Archivos para el tag ‘PA’

Andalucía, un callejón político sin salida

Ignacio Martínez | 2 de abril de 2012 a las 11:44

Tengo un amigo singular: ha votado PP, PSOE, PA, IU y UPyD en distintas ocasiones, así que carece de prejuicios contra alguno de los contendientes. Lo llamo para saber qué opina el cuerpo electoral. Un cuerpo individual en este caso:

“En las generales no voté al PP, pero había decidido hacerlo esta vez. Hasta ahora sólo los votaba en municipales. Pero no han hecho nada que me guste. Montoro dijo que Andalucía está en bancarrota. ¿Y las demás autonomías, con más déficit y deuda? Arenas se ha dedicado a insistir en lo corrupto que es el PSOE. Y a recordarnos lo que ya sabemos, que llevan 30 años en el poder.

“Habláis del escaso liderazgo social de los dirigentes del PSOE andaluz. ¿Y los del PP? Arenas ha quitado a su capricho a casi todos los presidentes provinciales y no ha dado una, salvo quizá en Sevilla. Perico Rodri, Joaquín Ramírez o Rogelio Rodríguez Comendador son más sólidos que sus sustitutos: Amat, el de Almería, dice que Franco era mejor que Griñán. ¡Por Dios bendito! Arenas ha puesto a Rosario Soto de portavoz del partido. ¿Alguien cree que esta muchacha puede llamar la atención al presidente de la Junta en una rueda de prensa y conseguir que alguien la crea? Y Esperanza Oña que opina que en Andalucía estamos peor que en Gaza. Total, perdieron mi voto.

“Voté a Zapatero en 2004, pero al PSOE no lo podía votar. Demasiados años, demasiada corrupción, demasiado clientelismo. Y están huérfanos de liderazgo. Susana Díaz no es mucho mejor que Soto. Estoy por mantener a ultranza el Estado de bienestar, pero hay que hacer ajustes severos en otras cosas y no he oído a Griñán ni una palabra al respecto. Rajoy le ha hecho la campaña. Y Arenas. ¿A quién se le ocurre traer al ministro de los impuestos y a la ministra de la reforma laboral a la campaña? Además, ni a Báñez ni a Montoro los ha llamado Dios por el camino de la elocuencia. Allí estaban en el balcón, con la sonrisa forzada. Todos, menos Teófila, que parecía más natural. Como diciendo, si perdimos en 2000 y 2004 no fue por mi culpa.

“A Izquierda Unida los voté en alguna autonómica. Hace años. Ahora están en eso de que mientras más empleo público mejor. Pero no dicen cómo se paga; no me gusta la colectivización. A los andalucistas también los voté en otras autonómicas. Pero su campaña ha sido desastrosa. Dicen que el problema ha sido de altavoz, pero no, ha sido de discurso. El suyo es irrelevante. ¿Dónde están los Pepe Aumente, los José Acosta, los José María de los Santos de ahora? No hay teóricos, ni líderes. A ninguno de los dos podía votarlo. Me quedaba UPyD. Los voté en las generales de 2008. Me gusta lo de eliminar diputaciones y agrupar los pequeños pueblos, pero Rosa Díez en el Congreso colocándose a la derecha del PP en el asunto de ETA me echó para atrás”.

En resumen, el cuerpo electoral está confundido: mi amigo no votó el 25 de marzo. Llama a esto neutralidad activa, no sé si les suena. Y mira con perplejidad la situación, como a un callejón sin salida.

