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Merkel se retrata

Ignacio Martínez | 5 de noviembre de 2012 a las 12:28

Mientras aquí la ministra júnior del Gobierno español Fátima Báñez adivina en el horizonte síntomas de mejoría, la jefa sénior del cotarro Angela Merkel ha dicho este fin de semana que el régimen de austeridad durará mucho en Europa. Necesitamos un gran esfuerzo, de cinco años o más, para superar la crisis europea, sostiene la canciller alemana. El diagnóstico de Merkel es que la zona euro está lejos de haber superado la Gran Recesión, por eso insiste en hacer más reformas y ajustes para recuperar la confianza de los inversores e impulsar de nuevo la economía. Fundamentalismo prusiano en estado puro.

Tiene su por qué, Merkel añade que muchos inversores no se creen que Europa cumpla sus promesas. Y para convencerlos hay que seguir con la severa dieta impuesta a los países pobres del sur. Su mensaje es que necesitamos austeridad para convencer al mundo de que vale la pena invertir en Europa. Se supone que es un discurso europeísta y con él se opone a quienes reclaman medidas para estimular el crecimiento y crear empleo, que en España son multitud.

Pero no. A diez meses de las elecciones generales en la República Federal, la padrina de la UE no piensa cambiar su receta para un futuro mejor: recortes presupuestarios y reducción de la deuda. España debe 3,65 billones de euros, si se suma la deuda pública, la deuda de las familias, la de las empresas financieras y la de las empresas no financieras. Y aunque empiece a respirar antes, su economía no tendrá soltura hasta que la deuda no se acerque al billón de euros. Y eso son más de cinco años y más de diez, en el mejor de los casos. La clave está no en lo que dure, que será mucho, sino en lo penosa que sea la travesía del deswierto.

El problema es que con su tesis actual la canciller va muy por delante en las encuestas que su antagonista, su ex ministro de Finanzas en el Gobierno de gran coalición alemana, Peer Steinbrück. El candidato socialdemócrata tiene un perfil parecido al del español José Borrell: es brillante y arrogante a partes iguales. Y a los alemanes les gusta más el tono llano y directo de la jefa democristiana. Y su firmeza. La teoría de los cinco años o más la expresó el sábado en un acto de su partido en el estado federado de Mecklemburgo-Antepomerania, en el noreste del país, donde hay elecciones regionales en enero. Es, por tanto, un recado electoral. Pero va a misa: la canciller mantiene su resistencia a hacer concesiones a España, como las relacionadas con la liquidez, como la recapitalización directa de la banca y la intervención del Banco Central Europeo en los mercados de deuda.

Pero hay otras políticas en las que se verá su verdadera vocación europeísta. Dentro de tres semanas se celebra la primera cumbre para discutir sobre el presupuesto comunitario de 2014 a 2020. Tanto si es cicatera como si es generosa se retratará. Será su prueba del algodón.

