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La PAC equipara las ayudas por hectárea y Andalucía está por encima de la media

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:23

El inglés se ha impuesto como lengua habitual de uso en las instituciones europeas. Tanto,  que la nueva legislación incorpora vocablos ingleses a las 23 lenguas comunitarias. Por ejemplo greening, término con el que se designan las medidas medioambientales suplementarias que se exigirán al agricultor en el nuevo sistema de ayudas directas. El greening supondrá el 30% de las ayudas de la Política Agraria Común y ha sido muy discutido por los agricultores andaluces.
Otra novedad de la nueva PAC será la convergencia externa, entre países: pretende acabar a medio plazo con la injusta situación de nuevos adherentes, como Lituania, que reciben 80 euros por hectárea, mientras hay países como Holanda en 400 o Grecia por encima de 700. La media española está 229, por debajo de la europea de 268 euros por hectárea. Pero Andalucía, con 340, está muy por encima del promedio nacional.
La Comisión pretende que a medio plazo no haya distorsiones de más de un 10%. Pero en este paquete financiero sólo acortará la distancia actual en un tercio. Lo que significa que los países tradicionales recibirán menos dinero. El siguiente concepto es la convergencia interna.  Si se aplican los criterios de convergencia externa entre las comunidades autónomas, la que más tiene que perder es Andalucía, que es la que más dinero recibe por hectárea. Esto supondrá una presión suplementaria en el interior de España a la hora de aplicar los criterios generales europeos. De momento, la Comisión deja en manos de los países la redistribución entre regiones, pero pretende que dentro de una misma región todos los agricultores reciban la misma ayuda por hectárea, con independencia de que cultivasen en el pasado tabaco, algodón o cereal. Desaparecerá así el cobro por series históricas: algunos recibirán más o otros menos que antes. Se hará de manera gradual, para conseguir el equilibrio en 2019.
Por utilizar una referencia concreta, en 2008 la PAC supuso 42.800 millones para el conjunto de la UE, 6.000 millones para España y 1.600 para Andalucía. A la cifra regional hay que añadirle unos 400 millones de desarrollo rural. En España se plantea otro problema: hay 18 millones de hectáreas dentro del sistema de ayudas, pero es menos de la mitad de la superficie cultivable, que puede llegar a ser de 40 millones. Dónde cerrar el grifo y hasta dónde ejercer una flexibilidad es un dilema en los despachos de Bruselas. La propuesta de la Comisión es dedicar 41.000 millones de euros a las ayudas directas anuales en toda la Unión, y 55.000 millones en total si se añade el desarrollo rural. Habrá un sistema de módulos para limitar las ayudas a partir de 150.000 euros por agricultor, con un techo de 300.000.
La propuesta de la Comisión, el greening afecta al 30% del monto total de los fondos y no al 30% de cada ayuda individual. Por ejemplo, si el olivar con mayor valor medioambiental y social es el que está sufriendo de los bajos precios generados por el aumento de la producción, nada impediría que se reequilibre el apoyo desde los cultivos leñosos de regadío hacia los de secano, o desde el olivar intensivo hacia el olivar de baja producción.

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Juergen Donges: “El ajuste anunciado va en la dirección correcta, pero no será suficiente”

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2010 a las 14:43

El profesor propone añadir una reducción un 10% todas las subvenciones cada año, eliminar ya la prestación por nacimiento, reducir la estructura del Gobierno y trasladar la austeridad a autonomías y ayuntamientos

 

