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Tierra de cantones

Ignacio Martínez | 16 de marzo de 2012 a las 20:18

Si quieren ustedes una buena definición de Andalucía, les brindo una estupenda. Resulta que había una caja de ahorros importante en Córdoba que no quería ser malagueña y acabó siendo vasca. Y lo mismo le ocurría a otra, más importante aún, con sede en Sevilla y orígenes fundacionales compartidos con Jerez y Huelva, que pasó a ser medio navarra y ahora puede convertirse en catalana del todo. Esto es Andalucía, tierra de cantones, territorio tribal después de 30 años de un gobierno autónomo común. En el capítulo financiero practicamos una doctrina marxista clásica: hemos pasado de la nada a la más absoluta miseria.

Bueno, la situación no encaja del todo en la definición de Groucho. Nos queda Unicaja, formada por seis entidades de Cádiz, Ronda, Antequera, Málaga, Almería y Jaén. Su presidente, Braulio Medel, lleva 25 años mal contados proponiendo crear una entidad tan grande como sea posible y todo el mundo respondía que no, para evitar su capitanía. No importa que fuese la caja con mayor capital, gestión más eficiente y liderazgo más sólido. Aquí todo hijo de vecino prefería verse de cabeza de ratón.

Un servidor está sorprendido de que se le haya dado tan poca importancia al tema financiero en un territorio tan grande. Chaves intentó sin éxito lograr una caja única y Griñán demostró su escasa capacidad en este terreno, como en tantos otros, en época de rebajas. Andalucía necesita una potente entidad financiera y quizá todavía estemos a tiempo. Más allá de los personalismos, el banco resultante de una concentración necesita gobernanza, eficiencia, tamaño y territorio. En el capítulo del gobierno institucional ha funcionado mejor el Banco Mare Nostrum, en donde está integrada la caja de Granada, bajo el liderazgo claro de Carlos Egea (Murcia), que la Banca Cívica en donde está integrada Cajasol. En tamaño, el Banco de España hace tiempo que subió el listón de los 50.000 millones de activos a los 200.000. En eficiencia, nadie dice que las cajas están 20 puntos por debajo de los bancos.

Estamos en una situación de interinidad política, con una alta probabilidad de que cambie de signo el Gobierno andaluz. Pero en esta coyuntura lo que habría que proponer es que Unicaja deje caer su absorción de Caja España Duero y puje en compañía del BMN por Banca Cívica. Braulio Medel y Carlos Egea están en el núcleo duro de la CECA y parecen entenderse. Andalucía necesita un banco propio para su desarrollo y esta unión a tres abarcaría un amplio territorio español de influencia, con el liderazgo en Andalucía. Entre el deseo y la realidad hay a veces mucho trecho. O no. En tierra de cantones nunca se sabe.

Un Wikileaks andaluz

Ignacio Martínez | 12 de diciembre de 2010 a las 13:20

El servicio diplomático de la nación más poderosa de la tierra ha sido pirateado por una arriesgada organización, cuyo líder está encarcelado en el Reino Unido, en oscuras circunstancias. Tan rara es la cosa, que todo el mundo cree ver detrás el enfado de Estados Unidos. Si los diplomáticos americanos intentaron forzar a fiscales y jueces españoles para que no procesaran a los soldados que mataron en Bagdad al cámara español José Couso, no veo por qué no iban a forzar a fiscales suecos y jueces británicos para meter entre rejas a Assange.

El Estado tiene el monopolio de la violencia en una democracia. Pero en ningún caso el de la información. Al contrario, el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dice que todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión. Y ese derecho incluye no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Aunque en su libro Comunicación y poder (Alianza Editorial, 2009), el profesor Castells establece la tesis de que el poder es la capacidad de un actor social de influir sobre otros actores sociales de forma que se refuercen la voluntad, los intereses y los valores de quien está en el poder. Ya sabíamos que el poder no es un atributo: es algo que no se exhibe, se ejerce. Pero Castells añade que en el mundo moderno el poder se ejerce mediante el control de la información. Y Assange ha roto esta regla no escrita y, de camino, le ha tocado las narices a quienes mandan.

Ha sido estupendo conocer las opiniones de los diplomáticos americanos de los actores que a lo largo del mundo controlan los medios para mantener el poder. ¿Se imaginan un Wikileaks en Andalucía? Y conocer de manera fehaciente lo que piensan nuestros gobernantes. Saber, por ejemplo la opinión de Griñán sobre Zarrías y viceversa. La de Chaves sobre Griñán. La de Arenas sobre los canónigos de Córdoba. La de los canónigos de Córdoba sobre Medel. La de Medel sobre Pulido. La de Pulido sobre Ávila. La de Ávila sobre Jara. Así no habría manera de ejercer el poder, según las tesis de Castells, pero sería muy entretenido. A que sí.

Brindis de Unicaja

Ignacio Martínez | 25 de julio de 2010 a las 18:27

El vino y las rosas para los que no encuentra destinatario mi amigo Alejandro Víctor, en el post anterior, seguro que serían de utilidad en el universo Unicaja. A la entidad financiera puntera de Andalucía le ha pasado esta temporada como al Ferrari de Fernando Alonso, que tenía buena marca y, sin embargo, los imponderables lo dejaban en la cuneta una y otra vez. Hasta hoy. Los imponderables y quizá algún error por su parte. Alonso lo ha reconocido públicamente. De Braulio Medel hay poca noticia pública en los últimos meses. No se prodiga, el hombre.

La suerte de Unicaja parece haber cambiado, como la de Alonso. Las pruebas de solvencia y resistencia a las que han sido sometidas toda la banca y las cajas españolas nos permiten establecer una clasificación homogénea sobre la salud y prosperidad de unos y otras. Y después de tantas malas noticias, con el fracaso de la absorción de la caja de Castilla La Mancha, el fiasco de la fusión con la caja de Córdoba, y la non nata oferta conjunta por Cajasur en comandita con Cajasol, el ánimo de la tropa de Unicaja era bajo. Y el de su dirección, aún peor.

