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Cumbre de presidentes autonómicos a puerta cerrada

Ignacio Martínez | 4 de octubre de 2012 a las 11:20

La España oficial reunida a puerta cerrada. La crisis devorando las economías domésticas y las arcas públicas, alterando la armonía constitucional, y el jefe del Gobierno de la nación y los de las 17 comunidades autonómicas se reúnen sin luz ni taquígrafos. Es verdad que si lo hacen en una sesión extraordinaria del Senado, como si esta Cámara inútil tuviese alguna función, habría salido a relucir nuestra castiza afición a la retórica, pero la primera decepción de este cronista en la cita del martes fue que la televisión no ofrecía ayer más que la foto de familia y el saludo protocolario del anfitrión.
No hay que mortificarse en exceso. Esa afición por la retórica no es exclusiva de los españoles, ni siquiera es un mal latino, es un defecto que compartimos con el resto de los europeos en general, con excepción de los anglosajones. Por eso Obama lleva cuatro años evitando las cumbres con sus colegas de este lado del Atlántico, a los que encanta hablar y hablar sin decidir y cuando acuerdan algo le dan largas a la aplicación durante semestres.
En 1993 los daneses tuvieron a bien rechazar el Tratado de Maastricht en referéndum, por tres motivos esenciales. Les daba miedo el centralismo de Bruselas, no querían entrar en la moneda única y detestaban la idea de una identidad europea de defensa. Esto último, en particular, era consecuencia de la memoria histórica local: los tanques alemanes circulando por las principales avenidas de Copenhague durante la ocupación en la Segunda Guerra Mundial. Así que el danés quería que Europa siguiera siendo un protectorado militar norteamericano, antes de volver a ver un tanque alemán por sus calles, por muy amigo que fuese.

Entre los retoques que se hicieron al Tratado se incluyó que DK se quedara fuera del euro, la OTAN volvió a ser el eje de la defensa europea y se hicieron algunos gestos de transparencia en las instituciones. Uno de los más llamativos fue que los consejos de ministros de la UE fueran de puertas abiertas. Una pantomima. Había una primera hora emitida por televisión, con discursos retóricos, y después los ministros se decían sus cosas en familia a puerta cerrada. Lo único que sacamos en claro de aquellas sesiones, que se terminaron pronto, es que los daneses fuman como carreteros, en contra del tópico. Le cogió una retransmisión al representante permanente danés al lado de una cámara, y estuvimos viendo humo todo el consejo televisado.

Ayer, cuando al término de la reunión apareció Rajoy el micro estaba mal ecualizado y su voz sonaba metálica, como retransmitida desde otro mundo. Los políticos en su mundo, se comprometieron a cumplir el déficit, pero no dicen cómo. Mas enseguida ha dicho que no hay manera de cumplirlo, y tiene toda la razón del mundo. A la urgente reforma la administraciones públicas se le da una patada a seguir con un grupo de trabajo. Y otro grupo de reflexión estudiará el reparto del déficit para 2014. Todo muy europeo, a puerta cerrada.

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Gadafi nos confunde

Ignacio Martínez | 23 de marzo de 2011 a las 11:35

Gadafi nos confunde. La duda es una de las compañeras más fieles en la existencia del ser humano. Siempre dudamos de lo que hacemos, al menos en nuestro fuero interno, por mucha seguridad que aparentemos. Y más todavía, si encima no somos capaces de simular que confiamos en nuestra decisión. A veces, la duda es colectiva y se nota más. Hay quien duda de esta guerra contra Gadafi. Obama, sin ir más lejos. No quiere liderar, pero lidera la coalición internacional de voluntarios que se ha juntado para pararle los pues al dictador libio. Y pide a Gadafi que se marche, pero resulta que no es el objetivo de la misión militar puesta en marcha.

Por el contrario, no tiene duda alguna Llamazares. He aquí a un hombre de certezas: para él ni los derechos humanos, ni la democracia se imponen mediante la guerra. Bonito, romántico. Y poco práctico. Este curioso argumento, aplicado al pie de la letra, exonera de toda responsabilidad a Chamberlain y a Blum por no haber auxiliado a la República española en 1936.