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JUERGEN B. DONGES es uno de los economistas alemanes y europeos más prestigiosos. En la actualidad es director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia. En 1992 entró a formar parte del Consejo alemán de expertos económicos, organismo que presidió entre 2000 y 2002, y en el que estuvo bajo los mandatos de los cancilleres Kohl y Schroeder. Como su hermano mayor, el profesor Donges nació en Sevilla (octubre de 1940). Sus padres residían en esta ciudad, donde su padre trabajaba en el Banco Alemán Transatlántico. Cuando tenía un año, la familia se trasladó a Madrid. No es ésta su única vinculación con la región: su esposa, María Cruz Gutiérrez García, es malagueña, aunque se crió en Segovia. Donges ha sido profesor y ponente en cursos del Instituto Internacional San Telmo. Es catedrático emérito de la Universidad de Colonia y asesor científico de varias instituciones, como el Peterson Institute for International Economics (Washington), el Institute for Global Economics (Seúl), el European Centre for International Political Economy (Bruselas) o el Instituto de Estudios Económicos (Madrid). En las últimas semanas se ha mostrado muy crítico con lasmedidas de rescate decididas por la Unión Europea para Grecia y ha explicado que las instituciones alemanas están haciendo importantes recortes presupuestarios: hay municipios quebrados que están cerrando piscinas o centros culturales.

-El Parlamento alemán aprobó la semana pasada los planes de rescate a Grecia. ¿Le complace esta decisión?

-No demasiado. La ayuda financiera a Grecia le va a dar al Gobierno heleno un respiro, pero los problemas estructurales de la economía no se resolverán por sí solos. Me cuesta creer que Grecia en tres años pueda devolver los créditos recibidos. ¿De dónde van a sacar los recursos?

-¿Qué habría hecho usted?

-En este ejercicio y el próximo, la producción va a contraerse. Entonces habrá que hacer lo que ya ahora habría sido lo más adecuado: una moratoria y una reestructuración ordenada de la deuda pública, a cuenta de los acreedores griegos y extranjeros, bancos y compañías de seguro, fundamentalmente. Si los bancos pensaron en su día que estaban haciendo un buen negocio prestándole dinero al Estado griego, tienen que asumir las pérdidas al haberse equivocado. Por el contrario, el plan de rescate establece un peligroso precedente, al que recurrirán, si fuera necesario, gobiernos de otros países con problemas presupuestarios.

-¿Qué le parece el ajuste que ha anunciado Zapatero para España?

-Un recorte del gasto público era necesario, y lo previsto ahora va en la dirección correcta. Pero no será suficiente. Se podría haber abordado una reducción, de todas las subvenciones, digamos del 10% cada año. Y no hay razón alguna para esperar hasta enero para eliminar el cheque bebé; medida poco acertada desde el primer día.

-¿Algo más?

-Y una buena acción para crear credibilidad cara a la opinión pública española y europea hubiera sido remodelar la estructura del propio Gobierno; no se necesitan tres vicepresidencias, y algún ministerio es absolutamente superfluo, el de Igualdad el primero. Además, no sé si las autonomías y los municipios harán también un serio esfuerzo de ahorro o si lo anunciado por el presidente queda en papel mojado. Lo que no es bueno es reducir la inversión pública.

-¿No cree que la Unión Europea debería también tener un plan colectivo? Y, de camino, poner en práctica la unión económica creada en el Tratado de Maastricht.

-Unión económica hay. El mercado único está bastante bien desarrollado. Lo que no hay, es la unión política, y no veo que se produzca pronto. Por eso el Tratado de Maastricht requiere de los países miembros la sostenibilidad de sus finanzas públicas. Hay un límite para el déficit público y otro para la deuda total, el 3% y el 60% del PIB, respectivamente. Planes colectivos no harían más que liberar a los gobiernos de sus responsabilidades, y eso nunca es bueno. En la Eurozona tiene que haber la posibilidad de que un Estado declare la suspensión de pagos.

-¿Puede quebrar un país?

-Sí, en cuanto los ahorradores nacionales y extranjeros ya no le presten dinero o exijan un interés altísimo a los bonos. En la historia ha habido muchas quiebras, las más recientes en Rusia en 1998, Argentina en 2001 e Islandia en 2009.

-¿Si es de la Zona Euro tiene más o menos posibilidad de quiebra?

-Una unión monetaria no es un paraguas seguro. Por ejemplo, California en Estados Unidos está al borde de la bancarrota. Pero los países afectados no desaparecen del mapa. Lo normal es que hagan de la necesidad virtud y se recompongan económicamente.

-¿Cree que en las última semanas se ha producido un ataque al euro?