Etiquetas: , , , ,

El techo de Arenas

Ignacio Martínez | 26 de marzo de 2012 a las 12:40

Se acabaron las pedradas de la campaña electoral. Ahora tenemos un ganador, Javier Arenas, a quien no se puede felicitar, porque el resultado que obtuvo ayer es un duro fracaso personal. Por cuarta vez no logra su intento de gobernar Andalucía. En esta ocasión siendo el candidato más votado, pero con un exiguo 1% de ventaja sobre su gran rival. El Partido Socialista ha perdido unos 700.000 votos desde 2008. Pero al propio Arenas le han votado 200.000 menos que hace cuatro años. Tiene un techo, igual que se llegó a decir de Fraga. Y su partido haría bien en buscarle un relevo efectivo y no tutelado por él mismo, como hizo durante el ficticio mandato de Teófila Martínez.

Quien quiera que gobierne en la Junta, y lo más probable es que sea Griñán, debería no obstante recordar las palabras del candidato ganador en los últimos días: humildad, diálogo, austeridad y reformas. La última es más interpretable. Bajo el manto de las reformas se han recortado presupuestos públicos por tierra, mar y aire, que le han costado no pocos votos al PP en la jornada de ayer. Pero las tres primeras premisas, debería el presidente Griñán hacerlas grabar en un gran cuadro para que ocupe lugar destacado en su despacho de San Telmo. Le ha sobrado soberbia y ha faltado diálogo al Griñán presidente y secretario general del PSOE andaluz.

Y a Arenas le han sobrado los recortes del Gobierno, los efectuados y los presumidos por el electorado. Estas elecciones se han jugado en clave nacional y Rajoy ha sufrido una seria advertencia del electorado en Andalucía y Asturias. Y a Arenas le ha faltado el debate de Canal Sur que despreció y quizá algún alguno más. Por ejemplo, un cara a cara con Griñán. La humildad no debería ser sólo un eslogan. Cuando se va de sobrado, al final se queda uno corto.

En todo caso, hay que esperar a ver si se ponen de acuerdo PSOE e IU. Entramos en la fase de los papeles. Del programa, programa, programa de los izquierdistas. Que en un momento culminante podría incluir dos pactos para gobiernos de izquierda en Extremadura y Andalucía. Unos gobiernos que tendrán que explicarnos cómo utilizarán la tijera. Está muy bien declarar intocable del Estado de bienestar. Pero los presuntos socios del próximo Gobierno andaluz nos deben decir de dónde cortarán en los presupuestos.

El resultado de ayer supone un gran éxito de IU, que sube más de 100.000 votos; duplica su presencia en la Cámara regional. Y encima se presume que entrará en el Gobierno. La aparición de UPyD en el nuevo Parlamento hay que aplazarla para mejor ocasión. Se ha disputado su segmento del electorado con el PA, con funesto resultado para ambos. En la anterior legislatura todo el mundo echó de menos la desaparición de la voz andalucista. Un partido que fue el gran animador de la autonomía en sus inicios. Y que con su ausencia reiterada del Parlamento casi certifica su final.

Etiquetas: , , , , , , ,

El miedo y el cuerpo

Ignacio Martínez | 25 de marzo de 2012 a las 10:43

Hoy habla el cuerpo electoral. En campaña hablaron los políticos; los últimos días alentando el voto del miedo. La última bala de todos los partidos, que disparan contra el adversario. En este campeonato de tiro al blanco ha destacado el ex presidente Chaves. Si gana el PP peligra la democracia. Titular casi insuperable. En extenso, ha dicho que la salud, calidad e intensidad de la vida democrática española están en peligro si gana el PP, porque la derecha pretende desmantelar el Estado de bienestar y privatizar educación, sanidad y servicios sociales. Miedo en el cuerpo. Chaves ha estado muy acompañado en el deporte de asustar a la parroquia. De hecho, Griñán ha subrayado hasta la extenuación el afán privatizador del PP.
En la acera de enfrente, Arenas ha convertido la corrupción, los eres y el despilfarro como el principal leitmotiv. Y ha aventado el miedo a un posible pacto de izquierdas por el riesgo de radicalización. El propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se acogió a esta invocación para señalar lo dañino que sería ese frente de PSOE e IU, que hiciera pinza a la lista más votada. Sostuvo que eso traería inmovilismo y resignación.
También traería lío, añado de mi cosecha. Griñán ha acabado la campaña poniendo condiciones a ese eventual pacto, que es su única posibilidad de conservar el poder. En el Foro Joly aseguró que no se imaginaba a Sánchez Gordillo de consejero. Como respuesta, Valderas ha dicho que el alcalde de Marinaleda sería un buen consejero de Agricultura. Y el propio Gordillo ha tirado por la calle de en medio: ha advertido que quien pacta con el diablo [y mete en ese perfil a PP y a PSOE] acaba en el infierno. Lío.
Valderas también ha metido miedo con el copago sanitario, que sostiene que trae la derecha debajo del brazo. Pilar González, del PA, ha criticado que Rajoy haya venido a Andalucía a meter miedo con los recortes. Y Martín de la Herrán de UPyD tiene miedo de que el PP se olvide de la cruzada contra la corrupción y tiene amilanados a los funcionarios de diputaciones y pueblos pequeños, instituciones que plantea suprimir.