Libia ofrece dudas de más grueso calibre que las de Obama. Quiénes son los rebeldes, quién los ha armado, cómo pudieron tomar casi toda la costa. ¿Son de fiar? Ha cuajado una guerra civil y la comunidad internacional está de una parte, de la que no sabemos gran cosa. La adhesión de ayer a la propuesta de Zapatero en el Congreso fue tan unánime que deja lugar a pocas dudas sobre el consenso social en España a favor de bombardear los sistemas antiaéreos de esa extraña pareja que forman el ejército convencional libio y los mercenarios extranjeros, cuyo número también se desconoce. Hemos pasado de tres millones de manifestantes en la calle contra la guerra de Iraq a unos cientos o unos miles de personas que piensan como Llamazares.

Otro lío en el que andan metidos los voluntarios es decidir quién manda en la coalición que se ha erigido en cuerpo de policía para la ocasión. Francia quiere una dirección ajena a la OTAN. De hecho, un neogaullista como Sarkozy no debe ser devoto de la Alianza. El general De Gaulle forzó en 1965 el cambio de sede de París a Bruselas cuando anunció la retirada de Francia de la estructura militar integrada de la OTAN.

Pero tanto Estados Unidos como el Reino Unido y España, entre otros, son partidarios de que la Alianza lidere la guerra contra Gadafi y el bloqueo naval decidido ayer. Digo yo que para eso está. Para eso decidió dejar de ser una organización defensiva regional, que sólo operaría en su territorio como escudo ante un eventual ataque contra uno de sus socios, para convertirse en una especie de gendarme global. Este es un encargo para la OTAN. Y bien hecho: eso de que el objetivo no es derrocar a Gadafi es una broma. Hay que ponerlo ante el Tribunal Penal Internacional. Sin duda. Y crear el precedente.

Crimen en alta mar

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2010 a las 12:07

Unos comandos armados hasta los dientes abordan en la impunidad de la noche un barco con ayuda humanitaria en aguas internacionales. Son recibidos a palos, disparan contra medio centenar de personas y matan a una decena, en defensa propia. Podría ser un chiste sacado de la guerra de Gila. Pero no, es un hecho dramáticamente real. Asaltan a unos cooperantes que iban camino del gueto de Gaza y los matan en defensa propia. Lo explica, con gesto impasible y voz monocorde, el embajador de Israel en España. En la época del gueto de Varsovia y los campos de exterminio a esto se le llamaba genocidio, crimen contra la humanidad, barbarie. No veo por qué debe llamarse ahora de distinta manera.

Pero al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le da pudor y ha preferido lamentar la pérdida de vidas humanas, sin condenar a Israel. El Consejo Atlántico de la OTAN, reunido en sesión de urgencia, ha exigido al Gobierno de Netanyahu que libere de inmediato a los civiles detenidos, en un acto que el primer ministro turco califica de terrorismo de Estado. La OTAN, la Unión Europea y la ONU se han apresurado a reclamar una investigación rápida, imparcial, creíble y transparente del incidente. Una especie de pomada para calmar la ira del mundo árabe y la indignación de la comunidad internacional. La prensa israelí ha criticado duramente a su primer ministro y reclamado la dimisión del ministro de Defensa. El escritor David Grossman sostiene que “ninguna explicación puede justificar o blanquear el crimen que se ha cometido, ni hay excusa para la estupidez con la que el gobierno y el ejército han actuado”.

Este crimen tiene daños colaterales: coloca la estrategia política del presidente Obama y de su secretaria de Estado a la misma altura que la de sus predecesores. Es Tel Aviv quien marca la pauta de la política norteamericana en la zona, sea quien sea el inquilino de la Casa Blanca. El actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, un duro de película que lleva un año en el poder, ofrece por televisión una versión propia de un número de Gila: resulta que los soldados del comando fueron atacados y golpeados y se tuvieron que defender los pobres. La pregunta es qué hacían allí. El principal beneficiario de esta actuación disparatada es el grupo fundamentalista palestino Hamas. En el inicio de la transición ETA atentó contra algunos de los generales más liberales del Ejército. Su estrategia era que los militares ultras reclamaran estados de excepción y debilitaran el Estado democrático. Netanyahu parece utilizar la misma táctica. Ataco a cooperantes indefensos a ver si la fiera de Hamas reacciona con violencia y justifica la quiebra de una solución negociada en Oriente Medio.

