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El soufflé nacional

Ignacio Martínez | 25 de septiembre de 2012 a las 11:25

España era una amable macedonia y ahora es un violento soufflé. Era una ensalada de frutas desigual, en cuyo diseño se cometieron muchos errores. De alguno se habla poco: por ejemplo del concierto vasco o del convenio navarro, cuya continuidad aseguraba hace escasas fechas el secretario de Estado Beteta en Bilbao. Error su inclusión como disposición adicional primera de la Constitución y mayor aún el cálculo del cupo. De otros errores ni se habla. ¿Necesitábamos 17 comunidades autónomas? ¿Cantabria o Rioja, el puerto de Castilla y la cuna de la lengua castellana tenían que convertirse en unidades de gasto, con parlamento, tribunal de justicia, defensor del pueblo, etcétera, con 300.000 habitantes?

Pero no se hace una revisión crítica de cómo hicimos la macedonia. Estamos en la fase de inflar el buche, de sacar pecho. Oímos bienintencionadas ideas, como las del presidente andaluz: consenso, sentirnos cómodos, proyecto compartido o igualdad en la diversidad, que suenan desfasadas porque Cataluña ya ha roto el consenso constitucional. El soufflé empezó con la reforma del Estatut. Primero Zapatero dijo que aprobaría cualquier cosa que mandara Cataluña. Después los hermanos Maragall y compañía hicieron un Estatut maximalista. El Congreso no hizo honor al compromiso de ZP, pero dejó un texto razonable. Entonces el PP aportó su granito de arena a los despropósitos y recurrió el Estatut ante el Tribunal Constitucional. El TC planchó algunos aspectos simbólicos para el nacionalismo, que sacaron a la calle a decenas de miles de manifestantes. Y todos cabreados.

Empezamos esta etapa conflictiva con una crisis económica interminable: antes de dos años no remontará la economía. Con una inestabilidad política superlativa y la clase política sumida en el desprestigio. Y Cataluña apunta en todas direcciones. El domingo en La Vanguardia, Enric Juliana, disparaba contra los privilegios de vascos y navarros: “como consecuencia del armisticio de las guerras carlistas del siglo XIX, el País Vasco y Navarra, hoy las dos comunidades más ricas de España, no aportan nada a la caja común, mientras el resto del país se pelea a grito pelado sobre el reparto de los esfuerzos”. Hay muchas maneras de calcular las balanzas fiscales, pero en la mayoría el saldo vasco y navarro es positivo. Están subvencionadas por las otras regiones.

El presidente andaluz debe pronunciarse sobre el concierto vasco, y sobre qué estaría dispuesto a ceder a Cataluña, si está dispuesto a ceder algo en su federalismo cooperativo. Pero llegó a presidente del PSOE después de apoyar a Carme Chacón en el congreso de su partido. Y Chacón y el PSC pidieron un cupo como el vasco en las elecciones de 2008. Insisto, la dualidad de sus responsabilidades resta a Griñán margen y eficacia en la defensa de los intereses generales de Andalucía.

