Archivos para el tag ‘Mitterrand’

Comunistas en la Junta

Ignacio Martínez | 29 de abril de 2012 a las 9:23

Cuando Mitterrand ganó las elecciones presidenciales francesas en 1981 disolvió la Asamblea Nacional y convocó elecciones de las que salió una mayoría socialista y comunista. Y su primer ministro, Pierre Mauroy, formó un gabinete con cuatro ministros comunistas. Un exotismo francés en la Europa de la época. El muro de Berlín estaba en pie y en el Partido Comunista de la URSS todavía reinaba Breznev. A Gorbachov le quedaban cuatro años y otros dos secretarios generales del PCUS para entrar en escena. Mitterrand tenía 64 años, Griñán tiene ahora 65. Un año más y un comunista menos en su gabinete. Un exotismo en la Europa de hoy. Un melón por calar.

El Gobierno andaluz que se estrena esta semana tendrá que hacer acopio de prudencia y pragmatismo. Y ya verán los de IU que el empleo público no sólo no soluciona todos los males, sino que en muchas ocasiones los proporciona. El gabinete se enfrentará a una situación que empeora por días. Las últimas señales de alarma las proporciona Analistas Económicos de Andalucía, el servicio de estudios de Unicaja, que corrige a la baja su previsión del PIB andaluz para 2012. En este momento vislumbra un descenso del 2,5%, arrastrado por el pésimo comportamiento de la construcción, que sigue en regresión, y el malo de industria y agricultura. Sólo los servicios se portan mejor que la media, con una bajada del 1,2%.

Estos malos augurios tendrán consecuencias inmediatas en los presupuestos de la Junta redactados con una previsión de crecimiento del producto regional bruto del 1%. Esa diferencia del 3,5% va a significar un ajuste en las cuentas públicas de la comunidad autónoma de casi un 10%. El anuncio del presidente Griñán de que habrá que recortar 2.600 millones de euros se ha quedado corto ya. El efecto de estas medidas sobre la acción de gobierno va a ser enorme. Y su impacto sobre el territorio será desigual. Analistas señala que las economías de Córdoba, Málaga y Granada sufrirán menos, y las de Huelva y Almería, más.

Los comunistas franceses del 81 fueron titulares de Transportes, Sanidad, Función Pública y Formación Profesional. Ninguna de las que tendrán aquí. Aunque las comparaciones son odiosas.

Falta humor en la política andaluza. ¡Viva lo blando!

Ignacio Martínez | 24 de marzo de 2012 a las 12:31

Si hay algo que un servidor ha echado de menos en esta campaña electoral, que no será recordada por sus aportaciones a la historia de Andalucía, es la falta absoluta de sentido del humor. No hubo campaña más crispada, bronca, huera, decepcionante que esta que terminó anoche. Leo en un periódico que sonreír ante algo es proporcionar una alternativa, y pienso que pocas alternativas nos ha proporcionado esta lluvia de pedradas que acaba de terminar. Ni una ironía, ni un sarcasmo, ni una sonrisa.
Un famoso humorista francés, Coluche, anunció en 1981 que se presentaba a la elección presidencial que acabó ganando Mitterrand. En la explicación de su campaña lanzó un eslogan imbatible: “Coluche, el único candidato que no tiene ningún motivo para mentir”; consiguió un 16% de expectativa de voto. El viejo Mitterrand se inquietó y encargó a amigos del artista que le disuadieran. Ya lo hizo De Gaulle en 1965 cuando se presentó Pierre Dac, héroe de la Resistencia además de humorista. Creó el Movimiento Ondulatorio Unificado (MOU) y su lema era “los tiempos son duros, ¡viva lo blando! (mou en francés)”. Se retiró.

Aquí un tipo del corte de Gila haría estragos. Y Santiago Segura en un debate parlamentario llamaría la atención. No crean que es simple teoría. Sin ir más lejos, hace un par de años en Islandia un famoso humorista montó un partido protesta y en seis meses conquistó la Alcaldía de Reikiavik. El Partido Mejor desplazó a las siglas tradicionales con un programa que se declaraba abiertamente corrupto y aseguraba que no cumpliría sus promesas electorales. En España lo más cerca que tenemos es el Partido del Karma Democrático, fundado en Vizcaya por otro humorista, que sacó más de mil votos en las municipales de 2007 en Bilbao. Sus principios ideológicos eran fomentar el humor, el tapeo, el amor y la condonación de la deuda del Tercer Mundo. Su más conocido eslogan fue: “PKD el voto inútil. El voto como tú”.
Sin necesidad de acudir a ejemplos raros, en el propio Parlamento andaluz ha habido ilustres ejemplos de portavoces con fina ironía y buen sentido del humor. Por ejemplo el recordado Juan Santaella del PP, o Pepe Caballos del PSOE, o las ocurrencias de Antonio Romero del PCA, empeñado en la primera legislatura en mencionar a su pueblo en los discursos, para que Humilladero figurase en el Diario de Sesiones o los pildorazos de humor jerezano de Pedro Pacheco del PA. Pero más allá de las personas, nuestro Parlamento regional dio la vuelta al mundo con un ataque de risa colectivo acaecido en noviembre de 1994 bajo la presidencia de Diego Valderas, cuando primero Chiqui Gutiérrez del Álamo y después el mencionado Santaella fueron incapaces de articular palabra para llamar a los diputados a una votación nominal.

