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‘Match point’

Ignacio Martínez | 23 de octubre de 2010 a las 13:33

El semanario The Economist sostenía en agosto que la aceptación en las encuestas del presidente del Gobierno y del jefe de la oposición era tan baja que el primer partido que cambiase de candidato ganaría las elecciones de 2012. Zapatero no se ha retirado, pero ha hecho un cambio de Gobierno de categoría. No lo dice un servidor, sino Dolores Cospedal y Javier Arenas en una conversación robada por una cámara. La secretaria general del PP afirma que Rosa Aguilar es “la izquierda” y tiene buena imagen, y el presidente del PP andaluz agrega que la nueva ministra de agricultura y medio ambiente es muy buena parlamentaria. A pregunta del diputado por Sevilla Juan Manuel Albendea, Cospedal responde que este Gobierno es mejor que el anterior y Arenas añade que tiene mejor proyección pública.

El presidente busca lo que se llama un fuerte perfil político, que nadie sabe muy bien qué significa. En todo caso, estamos ante un grupo de buenos comunicadores, en especial Rubalcaba y Jáuregui, que van a vender en el próximo año y medio una versión nacional del sangre, sudor y lágrimas churchilliano. Es el caso de la mencionada Rosa Aguilar, a quien el valor se le supone, pero que se va de la Consejería de Obras Públicas sin ningún mérito especial, salvo su buena imagen; el marchamo de antigua esperanza blanca de Izquierda Unida, su capacidad dialéctica y su solvencia como tertuliana radiofónica. Tampoco ha cometido errores, salvo quizá un suave, nítido, relajamiento en la disciplina urbanística, que no prometía nada bueno.

La suerte es un elemento capital en la vida. Woody Allen hizo una excelente película sobre el asunto, Match point. Y para llegar a ministro hay que valer, sin duda, pero también ser la persona oportuna, en el momento oportuno, en el sitio oportuno. O en el sitio inoportuno. Sin su necesaria sustitución en la secretaría de Organización del PSOE, para poner a un peso pesado en su lugar, Pajín no habría obtenido como consolación un ministerio. Trinidad Jiménez responde al perfil de buena vendedora. Hace tiempo que en la carrera diplomática piensan que el mejor ministro no es del Cuerpo. Eso paliaría que tenga menos solvencia que Moratinos en la materia.

Entre tanto, el PP tendrá que cambiar su táctica. El jueves en un mitin en Rincón de la Victoria las huestes del PP vibraron con Arenas, pero desde la mitad del discurso de Rajoy se oía un murmullo de conversaciones; el personal había desconectado del líder. Como Allen, el gurú de cabecera de Rajoy, Pedro Arriola, cree en la suerte. Y también cree, como Helenio Herrera, que se puede ganar un partido sin bajarse del autobús. Pero se equivoca fomentando el dontancredismo de su patrón. O Rajoy empieza a decir a la nación qué planes tiene o puede perder este match point. No se gana sin arriesgar; y, como dice un amigo mío, estamos en el peor momento, pero ante el mejor Zapatero.

La cometa española

Ignacio Martínez | 15 de enero de 2010 a las 8:28

La prensa andaluza comenta con profusión la cumbre de la Unión Europea de este fin de semana en Sevilla. Me sorprende. Se trata de unas reuniones informales de ministros de Energía y Medio Ambiente, con los comisarios correspondientes, en la que no se toman decisiones. Estos encuentros sirven para conocer a los colegas y charlar de asuntos importantes, que la urgencia diaria suele postergar. Es costumbre que ministros y ministras acudan acompañados de sus parejas y que haya un programa lúdico potente; el ambiente relajado fomenta la relación. Ignoro de dónde ha salido llamar a esto de Sevilla una cumbre, que es el término empleado para las reuniones de los jefes de Estado y de Gobierno. Pero quizá venga de la pretensión de darle mucho ringorrango a la presidencia española de la UE.

