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El regente Griñán

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2011 a las 10:43

En política, como en la vida, hay instantes que cambian el curso de la historia. La noche del 21 de julio de 2000, la víspera de la inesperada elección de Zapatero como secretario del PSOE, el presidente de la Junta y secretario regional de los socialistas andaluces convocó a los ocho secretarios provinciales para pedirles que sus delegaciones votaran a Bono. Discreparon al menos tres: Moratalla, de Granada; Asenjo, de Málaga, y en menor medida Mellado, de Córdoba. Tres personas tensaron la reunión. Los dos primeros, el secretario de Jaén Zarrías y el portavoz parlamentario Caballos, aspiraban a cargos con Bono. Pero el más molesto con la desobediencia de los cuadros fue Luis Pizarro, convertido con el tiempo en un cuadro desobediente. Aquel plante, contra el liderazgo fuerte de Chaves y Pizarro, permitió el triunfo de Zapatero y cambió la historia.

Griñán ha ejercido hasta ahora un liderazgo débil. El presidente de la Junta tiene un hándicap: no se presentó como candidato y eso merma su legitimidad. Es como un regente hipotecado hasta que las urnas le den más autoridad. Transmite esa impresión en el Gobierno, pero aun más en el partido: le viene más grande el liderazgo del PSOE andaluz que la dirección de la Junta. A estas alturas quizá se haya arrepentido de haber reclamado todo el poder en el partido. Al fin y al cabo lo suyo fue un dedazo. La principal baza para el liderazgo forzado de Griñán fue la voluntad de Chaves, de la que ha prescindido.

Los políticos tienen mucha facilidad para prescindir de sus principios. Por ejemplo, Zapatero llegó al liderazgo del partido porque el PSOE estaba en crisis. No por haber perdido las elecciones, sino al revés: perdió las elecciones porque su modelo estaba agotado. Y la renovación fue el núcleo del discurso del dirigente leonés, que encandiló a los delegados. De aquel discurso nunca más se supo. Con la victoria en la mano, los jóvenes de Nueva Vía olvidaron el cambio de modelo de partido y se ocuparon de ganar las elecciones generales. Pero en diez años de liderazgo negligente de Zapatero el PSOE no ha recuperado ninguno de los grandes feudos electorales en donde gobernó por mayoría absoluta, como Valencia, Madrid o Murcia.

El regente andaluz también ha renunciado a algunos de sus más sólidos principios, como el discurso del mérito y la capacidad. No hay más que darle un repaso a su Gobierno o a su ejecutiva para ver que familia, provincia o género, tres pilares del equilibrio chavista, siguen siendo las pautas de los nombramientos. Con la agravante de que para rejuvenecer los cuadros dirigentes ha entregado el poder en el partido a una generación sin la capacidad ni la autoridad suficiente.

Pero lo grave ahora no es la levedad del liderazgo de Griñán, sino la incapacidad del Partido Socialista para reciclarse o al menos airearse. Demasiada tarea para un regente.

Díaz Ferrán se agarra al sillón

Ignacio Martínez | 5 de enero de 2010 a las 0:34

”Santiago

El presidente de la CEOE se ha enrocado. Acosado por los créditos impagados del Grupo Marsans, reclamaciones de los trabajadores de Air Comet, manifestaciones en Madrid frente al Ministerio de Fomento, un intento de ocupación del consulado español en Lima y una demanda judicial anunciada por el Gobierno del Ecuador, Gerardo Díaz Ferrán ha decidido agarrarse al sillón de jefe de la patronal española como primera providencia. Al menos, de cara a la galería. Los analistas capitalinos lo dan por amortizado y radio macuto produce a diario un aluvión de recambios. Algunos nombres de eventuales sustitutos tienen más posibilidades que otros. En esa distinguida lista está el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Santiago Herrero. Pero la lista es de momento ficción: oficialmente, en el puente de mando empresarial todo va como la seda. El 16 de diciembre, Díaz Ferrán solicitó su apoyo explícito al comité directivo de la CEOE. Y el pasado martes sumó una ratificación de su estatus por cuenta propia: uno de sus colaboradores más cercanos, el director de Comunicación de la patronal, Francisco Ochoa, hizo una declaración telefónica a los medios para reiterar que su jefe tiene el apoyo de la práctica totalidad del comité ejecutivo y de la mayoría de las organizaciones territoriales y sectoriales (el subrayado es nuestro).

Sin reunir de nuevo al comité ejecutivo, el presidente de la CEOE constató que no tiene el apoyo unánime de la organización, aunque su portavoz cifra los disidentes en un exiguo 5%, en su declaración para la agencia Efe. Así lo deduce de los sondeos telefónicos que ha realizado el propio Díaz Ferrán en los últimos días con los presidentes de las patronales territoriales y sectoriales. Ochoa destacó en particular el apoyo de las organizaciones de Andalucía, Cataluña, Castilla y León, Madrid, País Vasco, Murcia, Aragón, Valencia y Castilla-La Mancha, Metal, Construcción, Energía, Transporte y Turismo, entre otras.

El método empleado para escenificar este cierre de filas y la persona utilizada para hacerlo son absolutamente inhabituales. Ochoa, estrecho colaborador de Díaz Ferrán en la actualidad, fue director de Comunicación de Rodrigo Rato cuando fue vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda. El apoyo de la patronal andaluza a Díaz Ferrán, como el del resto de los principales dirigentes de la CEOE, se entiende como un gesto de lealtad a su presidente, por la firmeza que mostró en julio al no aceptar el Gobierno y los sindicatos las propuestas de la patronal sobre acuerdos sociales. También se justifica por la mejoría de la relación entre el máximo dirigente empresarial español y el presidente de la CEA, Santiago Herrero, deteriorada hace casi tres años, cuando se enfrentaron por la sucesión de José María Cuevas. El reciente nombramiento de Herrero como presidente de la Comisión de Relaciones Laborales de la CEOE, ha reforzado ese entendimiento.

Nada de esto impide que Herrero figure como candidato a la sucesión en las quinielas que se hacen en los mentideros de la capital de España. Como oficialmente Díaz Ferrán no piensa dimitir, todos los posibles sustitutos son oficiosos. Pero no son pocos. Y, encima, hay espontáneos, como el presidente de la Junta, que intervienen en la puja. Griñán dijo el lunes que Herrero es un hombre acostumbrado a la concertación, por lo que sería un gran presidente de la patronal española. Fuentes empresariales consultadas por este diario coinciden en señalar que apoyos explícitos como éste no le hacen ningún favor al presidente de la CEA, porque puede colocarle la etiqueta de candidato del PSOE y levantar las reticencias del sector más conservador del empresariado. O del PP, partido con el que no mantiene una especial complicidad en Andalucía.

