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Montes penibéticos

Ignacio Martínez | 2 de mayo de 2012 a las 13:22

Estamos en vísperas gubernamentales. Los dos partidos que se van a repartir el Gobierno se piden estas u otras carteras. Sus dirigentes se disputan los puestos. Sí, sí, hay codos. Consejeros salientes quieren seguir siendo santos con peana. Pero los simples mortales también tenemos aspiraciones. Por ejemplo que el medio ambiente sea un eje capital en la política del nuevo Gobierno, aunque la materia se una a otra consejería. Estas cosas pueden llegar a ser hasta rentables. Hay ejemplos.

El rigor urbanístico de la etapa de Concha Gutiérrez, calificada por algún malvado correligionario de talibana, frenó la fiebre constructora justo antes de la crisis. Y eso, que parecía una grave contrariedad,  probablemente evitó una ruina aún mayor a muchos promotores apalancados en miles de millones de créditos, sobre la garantía de unos suelos de dudoso valor en la actualidad. Pero todavía hay quien sigue criticando a la ex consejera en vez de agradecer su actuación.

Y ahora, ¿qué papel debe tener el medio ambiente? Sin fundamentalismos, ser un factor de desarrollo. Y eso supone no volver a las andadas. Los modernos turistas huyen de la masificación; les gusta la cultura y el medio ambiente, son así de raros. El término sostenible está muy manoseado, pero existen otros muy adecuados: es necesario que haya un desarrollo razonable. Aprovechar los espacios naturales no sólo para proteger territorio, animales y plantas, sino para procurar un medio de vida a los habitantes de las comarcas concernidas en armonía con la naturaleza: turismo rural, senderismo, gastronomía, artesanía… Habría sitio incluso para algún residencial razonable en el contorno.

Hay centenar y medio de espacios protegidos en Andalucía y una veintena de parques naturales. En lugares como Cabo de Gata o Cazorla, la declaración de parque ha supuesto un impulso económico. El de los Montes de Málaga, a diez minutos de la capital, es un espacio único en el Mediterráneo español. Se trata de 5.000 hectáreas de terreno casi virgen que fueron repobladas en los años 20 del siglo pasado con pino carrasco, para acabar con la desforestación que trajo la filoxera medio siglo antes. Ahora esos árboles están al final de su vida biológica, se entresacan los viejos y enfermos, y surge de manera espontánea un potente bosque mediterráneo, de encinas, alcornoques, madroños…

El consejo rector del parque ha propuesto una ampliación sustancial hasta 33.000 hectáreas, que comprenden buena parte de los partidos de verdiales. Esto no implicaría ninguna modificación en la calificación de los terrenos, que ya están protegidos por planes territoriales aprobados. Y preservaría una zona de alto valor ecológico, etnográfico y cultural. Asuntos que deben estar por encima de los repartos partidarios. Y de las visiones a corto plazo.

Miguel Ángel Losada: “La Tierra se seguirá calentando hasta un máximo en el siglo XXIV”

Ignacio Martínez | 23 de abril de 2010 a las 7:11

Foto: Joaquín PinoFoto: Joaquín Pino
 

Esta entrevista con Miguel Ángel Losada, catedrático en la Universidad de Granada, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y desde hace un año director del Centro Andaluz de Medio Ambiente, se publicó el 17 de abril en los nueve periódicos del Grupo Joly. Losada ha sido guionista de una serie sobre el litoral español para TVE, en la que el Ministerio de Medio Ambiente pretendió eliminar la vinculación entre corrupción y masificación urbanística. Esta no es la versión íntegra, pero es bastante más larga que la publicada en papel.

 

 

-¿Existe el cambio climático?

-En los últimos 500.000 años la Tierra ha experimentado unas variaciones cíclicas de temperatura, con una duración aproximada de cien mil años. En el inicio de estos ciclos hay un periodo de enfriamiento, que conduce a un periodo glacial, seguido de un calentamiento paulatino hasta alcanzar una estabilización. Y empieza el ciclo siguiente.

 

-¿Cuándo fue la última glaciación?

-Hace unos 30.000 años y duró hasta hace 13.000. Después, durante unos cuatro mil años, la temperatura de la Tierra ascendió hasta estabilizarse hace unos 9.000 años. Desde entonces el clima no ha cambiado esencialmente.

 

-Entre tanto, ¿qué ha pasado?

