Archivos para el tag ‘Picasso’

Cultura en plena crisis

Ignacio Martínez | 14 de noviembre de 2011 a las 16:08

En Londres hay colas para ver los retratos de Leonardo da Vinci. Unas sesenta pinturas y dibujos del maestro y sus colaboradores más cercanos en la National Gallery han desatado el entusiasmo de los aficionados que colapsaron las taquillas de venta anticipada. Se considera una de las mejores exposiciones de todos los tiempos, por lo difícil que ha sido reunir cuadros prestados por museos de todo el mundo, incluidos el Vaticano, el Louvre y el Hermitage. Pero más allá de su calidad artística del mítico artista renacentista, llama la atención el fenómeno social que supone esta muestra, abierta el miércoles.

Un día antes, en Madrid, el Museo del Prado inauguró una limitada y excitante selección de piezas del Hermitage de San Petesburgo. Las mismas colas, horas o días de espera para poder ver obras clásicas de Caravaggio, Rubens, Velázquez, El Greco, o modernas de Picasso, Monet, Renoir, Cézanne, Kandinsky, Zuloaga. O joyas y artesanía chinas o uzbecas del tesoro de los zares.

En plena crisis hay un auge de visitas a los museos. En Andalucía, también. No es mal síntoma. Algunos expertos matizan el asunto. Gran parte de este apogeo es debido al aumento del turismo este año. Hay museos como el Picasso de Málaga en el que más de dos tercios de los visitantes son extranjeros. Los cruceristas son asiduos del Picasso, que en los últimos tiempos ha intensificado y diversificado su oferta, con interesantes exposiciones temporales, como la actual de Giacometti. El año pasado tuvo 350.000 visitas.

Otros grandes museos andaluces tienen más repartido el origen de sus espectadores. La Alhambra, el monumento más visitado de España, por encima de El Prado, supera los tres millones; la cordobesa Medina Azahara, con 200.000, y el Museo de Bellas Artes de Sevilla, con 300.000, cumplen la regla de los tres tercios: uno andaluz, otro del resto de España y el tercero, internacional. En las instituciones dependientes de la Junta es gratis entrar, aunque la Alhambra y el Picasso son de pago. Bien podría arbitrarse un sistema de entrada gratuita para los parados. Reforzaría el concepto público de la cultura, que no es patrimonio de una clase media o alta. Y a todos aprovecha.

Match ball en el Picasso

Ignacio Martínez | 25 de junio de 2011 a las 8:52

Cuando se inauguró el Museo Picasso de Málaga (MPM) en octubre de 2003, el Rey decidió ir a pie desde el Palacio de Buenavista hasta el edificio de la Aduana, donde se celebraba una recepción. Dos calles en perpendicular, medio kilómetro a lo sumo. Este cronista fue durante el recorrido unos metros detrás de Christine Picasso, la nuera del pintor, promotora y mecenas de la pinacoteca. Y la gente la vitoreaba. Así como suena. En ese momento habría sido emocionante que su suegro pudiese ver el resultado de la generosidad de esta mujer, una ceramista de origen judío que se acercó al entorno de Picasso y se convirtió en la segunda esposa de su primogénito, Paul. Sin duda estaría orgulloso de cómo ella había propiciado el reencuentro del pintor y su ciudad natal.

Ocho años después de aquel inicio, doña Christine ha conseguido que su nombre dé la vuelta a España por un asunto que causa perplejidad. Un enfado monumental con una exposición que llega a Málaga desde el Museo Picasso de Barcelona, sin levantar ninguna crítica. Viñetas en el frente, incluye unos grabados de Sueño y mentira de Franco, que el MPM le compró en enero de 2010 a Bernard, el hijo de Paul y Christine. Incluye obra prestada expresamente por Claude Ruiz-Picasso. Incluye incluso el visto bueno de la Picasso Administration, la central que controla toda la reproducción de la obra del pintor en el mundo. No se entiende que la exhibición de obras expresamente antifranquistas, realizadas por Picasso al mismo tiempo que el Guernica, pueda ser calificada de utilización política oportunista por alguien de su familia. Un servidor, con perdón, opina que la que ha sufrido una utilización política oportunista no ha sido la obra de Picasso, sino su señora nuera, a manos de su entorno. Christine debería buscar entre sus consejeros a los responsables de un desaguisado que si lo hubiese visto Picasso no se habría sentido muy satisfecho.

Hay que felicitarse de la experiencia del consejero de Cultura, Paulino Plata, que ha reconducido la situación y evitado el cese del director. José Lebrero es el primer director del MPM que consigue una verdadera conexión entre museo y ciudad. Con un trabajo muy profesional ha multiplicado su actividad y aumentado el número de visitantes.