En todo caso, se sabe que al Gobierno le resulta molesto tener un interlocutor en precario en la cúpula patronal. Varios ministros lo han dejado entrever, como el de Industria, Miguel Sebastián, o el de Fomento, José Blanco. La relación entre Zapatero y Díaz Ferrán se deterioró este verano con la ruptura del diálogo social. También en el PP consideran muy complicada la situación del presidente de la CEOE y, cómo no, tienen sus preferencias sobre sustitutos, aunque son más discretos de Griñán y evitan dar nombres. Díaz Ferrán es, además, persona muy próxima a Esperanza Aguirre, principal rival de Rajoy en el interior del Partido Popular, con lo que el equipo del presidente del PP tampoco se siente especialmente preocupado con su suerte.

¿Cuál es el futuro del interesado? En las apuestas está claramente en cabeza su dimisión como presidente de la CEOE. Se descarta que vaya a seguir como presidente de su grupo empresarial y de la patronal española al mismo tiempo. Su desgaste ha sido brutal y puede ir en aumento: está en cuestión la viabilidad misma de Marsans, la agencia de viajes que es la joya de la corona de los negocios de Gerardo Díaz Ferrán y su socio, el vicepresidente de CEOE Gonzalo Pascual. Necesitan más de 100 millones de euros de dinero fresco para reflotarla. Todas las fuentes consultadas dan por hecho que Díaz Ferrán no tendrá más remedio que optar entre seguir al frente de sus negocios y abandonar la CEOE, o mantenerse como dirigente empresarial y dejar sus empresas en manos de su socio Pascual. También hay quien apunta que podría verse obligado a dejar ambas cosas: como le pasó a Jesús Roa, cuando se vio implicado en el llamado caso Ollero, el pago de comisiones ilegales por la empresa Ocisa para que la Junta de Andalucía le adjudicara un tramo de la autovía Granada-Málaga. Roa tuvo que dimitir en 1992 de sus cargos como presidente de Ocisa y de la patronal de la construcción CNC. “Lo cierto es que la presión social sobre empresa y empresario disminuyó extraordinariamente, aunque la sentencia tardó todavía siete años”, explica una persona cercana.

En el supuesto, que todo el mundo da como más probable, de que Díaz Ferrán abandone su cargo empresarial, se abriría un amplio abanico de posibilidades. En primer lugar, serían los 21 vicepresidentes los que elegirían al sucesor. El actual presidente ha casi duplicado el número de vicepresidencias de la patronal, con lo que se le supone una cómoda mayoría para abdicar en alguno de sus próximos. Se descarta a su cuñado Arturo Fernández Álvarez, presidente de la patronal madrileña, y probable sustituto suyo en el consejo de administración de Caja Madrid. Esta hipótesis rechina en los oídos de los dirigentes consultados. Uno de ellos utiliza un argumento contundente: “la CEOE no es un califato”. Resulta sorprendente la endogamia de grupo de Díaz Ferrán en la patronal: tiene entre sus vicepresidentes a su cuñado, a su socio y a un grupo de amigos leales. Si se marcha y decide sacar un conejo de su chistera, alguien de este círculo podría ser el destinatario de su cetro.

Si el sustituto no fuese uno de ellos, aparecen los nombres de tres presidentes de territoriales: el andaluz, ya mencionado, el catalán Joan Rosell y el castellano leonés Jesús María Terciado. Los dos primeros ya se postularon en distintos momentos para sustituir a Cuevas. El último, hijo de un histórico senador del PP por Ávila, estaría bien visto en la calle Génova de Madrid, sede del Partido Popular. Pero hay más nombres, si fuese un presidente sectorial, podría ser el del Metal; Carlos Pérez de Bricio tiene un gran prestigio, pero sus 82 años le descartarían para el cargo. Si fuese el presidente de una comisión importante de la CEOE, los dos mejor situados serían José Luis Feito y Santiago Herrero. Feito es el responsable de la Comisión de Economía de la patronal y preside el Instituto de Estudios Económicos y la patronal española de empresas concesionarias de autopistas. El andaluz Herrero preside la Comisión de Relaciones Laborales. Feito es sólo vocal de la junta directiva, pero eso no impediría su nombramiento. Ambos hacen los dos informes más esperados en las reuniones del comité directivo de la cúpula empresarial.

Incluso hay quien no descarta la posibilidad de un independiente que viniese de fuera, aunque esto hasta ahora no ha formado parte de la cultura interna de la casa. Esa gran personalidad podría ser alguien del perfil de Ángel Corcóstegui, ex vicepresidente del Santander; Manuel Pizarro, ex presidente del Endesa, hoy diputado del PP; o incluso José Domingo Ampuero, presidente del Círculo de Empresarios Vascos y sustituto de José María Cuevas en el consejo de administración de la multinacional navarra Viscofan, que actualmente preside.

Pero más allá de los nombres, lo que debe dilucidar la CEOE en las próximas semanas es su modelo de dirección. Si José María Cuevas se equivocó o acertó cuando dejó la organización en manos de un empresario en activo, sometido a los riesgos y vicisitudes del mercado. Hay quienes piensan que se equivocó de modelo y de persona, como el presidente de la Cepyme, la Confederación española de la pequeña y mediana empresa, Jesús Bárcenas, que no se ha recatado en decir que en una situación empresarial como la de Díaz Ferrán habría dimitido hace tiempo del cargo en la patronal. Otras voces, tímidamente, empiezan a decir que la situación del Grupo Marsans perjudica a la CEOE, como Eduardo Jiménez, presidente de la patronal de Lugo. La gran cuestión es volver o no al modelo de un gestor como Cuevas, que no esté implicado en el día a día y pueda dedicar toda su energía a tiempo completo y sin interferencias a defender los intereses de los empresarios del país. La solución se sabrá en pocos días.

