Archivos para el tag ‘Rajoy’

Debates de segunda

Ignacio Martínez | 1 de marzo de 2008 a las 11:59

Mañana hay un debate por la noche en Canal Sur entre Manuel Chaves y Javier Arenas. Y el lunes, otro en varias cadenas entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. Llegan después de difíciles negociaciones que han encorsetado los formatos de tal manera que hay poco lugar a la improvisación. Bloques pactados, minutos milimetrados para cada uno, escasa posibilidad de interrumpir, barra libre para leer textos largos o dirigirse a los espectadores… El resultado son monólogos sucesivos. Los periodistas se limitan a ser cronometradores y no pueden preguntar. Todo, a años luz de los debates entre Clinton y Obama, que ya han hecho más de 20. No leen, tienen que responder preguntas incisivas, no pactadas, de periodistas prestigiosos. Otra dimensión. Verles durante hora y media en un debate en Austin (Tejas) improvisar discursos, da envidia, la verdad. Hay que alegrarse de que haya debates: en el futuro deberían ser inevitables. Y esperemos que con el tiempo vayan subiendo su techo.

Los jóvenes no miran al ‘superdomingo’

Ignacio Martínez | 11 de febrero de 2008 a las 11:27

LOS jóvenes están prestando un interés sin precedentes a la campaña electoral norteamericana. Es un fenómeno que crece en progresión geométrica: los menores de 30 años fueron un 13 por ciento de los votantes en el caucus de Iowa, pero subieron a un 43 en las primarias de New Hampshire. En Carolina del Sur han votado 75.000 jóvenes en el bando demócrata, el triple que hace cuatro años. Algo sorprendente está pasando al otro lado del Atlántico, en donde estos fenómenos sociales suelen producirse antes que en Europa.

Le Monde publica el punto de vista del presidente de una asociación de Los Ángeles que se ocupa de movilizar el voto juvenil: “El tiempo del cinismo se ha terminado. A diferencia de sus mayores, esta generación es socialmente activa, determinada a comprometerse y a encontrar soluciones positivas a los problemas del mundo”. Los jóvenes entre 18 y 29 años son 43 millones de personas, un 20 por ciento del cuerpo electoral. Si acuden a votar en masa, pueden decidir la elección presidencial de noviembre. Se han convertido en un sector muy codiciado por los candidatos, que buscan llegar a ellos por los métodos modernos de comunicación.

Pensando en lo que mi colega y amigo Carlos Santos llama el superdomingo, o sea el 9 de marzo, con la coincidencia de elecciones generales españolas y regionales andaluzas, convertidas en hermanas siamesas para acomodo del presidente Chaves, el PSOE le ha hecho guiños a la juventud con la vivienda. El propio nombramiento como ministra del ramo de una joven desenvuelta como Carme Chacón iba en esta dirección. Las preguntas ciudadanas reclamadas por Rajoy, vía teléfono móvil, es una fórmula copiada por el PP de la estrategia de acercamiento a los jóvenes del equipo de Hillary Clinton, en su página web. Los de IU han creado un simpático personaje, Gaspi, que responde en la página de internet de la coalición de izquierdas sobre “las cosas que importan”. Por si no lo saben, se trata de una usurpación de personalidad. Gaspi es como le llaman los amigos en la intimidad al número dos del Gobierno andaluz, Gaspar Zarrías. Pero, en fin, ambos se llaman igual. Los andalucistas propugnan un sistema de discriminación positiva que favorezca el acceso al trabajo público de los andaluces, en las oposiciones.

Como se ve, aquí no falta cortejo a la población joven, convocada a participar en el superdomingo. Lo que falta es una masiva repuesta, como la de sus contemporáneos norteamericanos. La participación comprometida de los jóvenes andaluces en esta campaña se me antoja escasa. Kapuscinski decía que en la sociedad actual “la pirámide de poder ya no se estructura en función de la edad y de los saberes, que en otras épocas se adquirían con los años”. La edad hoy en día se ha convertido en una carga. La relación entre generaciones nunca ha sido tan precaria y dramática como ahora y no sólo entre un quinceañero y alguien de 65 años, sino también la abismal que hay entre ese quinceañero y el que tiene 25.

Por cierto, esa fractura también se da en EE UU entre los de 25 a 30, que son partidarios de Hillary o McCain, y los de 18 a 24, que son seguidores de Obama. Aquí carecemos de esas referencias, quizá porque se da por seguro ganador a un político de 62 años, que lleva en la presidencia del Gobierno andaluz desde 1990. Pero más allá de los estímulos que reciba, esta generación de jóvenes parece desencantada de los políticos y de la política. Quizá haya que esperar. Ortega y Gasset describía así el cambio de ciclo: “Alguna vez he representado a la generación como una caravana dentro de la cual va el hombre prisionero, pero a la vez secretamente voluntario y satisfecho. Va en ella fiel a los poetas de su edad, a las ideas políticas de su tiempo, al tipo de mujer triunfante en su mocedad y hasta al modo de andar usado a los 25 años. De cuando en cuando se ve pasar otra caravana con su raro perfil extranjero: es la otra generación”. En Estados Unidos acaba de ocurrir. A ver cuánto tarda en llegar a España.

Pocas dudas en la campaña

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2008 a las 14:12

A cinco semanas de las elecciones, hay media docena de cosas claras. La primera es que lo que se ventila el 9 de marzo es si Zapatero estuvo bien elegido hace cuatro años, o si fue un accidente motivado por el choque emocional del atentado de Al Qaeda y la pésima gestión del Gobierno de Aznar ante aquella tragedia. En este campo quien lleva ventaja es el PSOE y todas las encuestas coinciden, más allá del manoseado empate técnico. Rajoy parece haber perdido la oportunidad de mostrar su verdadero perfil, moderado y conciliador, tras una legislatura a cara de perro, en la que la guardia pretoriana del ex presidente ha tenido la tentación de blanquear su nefasta actuación entre el 11 y el 14 de marzo de 2004.