Feria política

Ignacio Martínez | 10 de septiembre de 2012 a las 11:10

Fin de semana preelectoral. Feria de políticos, con latiguillos, eslóganes y la inevitable descalificación al adversario. El folklore habitual. Hay elecciones el 21 de octubre en el País Vasco y Galicia. Mañana se celebra la Diada más soberanista en Cataluña desde la llegada de la democracia. La prensa catalana nos recuerda que en este momento un referéndum sobre la independencia tendría un 51% de votos favorables, quince puntos más que hace diez años. Los oportunistas, los egoístas, los extremistas, los populistas, le sacan rendimiento a la crisis.
El descrédito de la política y de los políticos no sólo ocurre en España. Como consuelo repasen las encuestas para las elecciones del miércoles en Holanda. Los dos partidos que han copado las instituciones del país durante décadas, en régimen de alternancia, democristianos y socialdemócratas, apenas aspiran a una cuarta parte de los escaños. La crisis ha reventado el bipartidismo en países pobres del sur de Europa, como Grecia, y también en ricos del norte como Holanda. La consecuencia es más radicalismo.
En particular llama la atención la irrelevancia de la Democracia Cristiana neerlandesa, partido hegemónico durante medio siglo, que puede conseguir 13 de los 150 escaños del parlamento holandés. Este bache de las dos familias que crearon lo que hoy conocemos como Unión Europea tiene una clara consecuencia inmediata en el vacío ideológico en el que se mueve la UE, como pollo sin cabeza.
¿Pasará algo así en España? Puede, aunque todavía no se ha desatado la fuerza centrífuga que lo genere. Pero hay tiempo para que se produzca el fenómeno. El País adelantaba ayer un capítulo del próximo libro de César Molinas en el que comparaba la clase política española con los controladores aéreos, porque piensan más en su interés particular que en el general. La acusaba, entre otras cosas, de haber generado la burbuja inmobiliaria y la de las infraestructuras. Las críticas se multiplican. En fin, faltan más de tres años para las próximas elecciones generales y hay tiempo para que prenda la llama de la desafección política.
Unas elecciones en las que podríamos encontrar a alguno de los protagonistas del 21 de octubre. Se da la circunstancia curiosa de que los dos candidatos a la reelección en las elecciones vascas y gallegas, son los delfines favoritos de sus jefes de fila actuales. Entre los posibles recambios a Rajoy, seguro que el presidente del PP prefiere a Feijóo. Y no es un secreto que Rubalcaba piensa en Patxi López como posible candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, si no hay adelanto electoral. Bueno, se comenta que Griñán piensa en sí mismo para semejante cosa. Pero esa ya es otra historia.

Toros en Euskadi

Ignacio Martínez | 6 de junio de 2012 a las 13:05

Hace dos años el Parlamento catalán, en su infinita sabiduría, sensibilidad y prudencia, prohibió las corridas de toros en el territorio de su comunidad autónoma. Una prohibición alentada por los nacionalistas que se aplica desde el pasado enero, pero no afecta a los correbous, unos encierros populares de toros, vacas o vaquillas, muy arraigados en las tierras del Ebro. La prudencia, sensibilidad y sabiduría del Parlament no dio para proteger a los toros embolados con antorchas en los cuernos o arrastrados con sogas por las calles, para divertimento de los paisanos. Una sana costumbre popular, como puede deducirse, en la que el animal ni sufre ni padece, dada la tradición genuinamente catalana de la fiesta en cuestión.

La vida se ha puesto tan difícil que los pueblos se agarran a sus tradiciones y repudian las de los demás. En los tiempos modernos hay una gran tentación al egoísmo, al nacionalismo de vía estrecha, que se nota muchísimo en los asuntos económicos, pero que trasciende a muchos otros campos.

En el País Vasco se acaba de producir un episodio parecido, aunque de menos significación. En Cestona, municipio guipuzcoano próximo a San Sebastián, famoso por su cercana cueva rupestre, sus famosos pelotaris y ser la patria de José Manuel Ibar Urtain, un gran levantador de piedras, cortador de troncos y arrastrador de piedras en los años 60, convertido en juguete roto del boxeo. La actual alcaldesa de Bildu convocó un referéndum para abolir las novilladas de sus fiestas patronales de septiembre. La mayoría absoluta batasuna es muy amplia: siete de los 11 concejales. Pero no se ha reflejado en la consulta popular, en la que dos de cada tres votantes se ha pronunciado a favor de la fiesta taurina.

Hay una importante afición a la fiesta de los toros en el País Vasco. Tanta, que supera con creces al sentimiento independentista. Sin ir más lejos, Jon Idígoras, dirigente y portavoz de Herri Batasuna en los 80 y 90 fue subalterno y novillero en su juventud, época en la que fue conocido con al menos tres apodos muy castizos: Chiquito de Amorebieta, Chiquito de Éibar o Morenito del Alto. Una cosa es la ideología y otra la afición, que no sabe de territorios. Precisamente las dos comarcas francesas más taurinas son la Camarga y el País Vasco: entre Burdeos y la frontera francesa proliferan los festejos en verano.

Y para los taurinos andaluces, ganaderos o toreros son un destino estival obligado; una oportunidad de espectáculo y negocio. Total, que Bildu ha pinchado en hueso en su intento de darle una larga cambiada a las corridas en los pueblos que controla. Los vascos siguen apreciando la fiesta nacional. Qué le vamos a hacer.