El alcalde de El Ejido, extraño compañero de cama del PSOE

Ignacio Martínez | 21 de octubre de 2009 a las 9:21

 

Ya tenemos nuevo nombre que añadir a la acreditada lista de escándalos que componen Ballena Blanca, Troya, Malaya, Astapa o Gürtel. Poniente. Simple, en comparación con los anteriores, pero funciona. Funciona también el Estado de Derecho. Un juez, con la ayuda de la Policía, investiga los detalles de otra presunta trama de corrupción municipal, esta vez en el El Ejido (Almería). Hay 20 detenidos, entre ellos el alcalde, Juan Enciso, mundialmente famoso por su dudoso papel en los ataques xenófobos contra inmigrantes en febrero de 2000, cuando era destacado militante del Partido Popular. De aquellos días es una frase que le atribuye SOS Racismo: “A las ocho de la mañana todos los inmigrantes son pocos; a las ocho de la noche, sobran todos”. Enciso se salió del PP por la derecha y montó su propio partido que tuvo un resultado excelente en las municipales del 2007; el Partido de Almería fue la tercera fuerza política de la provincia, con 22.500 votantes (8%), 61 concejales y mayoría absoluta en cinco ayuntamientos. En El Ejido sacó el 52% de los votos.

Lo sorprendente de esta historia es que ese partido formó una coalición con el PSOE para gobernar la Diputación provincial. Los socialistas hicieron numerosas concesiones a los dos diputados del PAL: les dieron rango de vicepresidentes y les encomendaron tareas tan delicadas como Hacienda y Obras Públicas. Claro que para compensar hicieron también vicepresidentes a siete socialistas. Siempre pensé que era exagerado que el Parlamento Europeo tuviese 14 vicepresidentes; pero, en fin, con 736 diputados ya puede, si se piensa que la Diputación de Almería tiene nueve vicepresidentes entre sus 27 diputados. No es la primera vez que muestro aquí mi sorpresa por semejante acuerdo contra natura.

Aquel pacto confirmó el dicho británico de que la política hace extraños compañeros de cama. ¿Quién era el secretario general del PSOE en Almería que fraguó el acuerdo? ¿Quién fue el secretario de Organización regional que le dejó? ¿Qué secretario general del partido lo consintió? No se preocupen, ni Soler, ni Pizarro, ni Chaves darán explicaciones. Y si las dieran serían tan creíbles como las de Rajoy la semana pasada cuando intentó sin éxito convencer al país de que Costa debía abandonar su puesto en el PP valenciano, por los mismos motivos por los que Camps debía sin duda permanecer en sus cargos. Los Hermanos Marx lo dirían mejor que unos u otros: “La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”. Esa sería la respuesta más airosa en ambos casos.

No me explico por qué con reiterada dejadez el Partido Socialista se empareja con personajes tan poco recomendables como dos lugartenientes de Gil en Manilva y Estepona, o Enciso en Almería. Aunque quizá haya una explicación marxista: “No es la política la que hace extraños compañeros de cama, sino el matrimonio”. Lo dijo Groucho.

Cajasur tiene tres salidas: optar por Unicaja, por Cajamurcia o seguir sola

Ignacio Martínez | 5 de julio de 2009 a las 11:07

Su presidente tiene vía libre del Vaticano para decidir su futuro

Tanto el Banco de España como la Junta son partidarios de que se fusione 

PSOE y PP prefieren como socio a otra caja andaluza

 

”Santiago

 

Cajasur ya tiene la bendición del Vaticano para moverse en el mapa de las fusiones. Ahora le falta enfilar el camino de la vicaría. La Iglesia no da pistas sobre con quién, cómo, cuándo dará el paso, aunque el mejor colocado sigue siendo Unicaja, con quien compondría la quinta caja de ahorros de España; tercera o cuarta en beneficios, cuarta en oficinas, quinta en depósitos y sexta en activos. También sigue interesada Cajamurcia, una caja mediana, pero bien gestionada. 
 

Hay señales contradictorias, que no ayudan a interpretar la situación. A la prudencia propia de la Iglesia, que controla la caja cordobesa con algo más de un tercio de representación en su asamblea general, se une la agitación que vive la política nacional. No sólo por la crisis. La canción del verano podría interpretarla Liza Minnelli. Es money, money, money. Más dinero para la financiación de las autonomías, a costa de la Administración General del Estado; más dinero de impuestos para compensar déficit públicos galopantes y más dinero para bancos y cajas en apuros. 
 

Esta crónica se ha elaborado con informaciones facilitadas por representantes de Cajasur, Unicaja, PSOE, PP y la CECA. Hay pistas sobre la hoja de ruta de Cajasur, a pesar del hermetismo tradicional de la Iglesia, pero no se conoce la estrategia trazada y aprobada en las dos reuniones que se han celebrado en Roma esta semana. Allí han estado de martes a jueves, el presidente de Cajasur, Santiago Gómez Sierra, y el todavía administrador apostólico de la Diócesis cordobesa, monseñor Juan José Asenjo. Se han entrevistado con los responsables de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede, que preside el arzobispo italiano Velasio de Paolis. Ésta es una de las tres oficinas financieras vaticanas, la encargada de dirigir y controlar la administración de los bienes que dependen de la Iglesia o preside uno de sus representantes. 
 

Asenjo y Gómez Sierra han explicado en Roma las dificultades que atraviesa el sector de la banca en España, y el escenario que se presenta para el futuro. También han informado de la marcha del Plan de negocio 2009, que Cajasur aprobó hace un mes a requerimiento del Banco de España. Este plan de austeridad ya se aplica desde hace tres meses, “en los que se ha mejorado la morosidad, solvencia y liquidez” de la entidad, según fuentes de la caja. Esta primavera, Cajasur intentó sin éxito capitalizarse con una emisión de acciones preferentes de cuantía indeterminada a suscribir en su totalidad por la Iglesia. En Roma, la embajada del Cabildo cordobés ha confirmado que no dispondrá de financiación propia de la Iglesia y que tendrá que resolver sus problemas de tamaño, capacidad y capitalización en el mercado. 
  

Tras conseguir la aprobación de la Curia vaticana a su gestión y estrategia, los administradores de Cajasur se disponen a explorar “todos los escenarios posibles“, según la versión oficial. Que se resumen en tres: negociar una fusión con Unicaja, hacerlo con Cajamurcia, o seguir en solitario. Esta última posibilidad no agrada al Banco de España, que está empeñado en simplificar el mapa de entidades financieras en España. Sobre todo, desde la creación del Fondo para la Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB), destinado a ayudar a entidades con problemas de solvencia y liquidez. El FROB cuenta inicialmente con 9.000 millones de euros, pero esa cantidad se podría multiplicar por 10. De hecho, se cree que los bancos y cajas españoles necesitarán entre 25.000 y 70.000 millones para recapitalizarse y superar la crisis. 
 

