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Andalucía no está mal en el tablero financiero español

Ignacio Martínez | 2 de abril de 2012 a las 11:33

Cada vez hay menos jugadores en el tablero financiero. Las bazas tienen más tamaño. Y la acción se acelera. Este fin de semana terminaba el plazo dado por el decreto 2/2012 de 3 de febrero para el saneamiento del sistema bancario nacional. El Gobierno exigía a todas las entidades financieras un plan de solvencia que debe cumplirse antes de fin de año. Para el conjunto del sector, significaba aumentar en 52.000 millones de euros sus provisiones. Y en dos meses, a final de mayo, se cumple un segundo plazo: debe anunciarse al Banco de España cualquier intento de concentración que pretenda acogerse a los beneficios de este decreto validado en el Congreso el 16 de febrero, con el amplio respaldo de PP, PSOE, CiU, CC y UPN.

Si en los últimos tres años todos han hablado con todos, en los últimos meses la frecuencia e intensidad de los contactos se ha acrecentado. Ha habido conversaciones de un peso extraordinario, que no han prosperado. Por ejemplo, La Caixa con Bankia. Hubo otras que han tenido diversos recorridos. Banca Cívica con Ibercaja, Liberbank o Banco Mare Nostrum. Y muchas más: hace un año se llegó a publicar como inminente la fusión de BMN con Caja España Duero. Finalmente se ha producido la integración de Cívica (donde está integrada Cajasol, presidida por Antonio Pulido) en Caixabank, creando la primera entidad financiera española y la primera andaluza. El consejo de Unicaja ha completado este viernes su fusión con Caja España Duero, aprobando las últimas modificaciones al contrato de integración del grupo castellanoleonés. Esta es la situación del tablero con los últimos movimientos. ¿Y ahora qué?

Las posibilidades son muchas. El asunto no es que hablen todos con todos. Es que se ven con mucha frecuencia. Los seis miembros de la comisión ejecutiva de la Confederación Española de Cajas de Ahorro se reúnen al menos una vez al mes en la sede de la CECA: el tercer miércoles de cada mes, en la calle Alcalá de Madrid. Isidro Fainé, de La Caixa, Rodrigo Rato, de Bankia, Braulio Medel, de Unicaja, Amado Franco, de Ibercaja, Mario Fernández, de Kutxa, y Carlos Egea, de Banco Mare Nostrum. En este selecto grupo están las entidades susceptibles de convertirse en compradores de otras. Quizá con la excepción de Bankia, a pesar de su tamaño y de que ha presentado su plan de solvencia al Banco de España. Se considera que entre un 10% y un 15% de los 52.000 millones de provisiones suplementarias corresponderán a esta entidad.

En el consejo de administración de CECA hay dirigentes de otras seis entidades. De ellas, sólo una está en condiciones de cumplir individualmente las condiciones del decreto, Liberbank, formada por Cajastur, Caja Extremadura, Caja Cantabria y Castilla-La Mancha. Las demás son Banca Cívica y España Duero, ya integradas en La Caixa y Unicaja; las catalanas nacionalizadas Unim y Catalunya Caixa, la primera adjudicada a BBVA y la segunda en espera de que se sustancie su subasta; y Nova Caixa Galicia, también nacionalizada y cuya privatización se aplaza de momento. El decreto 2/2012 no lo dice, pero las autoridades monetarias desean grupos solventes y con tamaño, por este orden. En la primera fase de concentración de entidades financieras se puso el suelo en 50.000 millones de activos. Ahora se habla de 100.000, 150.000, 200.000 millones… En definitiva, pasar de la docena de bancos nacionales que tenemos en la actualidad a siete u ocho. Y esto por varios motivos. Con la recesión hay menos actividad, menos ahorro, menos negocio. Menos sitio, en definitiva, lo que obliga a tener menos operadores. También supone que la estructura interna de las empresas debe ser más ligera, con menos personal y menos puntos de venta.
En el sector, la media docena de interlocutores consultados por este periódico para confeccionar este reportaje insiste en que lo importante es la solvencia y no el tamaño. Uno de ellos pone un ejemplo deportivo: “Es como si a un atleta muy fuerte le falta oxígeno, no puede moverse y puede hasta morir. Mientras que otro con menos musculatura, pero más en forma y perfectamente ventilado puede hacer un récord de beneficios”. Sea como fuere, todos se miran convencidos de que el Banco de España y el Ministerio de Economía quieren ofrecer al Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional la simplificación del mapa bancario español como uno de los primeros logros de las reformas. Las autoridades hacen hincapié en el criterio del tamaño, junto al de solvencia. La teoría es que a más tamaño, más facilidad de acceso a los mercados internacionales y mejor precio para los créditos. De momento, la banca española ha tomado una quinta parte del billón de euros que el BCE ha prestado a las entidades europeas al 1% durante tres años. Un dinero que no acaba de llegar ni en cantidad ni en precio a empresas y particulares. Se queda en los saneamientos, compra de deuda pública o simplemente en depósitos en el propio banco central en Fráncfort.

