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Obama tiene un plan

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2010 a las 18:18

A Zapatero lo ha abandonado su buena fortuna. Obama, ignorante del acontecimiento planetario, por la coincidencia de dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico, ha pasado olímpicamente de venir en mayo a Madrid para la cumbre entre Estados Unidos y Europa. Una reunión que del lado europeo iba a presidir Van Rompuy, pero que el Gobierno español quería celebrar en Madrid a toda costa. Por la foto, más que nada. Pero mientras Zapatero y Van Rompuy se peleaban sobre el lugar del encuentro, Obama jamás tuvo plan de viajar a Europa en mayo. Vendrá en noviembre a una cumbre de la OTAN en Lisboa y quizá vaya a Bruselas, ya sin presidencia española. Un descarrilamiento en toda regla del acontecimiento planetario.

Lo que sí tiene Obama es un plan energético para su país. La semana pasada, en su discurso sobre el Estado de la Unión, le dedicó un párrafo. “Para crear más empleo en el área de las energías limpias, necesitamos más producción, más eficacia y más incentivos. Eso significa construir una nueva generación de centrales nucleares limpias y seguras [ovación de 17 segundos]. Significa tomar decisiones difíciles como la de abrir nuevas zonas costeras para la extracción de gas y petróleo [ovación de 10 segundos]. Significa hacer una inversión continua en biocombustibles avanzados y tecnologías limpias del carbón [ovación de 9 segundos]. Y significa también aprobar un proyecto de ley integral sobre la energía y el clima con incentivos que hagan que la energía limpia sea la más rentable en Estados Unidos” [ovación de 8 segundos]. Senadores y congresistas aplaudían entusiasmados. Una diferencia profunda entre un liderazgo y otro.

Obama no sólo habló de energías limpias como suele hacer Zapatero. Habla de un mix de renovables, gas, petróleo, carbón, biocombustibles y nuevas centrales nucleares. El sainete nacional sobre la ubicación del almacén nuclear español para residuos de alta actividad ha incluido una declaración del presidente sobre la necesidad de esta instalación. Una prueba de realismo, que es la última faceta conocida de nuestro presidente, cuyo discurso público ha sido hasta ahora decididamente antinuclear. Él, que tanto se mira en el espejo de Obama, puede preguntarle mañana en Washington por los planes energéticos de Estados Unidos, que dedicará este año 34.000 millones de euros a financiar nuevas centrales nucleares.

España necesita muchas reformas. El mercado de trabajo, el recorte en el gasto público y las pensiones están sobre la mesa. Pero hay otras muchas que urgentes: un acuerdo sobre educación, que marcha por buen camino; una reducción drástica de la administración, que sólo están encarando algunos ayuntamientos como el de Jerez; y una política energética precisa, moderna, eficiente. Obama ha dado una pauta con su plan. A ver si cunde el ejemplo, ahora que el presidente español ya no confía en el azar. Afortunadamente.

Miedo nuclear

Ignacio Martínez | 27 de enero de 2010 a las 1:38

Se ha organizado una auténtica verbena en España por el concurso para que un ayuntamiento albergue un almacén nuclear temporal centralizado. Si no se hace un depósito único, cada una de las siete centrales nacionales tendrá que construir el suyo, lo que sería más caro y más peligroso. Total, que se ofrece al voluntario una remuneración espectacular: 700 millones de inversión, unos 400 empleos y una asignación para el municipio de casi 8 millones de euros durante 60 años. A pesar de lo bonificado del concurso, de momento sólo hay dos candidatos, el catalán Ascó y el castellano Yebra. Y a sus esforzados alcaldes y concejales los repudian hasta los dirigentes de sus partidos.

A los jefes políticos les ha entrado la flojera en vísperas de elecciones regionales en Cataluña y a un año de las municipales. Artur Mas se desentiende de la actuación del alcalde convergente de Ascó. Cospedal quería empapelar al alcalde popular de Yebra. Montilla, que cuando era ministro de Industria convocó este concurso, se opone como presidente de la Generalitat a que el elegido sea un municipio catalán. Zapatero, después de haber hecho toda la propaganda anti nuclear posible, dice que este almacén es necesario y que buscará un consenso. Rajoy, que no quiere comprometerse lo más mínimo, reclama al presidente que se decida, porque esa es su obligación. Hay días en que los guiñoles tienen una competencia desleal de sus originales respectivos.

