Archivos para el tag ‘Obama’

Lo peor está por llegar

Ignacio Martínez | 17 de noviembre de 2012 a las 10:33

Ha dicho el presidente del Gobierno andaluz que lo peor está por venir y ha tenido algunas críticas. No veo por qué. No está nada desencaminado. He tenido ocasión de oír en Cádiz el miércoles a Carlos Solchaga la misma frase en el Foro Eurolatinoamericano de Comunicación. Dijo el ex ministro, por cierto, que esto va para largo, para muchos años, sin precisar. Entiéndase esto por una larga época de poco crecimiento, mucho desempleo y gran tensión.
Felipe González sostuvo una tesis parecida en el mismo Foro, con más precisión en el calendario. La idea era que los países occidentales van a emplear los próximos 25 años para pagar sus excesos de los últimos 25. Y que los países emergentes van a emplear sus ahorros de los últimos 25 años en comprar el excedente de los endeudados países occidentales. Los lectores de los nueve periódicos del Grupo Joly ya conocen el diagnóstico de los economistas que escriben en estas páginas, en su último balance colectivo: el conjunto de este país debe 3,65 billones de euros, sobre todo de deuda privada. Y estaremos bien cuando debamos un billón, que es ahora el PIB anual. O sea, décadas.
Antes se respirará. Solchaga está convencido de que Alemania cuando crea que tiene una red de seguridad suficiente, con equilibrios fiscales en los peores alumnos de la clase y un sistema de aprobación previa de los presupuestos nacionales, acabará permitiendo un mecanismo de abaratamiento de la deuda de sus socios, incluida la creación de los ahora denostados eurobonos. Pero no será pronto. Entre tanto, se pueden hacer muchas cosas. Alguna sería un verdadero test democrático. Por ejemplo, subir los impuestos a los verdaderamente ricos. Cosa que no ha hecho nadie en el mundo en los últimos 30 años, según afirmación del ex ministro de Economía y Hacienda.
Pero no. Aquí seguimos exprimiendo a las clases medias sin pudor. No importa que a una familia de banqueros la cojan con un paquete de miles de millones de euros distraído en Suiza. Liquidan los últimos años y pelillos a la mar. Ahora confiamos mucho en las posibilidades de inversión en España de los países latinoamericanos. Bienvenidos sean. El acontecimiento cumpliría con la regla esbozada por el ex presidente González para el próximo cuarto de siglo. Eso sí, Latinoamérica precisamente es el espacio del mundo donde más diferencias de renta hay entre los más ricos y los más pobres. Un 65% más que en los países avanzados, un 36% más que en el Sudeste asiático e incluso un 18% más que en África.

Sería un consuelo tras una época tan mala, pensar que en el futuro las grandes fortunas también pagarán como deben y se recortará la brecha abismal de riqueza. En España, en Latinoamérica y en todo el mundo. Entonces Griñán podría decir eso que le queda tan mono a Obama de que lo mejor está por llegar.

Obama o Romney, ésa es la cuestión

Ignacio Martínez | 6 de noviembre de 2012 a las 11:48

Obama o Romney; ésa es la cuestión. Hoy lo deciden los norteamericanos. Acudirán a las urnas menos de 130 millones de electores, pero su voto afectará a los ciudadanos de todo el mundo. Estados Unidos elige presidente cada cuatro años, el primer martes después del primer lunes de noviembre. Si me preguntan quién nos conviene a los españoles, mi primer pronto es que nos da igual. Aunque cabría matizar que los presidentes demócratas suelen ser más multilaterales. Incluso tienen algo más de cosmopolitas. El anterior presidente republicano, George Bush hijo, apenas había salido de su país cuando fue elegido, mientras el anterior demócrata, Bill Clinton, hablaba un fluido francés y había deambulado por el Viejo Continente de joven. Así que digamos, por decir algo, que nos conviene más un Obama II que un Romney I.

