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El ‘camorrista’ indeseable

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2009 a las 10:41

Un fiscal de Nápoles dijo ayer que España se ha convertido en un lugar de almacenaje de estupefacientes. Elogiaba la colaboración de jueces y policías españoles, tras la detención el sábado en Marbella del capo de un clan de la Camorra napolitana, especializado en el tráfico de hachís entre España e Italia. El fiscal añadía que ha mejorado mucho la cooperación entre los dos países contra el crimen organizado en los últimos años.

Exagera un poco. Por la Costa del Sol pasa la droga, no se almacena. Se trata de uno de los enclaves de paso de hachís más importantes del mundo, por eso pulula por aquí tanta mafia. Tenemos todos los ingredientes: un destino turístico al que acuden millones de extranjeros, entre los que es fácil confundirse; un emporio inmobiliario en el que ha sido cómodo blanquear dinero negro; un paraíso fiscal como Gibraltar, a pie de obra. Y a 15 kilómetros de nuestra costa, la pequeña Colombia marroquí, el cuadrilátero del Rif que forman Tetuán y Alhucemas por el norte y Taunat y Taza por el sur, en donde hay 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo del cáñamo índico, en las que se pueden cosechar unas 2.500 toneladas de hachís al año.

Pequeñas bandas marroquíes se han hecho con el negocio del paso del Estrecho. Las organizaciones criminales europeas que distribuyen esta droga por el continente, como la del camorrista detenido, ya no compran la mercancía en el país magrebí, sino en España. Un hachís de buena calidad puede costar 900 euros el kilo, puesto en el campo rifeño; un precio que sube a 1.300 desembarcado en Andalucía y no deja de aumentar a medida que se sitúa más al norte. En Amsterdam, al por mayor, puede alcanzar los 3.000 euros, que hay que multiplicar por seis, siete u ocho en la venta a los consumidores. El potencial exportador de la mariguana desde las costas andaluzas supera los 3.000 millones de euros anuales, ahí está el problema. Además, la Policía cree que sólo logra interceptar una parte pequeña del hachís que llega a las costas andaluzas.

Bandas de todas las nacionalidades intentan invertir aquí en negocios legales. Sólo la provincia malagueña acumula más comisiones rogatorias de jueces extranjeros, contra el blanqueo de dinero, que todo el resto de España junto. La presión policial y judicial ha sido grande, no sólo nacional. Con frecuencia, policías escandinavos, holandeses, italianos, franceses o británicos siguen en la Costa investigaciones iniciadas en sus países. En 2007 la Unidad de cooperación judicial de la Unión Europea, Eurojust, convocó a magistrados, fiscales, policías y guardias civiles con responsabilidades en Málaga para mejorar la colaboración transfronteriza. Dijo ayer el fiscal italiano que la eficacia ha aumentado. Para estas cosas tan cercanas e importantes sirve la Europa convocada a las urnas el 7 de junio.

Estrellas de circo

Ignacio Martínez | 23 de marzo de 2009 a las 10:52

Al final de la película Gran Torino, de Clint Eastwood, detienen a los miembros de una banda juvenil que acaban de matar al protagonista. Eran unos chulitos descarados, pero camino del coche policial su mirada de desconcierto muestra cómo están empezando a comprender que su vida alegre ha terminado para siempre. Tengo la sensación de que los protagonistas de la banda juvenil sevillana que acabó con la vida de Marta del Castillo, e hizo desaparecer su cuerpo, todavía no se han dado cuenta de que no sólo han quitado la vida a esta joven y han quebrado la de su familia y sus amigos. También ha terminado la etapa irresponsable de su vida, pero ellos todavía no lo saben. Por eso el tal Samuel salió en la televisión tan campante explicando que participaba en las tareas de búsqueda y que Marta iba a aparecer, el tal Miguel dijo primero que la mató él y después su amigo El Cuco. Y el tal Javier, El Cuco, habló primero del coche de su madre y después se buscó una coartada.

Siguen jugando a policías y ladrones y hoy dicen que está en el vertedero en donde la busca la Policía, antes la habían tirado al río y no sabemos cual será la siguiente casilla de este macabro juego de rol que se traen. Insensibles al dolor que ya han causado a la familia, a su círculo próximo; ajenos a cualquier sentimiento de culpa, siguen produciendo daño y gastos millonarios al erario público en la dramática búsqueda de un cuerpo que mañana hará dos meses que desapareció.