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ETA improvisa

Ignacio Martínez | 6 de septiembre de 2010 a las 10:39

Dice el ministro Rubalcaba que es escéptico sobre cualquier propuesta de alto el fuego que haga la banda terrorista ETA. Me apunto a la tesis. Después de 11 anuncios de tregua desde la aprobación de la Constitución en 1978, el comunicado de ayer de la banda terrorista produce escasa emoción. Tras medio siglo de actividad delictiva, unos mil muertos entre víctimas de toda clase y condición, y unos mil de sus pistoleros presos en las cárceles, ETA improvisa una tonada que se sabe de memoria: el cese de acciones armadas ofensivas. Un anuncio impreciso y precario. El alto el fuego permanente de 2006 duró nueve meses y acabó con un atentado que destruyó parte de la Terminal 4 de Barajas y causó dos muertos. Si este no es permanente, durará menos.

La improvisación en este caso viene motivada por dos causas. Por un lado, la debilidad de la organización, desprovista en los últimos tiempos de buenos profesionales del crimen y penetrada por las policías española y francesa, de tal manera que siempre hay un comando a mano al que echar el guante. La otra cara de las urgencias es el desafío que la llamada izquierda abertzale ha lanzado a sus tutores armados: un alto el fuego verificable internacionalmente. Esta estrategia no es inocente; el brazo político de la banda quiere presentarse a las elecciones de mayo y necesita hacer méritos para dejar de ser ilegal. Las fuerzas antiterroristas son muy pragmáticas. Opinan que lo más verificable es la entrega de las armas.

El líder del Sinn Fein, Gerry Adams, ha pedido al Gobierno español que aproveche la oportunidad. Seguramente el líder republicano irlandés ignore que en España no hay un Gerry Adams y que todos los dirigentes que ha tenido Batasuna han sido empleados y no muy distinguidos de la banda. Banda que en su comunicado de ayer desliza numerosos despropósitos. De su lectura se desprende, por ejemplo, que todo el que no esté por la independencia del País Vasco es un fascista o que la actuación criminal de la banda ha mantenido vivo al pueblo vasco. Dice su texto que el camino de la libertad no admite atajos. Bonita frase, aunque seguro que no compartimos la misma definición de libertad. La de los etarras incluye el derecho a asesinar, secuestrar, chantajear, robar, intimidar y amenazar. Delitos incompatibles con la democracia en todos los países libres.

Lo que esperan de la banda terrorista los ciudadanos de este país, incluida una mayoría aplastante de vascos, es la entrega de las armas, la petición de perdón a las víctimas y el pago de las indemnizaciones marcadas por los tribunales. Esa es la condición previa para que los anuncios etarras adquieran la condición de creíbles. De momento no es el caso: ETA improvisa y no acierta.

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Kosovo trae cola en España

Ignacio Martínez | 24 de julio de 2010 a las 10:49

La sentencia del Tribunal Internacional de Justicia sobre la independencia de Kosovo ha traído cola. Kosovo no es Cataluña. O sí. Aquí en España, todos entramos en tropel a escena, tras la decisión de La Haya de dar por buena esa independencia unilateral. No es una novedad. Cuando se produjo en 1991 la segunda Guerra de los Balcanes, Alemania presionó a sus once socios comunitarios de entonces para reconocer a eslovenos y croatas. Felipe González era reticente. Como Mitterrand o John Major. Cataluña, País Vasco, Córcega e Irlanda del Norte eran buenas razones. El estallido de la Unión Soviética ese mismo año y la independencia de los Países Bálticos, predestinados a entrar en la Unión Europea y la OTAN, dio alas a los nacionalismos periféricos en España. Al fin y al cabo, Lituania, Letonia y Estonia, tenían juntos la misma población que Cataluña.

Jordi Pujol lo recordaba en sus frecuentes visitas a Bruselas en los años 90. Aunque sus manifestaciones no eran de un nacionalismo rancio. Cuando en diciembre de 1995 el Tribunal de la UE publicó la sentencia del caso Bosman, según la cual un jugador comunitario de fútbol no podía ser considerado extranjero en otro país de la Unión, a Pujol se le preguntó si veía al Barça con 11 irlandeses y contestó que no; que los irlandeses son muy malos, pero que no le importaría con 11 holandeses. Una respuesta nada racial.