En nuestra política regional falta humor. Y, por ende, alternativas.

Gobierno sin galvanizar

Ignacio Martínez | 24 de diciembre de 2011 a las 14:12

Rajoy y sus trece ministros han hecho su primer desafío; al frío invierno matinal de Madrid. Han cogido oxígeno y posado a cuerpo para los fotógrafos. Ayer se estrenó el Gobierno y sigue sin soltar prenda. La estrategia del nuevo presidente debe tener virtudes taumatúrgicas: la Bolsa sube y la prima de riesgo baja. A lo Helenio Herrera, sin bajarse del autobús. Recuerda la llegada de Balladur a Matignon en los 90. Ahora se anuncian las primeras medidas para el 30 de diciembre. Allí habrá prórroga de los presupuestos, con subida para las pensiones y no se sabe qué para los funcionarios. Las apuestas de más riesgo y los disgustos gordos se dejan para finales de marzo, cuando haya terminado el maratón electoral con las elecciones andaluzas. Todo hace pensar que Rajoy hará lo que sea para consolidar la cantada victoria de Javier Arenas.

Como todo lo nuevo, los ministros estaban ayer estupendos en su estreno. Limpios y relucientes. Sonrientes. Y eso que se enfrentan a la situación más difícil de nuestra joven democracia. En la época de Mitterrand, Chirac y Balladur se acuñó en Francia el principio de que no existía el Gobierno inoxidable. Y no se ha inventado desde entonces. De hecho, a Suárez se le oxidó el suyo ya en la primera legislatura. A Aznar y Zapatero, en la segunda. Y a los más duraderos, los de González, la herrumbre les entró en la tercera y los carcomió en la cuarta. Rajoy empieza con un sólido equipo de leales, pero tiene un Gobierno sin galvanizar. La crisis no lo permite. Trabajarán sin red.

Quizá por eso, el presidente ha escogido para la odisea a personas con un currículo y una edad. Seis ministros tienen más de 60 años y la media es de 55,6. Sólo dos tienen menos de 50: la ministra de Empleo, la onubense Fátima Báñez, y la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, la benjamina del Gabinete, con 40. Cómo cambian los tiempos. Esa era la edad de Felipe González cuando llegó a La Moncloa. Y Suárez, Aznar y Zapatero fueron primeros ministros con 43. Rajoy, con 56. A esa edad, los cuatro citados eran ya veteranos ex presidentes. Incluso el efímero Calvo Sotelo dejó el poder con 56.

Estamos pues ante un Gobierno de seniors, de gente con una o dos carreras universitarias, en el que se da alguna circunstancia curiosa. Hay sólo cuatro ex ministros, entre catorce miembros. Ninguno de ellos, por cierto, tendría la etiqueta de aznarista puro y duro. Hay cuatro de 1950: Arias, Montoro, Fernández Díaz y Wert. Y sólo cuatro mujeres. Se acabó el festival de los jóvenes y las mujeres primero del zapaterismo, que criticó recientemente con ácido sarcasmo Alfonso Guerra. Aunque señoras con capacidad hay suficientes en el PP como para que se corrija este desequilibrio en las remodelaciones que inevitablemente habrá, por el natural efecto de la oxidación.

No hay cheques en blanco

Ignacio Martínez | 9 de noviembre de 2011 a las 12:16

Las alegrías duran poco en la política europea. Es una advertencia para el próximo presidente del Gobierno español. El señor Rajoy debe saber que su amplia mayoría absoluta no será un cheque en blanco. Tiene ya algunas referencias. Por ejemplo, Berlusconi. Ignoro si es amigo suyo, pero lo era de Aznar: se partían de la risa en julio de 1999, en un mitin en Málaga tras las elecciones europeas. La crisis se va a llevar por delante a este italiano, campeón de la derecha continental, que se creía por encima de lo divino y de lo humano, con quien no han podido jueces, fiscales o periodistas; que ha conseguido evitar condenas por atropellos y delitos que han pagado alguno de sus colaboradores.