En esta coyuntura el Banco de España quiere que todas las entidades que tengan que ser ayudadas se fusionen con otras más solventes. El gobernador del Banco, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, tiene una teoría darwiniana sobre las entidades financieras y sobre las cajas en particular. Los débiles deben desaparecer. El Banco confeccionó hace meses una lista de bancos y cajas divididos en tres categorías. En la primera están aquellas que deben ser intervenidas y puestas en el mercado, como Caja Castilla La Mancha. En un segundo apartado figurarían las que deben fusionarse porque su situación no es muy buena. El tercer escalón lo compondrían las fuertes, que se quedarían con las anteriores.
 

Grosso modo, nadie se opone a esta estrategia, pero su puesta en práctica plantea muchas tensiones. Hay al menos tres posiciones diferentes: el Banco de España quiere fusiones rápidas, establece reglas precisas, pone el foco en las cajas y da prioridad a la unión de entidades de distintas regiones. La Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) subraya que la solvencia de las cajas no es peor que la de los bancos, y está en contra de las fusiones express y de las rigideces que plantea el Banco de España, aunque avala la idea de fusiones interregionales para sacar de la presión política a las cajas. Y las comunidades autónomas prefieren fusiones intraregionales para reforzar su economía y su identidad territorial. Y algunas, como Cataluña y Andalucía, hacen valer sus competencias estatutarias para reservarse el derecho a autorizar las fusiones, por encima de lo que digan el Banco de España o el Ministerio de Economía. En el caso concreto del futuro de Cajasur, tanto la Junta, como PSOE y PP, se han mostrado de manera inequívoca a favor de que se fusione, si así lo deciden sus órganos de representación, con otra caja regional. De hecho, desde hace tres años, populares y socialistas han sacado a las cajas de la pelea política. 
 

Los mensajes oficiales sobre este asunto van todos en la misma dirección. El viernes, en Cádiz, el consejero de Gobernación, Luis Pizarro, recordó que hace 21 años había 14 cajas en Andalucía, de las que quedan cinco. Y que “ahora más que nunca” hay que fomentar la concentración. En el mismo acto el presidente de Cajasol, Antonio Pulido, dijo que están abiertos a esa posibilidad, que afrontarán en cuanto consoliden la fusión que han protagonizado hace dos años. Y, como una jaculatoria, Braulio Medel, el presidente de Unicaja, enunció la misma consigna que repite desde 1988: es partidario de una integración tan amplia como sea posible. 
 

Cajasur y Unicaja han tenido contactos informales en las últimas semanas, sin papeles. “No hay nada”, se dice oficialmente en Málaga. Pero se ha ofrecido el mantenimiento de la marca cordobesa y un destacado papel institucional a la Iglesia en la hipotética nueva entidad. Medel dijo el jueves en una reunión de su comisión ejecutiva que “esto no tiene mucho recorrido“. Quienes lo oyeron llegaron a la conclusión de que en pocas semanas o se abren negociaciones formales o se abandona el proyecto. El próximo consejo de administración de Unicaja está convocado para el viernes 17 de julio. El de Cajasur es mucho antes, el próximo miércoles 8. Pero la apertura formal de negociaciones no está en el orden del día de ninguno. 

 

Gómez Sierra tenía reticencias a esta fusión y prefería a Cajamurcia como socio, con la que sí se ha cambiado papeles. Esta caja celebró el viernes de la semana pasada su asamblea general. Su presidente, Carlos Egea, pidió al Gobierno que se elimine el veto autonómico a las fusiones interregionales. No tiene más remedio: su caja es de una comunidad uniprovincial, en donde no hay otras entidades. Egea es secretario del consejo de la CECA y tiene un buen cartel en el Banco de España. Medel no le va a la zaga, tiene un prestigio indiscutible y es vicepresidente de la CECA. Cajamurcia tuvo en 2008 un beneficio de 167 millones, con un volumen de activos de 21.500 millones y una morosidad del 2%. Unicaja iguala la morosidad y supera ampliamente la cifra de activos, con 31.937 millones, y la de beneficio, con 286 millones. Cajasur cerró el año pasado con 19.213 millones de activos, 37 millones de beneficio y una morosidad del 6,5%.
 

Quedan algunos flecos. El proceso de renovación de cargos en Unicaja debería ponerse en marcha a mediados de agosto, si no se demora el calendario. Medel ha agotado los plazos para ser reelegido y sólo una situación excepcional permitiría una prórroga de su mandato. Una fusión sin duda propiciaría su continuidad varios años más, con un horizonte: el 30 de agosto de 2012 cumplirá 65 años. Su entorno sostiene que el presidente de Unicaja no se siente especialmente presionado por esta circunstancia, pero es un elemento que juega en el tablero. Y otro detalle es la posibilidad que algún invitado de última hora. Se descarta a Granada, después de ver cómo esta semana un dirigente de CCOO era criticado por tierra, mar y aire, al atreverse a poner en cuestión el pacto numantino que en 2001 firmaron en el Hotel Saray todas las fuerzas políticas, sociales y económicas de la provincia, para garantizar la supervivencia en solitario de Caja Granada. Pero queda la Caja de Jaén, con un volumen de activos treinta veces inferior al de Unicaja y veinte veces menor que el de Cajasur, pero que completaría una fusión colectiva muy airosa. Si además de airosa, es viable, se verá en los próximos días. Cuando Cajasur mueva ficha en sus misiones exploratorias sobre el tablero de las fusiones. Ahora que la mano que hará el movimiento tiene la bendición de Roma.

Gobierno Griñán I: Cortecero rechazó la oferta de ser consejero

Ignacio Martínez | 26 de abril de 2009 a las 17:35

Una persona ha declinado entrar en el nuevo Gobierno andaluz. Juan Antonio Cortecero, viceconsejero de Presidencia del Gobierno saliente, ha rechazado el ofrecimiento de Griñán de ser consejero en su primer Gabinete. El presidente valora su “nivel excepcional y su lealtad”. Pero precisamente esa lealtad le ha aconsejado seguir al equipo de Chaves hasta Madrid.

