gritos su versión.

Zéro y Royer practican el mismo estilo desenvuelto y partidista que Michael Moore. Aunque su colega americano fue mucho más tremendista en su reportaje sobre George W. Bush, Fahrenheit 9/11, con el que consiguió la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2004 ¡y 120 millones de dólares de recaudación! Fahrenheit no sólo es el documental de mayor taquilla de la historia, sino que ha creado escuela. Ahí Moore habla de los vínculos económicos de décadas entre la familia del presidente Bush, la familia real saudí y la familia Ben Laden, apunta motivaciones financieras ocultas de la invasión de Iraq en 2003 y la ausencia de sentido crítico del ciudadano estadounidense medio.

Los franceses epígonos de Moore también triunfaron con su piel de Chirac e hicieron varias secuelas en los años siguientes. No han dejado títere con cabeza a diestra y siniestra: la socialista Ségolène Royal, el gaullista Sarkozy, el dictador Fidel Castro y el propio W. Bush han sido sus víctimas en los años siguientes. En la piel de toro urge una terapia parecida con quienes hoy dicen una cosa sobre el IVA, la amnistía fiscal, la subida del impuesto sobre la renta, la prima de riesgo y sus causas, y mañana tienen que comerse con mucho cuidado sus palabras. Urge un poco de humor en medio de la tragedia de la crisis y la ausencia total de liderazgo en este país.

Debe haber muy pocos políticos en la historia nacional más esponjosos que Rajoy, el estereotipo del gallego tópico, que cuando lo encuentras a mitad de la escalera no sabes si sube o baja. Debe haber pocos políticos en la historia nacional con menos cintura y menos sentido del humor que Artur Mas. Y son los principales actores de la conferencia de presidentes de hoy, en uno de los momentos más difíciles de la política española en el último medio siglo. Así que como terapia, reclamemos un poco de humor, en la piel de Rajoy. Las penas con humor, son menos.

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Error, humor y secesión

Ignacio Martínez | 30 de octubre de 2011 a las 14:28

Una broma desafortunada de Peces-Barba, dicha en Cádiz en un congreso de abogados, ha levantado una santa indignación en Cataluña, en donde le han dicho al ponente socialista de la Constitución de todo menos bonito. Sorprende, sin embargo, que los catalanes tengan tanta facilidad para darnos lecciones a los demás, como quien no quiere la cosa, y tan poca cintura para probar su propia medicina. Mas y Duran en el plazo de pocos días han hecho bromas muy serias sobre lo analfabetos y vagos que somos los andaluces. Porque no otra cosa son las alusiones a que no se entiende el habla de los niños sevillanos y malagueños, y que los jornaleros que cobran el PER están todo el día en el bar del pueblo, rascándose la barriga.

Peces hizo una broma que creyó intrascendente, pero no lo era, sobre los intentos de secesión de Portugal y Cataluña en 1640, y se preguntó si nos habría ido mejor con Portugal y sin Cataluña. Lo que no pasa de ser una boutade. Podría haber mezclado también la conspiración independentista de Andalucía, urdida por el duque de Medina Sidonia y el marqués de Ayamonte, que es de la misma época, y haber jugado con los tres territorios, a ver cuál descartaba.

Más inoportuna es la alusión a que esta vez no será necesario bombardear Barcelona. Un colega catalán la vincula con el general Espartero cuando dijo en 1842 que para gobernar España había que bombardear Barcelona cada cincuenta años. Peces-Barba ha pedido disculpas, sin éxito. La santa indignación no se da por satisfecha. Ataque inadmisible a la dignidad de Cataluña, enorme hijo de puta y barbaridad intolerable, es la reacción de CiU, Esquerra y el PSC ante el desliz. Poco seny y mucha impostura, como ven.

¿Este es el listón para los próximos incidentes? Esta semana, el Parlamento andaluz ha calificado de insulto al pueblo andaluz la frase de Duran sobre el PER, en un debate en el que PSOE y PP se pelearon de manera ridícula para dirimir quién defendía mejor a Andalucía. Como empecemos a echarnos en cara unos a otros los tópicos acumulados durante siglos, podemos acabar como en la antigua Yugoslavia, todos contra todos. Habría que gastar un poco más de sentido del humor. Sin ánimo de señalar, ¡es gratis!