¿Por qué lo hacen? En el fondo deben sentirse como estrellas de rock. Los traen de acá para allá y siempre hay una multitud pendiente de ellos, cuando van a una nueva reconstrucción de los hechos o a declarar por enésima vez. Trabajan sus papeles en la más absoluta impunidad, porque saben que nadie puede maltratarlos o amenazarlos. La ley les protege. Y encima, los medios de comunicación no paran de hablar de ellos. En ocasiones, los reporteros dan algún dato que subrayan como seguro, lo que demuestra que todos los demás no lo son. En este circo, a los pandilleros se les dispara la adrenalina, refuerzan su seguridad y empezarán ellos mismos a tener serias dudas sobre su culpabilidad.

La frialdad de los Miguel, Samuel y Cuco recuerda el aplomo que hasta el final de su juicio la semana pasada ha mostrado el monstruo de Amstetten, Josef Fritzl, de 73 años, que durante un cuarto de siglo mantuvo secuestrada a su hija Elisabeth de 42 en un zulo, donde la violó sistemáticamente y alumbró siete hijos. Los medios en Austria han mostrado cierto respeto por esta familia, aunque los hijos-nietos de Fritzl están custodiados en un hospital. A los miembros de la siniestra banda sevillana les quitaría el calor mediático. Para que empiecen a darse cuenta de que su fechoría no tiene ningún mérito. Y que sus mentiras posteriores son un dramático agravante.

Una lanza a favor de los jueces

Ignacio Martínez | 22 de febrero de 2009 a las 12:01

Mi amigo Agustín Ruiz Robledo, compañero de página en El Observatorio, una sección de análisis en la edición dominical de los nueve diarios del Grupo Joly, y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Granada, ha cambiado de postura sobre el derecho de huelga de los jueces. Es una posición contraria a la mía, pero muy bien articulada. Y no me resisto a publicarla aquí.

LOS JUECES YA TIENEN EL DERECHO DE HUELGA

Ahora que el jesuita Roberto Busa ha clasificado los pecados de los católicos, debo confesar que he pecado de soberbia en la polémica jurídica sobre el derecho a la huelga de los jueces: en cuanto empezó a debatirse este asunto me lancé sin mucho estudio a defender que la Constitución les prohibía la huelga y tengo que admitir ahora mi error. Mi argumento no era sólido, pues no es suficiente afirmar que los jueces constituyen un poder del Estado, lo que les inhabilitaría para ponerse en huelga, igual que no pueden hacerla los ministros o los parlamentarios. La comparación no se mantiene en pie, en primer lugar porque tan poder judicial son los jueces en España, como en Portugal, Francia e Italia y en esos Estados sí tienen reconocido el derecho de huelga. En segundo, la propia Constitución española marca diferencias entre los jueces y los otros titulares de poderes: solo los jueces son funcionarios, aunque con algunas especialidades; tanto es así que en la non-nata Ley Orgánica de Huelga (aprobada en el Senado en 1993) no se menciona para nada a los diputados y demás miembros de los órganos constitucionales, pero sí se disponía que la ley no  sería aplicable “a los miembros de las Fuerzas Armadas, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, ni a los Jueces, Magistrados y Fiscales mientras se hallen en activo, los cuales se regirán por su normativa específica”. ¿Y qué dice esa normativa? Nada. Luego los contrarios al derecho de huelga de los jueces nos estrellamos contra un argumento tan sencillo -y tan potente, según la navaja de Occam- como que todo lo que no está prohibido está permitido.

Algunos profesores de Derecho del Trabajo han dado un argumento diferente al que hemos dado los constitucionalistas: el derecho de huelga es una emanación del derecho de sindicación, por tanto quien no tiene este derecho, tampoco puede ser titular del de huelga. Sin embargo, el argumento tiene mucho de formal, de detenerse en el nombre de las cosas, y no en su sustancia, ya que nuestra Lex legum permite que los jueces creen asociaciones profesionales y la Ley Orgánica del Poder Judicial las habilita para “la defensa de los intereses profesionales de sus miembros en todos los aspectos”. Como hemos visto estos días, eso supone la normal capacidad negociadora de cualquier sindicato; con la conclusión lógica de que quien puede negociar colectivamente sus condiciones de trabajo también puede usar la gran arma de todos los empleados en una negociación, la huelga; por lo demás regulada expresamente para los funcionarios al servicio de la Administración de Justicia en la LOPJ. 