Obama tiene un plan

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2010 a las 18:18

A Zapatero lo ha abandonado su buena fortuna. Obama, ignorante del acontecimiento planetario, por la coincidencia de dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico, ha pasado olímpicamente de venir en mayo a Madrid para la cumbre entre Estados Unidos y Europa. Una reunión que del lado europeo iba a presidir Van Rompuy, pero que el Gobierno español quería celebrar en Madrid a toda costa. Por la foto, más que nada. Pero mientras Zapatero y Van Rompuy se peleaban sobre el lugar del encuentro, Obama jamás tuvo plan de viajar a Europa en mayo. Vendrá en noviembre a una cumbre de la OTAN en Lisboa y quizá vaya a Bruselas, ya sin presidencia española. Un descarrilamiento en toda regla del acontecimiento planetario.

Lo que sí tiene Obama es un plan energético para su país. La semana pasada, en su discurso sobre el Estado de la Unión, le dedicó un párrafo. “Para crear más empleo en el área de las energías limpias, necesitamos más producción, más eficacia y más incentivos. Eso significa construir una nueva generación de centrales nucleares limpias y seguras [ovación de 17 segundos]. Significa tomar decisiones difíciles como la de abrir nuevas zonas costeras para la extracción de gas y petróleo [ovación de 10 segundos]. Significa hacer una inversión continua en biocombustibles avanzados y tecnologías limpias del carbón [ovación de 9 segundos]. Y significa también aprobar un proyecto de ley integral sobre la energía y el clima con incentivos que hagan que la energía limpia sea la más rentable en Estados Unidos” [ovación de 8 segundos]. Senadores y congresistas aplaudían entusiasmados. Una diferencia profunda entre un liderazgo y otro.

Obama no sólo habló de energías limpias como suele hacer Zapatero. Habla de un mix de renovables, gas, petróleo, carbón, biocombustibles y nuevas centrales nucleares. El sainete nacional sobre la ubicación del almacén nuclear español para residuos de alta actividad ha incluido una declaración del presidente sobre la necesidad de esta instalación. Una prueba de realismo, que es la última faceta conocida de nuestro presidente, cuyo discurso público ha sido hasta ahora decididamente antinuclear. Él, que tanto se mira en el espejo de Obama, puede preguntarle mañana en Washington por los planes energéticos de Estados Unidos, que dedicará este año 34.000 millones de euros a financiar nuevas centrales nucleares.

España necesita muchas reformas. El mercado de trabajo, el recorte en el gasto público y las pensiones están sobre la mesa. Pero hay otras muchas que urgentes: un acuerdo sobre educación, que marcha por buen camino; una reducción drástica de la administración, que sólo están encarando algunos ayuntamientos como el de Jerez; y una política energética precisa, moderna, eficiente. Obama ha dado una pauta con su plan. A ver si cunde el ejemplo, ahora que el presidente español ya no confía en el azar. Afortunadamente.

Juegos Olímpicos e Irlanda: dos elecciones decisivas

Ignacio Martínez | 2 de octubre de 2009 a las 8:01

 

Si quieren ustedes un ejemplo de organización opaca, endogámica, poco representativa y escasamente democrática, el Comité Internacional Olímpico no es una mala muestra. Resulta que un centenar de hombres y mujeres van a decidir hoy la suerte de las cuatro ciudades que compiten por organizar los Juegos Olímpicos de 2016; a saber, Río de Janeiro, Madrid, Chicago y Tokio, por ponerlas en el orden en el que un servidor cree que van a quedar. La clasificación nada tiene que ver con la calidad de las candidaturas. Río parece que es la peor en este campo, pero le toca. El método es perverso, tanto que ahí tienen al Rey de España, a los presidentes de Estados Unidos y Brasil o al primer ministro japonés pasilleando y compadreando con aristócratas, ex atletas, hombres de negocios y burócratas de los cinco continentes.

