Archivos para el tag ‘Pujol’

Cataluña cambia de rumbo

Ignacio Martínez | 29 de noviembre de 2010 a las 16:30

El resultado de los socialistas en Cataluña es un batacazo en toda regla. El PSC ha sacado su peor resultado en las nueve elecciones autonómicas catalanas desde 1980. La crisis económica y el alboroto del gobierno tripartito le pasan una pesada factura. Su fracaso tiene repercusión nacional. Las huestes lideradas por Montilla sólo han conseguido mantener 28 diputados, cuando hace sólo once años Pascual Maragall consiguió 52. En clave nacional, a pesar de que el PP se opuso al Estatut, los populares mejoran su mejor registro hasta ahora, los 17 escaños de 1995. Aquellas fueron las últimas catalanas antes de que el PSOE perdiera el poder en 1996, cuando ya soplaban vientos de cambio en todo el país. Ahora se repite la historia.

CiU recupera el poder, con un resultado holgado, aunque sin mayoría absoluta. Pero los convergentes tienen múltiples combinaciones para gobernar en solitario con comodidad. Sin ir más lejos, María Dolores de Cospedal no se cansó anoche de felicitar al ganador en su comparecencia. Hay precedentes de entendimiento entre PP y CiU. El mapa del nuevo Parlament es muy similar al de 1995. Entonces Pujol gobernó en solitario con menos margen del que ahora tiene Mas. Apoyó a González durante la presidencia española de la UE del 95 y cerró un doble pacto de legislatura con los populares tras las elecciones de 1996. Después, como se sabe, el PP sacó mayoría absoluta en 2000 y demonizó a las partidos nacionalistas vasco y catalán con quienes había cohabitado los cuatro años anteriores. Está por ver si esa historia se repite.

Si la campaña catalana ha servido de ensayo para próximas elecciones, uno de los temas de más éxito ha sido el mensaje contra la inmigración. Un partido de extrema derecha, Plataforma por Cataluña, con un discurso xenófobo ha sacado 75.000 votos y por poco no ha superado el 3% de límite para conseguir escaños. Y el PP, que se ha sumado de manera indisimulada a esta tendencia, ha subido claramente sus apoyos. Desgraciadamente, este tema da rendimientos electorales. Será una historia que se repita en las elecciones municipales, autonómicas y generales que se avecinan.

Finalmente, los partidos claramente nacionalistas han tenido un respaldo notable, pero en contra de los primeros comentarios oídos anoche en las tertulias de radio y televisión, está por debajo de la suma de escaños de CiU y Esquerra en 1980 o 1992. Ahora se ha fragmentado ese voto con la entrada significativa del partido independentista del ex presidente del Barça Joan Laporta. Pero si el PSC ha sufrido un descalabro, que justifica el anuncio de retirada de Montilla, el hundimiento de ERC es de época. En 2003 de la mano de Carod Rovira se apuntaron 23 escaños. Anoche se acostaron con 10.

Cataluña ha apostado por el cambio de manera nítida. Veremos si se repite la historia en 2012 en Andalucía y en el conjunto de España.

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Aprendices de brujo

Ignacio Martínez | 25 de octubre de 2010 a las 9:07

Cuando en los años 80 el Banco de España intervino Banca Catalana, la entidad tenía un agujero de 11.000 millones de pesetas. A esa decisión le siguió una querella contra los antiguos gestores de la entidad, entre los que estaba el presidente Jordi Pujol, que se envolvió en la bandera cuatribarrada y dijo que aquello era un ataque a la dignidad de Cataluña. Casi treinta años después el Banco de España ha intervenido Cajasur con un agujero trece veces mayor que el de Banca Catalana. En este caso, no hay querella contra los canónigos que dirigían la entidad con mano de hierro, con el doble de representación en los órganos de gobierno que la correspondiente a una entidad fundadora. Al menos de momento, no hay indicios de delito.