Además de las opiniones de los juristas, para saber lo que permite o prohíbe la Constitución es determinante el comportamiento de los propios actores constitucionales. Y desde esa perspectiva, no cabe duda de que los jueces ya tienen el derecho de huelga, como así lo ha estimado y ejercido el 30% de sus señorías el pasado 18. Pero además, así lo está admitiendo tácitamente el Consejo General del Poder Judicial que, tras declararse incompetente para fijar los servicios mínimos, no ha abierto ningún expediente disciplinario contra los huelgistas. Igualmente, el Gobierno y el Ministerio Fiscal no han iniciado acciones para sancionarlos, como permite el artículo 409 del Código Penal si se les considerara autores de un abandono colectivo e ilegal de un servicio público. Por eso, el despistadísimo ministro de Justicia, que atraviesa Despeñaperros sin darse cuenta de que entra en Andalucía, lleva toda la razón jurídica cuando quiere descontar el salario del día a los jueces huelgistas y cuando defiende la presentación de un proyecto de ley para prohibirles o restringirles el derecho de huelga. Otra historia es que sean disparos políticamente intempestivos y sin licencia de la superioridad.

  

Rueda de prensa a la americana

Ignacio Martínez | 21 de febrero de 2009 a las 12:06

”Álvarez

 

Sigue siendo repugnante el uso que la televisión basura hace de Marta del Castillo, de su muerte, de su imagen. El catálogo de fotos de la víctima de este caso de violencia de género entre adolescentes es abrumador en la pantalla del televisor. No hay juez, fiscal o consejo audiovisual que lo remedie. Mal.

Por el contrario, me gustó la rueda de prensa del jefe superior de la Policía Nacional en Andalucía Occidental, Enrique Álvarez Riestra, acompañado por el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, para explicar los detalles de la investigación, una vez levantado el secreto del sumario. Como en Estados Unidos. A ver si cunde el ejemplo y se aplica siempre. La Policía hace una política de comunicación escasa, mala y lenta.

Álvarez Riestra y López Garzón defendieron que la investigación se ha hecho “discreta, seria, eficaz y garantista”. En ella han participado y siguen haciéndolo el Grupo de Menores de Sevilla, los especialistas en delitos tecnológicos y de vigilancia, la Brigada de Policía Científica, el Grupo de Homicidios, las Brigadas de Policía Judicial y Seguridad Ciudadana y la Comisaría General de Policía Judicial, con sede en Madrid. A ellos se une la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME) de las Fuerzas Armadas. Muy bien. Pero tarde. Dijeron que desde el primer día tuvieron claro que la desaparición de Marta no era voluntaria y por eso comenzaron a recabar datos desde la primera noche. No es exacto. La versión de la familia es que desde el sábado por la noche hasta el lunes por la mañana los únicos que buscaron fueron ellos, con amigos y vecinos. Debieran cambiar los protocolos de búsqueda de desaparecidos. En todo caso, bienvenidas sean la rueda de prensa y las explicaciones. No estamos acostumbrados.

Eva, Antonio y Marta

Ignacio Martínez | 16 de febrero de 2009 a las 0:08

Críe usted a su hija durante 17 años; cuídela, protéjala, aconséjela para que no le hagan daño, para que sea feliz. Sueñe con sus ilusiones, preócupese con sus sinsabores, edúquela en el respeto a los demás durante 17 años. Y cuando parece que ha cumplido su misión y ella está a punto de cumplir la mayoría de edad, llega un canalla y la asesina. Es tremendo el destino de la joven Marta del Castillo. Y trágica la vida que le espera a sus padres. Conmueve pensar lo que les queda por pasar, de angustia, incluso de algún complejo de culpa por no haberla protegido lo bastante, cuidado lo suficiente, aconsejado con más éxito. Siempre tenemos la tentación de culparnos a nosotros mismos de los males que nos atañen, quizá por la educación recibida.

