Archivos para el tag ‘Puigcercós’

Sin ánimo de ofender

Ignacio Martínez | 17 de noviembre de 2010 a las 10:27

Puigcercós es como Mourinho, pero sin títulos, que para eso él es republicano. El Real Madrid ha contratado este año a un entrenador enorme. José Mourinho lo tiene todo doble: es doble campeón de Europa y ha ganado dos ligas portuguesas, dos inglesas y dos italianas. Lo tiene todo doble menos su ego, que está a la enésima potencia. Es un gran técnico, pero su estilo provocador y pendenciero le pierde. Dicen que lo hace para intimidar a sus rivales y quitarle presión a sus jugadores. En todo caso, alimenta su autoestima con la máxima atención mediática. Así es feliz. Su repertorio no busca hacer amigos y consigue lo que busca: enemigos.

Resulta que por dos veces acusó al Sporting de sacar un equipo para perder en el Nou Camp y el entrenador del Gijón le ha llamado canalla y mal compañero. Manuel Preciado es hombre sin pelos en la lengua. Y quizá no haya estado del todo desacertado; el domingo, el directivo merengue Emilio Butragueño sólo desmintió una parte de la afirmación: “No creo que Mourinho sea un mal compañero”. Sobre lo canalla que sea su entrenador no se pronunció.

Pero el portugués no está solo en la pasarela nacional. Le ha salido un compañero de viaje culé, Joan Puigcercós. El hombre que arrebató a Carod Rovira el liderazgo de Esquerra Republicana, partido al que se pronostica un pésimo resultado el 28 de noviembre, la ha emprendido contra los andaluces, para llamar la atención de los medios, subirle la moral a sus conmilitones e intimidar a sus adversarios. Ha afirmado que en Andalucía no paga impuestos ni Dios. Y luego, para arreglarlo, ha añadido que lo dijo sin ánimo de ofender. Menos mal. Si llega a tener mala intención, no sé qué barbaridad habría soltado.

Esto nos lo podemos tomar a guasa. Como mi amigo Bosco, de Ronda, que sostiene que Dios no paga impuestos en Andalucía, porque aquí sólo pagan las personas físicas y jurídicas. Que es algo que al nacionalismo insolidario, como lo ha calificado acertadamente el presidente Griñán, no le acaba de entrar en la cabeza. El dirigente del PP González Pons ha dicho que estas palabras del dirigente nacionalista fomentan la xenofobia. Y añado que también fomentan la catalanofobia. Otro amigo me llama de inmediato con su receta para acabar con el déficit fiscal catalán: no comprar productos catalanes. Dice que así se acaba con el superávit comercial y con el déficit fiscal. Yo agrego que en España no paga aranceles ni Dios, lo que exige mantener compensaciones regionales.

Este complejo de superioridad no es nuevo en la historia de Europa y nunca ha traído buenas consecuencias. El problema persiste hoy día. Y es aún peor que en España, en países como Bélgica o Italia, donde nacionalistas flamencos o padanos controlan la política estatal. Es triste ver a gente irresponsable encanallando la convivencia.

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Un guión de Woody Allen

Ignacio Martínez | 31 de julio de 2010 a las 8:21

La prohibición de las corridas de toros en Cataluña da para una enciclopedia. A un servidor esta decisión le sugiere muchas cosas, algunas positivas. Lo resumo en diez puntos. 1. Puede ser una buena noticia para la fiesta de los toros en el resto de España. Estamos ante una tradición en franca decadencia, en donde cada vez hay menos bravura en los toros y menos arte en los toreros. La mayoría de las corridas de Sevilla o Madrid de esta temporada no han sido una fiesta precisamente. Así que es posible que haya un renacer del arte de torear si, ante la amenaza, ganaderos, empresarios, toreros, apoderados, críticos y aficionados se lo toman más en serio. 2. Cataluña sigue siendo muy buena vendedora. Si querían llamar la atención y poner su territorio y sus instituciones en el mapa mundi, lo han bordado. En los discursos del miércoles, se repetía “el mundo nos contempla”, “el mundo nos está mirando”.

3. En el resto de España el asunto de las corridas de toros ha sido infinitamente más seguido que el del Estatut en cualquiera de sus formatos. 4. En el procedimiento de esta ley hay dos elementos que deberían ser ejemplo: una iniciativa popular y la libertad de voto a los diputados. 5. Un servidor, que es aficionado, encuentra que los argumentos de los abolicionistas de las corridas en la comisión correspondiente del Parlament, han sido más convincentes que los de los partidarios. Ignoro quién hizo el casting, pero era desigual. 6. Más que identidad catalana o defensa de los animales, los nacionalistas catalanes han subrayado la prohibición como un triunfo de la civilización frente a la barbarie. La superioridad moral de la moderna Cataluña sobre la España castiza y atrasada. Puigcercós se alegró de pertenecer a una sociedad avanzada que rechaza un espectáculo pintoresco basado en la cultura de la muerte. Una sociedad -cito- más tolerante, más compasiva, más humana, más responsable. ¿Más que quién?