El Capitán Trueno

Ignacio Martínez | 10 de octubre de 2011 a las 10:05

Vino el ex presidente Aznar a Málaga, con la espada del Capitán Trueno, para inaugurar la convención popular antesala de la campaña que llevará a Rajoy en volandas a La Moncloa. Estuvo duro en todos los terrenos, menos para celebrar por adelantado el triunfo de su delfín: dijo que es la hora de Mariano con la más absoluta falta de pasión. Es posible que le traicionara el subconsciente, por los arduos esfuerzos que personas y medios afines hicieron para tumbar a Rajoy tras su derrota de 2008. Ahora, con la victoria que se avecina, echa pelillos a la mar. Rajoy, por el contrario, se acuerda: dejó claro en su discurso final que estaba allí gracias a los militantes, “y a nadie más”.

Total, que vino José María Aznar en plan duro. Y lanzó como piedras algunas verdades, como que el nuevo presidente va a heredar un país en ruinas. Es cierto. Después de décadas de crecimiento de la población, España ha vuelto a ser un país de emigrantes. Y los que se van son los más jóvenes y más preparados. Sin duda que la torpeza del presidente del Gobierno tiene una enorme responsabilidad: a Zapatero la crisis le ha venido muy grande. No toda la culpa es suya; el hundimiento de la economía mundial ha ayudado a su desorientación. Pero lleva cuatro años dando tumbos.

El problema con Aznar surge cuando lanza falsedades como piedras. Ha dicho el ex presidente que el Gobierno está suplicante, mendigando a ETA algún gesto. Zapatero se equivocó gravemente cuando siguió negociando con la banda después del atentado contra la T4, pero eso fue en la anterior legislatura. En ésta ha habido un amplio consenso con el PP, y si Bildu ha podido presentarse es porque el Constitucional lo ha permitido. En todo caso, peca Aznar de poca memoria. En 1998 acercó presos etarras al País Vasco para facilitar el diálogo con la banda terrorista. En marzo afirmó que si ETA dejaba las armas sabría ser generoso. En noviembre, llamó a la banda movimiento vasco de liberación nacional. Hubo una sesión negociadora el 19 de mayo del 99 en Zúrich entre tres enviados suyos y jefes terroristas. Y se lamentó de que no se produjeran más contactos, en septiembre siguiente: “Es porque ETA no quiere, no hay ninguna otra razón”. No es mal ejemplo de súplica.

Pensando en Mas, Arenas dijo el sábado que la talla de las ideas no se mide por la capacidad de insultar. Eso no lo haría el Capitán Trueno.

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Gracias, Mas

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2011 a las 10:54

Al presidente catalán habría que mandarle un jamón de Cortelazor por Navidad. Ha conseguido en unos segundos lo que costosísimas campañas de la Junta no han logrado en tres décadas: unir a los andaluces bajo un mismo sentimiento. Eso sí, de agravio, por su desprecio hacia el habla andaluza. El viernes, los cientos de comentarios en la edición digital de este diario mostraban un orgullo regional que los localismos no dejan salir a flote casi nunca. Todo gracias al complejo de superioridad de Mas, en afortunada definición de su colega Griñán. Y para mayor agradecimiento, y quizá una lata de lomo en manteca de Benaoján, el president señala con el dedo de manera conjunta a Sevilla y Málaga, los dos territorios en los que se generan mayores recelos mutuos en el interior de Andalucía. Gracias, Mas.

No hay mal que por bien no venga. Eso sí, la frase no fue una afirmación desenfadada sin ánimo de ofender, como pretendía el comunicado de disculpa de la Presidencia catalana. Mas está considerado por sus seguidores como un hombre frío de una precisión admirable, incapaz de concesión alguna a la retórica o a la frivolidad, alérgico al populismo y a la demagogia. Pero Cataluña se dispone en la próxima legislatura a reclamar un concierto económico, privilegio que la Constitución le concedió sólo al País Vasco y a Navarra. Convergencia, Esquerra y la Izquierda Unida catalana están por la labor. El PP y Ciudadanos en contra y los socialistas tienen el corazón dividido. Mas está sin duda sobreactuando en materia de recortes para sensibilizar a la sociedad catalana con un sofisma perfecto: o pagamos menos al Estado o hay que cerrar asilos y quirófanos. Parece, con perdón, un poco populista y demagógico, pero esto es lo que hay: la idea es que los impuestos de los catalanes se queden en Cataluña. Y si la región más próspera paga menos al Estado, Andalucía tendrá mucha menos financiación. Y si cunde el ejemplo, acabamos con el Estado.

