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El 18 de julio y las guerras púnicas

Ignacio Martínez | 18 de julio de 2012 a las 10:38

El miércoles el Gobierno ha perdido la virginidad. Hasta ahora estaba tomando tierra; haciendo pruebas, que llamaba reformas y eran recortes sin mucha meditación, que sólo producían la reacción contraria de los afectados. Eso ha cambiado desde el recorte universal anunciado por Rajoy en el Congreso. Cada uno puede comprobar en su entorno cómo votantes asiduos del PP empiezan a referirse a los suyos con desprecio o resentimiento. Y una de las consecuencias de la pérdida de inocencia del Gabinete es que ya resulta chocante la muletilla de la herencia recibida. Se la oigo a Cospedal, que añade que sabe que hay a quien le molesta, pero esa es en esencia la raíz del problema. Una falta de modestia como otra cualquiera.
Herencias recibidas hay muchas y antiguas. Un amigo empresario me contó que de niño en su pueblo jugaban a romanos contra cartagineses. A veces parece que aquí contemplamos los ciudadanos el bonito juego infantil de socialistas contra populares. En todo caso la principal herencia recibida por este Gobierno es que el anterior no sabía dónde estaba ni a dónde iba. Y este Gabinete se ha agarrado con tanta fuerza a ese legado que ahora tenemos un Gobierno que no sabe dónde está ni a dónde va. Es decir, que estamos donde estábamos. Las elecciones, el cambio de mayoría, las nuevas incorporaciones el Ejecutivo no han servido absolutamente para nada.

Incluso han aparecido en escena personajes cuya presencia produce intranquilidad. Ignoro cuáles son los méritos académicos e intelectuales de Fátima Báñez, no conozco su hoja de servicios al PP, que pueden ser muy brillantes. Pero es un hecho palmario que no la ha llamado Dios por el camino de la elocuencia; es una nulidad en materia de comunicación. Será por la herencia recibida de Pajín o Aído, pero la tuvimos el fin de semana en la televisión como ministra de jornada, sembrando desasosiego. Y lo de Montoro es sorprendente. En su primera encarnación como ministro, en el Gobierno de Aznar bajo la tutela de Rato, fue un hombre discreto y eficaz. Ahora, en plena tormenta, la sonrisa nerviosa con la que acompaña los anuncios de recortes le dan un aire entre frívolo e insolente.

Por cierto que la famosa frase de Montoro a la diputada canaria Oramas, “deja que se hunda España, que ya la levantará el PP” también es herencia recibida. Como también lo son Gürtel y la bancarrota de la banca valenciana. O la de Bankia. Desde luego, cabe hacer reproches a Zapatero y a su gestión, pero eso no resuelve nada. Esencialmente deberíamos dejar de jugar a las guerras púnicas. No puede ser que el principal objetivo del PP sea que el PSOE, como Cartago, deba ser destruido. Y al revés, que los socialistas piensen lo mismo de los populares. Sin abandonar el sambenito de las herencias recibidas no saldremos de la crisis. No está mal recordarlo un 18 de julio.

Y ahora, las pensiones

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2012 a las 16:10

En la vorágine provocada por las medidas que anunció el presidente Rajoy el miércoles, ha pasado de puntillas una que no ha salido en el BOE: quiere el Gobierno rebajar dos puntos las cotizaciones sociales de los trabajadores, uno este año y otro el próximo. Esta noticia, que comentaba el profesor Jesús Cruz Villalón en El País el sábado, tiene dos lados buenos y uno inquietante. Los buenos son el procedimiento y la consecuencia inmediata. Por fin una reforma que se envía al Congreso para su discusión, en el marco del Pacto de Toledo, y posterior elaboración de una norma. Así se tendría que haber hecho con todo. Y el efecto inmediato es el abaratamiento de los costes laborales, en torno a un seis por ciento.