Pero resulta que aunque su ánimo estuviese decaído, en la prueba de estrés sale estupenda Unicaja, según la clasificación que anunció el viernes por la tarde el Banco de España, banco amigo de los intereses de Andalucía, como ustedes saben bien. Las cuentas que hacen las entidades financieras sobre su morosidad y fortaleza tienen trampa algunas veces. Tanta, que después de enviarlas al supervisor y de camino a la prensa, se pueden rectificar ante el Banco de España, sin advertir a los medios. Así que está bien publicar un ranking con los mismos criterios para todos.

Y ahí ha encontrado Braulio Medel un motivo de alegría, después de tanto desaire. Está en el podium nacional de los mejores, tras la BBK vizcaína y la Kutxa guipuzcoana, y por delante de todos los demás. Tanto de los grandes, tipo Caixa o Caja Madrid; como de posibles novios, del estilo de Ibercaja o Cajasol. A la presunta otra media naranja de la gran caja andaluza le gana por tres a dos en el test de estrés. En Málaga ya hay quien le saca a eso rendimiento. Con vino y rosas.

El revolcón de Cajasur

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2010 a las 12:30

Un escalofrío recorrió ayer la plana mayor del socialismo andaluz. Las huestes de Griñán se encuentran entre seis y diez puntos por debajo del PP en las encuestas y no están para revolcones de ninguna clase. Cajasur para los vascos, un desaire para Andalucía, fue la primera lectura, así de golpe, de propios y extraños. La Caixa se convirtió en una potencia financiera regional entre 1995 y 1996, cuando se quedó con la banca Granada Jerez, rescatada de los restos del imperio Ruiz Mateos. La BBK ha entrado en este mercado, con vocación de protagonismo andaluz, 14 años después, al hacer la mejor oferta económica por Cajasur.

La segunda reacción de muchos dirigentes socialistas fue buscar responsables en casa. Incluso de echarle la culpa al mismísimo Zapatero. Hay una constante en las últimas semanas de divorcio de la periferia con su líder máximo. Los socialistas catalanes andan irritados por la conformidad del presidente con la sentencia del Constitucional sobre el Estatut. Los socialistas vascos están muy susceptibles ante las descaradas zalamerías que se intercambiaron Zapatero y Josu Erkoreka en el Debate sobre el estado de la Nación. El temor del PSE es que el Gobierno cambie el apoyo en el Congreso de los seis diputados del PNV por asegurarles el poder en las tres diputaciones forales vascas. Y ahora le toca la sospecha al otro gran socialismo periférico, el andaluz. PNV vasco, BBK vasca. Como un mal presagio, Erkoreka empezó su discurso el pasado miércoles con una frase, Quo vadis Zapatero, a dónde vas Zapatero, dicha en el latín de los breviarios del canónigo Gómez Sierra. Más de uno se acordó ayer de la inmolación del Cabildo cordobés hace dos meses para no entregar Cajasur a Unicaja.

Con más énfasis, en muchos despachos oficiales andaluces, donde se dudó en las últimas semanas sobre si la vicepresidenta o el propio Zapatero harían algo a favor de que Cajasur conservara la bandera andaluza, se cambió ayer a la sospecha de que podrían haber realizado gestiones en favor de consolidar su mayoría en el Congreso, cuesta lo que cueste. Una perceptible grieta de desconfianza quebró la cohesión interna entre el PSOE nacional y andaluz. La tercera víctima de los recelos fue el propio Braulio Medel, presidente de Unicaja. Ha tenido tres oportunidades y ha fallado las tres veces. ¿Por qué no quiso hacer una oferta conjunta con Cajasol? Eran los comentarios más frecuentes.

Ahora aumentará de manera exponencial la presión sobre los presidentes de Unicaja y Cajasol para que hagan una fusión intensa y rápida, que permita salvar los muebles a la pequeña Sevilla del poder; o sea, a los estados mayores regionales de todos los partidos, sindicatos y patronales. Todos unidos en el afán, en la derrota y en la frustración. Buscando culpables, desesperadamente.

Contante y sonante. Ruidos e interferencias

Ignacio Martínez | 15 de junio de 2010 a las 19:26

El proceso de reestructuración y saneamiento del sistema financiero andaluz se salda, de momento, con dos fusiones frustradas de Unicaja, la intervención de Cajasur, la participación de CajaGranada en un sistema institucional de protección (SIP) liderado por la Caja de Murcia y dos absorciones de entidades pequeñas, Jaén y Guadalajara por parte de las dos principales cajas de ahorro de Andalucía. Pobre balance a un día del final del plazo dado por el Banco de España para acogerse al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

En la pequeña Sevilla del poder no hay tensión al respecto. El presidente de la Junta en su diáfano discurso sobre el estado de la Comunidad de la semana pasada, en el capítulo que ha sido más ambiguo ha sido en el de la concentración de cajas. Aparte de su apoyo al saneamiento del sistema y su defensa del modelo, añadió una tímida señal en favor de un proyecto “genuinamente identificado con los intereses andaluces”. De la caja única de Chaves a esto, hay mucho trecho.

En paralelo, a Braulio Medel se le ha agitado el gallinero por primera vez en los 23 años que lleva como presidente de Unicaja o Caja de Ronda. Esto sí que es una novedad, que sorprende en persona de tanta experiencia e inteligencia. Ha encadenado tres disgustos en pocas semanas: el fiasco de la fusión de Cajasur, la dimisión de su prestigioso director general y el desafecto de los cinco consejeros de Partido Popular, en el consejo recién estrenado de la Unicaja fusionada con la Caja de Jaén. El miércoles de la semana pasada el consejo de administración autorizó a su presidente para que entre en la subasta por Cajasur. Nomura, el banco heredero de Lehman Brothers, encargado de la venta de la caja cordobesa, había preguntado a Unicaja si estaba interesada en pujar. El banco japonés también ha trasladado la misma pregunta a Cajasol y a otras entidades como Banco Sabadell, Ibercaja, Caja Madrid o la vasca BBK. Cajasol, ha hecho su oferta.