Se puede vivir en solitario como un pequeño banco local. Es el caso de las cajas de Onteniente y Pollensa; conservadas como especies en peligro de extinción. Pero para jugar las grandes ligas de las apuestas estratégicas y el desarrollo regional, todo el mundo conviene que el tamaño es deseable además de la solvencia. Es el papel que tiene jugar ahora Caixabank en Andalucía, con la fortaleza de su cuota de negocio regional. Hasta el punto de invertir aquí ahorro de fuera. Es el papel que ya juega Unicaja y debe aumentar en el próximo futuro. Y no hay que olvidar a los otros dos operadores regionales. Mario Fernández, presidente de la Kutxa, dijo en un Foro Joly en diciembre que pretendía convertir a Cajasur en el primer banco de Andalucía y que su grupo esperaba duplicar sus 74.000 millones de activos antes de 2013. Y está también Banco Mare Nostrum, liderado por Carlos Egea, presidente de Caja Murcia y secretario general de la CECA, en donde está integrada Cajagranada, presidida por Antonio Jara. BMN ha pujado con fuerza en la subasta por Banco de Valencia, que tiene unos 20.000 millones de activos. Y espera conseguir la adjudicación. Eso le daría la implantación territorial más homogénea de todas las integraciones que se han producido en España, con 90.000 millones de euros en activos. (También está Cajamar, que desde Almería está concentrando cajas rurales de toda España).

En todas las demás hay dispersión. Liberbank tiene Asturias y Cantabria por un lado y Extremadura y Castilla La Mancha por otro, Kutxa está en el País Vasco y en Andalucía; Ibercaja, en Aragón, Burgos y Canarias después de absorber a Caja 3… Unicaja, bien implantada en Andalucía y las dos castillas, sería otra excepción. Pero BMN presume de que su zona operativa es el Mediterráneo español en donde se concentra el 70% del PIB nacional. Para que el aserto sea cierto del todo tienen que conseguir la adjudicación del Banco de Valencia, por el que también parece que pujan Banco Popular, Ibercaja y la Kutxa. El territorial es otro factor importante que se suma, en el escenario actual, a los dos criterios básicos de tamaño y solvencia. Hay varios más. La estabilidad institucional y el liderazgo claro en el gobierno corporativo es otro fundamental. Este requisito lo cumplen todos los operadores que están en este momento de compras en el mercado: Unicaja, BMN, Kutxa e Ibercaja. Y Liberbank, liderada por el asturiano Manuel Menéndez. Y hay un quinto elemento esencial que es la gestión operativa. En BMN ya tienen el mismo sistema informático Caja Murcia y Sa Nostra, en los próximos días se sumará Caja Granada y antes de tres meses Penedés. Esta es una tarea que ya ha completado el 19 de marzo Cajasur con el Grupo de BBK y que ahora deben afrontar Unicaja con Caja España Duero y Caixabank con Cajasol y el resto de Banca Cívica.

El viernes, en Almería, Braulio Medel, dijo que Unicaja está abierta a nuevas integraciones. Esta frase, como la de que todos hablan con todos, es recurrente. Ya lo expresaron formalmente Unicaja y el grupo Espiga cuando cerraron su fusión hace pocas semanas. La clave es quién y cuándo. Lo primero es más complicado, pero para lo segundo hay un plazo preciso. Las entidades que se quieran acoger a las ventajas del decreto de febrero deberían de comunicar su intención a las autoridades antes de fin de mayo. Eso supondría firmar al menos un protocolo de intenciones. A esta cuestión los interlocutores de este diario han coincidido en una misma evasiva: “no hay prisa alguna”, “sin precipitación; no es necesario”. Es la misma prudencia con la que los grandes se tomaron un proceso de fusiones, en la que casi ninguno de los velocistas sigue en la carrera como cabeza de una entidad.