Será por Hiroshima, Nagasaki, Chernobyl o por algún otro estímulo del subconciente, pero le tenemos miedo a lo nuclear. Probablemente es un miedo razonable, aunque convivimos con la cosa atómica y no tenemos recambio, de momento. No lo hay para la energía; más del 17% de la electricidad utilizada en España el año pasado fue producida por las siete centrales nucleares que hay en el país. El presidente del Gobierno, cuando se le pregunta por el futuro energético dice beatíficamente que mientras más renovables, mejor. Un pensamiento tan bondadoso como poco realista, con el que es imposible estar en desacuerdo. En España, lo previsto para 2020 es que un 40% de la electricidad sea de origen renovable. O sea, un 20% de la energía básica. La cuestión está en saber cómo se producirá el 80% restante. El debate merecería una articulación continental. Pero una de las asignaturas pendientes de Europa es precisamente su política energética.

Más allá de la energía, hay otros usos nucleares. Por ejemplo, en Andalucía hay 78 instalaciones médicas, industriales o de investigación que generan más de 8.000 litros de residuos radiactivos al año, que también hay que almacenar. En fin, estamos ante un asunto complejo. Un caso en el que los atemorizados ciudadanos necesitan políticos sólidos y no estos líquidos y gaseosos de verbena.

La energía de Barrio Sésamo

Ignacio Martínez | 16 de octubre de 2009 a las 6:53

La política tiene la dificultad de resolver situaciones complejas y comunicar mensajes simples. Lo que produce un efecto perverso: la necesaria sencillez del mensaje acaba arrastrando al proceso de decisión. Le pasa al presidente del Gobierno con tanta frecuencia que inspiró al filósofo Gustavo Bueno un cruel ensayo titulado Zapatero y el pensamiento de Alicia. Un presidente en el país de las maravillas. La tesis era que el jefe del Gobierno actúa con una sonrisa permanente, una actitud optimista angelical y un concepto del mundo cercano a la ensoñación infantil. Un buen ejemplo es la lamentable ausencia de una política energética en España. El Gobierno ha cambiado ¡tres veces! su estrategia de primas para la energía termosolar en los cinco últimos meses, en dos ocasiones en una semana: los diputados socialistas rechazaron ayer en el Congreso una enmienda aprobada por los senadores socialistas hace nueve días.

En España ha empezado una guerra energética y el Gobierno no se entera. En julio decidió que la central nuclear de Garoña cierre dentro de cuatro años, en vez de 10 como había recomendado el Consejo de Seguridad Nuclear. Y cuando se le pregunta a Zapatero por el futuro nuclear, responde que él lo que quiere es mientras más renovables mejor. Argumento que nos lleva de Lewis Carrol a Barrio Sésamo: las-renovables-son-buenas. Eso nadie lo discute, pero España prevé que en 2020 las renovables suministren una quinta parte de la energía básica que necesite el país, y la pregunta es sencilla: ¿cómo será el 80% restante? El presidente no lo dice, probablemente porque no lo sabe.

Aquí entran en colisión los intereses, la contaminación, el coste y el suministro del gas, el carbón, las nucleares, las petroleras, las solares, las eólicas, etcétera, y nadie sabe cuál es el mix energético final, ni la factura resultante para el consumidor. Los lobbies presionan y el déficit tarifario aumenta. España tiene una tasa de autoabastecimiento inferior al 20% de su consumo, en Europa es el 50% y en Andalucía el 6%. Las renovables representan una de las soluciones principales, pero no la única: están limitadas por su capacidad y por su carácter desobediente: el sol, el viento o la lluvia no se pueden programar.

También las condiciona su coste. En 2007 el Gobierno hizo un decreto para primar 500 megavatios de plantas termosolares con 271 euros por MW. La redacción estaba tan mal hecha, que al cabo de dos años la demanda es de 4.300 MW. Un decreto publicado en mayo y las decisiones contradictorias del Senado y el Congreso en los últimos días son el resultado de la alarma del Ministerio de Industria, presa del pánico porque se dispara la tarifa. Hay que exigirle al presidente que vaya más allá del simplismo nuclear-malo, renovable-bueno. La vida real es mucho más compleja que Barrio Sésamo. Desgraciadamente.