De hecho, hace cuatro años todos los dirigentes políticos de este país, de Fraga a Carrillo, de Chaves a Arenas eran partidarios de Obama. ¿Se acuerdan? La memoria es frágil; tanto que les propongo una prueba. Digan en menos de tres segundos el nombre del candidato republicano perdedor hace cuatro años. (…) Sí, aquel héroe de la Guerra del Vietnam, que llevaba a Sarah Palin de candidata a la Vicepresidencia. John McCain ha desaparecido de la memoria colectiva, como el fervor de mucha gente en el mundo por el primer presidente negro. Quizá porque las expectativas eran demasiado grandes. ¡Hasta le regalaron en 2009 el Premio Nobel de la Paz! sin merecerlo entonces ni ahora. Lo cierto es que sus primeros cuatro años en la Casa Blanca han sido algo decepcionantes y que Obama ha resultado algo frío y distante.

Hay una lógica reciente que invita a pensar en la victoria de Obama. Todos los presidentes americanos desde la II Guerra Mundial que se han presentado a la reelección han conseguido un segundo mandato, menos Carter en 1980 y Bush padre en 1992. No cuentan Truman y Johnson, que no concurrieron, ni Kennedy porque lo mataron, ni Ford que no fue elegido nunca. Por el contrario, repitieron Eisenhower, Nixon, Reagan, Bush y Clinton. Claro que bien mirado son seis que por alguna razón no repitieron y cinco que sí. Es más, si se considera la serie completa, de los 43 presidentes anteriores a Obama, 13 han sido elegidos dos veces y uno (Roosevelt) hasta en cuatro ocasiones. Pero han sido 29 los que sólo han conseguido un mandato. Una relación de casi uno a dos.

Pero la pregunta era quién nos conviene más. El problema para España es que no nos ven. En su debate sobre política exterior Obama y Romney ni siquiera hablaron de Europa. Para que luego quiera alguien crear nuevos estados en un Viejo Continente invisible. Sólo hablaron de España en el debate sobre economía: la citó Romney como un mal ejemplo. Éste es nuestro sino. Podemos concluir que nos conviene más que nos ignoren, como Obama, antes de que nos miren mal, como Romney.

Etiquetas: ,

Poder blando

Ignacio Martínez | 8 de octubre de 2012 a las 19:07

El prestigioso semanario The Economist dedica un artículo esta semana al presidente del Gobierno español. Considera a Rajoy misterioso y ambiguo. No se refiere sólo al asunto del rescate, con el que ha surfeado el presidente en las últimas semanas. Un eslalon en el que mira de reojo a Alemania. El asunto está hecho, pero en Berlín quieren un paquete conjunto con todos los países necesitados de financiación. Ese paquete berlinés incluye las nuevas necesidades de rescatados como portugueses y griegos, algún menesteroso menor, como chipriotas o eslovenos, y los dos grandes en precario, italianos y españoles.

Las condiciones se empiezan a conocer y no suenan bonitas. Pagarán el pato jubilaciones y pensiones, con lo que Rajoy puede conseguir la indignación de los mayores con su política. ¿Qué política? The Economist se pregunta si el presidente español tiene un plan. Si lo tiene, se desconoce. Surfea, pero se le nota a leguas su falta de liderazgo. Qué mala suerte la de este país; en el peor momento, los dos peores líderes de la joven democracia española, uno detrás del otro, haciendo gala de su escasa destreza en el manejo del timón. Perfectos ejemplos de poder blando. Debo este título al anterior inquilino de La Moncloa, que escribió una alusión al respecto hace unos días en un artículo escolar sobre Obama. Escolar, aunque no habría conseguido jamás un premio del concurso de Coca Cola.

La idílica redacción de Zapatero sobre Obama además de liviana, era torpe. Por ejemplo, atribuye a los padres fundadores norteamericanos buena parte del ideario de Montesquieu. Y se adentra en una justificación en la que más bien parece hablar de sí mismo: “Se ha dicho que ha transitado desde las grandes palabras a la dura realidad. Pero nadie cuestiona que sus profundas convicciones democráticas han proporcionado la extensión de las libertades individuales, al reconocer los derechos de los homosexuales o proponer un amplio proceso de regularización de inmigrantes”. La lectura de este párrafo nos acerca emotivamente a aquella sublime frase de la dirigente junior Leire Pajín sobre el aconteciendo planetario.