Hay quien opina que en el último tramo del proceso de concentración de entidades, la variable territorial va a resultar decisiva. Puede ser, por ejemplo, la última oportunidad para Andalucía, pensando en una hipotética fusión entre Unicaja y BMN que sumaría una implantación nacional de las más completas, de la que sólo estaría excluido Aragón y todo el norte de España. Y tendría un peso andaluz mayoritario, que estaría entre el 45% y el 50%. Hay quien adorna la idea. Braulio Medel no es malagueño, sino sevillano. El presidente de Caja Murcia, Carlos Egea, sin embargo, sí tiene raíces malagueñas por su segundo apellido Krauel. El patriarca de esta dinastía española, descendiente de unos vinateros alemanes establecido en Málaga en 1803, se llamaba precisamente Carlos (J. Krauel), como el presidente de BMN. Antonio Jara presidente de Cajagranada es murciano, de Alquerías. Eso sí, estaríamos ante una operación delicada, que habría que afrontar por interés económico y sin presiones políticas. “Con altura de miras”, resume uno de los interlocutores. Hay muchos aspectos sensibles, Murcia lidera ahora un proyecto nacional, pero no lo haría en el grupo nuevo. Y la alusión a la necesidad de evitar las interferencias políticas es pertinente: los gobiernos regionales son de distinto signo. El hecho de tener una entidad con una fuerte presencia andaluza es un elemento estratégico; una vertebración económica y financiera es imprescindible para el desarrollo regional. Si, por fin, Andalucía comienza a tener una política económica que apueste por sectores precisos, se especialicen los territorios y empiecen a cooperar, los créditos locales serán decisivos. Andalucía es muy grande como para no tener una entidad cuando el mapa financiero español se recorte a esas siete u ocho entidades finales.

De Guindos conoce el sector perfectamente por fuera y por dentro y está encargado de la reestructuración del sistema financiero, una de las tres patas fundamentales de la política reformista encarada por el Gobierno, junto al ajuste de las cuentas públicas y la reforma laboral. Sobre los tres capítulos hizo leyes Zapatero, pero Rajoy está yendo más lejos y es más contundente. La reforma De Guindos plantea que quienes no puedan cumplir los criterios de solvencia exigidos en el plazo de un año no podrán seguir solos. Las provisiones deben salir una parte de reservas y otra contra resultados. Quienes están en un proceso de integración tienen seis meses más para cumplir los requisitos, y pueden hacer toda la provisión con cargo a reservas y quien lo necesite puede utilizar el FROB. Hay quien no tiene claro si se redactaron los requisitos y luego se miró quien los cumplía, o se hizo la lista de los comprables y luego se redactaron los criterios. Sea como fuere se estableció una línea que separaba las entidades consolidadas de las que había que consolidar, de la que queda fuera Bankia por su peculiar tamaño y solvencia.

Medel sostiene que el tamaño de Unicaja de 81.000 millones de activos es confortable: “A día de hoy una dimensión de más de 50.000 millones de activos es más que suficiente”. Y, pensándolo bien, la posición estratégica de Andalucía no es mala en comparación con muchas comunidades autónomas que no tienen sede de una entidad financiera con más de 50.000 millones. No tienen ni Galicia, ni Navarra, ni la Rioja, ni Castilla y León, ni Extremadura, ni Castilla-La Mancha, ni Baleares, ni Canarias, ni Valencia. Nueve a ocho. Sí la tienen Cataluña, Cantabria, País Vasco, Aragón, Madrid, Murcia, Asturias… Y, aunque cada vez haya menos jugadores, Andalucía sigue en el tablero.

Un Wikileaks andaluz

Ignacio Martínez | 12 de diciembre de 2010 a las 13:20

El servicio diplomático de la nación más poderosa de la tierra ha sido pirateado por una arriesgada organización, cuyo líder está encarcelado en el Reino Unido, en oscuras circunstancias. Tan rara es la cosa, que todo el mundo cree ver detrás el enfado de Estados Unidos. Si los diplomáticos americanos intentaron forzar a fiscales y jueces españoles para que no procesaran a los soldados que mataron en Bagdad al cámara español José Couso, no veo por qué no iban a forzar a fiscales suecos y jueces británicos para meter entre rejas a Assange.

El Estado tiene el monopolio de la violencia en una democracia. Pero en ningún caso el de la información. Al contrario, el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dice que todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión. Y ese derecho incluye no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Aunque en su libro Comunicación y poder (Alianza Editorial, 2009), el profesor Castells establece la tesis de que el poder es la capacidad de un actor social de influir sobre otros actores sociales de forma que se refuercen la voluntad, los intereses y los valores de quien está en el poder. Ya sabíamos que el poder no es un atributo: es algo que no se exhibe, se ejerce. Pero Castells añade que en el mundo moderno el poder se ejerce mediante el control de la información. Y Assange ha roto esta regla no escrita y, de camino, le ha tocado las narices a quienes mandan.