Fantasía sostenible

Ignacio Martínez | 13 de septiembre de 2009 a las 10:20

Su aspecto de hombre serio y formal, incapaz de maldad alguna, le permite a Manuel Chaves hacer afirmaciones que pasan a los periódicos sin levantar la más mínima sospecha. Y algunas merecen al menos la suspicacia. Ignoro por qué, pero el ex presidente de la Junta elige el mes de septiembre para las fantasías. En septiembre 2001, pocos días antes del 11-S, dijo sin alterarse que el objetivo final de la segunda modernización era que Andalucía estuviese en 2020 entre las veinte regiones más desarrolladas de Europa. Si lo tomásemos como una promesa habría inmediatamente que recurrir a clásicos como Charles Pasqua, viejo gaullista francés, cazurro y sentenciso, que patentó un adagio antológico del cinismo político: las promesas sólo comprometen a quien se las cree. Casi a mitad de camino hacia el 2020 consulto la página web de Eurostat y contemplo con resignación que todavía tenemos unas doscientas regiones europeas por delante en la clasificación de producto bruto por habitante. Si alguien se creyó el objetivo final de la segunda modernización, es culpa suya.

La fantasía de este año, pocos días antes del octavo aniversario del 11-S, ha sido la economía sostenible. Fantasía de futuro, pero también en este caso de pasado. Solemnemente, el vicepresidente del Gobierno de la nación ha dicho en Sevilla esta semana que la ley de Economía Sostenible, arrancará en Andalucía y se aprobará en las próximas semanas. Habrá un Consejo de Ministros extraordinario en diciembre en la capital regional para lanzar esta iniciativa del presidente Zapatero. Como con un chasquido de dedos, con esta ley pretende el Gobierno nada menos que cambiar el modelo de crecimiento económico en España. Tres patas tiene la propuesta: innovación, formación y energías renovables. Chaves añadió en su discurso del martes que Andalucía es una avanzada en estas materias y, por tanto, es lógico que se inicie aquí esta nueva política, como reconocimiento a su papel pionero.

Sorprende este discurso que blanquea un pasado reciente en el que el motor del crecimiento andaluz han sido la construcción y el sector inmobiliario, con un porcentaje del PIB que en alguna provincia superaba el 20%. Andalucía no sólo no es pionera en innovación, sino que ocupa una discreta octava plaza en la clasificación de inversiones en I+D, según la última estadística del INE, detrás no sólo de Madrid, Cataluña, País Vasco y Navarra, sino también de La Rioja, Castilla León o Galicia.

La economía sostenible era la filosofía que inspiró la Agenda de Lisboa decidida en marzo del 2000 en una cumbre extraordinaria de la Unión Europea en la que se marcaron objetivos en materia de empleo, formación, innovación y sociedad de la información. En aquella época, un grupo de brillantes profesores y profesionales fabricaba en Andalucía el tratado de la Segunda Modernización, que luego serviría para poco más que el programa electoral del PSOE en 2004. Ahora la única novedad sobre aquella Agenda son las energías renovables. Para 2020 la previsión es que un 40% del consumo nacional puedan suministrarlo las energías limpias. Esperemos que el Gobierno nos diga, aprovechando esta coyuntura, qué energías sucias completarán el 60% restante. Zapatero no quiere oír hablar de la energía nuclear, pero en España se están construyendo centrales de ciclo combinado, de gas, que producen mucho CO2. Y España, que en Kioto se comprometió a aumentar sólo un 15% sus emisiones de gases efecto invernadero entre 1990 y 2012, ya las ha aumentado en un 55%.

Un modelo de crecimiento económico ni se improvisa, ni se decide por decreto. Y mucho menos se puede hacer algo así en una región que está diez puntos por debajo de la media nacional en número de empresas. Con su escasa tradición empresarial e innovadora mal puede ponerse a Andalucía de modelo para una nueva economía. Salvo que sea septiembre y la proximidad del otoño invite a la fantasía.

Garoña: empanada energética

Ignacio Martínez | 3 de julio de 2009 a las 7:58

Un amigo mío estuvo hace dos semanas en la Casa Blanca, con la responsable de energía en el gabinete presidencial. Obama coincide con Zapatero en la apuesta por las energías renovables, para bajar las emisiones de CO2. Pero otra parte de la estrategia americana difiere de la española: están a favor de mantener las centrales nucleares, siempre que sean seguras. En Estados Unidos hay ya 41 centrales con permiso para funcionar hasta los 60 años, diez de ellas como Garoña. Obama todavía no se ha pronunciado sobre construir nuevas centrales. Se lo piensan en la Casa Blanca, como en el 10 de Downing Street o en la Cancillería de Berlín.