El miedo es el mensaje. Pero usted, querido lector, vote lo que le pida el cuerpo. Se lo agradecerá.

¡Menos notario y más debate!

Ignacio Martínez | 20 de marzo de 2012 a las 12:13

La campaña electoral andaluza es decepcionante por muchos motivos. El primero es la ausencia de debate. No sólo del debate andaluz que algunos ilusos veníamos reclamando desde hace muchos años. No. Faltan debates a secas. Aquí han dialogado en Canal Sur los presuntos socios del Frente Popular, PSOE e IU, Griñán y Valderas, Ávila y García, con la ausencia del partido que se ve ganador. Pero debates en condiciones no ha habido. Y podían organizarse muchos. Por ejemplo un cara a cara de Arenas con Griñán. Otro a tres con Valderas. Y, por qué no, uno a cinco con UPyD y PA, los dos outsiders que de entrar en el Parlamento podrían romper muchos equilibrios. Nada de debates. Pero por el contrario mucho notario. Una prueba palmaria de cómo los políticos son conscientes de su falta de credibilidad. Ya estrenó esta moda Artur Mas en 2006, comprometiéndose a no pactar con el PP para llegar a la Presidencia de la Generalitat. Lo han hecho en esta campaña Diego Valderas y Pilar González: han firmado su determinación a cumplir y hacer cumplir su programa. ¿? Valderas ha pedido además a PSOE y PP que prometieran ante notario que no aplicarán el copago. Arenas mandó a Canal Sur un requerimiento notarial para que se leyese la razón de su ausencia del debate televisivo. También utilizó el mismo método en julio pasado para eludir enseñar su declaración de la renta. Y uno de los principales lugartenientes de Griñán, el onubense Mario Jiménez, registró ante notario el estado de las infraestructuras de su provincia en diciembre, para obligar al Gobierno. La credibilidad es escasa, pero la osadía máxima. Van al notario a comprometerse, con la esperanza de que la gente crea que pueden mentir al común de los mortales pero no al fedatario público. Ridículo. Cambian el método de la promesa, cuando lo que tendrían que modificar es su comportamiento. Su seriedad. ¡Menos notario y más debate!