Grecia es otro buen paradigma de lo efímero de la gloria y la desgracia en política. El partido Nueva Democracia, que entró en su día en el Partido Popular Europeo junto al PP español, dejó el país en la ruina hace dos años. Con mentiras tan gordas como decir que el déficit público estaba en el 6%, cuando era del triple. Karamanlis descendió a los infiernos, y el socialista Papandreu ganó por mayoría absoluta. Pero si alguien pensó que esa alternancia duraría mucho tiempo, se equivocaba. Dos años después, Samaras el sustituto de Karamanlis, está destacadísimo en las encuestas. Se diría que los griegos, ya que no pueden arreglar su bancarrota, prefieren al partido que les miente. En todo caso, a Papandreu se lo ha comido la centrifugadora de la crisis, como a su antecesor. Dos lideratos en dos años.

Claro que hay ejemplos para todos los barrios. Irlanda, sin ir más lejos. En febrero de este año, el Fianna Fáil, partido nuclear de la república, que ha estado en el poder 66 de los últimos 79 años, se pegó un batacazo de aúpa. Pasó de 77 a 14 escaños. De golpe: la crisis arrambla con todo. Una advertencia en este caso para el PSOE, el partido que ha ocupado el poder en Andalucía íntegramente, los 30 años de autonomía. La penuria económica invita a los pueblos a sacrificar a sus gobernantes. ¡Y lo hacen con entusiasmo!

Pero esto no ocurre sólo en la casa del pobre. Quien piense que la salud de la pareja franco-alemana sobrevive a este cataclismo, se equivoca. Nunca ha habido tanto desequilibrio en el eje París-Berlín (antes Bonn). Ya cuando se suscitó en los ochenta la idea de la moneda única, Mitterrand convenció a Kohl. El alemán aceptó el euro, pero puso las condiciones. En esta época Sarkozy impuso a Merkel las reuniones del Eurogrupo, y ella consintió pero las aprovecha para dictar la doctrina. El ex presidente de la Comisión Romano Prodi estuvo hace un par de semanas en Barcelona y contó una maldad reciente sobre la pareja que nos ocupa: “Ella toma las decisiones y él las cuenta en ruedas de prensa”. No somos nadie.

Strauss-Kahn: la teoría del complot

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2011 a las 10:45

El affaire Strauss-Kahn parece una película de intriga. Nos enfrentamos a tres posibilidades: o este hombre está muy enfermo, o ha sido víctima de un complot, o es memo y no lo sabíamos. Esta última opción gana enteros. Sus abogados dijeron primero que no hubo nada y ahora pretenden esgrimir unas relaciones consentidas. A la primera posibilidad, la del impulso fatal irreprimible, se suma una joven periodista que le acusó en 2007 de un intento de violación ocurrido cuatro años antes. En su denuncia en una televisión parisina calificó su actitud como la de “un chimpancé en celo”. Como ven la política francesa es más novelesca que la española, dónde va a parar.

Los últimos cuatro inquilinos de El Elíseo han tenido notorias aventuras galantes. Una madrugada de septiembre de 1974 la Policía de París descubrió que el mismísimo presidente de la República, Giscard D’Estaing, era el conductor de un vehículo que se había estrellado contra un camión. Le acompañaba una famosa actriz. Mitterrand, además de dos familias, mantuvo viva la leyenda de seductor incluso dentro de su Gobierno. A Chirac, por poner un ejemplo conocido, no hubo quien le encontrara la noche que Lady Di se mató en Pont de l’Alma, en agosto de 1997. Y Sarkozy, ya elegido presidente, dejó a su segunda mujer, con la que había protagonizado una tormentosa separación y reconciliación, para ennoviarse con una artista famosa, antigua pareja de Eric Clapton o Mick Jagger. Con la que ahora, por cierto, va a tener un  hijo.

No está mal. Esto nos lo ponen en un culebrón venezolano y acusamos a los guionistas de exceso de imaginación. Pero no se acusa de mujeriego a DSK, sino de ser un violador. Y nada en absoluto tiene que ver una cosa con la otra. Sus abogados le podrían explicar la diferencia sustancial que hay entre relaciones consentidas y a la fuerza…

De ser cierta la denuncia, hay que concluir que este hombre se ha jugado en unos minutos su vida personal, familiar, profesional y política. Hay que estar muy enfermo o ser muy tonto. Pero ¿y si es una conspiración? Tenderle una trampa no era muy difícil, ante su conocida afición por las mujeres ajenas. Y eso que está casado en terceras nupcias, con Ann Sinclair, que no es una periodista anónima, sino la mujer más atractiva de Francia en las encuestas de los años 90. Entonces dirigía y presentaba una emisión en la primera cadena de televisión francesa, 7 sur 7, en la tarde noche del domingo, con doce millones de espectadores. Inteligente, poderoso, rico y famoso, a DSK no le faltaba más que el asalto al Elíseo.