En La Moncloa ni por asomo piensan en nuevas centrales, sino en cerrar las actuales. Para Garoña se ha decidido una prórroga de cuatro años, no de diez como recomendó el Consejo de Seguridad Nuclear. Parece un acto salomónico, pero es sólo el reflejo de la ausencia de una política energética precisa en este país. Aquí cada cual, incluido el presidente del Gobierno, aplica la doctrina Sinatra al son de a mi manera. Para Zapatero la energía no forma parte de la seguridad nacional, sino del programa electoral socialista, dominado por la imagen de lo verde, lo moderno, lo sostenible, lo renovable.

Pero la realidad es menos maravillosa. España tiene una tasa de autoabastecimiento muy baja, del 20%. La media europea es del 50%, ¡y la andaluza de un 6%! La energía nuclear tiene inconvenientes, pero también ventajas: no provoca emisiones de gases de efecto invernadero como los combustibles fósiles. En esta materia vamos mal. España se comprometió en Kioto a no aumentar más de un 15% sus emisiones de CO2 para 2012, pero ya hemos superado los niveles de 1990 en un 52%. Para mejorar nuestro autoabastecimiento el Gobierno apuesta por las energías las renovables, que son energías desobedientes: producen cuando hace sol, llueve o hay viento. Las nucleares son obedientes, por el contrario, producen todos los días del año, todas las horas del día.

En ocasiones, la apuesta por las energías limpias ha sido torpe. Se lanzaron unas primas desorbitadas para que se construyeran huertos solares. Y unos hábiles inversores van a ingresar primas galácticas por instalar placas fotovoltaicas, que van a costar al contribuyente 2.000 millones de euros al año, durante 25 años: 50.000 millones, para producir un 2/3% de la electricidad que se consume en España. Esta borrachera de dinero no ha beneficiado a la tecnología española, ni al I+D+i nacional. Los paneles en funcionamiento se han traído principalmente de China y el primer fabricante español, la empresa malagueña Isofotón, está en la ruina.

Para 2020, las renovables pueden generar el 40% de la electricidad que necesitemos. Hay que decidir si el otro 60 producirá CO2 o no. Urge un debate nacional que nos saque de la empanada energética.

Despilfarramos la energía: hay que ahorrar

Ignacio Martínez | 23 de noviembre de 2008 a las 20:13

El ahorro de energía y las renovables son dos de los grandes retos que Andalucía tiene para su desarrollo inmediato. Esto es lo que dice la secretaria general de Desarrollo Industrial y Energético del Gobierno andaluz en una entrevista que publicamos hoy en los diarios del Grupo Joly. Haro cree en la nuclear es una energía del pasado y apuesta por apoyar la eólica, la termosolar, la fotovoltaica, la biomasa, la cogeneración… Yo personalmente pienso que no podemos prescindir de las nucleares.

La secretaria general destaca especialmente que hay una industria nueva que debe investigar, diseñar, construir e instalar componentes y equipos para estas nuevas energías. Oportunidades de trabajo, negocio e incluso exportación en una tecnología en la que no estamos por detrás. Alguno de los analistas de Silicon Valley sostienen que el año que viene un tercio de las inversiones en el centro más avanzado del mundo en I+D+i serán en energías limpias.

FE DE ERRORES: En el texto publicado en los diarios y colgado en la red, hay un baile de datos que se precisan así:

La eólica era el 49% del total de la potencia de renovables instalada en Andalucía a final de 2007, con 1.291,7 megavatios. Esa potencia ha incrementado durante este año en 684 megavatios, hasta alcanzar los 1.623,11 MW de potencia instalada. Ahora representa el 60% de la potencia total de renovables en Andalucía. El rendimiento de la fotovoltaica es inferior al de la eólica, pero durante este año ha multiplicado por 11 su potencia instalada; alcanza en la actualidad los 656 MW.

Es una crisis, estúpido

Ignacio Martínez | 4 de julio de 2008 a las 23:21

Tontamente, Zapatero ha encontrado su particular guerra de Iraq, aquella por la que se le acusa de engaños y disimulos. Es la crisis, palabra maldita en el vocabulario del presidente, como si de un conjuro se tratase. Crisis dice la Real Academia que es una mutación importante en el desarrollo de un proceso, ya sea de orden físico, histórico o espiritual. Podríamos añadir o económico, y tendríamos encima una crisis con todos sus avíos. Con un agravante: no sólo está en crisis la economía española, sino que también el modelo de crecimiento, basado en la especulación inmobiliaria y en un consumo interno desbocado. Un empresario amigo me dice que estamos ante la peor crisis económica desde el crack de 1929.

