Archivos para el tag ‘Netanyahu’

La hora de Palestina

Ignacio Martínez | 28 de septiembre de 2011 a las 10:43

El presidente Mahmud Abbas pidió el viernes a la ONU que reconozca a Palestina como Estado. Una decisión sobre la que dirigentes mundiales diversos, desde Netanyahu a Obama, han intentado disuadirle, sin éxito. Entre los desencantos que la actuación del actual presidente americano ha producido en la esfera internacional durante los dos años y medio que lleva en la Casa Blanca, el conflicto árabe israelí ocupa la primera fila.

En 2008, cuando era candidato en las primarias demócratas, Obama tuvo que pasar por el fielato de la comunidad judía americana, ante la que no tuvo empacho de repetir la letanía que tanto gusta a esos foros: Jerusalén es y será la capital única e indivisible del Estado de Israel. Después de tomar posesión, en 2009, anunció un plan por el que Palestina sería un Estado desarmado sobre la base de las fronteras de 1967, con capital en Jerusalén Este. Plan abiertamente rechazado por Israel. En 2010, en la asamblea general de Naciones Unidas, expresó su deseo de que antes de la sesión de este año se aceptase a Palestina entre los países miembros de la ONU. Ahora no quería siquiera que se proponga y se dispone a vetar la petición en el Consejo de Seguridad. El mediador ha sido juez y parte, y ahora queda en evidencia. 

Palabras contradictorias, falta de autoridad ante Israel y desencanto en el mundo árabe. Obama se juega mucho en este envite, que tiene divididos a los países europeos, como es costumbre en las ocasiones importantes. Y como es también habitual, PP y PSOE tampoco coinciden. Mientras los populares creen que el reconocimiento de Palestina sería prejudicial para el proceso de paz, el Gobierno socialista está a favor. El grupo de los Elders, antiguos mandatarios de todo el mundo, entre los que se encuentran el ex presidente Carter y la ex presidenta de Irlanda Mary Robinson está tratando de animar a europeos y americanos a favor del reconocimiento del nuevo Estado.

Carter propició los primeros acuerdos de Camp David entre Begin y Sadat en 1978, y consiguió en 2009 que Hamas apoyara su plan de reconocimiento mutuo de dos estados sobre las fronteras de 1967. Ahora recuerda que la ONU ayudó al nacimiento del Estado de Israel en 1947 con la resolución que partía el territorio. Bueno sería que 63 años más tarde los palestinos se beneficien de los mismos derechos. La primavera árabe ha trastocado los equilibrios en la zona. Israel ha sido, por ejemplo, el Estado que más ha lamentado la caída de Mubarak. Y en paralelo ha envenenado sus relaciones con Turquía, que ha iniciado un despliegue diplomático en los países que se han desembarazado de sus dictadores en el norte de África. En el mundo están pasando muchas cosas, además de la crisis económica. Es la hora de Palestina. No todo va marcha atrás. Bueno sí. Israel ya ha reaccionado a la petición de Palestina, con la aprobación de 1.100 nuevas viviendas en Jerusalen Este, un territorio ocupado según la doctrina de Naciones Unidas. Hay quien no quiere aprender.

Crimen en alta mar

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2010 a las 12:07

Unos comandos armados hasta los dientes abordan en la impunidad de la noche un barco con ayuda humanitaria en aguas internacionales. Son recibidos a palos, disparan contra medio centenar de personas y matan a una decena, en defensa propia. Podría ser un chiste sacado de la guerra de Gila. Pero no, es un hecho dramáticamente real. Asaltan a unos cooperantes que iban camino del gueto de Gaza y los matan en defensa propia. Lo explica, con gesto impasible y voz monocorde, el embajador de Israel en España. En la época del gueto de Varsovia y los campos de exterminio a esto se le llamaba genocidio, crimen contra la humanidad, barbarie. No veo por qué debe llamarse ahora de distinta manera.