El riesgo es que estamos ante una medida que no es un recorte en los gastos, sino en los ingresos del Estado. Un punto de rebaja en las cotizaciones se calcula en 3.200 millones. Dos, son casi 6.500. La propuesta, comentada de viva voz por Rajoy y Montoro, llega acompañada de la eliminación de muchas de las bonificaciones actuales a la contratación. Es difícil que una cifra se compense con la otra. No hay datos. Pero lo que es incontestable es que una reducción tan drástica en las contribuciones hace el actual sistema de financiación de la Seguridad Social inviable. Lo que significa que el Congreso tendrá que encontrar nuevas vías de ingresos para pagar las pensiones, que pueden ser las que el socialdemócrata Schröder impuso en Alemania a principios de los 2000, a través del IVA.

La UE lo que le pide a España no es que abarate las pensiones. Pero ese es justamente el peligro que planea sobre todo cambio de sistema. Lo que sí le reclaman al Gobierno es que acelere la implantación de los 67 años como fecha de jubilación, que se iba a poner en marcha de manera suave a partir del año próximo, para que estuviese plenamente vigente en 2027. También estaba previsto un proceso lento en el cálculo de la pensión desde lo cotizado en los últimos 15 años a los 25. Ahora se plantea que sea toda la vida laboral.

Estas medidas no son necesariamente malas. Pero hay que saberlas con tiempo, para poder adaptar a la legalidad las carreras. De hecho, los ingresos en la Seguridad Social aumentaron sensiblemente cuando en los primeros 80 el Gobierno de Felipe González pasó de dos a 15 los años para calcular la pensión. Hasta entonces mucha gente cotizaba poco hasta los dos últimos años. Por cierto, aquella reforma le costó a González la ruptura con la UGT de Nicolás Redondo.

Total, que ahora las reformas llegan a las pensiones, que suponen más de 100.000 millones de euros al año. Y es un asunto delicado desde el punto de vista electoral: son casi seis millones de votos en todo el país. Afortunadamente el Gobierno aplica aquí un acertado procedimiento, la discusión parlamentaria. Pero vienen curvas.

¡Vivan las caenas!

Ignacio Martínez | 15 de julio de 2012 a las 10:24

Mucha gente se ha quedado atónita por el entusiasmo con el que la bancada del PP aplaudía y jaleaba cada anuncio de recortes en el subsidio de paro, sueldos de funcionarios o pensiones que hizo el presidente del Gobierno el miércoles. La sorpresa invade al propio Partido Popular; tanto que si volviera a producirse el pleno actuaría de forma más comedida. Una cosa es apoyar a Rajoy porque está pasando un mal rato en su particular camino a Damasco, caído del caballo boca arriba, como San Pablo en el cuadro de Caravaggio; desdiciéndose de todas y cada una de sus promesas electorales. Y otra muy distinta es esa pasión desmedida.

¡Vivan las caenas!, parecían querer decir quienes no padecerán los recortes. Capítulo aparte merece el comportamiento de la diputada Fabra. Si se repasa el vídeo, es difícil concluir que su frase “¡que se jodan!” está dedicada a los socialistas allí presentes. Las diputaciones que el Gobierno quiere reforzar tienen otros daños colaterales: incuban dinastías como las de los Baltar o los Fabra.

Hay un claro déficit democrático, y el fin de semana político andaluz ha sido un ejemplo. Los populares han elegido presidente en un plácido congreso en Granada, sin una sola voz discordante. Los dirigentes del PP en la periferia regional no están entusiasmados con el designado, pero nadie se atreve a discrepar. En Sevilla la candidata a la secretaría provincial del PSOE se permitió decir que el Partido Popular elige a sus direcciones en una barra de bar.