Y aquí es donde entra en acción la teoría del complot. De hecho, ya se vio involucrado junto a Sarkozy en el affaire Clearstream, una rocambolesca historia que empezó en 1991 con la venta a Taiwan de seis fragatas francesas por la que se libraron 500 millones de dólares en comisiones. Aquello no se investigó, bajo el pretexto de que era un secreto de la Defensa nacional. Y se completó con la denuncia en 2002 de que en Luxemburgo había cuentas de una red mundial de blanqueo de dinero de personalidades del mundo político y económico francés, entre los que estaban DSK y el actual inquilino de El Elíseo. Era falso y Sarkozy acusó en los tribunales de ser el inductor del complot para desacreditarle a otro Dominique, De Villepin, candidato potencial en las presidenciales de 2007. Villepin fue declarado finalmente inocente, pero se quedó fuera de aquella carrera electoral, como ahora DSK de ésta. Puede ser una casualidad. O no. Menuda película de intriga se hacía con estos mimbres.

Kosovo trae cola en España

Ignacio Martínez | 24 de julio de 2010 a las 10:49

La sentencia del Tribunal Internacional de Justicia sobre la independencia de Kosovo ha traído cola. Kosovo no es Cataluña. O sí. Aquí en España, todos entramos en tropel a escena, tras la decisión de La Haya de dar por buena esa independencia unilateral. No es una novedad. Cuando se produjo en 1991 la segunda Guerra de los Balcanes, Alemania presionó a sus once socios comunitarios de entonces para reconocer a eslovenos y croatas. Felipe González era reticente. Como Mitterrand o John Major. Cataluña, País Vasco, Córcega e Irlanda del Norte eran buenas razones. El estallido de la Unión Soviética ese mismo año y la independencia de los Países Bálticos, predestinados a entrar en la Unión Europea y la OTAN, dio alas a los nacionalismos periféricos en España. Al fin y al cabo, Lituania, Letonia y Estonia, tenían juntos la misma población que Cataluña.

Jordi Pujol lo recordaba en sus frecuentes visitas a Bruselas en los años 90. Aunque sus manifestaciones no eran de un nacionalismo rancio. Cuando en diciembre de 1995 el Tribunal de la UE publicó la sentencia del caso Bosman, según la cual un jugador comunitario de fútbol no podía ser considerado extranjero en otro país de la Unión, a Pujol se le preguntó si veía al Barça con 11 irlandeses y contestó que no; que los irlandeses son muy malos, pero que no le importaría con 11 holandeses. Una respuesta nada racial.

La Guerra de los Balcanes, junto a una crueldad inusitada sobre el terreno, tenía algo de irreal en las trincheras diplomáticas. Recuerdo a los jefes de los tres países contendientes, en plena guerra, participando en las sesiones de mediación en La Haya, la misma ciudad donde se ha emitido el fallo del jueves. Y sus ruedas de prensa inverosímiles: el croata Tudman y el bosnio Izetbegovic, sentados en los extremos de una larga mesa curva, con el serbio Milosevic en el centro, respondiendo al mismo tiempo a las preguntas.

Kosovo está considerada como la cuna de los serbios. Curioso, como Kiev, capital de la actual Ucrania, está en el origen de la monarquía rusa. Las emigraciones masivas de albaneses a la serbia Kosovo provocaron una mayoría foránea, que generó el movimiento separatista. Es el caso contrario al de los derechos históricos reivindicados con algunos catalanes o vascos para reclamar su independencia. En resumen, sería como si una mayoría de origen andaluz en una determinada comarca catalana reivindicara separarse de Cataluña. O una mayoría de portugueses en algún condado luxemburgués proclamara su independencia unilateral del Gran Ducado. Algo impensable si no se tiene un buen padrino; Estados Unidos en el caso de Kosovo en 2008, como Alemania en el 91 con Eslovenia y Croacia. La sentencia crea polémica y es muy discutible. Pero tiene poco recorrido en territorio español, salvo para literatura como la que antecede. Todo parecido con España es pura coincidencia.

Muchos jefes y ningún líder

Ignacio Martínez | 4 de septiembre de 2009 a las 0:30

La primera secretaria del Partido Socialista francés, Martine Aubry, ex ministra de Trabajo e hija de Jacques Delors, ha anunciado en la Escuela de Verano del PS una profunda renovación de su organización, que incluye algunas novedades como la celebración de unas primarias abiertas a los simpatizantes para elegir a su candidato o candidata en la elecciones presidenciales de 2012. Hay otras tentaciones en esta formación que ha gobernado Francia desde los años 80 con un presidente como Mitterrand que reinó durante 14 años y seis primeros ministros que se turnaron en el Palacio de Matignon a lo largo de tres legislaturas, que en aquel país son de cinco años. Algunas de las ideas que bullen en la cabeza de los dirigentes del partido que ha liderado la izquierda francesa en el último tercio de siglo suenan a conocidas por estos pagos.