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Los colores de Merkel

Ignacio Martínez | 21 de octubre de 2012 a las 13:53

El color de las chaquetas de la señora Merkel da para la literatura fácil. Pero un servidor no se sustrae a la tentación, con su elección de esta semana. El jueves gastó el morado para reunirse en privado con Rajoy en Bucarest, a la defensiva. El viernes un color tierra para decirle a Francia, Italia y España con los pies en el suelo que no habrá ayuda directa a los bancos que no se contabilice como déficit de los estados. El viernes, victoriosa, empleó el verde. Una web de diseño ha reunido fotos de la jefa teutona y no tiene menos de 30 chaquetas similares de dos, tres o cuatro botones, de todos los colores. Un paisano suyo, nacido también en Hamburgo, el diseñador Karl Lagerfeld, entrevistado en febrero por una revista alemana, recomendó a la canciller utilizar “pantalones mejor cortados, blusas y chaquetas abiertas”. A Lagerfeld no le parece que vista mal, pero insiste en que su ropa no está bien cortada y que el acabado es mejorable.
Merkel usa el apellido de su primer marido, aunque está divorciada y casada con otro. Nació en Hamburgo, pero se educó en la República Democrática Alemana porque su padre, que era pastor luterano, se fue con su familia para ejercer a un destino al norte de Berlín. A pesar de ser luterana, divorciada y proceder del Este, Merkel se hizo con rapidez con los mandos de la potente Democracia Cristiana alemana, tradicionalmente gobernada por hombres católicos del Oeste, como Kohl. La padrina, como la califica un reciente libro sobre su vida, supo callar, no llamar la atención y aprovechar su oportunidad cuando se retiró el canciller de la reunificación en cuyos últimos gobiernos participó como ministra.
Viste de manera sencilla y sus chaquetas son casi un uniforme. Para su mentalidad prusiana de la RDA, su único desliz pequeño burgués en el atuendo se lo permitió en 2008 al asistir a la ópera de Oslo con un espectacular escote. Desde entonces no sale de su concepto blazer y pasa por toda la gama desde el verde al morado, como si fuese un nazareno tránsfuga de Almogía o de Alhaurín. Pero lo que no cambia es su idea de meter en cintura a la gastosa, católica y sureña tropa de países pobres de la UE. Nos quiere poner una chaqueta de fuerza. Y nos van a salir todos los colores.

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Rajoy y Merkel: nata y fresa

Ignacio Martínez | 21 de mayo de 2012 a las 12:14

Una pose. Ella con una chaquetita rosa pálido y él con una castiza camisa blanca nos han proporcionado un par de fotos de pareja y otra a catorce, con parte de sus equipos, durante una travesía turística en barco por un canal de Chicago. Poca cosa para llamar reunión a un encuentro casi casual. Un posado. Pero da para un farol del presidente español. O varios, para eso Rajoy es buen jugador de mus. Resulta que en la primera ocasión que tiene para decirle cuatro cosas a la canciller alemana Merkel, no le ha pedido nada. En una comparecencia ante la prensa, sin preguntas como acostumbra, ha explicado que la base del crecimiento es el rigor fiscal y que la banca española no necesita una intervención del fondo de rescate europeo como ha sugerido el presidente francés, con la mejor intención.
La mejor frase del inquilino de La Moncloa ha sido que Hollande no sabe cómo están los bancos españoles. De hecho, es una afirmación incontestable: ha sido tal la cantidad de embustes sobre la salud del sistema financiero español de este Gobierno, el anterior y el Banco de España, que se puede asegurar con rotundidad que ni el máximo mandatario francés ni nadie en el planeta sabe cómo están los bancos españoles. A pesar de todo, Rajoy ha intentado vender algo de optimismo y ha presumido de los planes de ajuste de las autonomías aprobados el jueves: “ya sabemos dónde estamos; a partir de ahí vamos a empezar a construir”. Otro farol. El viernes se supo que Madrid, Valencia y Castilla y León habían falseado sus déficit de 2011 en 3.000 millones de euros, y que la desviación total era de 4.000 millones. Así que lo más probable es que quién sabe.
Sería muy saludable conocer de qué hablaron realmente la canciller y el presidente en su estreno. Quizá Rajoy, buen aficionado al fútbol y seguidor del Real Madrid, consolara a Merkel de la derrota del Bayern en la final de la Champions. El club de Múnich, que eliminó al Madrid en semifinales, cayó en su propio estadio ante el Chelsea. La canciller es una acérrima seguidora del equipo nacional germano. Ese del que Gary Lineker dijo en 1990 que el fútbol es un juego sencillo: 22 jugadores persiguen un balón durante 90 minutos y al final los alemanes siempre ganan. Pero Merkel se crió en la RDA al norte de Berlín, lejos de la capital bávara. Así que probablemente no ha sentido mucho la derrota del Bayern. Por el contrario, muchos españoles disfrutaron la noche del sábado viendo llorar a los jugadores alemanes. No todo van a ser llantos griegos o portugueses. Y, para más satisfacción nacional, Torres paseó la bandera española por el Alianz Arena; una pica en Flandes.
Hay quien se consuela con estas pequeñas mezquindades y hay quien se dedica a los faroles cuando forma estas extrañas parejas en blanco y rosa. O en nata y fresa, que suena más dulce. Y falta hace.