Puede ser, pero en el PSOE los congresos se ganan en las instituciones en vez de en la hostelería. El método es variado. El secretario de Málaga llama a una delegada de los críticos a la que se le termina un contrato en una empresa pública de la Junta y la interesada le firma a su propio jefe un aval para la candidatura oficial robado así a los adversarios. Un consejero llama a su delegada en Córdoba con el mismo fin y resultado. Un presidente de diputación, no muy distinto de Fabra o Baltar, pone firmes a los alcaldes y sus huestes aireando las ayudas públicas. Y el personal, gritando para sus adentros ¡vivan las caenas, que hay que comer! Desde luego, la democracia no pasa por buenos momentos. Desde la raíz.

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Queridos hombres de negro

Ignacio Martínez | 14 de julio de 2012 a las 11:29

Ya están aquí. Los hombres de negro que el irrepetible ministro de Hacienda decía muy ufano que no vendrían nunca, han llegado. Y no van a dejarnos en paz. En su discurso del miércoles Rajoy admitió que no tenía más remedio que hacer los recortes. Que lo obligaban. Tenemos al nuevo presidente en la misma situación que Zapatero en mayo de 2010: en el puente de mando, perfectamente uniformado con sus galones de primer ministro y con un walkie talkie al oído pendiente de las órdenes que le dicta el directorio europeo. Esta orfandad en el liderazgo del país es percibida de manera nítida por el público en general. Los tres años largos de mandato que le quedan a Rajoy, con su flamante mayoría absoluta, se le van a hacer muy largos.
Y, entre tanto, podemos dirigirnos directamente a los hombres de negro sin intermediarios. Por si ellos se orientan mejor en el laberinto español. Tampoco es muy difícil, el anterior Gobierno negó que viniese una crisis gigantesca, adujo que estábamos en una desaceleración pasajera, se resistió a tomar medidas y finalmente fue obligado a desdecirse de todos sus postulados. Y el actual no ha hecho más que lo mismo. Una reforma fiscal, una reforma  financiera, un recorte a los salarios de los funcionarios, una reforma laboral, otra reforma financiera, otra reforma fiscal, ajustes a pensiones y desempleo, otra bajada a los sueldos de los funcionarios… El walkie talkie echa humo. Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea, al aparato.
Lo peor de todo es el procedimiento. En vez de debatir el conjunto de las reformas en Las Cortes, intentar pactar una estrategia y cortar de una sola vez por lo sano, nuestros gobernantes, socialistas y populares, aplican el método de la tortura china: primero cortan la primera falange, después la segunda falange y la tercera más tarde, para seguir por la muñeca y el brazo por debajo del codo… Se corta a tontas y a locas, sin ton ni son. Necesitamos alguien con más criterio.
Queridos hombres de negro: No se fíen del ministro de Hacienda. Tiene raptos de frivolidad impropios de un hombre de Estado. No le importaba que España se hundiera en época de Zapatero, porque la llegada al poder del PP la levantaría. Magia no se produjo. Y luego tiene sus manías. Aquí tenemos una antigua administración territorial del primer tercio del siglo XIX, superada y solapada por las comunidades autónomas que está empeñado en reforzar, en vez de liquidarla. Las diputaciones cuestan 22.000 millones de euros al año. Empiecen por ahí. También nos gastamos 3.000 millones en televisiones públicas locales y regionales, mayormente dedicadas a la propaganda de los gobiernos respectivos. Y hay decenas de miles de funcionarios en los servicios del suelo y urbanismo de autonomías y ayuntamientos, de cuando fabricábamos 750.000 viviendas al año en España. A ver si afinan ustedes un poco y salvamos sanidad, educación y dependencia. De algo debería servir que España esté intervenida.