El PS intenta recuperarse de su debacle de las últimas elecciones europeas, en las que los verdes de Europe Ecologie sacaron tantos votos como ellos. Y se saca de la manga la limitación de mandatos de sus líderes en las instituciones y la no acumulación de cargos, que en Francia es todavía mayor que en España. Estas iniciativas, vistas desde este lado de los Pirineos, provocan la nostalgia. Nos recuerdan tiempos de bonanza e ilusiones. Cuando el PSOE estaba en la más absoluta depresión, tras la marcha de González y el fracaso electoral de Almunia, apareció un joven, despierto y desinhibido que planteó aquello de la Nueva Vía, en compañía de José Blanco, Trinidad Jiménez, Carmen Chacón, Jordi Sevilla, Jesús Caldera, José Andrés Torres Mora, Leire Pajín, Juan Fernando López Aguilar y unos pocos más. Es conocido que tanto González como Chaves apoyaron en el congreso del 2000 a José Bono, pero Zapatero ganó con su discurso moderno en el que las primarias, la no acumulación de cargos y la limitación de mandatos formaban parte de la filosofía que iba a cambiar su partido de arriba abajo.

Conocedora o ignorante de estas promesas enterradas por sus colegas españoles, Aubry se propone aplicar la misma estrategia para intentar que un socialista llegue al Elíseo o a Matignon. Y ha lanzado su proclama de renovación en la Escuela de Verano de su partido. Mientras que la equivalente española, que se desarrolla en julio cerca de El Escorial, está más dedicada a la formación, ésta de los franceses en La Rochelle a finales de agosto es más dada a la exhibición. Los dirigentes consolidados, comprueban el grado de aceptación de sus posturas y de sus personas. Y los jóvenes prometedores se foguean en los actos públicos y ganan sus primeros adeptos. El problema de los socialistas franceses es que tienen muchos jefes y ningún líder. Me temo que éste es precisamente uno de los males de la política española. Aquí hay muchos jefes , alguna jefa y muchos barones. Pero ningún líder.

Manos unidas

Ignacio Martínez | 24 de mayo de 2009 a las 10:07

 

El vídeo electoral del PSOE parece hecho por los publicistas de Benetton. Es provocador y tremendista. Pero escasamente europeísta. Europa se ha construido en los últimos 60 años sobre el consenso de dos grandes familias políticas, democristianos y socialdemócratas. Y sobre la alianza de dos viejos contendientes: Alemania y Francia. El espíritu de reconciliación lanzado por el Congreso de Europa presidido por Churchill en La Haya en 1948 fue fácil de conseguir. Se basaba en un hecho dramático: la guerra civil entre europeos entre 1939 y 1945 se saldó con 36 millones y medio de muertos, más de la mitad de ellos civiles. Algo de lo que eran conscientes los Adenauer, Mitterrand, Spaak, Madariaga o Spinelli, pero que desconoce el publicista del PSOE. A ver si hoy, en el mitin de Zapatero, Chaves y Griñán en Dos Hermanas (Sevilla) el talante es otro. No en balde, en el Parlamento Europeo, el PPE y el PSE, los herederos de las dos corrientes ideológicas fundadoras, votan lo mismo en el 90% 70% de los casos.

Muchos de los pensamientos criticados en el vídeo socialista contravienen la Declaración Universal de Derechos Humanos y es injusto atribuírselos a ningún partido democrático. En particular la pena de muerte. El PSOE estableció una doctrina saludable sobre el terrorismo al sacarlo fuera del debate electoral. La pena de muerte merece estar en la misma categoría. Los vídeos del PP son bastante más malos de realización, pero también están cargados de impostura. Mayor Oreja llega a plantear en uno de ellos que el final del paro y la crisis depende del voto del 7 de junio. Como diría una diputada de su partido: ¡Santo Dios!, lo que hay que oír en esta campaña.

Leire Pajín clama contra los ultraliberales y los belicistas preventivos en la página web de su partido. Y en los mítines nos recuerda que Bush, Aznar y sus amigos nos metieron en la guerra de Iraq. Es una lástima que no explique por qué un liberal y belicista preventivo como Durao Barroso, anfitirón de la reunión de las Azores, es el candidato de Zapatero para seguir de presidente en la Comisión Europea que se elija después de estas elecciones tan broncas. Barroso es el candidato del PPE. Al final, ya ven, en Estrasburgo y Bruselas PSOE y PP votarán lo mismo. Con las manos unidas, como en los anuncios de Benetton.