-Este es el vocabulario de los políticos, que no quieren admitir que su gestión de los problemas de la economía es mala, y les duele que los mercados pasen factura. Cuando organizan planes de rescate a nivel europeo, como en el caso de Grecia, invitan a los inversores financieros profesionales a someter el euro a continuos tests de robustez. Sólo pueden ganar porque la apuesta de una devaluación del euro se cumple; o bien, porque si no se cumple, es el Estado quien actúa como el bombero de urgencia y son los contribuyentes los que pagan.

-El fondo de rescate europeo pactado el domingo en Bruselas no será santo de su devoción…

-El Fondo europeo de rescate no me tranquiliza demasiado. Es curioso que se quiera combatir una crisis financiera europea derivada del sobreendeudamiento de determinados Estados creándoles nuevas deudas. También me preocupa que con la decisión del 10 de mayo, nuestros líderes políticos hayan derogado dos reglas básicas de la unión monetaria: la del no rescate de un país insolvente por sus socios solventes y la de no financiación de déficits por parte del BCE.

-¿Tampoco tranquilizará a los mercados?

-Me temo que los mercados quieran comprobar si el euro se va a convertir en una moneda débil y si la unión monetaria va a dejar de ser un foco de estabilidad de precios para degenerar hacia una unión inflacionaria y una comunidad de deudores soberanos. La tranquilidad en las bolsas se hará esperar.

-Paul Krugman sostiene que el euro fue un error. ¿Usted qué piensa?

-Al principio me preguntaba si estábamos cogiendo el toro por el rabo, al anteponer la integración monetaria a la política. Pero los últimos diez años son una historia exitosa: el euro es apreciado como divisa de reserva y moneda de facturación internacional, el Banco Central Europeo ha adquirido una gran reputación y el objetivo de estabilidad de precios se ha cumplido bastante bien.

-¿Qué ha fallado?

-Fundamentalmente dos cosas. Por un lado, la falta de disciplina fiscal plasmada en la alegría del gasto público a crédito en casi todos los países. Y por otro, las subidas de los salarios por encima de la productividad, y la falta de competitividad o capacidad innovadora en los países menos avanzados. Alemania tiene una parte de culpa: el canciller Schroeder en 2005 se negó a respetar el Pacto europeo de Estabilidad y reducir el excesivo déficit que tenía el país. Codo a codo con el presidente francés Chirac descafeinó las reglas fiscales, hasta las poco rigurosas que tenemos ahora, que dañan la estabilidad financiera de la Eurozona.

-¿Piensa que en esta coyuntura sería adecuada para España una gran coalición al estilo de la alemana de la anterior legislatura?

-Una gran coalición sólo es factible si los partidos que la forman anteponen el bien común a objetivos ideológicos. El PSOE no es capaz, el PP sólo a regañadientes. En este sentido, la democracia española es todavía algo inmadura.

-Inmadura y gastosa.

-Tanto el Estado como los hogares tienen que ir reduciendo sus excesivos endeudamientos. Ahorrar. El Gobierno debe recortar el gasto que no sea productivo, como los salarios de los funcionarios, las subvenciones desmesuradas a empresas y regiones, y las prestaciones sociales a personas que no las necesitan. Los particulares tienen que renunciar al consumo ostensivo.

-¿Qué propondría para resolver el colapso inmobiliario en España?

-El ajuste del sector tiene que proseguir hasta que el stock de viviendas sin vender haya sido absorbido. Inevitablemente seguirán perdiéndose muchos empleos. No tiene sentido que el Estado intervenga en este proceso con ayudas financieras a constructoras o compradores de viviendas.

-¿Acabaría con el Plan de Empleo Rural en Andalucía?

-Sí. El PER es un subsidio a todas luces pernicioso: demora el cambio de las estructuras económicas de Andalucía, distorsiona la movilidad geográfica e interempresarial, mantiene bajo el potencial de crecimiento y alto el paro laboral, promueve la economía sumergida. El coste fiscal es elevado. La tutela del Estado sobre los perceptores del PER es humillante en un sociedad civil libre.