Las susceptibilidades sobre la memoria histórica son libres y las carga el diablo. Cuando en 2003 el Gobierno quiso distinguir a Christine por su generosa contribución a este museo, le iban a conceder el Lazo de Isabel la Católica. Pero la homenajeada se acordó de la expulsión de los judíos de España y declinó el ofrecimiento. Al final se le otorgó la gran Cruz de Alfonso X el Sabio. El MPM, uno de los más importantes museos de Andalucía, ha salvado un match ball ayer. Pero este partido no ha terminado, desgraciadamente.

Etiquetas:

2016, odisea andaluza

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2010 a las 14:03

Córdoba pasó el corte en la carrera de la capitalidad cultural europea de 2016. Málaga no. La rivalidad entre estas ciudades y las reacciones tras el resultado son un valioso material para el laboratorio de la cohesión regional. En Málaga, en donde la capitalidad no ha movido ni multitudes ni entusiasmos, y en donde sólo en el último año ha habido un impulso claro a la candidatura, la tentación es ahora echar las culpas a terceros, con insinuaciones de injusticias y agravios.

Pero Málaga perdió su oportunidad en 1999. El Ayuntamiento aprobó una propuesta socialista para solicitar la capitalidad con motivo del 125 aniversario del nacimiento de Picasso, en 2006. Ese año lo tenía adjudicado Holanda y el trueque de fechas necesitaba una gestión de Estado. Pero la alcaldesa Villalobos, amiga personal del presidente Aznar, nada hizo. Entre tanto, Grecia cambió la fecha de 2006 a Holanda, para que Patras fuese la capital europea de la cultura. Y Málaga se olvidó de la idea, retomada por Córdoba para 2016, sin que nadie, ninguno de los que ahora buscan culpables fuera o dentro de la ciudad, dijese esta boca es mía.

Málaga, incluso, se adhirió a la candidatura cordobesa, antes de decidir hacerle la competencia. Hay algo de incoherente en este paso. El alcalde De la Torre reivindica, con razón, que Málaga es la capital económica y financiera de Andalucía. Incluso ha anticipado que una eventual fusión de Unicaja con Cajasol debe tener su sede en Málaga. Y cuando se le ha reprochado el comentario por precipitado, ha tenido una respuesta adecuada: éste es un debate que tiene 30 años de retraso, desde el principio de la autonomía hubo que hacer un reparto de papeles entre los distintos territorios de la región. De acuerdo. Pero en coherencia con este principio, al mismo tiempo que Málaga reivindica su papel económico, financiero y tecnológico, debía haber apoyado a Córdoba en este envite.

En Córdoba ha habido más movilización y más entusiasmo por la capitalidad, aunque todavía tiene rivales de peso como San Sebastián. A ver si ahora, aplicando la mejor doctrina De la Torre, somos capaces de convertir en una odisea regional la propuesta cordobesa, con el apoyo decidido de todos los andaluces.

El apagafuegos del Gobierno español

Ignacio Martínez | 30 de marzo de 2009 a las 17:14

Su apresurada visita a la Casa Blanca la semana pasada para deshacer el entuerto de la retirada de las tropas españolas de Kosovo le han puesto en el escaparate nacional. Bernardino León (Málaga, 1964) es el diplomático de moda. No es nuevo. Suena desde hace tiempo como posible recambio de su mentor, el ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, de quien fue número dos entre 2004 y 2008. Ahora es secretario general de la Presidencia del Gobierno, puesto que exige dotes diplomáticas, para tareas que muchas veces tienen que ver con la fontanería y el servicio de extinción de incendios, como con Kosovo.

A su vuelta de Washington, León aseguró que si se hubiera aclarado bien cómo se va a acometer la retirada de las tropas españolas de Kosovo se habrían evitado las declaraciones en las que el Gobierno de EEUU expresó que se sentía “profundamente decepcionado” con España, lo que sonó a amonestación a la ministra. Su entrevista con el consejero nacional de Seguridad, el general James Jones, no ha sido su primera visita a la Casa Blanca en misión de bombero: ya estuvo con Moratinos hace cinco años para explicarle a Condoleezza Rice la salida de las tropas de Iraq. También acudió a la residencia del presidente norteamericano en ocasiones más cómodas; por ejemplo, como acompañante del Príncipe Felipe en una visita oficial.

Lo de diplomático le va como anillo al dedo. Por parte de madre tiene una serie interminable de apellidos extranjeros: Gross, Bevan, Jessing, Pries, Voigt, Gayen, Lund, Heythe. Según la historia de la familia, recopilada por el periodista Adolfo Gross, primo de su madre, los Gross llegaron a Málaga a finales del siglo XVIII, procedentes de Leer, localidad de la provincia de Hannover, que en aquella época era británica. De hecho el primer Gross malagueño fue cónsul británico en la ciudad.

Ha habido Gross que han sido cónsules de Suecia, Noruega o de la República de El Salvador. Pero el antepasado de Bernardino León que más cerca ha estado de este descendiente diplomático fue un hermano de su bisabuela Clara Pries Scholtz von Hermensdorff, Adolfo Pries, que fue cónsul de Alemania en Málaga y fue nombrado conde de Pries por Alfonso XIII en 1906. Militó en el Partido Liberal y fue amigo íntimo de su presidente, el gaditano Segismundo Moret, quien le ofreció ser ministro de Estado, hoy de Exteriores. Pero murió de un ataque cardíaco antes de poder desplazarse a Madrid a tomar posesión.