Pero al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le da pudor y ha preferido lamentar la pérdida de vidas humanas, sin condenar a Israel. El Consejo Atlántico de la OTAN, reunido en sesión de urgencia, ha exigido al Gobierno de Netanyahu que libere de inmediato a los civiles detenidos, en un acto que el primer ministro turco califica de terrorismo de Estado. La OTAN, la Unión Europea y la ONU se han apresurado a reclamar una investigación rápida, imparcial, creíble y transparente del incidente. Una especie de pomada para calmar la ira del mundo árabe y la indignación de la comunidad internacional. La prensa israelí ha criticado duramente a su primer ministro y reclamado la dimisión del ministro de Defensa. El escritor David Grossman sostiene que “ninguna explicación puede justificar o blanquear el crimen que se ha cometido, ni hay excusa para la estupidez con la que el gobierno y el ejército han actuado”.

Este crimen tiene daños colaterales: coloca la estrategia política del presidente Obama y de su secretaria de Estado a la misma altura que la de sus predecesores. Es Tel Aviv quien marca la pauta de la política norteamericana en la zona, sea quien sea el inquilino de la Casa Blanca. El actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, un duro de película que lleva un año en el poder, ofrece por televisión una versión propia de un número de Gila: resulta que los soldados del comando fueron atacados y golpeados y se tuvieron que defender los pobres. La pregunta es qué hacían allí. El principal beneficiario de esta actuación disparatada es el grupo fundamentalista palestino Hamas. En el inicio de la transición ETA atentó contra algunos de los generales más liberales del Ejército. Su estrategia era que los militares ultras reclamaran estados de excepción y debilitaran el Estado democrático. Netanyahu parece utilizar la misma táctica. Ataco a cooperantes indefensos a ver si la fiera de Hamas reacciona con violencia y justifica la quiebra de una solución negociada en Oriente Medio.

Andalucía en el lanzamiento de Obama al ruedo musulmán

Ignacio Martínez | 4 de junio de 2009 a las 18:10

El magnífico discurso del presidente Obama hoy en El Cairo, en el que ha dicho que la situación de los palestinos es intolerable y hay que organizar dos estados en Oriente Medio, y ha recordado que su padre era musulmán, ha gustado a Hamas, pero no al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Ese va a ser un hueso tan duro de roer como el de los islamistas fundamentalistas violentos. El presidente americanos se está acostumbrando a citar a ciudades andaluzas en sus discursos. Hace unas semanas fue a Sevilla a propósito del AVE. Aunque cuando vino su ministro de Transportes lo llevaron a Zaragoza y no a Sevilla. Ayer fue a Andalucía y Córdoba como ejemplo de tolerancia durante la dominación musulmana, con una ambigua referencia a la Inquisición:

Islam has a proud tradition of tolerance.  We see it in the history of Andalusia and Cordoba during the Inquisition.  I saw it firsthand as a child in Indonesia, where devout Christians worshiped freely in an overwhelmingly Muslim country.  That is the spirit we need today.

Reivindica para nuestra era el espíritu de tolerancia que considera una tradición de la que el Islam debe sentirse orgulloso. Como el pudo comprobar primeramente en su infancia en un país de abrumadora mayoría musulmana como Indonesia o pasó en Andalucía ‘durante la Inquisición’. Esto debe ser un desliz: la dominación musulmana de Córdoba termina en 1231 y la del reino nazarí de Granada en 1492. Mientras la Inquisición española se funda en 1478 y al principio de ocupó de los judíos conversos. Si Obama quería comparar la intolerancia de la Inquisición católica con la tolerancia de la Córdoba de los Omeyas, se ha equivocado en las fechas. Aunque bienvenida sea la referencia a la ciudad que fuera la mayor ciudad de Europa en la época, un período extraordinario del Islam, con una apertura intelectual incomparable, en muchos aspectos. Lo fascinante es el modo en que, en palabras de Muñoz Molina, a través del Al-Andalus Omeya [929-1031], lo mejor de oriente y también de Grecia se estaba transmitiendo a una Europa occidental comparativamente muy atrasada”.  Gracias a Obama aprendemos historia.