Este Gobierno Griñán I tiene un poderoso influjo cordobés. En primer lugar, porque el presidente es diputado por Córdoba. De hecho, hasta ahora era toda la cuota cordobesa del Gobierno Chaves. En segundo término, porque el fichaje de la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, no es que haya dejado pasmada a Izquierda Unida y al común de los ciudadanos; es que la interesada se quedó “de piedra” cuando el miércoles por la tarde la sondeó el secretario del PSOE de Córdoba sobre la posibilidad de que entrara en el Gobierno. Después de negociar que los concejales socialistas apoyarían al nuevo candidato de IU a la Alcaldía cordobesa y concretada la oferta de Obras Públicas, a las 23:00 horas la llamó el propio presidente y le dio el sí. Aguilar cree que puede hacer mucho por Andalucía y “por Córdoba”. Ojo con la querencia.

El mapa cordobés del Gobierno tiene otros lugares de interés. Manuel Pérez Yruela, residente en Córdoba aunque nacido en Pozo Alcón (Jaén), doctor ingeniero agrónomo, sociólogo de formación británica y uno de los teóricos de la II Modernización, fue fichado el martes como portavoz.

Hay una teoría que vincula los ceses a una excesiva proximidad con Gaspar Zarrías. Esta tesis atribuye a Luis Pizarro la decisión de apartarlos: Luis García Garrido era el maestro de maestros del consejillo de la Junta. Junto al desaparecido Alfredo Pérez Cano ha sido el más duradero en el espacio desde el que Gaspar ejerció su poder en los últimos 13 años. Zarrías le dio calor, pero no artillería, a los críticos de Sevilla que se enfrentaron a Viera para disgusto de Pizarro. Y con aquellos críticos estuvo Evangelina Naranjo. Teresa Jiménez es también persona muy próxima a Zarrías. Y Vallejo era nada menos que su candidato para presidente. Sea cierto este argumento o no, Pizarro tendrá un papel de hombre fuerte como consejero de Gobernación. Es la primera persona que supo que entraría en el Ejecutivo. Y sabía desde el principio su cometido: hacer la descentralización. Antonio Ávila y Carmen Martínez Aguayo también sabían desde hace días que tendrían nuevas responsabilidades, pero hasta el miércoles, no las han conocido oficialmente. El candidato decidió quiénes de su equipo se quedarían en Economía y quiénes se irían con él. “Tú vas a estar conmigo”, le dijo a Antonio Ávila.

La cita con Evangelina a las 17:30 horas fue la primera de Griñán, cuando empezó las despedidas el miércoles por la tarde. La siguiente fue con Vallejo a las 18:00. La cita personal era sinónimo de cese. Y el suyo, el despido más sonado, después de pasar por las consejerías de Obras Públicas, Salud e Innovación en los últimos 15 años. A continuación recibió a Teresa Jiménez, a las 18:30. Conversaciones cordiales y trato elegante según todas las fuentes. La tarea más ingrata fue la llamada a Luis García Garrido. La recibió a las 18:15, en el hospital de Jerez donde está ingresada su madre. Le explicó la situación de interinidad en la que se quedaba, a la espera de una eventual respuesta positiva de Rosa Aguilar. Ha estado en la Junta 25 años como viceconsejero y algunos meses como consejero comodín.

A los confirmados, Griñán se lo dijo por teléfono, en conversaciones informales o incluso por SMS como a Micaela Navarro, el miércoles por la tarde. La interesada ya lo sabía desde mediodía; estaba con María Jesús Montero en el patio del Parlamento y el presidente, que pasaba por allí, les dejó caer en plan sutil que ya no las tenía que llamar por teléfono. Otro encuentro informal se produjo en la cafetería del Parlamento a las 10 de la mañana del miércoles. Estaban tomando café y tostadas con aceite Luciano Alonso, Antonio Fernández y Cinta Castillo; se acercó Griñán, se pidió un café y les dijo, como quien no quiere la cosa, que seguirían trabajando con él. Mar Moreno se barruntaba que entraría en el Gobierno y tenía negociado mantener su puesto de número 4 en la ejecutiva federal del PSOE. La confirmación la recibió el miércoles.

A Rosa Torres aprovechó que le felicitaba por su elección, a las 14.15 del miércoles, para decirle: “ya no te tengo que llamar, date por confirmada”. A Juan Espadas le llamó justo antes de recibir a Vallejo para preguntarle si le apetecía que trabajasen juntos. A Begoña Álvarez le notificó su nombramiento en una breve entrevista personal a las 19:05. Granada rescata la cartera de Justicia para complacencia de Augusto Méndez de Lugo, presidente del TSJA, que duerme más tranquilo con la cercanía del poder político. Martín Soler recibió su llamada poco después de las 19:30: “Cuento contigo para Innovación”. Clara Aguilera supo a continuación que iría a Agricultura. Aunque tanto Espadas, como Soler y Aguilera habían recibido señales en las últimas semanas sobre su futuro.

El maratón del miércoles 22, se terminó hacia media noche.

Griñán, el hombre tranquilo

Ignacio Martínez | 12 de abril de 2009 a las 16:34

El político más famoso del mundo, el presidente Obama, tiene prestigio de gran orador. Sus discursos se cuelgan en YouTube como si fueran canciones de culto, con millones de visitas. Pero Obama no escribe sus discursos. Se los hace un jovencito de enorme talento, Jon Fravreau. De hecho, pocos políticos escriben sus discursos; el dramaturgo y político checo Václav Havel es una de esas excepciones. Otra es José Antonio Griñán. El vicepresidente económico del Gobierno andaluz y candidato ‘in pectore’ a la Presidencia de la Junta no es economista, sino un hombre de letras. De hecho, quiso estudiar la carrera de Filosofía y Letras en los años 60, pero su tío Rafael Martínez Emperador, hermano menor de su madre, le recomendó que hiciese Derecho y preparase oposiciones a inspector de Trabajo.

Con 23 años sacó esas oposiciones con el número tres de la promoción de 1969. Con su tío trabajó cuando era director general de la Seguridad Social a mediados de los 70. Martínez Emperador fue asesinado por ETA en 1997 cuando era magistrado de la Sala de lo Social del Supremo. Un atentado que ha marcado su vida, como otros hechos menos dramáticos y más antiguos. Por ejemplo, una novela que leyó a finales de los 60, que es la que más le ha impresionado; ‘Guerra y paz’ de Tolstói. Es un dato relevante en una persona que lee cuatro o cinco libros al mes. Griñán es un gran lector y un cinéfilo empedernido. En particular del cine negro de los 50: hay películas que es capaz de explicar plano a plano y recitar todos sus diálogos.