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Aspiradora electoral europea

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2012 a las 13:19

Sarkozy amenaza con salirse del acuerdo de Schengen, que garantiza la libre circulación de personas dentro de las fronteras interiores de la Unión Europea. Es una secuela de la campaña electoral de las presidenciales. Las campañas, como podemos constatar los andaluces de manera fehaciente, son épocas convulsas en las que los candidatos prometen lo que no están dispuestos a cumplir o se ponen de perfil para no arriesgarse lo más mínimo. De lo último tenemos cumplida cuenta en Andalucía, que ha visto en un año la campaña para las municipales, las generales y las autonómicas, sin muchos compromisos que digamos. En Europa tocan esta primavera las presidenciales francesas. Y quién sea el inquilino del Elíseo, no es irrelevante para los ciudadanos de aquí.

Los franceses están convocados a las urnas el 22 de abril y el 6 de mayo para elegir al nuevo presidente. Y resulta que el actual, Sarkozy, que aspira a la reelección, lleva dos años retrasado en las encuestas. Cuando quedan 40 días para la primera vuelta, Sarkozy ha metido el turbo y está en plena vorágine de promesas, advertencias, amenazas y lo que haga falta para recuperar terreno. Para empezar, intenta distanciarse de su principal rival en el campo de la derecha, Marine Le Pen, la hija del viejo líder ultraderechista, que ha resultado ser un animal político como su padre.

El discurso xenófobo está de moda en Europa. Y Marine lo vende bien. Se vende bien en casi todas partes. En Cataluña, uno de los territorios más modernos de España, en las últimas elecciones autonómicas un nostálgico de Franco montó un partido ultra antiinmigración, Plataforma por Cataluña, que a punto estuvo de entrar en el Parlament. Se quedó fuera por milésimas.

Y como Sarkozy tiene que evitar que Le Pen le quite la cartera, él intenta robarle a ella electores. ¿Cómo? Muy fácil, diciendo las mismas cosas con mejores altavoces. Por ejemplo, que Europa debe reforzar los controles de inmigración en sus fronteras exteriores o Francia en el plazo de un año se saldrá del acuerdo Schengen. Marine inmediatamente ha dicho que dice lo mismo que ella, sin la voluntad de hacerlo.

Ya tenemos a los dos candidatos franceses principales poniendo en jaque a la Unión Europea. El socialista Hollande quiere renegociar el tratado presupuestario reciente y promover políticas de crecimiento. Sarkozy no quiere ni oír hablar de ese asunto, pero pretende renegociar Schengen, y que se establezcan normas que sancionen, suspendan o excluyan del acuerdo a los países que sean un coladero de inmigrantes. La aspiradora electoral no descansará después del 6 de mayo. En Alemania tocan elecciones en octubre de 2013. Hasta entonces, Merkel seguirá haciendo de señorita Rottenmeier en materia presupuestaria. Dios nos coja confesados.

El color del triunfo en la Davis

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2011 a las 13:54

La Copa Davis nos deja el buen sabor de boca del triunfo. Qué bonita es una victoria. Y qué fea una derrota: ver a un jugador tan grande como Del Potro con lágrimas en los ojos, impresiona. Grande, por cierto, en todos los sentidos de la palabra. Y además de buenas vibraciones, la Davis nos deja muchas imágenes. Me quedo con Nadal pasando delante del banquillo argentino, consolando a todos y cada uno de los miembros del equipo. Antes había susurrado palabras de reconocimiento a su rival, que le esperaba derrotado sobre la red. Gesto noble.

Y, nobleza obliga, el Rey hizo algo similar tras entregar el trofeo a La Armada, a la que hemos oído cantar en su himno que se autocalifica La Roja, como en el fútbol. Don Juan Carlos se fue al podio a saludar personalmente a los argentinos, que a pie quieto contemplaban la celebración española en primera fila. El monarca departió con todos, pero especialmente con Juan Martín.