Pero no conformes con haber dejado un agujero de 800 millones de euros y haber frustrado la fusión de la entidad con Unicaja, los canónigos quieren un premio por su labor. Sin sentimiento de culpa alguno, reclaman al Banco de España una serie de palacios, inmuebles y asignaciones dinerarias. Denuncian irregularidades en el proceso de liquidación y amenazan con una demanda por la vía contencioso administrativa. Ciertamente, su reino no es de este mundo.

Cuando en mayo, la mayoría controlada por el Cabildo cordobés votó en contra de la fusión con Unicaja y pidió la intervención del Banco de España, lo hizo enarbolando una enseña, como Pujol. Los canónigos se envolvieron en la morada bandera cordobesa: “por el empleo en la caja, por Córdoba, por la obra social”, decían a boca llena. Y lo hicieron con la complicidad de su obispo, más allá de lo que invitaba el sentido común. Demetrio Fernández afirmó en aquellos días que la caja no estaba quebrada, en un doble desafío a las leyes de la contabilidad y al octavo mandamiento. Previamente, los curas habían empezado la negociación con la caja malagueña, pidiendo para la Iglesia inmuebles por valor de 70 millones de euros, que se quedaron en aproximadamente la mitad, y asegurándose unas asignaciones anuales de ocho millones.

Sólo después de cerrar lo suyo, entonaron un discurso que desgraciadamente se vende muy bien en Andalucía. Decían que defendían a Córdoba, pero en realidad se apuntaban al tribalismo andaluz. El mensaje subliminal era contra el afán expansionista de Málaga, contra el centralismo sevillano… En definitiva, contra los vecinos, contra la construcción regional. Un relato rentable, pero de escaso recorrido. Porque al final, como al principio, a los canónigos lo que de verdad les importa es lo suyo. Y lo reclaman sin complejos, antes de que llegue la BBK, cuyo presidente dijo en su primer viaje a Andalucía tras la adjudicación de la caja cordobesa que no era creyente.

Hay quien no sirve para aprendiz de brujo.

Kosovo trae cola en España

Ignacio Martínez | 24 de julio de 2010 a las 10:49

La sentencia del Tribunal Internacional de Justicia sobre la independencia de Kosovo ha traído cola. Kosovo no es Cataluña. O sí. Aquí en España, todos entramos en tropel a escena, tras la decisión de La Haya de dar por buena esa independencia unilateral. No es una novedad. Cuando se produjo en 1991 la segunda Guerra de los Balcanes, Alemania presionó a sus once socios comunitarios de entonces para reconocer a eslovenos y croatas. Felipe González era reticente. Como Mitterrand o John Major. Cataluña, País Vasco, Córcega e Irlanda del Norte eran buenas razones. El estallido de la Unión Soviética ese mismo año y la independencia de los Países Bálticos, predestinados a entrar en la Unión Europea y la OTAN, dio alas a los nacionalismos periféricos en España. Al fin y al cabo, Lituania, Letonia y Estonia, tenían juntos la misma población que Cataluña.

Jordi Pujol lo recordaba en sus frecuentes visitas a Bruselas en los años 90. Aunque sus manifestaciones no eran de un nacionalismo rancio. Cuando en diciembre de 1995 el Tribunal de la UE publicó la sentencia del caso Bosman, según la cual un jugador comunitario de fútbol no podía ser considerado extranjero en otro país de la Unión, a Pujol se le preguntó si veía al Barça con 11 irlandeses y contestó que no; que los irlandeses son muy malos, pero que no le importaría con 11 holandeses. Una respuesta nada racial.

La Guerra de los Balcanes, junto a una crueldad inusitada sobre el terreno, tenía algo de irreal en las trincheras diplomáticas. Recuerdo a los jefes de los tres países contendientes, en plena guerra, participando en las sesiones de mediación en La Haya, la misma ciudad donde se ha emitido el fallo del jueves. Y sus ruedas de prensa inverosímiles: el croata Tudman y el bosnio Izetbegovic, sentados en los extremos de una larga mesa curva, con el serbio Milosevic en el centro, respondiendo al mismo tiempo a las preguntas.