En el mismo consejo, los consejeros del PP no han votado a favor del nombramiento del nuevo director general de Unicaja, Manuel Azuaga, militante del PSOE y ex presidente de Aena. La salida de Miguel Ángel Cabello se ha producido cinco meses después de que el consejo mandatara a Medel para renovar el contrato del director general, que con la fusión con Jaén perdía la cláusula indemnizatoria de su contrato de alta dirección. Con la ley andaluza de cajas del 99, en la nueva entidad no tendría derecho a esa compensación y había que buscar una fórmula alternativa. Hay varias versiones, todas ellas oficiosas, sobre la cuantía de esa cláusula. Una es que era de tres millones de euros. Otras dicen que no ha pasado de dos o tres años de un salario anual cercano a los 600.000 euros. Consejeros de distinto signo han mediado con Medel para facilitar un acuerdo desde que en diciembre se le autorizó a negociar con su director general, un hombre muy bien visto en la CECA, en el Banco de España o en la CNMV. Finalmente, no hubo acercamiento y Cabello ha optado por marcharse con su cláusula, antes de quedarse sin ella.

La intervención de la Junta en este momento de incertidumbre sobre el futuro de las cajas ofrece muchas dudas. El presidente Griñán fuera del Parlamento es algo más claro que en su discurso: dice que confía en poder avanzar en la creación de una gran caja de ahorros andaluza. En una entrevista radiofónica en la noche del jueves incluso dijo que ve fácil un acuerdo con Arenas en la materia, como lo ha habido entre Zapatero y Rajoy. Pero en el PP responden que el presidente no ha llamado a su jefe ni una sola vez para hablar del tema. En sus declaraciones también ha pedido a Cajasol y a Unicaja “que se miren”. Poesía…

Quien sí está dando la cara de manera decidida es el número dos del PSOE andaluz, Rafael Velasco, que ha planteado una fusión fría entre Unicaja y Cajasol, que puje por Cajasur y en la que pueda entrar también Granada si se frustra su SIP con Murcia, Penedés y Sa Nostra. Ha trascendido que Medel ha dicho que de este asunto se puede hablar. Sin embargo, el miércoles pasado no informó a su consejo de administración sobre esos contactos. El presidente de Cajasol, Antonio Pulido, ha sido un poco más cálido que el de Unicaja al respecto.

La relación entre Medel y Pulido no es fluida. Ambos se miran de reojo con recelo. Con ese precedente, hay quien considera que una SIP entre Unicaja y Cajasol más que una fusión fría, sería una fusión gélida. Pero fuentes socialistas insisten en que no descartan nada en materia de fusiones andaluzas y que Velasco seguirá insistiendo ante Medel y Pulido. Esta semana es clave.

La intervenciones de las autoridades políticas en asuntos de cajas no siempre han sido afortunadas. O quizá habría que añadir que casi nunca han sido acertadas. Si hay algo en lo que coinciden en esta materia los dos principales partidos, al menos en teoría, es en propugnar una gestión económica y financiera profesional. Un ejemplo de desventura fue la decisión estratégica del Gobierno andaluz de pedirle a las cajas que se salieran de Ebro Puleva y que apostaran por SOS. Hoy Ebro Foods es una de las pocas empresas del Ibex-35 que ha subido notablemente en los últimos meses. Y su presidente, Antonio Hernández Callejas, ha anunciado hace pocos días a la junta general de accionistas de su compañía un dividendo para este año de un euro por acción; lo que supone a la cotización de ayer más de un 7%. Mientras, como es conocido, SOS suspendió pagos y está en proceso de reestructuración.

Otras intervenciones de la administración también son criticadas. Al Ministerio de Industria se le reprochan sus bandazos en la política de subvenciones a las renovables que convierten los megavatios solares en diez o doces veces más caros que la media del sector eléctrico. Desde los lobbies competidores también se señala como temerario que se estén dando decenas de asignaciones para construir simultáneamente plantas termosolares con una tecnología todavía experimental. Sería más razonable -dicen- dar esas mismas concesiones para que se levanten las plantas de manera consecutiva y aprovechar, entre una y la siguiente, los avances técnicos para mejorar su eficiencia, dado su coste y las altas subvenciones. Abengoa, presidida por Felipe Benjumea, ha sido la más beneficiada en el último reparto que ha hecho el Ministerio de Industria, con 13 plantas de 50 megavatios, seguida de ACS con seis, de un total de 56 proyectos, que suman 2.340 megavatios.

Como los reproches no vienen solos, en el sector se critica que en el consejo de administración de Abengoa se siente un hermano del ministro Miguel Sebastián, el catedrátrico Carlos Sebastián Gascón, como consejero independiente, la misma condición que tiene el ex ministro socialista Josep Borrell.

No es un hecho aislado, ni privativo de España. Acciona acaba de fichar para su consejo a Miriam González Durántez, la esposa del viceprimer ministro británico Nick Clegg. Y el líder de los liberal demócratas del Reino Unido ha respaldado la decisión con el argumento de que cada uno tiene su carrera. Interferencias y ruidos por todas partes, como ven.

Cajasur: Curas, samuráis o maquiavelos

Ignacio Martínez | 24 de mayo de 2010 a las 13:59

La oposición de la Iglesia a la fusión causa sorpresa en todos los partidos y plantea dudas sobre la filosofía que hay detrás: si es un acto desesperado o la invitación a un ‘caballero blanco’ a entrar tras la intervención

Samurái o Maquiavelo. ¿El Cabildo cordobés se ha hecho el harakiri o está intentando una jugada maestra, y arriesgada, para conservar un papel protagonista en su caja de ahorros? El viernes la mayor parte de los comentarios que podían recogerse entre directivos del sector, políticos y observadores externos eran que la Iglesia aplicaba a Cajasur el criterio desesperado de “si no es para mí, no será para nadie”. Pero esta expresión no se cumple al pie de la letra. Por dos motivos. El primero es utilizar el genérico la Iglesia para definir a los canónigos de Córdoba. En el consejo de administración de Unicaja se sienta un canónigo de Almería, que votó a favor de la fusión, y dejó claro expresamente que no hay una sola postura de la Iglesia. Y todas las fuentes consultadas coinciden en destacar que durante el mandato de monseñor Asenjo en Córdoba, el comportamiento de Cajasur fue mucho más razonable.

La segunda cautela es que quizá no se trate de un acto suicida, sino de todo lo contrario. ¿Y si los responsables del Cabildo han preparado una jugada con un caballero blanco, a quien le han pasado todos los datos, para que se presente con ventaja a un previsible concurso del Banco de España para la adjudicación de la caja intervenida? No lo sabemos, pero ha circulado esa teoría con varios nombres.