Es evidente que el Gobierno español quiere llamar la atención. Y lo está consiguiendo. Zapatero lanzó la idea de adoptar medidas correctoras, con sanciones a los países que no cumplan los objetivos de crecimiento y empleo. Le han llovido las críticas. La pretensión de ejercer un liderazgo europeo es arriesgada: el miércoles por la tarde acudió la vicepresidenta Salgado a Berlín para dar explicaciones a su colega alemán sobre el asunto de las sanciones, pero no quiso saber nada de la prensa. Los periodistas de la capital alemana esperan ahora a Moratinos, que hablará en la Universidad de Humboldt el lunes; a ver si huye o no de ellos como Salgado. Quien no huye es el ministro de Fomento, encantado de decir aquí que los escáneres corporales no se implantarán en los aeropuertos sin un acuerdo previo de la Unión Europea y dispuesto a afirmar en Washington tras reunirse ayer con su homólogo norteamericano y la secretaria de Seguridad Interior que “es inevitable” su instalación.

La idea de las sanciones ha sido aparcada, pero Zapatero tiene otra propuesta, según cuenta Tony Barber, corresponsal del Financial Times (FT) en Madrid: que el país que ostente la presidencia semestral se convierta en una factoría de ideas, en expresión textual del presidente, y sea la fuerza intelectual que impulse las políticas de la UE. Pero ZP no se conforma sólo con eso: según la prensa británica y alemana, Van Rompuy prefiere recibir al presidente Obama en mayo en Bruselas, como anfitrión de la cumbre de Europa con Estados Unidos. Sin embargo, para Zapatero es una cuestión innegociable que el encuentro y la foto sean en Madrid.

El FT se pregunta cuántos días se puede mantener en el aire una cometa española. Y responde que unos cuatro, a juzgar por la rapidez con la que Alemania y el Reino Unido echaron abajo la propuesta de sanciones. Ayer Sarkozy ejerció de líder europeo con la audacia que le caracteriza, al proponer la celebración de una conferencia internacional para la reconstrucción y el desarrollo de Haití. Zapatero ya debe haberse dado cuenta de que en el escenario europeo hay mucha competencia.

Sopa luxemburguesa

Ignacio Martínez | 23 de noviembre de 2009 a las 11:16

Cubo2

 

El jueves hubo mucha hipocresía en la designación de las personas que van a presidir el Consejo Europeo o dirigir la diplomacia comunitaria durante los próximos años. Comprendo el pasmo de la prensa continental, pero no lo comparto. Así suele suceder casi siempre; los líderes ponen en estos puestos a quienes no les hagan sombra. Merkel y Sarkozy seguirán teniendo su cuota de protagonismo internacional; igual que el primer ministro británico, sea el actual Brown o venidero Cameron. Y poco más. Europa seguirá hablando con muchas voces en los foros globales, donde cada líder quiere lucirse, aunque sea a costa de decir lo mismo que su vecino. Nos pasa en el Consejo de Seguridad de la ONU o en el G-20.

Aunque el resultado de la decisión es muy decepcionante. Si colocamos a Durao Barroso en una foto de familia con Van Rompuy y la baronesa Ashton, nos sale un discreto grupo de pitufos. Actores de reparto elegidos ex profeso, no se engañen. Mi colega Jean Quatremer ha publicado en el diario francés Libération con pelos y señales cómo Sarkozy vetó la elección de Jean-Claude Juncker, el primer ministro de Luxemburgo, como presidente del Consejo. Es una lástima que un político con su experiencia, europeo convencido, carismático, con autoridad natural y buen sentido del humor se quede sin un cargo que le iba a la medida. Ya cuando hubo que seleccionar al sustituto de Delors, Kohl vetó a Lubbers y Major a Dehaene. Y salió Santer, otro pitufo.