La Guerra de los Balcanes, junto a una crueldad inusitada sobre el terreno, tenía algo de irreal en las trincheras diplomáticas. Recuerdo a los jefes de los tres países contendientes, en plena guerra, participando en las sesiones de mediación en La Haya, la misma ciudad donde se ha emitido el fallo del jueves. Y sus ruedas de prensa inverosímiles: el croata Tudman y el bosnio Izetbegovic, sentados en los extremos de una larga mesa curva, con el serbio Milosevic en el centro, respondiendo al mismo tiempo a las preguntas.

Kosovo está considerada como la cuna de los serbios. Curioso, como Kiev, capital de la actual Ucrania, está en el origen de la monarquía rusa. Las emigraciones masivas de albaneses a la serbia Kosovo provocaron una mayoría foránea, que generó el movimiento separatista. Es el caso contrario al de los derechos históricos reivindicados con algunos catalanes o vascos para reclamar su independencia. En resumen, sería como si una mayoría de origen andaluz en una determinada comarca catalana reivindicara separarse de Cataluña. O una mayoría de portugueses en algún condado luxemburgués proclamara su independencia unilateral del Gran Ducado. Algo impensable si no se tiene un buen padrino; Estados Unidos en el caso de Kosovo en 2008, como Alemania en el 91 con Eslovenia y Croacia. La sentencia crea polémica y es muy discutible. Pero tiene poco recorrido en territorio español, salvo para literatura como la que antecede. Todo parecido con España es pura coincidencia.

Cuando España importa

Ignacio Martínez | 11 de noviembre de 2009 a las 13:46

Esapaña entera parece decidida a aceptar la extorsión de un grupo de terroristas negros. Es más, España entera está dispuesta a linchar al Gobierno por no liberar a los dos piratas detenidos en Madrid y no pagar cuanto antes el rescate que pidan estos canallas. De acuerdo, está en peligro la vida de 36 personas, entre ellos 16 españoles y eso nos conmueve a todos. Pero hasta ahora el Estado español no negociaba con terroristas. Y éstos lo son: ¿qué han hecho para desbloquear el conflicto, sino aterrorizar a los familiares con la amenaza de matar a los tres marineros que se llevaron a tierra? Lo de terroristas negros, es relevante. Resulta que no son vascos, ni islamistas y por tanto nos parecen terroristas de otra categoría, con la que se puede ser más indulgente: así que a pagar, a devolver a los dos cómplices y a otra cosa. Sin embargo, la Armada hizo bien al detener a los dos piratas y el juez Garzón actuó correctamente al reclamarlos. Y es insensato culparles por cumplir con su deber. También cumple con su deber la Audiencia Nacional cuando llama a declarar a empresarios que han pagado a ETA. Un pago que muy mal visto por los mismos que aceptan que se pague a los piratas somalíes.

Otro asunto es que estos terroristas tolerados por nuestras conciencias han secuestrado un barco atunero con bandera de las Seychelles. El armador es vasco, pero el barco no es español. He leído en un periódico catalán el argumento de que las autoridades tienen que ocuparse de este asunto, porque para eso les pagamos con nuestros impuestos. No todos. El País Vasco tiene un cupo en los presupuestos de 2009 de 1.263 millones de euros, que es todo lo que le liquida Euskadi a la Hacienda nacional. Insuficiente. Este privilegio fiscal permite al País Vasco no contribuir a la solidaridad con regiones menos favorecidas y conseguir un saldo positivo del erario público español. Asunto, dicho sea de paso, que cuenta con el apoyo de todo el arco parlamentario vasco, del PNV al PP, pasando por el PSOE. Pero cuando hay un problema, aquí está España, la diplomacia nacional, que hay que pagar, o el Ejército español, que cuesta un dinero a los contribuyentes del régimen general.

Son días de poco fervor nacionalista. Según y dónde. El Parlamento catalán se ha gastado mil euros en un servicio de interpretación del castellano al catalán y viceversa para atender la visita de una delegación nicaragüense. Pero cuando hablaron los invitados latinoamericanos nadie utilizó los auriculares para enterarse de lo que decían. Me recuerda a Heribert Barrera, patriarca de Esquerra Republicana de Cataluña, que cuando estuvo en el Parlamento Europeo en los 90 nunca utilizó el castellano: hablaba siempre en un inglés tan macarrónico que un día un eurodiputado británico le imploró que hablara en español para que le pudieran entender. Así es la vida.