Entraríamos en terreno peligroso. La guerra fiscal alentaría boicots comerciales y tensiones territoriales. La mayor parte de las ventas de las empresas catalanas se producen al resto de España. Y Mas debería recordar el proverbio chino que dice “si no sabes sonreír, no pongas una tienda”. Vienen curvas.

González Pons se fuma un puro

Ignacio Martínez | 27 de diciembre de 2010 a las 15:52

González Pons llega a aburrirme. Está el hombre empeñado en que haya elecciones anticipadas. Más que nada porque su partido las ganaría. Y tienen prisa para que las haya y ganarlas, antes de que se nos ocurra preguntarles qué harían en tal caso. Resulta que el rey sale en Nochebuena y reclama la unidad de todos los españoles para afrontar las reformas necesarias para salir de la crisis. Y va el buen hombre y dice al día siguiente que sí, que bueno, pero que esas reformas deben responder a un plan meditado, pensado y no improvisado. O sea, que no. Que como el adversario improvisa, que de unidad nada de nada. Que los socialistas se quemen con las pensiones, reduciendo el sueldo a los funcionarios y demás. Y un día más tarde, sostiene que lo que el pueblo reclama, dadas las circunstancias, son elecciones anticipadas. Total, que González Pons se ha fumado un puro con el discurso real en dos tiempos.

Este dirigente valenciano del PP intenta imitar el estilo malévolo, irónico, sagaz de Rubalcaba. Pero no le sale, al pobre. Es mejor que Cospedal, que no es mucho decir, pero está por debajo de los habituales portavoces populares en Andalucía. Su discurso, tan frío y tan ñoño, está a años luz de la capacidad de un Arenas, pero incluso resulta menos eficaz que el estilo directo, aunque bronco, de Antonio Sanz. Hasta prefiero a Esperanza Oña, que lamentablemente camufla su talento detrás de un lenguaje duro e inflexible.

En fin, ya sabemos que la unidad entre populares y socialistas se queda para la literatura de los discursos reales. No hay voluntad. El argumento esgrimido ayer por el ínclito González Pons para reclamar elecciones, porque hay una emergencia nacional, es justamente el mismo que invita al rey a reclamar unidad contra la crisis. El sentido común sugiere que si hay una emergencia no se puede dejar el puesto de mando libre durante tres meses. Los dos de plazo legal para convocar elecciones y el tercero para formar las cámaras y elegir presidente. Pero nada, con cualquier excusa sale el caballero imitador de Rubalcaba y nos convida a elecciones.

Ayer se superó y aconsejó que se celebren las generales antes de municipales y autonómicas, para evitar que los españoles castiguen a los alcaldes y presidentes autonómicos socialistas. Una manera caritativa de alentar la rebelión en las filas adversarias. Zapatero, entre tanto, ha comunicado a su equipo que ni dimite ni adelanta elecciones. Y mientras los capuletos y montescos de nuestra política patria reinterpretan el duelo a garrotazos de Goya, Mas ofrece la Consejería de Cultura de la Generalitat a un prestigioso socialista exconcejal de Barcelona y exconsejero del ramo con Maragall. Los catalanes, como siempre, por delante de los demás.

La pela es la pela

Ignacio Martínez | 26 de diciembre de 2010 a las 11:19

Elegido presidente de la Generalitat, Artur Mas ha restablecido el puente Barcelona-Madrid. El eje que vertebra España. Ya está CiU en sintonía con los socialistas que mandan en Madrid. Y lo estará con los populares cuando Rajoy llegue a La Moncloa, si gana en 2012. La pela es la pela. Este Barcelona-Madrid es nuestro particular eje París-Berlín. Ahí lo tienen en la CEOE: cuatro presidentes en su historia; dos de Madrid y dos de Barcelona. La victoria de Joan Rosell sobre Santiago Herrero ha tenido picante. Y no se habría producido sin un acuerdo previo con el conglomerado de intereses que representa el presidente saliente; lo más castizo del empresariado nacional.