-¿Qué opina sobre fusiones de cajas de ahorro y la dificultad de hacer concentraciones de entidades de distintas regiones.

-El sector de las cajas de ahorros ha sido afectado por la debacle inmobiliaria. Pero ya antes tenía problemas estructurales. La reconversión del sector es indispensable. Una pieza clave es despolitizar las cajas.

-¿Cree que la Política Agraria Común sufrirá muchos recortes?

-Hace ya varios años que la UE recompone esta políticas hacia un mayor uso de mecanismos de mercado. Esto es bueno por razones de eficiencia y confío en que se mantendrá la dirección. No hay ninguna razón económica o social para justificar un marco proteccionista en este sector.

-Habla de la necesidad de que España haga reformas. ¿Cuáles?

-Mercado de trabajo, sistema educativo, comercio al por menor, suelo, energía, transporte ferroviario y un largo etcétera. Es muy importante, por encima de todo, recuperar la unidad del mercado en España, actualmente amenazada de romperse, debido a las políticas regulatorias y lingüísticas por parte de diversos gobiernos autónomos.

-¿Hay que abaratar el despido?

-Sin duda. Tiene que haber una mayor flexibilidad en la contratación y configuración de los convenios laborales. Es necesario que las empresas puedan ajustar plantillas a los cambios de mercado, sin trámites burocráticos desbocados. Una mayor facilidad del despido significa una mayor facilidad de entrada en el mercado de trabajo.

-Usted sostiene que el modelo social europeo basado en un generoso Estado protector y distribuidor no es financiable ni eficaz. ¿A qué modelo nos dirigimos?

-Por ejemplo, a un sistema de pensiones que contenga mayores elementos de capitalización, es decir, ahorros individuales, para afrontar el reto del cambio demográfico. La elevación de la edad de jubilación es urgente. En la sanidad, necesitamos más competencia entre las compañías aseguradoras.

-La economía mundial mejora. En Alemania y Estados Unidos ha arrancado la economía.

-Lentamente, sí, gracias al empuje de los grandes países emergentes. En este ejercicio volveremos a tener un crecimiento positivo de la producción global y del comercio internacional. Pero el perfil será más plano que antes de la crisis.

-¿Se atreve a ponerle fecha final a la crisis?

-El enfermo ha salido de la UVI, pero sigue hospitalizado. La convalecencia durará dos o tres años más, como mínimo.

Encoge el cheque europeo de Andalucía

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2010 a las 9:40

El cheque europeo se va a reducir notablemente. La difícil salida de la crisis económica se va a complicar aún más para Andalucía con la pérdida de la mayor parte de los fondos europeos para su desarrollo y la amenaza de que la Política Agraria Común (PAC) baje su presupuesto, prime a los países del Este y cambie su sistema de ayudas, perjudicando a las regiones con mayores producciones históricas. Los expertos advierten que 2010 será el peor ejercicio para la banca y las cajas desde que empezó la crisis. El año que viene será malo, aunque algo mejor para el sistema financiero nacional, que empezará a respirar en 2012. Hay presidentes de cajas andaluzas que auguran un panorama similar para el sector inmobiliario, durante un par de años más. Lo que nos situaría en 2014, el año en que entrará en vigor el nuevo paquete financiero de la Unión Europeo por un periodo de siete años, con una rebaja sensible del cheque andaluz, que puede costar cuatro puntos de PIB al año como poco

La última referencia de los fondos europeos es la transferencia de 4.000 millones de euros que llegó a Andalucía en 2009. Algo más de la mitad se destinó a infraestructuras, fomento de inversiones, innovación, formación y desarrollo rural o pesquero. El resto fueron los 1.870 millones de ayudas directas o de mercado para los agricultores, el antiguo Feoga Garantía, hoy llamado Feaga. La cifra conjunta se acerca al 3% del PIB regional y se verá reducida al menos en 1.500 millones de media entre 2014 y 2020. La rebaja puede ser bastante mayor, si la PAC se resiente, aunque Antonio Valverde, director de la Agencia de Desarrollo e Innovación de Andalucía, y antiguo director general de Fondos Europeos en la Consejería de Economía, insiste en que la filosofía comunitaria ha sido siempre contraria a los cambios bruscos de escenario. No lo ve así la principal patronal agraria andaluza, Asaja, que hace tres semanas dio la voz de alerta. Según su tesis, la región perdería más de mil millones de euros al año con el nuevo modelo de la PAC que se pretende implantar; o sea, el 60% de las ayudas agrarias que reciben sus 286.000 agricultores y ganaderos.
 