Otra imagen es el estadio de La Cartuja con récord mundial de asistencia a un campo de tenis, mayor que las pistas centrales de Roland Garros en París o Flushing Meadows en Nueva York. Asistencia a la que finalmente se sumó, con buen juicio, el presidente andaluz. Un público entusiasta, que no paró de animar a los suyos, españoles o argentinos. Una señora rubia, de pelo rizado y camiseta albiceleste, salió en televisión en mil versiones: pasaba del entusiasmo a la decepción con la misma intensidad. El buen ambiente estuvo a punto de truncarse en el partido Nadal-Del Potro, cuando un grupo de aficionados argentinos empezó a importunar al español. Conjurada la tensión y acallados los alborotadores, siguió el juego.

Las cámaras de televisión no mostraron mucho al Rey, ni al palco de autoridades, en donde el primer día debutó con cara de pocos amigos la consejera de Presidencia, Mar Moreno, correturno del desaparecido presidente autonómico. Al Rey no lo vimos mucho, pero por el contrario, Luis Miguel Martín Rubio aparecía una y otra vez, en primero o segundo plano y hasta de fondo, cuando sacaba Nadal. Director de Negocio para Andalucía de Ernst&Young, y ex vicepresidente de Cajasur, Luismi es otra de las imágenes de la final. Las gafas oscuras del Rey también entrarían en este catálogo, con la esperanza de que no se pongan de moda.

Y, como colofón, la imagen de equipo de los españoles. Animando a quien estaba en la pista, Verdasco debe haber quedado ronco. En marzo de 2009, en honor de Nadal, Feliciano López inventó una canción en la que le daba las gracias por ser español y subrayaba que La Roja era lo más grande. La victoria es dulce, pero no habrá mucho tiempo para saborearla. Esta semana termina el viernes con una cumbre en Bruselas en la que España no será la más grande. A Del Potro se le puede ganar, pero la Merkel es mucha Merkel. Eso tiene ya otro color.

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No hay cheques en blanco

Ignacio Martínez | 9 de noviembre de 2011 a las 12:16

Las alegrías duran poco en la política europea. Es una advertencia para el próximo presidente del Gobierno español. El señor Rajoy debe saber que su amplia mayoría absoluta no será un cheque en blanco. Tiene ya algunas referencias. Por ejemplo, Berlusconi. Ignoro si es amigo suyo, pero lo era de Aznar: se partían de la risa en julio de 1999, en un mitin en Málaga tras las elecciones europeas. La crisis se va a llevar por delante a este italiano, campeón de la derecha continental, que se creía por encima de lo divino y de lo humano, con quien no han podido jueces, fiscales o periodistas; que ha conseguido evitar condenas por atropellos y delitos que han pagado alguno de sus colaboradores.

Grecia es otro buen paradigma de lo efímero de la gloria y la desgracia en política. El partido Nueva Democracia, que entró en su día en el Partido Popular Europeo junto al PP español, dejó el país en la ruina hace dos años. Con mentiras tan gordas como decir que el déficit público estaba en el 6%, cuando era del triple. Karamanlis descendió a los infiernos, y el socialista Papandreu ganó por mayoría absoluta. Pero si alguien pensó que esa alternancia duraría mucho tiempo, se equivocaba. Dos años después, Samaras el sustituto de Karamanlis, está destacadísimo en las encuestas. Se diría que los griegos, ya que no pueden arreglar su bancarrota, prefieren al partido que les miente. En todo caso, a Papandreu se lo ha comido la centrifugadora de la crisis, como a su antecesor. Dos lideratos en dos años.

Claro que hay ejemplos para todos los barrios. Irlanda, sin ir más lejos. En febrero de este año, el Fianna Fáil, partido nuclear de la república, que ha estado en el poder 66 de los últimos 79 años, se pegó un batacazo de aúpa. Pasó de 77 a 14 escaños. De golpe: la crisis arrambla con todo. Una advertencia en este caso para el PSOE, el partido que ha ocupado el poder en Andalucía íntegramente, los 30 años de autonomía. La penuria económica invita a los pueblos a sacrificar a sus gobernantes. ¡Y lo hacen con entusiasmo!