-En estos 9.000 años, poco más de doscientas generaciones de seres humanos hemos transitado por el Neolítico, las edades del bronce y del hierro, crecieron y desaparecieron los imperios de Cartago y Roma, cruzamos la Edad Media, brilló el Renacimiento… hasta llegar hasta nuestros días.

 

-¿Las culturas crecieron y desaparecieron con distintos climas?

-El Imperio Romano se desarrolló durante un ciclo cálido, mientras que la llegada de los árabes a España ocurrió con una fase fría. La Reconquista española y la salida de la oscura Edad Media pudo realizarse debido a la bonanza del clima en el norte de España y Centro Europa. Tras aquel óptimo climático del siglo XII, llegó la llamada ‘pequeña edad de hielo’ en los siglos XVII y XVIII.

 

-¿Y qué pasará en el futuro próximo?

-Desde comienzos del siglo XX, la Tierra se está calentando camino de otro óptimo climático que deberá de presentarse hacia el siglo XXIV.

 

-O sea, que las cuantiosas lluvias de este invierno no son una novedad.

-El clima tiene fluctuaciones cada cien años, aproximadamente. Durante ellos, en la zona templada de la Tierra, donde se encuentra España, a periodos fríos y húmedos les siguen otros cálidos y secos cada 11 a 13 años. En Andalucía en 1992 y los años siguientes se vivió un periodo cálido y seco. En 1997 comenzaron las lluvias y la nieve volvió a Sierra Nevada. En 2002 empezó otra sequía hasta 2008. Desde entonces parece que ha venido el diluvio universal…

 

-Hemos tenido este año un invierno muy frío, pero el planeta seguía calentándose.

-No son sucesos incompatibles. Este año pertenece a un periodo húmedo de los ciclos de 11 a 13 años que ocurren en Andalucía. Que forma parte a su vez del ciclo milenario que está produciendo el calentamiento de la Tierra y alcanzará su máximo en el siglo XXIV. Y finalmente, ese ciclo pertenece al periodo de estabilización que nos llevará a otra glaciación dentro de cincuenta mil años.

 

-¿Es posible que se repita un terremoto como el famoso de Lisboa de 1755?

-Es posible y la probabilidad de que ocurra no es despreciable.

 

-Y podría seguirlo un maremoto como entonces.

-Si el epicentro del terremoto, al igual que ocurrió con el llamado de Lisboa, está en el mar, la generación del maremoto y su propagación a las costas andaluzas es altamente probable.

 

-¿Hay precedentes?

-Los estudios realizados por los investigadores y arqueólogos que trabajan en la ciudad romana de Baelo Claudia aclaran que dos maremotos, uno en el siglo I y otro en el siglo III barrieron la ciudad. Este último favoreció el abandono de Bolonia [Tarifa] y con él el cese de la actividad comercial.

 

-¿Qué puede hacer un ciudadano particular para evitar el calentamiento de la Tierra.

-Muchas cosas, pero le diré dos: consumir la energía imprescindible y exigir a las administraciones que el desarrollo socioeconómico no se haga a costa del ambiental. Si seguimos empecinados en la economía del ladrillo y la ocupación de las riberas del mar y los ríos dejaremos a nuestros hijos una carga imposible de sostener.

 

-¿Se fundirán los casquetes polares y subirá el nivel del mar en el Mediterráneo?

-Si la variabilidad climática se produce de forma análoga a como ocurrió en la época del imperio romano y en la del óptimo medieval, para finales de este siglo no quedarán hielos en el Ártico, ni nieve en Sierra Nevada, los Pirineos y los Alpes. Eso vendrá acompañado con un ascenso del nivel del mar que, en las costas españolas, será próximo a un metro. No podemos seguir ordenado el territorio litoral sin incorporar esta previsión.

 

-El clima no ha cambiado, pero el hombre sí que lo ha hecho en este tiempo.

-El hombre ha realizado transformaciones para garantizar su sustento, bienestar y la calidad de vida, pero en ese empeño estábamos matando nuestro hábitat. Ahora hay que revisar el número de habitantes que un territorio puede soportar, y el desarrollo socioeconómico basado en el consumo descontrolado de suelo, agua y energía. Si no somos inteligentes difícilmente llegaremos al siguiente óptimo climático.

 

-Los últimos pobladores han cegado ríos y arroyos, y construido en el litoral como ninguna otra generación en la historia.