Otra de sus grandes aficiones es la ópera. Se sabe de memoria obras completas, y se atreve a cantar alguna pieza. Ha utilizado con frecuencia este recurso para relajar a su equipo en los duros momentos de preparación de los presupuestos, cuando las cuentas no cuadran y aumenta la presión de las consejerías. Tiene la colección completa de los discos de Alfredo Kraus, con quien tenía una relación de amistad. Por cierto, que la redacción de los presupuestos de este año le ha costado fuertes críticas de la oposición, con razón, por su pretensión de que en 2009 subiría el PIB andaluz un 1%. Él se ha justificado con un dossier lleno de previsiones optimistas de organismos internacionales. Pero lo cierto es que mientras con esos datos Solbes y Griñán aventuraron un crecimiento para España y Andalucía, a su correligionario catalán Antoni Castells le salieron las cuentas de una recesión en Cataluña. Y acertó.

Aunque nacido en Madrid en 1946, José Antonio Griñán está muy vinculado a Andalucía. Es hijo de malagueña, marido de una sevillana, María Teresa Caravaca, y diputado por Córdoba. Dos de sus tres hijos, Ana y Miguel, nacieron en Sevilla, que fue su segundo destino como inspector de Trabajo en 1974, después de Zaragoza, donde nació su primogénito Manuel. Ahora tiene tres nietos y una nieta. Dos de su hijo mayor, residente en Madrid y casado con una gallega, vinculación que ha generado una amistad con sus consuegros, que le lleva a veranear todos los años a la tierra de su nuera. De su hija, que vive en Sevilla, tiene un nieto y una nieta. Sus allegados lo encuentran feliz de ser abuelo, tanto que era su argumento recurrente para negar cualquier posibilidad de aspirar a la Presidencia de la Junta.

Su parentela gallega ha ejercido influencia en su dialéctica. Hace un año, cuando comenzó su andadura el actual gobierno en funciones resolvía de manera galaico-teológica a la posibilidad de que Chaves no terminara la legislatura en el cargo: “Puede ser que sí y puede ser que no. En todo caso, es como Dios; si existe no interviene en la marcha del mundo. La eventualidad de un relevo es igual; no afecta a la marcha del Gobierno”.

En la época en que llegó a Sevilla, al final de la dictadura, fue uno de los firmantes del documento de los 500, un escrito en el que por primera vez un grupo de altos funcionarios del Estado pedían democracia y amnistía. En esos años colaboró, junto a Joaquín Galán y su compañero de promoción Enrique Vila, con los despachos de Capitán Vigueras (Felipe González, Rafael Escuredo, Manuel del Valle, Ana María Ruiz Tagle…) y de José Julio Ruiz, vinculados a los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, entonces ilegales. “Si había un expediente de crisis, los abogados laboralistas nos pedían que explicásemos a los enlaces sindicales los detalles de la tramitación”, explica uno de sus compañeros de entonces.

Es uno de los fundadores de la Junta de Andalucía. Entró en el primer Gobierno de Rafael Escuredo, como viceconsejero de Trabajo con su viejo amigo y colega de la inspección Joaquín Galán. Cuando llegaron, la Consejería tenía 58 funcionarios, y cuando se fueron cuatro años después, había más de 20.000. En aquellos primeros años de la autonomía estaba muy preocupado porque se notase que las políticas tenían una componente social. Suya es la frase de “hacer un nuevo mundo con viejas ideas como el diálogo político y el diálogo social”. En la segunda legislatura pasó a ser viceconsejero de Salud con Eduardo Rejón. Dada su condición de buen componedor, Rejón le encargó arreglar las relaciones entre la Junta y los colegios de médicos, que estaban envenenadas en aquellos tiempos. También puso en marcha el reglamento del SAS, que estaba recién constituido.

Cuando en 1987 nombran ministro de Trabajo a su amigo Manuel Chaves, se va de secretario general técnico del Ministerio a Madrid. En aquel equipo de dirección era famosa su preocupación por el lenguaje de los textos jurídicos, “para que lo entiendan los ciudadanos a los que van dirigidos”. Allí le coge la huelga general de diciembre de 1988. Volvió a Andalucía con Chaves en 1990 para ser consejero de Salud. En esa época se corrigió en parte el problema de la financiación de la sanidad andaluza. Enseguida se fue a Madrid de ministro de Sanidad (92-93) y de ese Ministerio pasó al de Trabajo, en donde dio una vez más muestra de su capacidad de convicción: consiguió con el Pacto de Toledo garantizar el sistema nacional de pensiones. Fue diputado en Cortes entre 1993 y el 2004, cuando de nuevo le reclamó Manuel Chaves para convertirlo en consejero de Economía.

Su fama de negociador ya se la ganó en el consejillo de viceconsejeros de la Junta en 1982. En aquellos tiempos fogosos a veces se generaban tensiones entre departamentos “y él solía sosegar esas situaciones”, cuenta uno de los protagonistas. Le iría bien el eslogan de Mitterrand en 1981: La fuerza tranquila o el título de una película clásica de John Ford: El hombre tranquilo. Su mano izquierda pasó a ser legendaria hace poco, cuando deshizo los entuertos que había entre la Iglesia Católica y La Junta a propósito de CajaSur, heredados de la época de la consejera Magdalena Álvarez. Su entendimiento con el obispo de Córdoba, monseñor Asenjo, desbloqueó la situación. 

Es muy aficionado a las carreras de fondo. Celebró su sesenta cumpleaños, corriendo una media maratón en Sevilla. Es de ejercicio diario, que recomienda como fuente de salud y recurso para rebajar la tensión. Es menos conocida su afición a las carreras de caballos, que le viene de su padre y han continuado sus hijos. Llegó a comprar en los años 70, con otros 36 amigos, la yegua Picarana que ganó dos carreras en Madrid y estuvo a punto de ganar una de vallas en el hipódromo de Sevilla, pero se cayó en el último obstáculo, cuando tenía asegurado el triunfo. Su padre, Octaviano, que fue director del Banco Mercantil e Industrial en Sevilla y consumado periodista hípico, tuvo incluso una revista especializada en la materia, Corta Cabeza, en donde el futuro presidente de la Junta escribió unas celebradas crónicas bajo el seudónimo de Riu Kiu, el nombre de su caballo favorito. Su hijo Manuel tiene ahora un caballo, Mendavia, que el viernes quedó segundo en una carrera en el hipódromo de Mijas.