7. Cuando ERC propuso una ley similar en 2005, que no prosperó, ya consideraba que los taurinos son capaces de abusar de los más débiles, sean niños, mujeres, mayores o inmigrantes. 8. ¿Y los correbous? Cuando los promotores de la iniciativa popular llevaron sus 180.000 firmas al Parlament, ERC les advirtió que no contaran con ellos si había que prohibir las fiestas de toros ensogados, embolaos o enmaromados. Fiestas muy tradicionales en las tierras del Ebro, con las que Esquerra es tolerante y compasiva. Y en las que el público no se comporta de forma bárbara ni el toro sufre. No es lo mismo lidiar a la manera española que divertirse según la sensibilidad catalana.

9. Esta decisión demuestra la influencia de Cataluña en España. De la prohibición canaria no se enteró nadie. Y 10. Si equiparamos a los animales con los seres humanos, entonces todos vegetarianos y prohibidas corridas y correbous. Es un buen argumento para un guión de Woody Allen, un Vicky Cristina Barcelona II. Nos arrancaría una sonrisa algún comentario entre la hipocresía, el sarcasmo y el cinismo.

Vascos, bobadas y fútbol

Ignacio Martínez | 29 de junio de 2008 a las 23:19

Eurocopa

Íñigo Urkullu, el presidente del PNV, es de Bilbao. Como aquel del chiste, que se fue a afeitar y le dijo al barbero que lo hiciera a pelo, sin espuma de jabón. Preguntado por la Eurocopa, Urkullu contestó que como Euskadi no estaba, iba con Rusia. El fútbol lo domina todo. Tanto, que Ibarretxe y Urkullu han elegido un mal momento para su audaz y vil plan de secesión. En plena euforia por el éxito de la selección de fútbol, el orgullo español está a flor de piel. El balompié todo lo aglutina.  

 En vísperas del Mundial del 98 el líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen dijo que la selección francesa estaba llena de negros y moros, que no representaban a la nación. Francia entera le desmintió; tras la victoria vitoreó a sus jugadores como a héroes. Con la victoria de España en la Eurocopa ha ocurrido la misma identificación. Pero siempre hay quien mete la pata. Urkullu iba con Rusia y el presidente de Esquerra Republicana de Cataluña, Joan Puigcercós, apoyaba a Turquía. Aunque ha habido seis jugadores nacidos en Cataluña en el equipo nacional. Y cuatro andaluces, cuatro madrileños, dos valencianos, dos asturianos, un vasco, un canario, un castellano-manchego, un castellano leonés y un brasileño nacionalizado. Veintitrés españoles. 

 El fútbol ha sido un recurso dialéctico contra el referéndum organizado por PNV y EA, junto a la franquicia vasca de Izquierda Unida. Son curiosas las dimisiones sucesivas del PCE. Pasó de partido a movimiento en 1986, ocultó su ideología comunista y ahora abjura de su condición de español. El ministro del Interior, Rubalcaba, ha utilizado varios símiles futbolísticos para descalificar al lehendakari: “Se ha metido un gol en su propia portería”; “se tira en el área, para engañar al árbitro”. Es peor. Ibarretxe había asegurado que nunca convocaría esta consulta sin un alto el fuego de los terroristas e Íñigo Urkullu prometió que en el texto a votación en el Parlamento vasco se condenaría a ETA. Falso por partida doble.  

El PNV está a punto de tirar por la borda una trayectoria democrática de 113 años. Es innoble convocar esta consulta con el beneplácito de un terrorismo activo, que mata, extorsiona y amenaza al conjunto de la sociedad. Y el derecho a decidir es un concepto ambiguo: llevado hasta sus últimas consecuencias, nadie podría impedir a alaveses o vizcaínos separarse de una supuesta Euskadi independiente. Y pueblos, barrios y hasta bloques se autodeterminarían de un lado o de otro. La mesiánica propuesta de Ibarretxe llevaría a un queso de gruyère. Igual que el fútbol, la democracia constitucional también tiene sus reglas.  

Ayer, Urkullu no se atrevió a decir que iba con Alemania, harto de las críticas que le han llovido por su pasión rusa. “Bobadas”, aseguró. Como el del chiste, el jefe del PNV no es del mismo mismo Bilbao, sino de un pueblo de al lado. El del cuento acabó pidiendo jaboncillo para la cara y Urkullu deseó que ganara el mejor. Pero la mejor fue España. Qué bobo.