 

El Papa, contra el muro de Israel

Ignacio Martínez | 15 de mayo de 2009 a las 1:18

 

Sumergidos en la frenética actualidad nacional, económica, política o futbolística, no le estamos dando en España la importancia que merece al viaje del Papa a Israel. He criticado a Benedicto XVI cuando ha pretendido pontificar sobre temas científicos para justificar sus posiciones morales, como su diatriba contra el preservativo en África. Y ya se sabe que en temas científicos el Santo Padre no es infalible. Tampoco la Iglesia Católica tiene una hoja de servicios muy impecable en la materia. Pero en asuntos diplomáticos son maestros. Y en este viaje del Papa, difícil como pocos, el Vaticano no ha escatimado esfuerzos y detalles, con acierto.

Vaya por delante, para quien no lo sepa, que la Iglesia Católica se opone radicalmente a la aspiración sionista de que Jerusalén sea la capital única e indivisible del Estado de Israel. Esto es así por varios motivos, entre los que están sus propios intereses. De hecho, en este viaje el Papa ha pedido a los cristianos que no abandonen aquel territorio. La doctrina vaticana en la materia es que la ciudad santa de las tres grandes religiones monoteístas no debe estar en las manos exclusivas de una de ellas. Ni en manos fundamentalistas, añado yo, de mi cosecha. Este principio ha granjeado a los palestinos el favor de la jerarquía católica desde mitad del siglo XX. Claude Cheysson, experto arabista y ministro de Exteriores en los primeros gobiernos de Mitterrand en los 80, siempre ha sostenido que el principal obstáculo para la aspiración de Israel de quedarse con todo Jerusalén es la influencia de la Iglesia católica.

El Papa ha estado valiente y diplomático en intervenciones difíciles. Se ha referido al Holocausto como una atrocidad que avergonzó a la humanidad y que nunca debe repetirse. Para curar las heridas provocadas por la rehabilitación de un obispo que negó el Holocausto, Benedicto XVI visitó el memorial Yad Vashem para honrar a las víctimas de los nazis y reunirse con supervivientes de los campos de concentración. Como no es posible contentar a todo el mundo, ha habido quien ha considerado estos gestos insuficientes o fríos, dada la condición de alemán del Pontífice, que estuviera con 16 años enrolado en la fuerza auxiliar aérea al final de la Segunda Guerra Mundial o por la pretendida indiferencia entonces de Pío XII hacia la tragedia judía.

Pero vistos desde aquí, los gestos del Papa han sido muy oportunos. Ha condenado la destrucción de Gaza y el bloqueo que sigue padeciendo; ha abogado por la creación de un Estado palestino y ha pedido la paz en lugares sagrados de judíos, cristianos, y musulmanes. Eso sí, también ha criticado duramente en varias ocasiones la construcción del muro, que en su opinión intenta empujar a musulmanes y cristianos a abandonar aquella tierra. Ya ven que la diplomacia vaticana no da puntada sin hilo.

Griñán, el hombre tranquilo

Ignacio Martínez | 12 de abril de 2009 a las 16:34

El político más famoso del mundo, el presidente Obama, tiene prestigio de gran orador. Sus discursos se cuelgan en YouTube como si fueran canciones de culto, con millones de visitas. Pero Obama no escribe sus discursos. Se los hace un jovencito de enorme talento, Jon Fravreau. De hecho, pocos políticos escriben sus discursos; el dramaturgo y político checo Václav Havel es una de esas excepciones. Otra es José Antonio Griñán. El vicepresidente económico del Gobierno andaluz y candidato ‘in pectore’ a la Presidencia de la Junta no es economista, sino un hombre de letras. De hecho, quiso estudiar la carrera de Filosofía y Letras en los años 60, pero su tío Rafael Martínez Emperador, hermano menor de su madre, le recomendó que hiciese Derecho y preparase oposiciones a inspector de Trabajo.

Con 23 años sacó esas oposiciones con el número tres de la promoción de 1969. Con su tío trabajó cuando era director general de la Seguridad Social a mediados de los 70. Martínez Emperador fue asesinado por ETA en 1997 cuando era magistrado de la Sala de lo Social del Supremo. Un atentado que ha marcado su vida, como otros hechos menos dramáticos y más antiguos. Por ejemplo, una novela que leyó a finales de los 60, que es la que más le ha impresionado; ‘Guerra y paz’ de Tolstói. Es un dato relevante en una persona que lee cuatro o cinco libros al mes. Griñán es un gran lector y un cinéfilo empedernido. En particular del cine negro de los 50: hay películas que es capaz de explicar plano a plano y recitar todos sus diálogos.