Ha sido estupendo conocer las opiniones de los diplomáticos americanos de los actores que a lo largo del mundo controlan los medios para mantener el poder. ¿Se imaginan un Wikileaks en Andalucía? Y conocer de manera fehaciente lo que piensan nuestros gobernantes. Saber, por ejemplo la opinión de Griñán sobre Zarrías y viceversa. La de Chaves sobre Griñán. La de Arenas sobre los canónigos de Córdoba. La de los canónigos de Córdoba sobre Medel. La de Medel sobre Pulido. La de Pulido sobre Ávila. La de Ávila sobre Jara. Así no habría manera de ejercer el poder, según las tesis de Castells, pero sería muy entretenido. A que sí.

Contante y sonante. Ruidos e interferencias

Ignacio Martínez | 15 de junio de 2010 a las 19:26

El proceso de reestructuración y saneamiento del sistema financiero andaluz se salda, de momento, con dos fusiones frustradas de Unicaja, la intervención de Cajasur, la participación de CajaGranada en un sistema institucional de protección (SIP) liderado por la Caja de Murcia y dos absorciones de entidades pequeñas, Jaén y Guadalajara por parte de las dos principales cajas de ahorro de Andalucía. Pobre balance a un día del final del plazo dado por el Banco de España para acogerse al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

En la pequeña Sevilla del poder no hay tensión al respecto. El presidente de la Junta en su diáfano discurso sobre el estado de la Comunidad de la semana pasada, en el capítulo que ha sido más ambiguo ha sido en el de la concentración de cajas. Aparte de su apoyo al saneamiento del sistema y su defensa del modelo, añadió una tímida señal en favor de un proyecto “genuinamente identificado con los intereses andaluces”. De la caja única de Chaves a esto, hay mucho trecho.

En paralelo, a Braulio Medel se le ha agitado el gallinero por primera vez en los 23 años que lleva como presidente de Unicaja o Caja de Ronda. Esto sí que es una novedad, que sorprende en persona de tanta experiencia e inteligencia. Ha encadenado tres disgustos en pocas semanas: el fiasco de la fusión de Cajasur, la dimisión de su prestigioso director general y el desafecto de los cinco consejeros de Partido Popular, en el consejo recién estrenado de la Unicaja fusionada con la Caja de Jaén. El miércoles de la semana pasada el consejo de administración autorizó a su presidente para que entre en la subasta por Cajasur. Nomura, el banco heredero de Lehman Brothers, encargado de la venta de la caja cordobesa, había preguntado a Unicaja si estaba interesada en pujar. El banco japonés también ha trasladado la misma pregunta a Cajasol y a otras entidades como Banco Sabadell, Ibercaja, Caja Madrid o la vasca BBK. Cajasol, ha hecho su oferta.

En el mismo consejo, los consejeros del PP no han votado a favor del nombramiento del nuevo director general de Unicaja, Manuel Azuaga, militante del PSOE y ex presidente de Aena. La salida de Miguel Ángel Cabello se ha producido cinco meses después de que el consejo mandatara a Medel para renovar el contrato del director general, que con la fusión con Jaén perdía la cláusula indemnizatoria de su contrato de alta dirección. Con la ley andaluza de cajas del 99, en la nueva entidad no tendría derecho a esa compensación y había que buscar una fórmula alternativa. Hay varias versiones, todas ellas oficiosas, sobre la cuantía de esa cláusula. Una es que era de tres millones de euros. Otras dicen que no ha pasado de dos o tres años de un salario anual cercano a los 600.000 euros. Consejeros de distinto signo han mediado con Medel para facilitar un acuerdo desde que en diciembre se le autorizó a negociar con su director general, un hombre muy bien visto en la CECA, en el Banco de España o en la CNMV. Finalmente, no hubo acercamiento y Cabello ha optado por marcharse con su cláusula, antes de quedarse sin ella.

La intervención de la Junta en este momento de incertidumbre sobre el futuro de las cajas ofrece muchas dudas. El presidente Griñán fuera del Parlamento es algo más claro que en su discurso: dice que confía en poder avanzar en la creación de una gran caja de ahorros andaluza. En una entrevista radiofónica en la noche del jueves incluso dijo que ve fácil un acuerdo con Arenas en la materia, como lo ha habido entre Zapatero y Rajoy. Pero en el PP responden que el presidente no ha llamado a su jefe ni una sola vez para hablar del tema. En sus declaraciones también ha pedido a Cajasol y a Unicaja “que se miren”. Poesía…

Quien sí está dando la cara de manera decidida es el número dos del PSOE andaluz, Rafael Velasco, que ha planteado una fusión fría entre Unicaja y Cajasol, que puje por Cajasur y en la que pueda entrar también Granada si se frustra su SIP con Murcia, Penedés y Sa Nostra. Ha trascendido que Medel ha dicho que de este asunto se puede hablar. Sin embargo, el miércoles pasado no informó a su consejo de administración sobre esos contactos. El presidente de Cajasol, Antonio Pulido, ha sido un poco más cálido que el de Unicaja al respecto.

