Archivos para el tag ‘Mohamed VI’

No es lo que parece

Ignacio Martínez | 25 de septiembre de 2010 a las 9:56

La mayor parte de los actos públicos, incluidas las cumbres mundiales, son ceremonias de cara a la galería. Se elige un marco incomparable, se preparan chistes que decir a los fotógrafos en la foto de familia y el guión ha sido cuidadosamente preparado por unos esforzados sherpas, así llamados literalmente en la jerga de la diplomacia internacional. Estos sherpas ayudan a sus jefes a llegar a la cumbre. Generalmente sin esfuerzo, porque todo está pactado de antemano. Y cuando no es así, como en la cumbre del clima de Copenhague, nada se resuelve.

La reunión del martes en la sede de Naciones Unidas de Zapatero con el rey Mohamed VI de Marruecos corresponde al modelo clásico. Nada es lo que parece. No están en una sala, sino en un pasillo, en el que han puesto mamparas a los lados. No recibe el presidente, sino el rey, que es jefe de Estado y por eso sólo está su bandera; pero Zapatero sale a recibirlo, porque llegó antes a la cita, como corresponde por su menor rango protocolario. Y no tienen nada que decirse, sino acabar con unas sonrisas con las desavenencias de este verano. Nada más. Salvo un desliz del presidente, que le dijo al monarca “lo más importante es la foto”. Eso sí que es lo que parece.

La brava comisaria Vivien Reding, manteada por los líderes de la UE la semana pasada en una cumbre en Bruselas, ha comparecido en el Parlamento Europeo muy entera. Tan segura de sí, que ha insinuado que detrás de los ataques había machismo. “Si un hombre en política da un puñetazo en la mesa es considerado varonil, se defiende; cuando lo da una mujer, es una histérica”, dijo. Discrepo. Margaret Thatcher dio muchos puñetazos en la mesa durante los once años y medio que fue primera ministra, hizo la guerra de las Malvinas, se llevó por delante a los sindicatos del carbón, combatió al IRA en todos los terrenos… Y nadie llamó histérica a la dama de hierro. Probablemente Reding ha sido golpeada por ser miembro de una débil Comisión Europea o de un país pequeño, antes que por ser mujer.

Y aquí hay un caso de manteo nacional con un periodista extranjero. Mi colega y amigo Leo Wieland, corresponsal en Madrid del Frankfurter Allgemeine Zeitung, el más influyente diario alemán, escribió el domingo una crónica en tono desenfadado e irónico sobre la clase política española. No dejaba títere con cabeza. Pero lo que ha trascendido es que se trataba de un reportaje machista contra las ministras. Lo parece el título: las muñequitas de moda de Zapatero. Wieland, corresponsal durante muchos años en Moscú y Washington, es un periodista de primer nivel. Y dedica a Zapatero, Rajoy, Camps, Blanco, Duran Lleida o Anasagasti tal cantidad de sarcasmos hirientes, que se hace difícil aceptar que hizo un texto misógino. Eso sí, el lenguaje es duro y alejado de lo políticamente correcto. A veces, la pasión nos impide ver que las cosas no son lo que parecen.

La frontera de Melilla

Ignacio Martínez | 13 de agosto de 2010 a las 18:45

Los problemas de frontera entre Ceuta o Melilla y Marruecos no son de malos tratos policiales a los ciudadanos del país vecino. No suelen serlo. El problema esencial es que a este rey marroquí a sus 46 años le empieza a rondar por la cabeza que quizá no pueda cumplir con su misión dinástica: conseguir la soberanía de las dos ciudades españolas del norte de África. Su abuelo, Mohamed V, consiguió la independencia en 1956; su padre, Hassan II, ocupó el Sahara en 1975, y a Mohamed VI le correspondía hacerse con Ceuta y Melilla. Pero a falta de pan, buenas son las manifestaciones ante el consulado español en Tetuán o ante la embajada en Rabat, las demostraciones de fuerza en la frontera o la toma de Perejil. He visto qué clase de manifestaciones se montan ante el consulado de España en Tetuán; de la señorita Pepis. No hay lugar a dudas sobre el número de manifestantes; los 37 o 41 se pueden contar y recontar. Llevan unos papeles impresos con ordenador, todos con el mismo lema, hacen unas voces y se marchan al poco rato. Funcionarios. Este verano el rey Mohamed, comendador de los creyentes y por tanto jefe religioso de los musulmanes españoles de Ceuta y Melilla, ha decidido incordiar en la frontera. Una frontera que vive del contrabando controlado. Y que si se cierra, arruina a más gente de aquel lado que de este. Así que esto no pasará de ser la campaña veraniega del monarca alauita para entretener a su feligresía.

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Haidar, un mes ya

Ignacio Martínez | 14 de diciembre de 2009 a las 12:31

Hoy se cumple un mes de la llegada de Aminatu Haidar al aeropuerto de Lanzarote. Treinta días en los que se han repartido todas las cartas de un juego de intereses que se disputa a tres bandas: Marruecos, España y Sahara. Ahora, todos los protagonistas de este drama tienen que elegir. La huelga de hambre y la actitud firme de esta mujer, la han convertido en un icono mundial de la lucha del Sahara por su independencia, para escarnio de los marroquíes que la despojaron de su pasaporte y la expulsaron del país.

Marruecos tiene que decidir si quiere consolidar la imagen de nación más democrática y moderada del Magreb musulmán, o prefiere aparecer como un país casi feudal, con un soberano absoluto que controla desde palacio a unos partidos políticos dóciles y bien mandados. Un alto funcionario del Estado y el propio ministro de Exteriores, Fassi Fihri, amigo personal del rey Mohamed VI, han recordado la importancia que la colaboración de Marruecos tiene para España en la lucha contra la inmigración ilegal, el terrorismo islamista o el tráfico de drogas. Esto, más que una amenaza, es un hecho. A 15 kilómetros de nuestra costa, en la pequeña Colombia marroquí, el cuadrilátero del Rif que forman Tetuán y Alhucemas por el norte y Taunat y Taza por el sur, hay más de 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo del cáñamo índico, en las que se pueden cosechar 2.500 toneladas de hachís al año. Los terroristas del 11-M vinieron de Marruecos y allí está la base más cómoda para las mafias del transporte de inmigrantes ilegales.

Las relaciones internacionales se preocupan sobre todo de defender intereses, más que valores, por eso los distintos gobiernos democráticos españoles se han interesado muy poco del Sahara Occidental, ocupado por el rey Hasan II, durante la agonía del general Franco, al final de la Dictadura. Hay quien sostiene que la cosa puede ser peor para España: que los tres últimos sultanes de la dinastía alauita tenían cada uno una misión, la independencia, la anexión del Sahara y la recuperación de Ceuta y Melilla. Mohamed V consiguió la independencia en 1957, Hasan II se quedó con el Sahara en 1975 y el actual monarca nada ha hecho de momento para ensanchar sus dominios…

España tiene que decidir si guarda sus intereses o defiende sus valores. La resistencia de Haidar ha puesto en evidencia la ambigüedad de los gobiernos españoles con la causa saharaui. Pero la propia Haidar también tiene sus contradicciones. Ayer, decía en El País dos cosas. 1. “No soy española, soy saharaui y mientras mi tierra esté ocupada, el ocupante, Marruecos, tiene la obligación legal de darme un pasaporte”. 2. “Según la doctrina de la ONU, España sigue ostentando la soberanía y la administración [del Sahara]”. Sigo sin comprender por qué no acepta un pasaporte español para volver a El Aaiún.