Sea cual sea el resultado de las elecciones americanas, Zapatero coloca a Obama en la historia: “Su huella se proyectará durante mucho tiempo, sus ideales democráticos son los que a la larga permanecerán”. Da la impresión que querer decirnos algo sobre sí mismo, ahora que ha desaparecido por completo del mapa emocional de los españoles.

El encadenamiento de estas dos presidencias seguidas ha sido fatal para este país. Zapatero rechaza que Obama ejerza un poder blando. A un servidor le parece que esa es justamente la senda que él recorrió y por la que sigue su sucesor. Más que blando, sin norte.

Etiquetas: , ,

Fábulas y fantasías

Ignacio Martínez | 6 de noviembre de 2011 a las 11:40

Zapatero hace mutis por el foro, ante la indiferencia colectiva. Fue uno de los dos clamorosos ausentes ayer en el supermitin de los socialistas, en Dos Hermanas. El otro ignorado es Chaves, despojado por Griñán de todas sus prerrogativas de antaño. De ésta también. Al menos le queda el consuelo de que se fue porque quiso y que colocó en su cargo a quien le dio la gana. Aunque después su sustituto, como suele pasar en la vida con todos los sustitutos a los que uno deja en su lugar, se considere con el derecho y hasta en la obligación de matar a su antecesor. La condición humana es así.

Este presidente se va a la fuerza. Pero busca consuelos, como salir indemne de la cumbre de Cannes, sin que le intervengan, como a Irlanda, Portugal y Grecia, o lo supervisen como a Italia. Y saca pecho. También podría consolarse mirando al otro lado del Atlántico, al otro líder progresista, de aquella fábula infantil de Leire Pajín, sobre el acontecimiento planetario. La figura de Obama se empequeñece con el uso. Su última peripecia es la salida de Estados Unidos de la Unesco, porque se ha admitido a Palestina como miembro de la agencia de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Esta represalia de Gulliver contra los liliputienses imita la de Reagan en 1985. El argumento de que entorpece el proceso de paz en Oriente Medio, o sea que dificulta la presión de Israel sobre los palestinos, es impropio de un Premio Nobel de la Paz. Es lo que pasa cuando se le regala a alguien una distinción que no merece. La condición humana es así.

Europa, por cierto, ha hecho ahí un papelón: Francia, España y otros nueve países, a favor; Alemania y otros cuatro, en contra, y el Reino Unido, Italia y otros ocho, neutrales. La Babel diplomática europea ha quedado en evidencia. La fantasía de una sola voz es falsa; hay 27. En Cannes se ha decidido una estrategia global para el crecimiento. Suena bien, pero es poco más que un eslogan. En la UE, sería suficiente con aumentar el presupuesto, que está en un exiguo 1% del PIB, 143.000 millones de euros. Ya verán como no lo suben. Nadie está pensando en el futuro a medio plazo, sino en salvar el pellejo ahora. La condición humana es así.

La hora de Palestina

Ignacio Martínez | 28 de septiembre de 2011 a las 10:43

El presidente Mahmud Abbas pidió el viernes a la ONU que reconozca a Palestina como Estado. Una decisión sobre la que dirigentes mundiales diversos, desde Netanyahu a Obama, han intentado disuadirle, sin éxito. Entre los desencantos que la actuación del actual presidente americano ha producido en la esfera internacional durante los dos años y medio que lleva en la Casa Blanca, el conflicto árabe israelí ocupa la primera fila.

En 2008, cuando era candidato en las primarias demócratas, Obama tuvo que pasar por el fielato de la comunidad judía americana, ante la que no tuvo empacho de repetir la letanía que tanto gusta a esos foros: Jerusalén es y será la capital única e indivisible del Estado de Israel. Después de tomar posesión, en 2009, anunció un plan por el que Palestina sería un Estado desarmado sobre la base de las fronteras de 1967, con capital en Jerusalén Este. Plan abiertamente rechazado por Israel. En 2010, en la asamblea general de Naciones Unidas, expresó su deseo de que antes de la sesión de este año se aceptase a Palestina entre los países miembros de la ONU. Ahora no quería siquiera que se proponga y se dispone a vetar la petición en el Consejo de Seguridad. El mediador ha sido juez y parte, y ahora queda en evidencia. 