Otra de sus grandes aficiones es la ópera. Se sabe de memoria obras completas, y se atreve a cantar alguna pieza. Ha utilizado con frecuencia este recurso para relajar a su equipo en los duros momentos de preparación de los presupuestos, cuando las cuentas no cuadran y aumenta la presión de las consejerías. Tiene la colección completa de los discos de Alfredo Kraus, con quien tenía una relación de amistad. Por cierto, que la redacción de los presupuestos de este año le ha costado fuertes críticas de la oposición, con razón, por su pretensión de que en 2009 subiría el PIB andaluz un 1%. Él se ha justificado con un dossier lleno de previsiones optimistas de organismos internacionales. Pero lo cierto es que mientras con esos datos Solbes y Griñán aventuraron un crecimiento para España y Andalucía, a su correligionario catalán Antoni Castells le salieron las cuentas de una recesión en Cataluña. Y acertó.

Aunque nacido en Madrid en 1946, José Antonio Griñán está muy vinculado a Andalucía. Es hijo de malagueña, marido de una sevillana, María Teresa Caravaca, y diputado por Córdoba. Dos de sus tres hijos, Ana y Miguel, nacieron en Sevilla, que fue su segundo destino como inspector de Trabajo en 1974, después de Zaragoza, donde nació su primogénito Manuel. Ahora tiene tres nietos y una nieta. Dos de su hijo mayor, residente en Madrid y casado con una gallega, vinculación que ha generado una amistad con sus consuegros, que le lleva a veranear todos los años a la tierra de su nuera. De su hija, que vive en Sevilla, tiene un nieto y una nieta. Sus allegados lo encuentran feliz de ser abuelo, tanto que era su argumento recurrente para negar cualquier posibilidad de aspirar a la Presidencia de la Junta.

Su parentela gallega ha ejercido influencia en su dialéctica. Hace un año, cuando comenzó su andadura el actual gobierno en funciones resolvía de manera galaico-teológica a la posibilidad de que Chaves no terminara la legislatura en el cargo: “Puede ser que sí y puede ser que no. En todo caso, es como Dios; si existe no interviene en la marcha del mundo. La eventualidad de un relevo es igual; no afecta a la marcha del Gobierno”.

En la época en que llegó a Sevilla, al final de la dictadura, fue uno de los firmantes del documento de los 500, un escrito en el que por primera vez un grupo de altos funcionarios del Estado pedían democracia y amnistía. En esos años colaboró, junto a Joaquín Galán y su compañero de promoción Enrique Vila, con los despachos de Capitán Vigueras (Felipe González, Rafael Escuredo, Manuel del Valle, Ana María Ruiz Tagle…) y de José Julio Ruiz, vinculados a los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, entonces ilegales. “Si había un expediente de crisis, los abogados laboralistas nos pedían que explicásemos a los enlaces sindicales los detalles de la tramitación”, explica uno de sus compañeros de entonces.

Es uno de los fundadores de la Junta de Andalucía. Entró en el primer Gobierno de Rafael Escuredo, como viceconsejero de Trabajo con su viejo amigo y colega de la inspección Joaquín Galán. Cuando llegaron, la Consejería tenía 58 funcionarios, y cuando se fueron cuatro años después, había más de 20.000. En aquellos primeros años de la autonomía estaba muy preocupado porque se notase que las políticas tenían una componente social. Suya es la frase de “hacer un nuevo mundo con viejas ideas como el diálogo político y el diálogo social”. En la segunda legislatura pasó a ser viceconsejero de Salud con Eduardo Rejón. Dada su condición de buen componedor, Rejón le encargó arreglar las relaciones entre la Junta y los colegios de médicos, que estaban envenenadas en aquellos tiempos. También puso en marcha el reglamento del SAS, que estaba recién constituido.

Cuando en 1987 nombran ministro de Trabajo a su amigo Manuel Chaves, se va de secretario general técnico del Ministerio a Madrid. En aquel equipo de dirección era famosa su preocupación por el lenguaje de los textos jurídicos, “para que lo entiendan los ciudadanos a los que van dirigidos”. Allí le coge la huelga general de diciembre de 1988. Volvió a Andalucía con Chaves en 1990 para ser consejero de Salud. En esa época se corrigió en parte el problema de la financiación de la sanidad andaluza. Enseguida se fue a Madrid de ministro de Sanidad (92-93) y de ese Ministerio pasó al de Trabajo, en donde dio una vez más muestra de su capacidad de convicción: consiguió con el Pacto de Toledo garantizar el sistema nacional de pensiones. Fue diputado en Cortes entre 1993 y el 2004, cuando de nuevo le reclamó Manuel Chaves para convertirlo en consejero de Economía.

Su fama de negociador ya se la ganó en el consejillo de viceconsejeros de la Junta en 1982. En aquellos tiempos fogosos a veces se generaban tensiones entre departamentos “y él solía sosegar esas situaciones”, cuenta uno de los protagonistas. Le iría bien el eslogan de Mitterrand en 1981: La fuerza tranquila o el título de una película clásica de John Ford: El hombre tranquilo. Su mano izquierda pasó a ser legendaria hace poco, cuando deshizo los entuertos que había entre la Iglesia Católica y La Junta a propósito de CajaSur, heredados de la época de la consejera Magdalena Álvarez. Su entendimiento con el obispo de Córdoba, monseñor Asenjo, desbloqueó la situación. 