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Eclipse ético

Ignacio Martínez | 1 de julio de 2012 a las 10:16

El lunes el presidente del Gobierno acudió a la asamblea general de la CEOE, la gran patronal española. Allí, en presencia del jefe de Gobierno, el presidente de los empresarios nacionales hizo un discurso con dos perlas notables. Dijo Joan Rosell que hay un eclipse ético en este país y que debería haber menos políticos y mejor pagados. Estoy de acuerdo con las dos cosas.
Hay un eclipse ético sobre todo en las alturas. En las poltronas de grandes ejecutivos bancarios que han hecho barbaridades en los locos años 2000, en los políticos que colocaron en alguna caja en puestos de enorme responsabilidad a chiquilicuatres que no habrían conseguido ni un cargo mediano en una empresa privada, en las familias de banqueros que olvidan pagar sus impuestos particulares y pretenden dar consejos públicos, en las grandes empresas que tienen una contabilidad B, en el enorme ejército de ciudadanos que tampoco cumple con Hacienda. El lector puede completar la lista a su gusto. Hay materia prima de sobra.
En cuanto a los políticos, la cosa puede ser muy elástica, porque puede incluir la notable nómina de compañeros del partido, que hay que colocar o “buscarles una salida”, término con el que la autoridad competente compensa a un concejal, alcalde o diputado que ha abandonado su función y lo recoge con cargo al contribuyente en un puesto que no hace ninguna falta. Pero aun sin este suplemento, sobran políticos. Para empezar todos los diputados provinciales, porque sobra su institución. Y muchos concejales de pequeñas localidades, porque sobran ayuntamientos; más de la mitad de los de este país tienen menos de 1.000 habitantes.
Y al mismo tiempo se debería acabar con la hipocresía de que ganan mucho los políticos. Quizá sí los que acumulen varios cargos, en cuyo caso no deberían acumular varios sueldos. Pero los políticos que manejan presupuestos multimillonarios deberían ser gente muy preparada y bien pagada. Y ahora no se cumplen ninguna de esas dos premisas.
Aunque todos estos principios quedarán eclipsados si España gana esta noche. Seremos los mejores. Transitoriamente.

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No habrá debate sobre la salud del paciente español

Ignacio Martínez | 23 de junio de 2012 a las 10:54

No habrá este año un debate sobre la salud del paciente español. Según el manual del nuevo médico responsable, el enfermo sólo debe pasar una revisión anual y ahora no le toca. Da lo mismo la alta fiebre de su sistema financiero, la extrema debilidad de su actividad económica, el pésimo aspecto de su mercado laboral. El doctor Rajoy ha decidido que no hay razón alguna para un Debate sobre el estado de la Nación. Que Dios le conserve la vista.
Pero como es un esforzado profesional, aunque obcecado dontancredo, va de congreso médico en congreso médico buscando remedios para los males de su paciente. Y acude a escenarios propios de aventuras, como la Baja California; exóticos, como Brasil; románticos, como Roma ayer mismo… Todo, menos ejercer el oficio en su lugar clásico y natural: el Congreso de los Diputados. El presidente ya ha dejado claro que lo suyo no es la comunicación. Ni lo suyo ni lo de nadie en su equipo, de ahí que muchos pensemos que se lleva a Arenas a Madrid para cumplir esa función.
No habrá Debate sobre el estado de la Nación, porque dicen en el Gobierno que ya hubo uno con motivo de la investidura del presidente, en diciembre. Desde entonces el mundo ha dado varios saltos mortales con tirabuzón, pero Rajoy hace como que no se inmuta, aunque se le hiele la sangre. Y se equivoca. Por varios motivos. Uno es que desperdicia la ocasión de pedir una unidad nacional detrás de algunas ideas que ya debería tener claras después de seis meses en la Moncloa. Ya ha agotado un octavo del tiempo de su mandato. Cada vez tiene menos herencia recibida y más responsabilidad en lo que pase.
Otra razón para convocar un debate para tomarle el pulso al país es que debió hacerlo como paso previo a cualquier recorte. El Congreso, en sesión continua, debió analizar todas las reformas posibles, con el pronunciamiento de todos los grupos. Y después debatir dónde y cuánto se recortaba. Y también en este punto era fundamental la posición de todos los partidos. Tan malo es cortar a diestro y siniestro, por efecto de la ansiedad, como oponerse a unos recortes y no proponer alternativas. Otro asunto que hace necesario un debate con publicidad es que junto a la discusión sobre el ajuste presupuestario, urge rebajar  el enorme fraude fiscal. Y recaudar más.
Todo eso es lo que hurta a la soberanía nacional el Gobierno con el argumento de que no toca debate. El enfermo en la UVI y el presidente a lo más que llega, es a responder algunas preguntas en las ruedas de prensa. España padece dos depresiones. La económica, gravísima, y una más peligrosa aún que es la anímica. En estos momentos el paciente español necesita la máxima atención. Así no se ejerce el liderazgo que esta nación necesita.