UPyD y PA, al acecho

Ignacio Martínez | 18 de marzo de 2012 a las 10:21

¿Qué pasaría si Arenas no tiene mayoría absoluta? Lo más probable es que tenga más de 55 diputados en la próxima legislatura. Sólo los optimistas dentro del PSOE creen que podrán componer una coalición con IU. Y sólo Griñán piensa que su opción puede sacar más votos que el PP. A una semana de la votación, Arenas tiene la partida ganada. Ayer dio por enterrado el doberman con el que los socialistas asustaban a su clientela en los 90. En cambio, destacó la buena salud de los reptiles. Sigue castigando al PSOE en el hígado de la corrupción. Así va a ganar. Lo sabe. Ya se permite cifrar en mil millones el recorte en los presupuestos, sin precisar en qué partidas. Su victoria no está en discusión, pero si no tiene mayoría absoluta, además de la alternativa de izquierdas, queda la posibilidad de un gobierno en minoría. ¿Cómo? UPyD no andará lejos de sacar escaño por Sevilla y el PA en Cádiz. ¿Se imaginan al PP a dos escaños de la mayoría absoluta y a estos dos partidos con esos diputados, dispuestos a dejar gobernar a la lista más votada? Es poco probable pero no imposible. Ambos serán el refugio principal de los indecisos que quieran desalojar a los socialistas, pero no quieran votar a los populares. El problema es que comparten el perfil de sus votantes. Curioso, porque se trata de la opción menos autonomista y la que más. Si todos los que van a votar al PA en Sevilla lo hicieran por UPyD y ocurriera a la inversa en Cádiz, lo conseguirían. De momento andan a la gresca. Precisamente porque se disputan los mismos electores.

Etiquetas: , , , , , ,

Minifundismo municipal

Ignacio Martínez | 17 de marzo de 2012 a las 10:59

Hay dos outsiders en estas elecciones que pueden darnos una sorpresa el 25 de marzo. Las encuestas coinciden en que PSOE y PP van a intercambiar sus posiciones en el Parlamento y que IU quedará mejor de lo que está. Sobre UPyD y PA hay división de opiniones. Hay quien no les da nada, quien le da escaño a los de Rosa Díez por Sevilla, como el Barómetro de este diario, y quien se lo da a Pilar González, como la encuesta de la Ser de ayer. Mañana escribiré sobre estos dos pequeños competidores que están en la frontera del ser o no ser y que animarían la próxima legislatura si entran en el Parlamento. Hoy me quedo con una propuesta novedosa de UPyD que coincide con la campaña, pero que como casi todos los ingredientes del debate político de estos días está en clave nacional.
Rosa Díez propugna la desaparición de las diputaciones, como instituciones obsoletas en la España de hoy. Cada vez somos más los que planteamos esta posibilidad, que no es nueva. Sin embargo, UPyD ha sacado otra propuesta complementaria, la fusión de los ayuntamientos más pequeños. No es un capricho: uno de cada ocho municipios españoles tiene ¡menos de 100 habitantes! No es una errata, cien. Hay en total 1.037 ayuntamientos en España con capacidad de gasto, autonomía y estructura municipal, cuya población total cabe en dos autobuses. Pero no queda ahí la cosa, más de la mitad de los municipios nacionales, 4.861 de los 8.114 que hay en total, tiene menos de mil habitantes.
En resumen, tenemos un minifundismo municipal que resulta insostenible de costear. Y que obliga, además, a mantener a las diputaciones provinciales para darle servicio a estos pequeños pueblos. En paralelo, hemos creado una potentísima estructura territorial, que son las comunidades autónomas. Hemos solapado todo, y no sólo no se ha reducido lo anterior sino que hemos engordado la estructura de las instituciones precedentes. UPyD propone fusionar municipios andaluces y pasar de 774 a 351. Se trataría de crear municipalidades con varias comunas que conserven el nombre tradicional de cada pueblo. Mientras que el análisis del problema está bien enfocado, parece excesivo el ahorro de la desaparición de diputaciones y la fusión de pequeños ayuntamientos: 8.700 millones en Andalucía y 45.000 millones en toda España, según UPyD. En todo caso, ahí queda la idea.
Hay pocos casos de minifundismo municipal como el español en Europa. Italia quizá, y hace poco el Gobierno de Monti dispuso la desaparición de las provincias de menos de 300.000 habitantes o 3.000 kilómetros cuadrados y los ayuntamientos de menos de mil habitantes. Así que ya hay un antecedente de racionalización de la administración local en eso que llamamos países de nuestro entorno. A ver si cunde el ejemplo, como en Galicia.