Lo que sí parece es que los canónigos de Córdoba, con Santiago Gómez Sierra al frente, han llegado a la recta final de la negociación con la voluntad decidida de hacer naufragar la fusión. Y han utilizado de coartada que no había un acuerdo laboral, a pesar de que no lo exige la ley, se había avanzado mucho con los sindicatos y se tenía el visto bueno del Banco de España para tener una semana más de plazo para inscribir en el registro los acuerdos.

El máximo responsable del sindicato Aspromonte, vinculado a los gestores eclesiásticos de la caja, admitió que tenían un acuerdo verbal con Unicaja y Cajasur, pero votó que no en la reunión del consejo de administración. No se sabe bien qué hizo el viernes, durante cinco horas y media, el presidente de Cajasur en la sede central de Unicaja en Málaga. Pero pasó confesionario con los directivos y sindicalistas de Córdoba que estaban negociando allí.

La intervención del Banco de España, en todo caso, acaba con una época que ayer un comunicado de la Confederación Española de Cajas de Ahorro calificaba de especial y exclusiva. Excepcional. El principal responsable de la actual situación de Cajasur, el canónigo Miguel Castillejo, consiguió un trato de favor del Gobierno de Felipe González cuando se hizo la Ley de Órganos Rectores de las Cajas de Ahorro en 1985. Se introdujo una disposición adicional que preveía un estatus especial para las cajas gestionadas por la Iglesia católica, en virtud de los acuerdos entre la Santa Sede y España de 1979.

Este trato especial se tradujo en una amplísima representación en el consejo y en la pretensión sistemática a partir de entonces de evitar la tutela de la Junta de Andalucía y la relación con el resto de cajas andaluzas. Sólo el paréntesis del mandato del obispo Asenjo ha sido una excepción en esta tónica. El actual obispo cordobés, Demetrio Fernández, ha hecho unas declaraciones muy políticas, hasta el punto que para analizarlas hay que dejar al margen al octavo mandamiento. Dijo el obispo que “la caja no está en quiebra” y que la Iglesia ha estado “dispuesta a perderlo todo para conservar los puestos de trabajo”. Ningún político o sindicalista habría mejorado las frases. Desgraciadamente, la primera preocupación de la Iglesia cordobesa fue, antes de cerrar el acuerdo inicial hace casi un año, asegurarse una serie de palacios, inmuebles y asignaciones dinerarias para su Cabildo.

Tras el hundimiento de la entidad financiera, cuando llegó la crisis, Cajasur buscó una solución dentro de la Iglesia, pero no consiguió ni en España ni en Roma capitales para reflotar la entidad. Su segundo paso fue buscar una alianza con una caja de fuera de Andalucía. Esta fórmula es la que más gusta al Banco de España (BdE) por dos motivos muy razonables: evita el solapamiento y la endogamia.

El BdE consultó a las entidades que podían estar interesadas y les pidió ofertas. La de Unicaja fue mejor que la de Murcia y, para enfado de Cajasur, el Banco le encargó a Medel el rescate de la entidad, hace un año. En este tiempo, sin embargo, los canónigos que regentaban Cajasur han vuelto a contactar con Murcia y al menos con otras dos cajas más para insinuarles que podían ser la alternativa. En Unicaja los responsables con los que he podido hablar muestran un talante sereno, y repiten que siguen abiertos a una solución constructiva, lo que significa que si tienen oportunidad insistirán en esta fusión que se ha convertido en el último año en el vértice de su estrategia empresarial. En esa misma dirección ha hablado el vicesecretario regional del PSOE, Rafael Velasco, que ha hecho hincapié en que el proyecto de fusión sigue siendo bueno.

En Unicaja también ejercen una cierta autocrítica: “Quizá no hemos sabido ganarnos la confianza de la otra parte o es posible que la incompatibilidad de caracteres de las personas haya dificultado el entendimiento”. Braulio Medel se jugaba mucho en este envite, después de haber abortado en marzo de 2009 otra fusión con Caja Castilla la Mancha, finalmente intervenida por el BdE. Así lo demuestra su intensa actividad negociadora en los últimos días y la aprobación de la fusión por el consejo de Unicaja.

El factor humano también ha intervenido para perjudicar el proceso de fusión. El Cabildo cordobés se acostumbró desde los tiempos de Castillejo a actuar como un poder autónomo incluso respecto al obispo. Varias fuentes consultadas coinciden en señalar que el resultado de la noche del viernes habría sido otro con Asenjo de obispo en Córdoba. Por el contrario, las explicaciones del actual prelado tenían una connotación agresiva respecto a Unicaja: “querían una rendición final, sin condiciones”, dijo Demetrio Fernández.

Esta versión no es corroborada por dos vicepresidentes de Cajasur. Salvador Blanco, del PSOE, considera que la intervención del BdE “es mala para la plantilla, para Cajasur, para la Iglesia y para Córdoba”. Y Juan Ojeda, del PP, mostró su sorpresa y pidió a los gestores eclesiásticos que explicaran su decisión. El PP ha tenido a sus representantes en todas las opciones posibles sobre la fusión. En el consejo, Ojeda votó a favor y Contreras se abstuvo. Fuera, en la calle, Nieto, presidente provincial y candidato a alcalde, se manifestó con Aspromonte, sindicato contrario a la creación de Unicajasur.

Sorprende, por tanto, que Arenas califique la actuación de su partido como “prudente y responsable”. El líder regional del PP ha tirado una piedra contra el presidente de la Junta. Sostuvo que “Griñán debió trabajar para que prosperara la fusión”. Y ha rematado sus comentarios con su idea de que las fusiones deben hacerse con criterios económicos y financieros, y no políticos. Lo que parece contradictorio con el reproche al presidente por no haber intercedido lo bastante.

Más juicioso, el presidente del PP, Mariano Rajoy, lamentó que esta intervención del Banco de España se haya producido en el peor momento. Y reclamó al BdE rapidez en sus actuaciones, porque hace 14 meses intervino la Caja Castilla La Mancha y todavía no ha pasado nada. Finalmente, Rajoy repitió su opinión de que es urgente la reestructuración del sistema financiero español, para evitar que vuelvan a ocurrir episodios como éste.