Es elocuente, seductor y buen conversador, de la escuela de Felipe González, como otro felipista clásico, el ministro Rubalcaba. Hombre culto, de los que pueden regalar un libro del poeta del siglo de oro Garcilaso de la Vega. Es tímido si no tiene confianza, pero le sobra sentido del humor. Se diría que es coqueto, cuida mucho sus corbatas aunque presume de que no las compra. Se entiende que se ocupa de esa tarea su mujer, ‘Mariate’ en el círculo familiar. Algún amigo próximo dice que no lleva bien la edad, que se siente más joven que lo que su físico dice.

Nunca ha tenido cargos orgánicos en el partido, aunque es miembro del comité federal. Los máximos dirigentes del PSOE andaluz hablan de él con gran respeto. “Se ha sabido ganar la confianza del partido”, sostiene Luis Pizarro, vicesecretario regional. En el partido dicen que Andalucía vive un momento histórico, por el relevo y por la crisis. Chaves, que le ha propuesto para el cargo, tutelará su primer mandato presidencial: se quedará como secretario general hasta el próximo congreso del PSOE andaluz, que se celebrará tras las elecciones de 2012. Aunque será una tutela amistosa: ya ha dicho que sólo le dará consejos si se los pide.

El momento es histórico también en materia futbolística: después de un primer presidente de la Junta sevillista, Escuredo, y dos béticos, Borbolla y Chaves, llega el turno a un colchonero. El Atlético de Madrid es el club de los amores de Griñán, Zarrías y el consejero de Deportes Luciano Alonso. Si Galicia le da pie para respuestas evasivas, el Atlético le anima a la épica. A Griñán le gusta contar una anécdota de Harold Macmillan, el primer ministro conservador del Reino Unido entre 1957 y 1963: cuando dimitió, un periodista le preguntó qué había sido lo más complicado y contestó, muy británico, “los acontecimientos, amigo, los acontecimientos”. El candidato a la Presidencia de la Junta añade de su cosecha que “en política hay que saber navegar de bolina, con viento a favor y con viento en contra” . Y en este punto saca a pasear su espíritu colchonero: “Nosotros estamos muy bien dotados, porque los del Atlético estamos acostumbrados a luchar contra las adversidades”. La frase “los del Atlético” es una simplificación. Si no, que le pregunten este año a los seguidores del Cádiz, del Recre, del Córdoba o del Betis.

El próximo gobierno será un gabinete contra la crisis, pero no de tecnócratas. Griñán se muestra muy partidario de los Gobiernos políticos, más que de los técnicos: “Le doy un alto valor a la política; es una ciencia, un arte y una cultura, que va más allá del conocimiento de la materia que se gestione. Se trata de saber hacer, porque en la política, como en la vida, la línea recta no es siempre el camino más corto”. Y será también un gobierno con muchas mujeres, no sólo porque lo exija la ley: “Es más fácil trabajar con mujeres; son más concienzudas, muy trabajadoras y cumplidoras”. Lo que no es óbice para que uno de los pasajes de una de sus óperas favoritas, Rigoletto de Verdi, diga “la dona e mobile qual piuma al vento”. Además, le gusta todo lo de Verdi y todo lo de Mozart, en particular Figaro y Don Giovanni, que curiosamente trascurren en Sevilla. 

En materia musical es más clásico que moderno. Le gusta Moustaki, de sus años mozos, y siempre ha sido seguidor de los Beatles, pero más ahora, que necesita una pequeña ayuda de sus amigos.

Montilla se asfixia

Ignacio Martínez | 10 de agosto de 2008 a las 13:44

En la vida particular, como en la pública, hay que huir de las imitaciones. Personalmente, prefiero los originales. En la reivindicación abanderada por el nacionalismo socialista catalán prefería a Maragall. Lanzó su idea de una revisión del Estatut sobre la base de nación y financiación, fue a Euskadi y le reprochó a los empresarios vascos que no contribuyen a las arcas del Estado y calculó la reducción que quería para el déficit fiscal de Cataluña. El ‘cheque catalán’ de Maragall valía un billón de pesetas: 6.000 millones de euros es lo que debe reducirse la contribución de Cataluña al resto de España o aumentar los retornos en forma de inversiones estatales. Todo estaba muy claro.

Ahora, no. Montilla dice que Cataluña se asfixia, Mas dice que hay un expolio fiscal; y ambos reprochan a Solbes que no haya llegado a un acuerdo, sobre la base de sus exigencias, pero no sueltan prenda sobre cuánto quieren. Son buenos comerciantes y buenos negociadores del catalanes. Pero ahora están sobreactuando. Como malos jugadores de fútbol revolcándose por el césped para que el árbitro le saque tarjeta al adversario. Aquí el árbitro es la opinión pública. Espero que el Gobierno de la nación no esté haciendo el paripé, en un sainete previamente pactado. Por eso celebro que la vicepresidenta Fernández de la Vega haya manifestado su malestar por el “excesos verbales” de Montilla, y que el vicepresidente andaluz Zarrías haya calificado de “infantil” la postura de Montilla. Corto se queda. Y también que Luis Pizarro, el vicesecretario del PSOE andaluz, rechace el modelo catalán.

El sábado 9 de agosto, en un artículo en La Vanguardia, Artur Mas decía que hay que evitar que el que recibe la ‘solidaridad’ acabe teniendo más que el que la paga. A este punto hemos llegado, a que se deslice que Extremadura acaba teniendo más PIB per cápita que Cataluña. Cuando Montilla le dice a Zapatero que le quieren [los socialistas catalanes] pero que quieren más a Cataluña, lo que está queriendo decir es que en el PSC quieren a España, pero quieren más a Cataluña. Mas no necesita disimulos: en el artículo de La Vanguardia decía que hay que reducir el déficit fiscal, asegurarse que Cataluña no pierde posiciones en el ranking de riqueza per cápita después de su aportación solidaria, que hay que evitar el ‘café para todos’ y por tanto la negociación debe ser bilateral con el Estado, que Cataluña debe tener autonomía para modificar sus impuestos sin pasar por las Cortes y gestionar lo que ingresa en pie de igualdad con el Gobierno central.