El callejón sin salida del Alakrana

Ignacio Martínez | 7 de noviembre de 2009 a las 14:21

Unos terroristas somalíes, llamados en este caso piratas, han secuestrado un barco español. El barco no llevaba vigilancia militar porque el Gobierno sostiene que es ilegal. No se cambian las leyes. Tampoco significaría tanto gasto: sobre todo si se cuenta lo que cuesta mantener dos fragatas en el Índico en este momento cerca del atunero vasco. Los terroristas exigen unos millones de euros y la liberación de dos cómplices detenidos en la zona y trasladados a Madrid. ¿Se negocia con terroristas? No veo una diferencia sustancial entre estos piratas y, un suponer, unos fundamentalistas islámicos. ¿Se cede al chantaje de los terroristas? Claro que están en juego las vidas de los pescadores y eso es lo primero. Pero, en ese caso, que se haga ya siempre lo mismo. No es fácil resolver este entuerto. Nada fácil, pero el Gobierno, una vez más, está demostrando su escasa capacidad.

PP y Gürtel: España no es un estado policial

Ignacio Martínez | 9 de agosto de 2009 a las 8:40

¡España es un estado policial!, clama desde Marbella María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular, persona de apariencia precavida, que suele leer todas sus declaraciones públicas. No es un acaloramiento repentino; el PP acusa al Gobierno de espiarle, con escuchas telefónicas ilegales; de perseguir a la oposición, de corromper la democracia, de poner en grave riesgo las instituciones. Estas descalificaciones implican a jueces, fiscales y policías. La sobreactuación de Cospedal empezó unos días antes, cuando pidió al Gobierno que se dedicara a perseguir a ETA y no al PP. Una secuela de la euforia popular ante el archivo provisional de la causa contra el presidente valenciano Camps en el caso Gürtel. Y una reacción a la torpeza de la vicepresidenta Fernández de la Vega, que se apresuró a pedir a la Fiscalía que recurriese el fallo del TSJ valenciano. En todo caso, resulta chocante esconder detrás del terrorismo los delitos de la trama de corrupción montada por Correa y ‘El Bigotes’ con la ayuda de dirigentes populares de Madrid, Valencia o Andalucía.

La teoría del complot del Estado contra el PP ya fue esgrimida con éxito en vísperas de las elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco: entonces en la operación Gürtel no había nada de nada; todo era producto del afán de protagonismo del juez Garzón y del interés malicioso del Gobierno por perjudicar a su rival. Cinco meses después, varios jueces han encontrado serios indicios de delito en numerosos dirigentes populares, alguno de los cuales ha tenido que dimitir como consejero autonómico, alcalde o concejal. La implicación alcanza a miembros del Congreso, Senado o Parlamento europeo. Incluso el tesorero nacional del PP ha sido imputado. Eran falsos los dos enunciados: no había complot y sí una trama corrupta bien ramificada.

La filosofía ahora es la misma, pero la estrategia va más lejos. Al PP le irrita sobremanera que se hayan publicado sumarios declarados secretos, y pide un escarmiento. Pero incurre aquí en una grave contradicción. Sin el trabajo de la prensa no habríamos sabido nunca tanto de los casos Filesa, Naseiro, Gal, Gürtel o Yak-42. Son ventajas de un régimen de libertad de prensa como el que tenemos. Eso no habría sido posible en la Cuba de los Castro, en la Venezuela de Chavez o en la España de Franco, por poner ejemplos de estados policiales. Otra contradicción de Cospedal es hablar del riesgo de las instituciones. El bloqueo que desde hace meses ha montado el PP valenciano para impedir que su Parlamento regional designe senadora a la dirigente socialista Leire Pajín es un claro ejemplo de irresponsable política institucional. Ni estas ‘venganzas’ de Camps, ni las pataletas de Cospedal van a exonerar de los delitos de corrupción a los implicados en la trama Gürtel. El principal partido de la oposición debería dejar trabajar a jueces, fiscales, policías y periodistas. España no es un Estado policial, es el PP el que está en un estado de necesidad.