El BdE tiene una cierta responsabilidad en las exigencias laborales de los sindicatos de cara a esta fusión, por su falta de premura en la caja manchega. En Córdoba estaba muy extendida la idea de que la intervención no suponía pérdida de puestos de trabajo, como demostraba la actuación del Banco en CCM. Por cierto, que si Aspromonte votó en contra de la fusión en el consejo de Cajasur, en el consejo de Unicaja, CCOO también se manifestó en contra y UGT se abstuvo. Decisiones ambas que hay que colocar en el capítulo de las contradicciones, porque tanto UGT como CCOO califican a la Iglesia de “irresponsable”, por votar en contra.

La intervención de Cajasur estuvo lejos de ser una noticia de carácter local. Agencias, periódicos, emisoras de radio y televisión internacionales la han recogido con intensidad. La caja cordobesa es el 0,6% del sistema bancario español. Pero el momento es muy malo, como ha dicho Rajoy, y cualquier soplido puede convertirse en un huracán.

Llegados a la hora de la verdad, las dos últimas semanas, con las fechas marcadas por el Banco de España, los observadores tienen la impresión de que les falta alguna clave para entender la actuación de los canónigos de Córdoba y los impositores fieles que sindicaron su voto con ellos el viernes. Varios interlocutores de este diario insisten en la misma teoría: “el esquema mental de los curas es distinto al del común de los mortales”. Llegado al dilema entre Unicaja o intervención, Gómez Sierra y su sindicato afín han preferido la más arriesgada de las opciones.

¿Por qué? Una de las hipótesis que ayer circulaba era que poner el listón laboral altísimo facilitaba una escapada de la solución andaluza, y ahora  una entidad de fuera puede venir de la mano del Banco de España. Sin embargo, alguno de los responsables de Cajasur no cree en una actuación tan fina de los canónigos.

De ser cierta esta teoría el caballero blanco elegido por el Cabildo podría tener una clara ventaja en un concurso que convoque el Banco, al que previsiblemente no acudirán muchos litigantes. Una actuación así sería extremadamente arriesgada, porque los canónigos ya no tienen autoridad alguna en la caja y además se desconoce por completo cómo va a actuar el Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Un experto consultado lo define como “un mecanismo virgen”.

Hay dos caminos de actuación del Fondo, uno por el artículo 9 que prevé participaciones preferentes para entidades que no están en situación objetiva de ser intervenidas. Por ejemplo, las dos fusiones catalanas que se han cerrado, la de las dos cajas de Castilla y León o la reciente de las dos cajas gallegas.

El camino de Cajasur es nuevo. E incluso distinto del de CCM, para cuya intervención debió reunirse un Consejo de Ministros extraordinario. En el caso de Córdoba, el BdE utilizará el artículo 7 del FROB, sobre el que no hay jurisprudencia alguna. En Unicaja tampoco tienen clara la hoja de ruta de los nuevos administradores y van a recabar a sus servicios jurídicos un informe al respecto.

El agujero de Cajasur previsto para finales de 2011 es de 1.500 millones de euros, que en el momento de la intervención del Banco de España es de unos 700. Ahora se habla de una inyección de 550 millones de euros para recapitalizar la caja y los nuevos gestores tienen un mes para emitir un informe que puede incluir alguna estrategia concreta. Unicaja podría tener una oportunidad. O Murcia. O alguna otra, que podría litigar. En el abanico de posibilidades teóricas se incluye la liquidación de la entidad y sus filiales, pero nadie piensa que se pueda llegar a semejante cosa.

En todo caso, en el escenario andaluz quedan tres cajas de ahorro con sus cuentas saneadas. Y la más pequeña de ellas está buscando socios para una fusión fría, una SIP (sistema institucional de protección). Cajagranada está en conversaciones para crear una SIP con Caja Cantabria, Caixa Baleares, Cajastur y Caja Extremadura, a la que se podría sumar alguna otra como Penedès. Pero en Andalucía hay quienes verían con mejores ojos que esa SIP se produjera con Cajasol. La frustrada fusión de Unicaja con Cajasur podría alejar ese eventual acercamiento entre las cajas de Sevilla y Granada. O acelerarlo, por el contrario.

No hace falta añadir que esa operación estaría bien vista por el Gobierno andaluz. Pero la Junta se ha quedado sin reflejos para nada que no sea mostrar su sorpresa ante la actuación “inexplicable” de los canónigos de Córdoba. Los dirigentes de las cajas consultados ayer insistieron en que todo el mundo habla con todo el mundo en estos días y las combinaciones de posibles fusiones futuras son muchas. Pero ya no hay ninguna urgencia, una vez intervenida Cajasur, no hay necesidad de correr.

La sorpresa, en todo caso, permite una reflexión bastante repetida: cuando se introdujo en la ley que los impositores tendrían un peso importante en los consejos de administración de las cajas, se hizo para democratizar estas entidades. Pero en la práctica se trata de un método perverso, con un sistema de designación muy poco transparente, que lleva en todas las cajas a los representantes de los impositores a convertirse en fieles seguidores de sus presidentes, que es lo contrario de lo que pretendían los legisladores.

Otra lección de esta crisis en la que se ha convertido el naufragio de Unicajasur es el papel de los representantes de los políticos, bastante sensata en el caso de las dos entidades que votaron el viernes. Sin embargo, hay responsables institucionales que preferirían que los políticos que vayan a los consejos no sean elegidos por su condición de alcaldes, diputados provinciales o cargos de los partidos en cada provincia, sino por su cualificación profesional, en economía y finanzas. Porque su responsabilidad es gestionar capitales y generar beneficios con destino a obras sociales, que es el fin de las cajas. Este principio se podría aplicar no sólo a alcaldes, sino a eclesiásticos, sin ir más lejos.

Los de Córdoba se han mostrado en repetidas ocasiones molestos por ser tratados en las leyes como el resto de los ciudadanos. Por ejemplo, cuando no se les aceptó que su presencia en el consejo de Cajasur fuese vitalicia o como cuando pretendieron que sus dos puestos del futuro consejo de Unicajasur no pudieran reducirse ante eventuales fusiones futuras. Un testigo de estos incidentes veía a los canónigos heridos en su dignidad. Como los antiguos samuráis. Quizá por eso han preferido hacerse un harakiri. Pero la florentina escuela vaticana puede ser también muy maquiavélica si se pone a la tarea. El obispo de Córdoba, obviamente, define a sus canónigos de distinta manera: dice que son los mejores curas de su diócesis.