Tras hacer un esfuerzo, el presidente es capaz de reconocer que hay una coyuntura internacional difícil y complicada, que se une a un ajuste en la construcción típicamente español. Pero evita la palabra tabú como a una vara verde. Si tuviera de asesor a James Carville, el estratega de la campaña de Bill Clinton en 1992 que inventó el eslogan que derrotó a George Bush padre, es la economía, estúpido, fabricaría un cartelito para su despacho de Moncloa con algún antídoto.

Zapatero está dividido ante la crisis. Su parte buenista nos dice que hará recuperar la economía. Pero su parte sensata reconoce que este deseo no está en sus manos, porque hay factores que no están bajo su control. Y tanto. Ni los gobiernos son muy responsables de las crisis, ni tienen demasiado mérito cuando llega una expansión. Se queja el lado ingenuo del presidente de lo mucho que ha subido el petróleo, pero sigue empeñado en que de nucleares, ni hablar.

Y en la subida del petróleo hay mucho cuento. Un amable lector me envía un cuadro que compara el año 2000 con el 2008. Se ha pasado del dólar a 1,2 euros, a un dólar que vale 0,64 euros. Lo que significa que la mayor parte de la subida del petróleo la ha amortizado el descenso de la divisa americana. El barril de petróleo se ha puesto a más del doble en dólares, de 60 a 125,7. Pero en euros no ha subido más que el 11%: de 72 a 80,7. Y, sin embargo, el precio del gasóleo ha subido en euros un 100%: de 0,65 el litro a 1,3. Alguien nos debe una explicación.

Mientras el presidente no sale de su sorpresa porque hemos pasado en un semestre de crecer más del cuatro por ciento a menos del dos, su oponente Rajoy ha cogido carrerilla. El miércoles le dijo que había ido al Congreso a rastras y le acusó de mentiroso. Esta es una espina clavada en el corazón popular desde la guerra de Bush/Aznar. Otra espina popular es que perdieron unas elecciones porque no convencieron a los españoles de que venía una crisis de no te menees. Los votantes creyeron más Zapatero que llamó antipatriota al PP. Necesitaban a un Carville inventado el eslogan “es una crisis, estúpido”.

Debate nuclear oportuno

Ignacio Martínez | 14 de mayo de 2008 a las 22:36

La Comisión Nacional de la Energía ha aprobado una subida de la tarifa de la luz del 11,3 por ciento, a partir del 1 de julio. Menos los pisos, todo sube y la electricidad no se queda atrás. Coincide la noticia con otra que destacaba ayer este diario: Zapatero rechaza abrir un debate sobre la energía nuclear pedido por Chaves. El marketing verde entonará la voz de alarma, pero celebro que el presidente de la Junta, hombre que peca de prudente por lo general, se atreva a plantear algo evidente: si queremos una energía relativamente barata y con un suministro estable, además de pensar en la eólica, solar o de biomasa, habrá que plantearse si apostamos por una tecnología moderna, como la que se está utilizando en Finlandia para construir la más importante central nuclear del mundo.

El profesor Lozano Leyva lo planteó en una Tribuna, publicada en este diario en enero, y que les invito a buscar en alguno de nuestros nueve periódicos; por ejemplo en http://www.eldiadecordoba.es/article/opinion/35166/andalucia/nuclear.html. El artículo de este catedrático de Física atómica con larga militancia en el campo de la izquierda contradice uno de los mitos izquierdistas. Lozano aventuraba que Zapatero anunciaría pronto que se abría un período de estudio de centrales de última generación. Ha fallado por poco; quien lo que planteado ha sido el presidente del PSOE y no su secretario general.

La central nuclear de Olkiluoto-3 es el buque insignia del llamado renacimiento nuclear. La levanta en Finlandia la multinacional pública francesa Areva, con la alemana Siemens. Es la primera central que se construye en Europa desde hace 15 años y Francia ya ha encargado otra en Flamanville (Normandía), con la misma tecnología. El cliente finlandés es TVO, que explota dos reactores nucleares y en 2003 encargó el tercero a Areva/Siemens. El montante global de la construcción se calculó en 3.000 millones de euros. Greenpeace ha criticado los permanentes retrasos, sobrecostes y defectos de diseño del proyecto. A todos nos gustan más las energías limpias, a las que se dedica ya un tercio de las nuevas empresas de Silicon Valley. La leyenda negra de las nucleares, además, se ha alimentado en España con la reciente fuga radiactiva en la central de Ascó (Tarragona), propiedad de Endesa e Iberdrola. Sobre todo por las torpezas en su detección y falta de transparencia. Pero con el petróleo disparado de precio, con existencias limitadas y unos derivados tan contaminantes, el debate nuclear es oportuno.