Barroso, un discretísimo presidente de la Comisión Europea, apareció la noche del jueves en la sala de prensa del Consejo de Ministros con un cubo que representaba la bandera europea, que el Enro Rubik en persona le regaló hace dos semanas. Era un presente para el primer ministro sueco, que tuvo que componer la elección de estos dos nuevos cargos, creados por el Tratado de Lisboa. Pero Barroso no pudo evitar poner su foto en el centro de una cara azul con las estrellas amarillas, flanqueada por las imágenes de Van Rompuy y Catherine Ashton. Pitufo vanidoso, este Barroso que consiguió el unánime voto de socialistas y populares españoles para seguir en el cargo. De Herman Van Rompuy se dice que es culto, aficionado a la poesía japonesa y muy maquiavélico. Dará que hablar este pitufo filósofo, que va a ganar 30.000 euros al mes, dicho sea de paso. Y con perdón de las feministas, la baronesa de currículum vacío hace aquí de pitufina.

Bromas aparte, a Zapatero una elección de perfil tan bajo le facilita destacar en la presidencia española, que se inicia en enero, con el estreno de los nuevos cargos. Será siempre más atractivo lo que tengan que decir él o Moratinos, que los discursos de sus homólogos Van Rompuy y Ashton. Así, todos contentos, menos Juncker, con el que el malvado Gargamel Sarkozy ha hecho una sopa luxemburguesa.

Sorteo en Bruselas

Ignacio Martínez | 19 de noviembre de 2009 a las 11:03

”Massimo

 

La elección del presidente del Consejo de Ministros de la Unión Europea y de un ministro de Exteriores de la UE, que será también vicepresidente de la Comisión, se debe decidir esta noche o mañana por la mañana en Bruselas. En el bombo están tantos nombres que sería imposible comentarlos aquí. 

Para presidente, ha desaparecido de las pantallas de radar el candidato de este blog, el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, experto, divertido y audaz. Por el contrario, sale de la pool position el primer ministro belga Herman Van Rompuy. Atención porque hay más gente en la primera línea. Tony Blair sigue ahí, con el apoyo inicial del Reino Unido y la Italia de Berlusconi. Y la ex presidenta letona Vike Fraiberga es uno/a de los tapados. Ésta con más posibilidades que el mío, porque los pequeños países del Este tienen una minoría de bloqueo que les puede procurar pillar cacho en esta coyuntura. Y los lobbies femeninos, empujan. Argumentan, con razón, que todos los altos cargos de la UE son de Europa Occidental.    

Para ministro de Exteriores también hay una larga lista de nombres, tantos que no se descarta que siga Solana por un tiempo limitado. Moratinos está entre quienes pueden sustituirlo. También el ex primer ministro italiano Massimo D’Alema, el doble de nuestro Paulino Plata.

En fin, larga noche de conciliábulos en Bruselas para un sorteo que precede al de nuestra Lotería de Navidad. Aunque éste sólo tiene dos premios gordos.

Un Gobierno récord

Ignacio Martínez | 29 de julio de 2009 a las 10:42

Nos encanta un récord, de lo que sea. Los siete Tours de Armstrong o los dos de Contador, por ejemplo. Y un ranking, también de lo que sea. Sin ir más lejos, por estos pagos nos gusta tener el carné número uno del club de fútbol de nuestros amores o ser el número uno de la hermandad, aunque sea a costa de que palmen personas próximas. Pero un ranking es superior a nuestras fuerzas, nos hechiza. El lunes, el Centro de Investigaciones Sociológicas sacó la última clasificación de los miembros del Gobierno, que tiene su interés. De entrada, un titular: todos suspenden. Desde el primero, el ministro del Interior y diputado por Cádiz, Alfredo Pérez Rubalcaba, que roza el cinco con un 4,99; hasta la última, la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, que libra del farolillo rojo a Bibiana Aído con un 3,41.