Etiquetas: , , , ,

Las oportunidades de la crisis

Ignacio Martínez | 28 de febrero de 2011 a las 17:29

El Barómetro Joly dice que la gente preferiría una coalición gobernante en Andalucía formada por PP y PA. La política sólo nos reserva estas sorpresas en las encuestas. Y aunque la vida real sea otra cosa, nuestro sistema se ha vuelto cansino; se ha echado a perder. Y hay normas que pudieron ser adecuadas hace 35 años, pero han dejado de serlo. Por ejemplo, no es de recibo que Izquierda Unida con un millón de votos tenga sólo dos diputados en el Congreso. Por una regla de tres, PSOE y PP con 10 millones de votos deberían tener veinte escaños cada uno. Pero disponen de 169 y 153 respectivamente. Algo hay que hacer para que un voto de Soria no valga por cuatro de Madrid. O para que un votante del PNV no consiga veinte veces más representación que un elector de IU. Es perverso, pero los dos grandes partidos no harán nada por cambiar un sistema que les beneficia claramente.

En Andalucía pasa algo parecido. La sistemática ocultación de las elecciones autonómicas detrás de las generales, practicada por el presidente Chaves desde 1996 en beneficio de su partido, acabó sacando del Parlamento regional al más débil de los cuatro grupos. Los andalucistas cometieron muchos errores, pero fueron también víctimas de una estrategia viciada: la coincidencia de elecciones generales y regionales es una clara ventaja para los partidos nacionales, la Ley D’Hondt es un sistema mayoritario de distribución de escaños, la barrera del 3% de los votos por circunscripción es un doble obstáculo para los pequeños y la arbitraria decisión de la Junta Electoral de dar los espacios gratuitos en los medios públicos a los partidos ya instalados es un handicap definitivo para las minorías.

Y, de pronto, el barómetro de ayer echa de menos a los andalucistas. Es un hecho admitido que el Parlamento andaluz está peor con tres que con cuatro grupos. Y posiblemente estaría todavía mejor con cinco partidos distintos. De hecho, las regiones más desarrolladas de España tienen asambleas legislativas más plurales que las pobres. Cataluña tiene ocho grupos políticos y Extremadura, dos. Y no se explica sólo por el fenómeno nacionalista, en Cataluña hay conservadores (PP), liberales (Convergencia), democristianos (Unión), socialistas (PSC), radicales de izquierda (ERC), poscomunistas (ICV), alternativos (Ciudadanos) y hasta populistas (Solidaridad). Mientras en Extremadura hay dos: socialistas y populares; izquierda y derecha. Será más estable, pero convendrán conmigo que es más aburrido. 

El año que viene habrá movimiento en las elecciones andaluzas. El PSOE desciende por un tobogán gigante y dejará hueco. En las elecciones irlandesas del viernes, el partido central de la vida política de la república, el Fianna Fáil, que ha gobernado 73 de los últimos 78 años, ha tenido una debacle histórica. Ha perdido casi 50 de sus 77 escaños. Ya ven, esta crisis es capaz de llevarse por delante bastiones aún más tradicionales e inamovibles que el PSOE de Andalucía. Está en manos de los electores animar la vida pública. La crisis ofrece estas oportunidades. Y gratis…

Etiquetas: , , ,

¡Viva España!

Ignacio Martínez | 11 de abril de 2010 a las 9:40

Los vecinos de Valença do Minho, de 15.000 habitantes en el norte de Portugal, gritan ¡viva España! a diario porque el Gobierno ha cerrado el servicio de urgencias de su centro de salud y tienen que cruzar el puente sobre el Miño que les separa de Tui en Galicia para ser atendidos. También enarbolan banderas españolas. Su ingeniosa protesta ha incomodado al primer ministro Sócrates, pero resulta superflua. Tui y Valença son una misma entidad separada por el Miño y unida por un puente. Las urgencias pueden estar en Tui, de la misma manera que los tudenses van a la piscina y se aprovisionan de café o bacalao en Valença, y los valencianos estudian en el conservatorio de Tui o hacen la compra en sus supermercados. Eso es Europa.