Esta discusión que propone Chaves hay que hacerla en el ámbito europeo. La UE tiene que definir su política energética y su estrategia nuclear. No tiene sentido que Francia pueda construir centrales en nuestra frontera, con todos los riesgos, y nos exporte electricidad, mientras aquí porfiamos sobre galgos y podencos.

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Crisis

Ignacio Martínez | 23 de enero de 2008 a las 11:59

La crisis ha aparecido de golpe. Y, como en el cuento, es una bruja, vieja y fea. Aunque líderes de naciones y empresas se encargan de decirnos que es joven y bonita. Pero ha llegado el momento de dejar a un lado sus posibles encantos y tomar medidas originales para salir del ciclo bajo de producción. También para que el sistema futuro sea mejor. Cuando llegó la era de las nuevas tecnologías, con empresas cuya materia prima era el conocimiento, se acuñó el concepto de la nueva economía. Parecía una panacea, que podría desterrar para siempre las crisis y lograr un crecimiento continuado, al aplicar a la producción la moderna tecnología. El aumento del PIB mundial un 5 por ciento en los últimos años es el mayor de la historia. Con un añadido positivo: en el pasado, subía el producto bruto mundial cuando prosperaban países ricos, como Estados Unidos, Alemania y Japón; y ahora la economía se distingue por la generalización del crecimiento y la incorporación a la locomotora global de potencias emergentes como China, India o Brasil. En todo caso, la coyuntura mundial nos recuerda que la economía no es cosa de brujos ni de hadas. Y que toda actuación tiene efectos positivos y negativos. Hay que elegir. El lunes este diario publicó una brillante tribuna de Manuel Lozano Leyva. Si no la leyó, no se la pierda. Se llama Andalucía nuclear y hace una propuesta herética: la construcción de dos centrales nucleares de tecnología avanzada, una en la parte oriental de la región y otra en la occidental. Es un buen momento para iniciar un debate profundo sobre energía y desarrollo sostenible. Por su parte, la consejera saliente de Obras Públicas ha hecho una contribución importante a la implantación de normas urbanísticas. Se acabó la barra libre en la que creció y se desarrolló el gilismo y sus imitadores. Cuando termine esta crisis habrá, además de reglas, otra forma de mirar al porvenir. Además de grandes medidas, las hay pequeñas pero efectivas. Leo Pruimboom, experto en psiconeuroinmunología, explicaba el sábado en La Vanguardia que el Gobierno finlandés ha seguido los consejos de la asociación internacional de investigación del cáncer y ha incrementado los impuestos de nutrientes no recomendables en un 50 por ciento y ha bajado en un 80 los de frutas y verduras. Pruimboom se ocupa en Chipiona (Cádiz) de mejorar la higiene, la salud, la protección y la seguridad. Trabaja con la policía para que cuide mejor al ciudadano, o repara la motivación y salud de los 400 empleados municipales. Reconvierte la agricultura en ecológica, alimentación que se establecerá en los colegios, donde se impartirá una asignatura de bienestar, basada en nutrición, sueño y ejercicio físico. O sea, que se puede vivir con menos y ser más feliz. El que no se consuela, es porque no quiere.

Nuclear, sí

Ignacio Martínez | 22 de enero de 2008 a las 21:24

El lunes, en los diarios del Grupo Joly, el profesor Manuel Lozano Leyva escribió un magnífico artículo en el que defendía la construcción de dos centrales nucleares en Andalucía. Lo documentado de esta tribuna, las citas internacionales y regionales, y el prestigio de este catedrático de Física merecen la lectura de este texto. Metidos de lleno en la campaña electoral, aunque la llamemos (pre)campaña no se oyen propuestas de fondo sobre el desarrollo futuro de Andalucía. Aquí hay una precisa. Nuclear, sí. Yo empiezo a pensar lo mismo. La posición del Gobierno y de la Junta es contraria desde hace tiempo. Pero quizá deban cambiar de criterio. ¿O no?

 ‘El País’ publica el miércoles 23 de enero que el PSOE se dispone a cerrar todas las centrales nucleares españolas al final de su vida útil. La información precisa que el cierre de Garoña (Burgos) es inminente, mientras otras centrales como la de Trillo (Guadalajara) no cumplen los 40 años hasta 2019. Este es un buen tema para el debate, sin duda.