Copenhague no es el reino de Dinamarca, es el reino del lobby, y hasta allí han ido para presionar a alguno de los cien miembros de este jurado de élite hasta 400 personas de una delegación española que se antojará razonable si Madrid gana y excesiva si pierde. En el caso de que todas las delegaciones hayan utilizado la misma infantería y caballería que la nuestra, cada miembro del COI con derecho a voto ha tenido que soportar estos días la presión permanente de 16 lobbistas. Un estrés. Algo tan importante, caro y decisivo para el país organizador y para el mundo entero como unos Juegos Olímpicos no debería estar en manos de tan pocas personas, elegidas por un sistema de cooptación, que ha permitido en el pasado turbios casos de corrupción. Pero esto es lo que hay. Que Dios reparta suerte.

Los 500 millones de ciudadanos de la Unión Europea tenemos también hoy una cita en las urnas, aunque de menos riesgo y más representatividad. Tres millones de electores irlandeses van a decidir la suerte del Tratado de Lisboa por segunda vez en dos años. En junio de 2008 lo rechazaron, pero hoy dirán que sí. Por varias razones: se les permite mantener su estatus de neutralidad militar, se les consienten sus privilegios fiscales y las leyes comunitarias no condicionarán su prohibición del aborto. Es difícil construir Europa. Dinamarca cuando rechazó el Tratado de Maastricht en 1992 no quería oír hablar de la identidad europea de defensa. Los daneses recordaban los tanques alemanes por las calles de Copenhague en los 40. Y, sin embargo, los irlandeses no quieren saber nada de la OTAN, cuyo protectorado militar sobre la Unión figura en el Tratado.

Pero hay una cuarta razón, más poderosa, para que los irlandeses digan hoy que sí al texto de Lisboa: la crisis económica ha golpeado al dragón irlandés duramente: su economía tendrá un retroceso del 9% este año y está previsto un 3,5% adicional el que viene. Así que los irlandeses ya piensan que es mejor estar mal acompañados que solos. Esto nos garantiza que al menos ganaremos una de las dos votaciones decisivas del día.

Gripe, política y transparencia

Ignacio Martínez | 2 de septiembre de 2009 a las 11:52

La pregunta sobre si era necesaria la visita de las ministras Jiménez y Chacón al Centro Militar de Farmacia, con el atrezo de los gorros de ducha e impermeables transparentes como los que los turistas se compran cuando les sorprende una tormenta de verano, tiene dos respuestas muy dispares. La buena es que sí, que debieron ir el jueves a Burgos para mostrar al país que en este centro de Defensa se fabrican nueve millones de comprimidos al mes, lo que trasladó un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos. Y, de camino, el paseo bajo plástico enseñó una de las eficientes tareas de un Ejército democrático en tiempos de paz. La respuesta mala es que los políticos cada vez basan más sus actuaciones en la puesta en escena, que sólo existe para muchos de ellos lo que se vende bien a los medios, el marketing político protagonizado por su exhibición estelar.

La ministra de Defensa Chacón es veterana en estas lides. Su afán por la notoriedad y su afición a los horarios televisivos la llevó en marzo a anunciar la retirada de las tropas españolas de Kosovo sin avisar previamente ni a la OTAN, ni a los Estados Unidos. La titular de Sanidad Jiménez, por el contrario, está siendo una ministra muy discreta que gestiona la crisis de la gripe A con diligencia y consenso. Un sentido común que le faltó a una antecesora suya, también nacida en Málaga, que tuvo que lidiar con otra crisis sanitaria delicada, la de las vacas locas, pero pinchó en hueso, la pobre.

Jiménez, sin embargo, está utilizando de manera masiva el arma de la transparencia, no sólo para los impermeables. Tanto, que a veces peca por exceso. La prevención para los niños menores de 14 años se ha convertido en un culebrón. Primero se les iba a vacunar, después se decidió que no. Y ahora no se descarta. Demasiado titubeo.