Kosovo está considerada como la cuna de los serbios. Curioso, como Kiev, capital de la actual Ucrania, está en el origen de la monarquía rusa. Las emigraciones masivas de albaneses a la serbia Kosovo provocaron una mayoría foránea, que generó el movimiento separatista. Es el caso contrario al de los derechos históricos reivindicados con algunos catalanes o vascos para reclamar su independencia. En resumen, sería como si una mayoría de origen andaluz en una determinada comarca catalana reivindicara separarse de Cataluña. O una mayoría de portugueses en algún condado luxemburgués proclamara su independencia unilateral del Gran Ducado. Algo impensable si no se tiene un buen padrino; Estados Unidos en el caso de Kosovo en 2008, como Alemania en el 91 con Eslovenia y Croacia. La sentencia crea polémica y es muy discutible. Pero tiene poco recorrido en territorio español, salvo para literatura como la que antecede. Todo parecido con España es pura coincidencia.

El lobby es como el colesterol

Ignacio Martínez | 29 de mayo de 2010 a las 10:25

A Sarah Ferguson la cogieron con las manos en la masa hace una semana, cuando aceptaba 32.500 euros en metálico y pedía 400.000 más por conectar a un supuesto empresario con su ex marido, el príncipe Andrés de Inglaterra. El tipo, en realidad, era un periodista camuflado, que le ha sacado los colores a la ya de por sí sonrosada princesa consorte y duquesa de York. La señora no ha perdido la sonrisa, ni el humor británico. Unos días después, al presentar un cuento infantil en Nueva York, dijo que debería aprender de los inteligentes personajes de los libros de sus hijos. La Ferguson hace lobby desde que se divorció del tercer hijo de la reina Isabel II. Ésta puede ser una manera honrada de ganarse la vida. O no. El lobby es como el colesterol, que lo hay del bueno y del malo.
En Estados Unidos están regulados y hacen una labor importante de información, además de representar intereses concretos. Todo eso, si es transparente, tiene mucho de positivo. Si es opaco o bajo cuerda, puede caer dentro del código penal. En Bruselas, los funcionarios de la Comisión Europea que deben redactar un proyecto de reglamento o directiva suelen llamar a todos los lobbies concernidos. Si lo hacen bien y oyen a todo el mundo, incluso a quienes representan intereses encontrados, acabarán teniendo una buena visión de conjunto. Este es el lobby bueno.  

Lobby hacen aquí en España personajes que se dedican a promocionar establecimientos comerciales porque son famosos por sus hazañas en los ruedos, en las canchas de deporte o en el cine. Nada de eso es ilegal. A veces, se trata de famas conseguidas debajo del edredón de un reality, o simplemente en el papel cuché. Son lobbies más penosos, pero mueven a las masas, tienen tirón comercial y el dinero les quiere. Aunque convengamos que la señora Ferguson, sin tener la clase de su cuñada Diana, es más glamurosa que Belén Esteban. ¿O no? Pero su caso se separa de la legalidad y entra de lleno en el tráfico de influencias.

De eso también tenemos muy buenos ejemplos patrios. Sin ir más lejos, es lo que hacía El Bigotes cuando cortejaba a su amiguito del alma, el presidente de la Generalitat valenciana, a su familia, amigos y entorno político. Este es lobby del malo. Hay más: un tal Luigi, ex diputado del PSC en Cataluña, montó una trama corrupta bautizada como Pretoria, que cobraba 10 millones de euros por cada operación urbanística. El buen hombre mandaba sobre el alcalde de Santa Coloma de Gramenet, operaba en otros ayuntamientos y tenía de socios a un histórico ex consejero de Pujol y al secretario general de la Presidencia de la Generalitat con don Jordi. Lobby del malo, de nuevo.

También hay casos intermedios. Cuando éramos ricos, una vez organizó la ministra de Fomento Magdalena Álvarez una reunión de ministros latinoamericanos de Obras Públicas en Málaga. En una cena, en unos estupendos jardines, presencié cómo el secretario de un ministro, con su jefe y la esposa de éste presentes, se interesaba por unas entradas para ver al Real Madrid al domingo siguiente. Los ejecutivos de las constructoras presentes organizaron una carrera de sacos allí mismo, forcejeando por ver quién era el que los llevaba al palco del Bernabéu. Y hubo uno que estuvo más listo que los demás.