En la zona templada de la tabla, Manuel Chaves, que con un 4,14 es el vicepresidente menos cotizado del Gabinete y el ministro número 10 de los 17 que tiene Zapatero. Sólo tres miembros del Gobierno suben respecto a la última oleada de abril: el citado Rubalcaba, Moratinos, que parece un corredor de 100 metros lisos, al que hay que mirarle sus tiempos en centésimas, porque está siempre en un 4,3 (4,30, 4,33, 4,36 en las tres últimas); y Trinidad Jiménez. Lo de la ministra de Sanidad es muy destacado, porque está lidiando con la gripe A, que ya se ha cobrado seis muertos en España y amenaza con hacer estragos este otoño, cuando lleguen los fríos y las lluvias. La popularidad de esta ministra sube hasta la cuarta plaza del ranking del Gobierno por su transparencia en asunto tan delicado. El lunes hizo su tercera comparecencia en el Congreso para dar todo tipo de explicaciones. Jiménez ha sorprendido. Se la tenía por persona más ligera e inconsistente, por su imagen cuando llevaba los asuntos internacionales en el PSOE o como jefa de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid. Pero ahí está, seria, trabajadora y transparente, lo que funciona ante la opinión pública.

El ejemplo vale de referencia a lo que se considera una de las principales rémoras del actual Gobierno andaluz, su amateurismo en materia de comunicación. Los políticos latinos, por cierto, son poco transparentes de tradición, no sólo los españoles. Quien tiene la información, tiene el poder. Informar al público, que es el trabajo de los periodistas, es más fácil con administraciones anglosajonas o nórdicas, más permeables porque lo exigen la ley y la costumbre. Aquí en Andalucía, además, la cosa se complica porque tenemos novatos en puestos clave, un gobierno autónomo que dispone en el Parlamento de una mayoría absoluta que lo blinda, y un partido que lleva mucho tiempo en el poder. Con un récord de victorias, una más que los Tours que tiene Armstrong. Y no llega ningún Contador.

Gibraltar como excusa

Ignacio Martínez | 24 de julio de 2009 a las 6:36

 

En el PP sobreactúan. Es el síndrome de Gürtel. Es patético ver a Rita Barberá recitar, desencajada, que-ella-lo-ha-hecho-todo-bien, pero en la cúpula del Estado no se comportan así. Está hablando de regalos de muchos ceros; no se está refiriendo a las anchoas de Revilla. Total, que Moratinos va a Gibraltar y el Partido Popular lo acusa de alta traición. El caso Correa les angustia y han perdido el pedal. Menos mal que Fraga, que ya tiene descontada su carrera, sostuvo ayer que las relaciones con la colonia británica “pueden y deben ser profundizadas”. Es un cambio de opinión histórico en su caso: Fraga formaba parte todavía del Gobierno de Franco cuando se cerró la verja en junio de 1969; saldría del gabinete en octubre. Al antiguo ministro y presidente fundador del PP le parece que hay que ir a Gibraltar. Comparto ese criterio. No veo el delito de lesa patria de Moratinos por ninguna parte.

Fraga ha añadido que Moratinos es un hombre ponderado que está haciendo lo posible por que la política exterior no sea devorada por la política interior. Es un buen argumento que debería de brindar a su partido: el PP debería evitar que la política exterior española sea devorada por su política nacional. Hay positivos precedentes de la otra parte. Durante el Gobierno de José María Aznar, Josep Piqué intentó en 2001 con su colega británico Jack Straw una fórmula de soberanía compartida, que contó con el beneplácito socialista, aunque fue rechazada en un referéndum gibraltareño convocado por Peter Caruana.

Aunque no siempre el presidente Zapatero ha estado fino en la gestión de los asuntos de Gibraltar. Ni el Gabinete de González ni el de Aznar cerraron un acuerdo con el Reino Unido sobre el uso conjunto del aeródromo construido durante la II Guerra Mundial en el istmo, un territorio no cedido por España en el Tratado de Utrecht. Tanto el gobierno socialista como el popular tuvieron una estrategia similar y bloquearon directivas europeas sobre tráfico aéreo. España pretendía tener una doble llave del aeropuerto, tanto del lado británico como del lado español. El actual Gobierno arregló el tema cediendo a la posición gibraltareña, después de tantos años.