Pero esto no ocurre sólo en la casa del pobre. Quien piense que la salud de la pareja franco-alemana sobrevive a este cataclismo, se equivoca. Nunca ha habido tanto desequilibrio en el eje París-Berlín (antes Bonn). Ya cuando se suscitó en los ochenta la idea de la moneda única, Mitterrand convenció a Kohl. El alemán aceptó el euro, pero puso las condiciones. En esta época Sarkozy impuso a Merkel las reuniones del Eurogrupo, y ella consintió pero las aprovecha para dictar la doctrina. El ex presidente de la Comisión Romano Prodi estuvo hace un par de semanas en Barcelona y contó una maldad reciente sobre la pareja que nos ocupa: “Ella toma las decisiones y él las cuenta en ruedas de prensa”. No somos nadie.

Democracia directa

Ignacio Martínez | 26 de septiembre de 2011 a las 13:16

La izquierda ha conseguido la mayoría absoluta en el Senado francés, por primera vez en más de medio siglo. En esta Cámara de representación indirecta siempre hubo un predominio de los gaullistas y sus aliados, desde que el general De Gaulle encargara la Constitución de 1958. La crisis, como se ve, puede con tradiciones e instituciones que parecían parte del paisaje. Y no perdona: se lleva por delante a gobernantes y mayorías de derechas y de izquierdas. Angela Merkel ha perdido seis elecciones regionales en Alemania este año. Y el suyo es el único partido democristiano que sigue ocupando un puesto central en un país europeo.

A los gobernantes democristianos y socialdemócratas se los ha llevado el vendaval de la crisis por igual. El argumento de que la izquierda se ha quedado sin ideas y no aporta nada nuevo en esta coyuntura es tan cierto como que en la acera de enfrente pasa lo mismo. Y quienes están en la oposición se encuentran bien situados para sustituir a los sufridos presidentes o primeros ministros salientes. Es el caso de los socialistas en Francia y Alemania o de los conservadores en España. En las protocolarias despedidas la semana pasada en el Congreso de los Diputados podían verse sonrisas más amplias y relajadas en el campo de los que abandonan el Gobierno, que entre los que llegan nuevos. Será por la responsabilidad que se le viene encima al PP o por el estrés que supone a muchos de sus dirigentes el sinvivir de no saber si serán o no ministros de Rajoy.

Y el problema no es Europa, como pretende Timothy Geithner, el secretario del Tesoro norteamericano, que auguró este fin de semana una cascada de quiebras en Europa si no se refuerza el fondo de rescate de la UE. La falta de imaginación no es mérito exclusivo de los europeos, como puede verse en las políticas de Obama, tanto en el plano doméstico, como en el internacional, amenazando a los palestinos si se atrevían a pedir el reconocimiento como Estado.

Pero sí hay algo que está cambiando en Europa. El voto abandona el bipartidismo clásico, poco a poco. Hace dos años, en las elecciones alemanas que ganó la señora Merkel, los dos principales contendientes democristianos y socialdemócratas juntaron el 57% de los votos emitidos, frente al 90 que tenían en la época del canciller Adenauer. Por cierto, cuando De Gaulle fundó la V República francesa. La semana pasada, en la ciudad estado de Berlín además de SPD, CDU, verdes, Izquierda y liberales, un nueve por ciento de los votantes han preferido al Partido Pirata, invento sueco de hace cinco años que ya tiene franquicia española, que propugna democracia directa, software libre y reformar las leyes de la propiedad intelectual, para lograr la máxima libertad en internet.

Ya que los gobernantes no azuzan el ingenio, lo hacen los electores.