Palabras contradictorias, falta de autoridad ante Israel y desencanto en el mundo árabe. Obama se juega mucho en este envite, que tiene divididos a los países europeos, como es costumbre en las ocasiones importantes. Y como es también habitual, PP y PSOE tampoco coinciden. Mientras los populares creen que el reconocimiento de Palestina sería prejudicial para el proceso de paz, el Gobierno socialista está a favor. El grupo de los Elders, antiguos mandatarios de todo el mundo, entre los que se encuentran el ex presidente Carter y la ex presidenta de Irlanda Mary Robinson está tratando de animar a europeos y americanos a favor del reconocimiento del nuevo Estado.

Carter propició los primeros acuerdos de Camp David entre Begin y Sadat en 1978, y consiguió en 2009 que Hamas apoyara su plan de reconocimiento mutuo de dos estados sobre las fronteras de 1967. Ahora recuerda que la ONU ayudó al nacimiento del Estado de Israel en 1947 con la resolución que partía el territorio. Bueno sería que 63 años más tarde los palestinos se beneficien de los mismos derechos. La primavera árabe ha trastocado los equilibrios en la zona. Israel ha sido, por ejemplo, el Estado que más ha lamentado la caída de Mubarak. Y en paralelo ha envenenado sus relaciones con Turquía, que ha iniciado un despliegue diplomático en los países que se han desembarazado de sus dictadores en el norte de África. En el mundo están pasando muchas cosas, además de la crisis económica. Es la hora de Palestina. No todo va marcha atrás. Bueno sí. Israel ya ha reaccionado a la petición de Palestina, con la aprobación de 1.100 nuevas viviendas en Jerusalen Este, un territorio ocupado según la doctrina de Naciones Unidas. Hay quien no quiere aprender.

Democracia directa

Ignacio Martínez | 26 de septiembre de 2011 a las 13:16

La izquierda ha conseguido la mayoría absoluta en el Senado francés, por primera vez en más de medio siglo. En esta Cámara de representación indirecta siempre hubo un predominio de los gaullistas y sus aliados, desde que el general De Gaulle encargara la Constitución de 1958. La crisis, como se ve, puede con tradiciones e instituciones que parecían parte del paisaje. Y no perdona: se lleva por delante a gobernantes y mayorías de derechas y de izquierdas. Angela Merkel ha perdido seis elecciones regionales en Alemania este año. Y el suyo es el único partido democristiano que sigue ocupando un puesto central en un país europeo.

A los gobernantes democristianos y socialdemócratas se los ha llevado el vendaval de la crisis por igual. El argumento de que la izquierda se ha quedado sin ideas y no aporta nada nuevo en esta coyuntura es tan cierto como que en la acera de enfrente pasa lo mismo. Y quienes están en la oposición se encuentran bien situados para sustituir a los sufridos presidentes o primeros ministros salientes. Es el caso de los socialistas en Francia y Alemania o de los conservadores en España. En las protocolarias despedidas la semana pasada en el Congreso de los Diputados podían verse sonrisas más amplias y relajadas en el campo de los que abandonan el Gobierno, que entre los que llegan nuevos. Será por la responsabilidad que se le viene encima al PP o por el estrés que supone a muchos de sus dirigentes el sinvivir de no saber si serán o no ministros de Rajoy.

Y el problema no es Europa, como pretende Timothy Geithner, el secretario del Tesoro norteamericano, que auguró este fin de semana una cascada de quiebras en Europa si no se refuerza el fondo de rescate de la UE. La falta de imaginación no es mérito exclusivo de los europeos, como puede verse en las políticas de Obama, tanto en el plano doméstico, como en el internacional, amenazando a los palestinos si se atrevían a pedir el reconocimiento como Estado.