País Vasco: Si cambia el capitán (del barco pirata) debe cambiar el loro

Ignacio Martínez | 23 de junio de 2009 a las 14:46

Me ha encantado el artículo de hoy de Patxo Unzueta en El País. Sostiene la teoría, atribuida a Mario Onaindía, de que si cambia el capitán, debe cambiar el loro que le susurra al oído. Es decir, que si cambia el lehendakari, debe cambiar el guionista de sus discursos, su consejero, su asesor. Es el caso, sin duda con Patxi López y su brillante y vibrante discurso del otro día, considerado cínicamente por el PNV como “demasiado épico”. Unzueta añade que sus asesores mejoraron a Ardanza y los suyos empeoraron a Ibarretxe. En fin, es un análisis de la situación en el País Vasco que vale la pena leer. Se llama Tener o no tener y esta es su transcripción íntegra:

 

Casi tan importante como tener un buen lehendakari es que el lehendakari tenga un buen guionista. Mejor dicho: un buen lehendakari es aquel que sabe elegir bien a su guionista. Mario Onaindía, de cuyo fallecimiento se cumplen seis años este verano, lo decía de otra manera: de poco vale cambiar de capitán (del barco pirata) si no se cambia de loro: el que lleva colgado del hombro y le va susurrando lo que tiene que hacer y decir. Visto desde el otro lado significa que para que el cambio de capitán, o de lehendakari, se note, lo primero es cambiar de loro, guionista, asesor.

Así como sus asesores mejoraron a Ardanza, los suyos empeoraron a Ibarretxe: a falta de un buen guionista, sus comparecencias tras los atentados de ETA fueron casi siempre poco convincentes. Pero no por la mayor o menor contundencia en las palabras, sino por su manifiesta dificultad para condenar sin reclamar al mismo tiempo algo de su interés. “¡Cuánto daño hace ETA a las posiciones legítimas de una parte muy importante de la sociedad vasca que queremos profundizar (…) en nuestra identidad como pueblo!”, dijo en su comparecencia tras el anterior asesinato de un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, el guardia civil Juan Manuel Piñuel, en mayo de 2008. Como conclusión pidió acuerdos para acabar con la violencia, lograr la paz y “poder decidir nuestro futuro”. Esto último, el derecho a decidir, autorización para su famosa consulta, era lo que iba a solicitar seis días después a Zapatero en La Moncloa.

Patxi López se la jugó en los primeros momentos tras el asesinato de Eduardo Puelles. Alguien, tal vez él mismo, o una persona elegida por él para ocasiones como ésta, escribió en un papel que el asesinado era “uno de los nuestros”, y todas las ulteriores iniciativas -de la declaración del Parlamento y la convocatoria de la manifestación al discurso desde las escalinatas del ayuntamiento de Bilbao- colgaron de esas cuatro palabras de reconocimiento nunca antes salidas de la boca de un lehendakari. Un discurso nada sectario y que tuvo un aire de sinceridad que emocionó a muchas personas; y que ha sido considerado por muchísimas más una prueba de que las cosas están cambiando de verdad.

Una consecuencia de lo ocurrido desde el viernes es que el debate sobre si fue acertada o no la decisión de Patxi López de gobernar mediante un pacto de legislatura con el PP se plantea ahora de manera diferente. Una encuesta del CIS recientemente publicada (aunque realizada hace dos meses) concluía que la mayoría deseaba en esas fechas un Gobierno PNV-PSE. Dicen los críticos de López que con la mitad de la población (45,5%) que se declara nacionalista y otra mitad (45,6%) que dice no serlo, la única posibilidad de recoger la pluralidad identitaria sería un Gobierno transversal PNV-PSE.

Sin embargo, pocos dudan de que si ésa hubiera sido la fórmula adoptada no habría habido el cambio de actitud ante ETA y sus víctimas visible estos días. Y ese cambio era una necesidad, incluso para que el PNV salga del laberinto en que le ha metido Ibarretxe. La pluralidad no necesariamente debe traducirse siempre en transversalidad, sino también en alternancia: que unas veces gobiernen unos, otras los otros y a veces ambos en coalición. Pero no hay democracia sin posibilidad real de alternancia, y si aparece una ocasión de alcanzarla, lo prudente es no dejarla pasar. Además, lo que se ha visto es que, sobre el problema que agobia desde hace décadas a los vascos, hay más posibilidad de entendimiento entre el PSE y el PP vasco que entre cualquiera de ellos y el PNV.