-Especialmente en los últimos 60 años, coincidiendo con el desarrollo turístico y el de industrias anejas como la construcción.

 

-¿Qué porcentaje del litoral andaluz queda libre de construcciones?

-Si hablamos de franja costera como la zona alrededor de la línea de costa, quizás se supere el 60%.

 

-Con las presas y embovedamientos llega menos arena a las playas.

-No sólo arenas. También llegan menos bolos, gravas y limos. Es decir faltan todos los tamaños. Cuando el mar necesita estos materiales, los toma de los acantilados o de la línea de costa, con las consecuencias ya conocidas.

 

-¿Hemos hecho un urbanismo salvaje?

-Ha habido y sigue habiendo urbanismo salvaje. Y su coste será una carga insostenible para las siguientes generaciones. Un ejemplo, el tramo de costa en el que se asienta el paseo marítimo de Matalascañas seguirá teniendo alta probabilidad de ser destruido de nuevo por los temporales.

 

-Usted establece una relación directa entre corrupción y masificación urbanística.

-Con la masificación se ignoran intencionadamente los procesos naturales, el paisaje y una ordenación del territorio que ayude al desarrollo integral de la persona. Masificación y corrupción están muy unidas. Desgraciadamente, tenemos muchísimos ejemplos en el litoral español. Lo peor es que los abanderados de esas conductas corruptas se pavonean en público e incluso salen elegidos repetidas veces como representantes de la voluntad popular.

 

-¿Cuándo se emite la serie de televisión en la que el Ministerio de Medio Ambiente quería quitar esta afirmación?

-Lo decidirá Televisión Española. La serie describe el estado de las costas, cómo se ha llegado hasta aquí, y qué queremos como ciudadanos legar a nuestros hijos. Es un debate que una televisión pública debe favorecer y facilitar.

Otro toro de Osborne

Ignacio Martínez | 29 de marzo de 2009 a las 10:07

El miércoles, en la celebración del primer centenario de la Asociación de la Prensa de Sevilla, el presidente Chaves dijo en su discurso que “probablemente” los presentes no estarían allí dentro de un siglo para celebrar otra centuria. Su intervención fue seria: no evitó referirse a las penurias que pasa la profesión periodística y rubricó la necesidad para una democracia de tener una prensa fuerte e independiente. Pero llamó la atención el detalle de humor, que provocó la sonrisa de los presentes y, a continuación, el comentario con retranca, que parafraseaba literalmente sus palabras: “Probablemente dentro de un siglo Chaves ya no será presidente de la Junta; probablemente”. La apariencia de certeza de la palabra deja un margen para la duda, dado que como han leído ustedes unas páginas antes, el probable sustituto del presidente es el propio Chaves.

Los que sí estarán allí dentro de un siglo, probablemente, son los chiringuitos de las playas andaluzas. Ya saben que el Ministerio de Medio Ambiente los quiere liquidar, esgrimiendo la Ley de Costas de 1988. Pero hay dos cosas en España que han puesto de acuerdo al PSOE y el PP. El cambio de poder en el País Vasco, y la cruzada a favor de los chiringuitos en la que participan, todos a una, la Junta, la oposición, los alcaldes, los sindicatos y la patronal.

El Ministerio de Medio Ambiente, desaparecido en combate si se mira su esfuerzo inversor en esta etapa de crisis, en contraste con la actividad de Fomento, quiere despejar las playas de estas instalaciones consideradas agresivas por la legislación medioambiental. No hay duda de que hay algunos chiringuitos que deberían ser eliminados, por feos o insalubres. Pero si se hiciera un referéndum sobre indultar a estos singulares servicios, se produciría una masiva votación a favor. Sería otro caso como el toro de Osborne, indultado por la presión popular y de los medios de comunicación cuando se prohibió la publicidad en las carreteras. Curiosamente la Ley de Carreteras que afectó al toro de Osborne se promulgó el 29 de julio de 1988, un día después que se publicara en el Boletín Oficial del Estado la Ley de Costas que impide la continuidad de los chiringuitos.