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Un mes decisivo para Europa

Ignacio Martínez | 3 de junio de 2012 a las 11:34

Hay malos presagios. Nadie sabe lo que pasará, pero este mes es decisivo. Europa ha cambiado y Alemania también. El viernes Josep Borrell recordaba en Córdoba a un grupo de periodistas nacionales, reunido para la entrega de los Premios Madariaga, que Helmut Kohl ya decía en los 90 que la suya era la última generación de alemanes europeístas. El socialista catalán preside el Instituto Universitario Europeo, institución de posgrado creada por la UE, con sede en Florencia. Un alumno alemán comentó un día que Europa era una bola [de reo] que su padre había atado a su pie para pagar las culpas de su abuelo. La anécdota ilustra un cierto estado de ánimo en Alemania y cómo ha pasado página de la II Guerra Mundial. Sin complejos.
Bajo el síndrome de la angustia, Rajoy dio ayer en Sitges una conferencia con poco público y escaso entusiasmo. Pidió una autoridad económica europea que armonice las políticas nacionales, arbitre una fiscalidad común, permita el control centralizado de las finanzas y gestione la deuda pública. En resumen, que arregle esto. El presidente tiene más demandas: establecer un sistema general de supervisión bancaria, un fondo de garantía de depósitos para toda la zona euro e instrumentos de capitalización directa para los bancos. El catecismo de Durao Barroso, el peso pluma que comanda la Comisión en plena tormenta.
Muy distinta fue la acogida al magnífico discurso que hizo García Margallo el viernes en Córdoba. A juicio de mis colegas, el mejor de un miembro del Gobierno en estos cinco meses. El ministro reclamó una estrategia de unidad nacional para salir de la crisis. Sostiene que si no se despeja enseguida la incertidumbre que vivimos en Europa y España, los esfuerzos de décadas para fundar y desarrollar la unidad europea se irán por el sumidero de la historia. Es un problema político.
Explicó que los inversores desertan porque creen que el euro es reversible. y para asegurar su futuro considera imprescindible que el Banco Central Europeo proporcione liquidez y sostenga la deuda pública de todos los países. Margallo puso énfasis en que la austeridad es necesaria, pero en absoluto suficiente para superar la crisis e insistió en la necesidad de un esfuerzo de crecimiento económico, para poder pagar las deudas y mantener los servicios sociales.
El destino europeo se juega con el euro, precisamente aquí. Y ahora.

Dívar: un paisano ‘ejemplar’