Ha estado muy bien en este asunto el Partido Popular, dicho sea de paso, como una excepción en un verano en el que ha primado la afición popular por el tremendismo en otros lances. Los consejeros autonómicos de Salud del PP han estado a la altura de los riesgos y la alarma creada por la gripe A, y se ha conseguido la unanimidad estratégica entre el Gobierno y todas las comunidades autónomas. Incluso con una discrepancia sobre la mesa: el PP ha planteado que se estudie la vacunación de los menores de 14. Los especialistas insisten en que no es necesario: la última indicación al respecto la dio ayer la Organización Médica Colegial. Pero cualquier riesgo que amenace a nuestros hijos, por leve que sea, angustia a la sociedad. Y es poco discutible que los colegios son un foco de eventual contagio de primer nivel. Todo esto inquieta de cara al otoño.

En fin, se tome finalmente la decisión que se tome, en base a las recomendaciones de las autoridades sanitarias, en su afán por la transparencia, el Gobierno debería evitar televisarnos sus dudas.

Jamón jamón

Ignacio Martínez | 13 de julio de 2009 a las 8:40

A Obama no le gustan las cumbres internacionales. La manera en que están organizadas, su eficacia. Aleluya. Estas misas concelebradas tienen mucho de espectáculo y escasa emoción. Todo está decidido cuando llegan los líderes. Durante semanas sus ayudantes personales, a quienes se llama sherpas en el argot diplomático, han perfilado las posiciones, negociado los detalles y redactado el comunicado final. Los titulares vienen para la foto de familia, la gracieta, los paseos a dos o en grupo, para hacer amigos y realizar declaraciones efímeras, que no tienen como objetivo la posteridad, sino el telediario de esa noche.

Los líderes del mundo se emplean a fondo para agradar a sus colegas. No siempre con fortuna. En la primera cumbre de la OTAN a la que asistió Bill Clinton, en enero de 1994, protagonizó una buena metedura de pata con el canciller alemán Kohl. Le dijo que se había acordado de él mientras veía en la televisión un combate de sumo, la lucha japonesa. Kohl puso mala cara y el presidente americano se percató de que le había llamado voluminoso y se arriesgó aún más para arreglarlo: “Bueno, usted y yo somos los más gordos aquí”.

En su primera cumbre europea, en Corfú en 1994, Berlusconi llamó la atención por su exagerado maquillaje, su pelo teñido, su chaqueta cruzada y sus zapatos relucientes, que parecían de charol, según la descripción que hace Amalia Sánchez Sampedro en su libro Pendientes de la noticia. Berlusconi ha dado días de gloria a los fotógrafos de las cumbres: en Cáceres, durante la presidencia española de la UE en 2002, en un consejo informal de Exteriores, le puso los cuernos con el índice y el pulgar al anfitrión Josep Piqué, desde la segunda fila de la foto. Más gratos eran los jamones de pata negra que Felipe González regalaba a Kohl en las cumbres bilaterales. Cuando llegó Aznar, como no había química entre ellos, el presidente español buscó la física: subió a dos el número de jamones y añadió una caja de Vega Sicilia. El canciller no había empezado con buen pie: en su primera cumbre bilateral, en 1996, llevó a Aznar a Heidelberg, en cuya universidad había estudiado Ciencias Políticas. Y le invitó a una caña, pero a Aznar no le gustaba la cerveza negra preferida por Kohl y hubo que cambiársela por una rubia.

Obama se ha ido la semana pasada de L’Aquila decepcionado por tanta pose y tanto gasto. Ya conoce casi todos los formatos: cumbres del G-8, OTAN, G-20, con la Unión Europea y con los países americanos. Ahora apuesta por amortizar el G-8, que se ha quedado pequeño y obsoleto. Entre sus remedios incluye la revitalización de la ONU. Una buena idea, aunque dudo que ninguno de los cinco países con derecho de veto en el Consejo de Seguridad renuncie a ese privilegio. Pero es cierto que a las cumbres les sobra retórica y les falta eficacia.

Y Trillo sin dimitir

Ignacio Martínez | 17 de abril de 2009 a las 9:37

Debe ser terrible lo que están pasando las familias de los 62 militares españoles muertos en el accidente del avión Yakovlev 42 que se estrelló en Turquía en mayo de 2003. Es una ignominia que un general español se llevara 30 cadáveres sin identificar y el Ejército los entregara a los familiares poco menos que por sorteo. El juicio que se celebra en la Audiencia Nacional desvela que actuó tan a la ligera porque estaba presionado por las autoridades del Ministerio para llegar a tiempo al funeral de Estado. Y aquí ya estamos hablando de otra cosa. De unas responsabilidades que van más allá del comportamiento de este militar y sus ayudantes.