En perfecto desacuerdo con Fraga, Rajoy se lanzó ayer en Chipiona (Cádiz) contra Moratinos. Pidió al Gobierno que “en lugar de hacer el indio” y hablar de cosas que no le importan a nadie, se dedique a temas como el paro o la violencia ejercida por los menores “que son los asuntos que realmente interesan a los españoles”. Sin embargo, Gibraltar, su soberanía, su carácter de paraíso fiscal refugio de dinero negro de todo el mundo, son asuntos de primera importancia, de los que deben ocuparse Gobierno y oposición. Fraga podría darle unas lecciones particulares a Rajoy en la materia y, de paso, pedirle que se calme.

Obama pone el foco en África. España, en Guinea

Ignacio Martínez | 11 de julio de 2009 a las 9:40

 

”Fraga,

 

Tras participar en la reunión del G-8 en Italia, el presidente Obama ha decidido poner el foco en África, el continente del que salió su padre hace 50 años. El presidente norteamericano criticó la ausencia de democracia en muchos países, en donde impera el caudillismo y la corrupción. Hoy está en Accra, la capital de Ghana, una de las escasas democracias homologables, en donde ha sido recibido como un héroe. Allí hará un discurso con su nueva visión de las relaciones norte sur, que debe centrar el papel de África, de la misma manera que el 4 de junio se dirigió a los mil millones de musulmanes del mundo desde El Cairo.

Obama ha ilustrado la debilidad de las instituciones africanas con un ejemplo personal: “Cuando mi padre salió de Kenia, hace 50 años, el producto interior bruto de Kenia era superior al de Corea del Sur. ¿Qué ha pasado desde entonces? Una de las razones es que Corea ha creado instituciones transparentes y eficaces, y no hay razón para que África no haga lo mismo. Los países ricos tienen una obligación moral de aportar asistencia. Pero las naciones pobres tienen la responsabilidad de utilizar esa asistencia de manera transparente, eficaz y con respeto a la ley”. En la cumbre de L’Aquila, Estados Unidos ha presionado para la creación de un fondo de ayuda a África de 20.000 millones de dólares.

Entretanto, una misión española con el ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos visita Guinea Ecuatorial, con una filosofía completamente contraria: pretende mejorar las relaciones entre los dos países, al margen del carácter dictatorial del régimen guineano. Teodoro Obiang, a quien le va como anillo al dedo el papel de caudillo corrupto, ha responsabilizado a la prensa española del daño que han sufrido las relaciones entre los dos países.

En conversación con los periodistas que acompañan a esta delegación gubernamental y parlamentaria española, Obiang mostró sus contradicciones. Dice por un lado que su régimen es democrático. Y, por otro, asume el calificativo de dictador: “soy yo el que dicta las normas”. Y son muy peculiares algunas explicaciones. Asegura que en Guinea Ecuatorial ‘casi’ no hay torturas. O sea, que alguna hay, de vez en cuando. Sobre el reparto del botín del petróleo entre la élite dirigente, aseguró que se invierte en infraestructuras y que la mayor parte de la población está satisfecha. Mostró un desprecio propio de un sátrapa hacia sus compatriotas: “el problema es que los guineanos no quieren trabajar y yo no puedo regalar dinero a los holgazanes”. Sobre las acusaciones de blanquear dinero a través de la banca norteamericana, dijo que depositó fondos del tesoro guineano, pero para evitar el pago de comisiones por los cheques de las petroleras estadounidenses.

A los senadores que constituyen el grueso de esta embajada, el dictador guineano se quejó de que la antigua metrópoli se inmiscuye en los asuntos internos de su país. Iñaki Anasagasti (PNV) y Miquel Bofill (Entesa Per Catalunya) le contestaron que una cosa es la injerencia y otra la preocupación por los derechos humanos. El dictador exige que Zapatero vaya a verle, para normalizar las relaciones. A ver si hoy escucha el discurso de Obama y toma nota sobre lo pernicioso del caudillismo y la corrupción

Andalucía en Europa

Ignacio Martínez | 31 de mayo de 2009 a las 8:59

Lo peor de esta campaña electoral sucia no es que no se hable de Europa, es que tampoco se tienen en cuenta los intereses regionales. Aquí estamos a estacazo limpio entre los mastodontes de la política nacional, que no entran ni por asomo en las necesidades comunitarias. El debate sobre las energías renovables y la nuclear es necesario plantearlo en el ámbito de la Unión Europea, como la entrada de trabajadores de terceros países, como la integración de nuevos socios. El ministro Moratinos acaba de decir la semana pasada que el camino de Albania hacia la UE es irreversible.