Al poco de entrar en vigor la ley ya se eliminaron muchos establecimientos precarios. Han pasado los años, la Dirección General de Costas ha pasado del antiguo Ministerio de Obras Públicas al de Medio Ambiente. Y se han ido cumpliendo las concesiones administrativas, que Costas no ha prorrogado, pero ha seguido cobrando las tasas. Con el problema encima, el consejero de Turismo Luciano Alonso empezó a reclamar una solución dentro de la legalidad. Su argumento es que se trata de establecimientos que dan un servicio público de aseos, duchas, hamacas, pasarelas, además del hostelero, y sin ellos sufriría un retroceso no sólo el entorno de la playa donde se encuentran, sino el destino turístico. El diputado del PP Antonio Garrido tiene el mismo punto de vista y los define como un patrimonio cultural, en donde se ejerce la dieta mediterránea.

La semana también nos ha traído un rapapolvo del Parlamento Europeo al urbanismo salvaje en España. El pleno del Parlamento ha aprobado un informe de la diputada del Partido Socialista Popular danés Margrete Auken, encuadrada en el Grupo de Los Verdes, en la que se critica duramente el urbanismo descontrolado de los últimos años. Hay una docena de casos andaluces, de Cádiz, Málaga o Almería, enumerados en este rapport, que tuvo 349 votos a favor, 110 en contra y 114 abstenciones. El informe culpa a todas las administraciones y a la Justicia de estos abusos, e incluso solicita que se congelen los fondos europeos que recibe España si tales irregularidades continúan. Lo malo es que probablemente dentro de un siglo todavía haya viviendas ilegales en Andalucía.

La construcción es una parte de la solución

Ignacio Martínez | 27 de marzo de 2009 a las 10:50

Gana enteros la teoría de que en Andalucía no saldremos de la crisis sin la construcción. Y quienes lo dicen hablan de la crisis local, la derivada de una insostenible dependencia de la construcción y del consumo interno. Ambos factores fomentados por unos créditos tan baratos que valían menos que la inflación. Nos hemos comprado casas y objetos de consumo que, sencillamente, no podíamos pagar. El endeudamiento privado español supera el 100% del producto bruto nacional. Esta es la foto.

La ventaja de la construcción es que puede generar empleo de manera rápida. El inconveniente es que se trata de un empleo muy poco cualificado. Con estos datos sobre la mesa, el presidente de Cajasol repitió el martes en el Foro Nueva Economía de Madrid algo que ya dijo el año pasado: que sería un error garrafal que las entidades financieras protagonizaran una huida desordenada de las actividades relacionadas con la vivienda. “La actividad económica ligada al mercado de la vivienda tiene todavía mucho recorrido por delante en España”, dijo Antonio Pulido. Frase que es continuación de otra pronunciada hace dos semanas en Sevilla por Felipe González, en un foro de la CEA. “Manolo, pon las grúas”, comentó el ex presidente dirigiéndose al presidente Chaves.

Quienes saben de esto comentan que no se puede prescindir de la primera fuente de generación de empleo en Andalucía, sin nada que lo sustituya. En la sierra de Málaga, en la vega de Sevilla y en tantos sitios de Andalucía se está formando un ejército de parados que no sabe hacer otra cosa que poner ladrillos. El modelo especulativo en el sector de la vivienda estará agotado y habrá que reformarlo. Coincidiendo con la afirmación de Pulido, algunos grandes bancos han iniciado una agresiva campaña anunciando hipotecas por el 100%, para dar salida al parque de viviendas. Algo se mueve. Eso sí, hay que deshacerse de un excedente de millón y medio de viviendas disponibles en el mercado. El asunto es adecuarlas de precio. Pinchar la burbuja de verdad.

Luego está la licitación pública. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, ha pisado el acelerador y está manteniendo las cotas de inversión en los 19.000 millones de euros de 2008, aunque el sector le reclama que suba otros 10.000 millones. Pero los ayuntamientos han desaparecido del mapa y algunas comunidades autónomas también, en particular Madrid, Cataluña y Valencia. También, por cierto, el Ministerio de Medio Ambiente, que se ha borrado como ministerio y como inversor. Andalucía está entre las regiones que no sólo no ha bajado la licitación pública, sino que la ha subido este año, según fuentes del sector constructor. Y en vivienda, Pulido señala campos a desarrollar: las de protección oficial, el alquiler, la hipoteca inversa, la rehabilitación o los edificios públicos de interés cultural, entre muchas otras iniciativas. En todo caso, se instala en el inconsciente colectivo la idea de que la construcción ha formado parte del problema, pero que inevitablemente tiene que ser parte de la solución.