Me sorprende que el ministro de Defensa de entonces, Federico Trillo, siga en la política activa. Y con una actitud dura e intolerante con los errores de los demás, por cierto. En ningún país de Europa eso sería posible. Ni en la Italia de Berlusconi. No es cierto el argumento de que la responsabilidad política ya está saldada por las elecciones de 2004, que perdió el PP. No. Las repetidas victorias de Gil en la Marbella en los 90 no le daban legitimidad a sus tropelías. La elección de Trillo como diputado por Alicante en 2004 y 2008 tampoco le exonera de su culpabilidad en este caso.

En el accidente cerca del aeropuerto de Trebisonda murieron 75 personas. Es la peor tragedia del Ejército español en tiempos de paz. El Ministerio de Defensa alquiló un avión chatarra de fabricación soviética, con 20 años de antigüedad y escaso mantenimiento. Aquel fatídico viaje, junto a 12 miembros de la tripulación ucranianos y uno bielorruso, lo realizaban 62 militares españoles que llevaban cuatro meses y medio de misión con las fuerzas de mantenimiento de la paz en Afganistán. Cuando vieron el avión alguno de los forzados pasajeros se resistió a montarse. Otros mandaron mensajes muy desesperanzados a sus familiares: “Reza por mí, porque el avión es una mierda”, “son aviones alquilados a un grupo de piratas aéreos, que trabajan en condiciones límite”, “la verdad es que sólo con ver las ruedas y la ropa tirada por la cabina te empieza a dar taquicardia”, “quieren que volvamos en una tartana”.

Hubo catorce quejas previas al accidente por este tipo de aviones, cuya contratación se hacía dentro de una lista de la OTAN. Pero se siguieron utilizando sus servicios, mientras que Noruega canceló el contrato tras una reclamación que decía: “Salía aceite de los motores, pasamos mucho miedo, no dábamos crédito a lo que vimos, había paneles sueltos y cables pelados”. No. La responsabilidad política por la muerte de estos 62 militares no se salda con unas elecciones, ni con cien. Se salda con una dimisión.

¿Dimitir de qué? De su puesto en el Congreso. Hace tiempo que debería haberse retirado de la vida política. El accidente del Yak 42, el trato a las víctimas y a sus familiares no es un desliz.

Zapatero se parece a Aznar

Ignacio Martínez | 10 de abril de 2009 a las 10:30

A Zapatero la filtración de la crisis de gobierno le ha hecho la pascua. Su encuentro con Obama debía acaparar toda la atención de la opinión pública durante varios días; después él iba a anunciar el nuevo gabinete. Pero tras la ansiada reunión con el nuevo presidente americano, de lo único que se ha hablado ha sido de los nuevos ministros. Por cierto, que resulta chocante ver tan bobalicón al presidente español con el americano. Hay cosas de Zapatero que empiezan a recordar a Aznar y su idilio con Bush. ZP llegó a decir en Praga una cosa muy kennediana, que no hay que preguntarse lo que Obama puede hacer por uno, sino lo que uno puede hacer por Obama. Muy mono, pero ni antes con Aznar ni ahora con Zapatero el Gobierno de España tiene que estar a lo que le digan desde Washington.

En algunas cosas las diferencias entre Europa y Estados Unidos son marcadas. Por ejemplo, en Oriente Medio la UE mantiene una postura muy distinta al apoyo ciego que EEUU brinda a Israel. Para los europeos los derechos humanos incluyen la abolición de la pena de muerte, mantenida en 38 de los 50 estados americanos. La vida pública europea es laica y nuestra idea de la seguridad internacional no es sólo militar. Está por ver que el nuevo inquilino de la Casa Blanca aporte novedades en estos campos.

Obama ha repetido estos días algunos de los latiguillos de Bush: como que Turquía debe entrar en la Unión Europea. Merkel y Sarkozy le replicaron, pero Zapatero está de acuerdo, lo mismo que Aznar cuando lo pedía Bush. El afán americano por dictarnos nuestro futuro es irritante; es la consecuencia de que Europa sea un protectorado militar americano desde la segunda guerra mundial. La defensa de Europa se hace en la OTAN, lo dice el Tratado de la UE.