Hay que recordarle a Mas y a Montilla que en los estados de derecho los que más tienen pagan más impuestos y los que más necesitan se benefician. Que son las personas y no los territorios los que pagan impuestos. Y que el déficit fiscal catalán tiene su origen en el enorme superávit comercial de Cataluña respecto al resto de España. Eso significa que una mayoría de su economía regional depende de muy buenos clientes ‘españoles’ que asisten perplejos a este regateo insolidario. Y a toso esto, sobre cuánto vale eso, ni una palabra. Prefería a Maragall, que era más clarito. Y encima tenía el valor de reprochar a los vascos que no contribuían: asunto sobre el que ni el asfixiado Montilla ni el desahogado Mas han dicho esta boca es mía.

El espectáculo debe continuar

Ignacio Martínez | 13 de julio de 2008 a las 19:50

José Blanco quiere a Manuel Chaves al frente de la Junta en 2012, 2014 y después; es decir, hasta que tenga más de 70 años. Se adivina morriña por el modelo Fraga. Luis Pizarro advierte que quieren estar en el poder 26 años más. Se supone que sin Chaves. Caso contrario, van a seguir poniendo de candidato al actual presidente hasta los 87, si antes el interesado, la providencia o el pueblo soberano no disponen lo contrario. No se preocupen, no van en serio, son excesos verbales propios de la euforia congresual.

Precisamente, Blanco y Pizarro son los secretarios de Organización del PSOE nacional y regional que han permitido que munícipes socialistas se acostaran con el gilismo latente en la Costa del Sol, protagonista de escándalos en Marbella, Manilva y Estepona. Ajeno a este despropósito, el partido les acaba de ascender a vicesecretarios generales. Lo de acostarse viene del viejo dicho británico politics makes strange bedfellows: la política hace extraños compañeros de cama, que es adaptación de una frase de Shakespeare, que atribuía el mérito de las extrañas alianzas al sufrimiento. Claro está, ni Blanco ni Pizarro admiten responsabilidad alguna, ni piden disculpas: se saldrían del guión y el espectáculo debe continuar. Como dice la canción, the show must go on.

Por el contrario, el jefe del control político regional, Luis Pizarro, se ha permitido en el discurso de apertura del cónclave de Granada una declaración entre el cinismo y el humor negro: exigió tolerancia cero frente a la corrupción, advirtió que en su partido “no caben ni aprovechados, ni arribistas”, y añadió que la respuesta será “drástica, implacable y sin contemplaciones”. Me enternece este furor ético. Cuando la socialista Isabel García Marcos presentó su plataforma para las municipales de 2003 en Marbella, con una fundación cuyo director había sido imputado en un caso de corrupción, ¿dónde estaba Pizarro? Y cuando, ese año, un concejal socialista de Manilva votó para alcalde a un destacado gilista, ¿dónde estaba Pizarro? Y cuándo, en esa fecha, Antonio Barrientos se coaligó con el que había sido lugarteniente de Jesús Gil Marín en Estepona, ¿dónde estaba Pizarro? No estaba en la inopia, estaba en el aparato.

La resolución del congreso socialista para que los cargos municipales hagan una declaración de bienes, es loable. Pero el dinero negro no aparecería en ninguna declaración. Y para haber previsto los casos de Marbella, Manilva y Estepona no hacía falta registro alguno. La presentación de la fundación de García Marcos y las alianzas con destacados gilistas se hicieron a plena luz y con publicidad. Ahora sólo cabía un silencio discreto o una asunción de responsabilidad.

El otro exceso de Pizarro pertenece al género del humor. Ha dicho que así, 26 años más. Pero esto también tiene su canción en inglés: There’s no business like show business.  

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Aquí no dimite ni dios

Ignacio Martínez | 26 de junio de 2008 a las 1:00

Una semana después de estallar el caso Estepona no ha dimitido nadie. Ni siquiera Antonio Barrientos ha dejado de ser concejal; sólo ha renunciado a la Alcaldía. En el PSOE se ha abierto el paraguas para aguantar el chaparrón informativo, en la convicción de que la prensa se cansará y otros temas harán olvidar el fiasco de su gestión en el Ayuntamiento de Estepona. Estos ocho días nos han aportado mucha noticia de lo que pasaba en este municipio. La juez considera que Barrientos era el cabecilla de una red dedicada a obtener fondos de promotores y empresarios para financiar actividades públicas y privadas, y para enriquecerse personalmente. Entre las actividades privadas estaría financiar a su propio partido. Esta semana hemos sabido de cajas de seguridad en los bancos con dinero B, de billetes de 500 euros con los que se atendía a asociaciones en campaña electoral, de concejales socialistas que advirtieron a la dirección provincial sobre lo que estaba pasando.

Y en este punto, encontramos uno de los nudos gordianos del problema. La secretaria provincial, Marisa Bustinduy, y el secretario regional de Organización han entonado al unísono la misma canción: “A mí, que me registren”. La semana pasada ponía como ejemplo que Willy Brandt dimitió como canciller de Alemania Federal porque se descubrió que su secretario personal, Günter Guillaume, era un espía de la RDA. No había ningún indicio de que este sujeto y su mujer eran infiltrados de la Alemania comunista, pero un político de la categoría de Brandt se sintió responsable. Aquí no hay responsables políticos, porque no hay dirección política. Luis Pizarro, el número dos del PSOE andaluz, afirma que ha fallado la condición humana. No. Han fallado los controles políticos. La burocratización de los partidos trae estas cosas: un funcionario reclama al concejal que señala irregularidades que “la denuncia sea probatoria”, igual que el empleado de una ventanilla pública exige que una solicitud sea por duplicado y con una póliza de 20 céntimos.

Una dirección política es otra cosa: supone una autoridad y una responsabilidad. La Junta de Andalucía, para cubrirse, señala que ha abierto 1.300 expedientes por presuntas irregularidades urbanísticas en Estepona. ¿No lo sabía el Partido Socialista? Pizarro y Bustinduy tenían miles de indicios sobre irregularidades en este municipio. Por tanto, tienen miles de razones más de Brandt para asumir su responsabilidad. ¿Saben ustedes que Barrientos es delegado al congreso regional del PSOE en el número 9 de la lista de Bustinduy?

Ahora no se puede venir a decir a la opinión pública que ha habido un fallo humano, como si el maquinista de un tren se salta una señal. Aquí hay un problema de código, de valores, de ética. De control político. Y muchos responsables. Pero no dimite ni dios.