La relación entre Medel y Pulido no es fluida. Ambos se miran de reojo con recelo. Con ese precedente, hay quien considera que una SIP entre Unicaja y Cajasol más que una fusión fría, sería una fusión gélida. Pero fuentes socialistas insisten en que no descartan nada en materia de fusiones andaluzas y que Velasco seguirá insistiendo ante Medel y Pulido. Esta semana es clave.

La intervenciones de las autoridades políticas en asuntos de cajas no siempre han sido afortunadas. O quizá habría que añadir que casi nunca han sido acertadas. Si hay algo en lo que coinciden en esta materia los dos principales partidos, al menos en teoría, es en propugnar una gestión económica y financiera profesional. Un ejemplo de desventura fue la decisión estratégica del Gobierno andaluz de pedirle a las cajas que se salieran de Ebro Puleva y que apostaran por SOS. Hoy Ebro Foods es una de las pocas empresas del Ibex-35 que ha subido notablemente en los últimos meses. Y su presidente, Antonio Hernández Callejas, ha anunciado hace pocos días a la junta general de accionistas de su compañía un dividendo para este año de un euro por acción; lo que supone a la cotización de ayer más de un 7%. Mientras, como es conocido, SOS suspendió pagos y está en proceso de reestructuración.

Otras intervenciones de la administración también son criticadas. Al Ministerio de Industria se le reprochan sus bandazos en la política de subvenciones a las renovables que convierten los megavatios solares en diez o doces veces más caros que la media del sector eléctrico. Desde los lobbies competidores también se señala como temerario que se estén dando decenas de asignaciones para construir simultáneamente plantas termosolares con una tecnología todavía experimental. Sería más razonable -dicen- dar esas mismas concesiones para que se levanten las plantas de manera consecutiva y aprovechar, entre una y la siguiente, los avances técnicos para mejorar su eficiencia, dado su coste y las altas subvenciones. Abengoa, presidida por Felipe Benjumea, ha sido la más beneficiada en el último reparto que ha hecho el Ministerio de Industria, con 13 plantas de 50 megavatios, seguida de ACS con seis, de un total de 56 proyectos, que suman 2.340 megavatios.

Como los reproches no vienen solos, en el sector se critica que en el consejo de administración de Abengoa se siente un hermano del ministro Miguel Sebastián, el catedrátrico Carlos Sebastián Gascón, como consejero independiente, la misma condición que tiene el ex ministro socialista Josep Borrell.

No es un hecho aislado, ni privativo de España. Acciona acaba de fichar para su consejo a Miriam González Durántez, la esposa del viceprimer ministro británico Nick Clegg. Y el líder de los liberal demócratas del Reino Unido ha respaldado la decisión con el argumento de que cada uno tiene su carrera. Interferencias y ruidos por todas partes, como ven.

Caja única: Asterix en Granada

Ignacio Martínez | 6 de septiembre de 2009 a las 12:32

 

Funcas cree que dentro de cinco años las 45 cajas de ahorro españolas serán 15. Si se cumple el vaticinio de la fundación de las cajas, habrá un mapa de cajas nuevo cada dos meses, como hubo uno nuevo de Europa todos los años desde que en los 90 se fragmentó Yugoslavia y luego Checoslovaquia; se independizaron las repúblicas soviéticas y desapareció Alemania Oriental. La simplificación del mapa cajero es el camino inverso, pero será un tsunami parecido.

Que ya ha llegado a Andalucía. A Cajasol su fusión le ha costado mucho tiempo, tras intentos frustrados de aquella pareja artística tan recordada: Beneroso&Benjumea. Ahora Pulido ajusta la nueva entidad formada por cuatro cajas de Sevilla, Huelva y Jerez e impone una línea sobria, lejos de algunas veleidades de B&B, sobre todo inmobiliarias. Medel ha conseguido fusionar Unicaja con Cajasur y Jaén, tras 20 años predicando que había que crear una caja andaluza “tan grande como fuese posible”. Bajo su mando tiene ya la resultante de ocho montes de piedad: los de Ronda, Antequera, Málaga, Cádiz, Almería, Jaén y los dos de Córdoba.