Con Turquía está muy pesado Estados Unidos. La Unión Europea lleva paralizada desde la ampliación a los países del Este. La adhesión de Turquía añadiría inconvenientes. Personalmente soy turcoescéptico, contrario a la entrada de Turquía; no porque sea un país musulmán, muy poblado o pobre. Sino porque no está en Europa. Fue una potencia continental durante siglos, hasta la primera guerra mundial, aunque hoy día sólo un 2% de su territorio está en suelo europeo. La UE no puede suplir las carencias de otras organizaciones internacionales, ni es una institución benéfica. Tampoco la nueva ONU. Podemos modificar los mapas, pero hasta ahora Europa terminaba por el sur en el Mediterráneo, incluidos los estrechos de Gibraltar y del Bósforo. Pero nuestros presidentes acólitos prefieren el favor del líder de Occidente a las clases de geografía. Aunque ese amparo no sirva de nada en la política interna, como comprobó Aznar y puede experimentar Zapatero en el futuro.

Chaves se va por sorpresa

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2009 a las 8:11

Tras 18 años y 252 días en el poder se confirma que Manuel Chaves se va al Gobierno de la nación. Desde el sábado era un rumor insistente, que tomó carta de naturaleza cuando el presidente de la Junta anuló su agenda de ayer y su entorno se evaporó. El efecto colateral andaluz ha sido la sorpresa de una crisis cantada. Este fin de semana, el reelegido secretario general de la UGT, Cándido Méndez, pidió al Gobierno pulso e iniciativa y criticó la inanición del vicepresidente económico Pedro Solbes. Hace una semana, en los Desayunos de TVE, habló de atonía gubernamental. Méndez es persona muy próxima al presidente Zapatero y uno de sus contertulios de fin de semana. Así que su actitud daba certeza a la crisis.

La otra sorpresa es que Zapatero la haya rematado en los ratos libres de la maratón de cumbres del G-20, la OTAN, la Unión Europea con Estados Unidos y la Alianza de Civilizaciones. Al final no sabremos si el niño o niña es de Londres, Estrasburgo, Khel, Praga o Estambul. Lo que sí sabemos con seguridad es que ayer en Praga, ZP tocó el cielo con la punta de los dedos; después de cinco años ha podido ¡por fin! entrevistarse con un presidente americano. No cabía en sí de gozo por su encuentro con Obama. La foto no deja lugar a dudas: el presidente español no abre los labios para sonreír a las cámaras, pero su boca dibujaba una uve infinita, de oreja a oreja.

El nombramiento de Chaves como vicepresidente del Gobierno es un digno colofón a su carrera política: en julio cumple 64 años. En una crónica hace ocho días, José Aguilar escribía sobre la posibilidad de que fuese ministro de Defensa, aunque advertía que su eventual sustituto en el sillón presidencial andaluz, José Antonio Griñán, había comentado que “ni muerto” quería el cargo. Ya sabemos que el vicepresidente no mantiene su negativa, pero también que la salida de Chaves puede llevar aparejado el desembarco de Mar Moreno, la favorita del zapaterismo. Griñán, dos veces ministro con Felipe González, brillante e incluso moderno a pesar de su edad, vale para un roto y para un descosido; también se le consideraba alternativa a Pedro Solbes. Y Mar Moreno, ex presidenta del Parlamento andaluz, efímera consejera de Obras Públicas y número cuatro del PSOE federal, tras Zapatero, Blanco y Pajín, tiene un problema; no es santa de la devoción del aparato regional.

Es curioso: El PSOE andaluz acaba de sacar músculo en Madrid el pasado lunes para mostrar su fuerza al resto de la familia socialista. Se suponía que como advertencia previa al debate final sobre financiación territorial y como despliegue para reclamar autonomía en el relevo de Chaves. De facto, el aparato andaluz parecía conjurado para la continuidad del presidente regional. La jugada de Zapatero no sólo deja sorprendida a la opinión pública. También a su partido.