Caja única: Asterix en Granada

Ignacio Martínez | 6 de septiembre de 2009 a las 12:32

 

Funcas cree que dentro de cinco años las 45 cajas de ahorro españolas serán 15. Si se cumple el vaticinio de la fundación de las cajas, habrá un mapa de cajas nuevo cada dos meses, como hubo uno nuevo de Europa todos los años desde que en los 90 se fragmentó Yugoslavia y luego Checoslovaquia; se independizaron las repúblicas soviéticas y desapareció Alemania Oriental. La simplificación del mapa cajero es el camino inverso, pero será un tsunami parecido.

Que ya ha llegado a Andalucía. A Cajasol su fusión le ha costado mucho tiempo, tras intentos frustrados de aquella pareja artística tan recordada: Beneroso&Benjumea. Ahora Pulido ajusta la nueva entidad formada por cuatro cajas de Sevilla, Huelva y Jerez e impone una línea sobria, lejos de algunas veleidades de B&B, sobre todo inmobiliarias. Medel ha conseguido fusionar Unicaja con Cajasur y Jaén, tras 20 años predicando que había que crear una caja andaluza “tan grande como fuese posible”. Bajo su mando tiene ya la resultante de ocho montes de piedad: los de Ronda, Antequera, Málaga, Cádiz, Almería, Jaén y los dos de Córdoba.

¿Éste es el mapa? No. Un enclave poblado de irreductibles granaínos se resiste a la fusión. Todo paralelismo de los granaínos con los galos es pura coincidencia. Lejos de construir barricadas y fabricar pociones mágicas, la caja más pequeña que queda en el mapa andaluz ha optado por la estrategia inversa. Mientras Cajasol y Unicaja urdían alianzas y presumían de activos, en Granada han construido la sede de la caja única. Un doble edificio del arquitecto minimalista español Alberto Campo Baeza. El primero es un cubo de 46 metros de alto de 2001 y el segundo, un excelente centro cultural sobre la memoria de Andalucía, inaugurado en mayo. Unicaja tiene dos edificios muy corrientes como sede central y oficina principal en Málaga. Cajasol pretende hacer una torre de 178 metros y 43 plantas del argentino César Pelli, autor de las Torres Petronas de Kuala Lumpur. Pero en Sevilla se discute si una torre es adecuada en la Isla de la Cartuja o si Pelli está en la división de honor de los arquitectos internacionales. Entretanto, Claret tiene el mejor edificio institucional. No están locos estos granaínos.

 

Medel, el maquinista de la fusión

Ignacio Martínez | 22 de julio de 2009 a las 8:07

Todo el mundo repite que Braulio Medel consigue continuar en el cargo de presidente de Unicaja, por la fusión con Cajasur y Jaén. Es cierto. El proceso de renovación de cargos que se iba a poner en marcha en agosto le iba a dejar fuera, por haber agotado el máximo legal permitido. La fusión para crear Unicajasur o Caja de Andalucía, como quiera que se llame en el futuro, le permite parar el reloj. Supongo que este cambio de situación le satisface, aunque estoy seguro de que mucho más le complace poder llevar a cabo un importante proceso de concentración entre cajas andaluzas, algo que viene predicando desde que hace 22 años llegó a la presidencia de la Caja de Ronda. Ahora se convierte en piloto de excepción de la fusión que acaba de ponerse en marcha, para satisfacción propia y ajena. Y entre la ajena, estará el presidente Griñán.

Catedrático de Hacienda Pública y Derecho Fiscal en la Facultad de Económicas de Málaga, Medel se ganó fama de riguroso en los seis años que estuvo en la Junta de Andalucía, como director general y viceconsejero de Economía. En 1982, en el primer Gobierno andaluz, fue director de la Oficina de Planificación. Ya entonces era como ahora; solvente, culto, introvertido, desconfiado. No ha cambiado gran cosa. Llegó a regalarle a uno de sus consejeros La crisis fiscal del Estado del economista James O’Connor, para convencerle de que el despilfarro lleva al desastre. Durante los locos años 2000 se le censuraba que no hubiese lanzado a Unicaja a una fuerte expansión. Un defecto que se convirtió en virtud cuando la crisis se comió la solvencia y liquidez de gestores y entidades menos rigurosos.

Su afición por las amonestaciones ha marcado su carácter y, quizá, su semblante: hace años, en Filadelfia, el cliente de un local de folk&country le abrazó emocionado, al confundirle con un famoso telepredicador norteamericano. Cuando en 1987 decidió irse del Gobierno autonómico, se pidió la presidencia de la Caja de Ahorros de Ronda, la más fuerte de la región. El puesto le permitió cuatro años después liderar la fusión de cinco instituciones de Ronda, Antequera, Málaga, Almería y Cádiz que dio lugar a Unicaja. Una experiencia que le será ahora muy útil.

Medel es el único presidente que queda en el cargo de los seis que había en la región cuando Manuel Chaves lanzó en febrero de 1999 la idea de una caja única andaluza. Una propuesta inspirada en la filosofía del profesor de economía y hacienda, que pasó de la teoría a la práctica en la administración pública y de ahí a la gestión privada. Esta fusión, a la que todavía le puede faltar alguna pata, es un buen final para su carrera. ¿2009 es su gran año? Braulio no suele exteriorizar alegrías ni penas, pero se ha llevado un buen disgusto con el descenso del Betis. Ni los buenos pilotos están a cubierto de estos accidentes.

Cajasur tiene tres salidas: optar por Unicaja, por Cajamurcia o seguir sola

Ignacio Martínez | 5 de julio de 2009 a las 11:07

Su presidente tiene vía libre del Vaticano para decidir su futuro

Tanto el Banco de España como la Junta son partidarios de que se fusione 

PSOE y PP prefieren como socio a otra caja andaluza

 

”Santiago

 

Cajasur ya tiene la bendición del Vaticano para moverse en el mapa de las fusiones. Ahora le falta enfilar el camino de la vicaría. La Iglesia no da pistas sobre con quién, cómo, cuándo dará el paso, aunque el mejor colocado sigue siendo Unicaja, con quien compondría la quinta caja de ahorros de España; tercera o cuarta en beneficios, cuarta en oficinas, quinta en depósitos y sexta en activos. También sigue interesada Cajamurcia, una caja mediana, pero bien gestionada. 
 