¿Éste es el mapa? No. Un enclave poblado de irreductibles granaínos se resiste a la fusión. Todo paralelismo de los granaínos con los galos es pura coincidencia. Lejos de construir barricadas y fabricar pociones mágicas, la caja más pequeña que queda en el mapa andaluz ha optado por la estrategia inversa. Mientras Cajasol y Unicaja urdían alianzas y presumían de activos, en Granada han construido la sede de la caja única. Un doble edificio del arquitecto minimalista español Alberto Campo Baeza. El primero es un cubo de 46 metros de alto de 2001 y el segundo, un excelente centro cultural sobre la memoria de Andalucía, inaugurado en mayo. Unicaja tiene dos edificios muy corrientes como sede central y oficina principal en Málaga. Cajasol pretende hacer una torre de 178 metros y 43 plantas del argentino César Pelli, autor de las Torres Petronas de Kuala Lumpur. Pero en Sevilla se discute si una torre es adecuada en la Isla de la Cartuja o si Pelli está en la división de honor de los arquitectos internacionales. Entretanto, Claret tiene el mejor edificio institucional. No están locos estos granaínos.

 

Cajasur tiene tres salidas: optar por Unicaja, por Cajamurcia o seguir sola

Ignacio Martínez | 5 de julio de 2009 a las 11:07

Su presidente tiene vía libre del Vaticano para decidir su futuro

Tanto el Banco de España como la Junta son partidarios de que se fusione 

PSOE y PP prefieren como socio a otra caja andaluza

 

”Santiago

 

Cajasur ya tiene la bendición del Vaticano para moverse en el mapa de las fusiones. Ahora le falta enfilar el camino de la vicaría. La Iglesia no da pistas sobre con quién, cómo, cuándo dará el paso, aunque el mejor colocado sigue siendo Unicaja, con quien compondría la quinta caja de ahorros de España; tercera o cuarta en beneficios, cuarta en oficinas, quinta en depósitos y sexta en activos. También sigue interesada Cajamurcia, una caja mediana, pero bien gestionada. 
 

Hay señales contradictorias, que no ayudan a interpretar la situación. A la prudencia propia de la Iglesia, que controla la caja cordobesa con algo más de un tercio de representación en su asamblea general, se une la agitación que vive la política nacional. No sólo por la crisis. La canción del verano podría interpretarla Liza Minnelli. Es money, money, money. Más dinero para la financiación de las autonomías, a costa de la Administración General del Estado; más dinero de impuestos para compensar déficit públicos galopantes y más dinero para bancos y cajas en apuros. 
 

Esta crónica se ha elaborado con informaciones facilitadas por representantes de Cajasur, Unicaja, PSOE, PP y la CECA. Hay pistas sobre la hoja de ruta de Cajasur, a pesar del hermetismo tradicional de la Iglesia, pero no se conoce la estrategia trazada y aprobada en las dos reuniones que se han celebrado en Roma esta semana. Allí han estado de martes a jueves, el presidente de Cajasur, Santiago Gómez Sierra, y el todavía administrador apostólico de la Diócesis cordobesa, monseñor Juan José Asenjo. Se han entrevistado con los responsables de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede, que preside el arzobispo italiano Velasio de Paolis. Ésta es una de las tres oficinas financieras vaticanas, la encargada de dirigir y controlar la administración de los bienes que dependen de la Iglesia o preside uno de sus representantes. 
 

Asenjo y Gómez Sierra han explicado en Roma las dificultades que atraviesa el sector de la banca en España, y el escenario que se presenta para el futuro. También han informado de la marcha del Plan de negocio 2009, que Cajasur aprobó hace un mes a requerimiento del Banco de España. Este plan de austeridad ya se aplica desde hace tres meses, “en los que se ha mejorado la morosidad, solvencia y liquidez” de la entidad, según fuentes de la caja. Esta primavera, Cajasur intentó sin éxito capitalizarse con una emisión de acciones preferentes de cuantía indeterminada a suscribir en su totalidad por la Iglesia. En Roma, la embajada del Cabildo cordobés ha confirmado que no dispondrá de financiación propia de la Iglesia y que tendrá que resolver sus problemas de tamaño, capacidad y capitalización en el mercado. 
  