Bernardino León estudió en el colegio de los Jesuitas de El Palo. En su juventud perteneció a varios grupos de música, toca la guitarra con destreza según fuentes bien informadas. Siempre que viajaba en su equipaje nunca faltaban la raqueta de tenis y la guitarra. Tanto en el colegio como en la Facultad de Derecho destacó por sus dotes de organizador y persuasor. Era un activista y un encantador de serpientes de primera categoría. Un tipo culto, leído, viajado. Pero no un ideólogo. A muchos malagueños les ha sorprendido su aparición en el PSOE. Quizá pese la tradición de los Gross, una familia de la alta burguesía comercial, conservadora, que habitó hace varias generaciones en el Palacio de Buenavista, hoy Museo Picasso: su bisabuelo Adolfo Gross Pries, presidente durante la República del partido de derechas Renovación Española, fue fusilado en agosto del 36 por los rojos en la tapia del cementerio de Málaga. Una historia contraria a la de Zapatero.

Los secretarios de las agrupaciones socialistas de la ciudad acaban de proponer a Bernardino León por unanimidad, para ser el secretario de la recién creada agrupación local de Málaga. Una elección que suena a intento de embaucar al interesado en la aventura de optar a la Alcaldía de la capital. Con su posible antagonista, el alcalde popular Francisco de la Torre, tiene una cordial relación personal, como no puede ser menos, tratándose de dos personas tan educadas. Ha habido varios Gross concejales de Málaga y hay constancia en la entrada del ayuntamiento, en las lápidas que recuerdan el inicio y el final de las obras del edificio, en 1911 y 1919; pero nunca ha habido un alcalde Gross. Se ignoran las aspiraciones del secretario general de Moncloa. Un hombre tan diplomático como él no muestra con facilidad el fondo de sus pensamientos.

Bernardino se licenció en Derecho en la Facultad de Málaga e ingresó en la carrera diplomática en 1990. Su primer destino fue Liberia, en plena guerra civil. Un conflicto que le marcó. Como también su siguiente plaza, en Argelia, durante otra guerra civil, en la época del FIS. Estuvo después en la embajada de Grecia y a continuación formó tándem con Moratinos, cuando la Unión Europea nombró enviado especial para Oriente Medio al actual jefe de la Diplomacia española. Entonces se instaló con su familia en Chipre, en donde nació el primero de sus tres hijos, Bernardino como su padre. (Los otros dos nacieron en Málaga). Pocos años después hay una anécdota divertida entre este niño, rubio de aspecto nórdico, y el entonces presidente del Gobierno José María Aznar. En unas vacaciones en Mallorca desde un yate en el que iba el presidente, Aznar le pregunta a aquel niño anónimo que estaba en la playa de dónde era y el joven, acostumbrado a vivir toda su vida en el extranjero, contesta “de España”. Emocionado por tan patriótica respuesta, el presidente del Gobierno lo invitó a subir al barco.

Antes de ser secretario de Estado de Exteriores, entre 2001 y 2004 fue director de la Fundación de las Tres Culturas, con sede en Sevilla. Además de sus buenos oficios con los norteamericanos, medio paisanos por su abuela materna Elisabeth Bevan, León Gross ha trabajado en otras misiones diplomáticas delicadas. Es la personalidad internacional de más alto rango que ha mantenido contactos intensos con los disidentes cubanos. Pero al mismo tiempo tiene una relación fluida con dirigentes del régimen castrista. Ha mediado con las autoridades argentinas para desatascar contenciosos de varias multinacionales españolas. La prensa ha publicado que Zapatero le encargó que mediara entre los rusos de Lukoil y Repsol. Es tal su fama de apagafuegos que sus reiteradas visitas a Ginebra durante la Legislatura anterior, para acudir a la sede de la ONU, hicieron creer que era un negociador secreto con ETA.

La música es una de sus pasiones: es un experto en Bach y colecciona toda su discografía. Es amigo personal del director Daniel Barenboim. Su familia ha tenido relación directa con  las bellas artes. El padre de su tatarabuela Clara Pries promovió la construcción del Teatro Cervantes de Málaga y la cara de esta antepasada está pintada en el techo. Su madre se educó en colegios de Inglaterra y Suiza. En Lausana fue compañera de colegio de Geraldine Chaplin y veía a Charlot todos los viernes acudir a recoger a su hija. Por el lado paterno tiene antecedentes más prágmáticos. Su padre, Bernardino León, economista y perito industrial, es natural de Granada. Trabajó muchos años para la compañía norteamericana Standard Oil, de la familia Rockefeller. Petróleo, combustible. Lo menos indicado para tener descendientes dedicados a la tarea de apagar fuegos. Pero esa es la misión principal del diplomático de moda.