Dos caminos distintos

Ignacio Martínez | 6 de febrero de 2011 a las 19:18

A Alemania le ha costado 65 años, tras la Segunda Guerra Mundial, quitarse el complejo de querer mandar en Europa. Desde que se inició la unidad europea en 1950, el gobierno germano de turno ha escondido su pudor detrás del eje franco alemán. Pero los tiempos han cambiado y a Angela Merkel no le importa aparecer como la jefa de la Unión. La revista de la Sociedad Alemana de Política Exterior la retrata como la canciller de Europa, capaz de ejercer su autoridad sobre cualquier territorio. Sólo se acerca a su poder Sarkozy, definido como el vicecanciller europeo por esa publicación. Van Rompuy y Barroso son dos mandados, los jefes de gobierno del resto de los países, senadores en la cámara de representación territorial. Y los ministros de los 27, una especie de consejeros regionales.

La canciller ha ejercido como nunca su autoridad en la cumbre del viernes en Bruselas. Para ampliar el fondo de rescate europeo para países en dificultades con su deuda soberana, Merkel exige que se prohíba vincular los salarios a la inflación, aumentar la edad de jubilación, armonizar el impuesto de sociedades, incluir en las constituciones nacionales un límite para el endeudamiento y el déficit. El directorio europeo no es sólo para los países del sur que vivíamos por encima de nuestras posibilidades. Vamos a una auténtica política económica común, 20 años después de que se aprobara semejante cesión de soberanía en el Tratado de Maastricht.

Y mientras Europa se armoniza y busca una misma fiscalidad, una jubilación similar, equiparar salarios y servicios públicos, en el interior de España hay tensiones que pretenden lo contrario. Ya hay una importante diferencia de salida con el estatuto especial de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra, en donde resulta más rentable radicar una empresa o pagar el IRPF. Un privilegio que ahora quiere Cataluña. Son dos caminos distintos y uno está equivocado. En esta Europa carolingia, las autonomías son comarcas, que deberían asumir toda la administración territorial, con los ayuntamientos. Como sostienen Felipe González o Fernández Vara, no queda sitio para las diputaciones, aunque Zapatero y Griñán defiendan el modelo decimonónico. Ya lo dirá Merkel cualquier día.

Un país sin alternativa

Ignacio Martínez | 22 de mayo de 2010 a las 9:34

Jordi Pujol ha dicho que Zapatero no le parece serio y que Rajoy no le gusta. Don Jordi, a los 80 años que cumple dentro de pocos días, sigue siendo muy directo. Aunque en este caso es poco original, porque la inmensa mayoría del país piensa lo mismo, incluidos muchos votantes socialistas y populares. Pujol gobernó Cataluña 23 años; demasiado tiempo. Un amigo me preguntó el otro día si había mejorado Cataluña desde la marcha de Pujol, con los tripartitos presididos por Maragall o Montilla. Admití que no. Pero es demasiado que un Pujol gobierne Cataluña 23 años, o que un Chaves regente Andalucía 19.

Me acuerdo de Pujol durante el telediario. Sale Rajoy desde Córdoba y dice que este ajuste supone dar un estacazo al débil y revela la degradación en la que caído el Gobierno y el travestismo del presidente Zapatero. Literatura. Explica que es un despropósito el recorte anunciado por Zapatero, pero no dice qué haría él. Habla de reducir altos cargos, eliminar algún ministerio y otras cosas que voy sumando, conforme las enumera: total, 40, 50, 60 millones de euros. Muy poco frente a un déficit público superior a los 120.000 millones. Rajoy tiene una segunda versión de su discurso, en la que incluye la privatización de las empresas públicas de radio y televisión.

Todo lo dice a humo de pajas, sin un número. Pero es imprescindible, urgente, que el partido que quiere gobernar España nos diga de manera precisa dónde recortaría y por cuánto dinero. Lo demás es hacer trampas. Está claro que la responsabilidad de gobernar la tiene Zapatero, pero Rajoy podría salir a la palestra y decir dónde ahorraría 15.000 ó 20.000 millones de euros. Ayer en Córdoba reclamó una dieta de adelgazamiento de todas las administraciones públicas, porque según él gastan lo que no está en los escritos. Otra licencia literaria, desde luego nada científica. Parece que el PP se abstendrá en el Congreso cuando haya que aprobar el decreto con el recorte presupuestario. No porque se lo pida el cuerpo a Rajoy, sino porque se lo habrían exigido Sarkozy y Merkel.