 

 

Crónica de una fusión anunciada: Unicaja y Cajasur formarán la cuarta o quinta caja de España

Ignacio Martínez | 14 de junio de 2009 a las 12:30

 

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“Esto no es echar un huevo a freír, hace falta tacto, generosidad y el encaje de todas las piezas”. Esta frase resume la situación de los contactos entre Cajasur y Unicaja con vistas a una eventual fusión. Ambas partes están buscando un acuerdo viable económica y financieramente, pero sobre todo práctico desde el punto de vista institucional. Ese aspecto es el más delicado de todos, de tal manera que esta posible fusión es muy diferente a la frustrada operación entre Unicaja y la de Caja Castilla La Mancha, a finales de marzo: allí se trataba de llegar a un acuerdo económico y financiero primero y se dejaban las cuestiones institucionales para después; y aquí es al revés, las cuestiones institucionales deben ser cerradas de antemano. Eso significa que si los consejos de administración de ambas cajas andaluzas mandatan a sus presidentes para iniciar una negociación formal, estaríamos ante una fusión cerrada de antemano, es decir, resuelta en sus aspectos más espinosos. ¿Quiere esto decir que los próximos consejos de Unicaja y Cajasur, el viernes 19 y el miércoles 24 respectivamente, abordarán esta cuestión? La respuesta de la decena de dirigentes de las cúpulas de las dos cajas, la Junta de Andalucía, la CECA, el PSOE o el PP consultados por este diario es cauta. Ninguno ha querido salir con su nombre y apellidos, pero sus afirmaciones han servido para componer la foto de la situación.

La clave es que la empresa resultante sea más fuerte, más sana. En todos los indicadores de solvencia, rentabilidad y posicionamiento de negocio estaríamos ante una de las grandes cajas de España: tercera o cuarta en beneficios, cuarta en oficinas, quinta en depósitos, sexta en activos. Fácilmente la quinta de España en la actualidad, con posibilidades de una rápida progresión. Líder absoluta en cinco de las ocho provincias andaluzas y con un claro liderazgo en el conjunto de la región. Todo esto está muy bien, ¿pero cuál será el papel de Córdoba y de la marca Cajasur en el futuro? El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, que fue cocinero antes de fraile, ya ha lanzado la idea de que las marcas locales no deberían perderse en eventuales procesos de fusión. El presidente también ha dicho desenfadadamente que “todos están hablando con todos”, quizá para quitar hierro a procesos que todo el mundo considera inevitables y que pueden ser dolorosos para quienes los protagonicen como actores de reparto. Griñán y el arzobispo coadjutor de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, que todavía es administrador apostólico de la Diócesis de Córdoba, no están ajenos a esa idea de que “todos hablan con todos”. La Iglesia es la entidad fundadora de referencia de Cajasur, aunque sólo tiene el 34% de la asamblea y el 30% del consejo de administración. Las pésimas relaciones entre la Junta y la Iglesia hasta 2004 fueron resueltas en muy poco tiempo y en buena armonía gracias al entendimiento personal del entonces consejero de Economía, y hoy presidente, con el obispo cordobés Asenjo.

¿Se decidirá la Iglesia a una fusión de Cajasur con otra caja andaluza? Parece que ya está convencida de la inevitabilidad de la operación. De hecho para crear ambiente, el pasado viernes por la tarde, Santiago Gómez Sierra, el presidente de la entidad, dijo que no descartaba una fusión, en la asamblea general a la que se presentaron las cuentas definitivas de 2008 y el plan de negocio reclamado por el Banco de España, para resolver la morosidad, la liquidez y la solvencia. No sólo la Iglesia, todos afirman en Córdoba que hay el máximo consenso en la entidad más allá de instituciones y partidos. Y añaden que Cajasur es “una perita en dulce” o “una caja apetitosa” por la identificación que tiene con su territorio: “acapara más del 50% del ahorro de la provincia de Córdoba, algo que no tienen ni Unicaja en Málaga, ni Cajasol en Sevilla”. También se tiene claro que una vez que se asuma que se va a una fusión y que Unicaja puede ser la mejor opción, mientras antes de haga, mejor.