Más allá de la cortesía diplomática, es inquietante que con el cólico que todavía sufre la Unión por la entrada reciente de 12 países del Este haya algún responsable serio que pretenda que ingrese un grupo de estados de los Balcanes, Ucrania y hasta Turquía. Por cierto que una de las muchas cosas en las que coinciden el PSOE y el PP es en su apoyo al ingreso turco en la UE. Por seguidismo. El PP de Aznar lo quería por congraciarse con Bush y el PSOE de Zapatero por simpatía con Obama. Pero aquí, en unas elecciones europeas, deberíamos estar hablando de si nos conviene a nosotros y si estamos dispuestos a pagar el precio.

¿Y Andalucía? A día de hoy, desde la adhesión de España el 1 de enero de 1986, hemos recibido fondos comunitarios por valor de 63.300 millones de euros, casi la mitad del producto regional bruto. En 2013 dejaremos de estar estadísticamente por debajo del 75% de la media europea de PIB por habitante y perderemos una buena parte de las ayudas al desarrollo. Todavía no nos habrá salvado del furgón de cola nacional la economía sostenible del doctor ZP. Cuando España entró en la Comunidad Europea en 1986, Andalucía representaba el 3% del territorio, el 2% de la población y el 1% por PIB comunitario. Hoy somos el 2% del territorio, el 1,5% de la población, y seguimos siendo el 1% del PIB de la UE. Podemos presumir de que tenemos una posición relativa mejor. Pero en parte es un artificio estadístico, que puede ser aun más confortable si abrimos la puerta a otro paquete de países más pobres que nosotros. Como puede verse, falta rigor, debate y seriedad.

El apagafuegos del Gobierno español

Ignacio Martínez | 30 de marzo de 2009 a las 17:14

Su apresurada visita a la Casa Blanca la semana pasada para deshacer el entuerto de la retirada de las tropas españolas de Kosovo le han puesto en el escaparate nacional. Bernardino León (Málaga, 1964) es el diplomático de moda. No es nuevo. Suena desde hace tiempo como posible recambio de su mentor, el ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, de quien fue número dos entre 2004 y 2008. Ahora es secretario general de la Presidencia del Gobierno, puesto que exige dotes diplomáticas, para tareas que muchas veces tienen que ver con la fontanería y el servicio de extinción de incendios, como con Kosovo.

A su vuelta de Washington, León aseguró que si se hubiera aclarado bien cómo se va a acometer la retirada de las tropas españolas de Kosovo se habrían evitado las declaraciones en las que el Gobierno de EEUU expresó que se sentía “profundamente decepcionado” con España, lo que sonó a amonestación a la ministra. Su entrevista con el consejero nacional de Seguridad, el general James Jones, no ha sido su primera visita a la Casa Blanca en misión de bombero: ya estuvo con Moratinos hace cinco años para explicarle a Condoleezza Rice la salida de las tropas de Iraq. También acudió a la residencia del presidente norteamericano en ocasiones más cómodas; por ejemplo, como acompañante del Príncipe Felipe en una visita oficial.

Lo de diplomático le va como anillo al dedo. Por parte de madre tiene una serie interminable de apellidos extranjeros: Gross, Bevan, Jessing, Pries, Voigt, Gayen, Lund, Heythe. Según la historia de la familia, recopilada por el periodista Adolfo Gross, primo de su madre, los Gross llegaron a Málaga a finales del siglo XVIII, procedentes de Leer, localidad de la provincia de Hannover, que en aquella época era británica. De hecho el primer Gross malagueño fue cónsul británico en la ciudad.