Pero sí hay algo que está cambiando en Europa. El voto abandona el bipartidismo clásico, poco a poco. Hace dos años, en las elecciones alemanas que ganó la señora Merkel, los dos principales contendientes democristianos y socialdemócratas juntaron el 57% de los votos emitidos, frente al 90 que tenían en la época del canciller Adenauer. Por cierto, cuando De Gaulle fundó la V República francesa. La semana pasada, en la ciudad estado de Berlín además de SPD, CDU, verdes, Izquierda y liberales, un nueve por ciento de los votantes han preferido al Partido Pirata, invento sueco de hace cinco años que ya tiene franquicia española, que propugna democracia directa, software libre y reformar las leyes de la propiedad intelectual, para lograr la máxima libertad en internet.

Ya que los gobernantes no azuzan el ingenio, lo hacen los electores.

Nucleares: se acabó la inocencia

Ignacio Martínez | 19 de febrero de 2011 a las 21:16

Ha habido un cambio copernicano en la estrategia nuclear del Gobierno, aunque Zapatero lo niegue. En este asunto, la filosofía del presidente ha sido de una inocencia irritante. Cuando le preguntaban por el mix energético a partir de 2020, invariablemente contestaba que “mientras más renovables, mejor”. Respuesta más propia de un muñeco de Barrio Sésamo que del presidente del Gobierno de la quinta potencia europea. Ya sabemos que en 2020 España tendrá instalada energía renovable capaz de suministrar el 40% de la electricidad que necesite. Por tanto, la respuesta que se pedía al jefe del Gobierno era el origen del 60% restante. Pero no salíamos del mientras más renovables, mejor.

Ahora algo se mueve. El acuerdo parlamentario para derogar la limitación a 40 años de la vida útil de las centrales nucleares significa que Zapatero va a imitar la política energética de Obama en Estados Unidos: la apuesta por las renovables no es incompatible con prolongar la vida útil de su centenar de centrales hasta 60 años, e incluso construir algunas nuevas.

Pero el problema no es que el Gobierno español reconozca sus errores. El desafío es articular un plan energético elaborado por consenso entre las dos principales fuerzas políticas españolas. Algo que se antoja difícil mientras que Sebastián y Montoro se ocupen de la cuestión; ni se entienden, ni están a la altura. La energía es un asunto central de la seguridad nacional. Y de la europea. El riesgo apuntado por las organizaciones ecologistas también hay que valorarlo en el contexto continental: en la UE hay 145 centrales nucleares. De nada sirve el fundamentalismo antinuclear si nuestros vecinos construyen alguna nueva. O simplemente prorrogan la vida útil de las que ya tienen, como puede ocurrir con los 60 reactores franceses.

Otra cuestión es el precio de la energía que sirven. No podemos mantener el actual sistema, en el que todos los operadores cobran lo mismo por kilovatio hora, con independencia de su coste de producción. Es la tecnología más cara la que marca el precio. Si las centrales de ciclo combinado producen más caro porque tienen que comprar derechos de emisión de CO2, no es razonable que cobren lo mismo las nucleares, con unos costes mucho más bajos; su inversión está casi amortizada. Se debería prolongar la vida útil de nuestros ocho reactores con dos condiciones. Una evidente, la garantía de seguridad. Y otra importante, el precio debe ser mucho menor que el actual. Si los consumidores lo notan en la factura se volverán tan razonables como el presidente en este asunto.

En paralelo, hay que moderar las ayudas a las renovables. Los 2.500 millones anuales que los usuarios pagarán por la fotovoltaica durante 25 años es un desliz de principiante. Se acabó la inocencia.

Túnez: La democracia puede esperar

Ignacio Martínez | 19 de enero de 2011 a las 13:14

La Unión Europea está ausente por completo del escenario tunecino. La ministra española ha hecho unas declaraciones propias de Barrio Sésamo. Trinidad Jiménez consideraba esperanzador el gabinete provisional formado el lunes y abogaba por el diálogo y el consenso entre Gobierno y oposición. Enfoque desacertado y declaraciones vanas. El esperanzador gobierno provisional se deshizo ayer; sólo contaba con la oposición tolerada y estaba plagado de lugartenientes de Ben Ali.