Fuentes oficiosas de la Consejería de Economía han informado a este diario que no tienen todavía un estudio sobre los fondos estructurales para el próximo paquete financiero, que algunos llaman Horizonte 2020. En esta misma página, aquí abajo, pueden verse los distintos modelos que se podrían aplicar. En el mejor de los casos, Andalucía podría aspirar a un tratamiento como el que tuvieron Valencia, Canarias y Castilla León en 2007, con el agravante de que los socios del Este han mejorado en este tiempo su capacidad de gasto y concentrarán más ayudas. La media de acciones estructurales entre 2007 y 2013 está siendo de unos 2.100 millones anuales, en los que se incluyen unos 28,5 millones del período transitorio de salida del Fondo de Cohesión. Si se calcula la fórmula de los phasing in de 2007, Andalucía pasaría a recibir 1.555 millones el primer año, 1.244 el segundo, 933 el tercero, 622 el cuarto y 311 los tres siguientes
 
Aunque este ajuste parece muy fuerte, puede considerarse optimista en las actuales circunstancias. Y más si tomamos como excepcional el Fondo Tecnológico de 800 millones del actual paquete financiero. Sobre la importancia de los fondos europeos se han publicado muchos estudios. Los últimos en un monográfico sobre Los fondos estructurales europeos y la convergencia de las regiones españoles entre 2000 y 2006, de la prestigiosa revista Papeles de Economía, de Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorro españolas, que recogió este diario cumplidamente el pasado miércoles. 
 
En esa publicación se establece que sin los fondos estructurales europeos entre 2000 y 2006, cada año el PIB andaluz habría crecido un 5,7% menos y el paro habría sido un 7% mayor. Las aportaciones del fondo Feder significaron un 15% de la inversión pública en Andalucía, que llegó al 21% en carreteras y hasta el 30% en infraestructura ferroviaria, en particular el AVE Córdoba-Málaga. Los profesores Carmen Lima, Alejandro Cardenete y Carlos Usabiaga de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla hacen hincapié en la importancia para la convergencia de este fondo sin cuya contribución el PIB regional habría crecido un 5,32% menos cada año entre 2000 y 2006. Por el contrario, los casi mil millones destinados a formación en esos siete años y los más de 1.100 millones de desarrollo rural habrían tenido un escaso impacto en el PIB, de sólo algunas décimas, lo que pone en cuestión la eficacia práctica del Fondo Social e incluso del Feader.  
 
Si  aplicamos el dato de que sin los fondos estructurales el PIB andaluz habría crecido casi seis puntos menos cada año entre 2000 y 2006, hay que convenir que al reducirse al menos en dos tercios estas aportaciones, el PIB andaluz perdería anualmente cuatro puntos entre 2014 y 2020. De ahí que conservar al máximo las ayudas de la PAC sea un objetivo prioritario para Andalucía. El problema es que es la cuestionada es la propia política agraria. Está lejos 1970 cuando supuso el 92% del presupuesto comunitario. Desde entonces ha ido cayendo el porcentaje de manera sostenida: en 1975 fue el 74%, en 1985 del 70%, en 1993 del 54%, en 2004 del 43% y en 2013 llegará al 32%. 
 
Además de reducirse los recursos de la PAC, se han hecho importantes cambios en los sistemas de ayuda. En 1992 hubo una reforma radical con la intención de reducir la superproducción. Se pusieron en marcha planes de desarrollo rural y protección del medio ambiente que han ido ganado protagonismo. También se inició una supresión o reducción de los precios de intervención, que continuó en las reformas posteriores. Con el tiempo, las ayudas directas se han vinculado a la superficie y no a la producción, y se han condicionado a normas medioambientales, seguridad alimentaria y bienestar de los animales. En paralelo, se han abierto los mercados a productos internacionales. 
 