Tras conseguir la aprobación de la Curia vaticana a su gestión y estrategia, los administradores de Cajasur se disponen a explorar “todos los escenarios posibles“, según la versión oficial. Que se resumen en tres: negociar una fusión con Unicaja, hacerlo con Cajamurcia, o seguir en solitario. Esta última posibilidad no agrada al Banco de España, que está empeñado en simplificar el mapa de entidades financieras en España. Sobre todo, desde la creación del Fondo para la Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB), destinado a ayudar a entidades con problemas de solvencia y liquidez. El FROB cuenta inicialmente con 9.000 millones de euros, pero esa cantidad se podría multiplicar por 10. De hecho, se cree que los bancos y cajas españoles necesitarán entre 25.000 y 70.000 millones para recapitalizarse y superar la crisis. 
 

En esta coyuntura el Banco de España quiere que todas las entidades que tengan que ser ayudadas se fusionen con otras más solventes. El gobernador del Banco, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, tiene una teoría darwiniana sobre las entidades financieras y sobre las cajas en particular. Los débiles deben desaparecer. El Banco confeccionó hace meses una lista de bancos y cajas divididos en tres categorías. En la primera están aquellas que deben ser intervenidas y puestas en el mercado, como Caja Castilla La Mancha. En un segundo apartado figurarían las que deben fusionarse porque su situación no es muy buena. El tercer escalón lo compondrían las fuertes, que se quedarían con las anteriores.
 

Grosso modo, nadie se opone a esta estrategia, pero su puesta en práctica plantea muchas tensiones. Hay al menos tres posiciones diferentes: el Banco de España quiere fusiones rápidas, establece reglas precisas, pone el foco en las cajas y da prioridad a la unión de entidades de distintas regiones. La Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) subraya que la solvencia de las cajas no es peor que la de los bancos, y está en contra de las fusiones express y de las rigideces que plantea el Banco de España, aunque avala la idea de fusiones interregionales para sacar de la presión política a las cajas. Y las comunidades autónomas prefieren fusiones intraregionales para reforzar su economía y su identidad territorial. Y algunas, como Cataluña y Andalucía, hacen valer sus competencias estatutarias para reservarse el derecho a autorizar las fusiones, por encima de lo que digan el Banco de España o el Ministerio de Economía. En el caso concreto del futuro de Cajasur, tanto la Junta, como PSOE y PP, se han mostrado de manera inequívoca a favor de que se fusione, si así lo deciden sus órganos de representación, con otra caja regional. De hecho, desde hace tres años, populares y socialistas han sacado a las cajas de la pelea política. 
 

Los mensajes oficiales sobre este asunto van todos en la misma dirección. El viernes, en Cádiz, el consejero de Gobernación, Luis Pizarro, recordó que hace 21 años había 14 cajas en Andalucía, de las que quedan cinco. Y que “ahora más que nunca” hay que fomentar la concentración. En el mismo acto el presidente de Cajasol, Antonio Pulido, dijo que están abiertos a esa posibilidad, que afrontarán en cuanto consoliden la fusión que han protagonizado hace dos años. Y, como una jaculatoria, Braulio Medel, el presidente de Unicaja, enunció la misma consigna que repite desde 1988: es partidario de una integración tan amplia como sea posible. 
 

Cajasur y Unicaja han tenido contactos informales en las últimas semanas, sin papeles. “No hay nada”, se dice oficialmente en Málaga. Pero se ha ofrecido el mantenimiento de la marca cordobesa y un destacado papel institucional a la Iglesia en la hipotética nueva entidad. Medel dijo el jueves en una reunión de su comisión ejecutiva que “esto no tiene mucho recorrido“. Quienes lo oyeron llegaron a la conclusión de que en pocas semanas o se abren negociaciones formales o se abandona el proyecto. El próximo consejo de administración de Unicaja está convocado para el viernes 17 de julio. El de Cajasur es mucho antes, el próximo miércoles 8. Pero la apertura formal de negociaciones no está en el orden del día de ninguno. 

 

Gómez Sierra tenía reticencias a esta fusión y prefería a Cajamurcia como socio, con la que sí se ha cambiado papeles. Esta caja celebró el viernes de la semana pasada su asamblea general. Su presidente, Carlos Egea, pidió al Gobierno que se elimine el veto autonómico a las fusiones interregionales. No tiene más remedio: su caja es de una comunidad uniprovincial, en donde no hay otras entidades. Egea es secretario del consejo de la CECA y tiene un buen cartel en el Banco de España. Medel no le va a la zaga, tiene un prestigio indiscutible y es vicepresidente de la CECA. Cajamurcia tuvo en 2008 un beneficio de 167 millones, con un volumen de activos de 21.500 millones y una morosidad del 2%. Unicaja iguala la morosidad y supera ampliamente la cifra de activos, con 31.937 millones, y la de beneficio, con 286 millones. Cajasur cerró el año pasado con 19.213 millones de activos, 37 millones de beneficio y una morosidad del 6,5%.
 