Ningún jefe de la diplomacia europea se pronunció durante la revuelta popular a favor de la instauración de una democracia en el país. Ni siquiera Francia, la antigua potencia colonial, a cuya ministra Michèle Alliot-Marie también le ha venido grande este asunto. Una vez más fue Estados Unidos quien estuvo en su sitio. Obama elogió el coraje y la dignidad del pueblo de Túnez, deploró la violencia contra la ciudadanos y reclamó respeto a los derechos humanos y elecciones libres. Aunque no siempre EEUU ha estado a la altura. Cuando el golpe de estado del 23-F de 1981 en España, mientras Margaret Thatcher clamaba contra la asonada militar, el secretario de Estado de Reagan, Alexander Haig, dijo que era un asunto interno español.

Hay veces que los dictadores son mimados por las grandes potencias democráticas occidentales. Sin ir más lejos, lo fue Franco en los años 50 en plena guerra fría, cuando Washington descubrió que era un precursor anticomunista y se olvidó de que era un autócrata. En todas las cancillerías de Europa, y en la planta 12 del Berlaymont en Bruselas, hubo un coro de suspiros de alivio cuando en enero de 1992 se anuló en Argelia la segunda vuelta de las lecciones legislativas; los islamistas del FIS habían ganado la primera vuelta claramente en diciembre de 1991 y las municipales en año antes. Los gendarmes contra el islamismo radical son nuestros amigos por definición. Por eso, la Unión Europea se aprestó con entusiasmo a demonizar a Hamas cuando en 2006 ganó por mayoría absoluta las elecciones generales en Palestina. Nos quejamos de que en los países musulmanes no hay democracia, pero cuando votan y deciden algo que no nos gusta, lo rechazamos.
Un envejecido Jean-Claude Duvalier, que frisa los 60 años y ha recuperado el cuello que no tenía de joven madelman heredero de la dictadura de su padre en Haití, ha vuelto a la antigua colonia francesa, para medrar en un país hundido. En el 86, cuando fue derrocado, Francia lo acogió como una buena madre. Uno de los príncipes de la mayor dictadura del planeta nos rinde visita oficial y nos ponemos muy contentos cuando nos asegura que China comprará deuda española por 6.000 millones de euros. El oro de Pekín bien vale nuestra hipocresía. Como ahora con Túnez, donde Europa se pondrá de parte de quien ponga a raya a los islamistas. La democracia puede esperar.

Fanáticos en Arizona

Ignacio Martínez | 10 de enero de 2011 a las 10:40

Un pistolero, solo o en compañía de algún otro, ha matado a seis personas en Arizona, Estados Unidos. Sus 15 o 20 disparos produjeron varios heridos, entre ellos al objetivo del ataque, la congresista demócrata Gabrielle Giffords, opuesta a la ley antiinmigración que considera delito la estancia ilegal en el Estado y faculta a la Policía a exigir los papeles de residencia a cualquier ciudadano. Esta norma restrictiva trata de frenar la masiva llegada de inmigrantes irregulares al país, y ha sido objeto de una enorme controversia entre progresistas y conservadores en Norteamérica. Así que las primeras sospechas se han centrado en la idea de un atentado político a cargo de un radical de extrema derecha. Pero la congresista también ha sido muy activa en la lucha contra los cárteles de la droga y el blanqueo de dinero. Si fuese una venganza de narcotraficantes, el móvil de los asesinos sería muy distinto.

Es difícil hacer conjeturas sobre los autores. Pero en estas ocasiones el frentismo condiciona los comentarios de las ediciones digitales de nuestros periódicos. Ayer, sin ir más lejos, en la página web de este diario se hablaba de la extrema derecha y hasta de la Guerra Civil española, que no nos resistimos a cerrar. Hay precedentes propios: hace 33 años, un comando de extrema derecha perpetró una matanza similar contra un grupo de abogados laboralistas de Comisiones Obreras en la calle de Atocha de Madrid. Murieron cuatro abogados y un administrativo del despacho y resultaron heridos otros cuatro abogados. Pero lo cierto es que la autoría de estos crímenes no tiene un patrón fijo de ideología o religión; su característica común es el fanatismo de los asesinos.