Hay señales contradictorias, que no ayudan a interpretar la situación. A la prudencia propia de la Iglesia, que controla la caja cordobesa con algo más de un tercio de representación en su asamblea general, se une la agitación que vive la política nacional. No sólo por la crisis. La canción del verano podría interpretarla Liza Minnelli. Es money, money, money. Más dinero para la financiación de las autonomías, a costa de la Administración General del Estado; más dinero de impuestos para compensar déficit públicos galopantes y más dinero para bancos y cajas en apuros. 
 

Esta crónica se ha elaborado con informaciones facilitadas por representantes de Cajasur, Unicaja, PSOE, PP y la CECA. Hay pistas sobre la hoja de ruta de Cajasur, a pesar del hermetismo tradicional de la Iglesia, pero no se conoce la estrategia trazada y aprobada en las dos reuniones que se han celebrado en Roma esta semana. Allí han estado de martes a jueves, el presidente de Cajasur, Santiago Gómez Sierra, y el todavía administrador apostólico de la Diócesis cordobesa, monseñor Juan José Asenjo. Se han entrevistado con los responsables de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede, que preside el arzobispo italiano Velasio de Paolis. Ésta es una de las tres oficinas financieras vaticanas, la encargada de dirigir y controlar la administración de los bienes que dependen de la Iglesia o preside uno de sus representantes. 
 

Asenjo y Gómez Sierra han explicado en Roma las dificultades que atraviesa el sector de la banca en España, y el escenario que se presenta para el futuro. También han informado de la marcha del Plan de negocio 2009, que Cajasur aprobó hace un mes a requerimiento del Banco de España. Este plan de austeridad ya se aplica desde hace tres meses, “en los que se ha mejorado la morosidad, solvencia y liquidez” de la entidad, según fuentes de la caja. Esta primavera, Cajasur intentó sin éxito capitalizarse con una emisión de acciones preferentes de cuantía indeterminada a suscribir en su totalidad por la Iglesia. En Roma, la embajada del Cabildo cordobés ha confirmado que no dispondrá de financiación propia de la Iglesia y que tendrá que resolver sus problemas de tamaño, capacidad y capitalización en el mercado. 
  

Tras conseguir la aprobación de la Curia vaticana a su gestión y estrategia, los administradores de Cajasur se disponen a explorar “todos los escenarios posibles“, según la versión oficial. Que se resumen en tres: negociar una fusión con Unicaja, hacerlo con Cajamurcia, o seguir en solitario. Esta última posibilidad no agrada al Banco de España, que está empeñado en simplificar el mapa de entidades financieras en España. Sobre todo, desde la creación del Fondo para la Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB), destinado a ayudar a entidades con problemas de solvencia y liquidez. El FROB cuenta inicialmente con 9.000 millones de euros, pero esa cantidad se podría multiplicar por 10. De hecho, se cree que los bancos y cajas españoles necesitarán entre 25.000 y 70.000 millones para recapitalizarse y superar la crisis. 
 

En esta coyuntura el Banco de España quiere que todas las entidades que tengan que ser ayudadas se fusionen con otras más solventes. El gobernador del Banco, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, tiene una teoría darwiniana sobre las entidades financieras y sobre las cajas en particular. Los débiles deben desaparecer. El Banco confeccionó hace meses una lista de bancos y cajas divididos en tres categorías. En la primera están aquellas que deben ser intervenidas y puestas en el mercado, como Caja Castilla La Mancha. En un segundo apartado figurarían las que deben fusionarse porque su situación no es muy buena. El tercer escalón lo compondrían las fuertes, que se quedarían con las anteriores.
 

Grosso modo, nadie se opone a esta estrategia, pero su puesta en práctica plantea muchas tensiones. Hay al menos tres posiciones diferentes: el Banco de España quiere fusiones rápidas, establece reglas precisas, pone el foco en las cajas y da prioridad a la unión de entidades de distintas regiones. La Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) subraya que la solvencia de las cajas no es peor que la de los bancos, y está en contra de las fusiones express y de las rigideces que plantea el Banco de España, aunque avala la idea de fusiones interregionales para sacar de la presión política a las cajas. Y las comunidades autónomas prefieren fusiones intraregionales para reforzar su economía y su identidad territorial. Y algunas, como Cataluña y Andalucía, hacen valer sus competencias estatutarias para reservarse el derecho a autorizar las fusiones, por encima de lo que digan el Banco de España o el Ministerio de Economía. En el caso concreto del futuro de Cajasur, tanto la Junta, como PSOE y PP, se han mostrado de manera inequívoca a favor de que se fusione, si así lo deciden sus órganos de representación, con otra caja regional. De hecho, desde hace tres años, populares y socialistas han sacado a las cajas de la pelea política. 
 

Los mensajes oficiales sobre este asunto van todos en la misma dirección. El viernes, en Cádiz, el consejero de Gobernación, Luis Pizarro, recordó que hace 21 años había 14 cajas en Andalucía, de las que quedan cinco. Y que “ahora más que nunca” hay que fomentar la concentración. En el mismo acto el presidente de Cajasol, Antonio Pulido, dijo que están abiertos a esa posibilidad, que afrontarán en cuanto consoliden la fusión que han protagonizado hace dos años. Y, como una jaculatoria, Braulio Medel, el presidente de Unicaja, enunció la misma consigna que repite desde 1988: es partidario de una integración tan amplia como sea posible. 
 

Cajasur y Unicaja han tenido contactos informales en las últimas semanas, sin papeles. “No hay nada”, se dice oficialmente en Málaga. Pero se ha ofrecido el mantenimiento de la marca cordobesa y un destacado papel institucional a la Iglesia en la hipotética nueva entidad. Medel dijo el jueves en una reunión de su comisión ejecutiva que “esto no tiene mucho recorrido“. Quienes lo oyeron llegaron a la conclusión de que en pocas semanas o se abren negociaciones formales o se abandona el proyecto. El próximo consejo de administración de Unicaja está convocado para el viernes 17 de julio. El de Cajasur es mucho antes, el próximo miércoles 8. Pero la apertura formal de negociaciones no está en el orden del día de ninguno. 