La segunda cuestión es saber qué camino va a emprender el PP en caso de una nueva derrota. Aunque la prensa recoge el deseo de victoria “de todo corazón” que le han dedicado esta semana en París la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de la República francesa, esto no significa nada. En 1993 pude ver a Helmut Kohl desear suertea Aznar en una cita forzada en Bruselas, profundamente contrariado. Y fue premonitorio: Aznar perdió. Si Rajoy corre la misma suerte el 9 de marzo, una eventual sucesión debería dilucidarse por la vía democrática, que tan buen resultado le ha dado a los socialistas, y no por otro dedazode Aznar, como se saldó el nombramiento de hace cuatro años. Hasta que no se haga así, quedará la duda sobre quién manda en el PP y de dónde le viene su autoridad. Aznar vive, por el contrario, días de gloria. Gianfranco Fini, le acaba de proponer para presidente permanente de la Unión Europea. El que Fini provenga de las filas neofascistas no le descalifica; es uno de los más válidos dirigentes de la derecha italiana. Pero no está acertado al proponer para este puesto a un dirigente poco europeísta. No es el único, también Sarkozy postula a Blair. El mejor es, sin embargo, el luxemburgués Jean Claude Juncker.

La subasta electoral española nos llevaría a una tercera conclusión: aparentemente todos ofrecen lo mismo, con más acento en lo social el PSOE y medidas más liberales el PP. Así que debería primar a la hora de decidir la capacidad de liderazgo de los candidatos. En este campo, ninguno de los dos contendientes lleva ventaja: estamos ante la pareja de presidente del Gobierno/jefe de la oposición de menor peso específico de toda la moderna democracia española. Así que en vez de un líder habrá que elegir a alguien que administre como un buen padre de familia los intereses del país. Y en el capítulo de familia, Zapatero no tiene un mal balance. La ley de dependencia es una de esas normas legales típicamente españolas que son tan buenas que merecerían ser aplicadas. Las promesas de plazas de guardería o ayudas a la vivienda para jóvenes estarían en ese paquete.

Una cuarta conclusión es que la elección principal del 9 de marzo, o sea la de presidente del Gobierno, la decidirán los abstencionistas y no los indecisos que cambien del campo socialista al popular. A diferencia de Estados Unidos, en donde un 40 por ciento de los electores pueden votar tanto a demócratas como a republicanos, en España ese porcentaje es mínimo. Eso sí, los desencantados podrían quedarse en casa. Y en este capítulo el PP le lleva ventaja al PSOE, porque tiene más movilizados a sus votantes.Quinta reflexión, el PSOE prepara algo para la elección menor del 9 de marzo, la del Parlamento de Andalucía. No se explica que un político de la agudeza y experiencia de Gaspar Zarrías diga que si no sacan mayoría absoluta, no les fue tan mal en el pasado con el PA. ¿Aceptación de pérdida de la mayoría? No. Simplemente, un gesto para meterle el miedo en el cuerpo a los suyos para que acudan a las urnas dentro de cinco semanas.

La última consideración está derivada de lo anterior: las minorías (IU y andalucistas) estarán en el próximo Parlamento regional. Es una buena noticia. Estamos mejor con cuatro que con dos partidos.

Roujoy o Rajozy. Zaprodi o Zapanero

Ignacio Martínez | 29 de enero de 2008 a las 22:49

Un colega americano ha inventado una manera de llamar a la candidatura del matrimonio Clinton a la Presidencia de los Estados Unidos. ‘Billary’ se llama este candidato doble que se enfrenta a Barak Obama. Utilizando la misma técnica se podrían hacer contracciones con los candidatos a la Presidencia del Gobierno. Si Rajoy se pone tradicionalista y preconciliar, al gusto de Rouco, sería Roujoy. Si, por el contrario, se pone en gobernante moderno, al estilo del presidente francés, sería Rajozy. Aunque me temo que el más parecido político español a don Nicolás es Gallardón. Si Zapatero se pone en moderno gestor europeo, podría ser un Zaprodi. Si tiene al populismo bananero sería un Zapanero cualquiera. Hay muchos puntos equidistantes. Y otros ejemplos posibles, con ellos y los demás candidatos.  

Etiquetas: ,

Gallardón, protagonista de la precampaña

Ignacio Martínez | 18 de enero de 2008 a las 11:37

La ausencia de Alberto Ruiz Gallardón está siendo la protagonista de la precampaña electoral. Argumento para todo tipo de comentarios. Desde los más literarios, como el de Juan  José Millás de hoy (no se lo pierdan), hasta los más políticos o analíticos. En mi artículo de hoy también me ocupo del asunto. La defenestración de Gallardón y la manera en la que ha sido ejecutada perjudican la imagen de Rajoy y restan posibilidades de victoria al PP.  En los blogs de los diarios hay comentarios de toda clase. ¿Usted qué opina?

Etiquetas: , ,

Convivencia democrática

Ignacio Martínez | 22 de diciembre de 2007 a las 16:12

Muy interesantes los artículos de Arcadi Espada y de José Aguilar de hoy. Jiménez Losantos versus Vázquez Montalván y la querella de Manuel Chaves contra periodistas de ‘El Mundo’. La disidencia, la discrepancia y el antagonismo, en dos historias que nada tienen que ver entre sí. “O no”, como diría Rajoy. No se lo pierdan.

Etiquetas: , ,