Ha habido Gross que han sido cónsules de Suecia, Noruega o de la República de El Salvador. Pero el antepasado de Bernardino León que más cerca ha estado de este descendiente diplomático fue un hermano de su bisabuela Clara Pries Scholtz von Hermensdorff, Adolfo Pries, que fue cónsul de Alemania en Málaga y fue nombrado conde de Pries por Alfonso XIII en 1906. Militó en el Partido Liberal y fue amigo íntimo de su presidente, el gaditano Segismundo Moret, quien le ofreció ser ministro de Estado, hoy de Exteriores. Pero murió de un ataque cardíaco antes de poder desplazarse a Madrid a tomar posesión.

Bernardino León estudió en el colegio de los Jesuitas de El Palo. En su juventud perteneció a varios grupos de música, toca la guitarra con destreza según fuentes bien informadas. Siempre que viajaba en su equipaje nunca faltaban la raqueta de tenis y la guitarra. Tanto en el colegio como en la Facultad de Derecho destacó por sus dotes de organizador y persuasor. Era un activista y un encantador de serpientes de primera categoría. Un tipo culto, leído, viajado. Pero no un ideólogo. A muchos malagueños les ha sorprendido su aparición en el PSOE. Quizá pese la tradición de los Gross, una familia de la alta burguesía comercial, conservadora, que habitó hace varias generaciones en el Palacio de Buenavista, hoy Museo Picasso: su bisabuelo Adolfo Gross Pries, presidente durante la República del partido de derechas Renovación Española, fue fusilado en agosto del 36 por los rojos en la tapia del cementerio de Málaga. Una historia contraria a la de Zapatero.

Los secretarios de las agrupaciones socialistas de la ciudad acaban de proponer a Bernardino León por unanimidad, para ser el secretario de la recién creada agrupación local de Málaga. Una elección que suena a intento de embaucar al interesado en la aventura de optar a la Alcaldía de la capital. Con su posible antagonista, el alcalde popular Francisco de la Torre, tiene una cordial relación personal, como no puede ser menos, tratándose de dos personas tan educadas. Ha habido varios Gross concejales de Málaga y hay constancia en la entrada del ayuntamiento, en las lápidas que recuerdan el inicio y el final de las obras del edificio, en 1911 y 1919; pero nunca ha habido un alcalde Gross. Se ignoran las aspiraciones del secretario general de Moncloa. Un hombre tan diplomático como él no muestra con facilidad el fondo de sus pensamientos.

Bernardino se licenció en Derecho en la Facultad de Málaga e ingresó en la carrera diplomática en 1990. Su primer destino fue Liberia, en plena guerra civil. Un conflicto que le marcó. Como también su siguiente plaza, en Argelia, durante otra guerra civil, en la época del FIS. Estuvo después en la embajada de Grecia y a continuación formó tándem con Moratinos, cuando la Unión Europea nombró enviado especial para Oriente Medio al actual jefe de la Diplomacia española. Entonces se instaló con su familia en Chipre, en donde nació el primero de sus tres hijos, Bernardino como su padre. (Los otros dos nacieron en Málaga). Pocos años después hay una anécdota divertida entre este niño, rubio de aspecto nórdico, y el entonces presidente del Gobierno José María Aznar. En unas vacaciones en Mallorca desde un yate en el que iba el presidente, Aznar le pregunta a aquel niño anónimo que estaba en la playa de dónde era y el joven, acostumbrado a vivir toda su vida en el extranjero, contesta “de España”. Emocionado por tan patriótica respuesta, el presidente del Gobierno lo invitó a subir al barco.

Antes de ser secretario de Estado de Exteriores, entre 2001 y 2004 fue director de la Fundación de las Tres Culturas, con sede en Sevilla. Además de sus buenos oficios con los norteamericanos, medio paisanos por su abuela materna Elisabeth Bevan, León Gross ha trabajado en otras misiones diplomáticas delicadas. Es la personalidad internacional de más alto rango que ha mantenido contactos intensos con los disidentes cubanos. Pero al mismo tiempo tiene una relación fluida con dirigentes del régimen castrista. Ha mediado con las autoridades argentinas para desatascar contenciosos de varias multinacionales españolas. La prensa ha publicado que Zapatero le encargó que mediara entre los rusos de Lukoil y Repsol. Es tal su fama de apagafuegos que sus reiteradas visitas a Ginebra durante la Legislatura anterior, para acudir a la sede de la ONU, hicieron creer que era un negociador secreto con ETA.