Poca educación parece que recibió el asesino, pocos valores, poco respeto a los demás. Un joven celoso y posesivo, decía este diario ayer. Se mantuvo muy frío en los tres interrogatorios a los que fue sometido en las últimas tres semanas. Es curiosa esa entereza de un asesino que, en el fondo, es un ser débil, incapaz de soportar un fracaso, un rechazo. La frustración de que le dijesen que no, le resultaba insoportable; y era incapaz de asumir que no podía poseer a la chica que le gustaba, sencillamente porque en ningún caso una mujer es propiedad de su novio, de su marido. Ahora su abogado buscará eximentes: familia desestructurada, ambiente violento, padre alcohólico. Pero la que no tiene eximente es la sociedad en la que vivimos, que no consigue acabar con el maltrato de género, con este terrorismo doméstico. Que no logra educar a sus jóvenes para que acepten sin drama que alguien les diga que no a algo.

Antonio se ha quejado de que desde la noche del sábado hasta la mañana del lunes la familia estuvo muy sola buscando a su hija Marta. De lo mismo se lamenta la protagonista de la película El intercambio, dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Angelina Jolie y John Malkovich. Sería odioso pretender una comparación entre la corrupta policía de Los Ángeles en 1920 y la eficiente española de hoy día. Pero habría que revisar los protocolos de actuación en caso de desapariciones. La Policía no debería aplicar a rajatabla un plazo determinado para iniciar una búsqueda; no parece acertado.

Eva le decía a su hija que no le gustaba aquel novio que se echó hace un año. La joven no tardó mucho en darse cuenta de que su madre tenía razón. Será difícil consolar a estos padres, pero la sociedad en su conjunto debería recapacitar sobre nuestros sistemas de enseñanza, la urgencia de inculcar valores a los jóvenes, la necesidad de desterrar tanta violencia gratuita en el cine, la televisión, los videojuegos. Es una broma que alguien discuta que se deben enseñar valores cívicos en la escuela. Este país necesita intensamente más educación.

El PP, en la centrifugadora

Ignacio Martínez | 11 de febrero de 2009 a las 9:31

Es como si fuera una película de dibujos animados. Se meten los dirigentes del PP en una centrifugadora; el último saca la mano, pulsa el botón de on y cierra la puerta. A partir de entonces, se ve a un pelotón de gente dando vueltas en el tambor y, de vez en cuando, la cara aplastada de alguno en el cristal de la lavadora. Son caras conocidas. La máquina va destilando miserias: clanes, dossiers, tramas.

No se sostiene la pretensión de que la actuación del juez Garzón es una conspiración contra el PP del Gobierno, de la Policía, de la Fiscalía Anticorrupción. Garzón procesó en el pasado a dos ministros de Felipe González por la trama de los GAL y acabaron en la cárcel. Es cierto que este magistrado tiene una enfermiza afición al exhibicionismo. Pero la misma persona no puede ser un héroe cuando procesa a los adversarios políticos y un villano cuando imputa a los correligionarios. Al salir a la luz el escándalo de la presunta trama de corrupción de Madrid, la secretaria general Cospedal se apresuró a decir que el asunto no iba con ellos. Pero inmediatamente después rodaron cabezas. No serán las últimas en este partido y en los demás, a medida que durante los años de la gran depresión que viene salgan más casos de conseguidores que se han enriquecido durante los locos años 2000.

Hay crisis para rato, aunque el presidente Obama diga que en 2010 empezará la recuperación en Estados Unidos. Porque, aunque sea cierto, nadie discute que Norteamérica saldrá de la crisis antes de Europa, Europa antes que España y España antes que Andalucía. La prueba más evidente de lo mal que están las cosas en España fue la torpe, fatigosa e interminable intervención del presidente del Gobierno ayer tarde en el Congreso en el debate sobre la crisis.