En el ámbito regional siempre ha costado la misma vida poner de acuerdo a tres pueblos andaluces vecinos para que uno albergue un polideportivo, otro un centro de salud y el tercero un teatro: todos reclaman las tres cosas. El localismo y el populismo son los peores males de nuestro tiempo. ¿Con esos mimbres se puede construir una región? El profesor Domínguez Ortiz estableció que gaditanos, sevillanos, granaínos o cordobeses eran muy de su patria chica y muy españoles, pero no ejercían su condición de andaluces. Ésta es una de las razones por las que no ha triunfado un partido nacionalista: Andalucía no existe, porque no existen los andaluces, sino los malagueños, onubenses, almerienses o jiennenses, que no encuentran ventajas a la cohesión regional. Más bien la estima local se consolida en la pugna territorial, como pudo verse ayer con las peleas previas al partido Málaga-Sevilla. 

Es un hecho admitido que el Parlamento andaluz es menos atractivo con tres partidos, cosa que ocurre por primera vez desde 1982. Al margen de sus notables errores de estrategia, ética y coherencia ideológica, al Partido Andalucista le perjudicó la ventajista obsesión de Chaves de no convocar elecciones regionales sin el paraguas de las generales, lo que ha impedido un verdadero debate sobre los problemas de Andalucía y su futuro. Otra de las razones por las que tampoco ha prosperado un partido nacionalista es la ausencia de una burguesía ilustrada o una clase empresarial necesitadas de la defensa de intereses concretos. El cuadro se completa con un dato sorprendente: mientras más baja el aprecio a los políticos, más sube el voto a los dos grandes partidos. Por alguna extraña razón, la melancolía conduce al bipartidismo. Y Europa no va por ahí…

De titán a Titanic

Ignacio Martínez | 17 de febrero de 2010 a las 14:24

El PSOE ha sido desde 1982 el titán de la política andaluza. El partido más organizado, con una fuerza excepcional. Y una palanca de poder gigantesca. Tanta, que el PP le ha mirado siempre de reojo con admiración. Pero todas estas fortalezas parecen nubladas por una triple crisis: la económica, la de confianza en su líder nacional y la del agotamiento de sus fórmulas de gobierno regionales, después de casi 30 años de ejercicio ininterrumpido del poder. La encuesta de Cepes de ayer es una foto de la situación en Andalucía. En intención directa de voto, los populares aventajan a los socialistas claramente. Y en estimación, están delante por poco. Pero esto ya no es noticia. Aunque sí lo es que la organización y la fuerza del titán andaluz se agoten.

La encuesta de la Confederación de Entidades para la Economía Social tiene más de cien folios. Una enciclopedia que cruza lugares por su número de habitantes, nivel de ingresos, género, edad o formación y que ofrece un panorama poco halagüeño para el Gobierno andaluz. La gente cree que la sanidad ha mejorado bastante, pero la educación ha empeorado mucho y el empleo es una catástrofe. Resalta un dato: dos de cada tres andaluces piensan que el PP lo haría igual o mejor que el PSOE al frente de la Junta. Ese porcentaje es aún mayor en cinco de las ocho provincias: Cádiz, Córdoba, Málaga, Almería y Granada: toda la costa menos Huelva, más Córdoba. Los encuestados sin estudios piensan de manera rotunda que el PP lo haría peor, mientras que los titulados universitarios opinan lo contrario con énfasis.