 

Gómez Sierra tenía reticencias a esta fusión y prefería a Cajamurcia como socio, con la que sí se ha cambiado papeles. Esta caja celebró el viernes de la semana pasada su asamblea general. Su presidente, Carlos Egea, pidió al Gobierno que se elimine el veto autonómico a las fusiones interregionales. No tiene más remedio: su caja es de una comunidad uniprovincial, en donde no hay otras entidades. Egea es secretario del consejo de la CECA y tiene un buen cartel en el Banco de España. Medel no le va a la zaga, tiene un prestigio indiscutible y es vicepresidente de la CECA. Cajamurcia tuvo en 2008 un beneficio de 167 millones, con un volumen de activos de 21.500 millones y una morosidad del 2%. Unicaja iguala la morosidad y supera ampliamente la cifra de activos, con 31.937 millones, y la de beneficio, con 286 millones. Cajasur cerró el año pasado con 19.213 millones de activos, 37 millones de beneficio y una morosidad del 6,5%.
 

Quedan algunos flecos. El proceso de renovación de cargos en Unicaja debería ponerse en marcha a mediados de agosto, si no se demora el calendario. Medel ha agotado los plazos para ser reelegido y sólo una situación excepcional permitiría una prórroga de su mandato. Una fusión sin duda propiciaría su continuidad varios años más, con un horizonte: el 30 de agosto de 2012 cumplirá 65 años. Su entorno sostiene que el presidente de Unicaja no se siente especialmente presionado por esta circunstancia, pero es un elemento que juega en el tablero. Y otro detalle es la posibilidad que algún invitado de última hora. Se descarta a Granada, después de ver cómo esta semana un dirigente de CCOO era criticado por tierra, mar y aire, al atreverse a poner en cuestión el pacto numantino que en 2001 firmaron en el Hotel Saray todas las fuerzas políticas, sociales y económicas de la provincia, para garantizar la supervivencia en solitario de Caja Granada. Pero queda la Caja de Jaén, con un volumen de activos treinta veces inferior al de Unicaja y veinte veces menor que el de Cajasur, pero que completaría una fusión colectiva muy airosa. Si además de airosa, es viable, se verá en los próximos días. Cuando Cajasur mueva ficha en sus misiones exploratorias sobre el tablero de las fusiones. Ahora que la mano que hará el movimiento tiene la bendición de Roma.

El desacuerdo de Griñán y Medel con el gobernador frustró la fusión Unicaja-CCM

Ignacio Martínez | 1 de abril de 2009 a las 6:32

El gobernador del Banco de España tiene una teoría darwiniana sobre las entidades financieras y sobre las cajas en particular. Los débiles deben desaparecer. El vicepresidente económico de la Junta, José Antonio Griñán tuvo ocasión de oírlo de su boca en la tensa reunión que tuvieron entre las 10:00 y las 10:30 del pasado viernes, en Madrid. Se atribuye a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y a su espíritu liberal, una clasificación de las entidades financieras en tres categorías. En la primera estarían aquellas que deben ser intervenidas y puestas en el mercado, como CCM. En un segundo apartado figurarían las que deben fusionarse porque su situación no es muy buena. El tercer escalón lo compondrían las fuertes, que se quedarían con las anteriores, como Unicaja. Griñán le preguntó a MAFO si era esto era cierto y no recibió respuesta. El que calla otorga.

Aunque el motivo fundamental del encuentro del socialdemócrata Griñán con el liberal Fernández Ordóñez era hablar de la fusión entre Unicaja y la CCM. Ya se sabía que el desfase patrimonial de la caja castellanomanchega era cercano a los 3.000 millones de euros, medio billón de pesetas. Griñán no entró en el detalle de los avales ofrecidos por el Banco de España, pero si recalcó al gobernador que la respuesta que le diese Braulio Medel sería avalada por el Gobierno andaluz y que la Junta no pondría en riesgo la más solvente de las cajas andaluzas si sus gestores no estaban de acuerdo con los números. Griñán piensa que la fusión era un buen negocio para Unicaja a medio plazo, pero los problemas de liquidez de todo el sistema financiero condicionaban la operación. MAFO consideraba que Medel pedía mucho y se estaba “subiendo a la parra”. Lo mismo opinaba la CCM y el Gobierno castellanomanchego. La oferta de dinero era muy compleja: no había dinero a fondo perdido, pero sí suscripción de deuda subordinada, compras de activos buenos y malos, y avales crediticios. La suma de estos instrumentos heterogéneos se situaba entre los 1.200 y los 1.300 millones de euros.

Cuando el viernes el vicepresidente de la Junta abandonó el Banco de España, llamaron a Braulio Medel, que tenía convocadas reuniones de la ejecutiva y el consejo de administración de Unicaja a partir de las 12:30. Se alteró el orden del día para que estuviese presente en los puntos más importantes y cogió el AVE de las 14:00, a tiempo para poder estar en el Banco de España a las cinco. Cuando abandonó el edificio de Cibeles a las seis de la tarde, ya se había abortado la fusión. El resultado de la due diligence encargada a la empresa Pricewaterhouse Coopers situaba al desfase patrimonial de CCM en los 3.000 millones. Este costoso estudio, que en este momento no se sabe quién va a pagar, no es sólo una auditoría. Es un análisis financiero y contable, que recoge la posición en el mercado y los aspectos comerciales de la caja, la calidad y efectividad de la dirección, además de aspectos tecnológicos, fiscales y laborales.

A la oferta heterogénea del Banco de España, Medel respondió con una contraoferta heterogénea. Algunos capítulos le parecían bien y para otros pedía más del doble. De creer el presidente de Castilla La Mancha, José María Barreda, pidió en total más del doble de lo que le ofrecía el Banco. En resumen, no hubo acuerdo. Ahora la caja castellanomanchega va a ser saneada por tres administradores designados por la autoridad monetaria. Después, se abre un abanico de posibilidades: podría ser liquidada, volver a la actividad con otros administradores, ser vendida o fusionada. No es descartable que Unicaja tenga una segunda oportunidad. Al fin y al cabo, estará entre los fuertes que deben hacerse cargo de la situación, según el principio darwiniano del gobernador.