Fanáticos islamistas eran los autores del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, y de la matanza de Madrid del 11 de marzo de 2004. Pero no sólo hacen estas cosas fundamentalistas musulmanes; el asesino de Rabin en 1995 fue un ultra religioso sionista, indignado con el proceso de paz iniciado por el primer ministro israelí. Un fanático integrista indio asesinó a Gandhi en 1948 por su defensa de los musulmanes en la recién independizada India. En 1914, unos nacionalistas radicales mataron en Sarajevo al heredero del trono austríaco y a su esposa, y provocaron la primera guerra mundial. En 1865, un simpatizante de la causa confederada disparó al presidente Lincoln.

Es un despropósito revivir nuestra Guerra Civil con la excusa de este tiroteo en Arizona, pero se puede sacar una moraleja nacional. Ya se hace en Estados Unidos, señalando la crispación política contra el presidente Obama y sus reformas como una de las motivaciones del asesino. Aquí también hay comportamientos de dirigentes políticos, religiosos, sociales o mediáticos que alientan el radicalismo e incluso el fanatismo. Y estos tiempos de crisis y depresión, por el contrario, reclaman líderes abiertos, tolerantes y cooperadores, que den ejemplo de sentido común.

El poder no admite desafíos

Ignacio Martínez | 15 de diciembre de 2010 a las 19:58

Suecia busca con ansiedad a posibles cómplices del terrorista suicida que intentó el sábado una masacre en Estocolmo. Terrorismo de verdad. Este riesgo cierto es un baño de realismo, frente a frivolidades como la del senador norteamericano Mitch McConnell, jefe de la minoría republicana en el Capitolio, que ha calificado al fundador de WikiLeaks Julian Assange como un terrorista de alta tecnología.

Pero eso no es nada: un asesor del primer ministro de Canadá no ha tenido empacho en decir que Assange debería ser asesinado. Y el presidente Obama, algo más moderado, ha afirmado que el creador de WikiLeaks es un irresponsable. ¡Hombre, Barack, irresponsable fue darte el Premio Nobel de la Paz sin mérito alguno! Ahí está Guantánamo, más o menos igual, dos años después de que llegaras a la Casa Blanca y ahí está el conflicto de Oriente Medio tal y como te lo encontraste, con Israel reanudando la construcción de asentamientos ilegales en territorios ocupados.

Todo el mundo ha condenado a China por no dejar salir de su país al premio Nobel de la Paz de este año, Liu Xiaobo, a quien hay que conceder muchísimos más méritos que a su antecesor. Pero casi nadie se ha referido a otro pacifista, el israelí Mordechai Vananu, que en 1986 denunció que Tel Aviv tenía la bomba atómica y aportó las pruebas al Sunday Times sobre su arsenal nuclear y el complejo de producción de Dimona. Vananu fue secuestrado en Roma por el Mosad y enviado en barco a Israel, en donde fue condenado a 18 años de prisión, once de ellos en régimen de aislamiento.

Resulta que a Vananu le han dado un premio de la Liga Internacional para los Derechos del Hombre que lleva el nombre de Carl von Ossietzky, periodista alemán de los años 30, represaliado por los nazis por divulgar secretos. Y aunque Vananu salió de la cárcel en 2004, Israel no le ha permitido ir a recoger el premio a Berlín, a pesar de que se lo han pedido expresamente seis premios Nobel de la Paz al presidente Simon Peres. Peres fue el padre del complejo de Dimona, dicho sea de paso.

Tampoco Hitler permitió que Ossietzky viajara a Oslo a recoger el Premio Nobel de 1936. Era el único precedente de silla vacía en la ceremonia de entrega, antes de que ocurriera lo mismo el viernes pasado con Liu Xiaobo. Dos días después, en Berlín, en los premios de la Liga de los Derechos del Hombre, se evocaron las historias de Vananu, Ossietzky y Assange, todos ellos reveladores de secretos, acusados de traición, perseguidos y encarcelados. Los chinos dicen que Lui Xiaobo es un delincuente. Es lo mismo que la intransigencia israelí, nazi y americana piensa de personajes respetables como los citados. Es desesperanzador ver a regímenes tan diferentes comportarse de manera tan similar. El poder no tolera desafíos, no importa cuál sea su naturaleza.