Otro déjà vu es la valoración personal de los líderes. Griñán (4,98) saca mejor nota que Arenas (4,46). Aunque el ex vicepresidente del Gobierno de Aznar es mucho más conocido que su rival. Pilar González (4,41) del PA y Diego Valderas (4,1) completan el cuadro. Esta valoración general se reafirma entre sus correligionarios: Los votantes del PSOE valoran más a Griñán (6,85), que los del PP a Arenas (6,15). Los mayores de 65 años son los que mejor nota le dan a Griñán, mientras Arenas consigue mejor aprecio que el presidente en el tramo de edad entre 25 y 44 años.

El lado más preocupante de la foto es que una mayoría de los ciudadanos encuestados se muestra poco o nada interesada en la política andaluza. El porcentaje de escépticos es mucho mayor entre los votantes socialistas que entre los populares. Y todos consideran que los políticos son muy poco cercanos. La crisis ha deteriorado a ambos partidos, pero mucho más al socialista, hasta el punto de que el PP saca mejor nota que hace un año, mientras el PSOE continúa una marcha descendente. Tanta, que corre un riesgo cierto: de titán a Titanic, no hay más que dos letras.

El desafío de Arenas

Ignacio Martínez | 18 de enero de 2010 a las 11:55

Hay un antes y un después de la encuesta del IESA que da al PP un par de puntos de ventaja sobre el PSOE en unas eventuales elecciones regionales. El evento no sólo afecta a las filas socialistas, que han sido el principal foco de atención de los comentaristas. Hay mucha más tela que cortar. Por ejemplo, el Partido Andalucista no se recupera y todo apunta a que seguirá fuera del Parlamento andaluz. En conversaciones privadas, representantes de las tres fuerzas políticas parlamentarias lamentan esa ausencia, que ha empobrecido los debates; pero en la contienda electoral no se hacen concesiones. Siempre es mejor un Parlamento de cuatro o de cinco grupos distintos, que una Cámara con tres o dos partidos. La tendencia es que vamos hacia el bipartidismo. Aunque parece que IU resiste de momento, no tiene pinta de aumentar su resultado de 2008 en la próxima cita electoral. Incluso, si los sondeos pronostican una votación muy disputada entre socialistas y populares, es previsible que una parte del electorado izquierdista sustituya a los abstencionistas del PSOE. Otro ejemplo es la UPyD de Rosa Díez, que no llega con fuerza suficiente como para entrar en el Parlamento regional.

Y vale la pena pararse a mirar con detenimiento al protagonista principal de la encuesta. Javier Arenas ha sido vicepresidente del Gobierno y ministro de Trabajo, Administraciones Públicas y Presidencia. Se puede decir, por ejemplo, que fue un excelente ministro de Trabajo. Tiene currículo, experiencia y encanto personal. Es el hombre fuerte de su partido a nivel nacional. Desde hace 18 años no falta ningún lunes a la reunión de maitines de la sede del Partido Popular en Madrid, en el santa santorum del poder popular; 13 años con Aznar de presidente y cinco con Rajoy. Pero no consigue enamorar al electorado. Por alguna razón, resulta distante hasta para los suyos. Y ahora, en su cuarta cita con la Presidencia de la Junta tiene una posibilidad cierta de ganar. Vamos, que está a cuatro o cinco puntos de la mayoría absoluta. ¿En qué tiene que cambiar? Un ejercicio menos solitario de su enorme poder en el PP andaluz ayudaría, y la creación de equipos en los que se coopere más que se compita. También poner en liza un gobierno en la sombra: no se sabe quién es el responsable del Partido Popular en cada una de las carteras gubernamentales andaluzas. No se sabe de casi ninguna.

¿Y si es el más votado, pero no tiene mayoría absoluta? En ese caso hay que dar por cierto que Rajoy formará Gobierno y no es nada descartable que Arenas forme parte de él como vicepresidente. Una frase que le gusta mucho repetir al hombre de moda es que en política si no se está en el secreto, no se está. Y en la hipótesis apuntada más arriba los secretos estarán en La Moncloa. Sea como fuere, hay una cosa clara: nos quedan dos años entretenidos en la política regional.