Pero la supresión de precios de garantía y otros sistemas de intervención ha generado un grave problema de volatilidad de precios. El resultado es preocupante en el conjunto de la UE: en Alemania habrá siete veces menos agricultores en 2020 que en 1980; en Francia, seis veces menos. Pero la renta agraria ha sido en 2009 en Alemania la misma que en 2005, y en Francia e Italia, un 10% y un 25% menor. ¿Qué va a pasar en el próximo paquete financiero? Tomás García Azcárate, consejero económico de análisis de mercados en la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea, da algunas pautas: la renta agraria y las ayudas sufrirán la presión presupuestaria, habrá un reequilibraje entre antiguos y nuevos estados miembros y la preferencia comunitaria continuará disminuyendo.  
 
El mensaje que sale de la Comisión Europea es que si se quiere conservar un sector agrario importante en Europa hay que encontrar una rentabilidad en el mercado. Pero para lograrlo hay que disponer de redes de seguridad de las que ahora carece el sistema de ayudas comunitario, y aumentar la transparencia del mercado. También habrá que continuar las políticas de desarrollo rural y protección medioambiental, la promoción de los productos agrarios y el apoyo a la innovación. Con este planteamiento general, el Reino Unido, Suecia, Dinamarca y Holanda, lideran la filosofía de recortar el presupuesto de la PAC. A favor de mantener el actual statu quo estarán sin duda Francia y España. Pero el Gobierno español ha dado a conocer en diciembre un documento en el que plantea una ayuda uniforme por superficie agraria de 100 euros por hectárea que ha provocado la alarma en Andalucía. Son dos tercios menos de lo que ahora se recibe de media en una región que tiene el 25% de la producción final agraria española y consigue un 30% de las subvenciones nacionales del Feaga. La Consejería de Agricultura ha puesto en marcha dos equipos de trabajo para preparar sendos informes sobre ayudas y directas y mecanismos de mercado, que estarán ultimados en dos semanas. Con esos argumentos se dispone a batallar ante todas las instituciones nacionales y europeas. 
 
En mal momento, porque la crisis ha golpeado duramente al sector. Ante la competencia feroz, la distribución ha apretado a la industria y el industrial al agricultor. Las marcas blancas han acabado por hundir los márgenes de los productores. Son muchas las voces que reclaman mecanismos para defender los precios, un almacenamiento privado más dinámico, más automático, y recuperar medidas de mercado clásicas. Hay, sin duda, que reagrupar la oferta. Pero el derecho de la competencia europeo impide de momento que se creen centrales de venta, al estilo de las centrales de compra que ya hay de hecho. Ni siquiera está claro que se permitan mecanismos de intercambio de información entre operadores. La consejera Clara Aguilera ilustra el problema con el ejemplo del aceite de oliva andaluz, con 800 vendedores y cinco grandes  compradores. En Andalucía hay 600 cooperativas agroalimentarias con una facturación media de 3,5 millones. Prestigiosos profesionales como Tomás Aránguez o Antonio Luque llevan años reclamando una concentración: que hubiese diez y la líder facturase más de 3.000 millones de euros, en lugar de los 300 millones actuales.      
 
Con un presupuesto limitado, más comensales en la mesa y normas de tarifa única, sería casi un milagro que no se recortase el cheque agrario andaluz. La solución, como la de los fondos estructurales, en los próximos dos o tres años. 

Soria

Ignacio Martínez | 5 de agosto de 2009 a las 17:58

Camino de las vacaciones en Cantabria, hemos estado en Soria. Un viaje emocionante de la mano de nuestros amigos Felipe Romera y Pilar Rodrigo. A pesar de que en Andalucía la densidad de población es baja respecto a la media española, en Soria es aún menor. Sorprende la soledad del viajero; no hay casas diseminadas en el campo y los pueblos escasean, aunque hay 183 municipios. Las carreteras están muy poco transitadas, aunque tienen buen piso. No existen autovías, salvo algunos kilómetros entre Medinaceli y la capital, de la futura ruta a Navarra. Hay bosques inmensos, principalmente de pinos. O sierras agrestes. Los bosques suelen ser propiedades comunales, que han proporcionado buenas rentas por un sistema de ‘suertes’ a los naturales del lugar.