En fin, ya ven que hay quien vive del cuento, tan ricamente. Mejor que los personajes del libro que presentó en Nueva York la duquesa de ídem.

Un año de noviciado

Ignacio Martínez | 21 de abril de 2010 a las 7:57

Cumple José Antonio Griñán un año de gestión. Ya ha tenido tiempo de darse cuenta de que llevar el timón no es lo mismo que ser contramaestre. En su rueda de prensa del lunes se refirió a lo urgente y lo importante. Él opina que son la misma cosa en esta coyuntura, en la que concentra todo su esfuerzo en la estrategia contra la crisis. Jordi Pujol sostenía que lo urgente casi nunca dejaba tiempo para lo importante. Sabía de lo que hablaba; fue presidente de la Generalitat catalana durante casi 24 años; o sea, cinco más que Chaves en Andalucía, que se dice pronto. Lo que significa que tenía una enorme experiencia en el manejo del timón de mando.

Griñán hizo un buen papel de lugarteniente de Chaves, pero ha estado buscando su sitio durante la mayor parte de su primer año como presidente. No se encontraba cómodo con el aparato del PSOE andaluz. Y se equivocó en algunos nombramientos y decisiones. Dejó en algunas carteras a titulares que no le valían, en Cultura, Medio Ambiente o Empleo, para finalmente prescindir de ellos. Puso a algún neófito en lugar inadecuado, como Antonio Ávila en Presidencia, a quien ahora ha encontrado un departamento a su medida. Despiezó consejerías para volverlas a unir, como Obras Públicas y Vivienda. En fin, ha habido no pocos titubeos en un año de ensayo y dos gobiernos.

Nadie discute que salir de la crisis es urgente e importante. La Junta ha tomado medidas de apoyo a empresas, fomento del empleo y ayuda a las familias. También ha acelerado inversiones públicas. Pero el peso de las medidas administrativas y presupuestarias sobre la coyuntura es siempre escaso. En época de crisis o de bonanza. Cuando la economía de un país va muy bien, el mérito del Gobierno suele ser escaso. Son las empresas las que crean riqueza y empleo, cuando el mercado funciona. Pero no hay primer ministro o titular de Economía que no saque pecho cuando el viento sopla a favor. De la misma manera, los gobiernos tienen poca culpa cuando las cosas van mal. Pero tienen que pagar la factura de su arrogancia anterior. Y, eso sí, multiplican los gestos y atiborran el Boletín Oficial, para que no se diga…

Dudo que el presidente consiga dedicarse a lo importante. Las urgencias devoran a los políticos, como reconocía Pujol, un viejo lobo de mar. Les devoran las urgencias y el qué dirán. Por eso la RTVA ha alcanzado una nómina de 100 millones de euros. Por eso las universidades andaluzas tienen más profesores fijos de los que a todas luces necesitan, pero les faltan conferenciantes de nivel mundial. Por eso se habla de un ambicioso plan de descentralización provincial de la Junta, sin meterle mano a unas arcaicas diputaciones que cuestan más de 2.000 millones de euros al año. En definitiva, tras un año de noviciado, a Griñán hay que reclamarle audacia. Más política y menos gestión.

Chaves, como Hillary

Ignacio Martínez | 25 de febrero de 2008 a las 18:16

Chaves es candidato por sexta vez a la Presidencia de la Junta. Lleva en el poder desde 1990, pero dice que está como un chaval y que ahora tiene más experiencia que entonces. Experiencia es el argumento de Hillary Clinton contra Barack Obama en las primarias de Estados Unidos. Sin demasiado éxito, porque a los americanos no les gustan los candidatos muy usados, salvo Franklin Delano Roosevelt que ganó cuatro elecciones presidenciales, en los años posteriores a la gran depresión. Las estadísticas demuestran que gobernar autonomías desgasta poco y muchos presidentes como Pujol, Bono, Zaplana o Ibarra han dejado el poder voluntariamente, sin perder. No se sabe hasta cuándo gobernará Chaves. Sabemos que tiene 18 años de experiencia, pero no conocemos su voluntad de futuro.