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Sonrisas heladas

Ignacio Martínez | 15 de febrero de 2012 a las 12:17

Estoy entre quienes piensan que a veces los asesores de imagen desgracian a sus clientes políticos. Quizá también a los empresariales o del espectáculo, pero de eso tenemos menos noticia. Incluyo entre los asesores de este género a los periodistas. Los periodistas valemos para cualquier tarea. No tenemos más remedio: sólo uno de cada diez titulados en las facultades de comunicación de España consigue un contrato y no necesariamente en los medios. Así, hay periodistas de jefes de gabinete de consejeros de la Junta, como en Turismo y Economía; que se sepa, a plena satisfacción de sus jefes.

Valemos para un roto y un descosido. Aunque los comisarios europeos en mi época de Bruselas no solían tener como portavoces a periodistas, sino a funcionarios con profundo conocimiento de las normas y bastante mano izquierda. Para los políticos tener un periodista en su equipo tiene un doble peligro. Por deformación profesional intentará enterarse de todo y después ¡querrá contarlo!

Pero este artículo versaba sobre los asesores de imagen. Alguien le recomendó al ministro Montoro que sonriera tras su primera reunión con los consejeros de Economía de las diecisiete regiones. Y el hombre se partía de la risa durante su actuación en la rueda de prensa posterior. Tanto que una colega le llegó a decir que lo veía eufórico. Quizá el asesor de turno dijo que no era conveniente la imagen de funeral de los cuatro ministros cuando anunciaron la subida de impuestos a final de año.

Lo mismo debe haberle dicho su asesor particular a la ministra de Empleo, Fátima Báñez, que estuvo en la foto de funeral de los cuatro. Así que ella sonreía sin parar cuando se reunió el otro día con patronal y sindicatos. Era como una sonrisa helada. Por cierto, que los jefes de la patronal, Rosell y Terceiro, también sonreían en justa correspondencia. Por el contrario, los de los sindicatos mostraban un semblante hosco. Tan hosco, que estaba más allá del dolor de funeral, cerca de una griega indignación. Inasequible al ademán de los sindicalistas, la ministra seguía sonriendo cuando era reclamada a diestra y siniestra por los gráficos.

La sonrisa a veces es espontánea. Al presidente Rajoy, sin ir más lejos, le salieron del alma dos sonrisas como dos soles en el Consejo Europeo de Bruselas hace 16 días cuando soltó que iba a hacer una reforma laboral que le iba a costar una huelga y que ahora viene lo más duro por la complicada herencia de un déficit del 8%. A esto se le llama poner al mal tiempo buena cara. Un deporte que no practica el ministro De Guindos, más prosaico que su jefe. El titular de Economía explicó lo agresiva que iba a ser la reforma laboral al comisario Rehn con cara de palo, la misma de su interlocutor. Se supone que era una frase robada, que no pasó por el tamiz de los asesores que todo lo cocinan.

La foto final de los socialistas andaluces, tras darse de puñaladas para pactar sus listas electorales, pertenece a otro género. Es también impostado, pero nada gélido. Sonrisas volcánicas, cuyo descarnado significado se desvelará el 25 de marzo.

Chaves se va por sorpresa

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2009 a las 8:11

Tras 18 años y 252 días en el poder se confirma que Manuel Chaves se va al Gobierno de la nación. Desde el sábado era un rumor insistente, que tomó carta de naturaleza cuando el presidente de la Junta anuló su agenda de ayer y su entorno se evaporó. El efecto colateral andaluz ha sido la sorpresa de una crisis cantada. Este fin de semana, el reelegido secretario general de la UGT, Cándido Méndez, pidió al Gobierno pulso e iniciativa y criticó la inanición del vicepresidente económico Pedro Solbes. Hace una semana, en los Desayunos de TVE, habló de atonía gubernamental. Méndez es persona muy próxima al presidente Zapatero y uno de sus contertulios de fin de semana. Así que su actitud daba certeza a la crisis.

La otra sorpresa es que Zapatero la haya rematado en los ratos libres de la maratón de cumbres del G-20, la OTAN, la Unión Europea con Estados Unidos y la Alianza de Civilizaciones. Al final no sabremos si el niño o niña es de Londres, Estrasburgo, Khel, Praga o Estambul. Lo que sí sabemos con seguridad es que ayer en Praga, ZP tocó el cielo con la punta de los dedos; después de cinco años ha podido ¡por fin! entrevistarse con un presidente americano. No cabía en sí de gozo por su encuentro con Obama. La foto no deja lugar a dudas: el presidente español no abre los labios para sonreír a las cámaras, pero su boca dibujaba una uve infinita, de oreja a oreja.

El nombramiento de Chaves como vicepresidente del Gobierno es un digno colofón a su carrera política: en julio cumple 64 años. En una crónica hace ocho días, José Aguilar escribía sobre la posibilidad de que fuese ministro de Defensa, aunque advertía que su eventual sustituto en el sillón presidencial andaluz, José Antonio Griñán, había comentado que “ni muerto” quería el cargo. Ya sabemos que el vicepresidente no mantiene su negativa, pero también que la salida de Chaves puede llevar aparejado el desembarco de Mar Moreno, la favorita del zapaterismo. Griñán, dos veces ministro con Felipe González, brillante e incluso moderno a pesar de su edad, vale para un roto y para un descosido; también se le consideraba alternativa a Pedro Solbes. Y Mar Moreno, ex presidenta del Parlamento andaluz, efímera consejera de Obras Públicas y número cuatro del PSOE federal, tras Zapatero, Blanco y Pajín, tiene un problema; no es santa de la devoción del aparato regional.

Es curioso: El PSOE andaluz acaba de sacar músculo en Madrid el pasado lunes para mostrar su fuerza al resto de la familia socialista. Se suponía que como advertencia previa al debate final sobre financiación territorial y como despliegue para reclamar autonomía en el relevo de Chaves. De facto, el aparato andaluz parecía conjurado para la continuidad del presidente regional. La jugada de Zapatero no sólo deja sorprendida a la opinión pública. También a su partido.