Por eso es imprescindible que el PP esté presente en el escenario limpio, transparente y fuerte. Rajoy debe poner en marcha con urgencia una comisión de investigación interna que clarifique y depure responsabilidades. De una vez por todas debe acabar con la lucha de clanes, las batallas de los dossiers y las subastas de mordidas. España necesita un PP ejerciendo con toda intensidad su labor de oposición. Y Rajoy no sobrevivirá como líder si no logra encauzar la situación. Es incluso posible que no continúe como presidente popular si su partido pierde las elecciones gallegas y vascas.

En ese caso, el papel estelar recaerá en alguno de los dirigentes que más callados están en este momento y cuya cara no aparece en el cristal de la centrifugadora. ¿Todos están en la máquina dando vueltas? Aparentemente, no. Alberto Ruiz Gallardón y Javier Arenas estuvieron muy silenciosos en el lunes negro del PP. Son los más listos de la clase.

El sheriff de Coslada en prisión

Ignacio Martínez | 13 de mayo de 2008 a las 11:38

Jesús Gil

La titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Coslada ha dictado esta madrugada prisión preventiva sin fianza para 11 de los 13 agentes detenidos por su supuesta implicación en la trama mafiosa de la Policía Local de Coslada (localidad madrileña de 83.200 habitantes), una de las mayores desarticuladas en España.

No somos nadie. Teníamos en Marbella el liderazgo mundial de la corrupción municipal, con abusos de la Policía Local y repercusión internacional, y nos lo quitan desde Andratx o Coslada. Con lo que molaba ver a Putin, fuera de sí en las cumbres europeas, defenderse de los ataques a la corrupción y la mafia rusas, con respuestas como “para familias las sicilianas” y “para corruptelas las de Marbella”.

En fin, un alcalde mallorquín, de pueblo gobernado por el PP, y el sheriff de una localidad madrileña con mayoría socialista, unos recién llegados como quien dice, nos usurpan una ventaja tan duramente trabajada por el gilismo. Aunque la veteranía es un grado: todavía cuando se teclea en Google Marbella corrupción y Andratx corrupción sigue ganando la capital costasoleña por 313.000 a 125.000 documentos registrados. Y cuando se le plantea al buscador “Marbella (o Coslada) policía local corrupta”, el triunfo marbellí es de 38.500 a 1.500 archivos. El que tuvo retuvo. Ahí tienen a Julián Muñoz y otros cinco de los concejales de Marbella en los años 90, que acaban de hacer un arreglo judicial para evitar unos juicios a cambio de tres años de cárcel y 10 de inhabilitación. Otra decena de gilistas intenta, por el mismo método, liquidar 70 procesos.

Al jefe de la Policía Local de Gil y Gil, el hombre que limpiaba las calles de putas, mendigos, drogadictos y gente de mal vivir, está acusado por el juez instructor de la operación Malaya de encubrimiento, tenencia ilícita de armas y omisión del deber de perseguir delitos. Aunque Rafael del Pozo fue cesado por la Gestora de Marbella, ha pretendido reincorporarse a su puesto, tan pancho. A Ginés Jiménez también lo destituyó el anterior alcalde socialista de Coslada en 2001, pero un juez de Madrid lo reintegró en su puesto. Ahora se le acusa a Jiménez de varios delitos: extorsión, prevaricación (dictar una orden ilegal a sabiendas), cohecho y tenencia ilícita de armas.

En esta ocasión ha tenido menos suerte: la Policía Nacional investigaba a un grupo mafioso rumano dedicado a la prostitución y dio con la trama de extorsión montada presuntamente por el jefe de la Policía Local de Coslada. Siempre me ha sorprendido que los policías municipales estén mejor pagados que los policías nacionales, aunque sus cometidos supongan en apariencia menos peligrosidad. Pero así son las cosas. Uno no se explica cómo el alcalde no investigó a los hombres de Ginés ante las denuncias recibidas. Los agentes del turno de noche tenían tarifas por dar protección a bares, locales de alterne o comercios: están acusados de actos de extorsión, agresión y corrupción.

La Policía que fundó Gil llegó a patrullar Marbella con coches robados en Francia. Los de Coslada llegaron a mandarle una moto robada a un ciudadano para crear pruebas falsas e intimidarlo. Hay que reconocer que entre unos y otros están acabando con la obra ingente levantada con tanta dedicación por don Jesús Gil. Su figura y su reputación han sido desplazadas por padrinos de mucha menos talla. No somos nadie.