La música es una de sus pasiones: es un experto en Bach y colecciona toda su discografía. Es amigo personal del director Daniel Barenboim. Su familia ha tenido relación directa con  las bellas artes. El padre de su tatarabuela Clara Pries promovió la construcción del Teatro Cervantes de Málaga y la cara de esta antepasada está pintada en el techo. Su madre se educó en colegios de Inglaterra y Suiza. En Lausana fue compañera de colegio de Geraldine Chaplin y veía a Charlot todos los viernes acudir a recoger a su hija. Por el lado paterno tiene antecedentes más prágmáticos. Su padre, Bernardino León, economista y perito industrial, es natural de Granada. Trabajó muchos años para la compañía norteamericana Standard Oil, de la familia Rockefeller. Petróleo, combustible. Lo menos indicado para tener descendientes dedicados a la tarea de apagar fuegos. Pero esa es la misión principal del diplomático de moda.

Los errores de Guantánamo

Ignacio Martínez | 3 de diciembre de 2008 a las 10:52

Los vuelos militares norteamericanos a Guantánamo, similares a los de la CIA, que hicieron escala en España son una deshonra para este país. El centro de detención de prisioneros de esta base militar norteamericana en Cuba es contrario al Derecho Internacional; una violación de la Convención de Ginebra, denunciada entre otros por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Y la indefensión de sus 275 inquilinos actuales, injusta. Un Estado civilizado no puede responder a la barbarie terrorista negando los derechos humanos a los presos yihadistas.

Esa responsabilidad afecta tanto al Estado infractor como a sus cómplices. Resultan vergonzosas las facilidades del Gobierno Aznar para el transporte de personas secuestradas. Y cómica la manera de gestionar los secretos de Estado por parte del ministro Moratinos: sostiene que el documento de 2002, con la aceptación del Gobierno Aznar de estos vuelos de ida o vuelta a Guantánamo, era tan secreto, tan secreto, que él lo desconocía. Y añade que el PP no le avisó de su existencia, cuando dejó el poder en 2004. No parece creíble que un diplomático de carrera esté al frente del Ministerio cinco años y no sepa cómo enterarse de los secretos de la casa. Lo sabía y probablemente filtró el documento, aunque es lamentable que el Gobierno saliente no le informase de esos pormenores.

Una de las más divertidas historias de nuestra diplomacia le ocurrió a Marcelino Oreja, recién llegado a Exteriores, en 1976. Durante una gira por África, el ministro estuvo varias horas en Bamako, la capital de Mali. La corta visita terminó satisfactoriamente. Cuando el avión despegaba, camino de Dakar, un periodista enrolado en la expedición como agregado de prensa, que se había paseado por la ciudad, explicó al ministro que en Mali un golpe de Estado había impuesto el toque de queda. Y precisó que no habían estado con el jefe de la diplomacia, ni en el Ministerio de Exteriores. No se habían enterado de nada.

¿Moratinos y Zapatero tampoco se habían enterado de los vuelos a Guantánamo? El director general de Exteriores que en 2002 comunicó el visto bueno del Gobierno de Aznar a que estos transportes ilegales pasaran por España sigue en activo en el ministerio. Y los vuelos han continuado con Zapatero en el poder como si tal cosa, con Morón y Rota como principales aeropuertos. Bush va reconociendo sus errores con cuentagotas. Ayer admitió que no había armas de destrucción masiva en Iraq. O sea, que atacó aquel país por error. Bien estaría que Aznar imitase a su amigo tejano y admitiese sus lamentables errores en este asunto. Pero Zapatero y Moratinos, tras cinco años en el Gobierno, no pueden echarle la culpa de sus propias torpezas al ex presidente.