Es muy aficionado a las carreras de fondo. Celebró su sesenta cumpleaños, corriendo una media maratón en Sevilla. Es de ejercicio diario, que recomienda como fuente de salud y recurso para rebajar la tensión. Es menos conocida su afición a las carreras de caballos, que le viene de su padre y han continuado sus hijos. Llegó a comprar en los años 70, con otros 36 amigos, la yegua Picarana que ganó dos carreras en Madrid y estuvo a punto de ganar una de vallas en el hipódromo de Sevilla, pero se cayó en el último obstáculo, cuando tenía asegurado el triunfo. Su padre, Octaviano, que fue director del Banco Mercantil e Industrial en Sevilla y consumado periodista hípico, tuvo incluso una revista especializada en la materia, Corta Cabeza, en donde el futuro presidente de la Junta escribió unas celebradas crónicas bajo el seudónimo de Riu Kiu, el nombre de su caballo favorito. Su hijo Manuel tiene ahora un caballo, Mendavia, que el viernes quedó segundo en una carrera en el hipódromo de Mijas.

Es elocuente, seductor y buen conversador, de la escuela de Felipe González, como otro felipista clásico, el ministro Rubalcaba. Hombre culto, de los que pueden regalar un libro del poeta del siglo de oro Garcilaso de la Vega. Es tímido si no tiene confianza, pero le sobra sentido del humor. Se diría que es coqueto, cuida mucho sus corbatas aunque presume de que no las compra. Se entiende que se ocupa de esa tarea su mujer, ‘Mariate’ en el círculo familiar. Algún amigo próximo dice que no lleva bien la edad, que se siente más joven que lo que su físico dice.

Nunca ha tenido cargos orgánicos en el partido, aunque es miembro del comité federal. Los máximos dirigentes del PSOE andaluz hablan de él con gran respeto. “Se ha sabido ganar la confianza del partido”, sostiene Luis Pizarro, vicesecretario regional. En el partido dicen que Andalucía vive un momento histórico, por el relevo y por la crisis. Chaves, que le ha propuesto para el cargo, tutelará su primer mandato presidencial: se quedará como secretario general hasta el próximo congreso del PSOE andaluz, que se celebrará tras las elecciones de 2012. Aunque será una tutela amistosa: ya ha dicho que sólo le dará consejos si se los pide.

El momento es histórico también en materia futbolística: después de un primer presidente de la Junta sevillista, Escuredo, y dos béticos, Borbolla y Chaves, llega el turno a un colchonero. El Atlético de Madrid es el club de los amores de Griñán, Zarrías y el consejero de Deportes Luciano Alonso. Si Galicia le da pie para respuestas evasivas, el Atlético le anima a la épica. A Griñán le gusta contar una anécdota de Harold Macmillan, el primer ministro conservador del Reino Unido entre 1957 y 1963: cuando dimitió, un periodista le preguntó qué había sido lo más complicado y contestó, muy británico, “los acontecimientos, amigo, los acontecimientos”. El candidato a la Presidencia de la Junta añade de su cosecha que “en política hay que saber navegar de bolina, con viento a favor y con viento en contra” . Y en este punto saca a pasear su espíritu colchonero: “Nosotros estamos muy bien dotados, porque los del Atlético estamos acostumbrados a luchar contra las adversidades”. La frase “los del Atlético” es una simplificación. Si no, que le pregunten este año a los seguidores del Cádiz, del Recre, del Córdoba o del Betis.

El próximo gobierno será un gabinete contra la crisis, pero no de tecnócratas. Griñán se muestra muy partidario de los Gobiernos políticos, más que de los técnicos: “Le doy un alto valor a la política; es una ciencia, un arte y una cultura, que va más allá del conocimiento de la materia que se gestione. Se trata de saber hacer, porque en la política, como en la vida, la línea recta no es siempre el camino más corto”. Y será también un gobierno con muchas mujeres, no sólo porque lo exija la ley: “Es más fácil trabajar con mujeres; son más concienzudas, muy trabajadoras y cumplidoras”. Lo que no es óbice para que uno de los pasajes de una de sus óperas favoritas, Rigoletto de Verdi, diga “la dona e mobile qual piuma al vento”. Además, le gusta todo lo de Verdi y todo lo de Mozart, en particular Figaro y Don Giovanni, que curiosamente trascurren en Sevilla. 

En materia musical es más clásico que moderno. Le gusta Moustaki, de sus años mozos, y siempre ha sido seguidor de los Beatles, pero más ahora, que necesita una pequeña ayuda de sus amigos.