Livni como Putin

Ignacio Martínez | 12 de febrero de 2009 a las 22:23

 

Livni, una ex espía como Putin, quiere ser primera ministra como el ruso. Su partido, Kadima, ha ganado las elecciones por un escaño al Likud de Netanyahu. Pero hay un bloque de extrema derecha más numeroso que el que se puede componer desde la derecha dura hasta el laborismo. El personaje que ha distorsionado todo viene del mundo soviético: Avigdor Lieberman nació en Moldavia y se crió en Azerbayán. Es de extrema derecha, racista y xenófobo. No sé si les suena. Es increíble que el partido de los inmigrantes judíos rusos se haya convertido en la tercera fuerza política de Israel. Kadima tampoco es el partido de centro derecha que nos venden. Su fundador, el general Sharon, es un provocador radical, partidario de los asentamientos en Gaza y Cisjordania, que en sus misiones como jefe del Ejército protagonizó algunas de las más famosas matanzas de civiles palestinos. Sharon, por cierto es hijo de madre rusa. El que ha quedado peor ha sido el general Barak que ha sacado el peor resultado de los laboristas de la historia. Eran laboristas los fundadores del Estado de Israel. Barak ha hecho una guerra sanguinaria en Gaza en las últimas semanas para ganar el favor de los radicales. Un error, al final los radicales rechazan imitaciones y se van al original. El resultado electoral coloca muy lejos el horizonte de paz en la zona. Me gustaría ver a la Unión Europea suspendiendo el diálogo con el Gobierno de Israel si Lieberman entra a formar parte, como hizo con Hamas. No ocurrirá.

El empate infinito

Ignacio Martínez | 29 de diciembre de 2008 a las 11:21

 

¿Cuántos votos en la elecciones del próximo 10 de febrero le reportarán al Gobierno israelí los 300 muertos contabilizados en la franja de Gaza el día de los Santos Inocentes? No sólo murieron militantes de Hamas en los ataques a sus cuarteles en Gaza, también todo tipo de inocentes. Las bombas alcanzaron un campo de juego de niños, un mercado, un hospital. Israel sigue empeñado en que el conflicto de Oriente Próximo tiene una solución militar. Se equivoca. Mi colega Xavier Batalla sostenía ayer en La Vanguardia que son repugnantes los actos terroristas de Hamas, el movimiento islamista que controla la franja de Gaza, aunque no son el origen del conflicto con Israel, sino su consecuencia. Lo mismo digo.

Citaba Batalla un incidente que ocurrió aquí el 1 de junio de 2006, en presencia del presidente andaluz Manuel Chaves. En un encuentro organizado por la Fundación de las Tres Culturas en Sevilla, el ex presidente Felipe González mostró su desacuerdo con la política de la Unión Europea en Oriente Próximo, de condena y ruptura de relaciones con Hamas. El Movimiento de Resistencia Islámico ganó limpiamente en enero de ese año las elecciones legislativas palestinas, pero está considerado un grupo terrorista, con el que la UE sólo hablará si reconoce a Israel, renuncia a la violencia y respeta los acuerdos entre palestinos e israelíes. González defendió la idea de hablar clara y directamente con Hamas, en lugar de cortar el apoyo económico al pueblo palestino.

Ante el ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, y del embajador de Israel, Víctor Harel, el ex presidente señaló que la mayor parte de los militantes de Hamas no son islamistas. Subrayó que el 70% de los candidatos electos no tenían más convicciones religiosas que él, que afirmó no tener muchas, aunque no sea ateo. “Será más fácil que evolucionen hacia donde tienen que evolucionar si se habla con ellos”, sostuvo González. “La gente debería saber que Hamas fue, en parte, una iniciativa de Israel contra la Organización para la Liberación de Palestina, ¿o esto pertenece a secreto de sumario?” Esta última afirmación enfadó del embajador israelí: “Hamas es un grupo fundamentalista islámico. Decir que los israelíes lo creamos es una barbaridad. Nosotros apoyamos en determinados momentos a los palestinos, pero no a Hamas. Esto es darle la vuelta a la historia”.

Si en el debate civilizado de Sevilla no hubo acuerdo, en el campo de batalla tampoco. El empate infinito ha continuado sobre el terreno, en crueldad y en posiciones. Ahora se suman la igualdad en las encuestas entre los candidatos Livni y Netanyahu; la incertidumbre del presidente Obama, a quien se supone más comprensivo con los palestinos, y la cerrazón de Hamas. El resultado son estos cientos de muertos. Pero la solución sigue siendo el diálogo, no las armas.