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2012 a las 10:16

El año y medio que le queda de mandato a Carlos Dívar va a ser un calvario. No han convencido a casi nadie sus tardías y evasivas explicaciones sobre veinte viajes a Marbella, uno cada dos meses, en fines de semana de jueves a martes, hoteles de cuatro estrellas que el interesado no considera de lujo, almuerzos y cenas con un solo comensal cuya identidad no quiso revelar, como si fuese un secreto oficial, en restaurantes que pudieran ser de lujo, aunque no su precio.
Sus palabras dejan sobre todo claras dos cosas; que no piensa dimitir y que es de Málaga. Ignoro por qué fatalidad nos salen a los andaluces estos paisanos ejemplares que tan poco hacen por nuestro prestigio colectivo en el ámbito nacional: ¡podría incluir los miércoles!
Dívar es un caso que desmiente la teoría de que hay que elegir por consenso los puestos clave del Reino. Este nombramiento es herencia recibida en estado puro, una brillante ocurrencia de un presidente del Gobierno de notables ocurrencias. Zapatero, en su infinita sabiduría, se sacó de la manga el nombre de un jurista que nunca había pertenecido a un órgano judicial colegiado, profundamente conservador y ferviente católico, lo que es chocante viniendo de un presidente tan progresista y laico. A Rajoy le pareció una excelente la elección. Y así es como nos hicieron este regalo institucional.
El PP, tan aficionado a sacar a pasear la herencia recibida al menor contratiempo, no lo ha hecho en este caso. Al revés, el ministro de Justicia ha llegado a decir que Dívar saldría reforzado de esta crisis. El jueves, Gallardón sostuvo que en estos delicados momentos la fortaleza de las instituciones es determinante para superar la crisis. Una teoría que el Gobierno no ha aplicado al Banco de España y a su gobernador, cocinado a fuego lento por los líderes del Partido Popular en un descarado intento de eludir su responsabilidad en el hundimiento de Bankia, que es máxima.
El presidente del Consejo del Poder Judicial y el Tribunal Supremo ha sido amparado por una Fiscalía que no le quiso investigar, porque sencillamente cree en su palabra. Y el ministro pone la guinda al encubrimiento, al explicar que no debe comparecer en el Congreso porque hay separación de poderes. Se olvida de que en la soberanía nacional reside en el pueblo español (artículo 1 de la Constitución) y que las Cortes Generales representan a ese pueblo soberano (artículo 66). ¿Separación de poderes?
Y ya que estamos con la Constitución, el artículo 56 considera que el Rey no está sujeto a responsabilidad. Dívar el jueves superó con creces esta figura. Se declaró jurídica, moral y políticamente irresponsable. Debería hacerse un favor a sí mismo y dimitir. Tendría más tiempo para descansar.

Rajoy y Merkel: nata y fresa

Ignacio Martínez | 21 de mayo de 2012 a las 12:14

Una pose. Ella con una chaquetita rosa pálido y él con una castiza camisa blanca nos han proporcionado un par de fotos de pareja y otra a catorce, con parte de sus equipos, durante una travesía turística en barco por un canal de Chicago. Poca cosa para llamar reunión a un encuentro casi casual. Un posado. Pero da para un farol del presidente español. O varios, para eso Rajoy es buen jugador de mus. Resulta que en la primera ocasión que tiene para decirle cuatro cosas a la canciller alemana Merkel, no le ha pedido nada. En una comparecencia ante la prensa, sin preguntas como acostumbra, ha explicado que la base del crecimiento es el rigor fiscal y que la banca española no necesita una intervención del fondo de rescate europeo como ha sugerido el presidente francés, con la mejor intención.
La mejor frase del inquilino de La Moncloa ha sido que Hollande no sabe cómo están los bancos españoles. De hecho, es una afirmación incontestable: ha sido tal la cantidad de embustes sobre la salud del sistema financiero español de este Gobierno, el anterior y el Banco de España, que se puede asegurar con rotundidad que ni el máximo mandatario francés ni nadie en el planeta sabe cómo están los bancos españoles. A pesar de todo, Rajoy ha intentado vender algo de optimismo y ha presumido de los planes de ajuste de las autonomías aprobados el jueves: “ya sabemos dónde estamos; a partir de ahí vamos a empezar a construir”. Otro farol. El viernes se supo que Madrid, Valencia y Castilla y León habían falseado sus déficit de 2011 en 3.000 millones de euros, y que la desviación total era de 4.000 millones. Así que lo más probable es que quién sabe.
Sería muy saludable conocer de qué hablaron realmente la canciller y el presidente en su estreno. Quizá Rajoy, buen aficionado al fútbol y seguidor del Real Madrid, consolara a Merkel de la derrota del Bayern en la final de la Champions. El club de Múnich, que eliminó al Madrid en semifinales, cayó en su propio estadio ante el Chelsea. La canciller es una acérrima seguidora del equipo nacional germano. Ese del que Gary Lineker dijo en 1990 que el fútbol es un juego sencillo: 22 jugadores persiguen un balón durante 90 minutos y al final los alemanes siempre ganan. Pero Merkel se crió en la RDA al norte de Berlín, lejos de la capital bávara. Así que probablemente no ha sentido mucho la derrota del Bayern. Por el contrario, muchos españoles disfrutaron la noche del sábado viendo llorar a los jugadores alemanes. No todo van a ser llantos griegos o portugueses. Y, para más satisfacción nacional, Torres paseó la bandera española por el Alianz Arena; una pica en Flandes.
Hay quien se consuela con estas pequeñas mezquindades y hay quien se dedica a los faroles cuando forma estas extrañas parejas en blanco y rosa. O en nata y fresa, que suena más dulce. Y falta hace.