Rosell se ha comprometido a mantener a Díaz Ferrán como presidente de la Fundación CEOE y a todo el aparato de su antecesor. Y a éstos no les ha importado que el nuevo patrón apoyara el Estatut en la manifestación catalanista de julio pasado. Hay muchos negocios en juego. Y la pela es la pela. En la campaña, el jefe de la patronal catalana deslizó la palabra pandereta para hablar de su rival andaluz. Mencionar la pandereta a los andaluces es como mentarnos a la madre. La España seria, que trabaja, se enfrenta a la España festiva, que sestea. El eje que vertebra el país, contra la charanga machadiana. Pero a una región que ha dado un excelente presidente del Gobierno, y muchos buenos empresarios, científicos o premios Nobel de literatura, habría que apearla de estos tópicos. Herrero ha hecho muy bien en presentarse ahora y acertó al disputar la presidencia de la CEOE a Díaz Ferrán en 2007. Así se pierde.

Hay que adaptar el universo andaluz a la teoría de los ejes. Nuestro París-Berlín que es el Sevilla-Málaga; pero hay otros muchos que trenzar en tan amplio y complejo territorio. La encuesta del IESA que da al PP mayoría absoluta en el próximo Parlamento andaluz, también dice que para ser presidente de la Junta hay que haber estudiado Derecho en Sevilla, norma que cumplen Escuredo, Borbolla, Chaves, Griñán y Arenas. Y, con todos los respetos, ya es hora de otras alternancias: de provincia, diploma, género. Las elecciones a la CEOE han facilitado, de paso, la reconciliación entre Arenas y Herrero. El jefe de la CEA es como Mas, si cambia el inquilino de San Telmo verán lo bien que se lleva con el nuevo. La pela es la pela.

El síndrome de la ‘Champions’

Ignacio Martínez | 1 de diciembre de 2010 a las 15:00

Malos tiempos para la soberbia de los campeones de la Champions. A José Mourinho, entrenador portugués del Real Madrid, doble campeón de Europa, hombre enormemente pagado de sí mismo, le dio por despreciar a un modesto colega español, el entrenador del Sporting de Gijón Manuel Preciado, porque había “regalado” su partido en el Camp Nou, al no poner su mejor alineación. Tanto se lo reprochó, que Preciado le acabó llamando canalla y mal compañero. Ambos están sometidos ahora a un procedimiento de sanción solicitado a la Federación por la Comisión estatal contra la violencia en el deporte. ¿Saben ustedes por cuánto perdió el Sporting en el campo del Barcelona el 22 de septiembre? Por uno a cero. Menos mal que Mourinho jugó contra el eterno rival con ánimo de no regalar el partido…

La soberbia es mala compañera en el deporte como en la vida corriente. Nadal nos da un ejemplo de deportividad cada vez que gana y otro cada vez que pierde. Respeto por el rival, elogios a su juego, crítica de los errores propios… Guardiola es otro caso parecido. Estos deportistas animan el civismo de sus seguidores. La actitud contraria fomenta el fanatismo y la violencia. Vale el argumento para la política. Dicen que Artur Mas se ha hecho más humilde después de quedar como el candidato más votado en dos ocasiones y no conseguir gobernar. El domingo, cuando celebraba su victoria, dijo algo muy sensato que corrobora esa idea: “Estamos orgullosos de la victoria, pero no presumimos de ella. Nos sentimos servidores de Cataluña, no sus salvadores”.

A otro ex campeón de la Champions le va fatal. El presidente Zapatero proclamó de manera irresponsable en septiembre de 2007, cuando ya había estallado la burbuja inmobiliaria americana, que España jugaba la Champions League de la economía mundial: era la que más partidos ganaba, la que más goles metía y la menos goleada. Y el que más partidos gana, más goles mete y menos goles recibe, es el campeón. Decía el presidente que este país estaba más preparado que nunca ante una posible recesión, por la fortaleza de su economía, el dinamismo de la inversión, la solvencia de las empresas, la eficiencia de su sistema financiero y la acumulación de disponibilidades de las familias… Hay actuaciones en la vida que uno daría cualquier cosa por poder borrar. Y aquella no fue sólo una frase, sino una terca actitud de meses y años.

Ahora ha rectificado, pero quizá sin tiempo para reponerse. A menos que en el campo contrario le ayuden. Ayer Rajoy se tomó el resultado de Cataluña como un éxito de su estrategia de oposición. Dice que va a seguir así. Malo. No es saludable para este país que la alternativa de gobierno no se comprometa a nada, para no cometer errores. Hay soberbias que no son de Champions, pero son de campeonato.