Se da la circunstancia de que en el consejo de administración de Unicaja hay tres representantes de la Iglesia, por entidades fundadoras de las antiguas cajas de Almería, Málaga y Ronda. Cajasur ha explorado en los últimos tiempos escenarios alternativos: una fusión a tres con las otras dos cajas de la Iglesia en España, Cajacírculo de Burgos y CAI de Zaragoza. También ha medido las posibilidades con una caja de las más solventes de España, Caja Murcia, que está en una comunidad uniprovincial y sin otra entidad con la que fusionarse en su región. La Junta ha expresado su preferencia por aprobar fusiones dentro de la región. De facto, es una competencia estatutaria exclusiva del Gobierno andaluz autorizar la fusión de una caja regional. Pero el Ministerio de Economía quiere introducir en el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria, que se aprobará antes de un mes, una cláusula según la cual si una entidad recibe fondos del FROB el Banco de España podría condicionar su fusión. Es algo que la Junta consideraría anticonstitucional, porque el Estatuto es una ley orgánica del Estado y sus atribuciones no pueden ser modificadas por un decreto ley, de menor rango. Aún no se sabe la dotación del FROB, que estará entre los 9.000 y los 90.000 millones de euros.

El Banco de España se sorprendió de los escasos fondos retirados por los impositores cuando la agencia Fitch rebajó a BB+ la calificación crediticia de Cajasur el 22 de abril, la misma que le dio a la Caja Castilla La Mancha un mes antes de su intervención. En Córdoba y Jaén, que componen el 80% del negocio de la tercera caja andaluza, la fidelidad del público ha sido óptima, dicen fuentes de la caja. La razón por la que la calificación de los créditos de esta entidad han sufrido un varapalo es que los riesgos han estado muy concentrados en la construcción. “Pero, ¿qué empresa andaluza pide un crédito de 10 millones de euros? Una agroalimentaria una vez al año. Esto no es el País Vasco con una economía diversificada”.

Los dos grandes partidos de Andalucía no ven mal la operación, si las entidades así lo deciden. Tanto PSOE como PP prefieren una fusión de Cajasur con otra caja andaluza. Algún dirigente popular desliza la idea de que Unicaja está mejor implantada en el territorio en el que el PP andaluz es más fuerte. Pero ambos partidos tienen claro que éste no es un asunto para la pelea política, como las carreteras o los hospitales. Ahora, lo más importante son las cuestiones institucionales: evitar la pérdida de las marcas originales, que se mantengan las obras sociales, que el peso de Córdoba o el papel de la Iglesia tengan su encaje en el diseño futuro. En Córdoba, en particular la Iglesia, son muy sensibles a que se piense que se les puede empujar y se les puede marcar el calendario. También está en juego el futuro de más de 3.000 trabajadores. En este momento, hay quien piensa que la expansión a Madrid, Barcelona, la Comunidad Valenciana, Extremadura o Almería fue un error. El plan de austeridad presentado al Banco de España ya incluye el cierre de más de veinte oficinas durante este año.

Esta fusión a dos tiene algunos inconvenientes formales. El lado bueno es que Unicaja tiene potencia para soportar esta operación. Pero hay aristas estéticas: hay un pez grande que se come al chico. Algún dirigente socialista ha sugerido que podría estar mejor una macrofusión de Unicaja, Cajasur, CajaGranada y Caja de Jaén. Sería repetir el modelo de integración de cinco cajas en Unicaja en 1991. También se acercaría al proyecto de caja única lanzado por el presidente Chaves en 1999. Aunque en estos diez años sólo se ha producido la fusión de El Monte y San Fernando que ha dado lugar a Cajasol.

Pero lo que está ahora encima de la mesa es la posibilidad de que la primera y la tercera caja de Andalucía se unan para formar una nueva entidad que en todos los parámetros de rentabilidad, beneficio, morosidad y capital básico estaría mejor que la media del sector. No es fácil componer el nuevo esquema. Realmente es cierto que no es como echar un huevo a freír.