Entretanto, la olla a presión de Madrid bulle de rumores. Zapatero aguanta hasta las municipales. Después los socialistas tendrán que leer los resultados con lupa. Quizá para ir a las urnas en otoño de 2011 y evitar tener que hacer los presupuestos de 2012. Con Zapatero o con otro, porque la lista de posibles candidatos alternativos no para de crecer. Esa hipótesis colocaría a Griñán en la tesitura de cumplir su palabra y convocar las andaluzas en marzo de 2012, y, por tanto, permitir que haya unas elecciones regionales no colonizadas por generales o europeas por primera vez en 22 años.

Como ven la cosa está entretenida. Los ciudadanos tienen un doble motivo contra el aburrimiento, o sea, para la preocupación. Éste no es sólo un país a la deriva, es también un país sin alternativa.

La nube

Ignacio Martínez | 19 de abril de 2010 a las 7:43

El actor británico John Cleese, uno de los fundadores de Monty Python, le cogió la nube en Noruega y tenía prisa por volver a casa; así que cogió un taxi de Oslo a Bruselas, para embarcar en el Eurostar e ir a Londres por el eurotúnel. El taxi le costó 3.800 euros. Supongo que se habrá alegrado de que Inglaterra dejara de ser una isla en 1994, gracias al enlace por tren de alta velocidad de París y Bruselas con la capital británica. Cleese es muy ocurrente. Fue él quien popularizó uno de los eslóganes de los Monty Python: Y ahora, algo totalmente diferente. Diferente es la nube global que ha lanzado el volcán bajo el glaciar Eyjafjälla, en Islandia.

Más de la mitad de los vuelos comerciales en Europa se han suspendidos este fin de semana; multitud de aeropuertos cerrados, incluidos diecisiete en España ayer. Desde que empezó este colapso aéreo, se han anulado unos mil vuelos con origen o destino en Málaga, Sevilla, Jerez, Granada o Almería. Aún ante semejante contrariedad, el heterodoxo Cleese no ha perdido su sentido del humor. Ha dicho que Islandia no puede controlar ni sus volcanes ni sus bancos, en alusión a su caos financiero cuando empezó la crisis económica.

Somos herederos de tradiciones y creencias antiguas. Pensábamos como el ortodoxo poeta Jorge Manrique que es la muerte la que nos iguala a todos y resulta que no hace falta ponerse tan trascendente: tanto la crisis como esta nube han equiparado a grandes y pequeños, ricos y pobres. De pronto han ocurrido cosas totalmente diferentes. Angela Merkel, que volvía de Estados Unidos, tuvo que hacer noche en Lisboa; su colega noruego, Stoltenberg, hubo de quedarse en Nueva York; los reyes de España no pudieron ir al cumpleaños de la reina Margarita de Dinamarca. Y al jefe de la diplomacia sueca, Carl Bildt, le pasó lo contrario que a Cleese, cogió el Eurostar de Londres a Bruselas para seguir en coche hasta Suecia, pasando por Alemania y Dinamarca.

Los daños colaterales de la nube han deslucido el homenaje en Cracovia al difunto presidente polaco Lech Kaczynski, enterrado con honores de héroe de la patria en el Castillo de Wawel, junto a los reyes polacos de los últimos cinco siglos. Los líderes mundiales no han podido acudir a este funeral monárquico. Se ha frustrado en parte la iniciativa oportunista de su hermano Jaroslaw, que quiere aprovechar ahora la desventurada muerte de Lech para relanzar su carrera política. Los Kaczynski han representado en los últimos años en la Unión Europea el más rancio nacionalismo conservador, egoísta y cicatero. Es una paradoja que un suceso tan poco usual como esta nube nos muestre que Europa entera es muy pequeña y que sus intereses y amenazas nos igualan a todos. No es una mala lección para sus seguidores. Con un simple volcán, algo más prosaico que la muerte. Afortunadamente.