Un amigo me cuenta que las subvenciones europeas a la agricultura soriana suponen 16.000 millones de pesetas al año. De ser cierta esta cifra, significaría para los cien mil habitantes de Soria unas 160.000 pesetas por habitante y año, cinco veces más que lo que suponen para los ocho millones de andaluces los 250.000 millones de pesetas que recibimos de la PAC. Por cierto que he encontrado tres olivos en Soria, importados de Jaén: los dos primeros en la plaza del Olivo, encima de un aparcamiento en el centro, y en el instituto en donde don Antonio Machado dio clase de francés, que ahora lleva su nombre. El tercero está en el jardín de la casa de Javier Jiménez Vivar, alcalde de Soria entre 1995 y 1999, un buen taurino enamorado de Andalucía. Machado es una gloria local; está por todas partes, con placas en la que se leen poemas a lugares, objetos o paisajes. Otro poeta sevillano, Gustavo Adolfo Bécquer, también es muy recordado. Allí ambientó alguna de sus leyendas.

Soria es un paraíso para los aficionados al arte románico. Precisamente en la capital, en la concatedral de San Pedro, puede verse la exposición Las edades del hombre con diversas muestras de arte sacro. Los cristos románicos me gustan bastante más que los barrocos, tan andaluces. Los encuentro más modernos. Tienen algo de cubistas. Muy cerca de allí, los Arcos de San Juan de Duero son imprescindibles.

Esta zona fue frontera durante doscientos años de la Reconquista. Catalañazor es un lugar muy pintoresco, que intenta acercarse al estilo bohemio de Pedraza en Segovia. No llega, ni de lejos, pero desde lo alto del antiguo castillo hay un paisaje muy recomendable en la puesta de sol, con unos campos de girasol hermosos en el valle. Hay una estatua de Almanzor costeada por una asociación de la malagueña Torrox, en la que se reclama su cuna. Aunque parece más probable que naciera en una alquería de Algeciras de nombre muy similar. En todo caso murió allí al lado, en Medinaceli, como consecuencia de las heridas recibidas en la batalla de Catalañazor.

El castillo de Berlanga debió ser una fortaleza espectacular por sus dimensiones. Hay una iglesia también exagerada para un pueblito tan chico. Me pregunto de dónde salió el dinero para tanto templo, con tan pocos feligreses. Cerca de allí está la Ermita de San Baudelio, conocida como la capilla Sixtina del arte mozárabe, parte de cuyos frescos fueron expoliados en los años 20 del siglo pasado y se exhiben en museos de Nueva York (Metropolitan), Cincinnati, Indianapolis y Boston. Burgo de Osma, la patria chica de Jesús Gil y Gil, tiene bastante más clase que su popular hijo. La sede del obispado provincial, es también la tierra natal de Juan José Lucas, que fue el presidente regional que sustituyó a Aznar en Castilla León. Las atenciones de Lucas con su pueblo lo dejaron de dulce.

Dulces exquisitos se pueden comprar en la pastelería York en el centro de Soria, frente a la Alameda, en particular se recomienda la costrada. Felipe y Pilar nos llevaron a comer cochinillo al Pajar del Tío Benito, en el municipio de Molinos de Razón. Espectacular. También ponen cordero. Nos encontramos en Soria con José María Ruiz Povedano que iba con un grupo de amigos de Málaga y les recomendamos el sitio, con gran éxito. Para llegar allí hay que coger la carretera de Soria a Logroño, dejarla en dirección a Tera y continuar hasta Molinos. (El teléfono es 975 27.32.25, por más detalles).

En fin, como la crisis no da para irse al Caribe, Soria está muy bien para unos días de inmersión en un mundo medieval, renacentista y literario. A nosotros nos encantó.