Quedan algunos flecos. El proceso de renovación de cargos en Unicaja debería ponerse en marcha a mediados de agosto, si no se demora el calendario. Medel ha agotado los plazos para ser reelegido y sólo una situación excepcional permitiría una prórroga de su mandato. Una fusión sin duda propiciaría su continuidad varios años más, con un horizonte: el 30 de agosto de 2012 cumplirá 65 años. Su entorno sostiene que el presidente de Unicaja no se siente especialmente presionado por esta circunstancia, pero es un elemento que juega en el tablero. Y otro detalle es la posibilidad que algún invitado de última hora. Se descarta a Granada, después de ver cómo esta semana un dirigente de CCOO era criticado por tierra, mar y aire, al atreverse a poner en cuestión el pacto numantino que en 2001 firmaron en el Hotel Saray todas las fuerzas políticas, sociales y económicas de la provincia, para garantizar la supervivencia en solitario de Caja Granada. Pero queda la Caja de Jaén, con un volumen de activos treinta veces inferior al de Unicaja y veinte veces menor que el de Cajasur, pero que completaría una fusión colectiva muy airosa. Si además de airosa, es viable, se verá en los próximos días. Cuando Cajasur mueva ficha en sus misiones exploratorias sobre el tablero de las fusiones. Ahora que la mano que hará el movimiento tiene la bendición de Roma.

La construcción es una parte de la solución

Ignacio Martínez | 27 de marzo de 2009 a las 10:50

Gana enteros la teoría de que en Andalucía no saldremos de la crisis sin la construcción. Y quienes lo dicen hablan de la crisis local, la derivada de una insostenible dependencia de la construcción y del consumo interno. Ambos factores fomentados por unos créditos tan baratos que valían menos que la inflación. Nos hemos comprado casas y objetos de consumo que, sencillamente, no podíamos pagar. El endeudamiento privado español supera el 100% del producto bruto nacional. Esta es la foto.

La ventaja de la construcción es que puede generar empleo de manera rápida. El inconveniente es que se trata de un empleo muy poco cualificado. Con estos datos sobre la mesa, el presidente de Cajasol repitió el martes en el Foro Nueva Economía de Madrid algo que ya dijo el año pasado: que sería un error garrafal que las entidades financieras protagonizaran una huida desordenada de las actividades relacionadas con la vivienda. “La actividad económica ligada al mercado de la vivienda tiene todavía mucho recorrido por delante en España”, dijo Antonio Pulido. Frase que es continuación de otra pronunciada hace dos semanas en Sevilla por Felipe González, en un foro de la CEA. “Manolo, pon las grúas”, comentó el ex presidente dirigiéndose al presidente Chaves.

Quienes saben de esto comentan que no se puede prescindir de la primera fuente de generación de empleo en Andalucía, sin nada que lo sustituya. En la sierra de Málaga, en la vega de Sevilla y en tantos sitios de Andalucía se está formando un ejército de parados que no sabe hacer otra cosa que poner ladrillos. El modelo especulativo en el sector de la vivienda estará agotado y habrá que reformarlo. Coincidiendo con la afirmación de Pulido, algunos grandes bancos han iniciado una agresiva campaña anunciando hipotecas por el 100%, para dar salida al parque de viviendas. Algo se mueve. Eso sí, hay que deshacerse de un excedente de millón y medio de viviendas disponibles en el mercado. El asunto es adecuarlas de precio. Pinchar la burbuja de verdad.

Luego está la licitación pública. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, ha pisado el acelerador y está manteniendo las cotas de inversión en los 19.000 millones de euros de 2008, aunque el sector le reclama que suba otros 10.000 millones. Pero los ayuntamientos han desaparecido del mapa y algunas comunidades autónomas también, en particular Madrid, Cataluña y Valencia. También, por cierto, el Ministerio de Medio Ambiente, que se ha borrado como ministerio y como inversor. Andalucía está entre las regiones que no sólo no ha bajado la licitación pública, sino que la ha subido este año, según fuentes del sector constructor. Y en vivienda, Pulido señala campos a desarrollar: las de protección oficial, el alquiler, la hipoteca inversa, la rehabilitación o los edificios públicos de interés cultural, entre muchas otras iniciativas. En todo caso, se instala en el inconsciente colectivo la idea de que la construcción ha formado parte del problema, pero que inevitablemente tiene que ser parte de la solución.