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Modesta España

Ignacio Martínez | 30 de abril de 2012 a las 10:46

Aterrizaje forzoso. Nos aprestábamos a una final de la Champions entre el Madrid y el Barcelona. Y ni uno ni otro. El uno tiene el mejor entrenador del mundo, según su presidente; el otro es el mejor equipo del mundo, según opinión generalizada. En ambos están los dos mejores jugadores del mundo. Pues nada, la final será entre Chelsea y Bayern. Una cura de humildad. Encima la Comisión Europea se interesa por una grave irregularidad: los clubes de fútbol españoles le deben a Hacienda 700 millones de euros, mientras los alemanes tienen sus cuentas con el fisco al día. Competencia desleal. Con el fútbol hemos topado.

Otro un paradigma de la situación de España. Una situación que mi colega Enric Juliana define como de angustia, inquietud y nerviosismo en su ensayo Modesta España, cuya lectura recomiendo con entusiasmo. ¿Adónde vamos?, se pregunta el periodista. Y para responder se vale de El Quijote y propone al Caballero del Verde Gabán como modelo. El hidalgo Diego de Miranda le parece un compendio de modestia, de la España burguesa y prudente que no pudo ser.

¿Cuál es la deriva de España? La modestia, virtud más noble que la humildad en opinión del autor. Apunta a Brasil como referente para la península Ibérica, país con el que sueñan miles de universitarios españoles y portugueses y tabla de salvación de la cuenta de resultados de las grandes compañías nacionales. Y recuerda que el andaluz de Palos Vicente Yáñez Pinzón, el capitán de La Niña, llegó a aquel país en 1500, tres meses antes que el portugués Pedro Álvares Cabral.

Un trabajo provocador desde la portada, un mapa de 1852, que divide al país en tres partes. Herencia recibida. La España unificada o puramente constitucional, formada por las 34 provincias de los antiguos reinos de Castilla y León, que incluye Galicia, Asturias, Extremadura y Andalucía, “iguales en todos los ramos económicos, judiciales, militares y civiles”. La España incorporada o asimilada, de las 11 provincias del antiguo Reino de Aragón, con Cataluña, Valencia y Baleares, “todavía diferentes en el modo de contribuir y en algunas partes del Derecho privado”. Y la España foral, las cuatro provincias exentas de Navarra y Vascongadas “que conservan su régimen, especialmente la administración y derecho común y para la administración pecuniaria y de sangre se valen de los medios que ellas mismas estiman convenientes”.

Aparecen el “listo, astuto, idealista, poco viajado y temerario” presidente Zapatero, la antipatía entre los andaluces González y Rojas Marcos, las desavenencias entre los gallegos Rajoy y Rouco, el lúcido análisis de Borbolla de los años 80; la profecía del desastre que se avecinaba de Miguel Sebastián, en vísperas de la imprevista victoria de 2004… En fin, un retrato de la España previa a la modestia.